miércoles, agosto 01, 2012

Cerrado


© Foto de Extremadura.com
Por primera vez en muchos años, mi Facultad cierra en verano. Solo serán los primeros quince días de agosto y la medida afecta a todos los centros de la Universidad de Extremadura, que se suma así a lo que otras universidades españolas han decidido con mayor firmeza obligadas por estos tiempos de crisis. El ahorro en el gasto de mantenimiento de edificios supera con creces las inconveniencias causadas a los cuatro gatos que podríamos acudir a los despachos o a la biblioteca; inconveniencias que desaparecen con un poquito de previsión. Lo mismo valdría decir de otros servicios administrativos. Debería haberse hecho antes. Incluso en los tiempos gloriosos en los que teníamos llave de la antigua Facultad para ir los sábados y los domingos; en aquellos tiempos sobre los que algunos dicen que otros acudían allí a llamar por teléfono para no gastar en casa. Por eso, yo creo que —también por atavismo— algunos sufrirán por no ir un ratito por el campus. Me he acordado de un chiste del dibujante Máximo publicado en El País hace bastantes años. Era una tienda con el rótulo de AGOSTO y un papelito pegado en el cierre metálico que decía: "Cerrado hasta septiembre".

lunes, julio 30, 2012

domingo, julio 29, 2012

Notas de un viaje (III)


© CMD
Al Cañón de Añisclo se puede llegar en coche. Una carretera de una única dirección —se vuelve por la serpenteante que uno ya hizo para llegar— lleva durante diez kilómetros a un aparcamiento que te deja al pie de varias rutas, señalizadas solo con la duración de ida —hicimos foto, pues confunde. 

© CMD
Lo que hace el agua sobre la piedra con el paso de un tiempo inconcebible por la pequeñez del hombre. Redacto con torpeza un pensamiento vivido en aquel lugar cada vez que parábamos en un ensanche del camino, antes de emprender a pie la ruta hacia La Ripareta. Se nos hizo tarde y no eran horas, entre las tres y las cuatro tras el mediodía, para estar por esas sendas. A pesar de todo, bastante gente. Soberbio el enclave; impresionante lo visto.
© CMD

sábado, julio 28, 2012

Siempre y cuando


Conocí a Antonio Méndez Rubio gracias a un artículo de Diego Doncel en la revista vizcaína Zurgai, en un número dedicado a la poesía extremeña (diciembre de 1997). En aquel trabajo ("Memoria de la poesía extremeña última") en el que yo me sentí malparado, Diego Doncel decía que Méndez Rubio era, entre los últimos poetas surgidos en aquellos momentos, el que tal vez había que tener más en cuenta, y hablaba del hecho poético y su transcendencia ideológica en los planteamientos estéticos del poeta pacense de Fuente del Arco (1967). Era —creo— la primera vez que alguien incluía en una nómina de poetas de Extremadura a Antonio Méndez Rubio, que desde aquel entonces quedó incorporado, al menos para mí, como uno más, sin reparar en su grado de relación con Extremadura, en el panorama de la poesía última de autores extremeños. Uno más en la diáspora, como muchos. Como algunos que siguen manifestando, a pesar de la distancia, su quehacer; como Carlos Medrano, reaparecido felizmente por las muestras notables con las que nos ha venido regalando en su blog; como Juan María Calles, que hace poco publicó su libro La música del aire (Sevilla, La Isla de Siltolá, 2012) como Premio de Poesía Fundación Ecoem. Pero vuelvo a Antonio Méndez Rubio. Porque ha publicado un nuevo libro de poemas, Siempre y cuando (Madrid, Abada Editores, 2011), que merece atención. Entre otras cosas, porque insiste —consonante con la poética de su autor— en la necesidad de llegar a un espacio ideológico y ético a través de la poesía. Desde el título, se activa una noción temporal que se explicita de manera evidente en el primer texto, "No hay más (La columna de los ocho mil)" y en el poema que da título al libro (pág. 59) y que evoca con la levedad de dos iniciales (M. N.) al cronista de la matanza de Badajoz (1936) Mário Neves. Ambas circunstancias representan dos de los episodios más trágicos de la represión franquista durante la guerra civil en Extremadura y, en cierto modo, señalizan el viaje en el tiempo que propone Méndez Rubio en Siempre y cuando, un tiempo localizado en el pasado del espacio preciso de la infancia; pero un espacio cargado de sentido ético. "No es verdad / que esa rama / desnuda al sol / no le deba nada a nadie" (pág. 65). Es solo una muestra de la esencialidad poética de este libro, en el que siempre y cuando representan una especie de justicia adverbial para la expresión necesaria de un sitio para la memoria. La propia poesía de Méndez Rubio, su palabra, ya logra tener esa condición memorable.

jueves, julio 26, 2012

Notas de un viaje (II)


© CMD
El sábado 21 fue el tercer amanecer fastuoso en Torla. La vista desde la cama era el monte, espeso y verde, imponente, sin cielo, de tan alto. Hasta la tarde, en Aínsa —en la foto—, no compramos el periódico. Y en el periódico —además— otra de las espléndidas "Relaciones imposibles" —una serