martes, noviembre 25, 2008

Ángel Campos Pámpano (Tu vida de otro modo)

Mi amigo Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1957) ha muerto. Ahora escribo desde su ausencia inadmisible, y abrazado a ratos a todo lo que ha escrito. Lo último, La vida de otro modo (Poesía, 1983-2008), nuestra penúltima conversación. Él, para decirme si incluía tal poema; yo, para cerrar un prólogo con el guiño de unos versos del primer poema que escribió con once años, y pedirle permiso para reproducirlos. Ahí quedan, en ese bello volumen editado con mimo por Emilio Torné en Calambur e iluminado por Javier Fernández de Molina, siempre ahí, hasta la muerte.
Hoy el periódico traía la noticia del Premio Nacional de las Letras no deseado para Juan Goytisolo, que lo recibe con respeto y sin ilusión. Esta misma mañana en la que Ángel Campos Pámpano luchaba por y deseaba su premio, sentir un poco más el calor de Paula y de Ángela, sus hijas; de Montse, de Carmen, de sus amigos, que le lloramos todos. Lamentablemente, vuelven a coincidir Juan Goytisolo y Ángel Campos Pámpano —¡cómo exigía que el segundo apellido figurase siempre!—, los que compartieron laureles hace tres años al recibir el Premio Extremadura a la Creación, el uno a la trayectoria de autor iberoamericano, el otro al mejor libro publicado el año anterior, es decir, 2004, cuando apareció aquella elegía sublime dedicada a su madre, Paula Pámpano.
Este jueves, 27 de noviembre, sus hijas recogerán —insisto— otro premio, el Premio Eduardo Lourenço que tan merecidamente concedieron a su padre. Va a asistir, por parte portuguesa, el Presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva. Por parte española, detrás de sus hijas, deberían ir el Presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y, también, el Ministro de Cultura, César Antonio Molina, que conocía y estimaba a Ángel.

Que yo no olvide nunca
la luz que me enseñaste


Escribió estos versos en la “La lección”, un poema de La semilla en la nieve (Valencia, Pre-Textos, 2004), que hoy los tomo —gran putada—, como el que cree firmemente en lo que dicen, su parte literal, tan amable, y su parte figurada, tan sentida. Contigo, mi amigo.


Nota bene:
Mañana miércoles 26 de noviembre, se celebrará el funeral en la Iglesia parroquial de San Vicente de Alcántara (Badajoz) a las 12'00 de la mañana.
Muestras de condolencia, bien por correo electrónico u ordinario, o por telegrama, pueden enviarse a Biblioteca de Extremadura: Plaza de Ibn Marwan, s/n - 06001 Badajoz, y biex@juntaextremadura.net


En el Instituto Español de Lisboa, el 15 de febrero de 2008,
hablando sobre Luis Cernuda. Nos fotografió Carlos A. López.

martes, noviembre 18, 2008

Espronceda

Mañana miércoles se inaugura el Congreso Internacional José de Espronceda en su centenario (1808-2008). Es el segundo desde su nacimiento; pero, en realidad, es el primero que se celebra así, como merece uno de los escritores más sobresalientes de nuestro romanticismo decimonónico.
Será en Almendralejo, desde mañana 19 hasta el viernes 21, y con la participación de los más importantes especialistas en la historia y la literatura del XIX, y en el autor de El estudiante de Salamanca en particular. Alberto Gil Novales, Luis Caparrós, Mercedes Comellas, F. Javier Díez de Revenga, Carmen Fernández Daza, Paloma Fanconi, Manuel Fernández Nieto, Diego Martínez Torrón, Luis Maestre Álvarez, José Montero Padilla, Isabel Román Gutiérrez, Leonardo Romero Tobar, Gregorio Torres Nebrera, Isabel Román Román, Wesley J. Weaver, Guillermo Carnero, Russell P. Sebold.
La más importante reunión que sobre Espronceda se haya celebrado desde yo qué sé cuándo está organizada por el Ayuntamiento de Almendralejo, su Concejalía de Cultura, y el buen hacer de personas como Maite Pérez, de la Biblioteca Pública Municipal y Matilde Tribiño, de la Universidad Popular, y cuenta con el patrocinio de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, que supongo también habrá estado o estará en otro importante centenario, el de otra cumbre del arte: Miguel de Molina (1908-1993).

lunes, noviembre 17, 2008

Poesía y vida

Hoy están conmigo todos los poetas. He soñado con uno y con un lector entregado a él. He recibido un libro precioso de un poeta preciso, un libro que es todos sus libros, y es todo, así, una antigua amistad, una alegría. He hablado un ratito con otro poeta amigo en una calle de Cáceres; y al llegar a casa me ha llamado otro amigo poeta mientras yo hojeaba un ejemplar magnífico de un poeta antiguo. He pasado a mi agenda el nuevo teléfono de un poeta entrañable, magnífico, que se ha trasladado a un 952; y ahora me encuentro en un cuaderno de hace poco más de un año una anotación sacada de un comentario del poeta Jorge Riechmann en el blog de Vicente Luis Mora:

Si uno ama la poesía, y vive de alguna forma cerca de ella
(para eso no hace falta publicar un solo poema),
encuentra en ello su propia recompensa.

jueves, noviembre 13, 2008

Daniel Gil

Mañana viernes se cumplen cuatro años de la muerte del diseñador gráfico Daniel Gil (Santander, 1930-Madrid, 2004), el mítico autor de más de 4.000 cubiertas de libros de Alianza Editorial, de la que fue director artístico. Una esquela del periódico del día siguiente a su muerte, guardada entre las páginas de uno de los dos tomos del Diccionario de la mitología clásica de Constantino Falcón Martínez, Emilio Fernández-Galiano y Raquel López Melero, y que consulté hace unas semanas, me recordó el aniversario. He aquí la razón de este justificado recuerdo.
Le gustaba llamarse portadista. Empezó en el mundo de las carátulas de discos en Hispavox, y en Alianza, de la mano de Jaime Salinas, en 1966, cuando Unas lecciones de metafísica, de Ortega y Gasset, inauguró la colección El Libro de Bolsillo, fundada por el hijo del filosófo. Fue Medalla de Oro de Bellas Artes en 1984, pero no le consideraron en los Premios Nacionales de Diseño. Cuando se le quiso dar una mención, en 2001, Daniel Gil la rechazó. A él se debe el símbolo gráfico del Museo Thyssen-Bornemisza.
No creo confundirme si digo que en cientos de millares de casas españolas está la obra de Daniel Gil, que millones de personas tenemos en casa, en una estantería, algún libro de Alianza Editorial y, por consiguiente, una cubierta creada por este artista de lo visual, que ha puesto imágenes a las grandes obras de la literatura y el arte, del pensamiento filosófico y de la historia. Cuántos lectores no habrá que hayan entrado en la lectura de una de esos grandes títulos gracias a una ilustración de Daniel Gil. El diseñador Manuel Estrada, en una de las necrológicas publicadas hace cuatro noviembres, contaba que el médico que acudió a la casa de Daniel Gil para certificar su muerte, al ver algunas de las reproducciones de sus obras colgadas en el pasillo, dijo:
—¿Entonces era él? ¿Era él el de las portadas de Alianza?
Cuando en clase de 3º de Filología Hispánica analizamos La desheredada de Galdós, muestro la cubierta de la edición de Alianza (fue el número 93 de Libro de Bolsillo, en 1967), para que nos preguntemos sobre esas manos de muñeca que asoman asfixiadas de una lata deforme. Casi nadie sabe de lo que hablo, porque ellos manejan reimpresiones modernas con una cubierta muy distinta. Luego, cuando leen la novela, algunos vienen y retoman la ilustración de Daniel Gil. Y se preguntan. Un recuerdo.

miércoles, noviembre 12, 2008

García Montero

Desgraciadamente, conozco que en los consejos de un departamento universitario se den enfrentamientos entre compañeros que acaban en los tribunales. Leí hoy en el periódico sobre el lamentable episodio entre García Montero y el otro profesor. Luego he leído algo más en algún blog. El mejor sitio para tenerlo todo es el de Hilario Jiménez, al que remito. He leído algunas cosas del profesor que ha denunciado a García Montero, y quedo perturbado.
En estos días, precisamente, ando en clase con Bécquer, y, también, con la lectura que García Montero hizo de las Rimas. Tan sugerente... Hace unos años, Luis estuvo cuatro aulas por cima, y disfrutamos. Lástima que deje la Universidad. Él, que puede, en sus circunstancias.

Agudeza visual

Resuelva en cinco segundos el significado de la señal de la foto.

A) Sólo está permitido el aparcamiento para carga y descarga desde las 7 a las 12 del mediodía. A partir de las 12 y hasta las 7 de la mañana, está prohibido.
B) Se puede aparcar a partir de las 12 de la mañana, ya que la señal dice que desde las 7 hasta las 12 está para la carga y descarga.
C) Significa lo que significa; pero como todo el mundo aparca...

La foto está tomada en la Plaza de San Juan de Cáceres hace cuatro días. Al lado izquierdo de la referida señal y hasta llegar a una igual pero con la flechita hacia la derecha, a lo largo de toda la acera, y más allá, suele haber, en batería, todos los coches que caben, y más. Diariamente, de lunes a lunes, y desde las doce de la mañana hasta las tantas de la noche.
Antes de esta ‘encuesta’, llamé dos veces a la Policía Local de Cáceres, que respondió, unánimemente:
—Una vez finalizado el horario de carga y descarga, se autoriza el estacionamiento. O sea, B). Qué cosas.


La próxima entrega de Agudeza Visual (versión Cáceres) será sobre la Ley de Ocio y Convivencia. Artículo 15. Beber en la calle.

domingo, noviembre 09, 2008

Pilar Narvión

Hoy he disfrutado nuevamente con el espléndido programa de entrevistas que es Siluetas, en Radio Nacional. El equipo de Manuel Ventero se ha desplazado a la casa de la periodista Pilar Narvión (Alcañiz, 1922). Está enferma. Tiene un mieloma múltiple —“estoy podrida”, dice, “de algo hay que morir”— y 86 años —ella dice que tiene 87—, y esa contundencia al hablar que no ha perdido me ha recordado su palabra cuando la conocí gracias a la televisión de la época de la transición. A aquella época, supongo que al año 1977, pertenece la fotografía que tomo prestada del blog de su sobrino Javier Capitán y en la que sonríe junto a Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Su sobrino, Javier, ilustró con ella una entrada sobre la presentación del libro de Juan Carlos Soriano, otro de Radio Nacional, Pilar Narvión. Andanzas de una periodista perezosa (Teruel, Tirwal, 2008).
Qué importante es escuchar a personas con tanta experiencia y sabiduría. Qué documento ejemplar una voz así, que rompe, potente, con la habitual templanza de las que pasan por el programa. Qué maravilla.
Pilar Narvión no necesita tener tantos años para cachondearse de aquella chica que proclamaba que había perdido la virginidad en las barricadas del mayo del 68. —¿En qué virginidad has perdido tú las barricadas? —ha dicho en un lapsus genial esta tarde esta mujer que admira “al Nadal” y no al “otro, al asturiano, un tío tieso...; ahora, el Nadal.... Tener un hijo así tiene que ser una gozada.” Qué bien ha sabido Manuel Ventero llevar una conversación con alguien que no puede estar callada, que hace de un comentario sobre lo intrascendente una declaración sobre lo que tiene importancia. “La radio es la información, la prensa escrita es la opinión”, ha dicho, al lado de la explicación sobre por qué se ha hecho siempre el moño. Y qué acierto cerrar el programa a micrófono abierto.
Lo dicho, una gozada.

domingo, noviembre 02, 2008

El concierto del jueves

Fue un concierto espléndido. Escuchar en directo a un grupo al que sólo tenía el gusto de conocer a través de sus discos y de Radio 3, y de Ramón Trecet, es una experiencia única. Porque suena distinto en directo. Porque creo que debe de recrear cada una de las piezas cuando las ejecuta sobre el escenario. Quizá por eso la frescura del concierto del jueves, con un desbordante Tomasz Kukurba, y los comedidos y sublimes Tomasz (Lato y Grochot) y Jerzy Bawol. Tres Tomasz, sí, como pudimos comprobar en la presentación final de los músicos.
Los temas conocidos como Time o Ajde Jano no oscurecieron otras piezas en las que el grupo consiguió, como en las mejores sesiones jazzísticas, encadenar variaciones de esa gama de música tradicional judía y retardar veinte minutos el aplauso de un público diverso, el de Diversia ’08, que organizó el concierto, participantes, autoridades, incluso niños, y el que conformábamos quienes acudimos sorprendidos por la programación de música de tan alta calidad a diez euros la butaca.
Como dije aquí que iba al concierto y me desmarcaba de otro acto, distante y distinto, ahora vuelvo a aquel para decir que no ha tenido ningún eco, que ni siquiera el Ayuntamiento de Badajoz, su promotor, lo recoge entre sus actos, y que ningún periódico ha dado noticia de la cosa. Debería merecer cierta atención que un grupo de historiadores se acerque con rigor a nuestro pasado tomando como motivo la conmemoración del segundo centenario de la Guerra de la Independencia.

jueves, octubre 30, 2008

Amadís

Tal día como hoy, un 30 de octubre de hace 500 años se terminó de imprimir el Amadís de Gaula, o sea, Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula, en la imprenta de Jorge Coci en Zaragoza, reescritos por Garci Rodríguez de Montalvo.
En Madrid, en la Biblioteca Nacional, hasta el 18 de enero de 2009, puede contemplarse el único ejemplar, conservado en la British Library, que existe de la edición zaragozana de uno de los libros de caballerías más representativos del género, junto a otras joyas bibliográficas. En la exposición Amadís de Gaula, 1508: quinientos años de libros de caballerías y en la magnífica página que permite una visita virtual y la consulta de materiales didácticos.

miércoles, octubre 29, 2008

Badajoz y la Guerra de la Independencia

Mañana jueves, 30 de octubre, a las 20’30 horas, en el Salón Principal de las Casas Consistoriales de Badajoz (Plaza Alta), se presenta este libro, coordinado por Miguel Rodríguez Cancho, en el que hemos colaborado la alineación de un equipo bien avenido, con un entrenador de amable fuste. Once autores, pues.
Ricardo García Cárcel, Alfonso Rodríguez Grajera, José Pablo Blanco Carrasco, Juan García Pérez, Alberto González Rodríguez, Eduardo García-Menacho y Osset, Mª Dolores Herrero Fernández-Quesada, Miguel Ángel Lama, Miguel Ángel Melón Jiménez, Mª del Mar Lozano Bartolozzi y Fernando Sánchez Marroyo.
La edición la patrocina el comité organizador de los actos conmemorativos del Bicentenario de la Guerra de la Independencia que aglutina el Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, quien acoge mañana el acto. Un acto del que espero salga un compromiso de difusión y distribución de una obra que merece la pena —salva sea mi parte— que esté en el mejor de los lugares dentro de la historiografía reciente sobre lo que se conmemora.
Yo me desmarco, en el mejor de los sentidos, entiéndaseme. No podré estar. Es que tengo entradas sacadas para un concierto memorable. El de Kroke en el Gran Teatro de Cáceres, mañana también, a las 21’00 horas. Impresionante. Espero dar cuenta aquí.

Merino

Hoy he tomado café a primera hora de la mañana con un compañero de Historia Moderna, que es lo mismo que decir un damnificado por la lamentable situación que está generando en la Facultad la gestión de la reforma de los planes de estudios. Había poca gente en la cafetería, e incluso el personal que la atiende andaba algo perdido. Con razón. Ayer murió uno de ellos, Paco Merino, a los 56 años. A Manolo, un compañero suyo, que se marchaba al funeral, le hemos transmitido nuestra condolencia y nuestra excusa por tener clases.
Merino nos ha servido, a lo largo de estos años, muchos cafés, muchos menús, más de una cerveza, y también ha compartido con algunos, entre los que me cuento, mesa y mantel en cenas navideñas.
La situación de esta mañana era, sin duda, extraña. Cuando uno sólo conoce al finado ha de recurrir a los más accesibles entre los cercanos a él —en ese momento, un compañero de trabajo— para expresar su pésame. Más especial aún fue lo que viví ayer mismo a las siete y cuarto de la mañana en la acera de una calle de Cáceres, San Francisco. Al pasar por el portal —¿el número 2?— de un edificio, vi a una mujer vestida de oscuro que salía acompañada de otras dos, y a la derecha, sobre la batería de coches aparcados, una furgoneta de servicios funerarios dispuesta a arrancar. Ya en la Facultad, anduve en mis cosas, di una clase y recibí la noticia de que Merino había fallecido de madrugada. Vivía en la calle San Francisco de Cáceres; creo que en el número 2. Era él a quien vi tan temprano. En cierto modo, sin saberlo, me despedí de él. A la misma hora en que conocí, sin saberlo, a sus dolientes. Descanse en paz.

martes, octubre 28, 2008

Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XXI)

La diferencia que hay entre el escenario inaugural de Paradoja del interventor y el de Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino —que es una de las novelas más mías de las que he leído en toda mi vida, incluso después de Paradoja del interventor—, es que en el texto de Gonzalo Hidalgo Bayal no hay más que tres personajes en la cantina cuando llega el interventor una noche de noviembre: el camarero y dos clientes. Sin embargo, en la obra de Calvino hay unos cuantos jugadores en las mesas, varios clientes en la barra e incluso un gato que arquea el lomo y una cajera con una caja registradora que hace tlin; y, además, un barman viejo, no como el muchacho que se aburría detrás de la barra de la novela de Gonzalo.
Pero... “La novela comienza en una estación de ferrocarril, resopla una locomotora, un vaivén de pistones cubre la apertura del capítulo, una nube de humo esconde parte del primer párrafo.” (Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero, en traducción de Esther Benítez). Y hay unos vidrios empañados que en Paradoja del interventor son unos cristales sucios y descascarillados. Hay, además, una correlación entre la locomotora y la máquina de café en las dos escenas, tanto la del de Higuera de Albalat como la del de Santiago de las Vegas […]
Para ese género de obras tan útiles como entretenidas que son los diccionarios de términos literarios, propondría la consideración de voces como eco o atmósfera (literarios), para definir una suerte de reminiscencia textual que va más allá de la compleja, lejana e incluso desprestigiada intertextualidad. No sé si, incluso, llevaría a la P del diccionario la palabra que representase la genialidad del escritor que sabe leer para escribir y proponer una lectura como hace Gonzalo Hidalgo Bayal. La palabra: paradoja, que no tiene entrada principal en el DRAE.

Nota bene
:
Empecé a escribir aquí sobre Paradoja del interventor, de Gonzalo Hidalgo Bayal, en el verano de hace tres años, y mi último comentario en este sitio fue de agosto de 2006, después de una veintena de anotaciones de lectura libérrima y apasionada en asperges: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX.

sábado, octubre 25, 2008

Responsable, no culpable

Estoy convencido de que Gaspar Llamazares, que al irse de la coordinación de Izquierda Unida ha dicho que se siente responsable, pero no culpable, no ha reparado en que esa frase tiene su historia, siniestra historia.
“Me siento responsable, pero no me siento culpable, sencillamente porque no soy culpable” dijo, en su alegato en el juicio de 1985, el otrora temible Almirante Emilio Massera, jefe de la Armada y componente de la junta militar argentina —en la foto, el primero por la izquierda, junto a Jorge Rafael Videla y Orlando Agosti—, condenado, después de avatares, por delitos contra la humanidad.
La abismal diferencia de los contextos no alivia el malestar por la lamentable coincidencia, que un mismo medio ha propiciado. Hoy, Radio Nacional de España divulgaba las palabras de Gaspar Llamazares en los informativos y, posteriormente, en un espléndido espacio documental sobre Argentina, ponía un corte sonoro de aquel juicio.

martes, octubre 21, 2008

En la raíz de la palabra

Qué mejor sitio que Oviedo para leer, desayunando, lo que traía la prensa sobre la presentación en Madrid el pasado jueves de esta obra de una asturiana como Olvido García Valdés. El título Esa polilla que delante de mí revolotea proviene de un poema de caza nocturna (1997) por el que ronda la incertidumbre, la enfermedad, el tiempo... Poesía reunida (1982-2008), Barcelona, Círculo de Lectores y Galaxia Gutenberg, 2008.
Había dejado antes de marcharme algunos apuntes sobre esta magna edición de su poesía, y los retomo ahora, como hago con la lectura completa de los primeros textos, los que fueron desde 1982 a 1989 (El tercer jardín, Exposición) y que ahora se recogen bajo el título de La caída de Ícaro, el de un díptico en el que se reconocía parte de la mirada posterior de Olvido.
Me suena haber hablado en otro momento sobre Olvido y su sincretismo poético —por pensamiento y emoción— y, también, esa voluntad de fundir experiencias diversas de conocimiento y de expresión artística, o no, de la realidad. La lectura sobre una obra de arte o la de un gesto del artista, o la interpretación precisa de una actitud o una palabra cotidianas que generan el poema. O, claro está, la contemplación. De los árboles, por ejemplo.
“Escribir notas de poética sólo sirve para señalar en qué dirección miramos cuando hablamos de poesía”. Así abre Olvido el apéndice de esta edición que incluye algunos textos sobre o “De la escritura”. Contiene algunas reflexiones antiguas, otros textos promovidos por lecturas poéticas o el más reciente “Después de Y todos estábamos vivos”. Son esos textos sobre los que algunos escritores se excudan y que a mí casi siempre me parecen soberbios y con profundidad. Por eso, el final de la lectura de este espléndido volumen termina tan en lo alto: “De la intimidad y el exterior, o en los bosques moramos”.

lunes, octubre 13, 2008

La época de Carlos IV (1788-1808)

Organizado por el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, el próximo miércoles 15 de octubre comienza el IV Congreso Internacional de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII bajo el título de La época de Carlos IV (1788-1808). Se celebrará en Oviedo —las jornadas del miércoles y el viernes 17, que es la de clausura— y Gijón —el jueves 16—, y contará con conferencias plenarias de Carmen Iglesias, Nigel Glendinning, Josep Maria Sala Valldaura, Inmaculada Urzainqui, José Luis Peset y Emilio La Parra, y casi un centenar de comunicaciones organizadas en secciones o salas de temática diversa, como Inquisición, Instituciones, Mujeres, Poesía, Pensamiento, Teatro, Economía, Educación... Toda la información puede encontrarse aquí.
Será una más que buena ocasión para el encuentro con colegas y amigos; entre ellos, alguien especial a quien se rendirá un merecido homenaje al cierre de la jornada del miércoles: Francisco Aguilar Piñal.

miércoles, octubre 08, 2008

Cadalso

Obviaré los libros, los papeles y todos los nombres que sugieren esos papeles y esos libros que andan por mi mesa; y me quedaré sólo con todos los que aluden a quien hoy cumple años después de muerto. José Cadalso. 267 años desde que nació en Cádiz un 8 de octubre de 1741. Murió en Gibraltar en la noche entre el 26 y el 27 de febrero de 1782.
Después de llevar tanto tiempo con él, haber leído todo lo que escribió, hablando en clase de él (mis alumnos saben lo de las Noches lúgubres, lo de esa espléndida novela que es Cartas marruecas), trabajando ahora para poner en orden unas notas para una reunión de dieciochistas, y todo lo que me queda, afortunadamente, para defender su poesía en su sentido histórico, no podía dejar pasar este día sin hacer una mención a que un 8 de octubre José Cadalso, el autor de los Ocios de mi juventud, comenzó a existir. Por poco tiempo, pues murió, después de haber escrito algunas cosas memorables por modernas en su tiempo, herido de una granada en Gibraltar a los cuarenta años.
“La buena poesía es la piedra de toque del buen gusto de una nación o siglo”, escribió en la LXXVIII de sus Cartas marruecas publicadas póstumamente en 1789.

martes, octubre 07, 2008

Mensajería urgente

Para los que trabajamos también fuera de casa. Las probabilidades de que nos llegue un envío por mensajería urgente el día previsto son muy reducidas. Llegar, llega. El primer día llega una nota de aviso que uno puede encontrar en el suelo de su portal o pegada en algún lado visible —y dado el caso, cuesta luego quitar los restos del adhesivo. Ese mismo día uno llama y pide perdón por no haber estado en casa. Al día siguiente, vuelve uno a encontrar la misma nota. Y poco después vuelve a llamar para repetir que el mejor momento para la entrega es durante las horas de la tarde. Y aquí viene un caso real:
—Es que por la tarde, el repartidor no puede; está ocupado con las farmacias.
—¿...?
—¿Conoce usted a C., el del mesón?
—Sí.
—Pues ahí se lo dejamos. Deje usted el dinero.
Y gracias a esto tengo en casa tres libritos que pedí a una editorial que el mismo día los puso en el coche de postas. Me consta.
Otro día cuento cómo tuve que ir de una a otra gasolinera por un paquete. El móvil fue el mismo: una nota de aviso.

domingo, octubre 05, 2008

Otoño fotográfico

Me llega de Pedro Casero, un entusiasta que lleva más de veinte años impulsando actividades en torno a la fotografía, el programa del OTOÑO FOTOGRÁFICO EN EXTREMADURA 2008, que es aquella experiencia bisoña de convocar un certamen desde la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura convertida ahora en una propuesta con otro empeño.
El próximo miércoles 8 de octubre se inaugura el OFE’08 con una conferencia de Rafael Levenfeld y Valentín Vallhonrat sobre Luis Ramón Marín y su época, ese fotógrafo que se nos expone en el MEIAC hasta el 9 de noviembre. Ellos abren una serie de muestras fotográficas de interés, entre las que cabe destacar esa manera de buscar la instantánea y la intemperie con 123 fotos en escaparates de comercios y bares de la ciudad, y con las lonas que colgarán de fachadas de edificios significados de Badajoz.

viernes, octubre 03, 2008

Literatura fascista española


Para Martín, que me ha dejado
un comentario en mi entrada del 15 de septiembre
sobre Paco Espinosa y El País, ahí va esto,
escrito desde hace semanas
y no publicado aún.


A mis 46 años... (perdón). A sus 85 años, mi madre sigue dándome un dinero por mi cumpleaños para que me compre algo. Este agosto me compré con su dinero los dos volúmenes de la nueva edición de la Historia de la literatura fascista española de Julio Rodríguez Puértolas (Madrid, Ediciones Akal, 2008). No puede decirse que sea un hallazgo, dada la edad de la obra (1986); pero sí que lo fue desde que me enteré de que Akal la había reeditado. Me perdí en su momento la atmósfera que en los medios generó su publicación; y ahora, al parecer, también me pierdo algo, porque no he visto mucho escrito sobre esta reedición que incorpora una interesante crónica de lo que fue la primera edición (ver el “Prólogo a la segunda edición” del autor, y, sobre todo, el “Epílogo a la segunda edición”, de César de Vicente Hernando).
El problema (?) de esta Historia de Rodríguez Puértolas, que siempre he estimado como un interesante testimonio descriptivo, está en el centro de su título: literatura fascista. Si uno reconoce su valor en lo que tiene de testimonio, recuento, ensayo histórico, se topará con la fragilidad del concepto, en muchas de sus páginas, tal y como aquí se utiliza, de literatura; y con lo mismo para el de fascista. Sobre todo en lo referido a la época posfranquista. El ejemplo reciente de Jiménez Losantos y de las obras que se citan es ilustrativo, tanto en lo literario como en lo fascista. Quizá por eso, en lo de lo literario, se resiente esta obra en cuanto a su poso analítico. Quizá, también, lo ideológico a veces pesa demasiado. Puértolas considera a Gonzalo Torrente Ballester “escritor falangista”; sin embargo, Rodríguez llama a José María de Areilza “ex-falangista”. Todo esto, sin análisis literario; que a lo mejor no es el propósito de la historia. Algo, que a los que nos dedicamos a esto, también nos gusta.
En fin, mis simpatías por esta obra que me agrada tener en esta edición remozada y ampliada, en estos días en los que seguimos viviendo lo que señalan Rodríguez y Puértolas en el prólogo a esta segunda edición, cuando hablan de la ceremonia de la confusión que seguimos viviendo, desde 1986.

Nota para Martín: con respecto a la edición anterior,
ésta contiene un prólogo nuevo, un epílogo de César Vicente Hernando,
y páginas nuevas con actualizaciones, lamentables por su objeto, sobre la “cenagosa ola de revisionismo histórico”.

jueves, octubre 02, 2008

Ángel Campos Pámpano, Premio 'Eduardo Lourenço'

© Fotografía EFE

Mi amigo el poeta y traductor Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara, 1957) ha sido galardonado hoy con el Premio 'Eduardo Lourenço', convocado por el Centro de Estudios Ibéricos (CEI), con sede en la localidad lusa de Guarda, dotado con 10.000 €, y que homenajea con su nombre al ensayista portugués Eduardo Lourenço (1923), que fuera Premio Extremadura a la Creación a la Mejor Trayectoria de Autor Iberoamericano en 2006 y que es presidente honorario del CEI. El premio reconoce a personalidades e instituciones portuguesas o españolas que hayan tenido una intervención relevante en el ámbito de la cooperación de las comunidades ibéricas; así que los méritos de Ángel son más que sobrados.
De 1980 es su versión de las Odas de Ricardo Reis publicadas en Balneario Escrito en Valladolid. Desde ese título, que puede ser considerado su primera traducción pública de cierto empeño, hasta sus últimos trabajos sobre Eugénio de Andrade, Sophia de Mello Breyner Andresen, o el mismo Fernando Pessoa, sobre quien sigue trabajando en un ambicioso proyecto, la trayectoria de Campos Pámpano en el terreno de la traducción literaria y, por consiguiente, de la difusión de la literatura portuguesa en España se ha convertido en una de las más brillantes en el ámbito hispano.
Por otro lado, su participación en la fundación y dirección de proyectos editoriales como la revista en dos lenguas Espacio/Espaço Escrito o el periódico de revistas poéticas Hablar/Falar de Poesia ha debido de ser otra credencial ineludible para el jurado. Un jurado compuesto por José Ramón Alonso, rector de la Universidad de Salamanca, Fernando Seabra Santos, rector de la Universidad de Coimbra, Joaquim Valente, alcalde de Coimbra, instituciones las tres que alientan desde sus comienzos el CEI, que está representado igualmente en este jurado por Fernando Catroga, Fernando Rodríguez de la Flor, Valentín Cabero y Jaime Couto Ferreira; a quienes han acompañado también como componentes invitados el escritor y diputado Vasco Graça Moura, el embajador de España en Lisboa Alberto Navarro, el presidente del Centro Nacional de Cultura y del Tribunal de Cuentas Guilherme de Oliveira Martins, y el poeta español y Premio Nacional de Literatura Antonio Colinas.
Es la cuarta edición ésta del premio. Anteriormente lo obtuvieron la catedrática de Culturas Griega y Latina de la Universidad de Coimbra Maria Helena da Rocha Pereira; el periodista y antiguo corresponsal de TVE en Lisboa Agustín Remesal; y la pianista portuguesa Maria João Pires.
Una alegría. Felicidades, Ángel.
Hace nada, el Jornal de Notícias recogía esta buena nueva.

miércoles, octubre 01, 2008

De Tordesillas a las Feroe

En la era de las nuevas tecnologías, en la aldea global y en estos tiempos de cruel capitalismo que a veces se resiente y se arrepiente por sus modos —no es para tanto y las cosas volverán a su cauce; vamos, que Marx no se quedó corto—, las tradiciones tribales masivas no cambian. Que digo yo que podrían cambiar las tradiciones, y convertirse en tradición donar sangre tres días al año —sin vaquilla del aguardiente—; lanzarse a las aguas sucias de un río para limpiarlas —sin que la fiesta continúe luego meando en el río vecino—, o salir a las calles cada 3 de octubre —por poner una fecha, movible según el calendario— y recoger papeles, limpiar fachadas de pintadas y guarrerías, y retirar las cagadas de los perros —sin un botellón luego para celebrarlo.
Escribo en el tumulto de una jauría de cientos de estudiantes que celebran las novatadas, otra tradición que llena de alcohol los cuerpos jóvenes de quienes comienzan el curso —una contradicción— y llena de mierda las calles y los jardines. Escribo con el eco de las denuncias por una fiesta absurda como la del Toro de Tordesillas, que este año ha tenido más presencia negativa en los medios —¿con cuántos años de retraso? Y escribo movido por un mensaje de mi amigo Juanma Barrado que me transporta al Atlántico Norte, a las Islas Feroe, en una denuncia cándida e inofensiva de la matanza de ballenas. Otra tradición que se ejecuta con la mayor humanidad posible sobre una especie que no se encuentra en peligro y que permite nutrir a buena parte de la población.
También aquí.

domingo, septiembre 28, 2008

Portugal hoy


Qué satisfacción siempre hablar de un libro tan recomendable como éste. Lo recibí a principios de este mes, muy pocos días antes de que defenestrasen al remitente de la carta que acompañaba el envío del libro. Álvaro Valverde me lo hizo llegar “por indicación del autor”. Supongo que por indicación del traductor, Antonio Sáez Delgado, uno de los responsables de esta bendita manera de abrir las ventanas para que España se asome a la cultura portuguesa, para que nos conozcamos.
Portugal hoy. El miedo de existir es un libro fascinante para cualquier español interesado en Portugal. También lo es para un portugués, y la prueba está en que desde que se publicó allí —lo que no queda del todo claro en esta edición española—, en 2004, ha sido un éxito de ventas. ¿Un ensayo así un éxito de ventas? Pues sí, igual que los libros de poemas allí se venden por miles, y no por cientos o decenas, como aquí. Por eso también es una satisfacción que se edite en España por una editorial institucional como la ERE.
No decae el interés ni la hondura del pensamiento en ninguno de los once capítulos o estancias de esta reflexión sobre lo portugués que tiene un hilo conductor de concepto en el hecho de la no-inscripción de este país, y que es algo aplicable, ampliable a otros países, como España. Al menos, eso creo yo sin mucha conciencia patria. Pues, una vez leído el libro, puede uno abrirlo por algún sitio y encontrar en él razones para hablar sobre el sentido de lo que hace, siente o piensa un portugués hoy; pero también sobre el sentido de lo que hacemos, de lo que sentimos y de lo que pensamos. Así.
La ausencia de la intensidad de la admiración en Portugal. Vamos, que en Portugal nadie exagera a la hora de admirar; y si lo hace, resulta sospechoso. No sé. La pervivencia del miedo en Portugal, o lo que es lo mismo, las dificultades de superar el salazarismo o la verdadera trascendencia del 25 de abril. No sé. Esa idea de la no-inscripción en la que yo veo algo relacionable con lo de la memoria histórica a la española. No sé. O esto de que los portugueses son particularmente sensibles a la ausencia, “lo que les hace estar constantemente ansiosos por la plenitud”, que es una de las más agudas diagnosis del libro, porque resume muchas en una, concluye, cierra.
Al placer de la lectura por el contenido expresado, sumo el gusto por ciertas complicidades ideológicas, como la que se deriva de compartir el disgusto por una mundialización que conlleva “azotes planetarios” como el desempleo o el sida, y no el igualitarismo en los beneficios; o como la de fundir en la genialidad a Fernando Pessoa y Herberto Helder.
Una lectura recomendable, con satisfacción.

miércoles, septiembre 24, 2008

Una opinión

Ayer leía el artículo de opinión —que no otra cosa era— de José Yoldi en El País sobre la propuesta de Carlos Dívar como candidato para presidir el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo y me acordaba del editorial de hace casi quince días en este mismo periódico. Se titulaba con contundencia “La desfachatez”. Sobre el pacto de los dos para poner ahí a los suyos en esto de la renovación judicial.
Pero, además de reparar en que el texto de Yoldi se para a decirnos que Carlos Dívar, malagueño que el último día de este año cumplirá 67, está “soltero, no es ninguna lumbrera jurídica y no se le conocen artículos o publicaciones que hayan marcado tendencia en el ámbito del Derecho”; lo que realmente me ha preocupado es eso de que

“su discreción es una auténtica tortura para los periodistas.”

Todavía estoy ojeando —en pantalla— el Libro de estilo de El País.

jueves, septiembre 18, 2008

Andrés Talavero a Juan José Narbón

Tenemos que volver a Torrequemada. Hemos paseado con Carmela y los amigos bastantes veces por sus dehesas y ahora vamos a toparnos con una obra de Andrés Talavero (Cáceres, 1967), un artista plástico —pintura, escultura, fotografía— que siempre agrada con sus propuestas por dejar huella estética en otros espacios, sea un amplio ventanal de la antigua por espaciosa en sus tiempos Sala de Lectura de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, sea en la Casa Rural “La Encarnación” de Casar de Cáceres, o, ahora en las corralás de Torrequemada (Cáceres), entre encinas, canchos y alcornoques.
Son dos cilindros de piedra seca con un diámetro cada uno de dos metros y una altura de metro y medio.
Camino. In memoriam, que es su título, es un homenaje al pintor cacereño Juan José Narbón (1929-2005) realizado por Talavero entre mayo y junio de 2008, un símbolo de diálogo —en palabras del autor— entre dos generaciones, y una invitación a todos los que deseen profundizar en la obra de Narbón mientras pasean al atardecer por el paisaje de las primitivas corralás de Torrequemada que tanto admiró e inspiró al artista.

Alzheimer

Ayer por la mañana recibí por correo electrónico un mensaje de la Asociación Cacereña de Familiares de Enfermos de Alzheimer disculpándose por el retraso en el envío de un libro en el que hemos colaborado algunas personas. Me dicen que se presentará el próximo viernes 19 en la Biblioteca Pública de Cáceres, a las 8 de la tarde, como un acto oportuno en el entorno del Día Mundial del Alzheimer, que es el domingo 21 de septiembre.
Horas después, he tomado como un gesto cándido esa disculpa, sin lugar a dudas innecesaria, y la he comparado con las dimensiones de una enfermedad a la que me he acercado sólo como testigo distante, como ciudadano, como colaborador literario... Siento pudor por ser destinatario de unas excusas que llegan de parte de personas que padecen lo que es inconcebible para alguien que se angustia por un constipado, pongamos por caso. Escribo esto con mi corazón y mi estómago encogidos, después de ver la reemisión que Canal Extremadura ha pasado de aquel memorable Documentos TV, el de Pedro Erquicia en La 2, “Los que no olvidan”, del 13 de marzo de 2005, y al que pertenece la imagen de arriba.
Sobrecogedor y extremo este modo de clamar cordura social. No he parado de pensar en mi indignación el otro día por la decoración cateta de un escaparate.

miércoles, septiembre 17, 2008

Juan Rosco

El domingo estuvimos en los bajos del Archivo Histórico Provincial de Cáceres viendo la exposición de las piezas de Juan Rosco que conforman 2008, odisea en el tiempo. Una propuesta ahora sobre la base de personajes y referentes de la mitología clásica.
No sé si digo bien si digo que Juan Rosco llegó a la poesía visual o al poema-objeto por su militancia en la educación de base, en esa especie de misiones a las que algunos pedagogos se dedican casi durante toda su vida sin que a nadie parezca especialmente relevante. Una necesidad de expresar conceptos atractivamente ante jóvenes con escasos referentes (alicientes) culturales.
Así que al grado extravagante de dedicarse a estos juegos para muchos hay que añadir el que conlleva utilizar estas roscosas para enseñar, por ejemplo, que Mercurio era el mensajero de los dioses con un objeto de objetos que resulta ser un zapato con ruedas o que Narciso se miraba a sí mismo con una circunferencia de letras de colores con las letras de colores de N-A-R-C-I-S-O.
Juan Rosco es uno de esos creadores con sentido común, y, por eso, quizá, se dedica, también, a esto. Me da a mí que es un constituyente del género esa humildad firme con la que afrontan sus propias creaciones estos artistas, al menos, los que yo conozco. Las propuestas de Juan Rosco se exhiben desde una conciencia tan poco restrictiva conceptualmente que una misma pieza puede servir para hablar de estereotipos juveniles o para bromear a costa de Baco y Eros fundidos en los estereotipos juveniles; o para representar aquello de que la poesía es un arma cargada de futuro y a la vez para suscitar un pensamiento sobre las musas. Y no sólo esto, sino que los mismos objetos —una peana, unas letras de un juguete didáctico, unas figuras talladas...— pueden intercambiarse para sugerir nuevos sentidos. Esta manera se ve en la exposición —que está en Cáceres hasta el 21 de septiembre, y que luego estará en Almendralejo, con Bodegas Viña Extremeña— en las tres piezas sobre Atlas, tres modos de decir, tres sugerencias sobre lo mismo, y un modo de expresar las diversas miradas que pueden darse ante un único motivo.

lunes, septiembre 15, 2008

Francisco Espinosa, de fosas y desaparecidos y de frases desaparecidas

Leía el otro día la nueva edición de la Historia de la literatura fascista española de Julio Rodríguez Puértolas (Madrid, Ediciones Akal, 2008, 2 volúmenes), y me acordé de Francisco Espinosa, a quien se cita en el epílogo de César de Vicente Hernando. Más aún me acordé de Paco Espinosa cuando salió la noticia de la providencia del juez Baltasar Garzón sobre los desaparecidos de la guerra civil española.
—Tengo que llamarle —me dije la mañana en la que en la mismísima cadena SER, en ‘El abierto’ de Hoy por hoy, se desviaba el asunto hacia las dificultades de exigir hoy responsabilidades penales a los responsables de los crímenes cometidos. Quería saber la opinión de un historiador solvente como Espinosa, con quien he tenido la suerte de colaborar.
A los pocos días, apareció en El País su artículo “De fosas y desaparecidos”, que era la opinión que yo buscaba; y, en este caso, una opinión compartida. Colmaba mi curiosidad con creces. Me alegré mucho por leer algo así en el periódico, y así se lo dije al autor del artículo cuando le llamé por teléfono. No me alegré dos días después cuando el mismo Espinosa me dijo que había enviado a El País una solicitud de aclaración por una modificación —clara manipulación— del texto de su artículo. Ahora, este turbio asunto ha generado otros textos. El principal, el de la crónica del propio Francisco Espinosa Maestre que puede verse en el blog de José María Lama, otro historiador que debería estar incluido en las providencias de los jueces que piden información tan importante por lo humano, por lo sentimental, por lo justo.

sábado, septiembre 13, 2008

Antonio Jiménez García

Me entero hoy por una necrológica de José Luis Abellán en El País de la muerte, el pasado 28 de julio, de Antonio Jiménez García, el profesor de Historia de la Filosofía Española de la Complutense. Un mes y medio después, se difunde este hecho luctuoso que ha tenido escaso eco en los medios extremeños, pues extremeño de Navalmoral de la Mata (1950) era este profesor y ensayista, autor de libros como El krausismo y la Institución Libre de Enseñanza (Madrid, Ediciones Pedagógicas, 2002) o el publicado en el Departamento de Publicaciones de nuestra Diputación de Badajoz sobre El krausopositivismo de Urbano González Serrano (1996), parte de su tesis doctoral sobre ese otro pensador moralo independiente —en el concepto fundado de Antonio Jiménez— de ideas avanzadas.
Le conocí en Madrid en el acto de defensa de la tesis de Fernando T. Pérez, en marzo de 1999, y fue un encuentro gratísimo, no sólo por la compañía del propio Fernando, de Gil Novales, de Diego Núñez o de José Luis Mora, también por la charla sobre Extremadura y por mi descubrimiento de que era hermano de Pablo Jiménez, el poeta moralo, a quien todavía no conozco personalmente, pero al que, gracias a él mismo, he leído (La luz bajo el celemín, Descripción de un paisaje, Destiempos y moradas, La voz de la ceniza). Antonio Jiménez fue presidente de la Asociación de Hispanismo Filosófico —vicepresidente a su fallecimiento— y, en palabras de José Luis Abellán, “un profesor universitario en el pleno sentido de la palabra y bibliófilo apasionado.” Siento su repentina muerte.

miércoles, septiembre 10, 2008

Álvaro Valverde

Hablaba ayer por la mañana con Álvaro sobre asuntos relativos a estas tareas compartidas de la edición pública o institucional. Una coedición en marcha entre la Editora Regional y la Universidad, un apunte sobre un informe que me solicitó, e incluso otros proyectos en los que personalmente, como coautor, estoy concernido. Horas después, por la tarde, a mi requerimiento, me contaba desde Plasencia cómo le habían comunicado su cese. No daré detalles de las formas. Indignas.
Dentro de unos diez días iban a cumplirse los tres años desde su nombramiento; al menos, desde la noticia de su nombramiento. Me he acordado de aquel elogio de Antonio Tejero de septiembre de 2005; y que hoy cobra más sentido.
Álvaro heredó en su encomienda el legado de un amigo como Fernando T. Pérez. Esa herencia se tradujo en la pervivencia de los proyectos ya iniciados y también en la fidelidad con la que ha mantenido la línea editorial que ha llevado a la ERE a prestigiarse en el mapa cultural español. Pero, con el tiempo, la nueva dirección de la Editora de Extremadura debía ir manifestando sus maneras, y proponer proyectos distintos, nuevos modos de mantener y superar el nivel que había alcanzado una de las editoriales públicas mejor consideradas fuera de la región. El nombre de Álvaro Valverde, uno de los poetas de Extremadura más estimados en el ámbito nacional, ha venido siendo garantía de ese propósito.
Así, ha potenciado las coediciones —doy fe de ello en lo que se refiere a varios títulos que en los últimos años hemos publicado—, ha mantenido el mimo y el rigor de la colección de facsímiles La Biblioteca de Barcarrota con la publicación de la Lingua de Erasmo, ha alentado el reconocimiento de la obra de autores sobresalientes ya desaparecidos, como Juan Manuel Rozas o José Antonio Gabriel y Galán, cuyo Diario póstumo ha recibido el reciente Premio Extremadura a la Creación; y puede, en fin, enorgullecerse por haber mantenido el nivel literario de colecciones como “Vincapervinca”, con la publicación del monumental Razón de mudo de Agustín Villar, o como la de “Poesía” con la publicación de textos de Alex Chico, de José Antonio Llera o de Antonio Méndez Rubio.
Somos contingentes, sí; pero la labor de personas como Álvaro Valverde en beneficio de la comunidad, sin afanes espurios, con muchas horas dedicadas a la Consejería fuera de sus tareas estrictamente editoriales —doy fe de ello, también—, incluso por el mero hecho de que su nombre literario ya era blasón de Extremadura en cualquier escenario, merecía mejor trato a la hora de comunicarle un cese lamentable. Los modos políticos..., tan de actualidad y tan de espaldas a la excelencia y solvencia profesionales. Lástima.

Fotografía © Francis Villegas. El Periódico Extremadura.

Premio de Ensayo "Fernando Tomás Pérez González"

El Ayuntamiento de Santa Marta de los Barros, con el apoyo de la Diputación de Badajoz y la colaboración de la Asociación de Escritores Extremeños, convocó a principios de julio el Premio de Ensayo “Fernando Tomás Pérez González”, dotado con 12.000 euros. Las bases que me llegan ahora explicitan que los trabajos deberán abordar un tema relacionado con los estudios culturales y que se ajustarán a una extensión mínima de 100 folios y máxima de 300. También, que podrá reconocerse un accésit sin dotación económica para aquellos ensayos presentados sobre un tema vinculado a Extremadura, y que la entidad convocante se reserva la posibilidad de publicar los trabajos premiados. El plazo de presentación de los originales concluye el viernes 31 de octubre de 2008.
Es una feliz iniciativa que tiene una intención memorativa sobre la figura y la obra de Fernando Pérez, con tantas raíces en Santa Marta, en donde su padre, Fernando Pérez Marqués, fue nombrado ‘Hijo adoptivo’; pero también contribuye a poblar con fundamento un terreno poco frecuentado por esta especie tan prolífica de los premios literarios, el del ensayo, lo que aporta una singularidad ejemplar a este certamen, además de su poso sentimental.

martes, septiembre 09, 2008

Pavese

Hay gestos en la vida, no sé, gestos propios, en los que nos sorprendemos en un efecto misterioso y extraño, una suerte de paranormalidad sin trascendencia alguna. El domingo, desilusionado y triste, acudí casi sin darme cuenta a un estante de mi biblioteca y cogí un libro de mi época de universitario: El oficio de vivir. El oficio de poeta, de Cesare Pavese. No alcanzo ahora a saber por qué tomé ese libro, del que anoté unas líneas casi al azar. Quiero decir que abrí el libro, y lo primero que leí fue un apunte del 12 de octubre [de 1940] que dice que “El amor tiene la virtud de desnudar no a los dos amantes uno frente al otro, sino a cada uno de los dos ante sí.” Pero luego leí éste, que es el que pasé a mi cuaderno: “A una mujer le repugna un hombre que piense en ella día y noche —por la razón de que ella no piensa en él.”
Ayer reparé en ese gesto tan cotidiano de coger un libro y leer un fragmento porque el periódico traía noticia de Pavese con motivo del centenario de su nacimiento, que hoy se cumple, 9 de septiembre. No me había dado cuenta. Y lo único que he averiguado es que se cumplen cien años desde el nacimiento de Pavese; pero sigo preguntándome por qué Pavese, por qué esos textos se me vinieron a la cara, como esas erratas con las que a veces me topo sin querer. Y bien que lo siento.

9 settembre 1908. Nasce Cesare Pavese a Santo Stefano Belbo (Cuneo) da Eugenio, cancelliere di tribunale, e Consolina Mesturini.
26 agosto 1950. Si uccide nell'albergo Roma di Torino.

jueves, septiembre 04, 2008

Premios Extremadura a la Creación

Ai cá pancalá

Tengo un amigo con casa en Huelva que un día me contó haber visto desde el coche, yendo hacia allá, en la cuneta, junto a una casa, un cartel mal escrito con el texto AI CÁ PANCALÁ. En El Doctor Centeno (1883) de Galdós, Celipe dice vivir en un cobertizo, al lado del almacén con las letras grandes CALENTURÓN. Alejandro Miquis le pregunta qué es eso y el pobre contesta que donde venden “cal en terrón”. Mi amigo —Paco— tuvo que descifrar él solito el enigma: “Hay cal para encalar”. Lo mismo. Mi amigo no sabe que Galdós escribió El Doctor Centeno; y si lo sabe, no sabe esto.

martes, septiembre 02, 2008

Hablando de poesía con Pepe

Hace poco más de un año le dediqué unas líneas aquí. “Hoy hace un año, esta misma puerta / reflejaba, rosadas, las flores del ciruelo y sus mejillas. / No sé dónde su rostro estará hoy, / mas las flores sonríen aún a la primavera.” (Tsuei Hu). Ahora Pepe está enfermo y no quiero molestarle, para que descanse y se recupere. Echo de menos los ratos de conversación sobre poesía, ocasionales y rodeados de esa algarabía del cañeo en los bares del barrio, unas veces; y otras, en el patio ameno de la casa de un amigo, como aquel día, hace un año y poco.
Para que se reponga y hasta que se reponga, quiero hablar aquí de poesía con Pepe. Para que te repongas, Pepe, porque sé que te gusta. Hoy, para abrir boca, voy a elegir a tu Aníbal. No sé si conoces los Cartapacios que editaron Luis Felipe Comendador y De la Luna Libros y que cité aquí también. La prehistoria. Una curiosidad de ésas que nos gustan. Claro, no es comparable con el poeta crecido de Cuarzo, por ejemplo. Seguro que sabes de memoria algún verso, que tú siempre me has sorprendido con unos cuantos versos ajenos, dichos así, a la buena de Dios. “De la mutilación de las estatuas / a veces surge la belleza, de los / capiteles truncados cuyo acanto / cayera en la maleza entre el acanto: / perfección del azar que nada tiene / que hacer para ser símbolo de todo / lo que se quiera.” (De “La belleza arrebata las palabras que intentan proclamarla”, de Cuarzo.) No te canso más. Otro día.

Jordi Doce en el parque de Hincksey

No es lo mismo. Sigue sin ser comparable el modo de lectura de un libro con el del mismo texto de ese libro, por ejemplo, en una pantalla. Recibí con alegría la creación del blog de Jordi Doce hace ya un par de años. Inactivo durante meses; luego durante casi un año. Lo ha retomado y vuelve a ser grata su lectura; esa manera de observar y de leer que tiene el autor de Lección de permanencia (Valencia, Pre-Textos, 2000). Pero donde se ponga el modo de lectura aplicado a este libro suyo que acabo de terminar, La vibración del hielo (Diario 1998) (Villanueva de la Serena, Littera Libros, 2008), que no se ponga la manera que uno aplica a la lectura, sometida a variadas circunstancias y posturas, de su blog. No sé. No es lo mismo.
Lo encontré el otro día en un sobre que me dejó José María Cumbreño en mi despacho de la Casa de los Ribera —¿veis? Cumbreño está ahora (más) vinculado a la Universidad por ser uno de los dos escritores —el otro es Fran Rodríguez Criado— becados por la Consejería de Cultura y Turismo para impartir cursos y talleres en la UEX, y, con Antonio Reseco, ha logrado con muy buen criterio captar para esta aventura editorial encomiable este texto diarístico ejemplar de Jordi Doce.
1. No conozco Sheffield; pero me resulta cercano. Tengo un amigo allí que se llama Philip Deacon. Jordi lo conoce, claro.
2. Es honesto que un traductor excelente diga de un autor —extranjero, claro— que no termina de funcionar en castellano. Lo dice de Montale.
3. Conozco Gijón. Allí estuve en 2001 con Ángel Campos y nos encontramos con Jordi Doce. Luego estuvimos Carmen y yo, más tiempo; mejor; pero sin ver a Jordi. Las referencias a Gijón me llevan allí ahora.
4. Sigo el discurrir de un tiempo limitado, de enero a diciembre de 1998, por una experiencia ajena. Es grata esta intromisión en lo personal; no por entrometerse, sino por la manera literaria de expresar lo íntimo.
5. Cuántos libros. Birthday Letters, de Ted Hughes. Manual del distraído, de Alejandro Rossi. Les rencontres des jours 1992-1993, de Claude Roy. Hay música. Y películas. Cuántas lecturas pendientes.
6. “Sería hermoso […]—dice Jordi Doce— , publicar una antología anual del trabajo de uno, reunir sin método una docena de poemas, otras tantas traducciones, media docena de artículos, unas cuantas anotaciones extensas del diario, unas pocas frases felices, y hacer con todo esto unos pliegos que sea lean rápido y se relean despacio, a saltos, sin orden”[…] Es una idea para un blog. Y tiene que ser el de Jordi Doce. Que lo anote.
7. “El escritor es una versión mejorada o afinada del individuo que lo sostiene”, escribe Jordi a propósito de algo dicho en una entrevista por Julian Barnes. Está bien así, como motivo de reflexión.
8. La vibración del hielo como título obedece a un instante, una estampa, más bien, que cualquiera de nosotros suscribiría. ¿Puede decirse así?
9. Un estanque helado y unos niños que golpean las placas de hielo con los pies. La vibración que provocan los golpes. El agua muerta bajo el hielo. La soledad del que contempla la escena. La del que escribe. Ahí está la clave de la escritura de este libro agradable. Ahí, quizá, la clave de mucho de la escritura. No sé.

domingo, agosto 31, 2008

Mundo Babel

Esta mañana he escuchado el último programa de Mundo Babel, en Radio 3. Sí, otro programa de calidad que desaparece de la radio pública. No sé si con él también se va de la casa Juan Pablo Silvestre. No sé. Al terminar la emisión del programa dedicado a Radio Nikosia, he abierto un correo electrónico de su asociación cultural con el siguiente titular:

Tras 8 años en antena, Mundo Babel, el programa que dirige y presenta Juan Pablo Silvestre en RNE-R3, se despide hoy 31 de Agosto del 2008 de 10 a 12 de la mañana con un especial dedicado a Radio Nikosia.

Decía el cuerpo del texto:
“Esta última emisión, en el último día de verano, seguro que será para todos especialmente emocionante.
La Asociación Cultural Radio Nikosia y el programa que ésta emite desde Radio Contrabanda quieren manifestar su agradecimiento a Mundo Babel y a Juan Pablo Silvestre por acoger nuestra voz, en tantas ocasiones, en la emisora de RNE desde hace 3 años.
La conexión afectiva de Mundo Babel con Nikosia es grande. Su director y presentador nos ha cedido alguna de sus canciones, como Mi Querida Babel, la bellísima sintonía del programa que hacen desaparecer, para recaudar fondos para nuestra Asociación en momentos difíciles. Siempre tuvimos abiertas las puertas y los micrófonos de su estudio para manifestar nuestra voz de manera digna, desde un espacio —de los pocos que quedaban en radio— de calidad absoluta artística y cultural.
Una despedida lamentable, ya que por motivos que desconocemos y no serán de audiencia —porque es bien sabido que la tiene y mucha—, el programa dejará de emitir definitivamente este último domingo. Ha tenido Juan Pablo Silvestre la delicadeza de despedir su hermoso Mundo Babel con el programa dedicado a Radio Nikosia.
Sólo queda agradecer a Mundo Babel el espacio onírico y hermoso que ha sido. Esperamos que, desde otro lugar, su magia siga conmoviéndonos. ¡Qué locura más grande que dejen de emitir un programa como éste!, reclamamos los propios locos. ¡Qué locura de perverso y pervertido sistema! ¿Quizás era Mundo Babel una verdad incómoda?
Hay unos versos de Vinicius de Moraes que dicen sobre el amor que
não seja imortal, posto que é chama, mas que seja infinito enquanto dure.
Ésta es la intensidad con la cual uno puede entregarse, dejándose atravesar por lo que uno hace. Y este ha sido el caso de Juan Pablo Silvestre, en estos años de impecable trayectoria radiofónica.
Una "radio posible" que ha dejado semillas, ha abierto caminos y ha construido horizontes para nuevos amores, nuevos trabajos, nuevas pasiones a ser compartidos. Desde Radio Nikosia queremos agradecerle esos nuevos horizontes que ahora podemos buscar en complicidad.
Un gran Amor a Mundo Babel en esta despedida triste, y ojalá... ¿vuelva?”
Pues eso, un programa el de hoy emocionante, una triste despedida, una locura.

jueves, agosto 28, 2008

La felicidad sin importancia

Tiene razón José Manuel Díez al reparar en la paradoja de unir felicidad y futilidad en esa propuesta que me ha llegado por dos lados que agradezco, el de Hilario Jiménez y el de Daniel Casado. Seis cosas sin importancia que me hagan feliz. Pues no sé; hay decenas de pequeños detalles que agradan.
El primer beso del día. Que Gabriel, mi kiosquero me llame por mi nombre. Corregir una errata antes de que sea tarde. Desayunar en la Biblioteca Nacional. Buscar una palabra en un diccionario. El último beso del día.
Y, luego, hay días malos, en los que los extremos se tocan.

Un lapsus y una nota

El otro día, un locutor de radio tuvo el lapsus de no recordar el nombre de la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, la guionista y directora Ángeles González Sinde. En casos así, pienso en que tendemos a minusvalorar al personaje que ha sido objeto del olvido y casi nunca a tildar de ignorante —tampoco hay que exagerar— al que se ha quedado en blanco. No saber el nombre de una persona notable no nos hace necios, sino a ésta escasamente notoria. Curioso.

Por cierto, el próximo 12 de septiembre, viernes, a las 20.30 hs., en el Gran Teatro de Cáceres, se celebrará el acto de entrega del Premio González Sinde, de la Academia, al Festival Solidario de Cine Español de Cáceres, organizado por la Asociación Cinéfila Rebross.

lunes, agosto 25, 2008

Quilombo

El viernes salí de la librería con este libro hermoso de Santiago Castelo, Quilombo (Sevilla, Point de Lunettes, 2008). Tenía noticia de él por Hilario Jiménez en su blog; pero, ocupado en decenas de asuntos y de lecturas, me había olvidado de esta novedad de un poeta tan relevante y tan cercano.
Dice el propio autor que se trata de un libro variopinto. Y mucho. Parece que le va bien el título, que es palabra, dice el autor, “sonora, polivalente y gachona”. Si, señor. Quilombo parece que proviene de África y significa en países como Argentina, Bolivia, Chile o Paraguay ‘prostíbulo’; en algunos de éstos, también se utiliza vulgarmente para ‘lío’, ‘gresca’ o ‘desorden’; en Venezuela, sin embargo, es ‘andurrial’. “Sirve —como dice Santiago Castelo—, en su anarquía, para todo”. Y así ha querido bautizar el escritor esta algarabía poética en la que hay poemas para todos los gustos.
Antes de pararme en un par de ellos, diré que, para los que conocemos a Santiago Castelo, Quilombo puede leerse y escucharse. Hay textos en los que uno escucha tras ellos la poderosa voz del autor con su acento extremeño y su retórica declamante (“Arroyo campanero”, “El novio de Sevilla”...) y hay otros en los que esa sonoridad se oculta y el lector se apropia del texto con su propia voz. Sin dejar de reconocer el oficio de Castelo en el neopopularismo, en el manejo del lenguaje poético y la musicalidad para la poesía más de circunstancias, me quedo con esos otros poemas en voz baja.
Hay dos, especialmente. La luminosa “Elegía para un hombre honesto”, dedicada a Fernando Tomás Pérez González, y “Huerto de cruces”, un poema más para sumar a esa antología de textos dedicados al cementerio alemán de Yuste. Dos espléndidos poemas con sus circunstancias.
Y es que, sin contar otro buen poema —“Cementerio alemán (Yuste)”, de Las sílabas del tiempo (2007), de Santos Domínguez, conocido hace ya meses—, en los últimos días me he topado con tres nuevos poemas para ese digno florilegio. El primero, el texto de Álvaro Valverde, incluido en su último libro Desde fuera (2008), “Regreso al cementerio alemán”, un texto del que nos habló el autor en este medio y que habrá que corregir en edición futura, si mi lectura es correcta, por la errata de su último verso (“Respeto y humildad para los muertos, / más [sic] no, nunca jamás, para la muerte.”) que tanto quiebra el ritmo de los endecasílabos. El segundo lo he conocido gracias a la gentileza de su autor, Daniel Casado, y pertenece a un libro inédito, Oscuro pez del fondo. Es, también, “Cementerio alemán, Yuste” y parece que dialoga con algún otro texto precedente. Muy interesante. Y el tercero es el ya mencionado de Quilombo: “Huerto de cruces (Cementerio alemán de Yuste)”, dedicado a Antonio Gallego y Gallego y abierto con un lema de Álvaro Valverde, cómo no: “Tiene la muerte una medida exacta”, espléndido primer verso de ese excelente poema de Una oculta razón (Madrid, Visor, 1991) “Cementerio alemán, Yuste”. Qué grata novedad todo.

sábado, agosto 23, 2008

Un problema

Gracias a mi colega y amigo Pedro Ojeda, sé que lo que le pasa a mi blog no es algo exclusivo de este sitio. Comentarios de Beatriz, de Tenerife, o de Gabriel, de Denia (y Montevideo), en un foro de Blogger indican que debe tratarse de un problema de configuración general. En mis entradas antiguas anteriores al 3 de agosto —que corregí el otro día— todas las tildes, guiones, eñes y otros signos han sido sustituidos por interrogaciones, sueltas o en rombitos, lo que hace en ocasiones ilegible el texto. Sólo ocurre en las entradas que tienen fotografías o ilustraciones. Si uno busca una entrada antigua con sólo texto observará que no se da ese problema. Un misterio que Blogger no soluciona por ahora; y no estoy por la labor, como Bea, de ir una a una corrigiendo las anotaciones de este blog. ¿Alguien puede ayudarme?

viernes, agosto 22, 2008

Crematorio

Empecé a leer esta novela en Lisboa, en casa de Ángel Campos Pámpano, por su ejemplar, hace unos meses, en febrero. Me la recomendó con esa vehemencia que pone él en los adjetivos que aplica a lo literario; y yo, casi siempre, le hago caso. Luego, en Cáceres, compré la novela y seguí leyéndola. (Bueno, volví a empezar por el principio). El ejemplar viajó conmigo a Florencia y también su lectura me ocupó a muchos pies durante el vuelo hacia Madrid, cuando me di cuenta de que había páginas en blanco (385-388-389-392), la forma de un pliego que no se imprimió. Hoy, seis meses después de empezar a leer esta excelente novela de un autor que siempre me ha interesado, he recogido de la librería un nuevo ejemplar sin tacha. A ver si acabo. Pocas veces he leído un texto moderno por tres ejemplares distintos, y no sé si a lo largo de tanto tiempo. Merece la pena. Tenía razón Ángel. Es una novela cojonuda. Tiene ese sabor Chirbes del relato de lo decrépito. Yo se la recomendaría a todos los que leen novelas históricas, novelas con argumento, con diálogos y esas cosas...; a los que leen literatura entretenida. Por ver qué pasa.

Rafael Chirbes, Crematorio. Barcelona, Editorial Anagrama
(Narrativas hispánicas, 418), 2007.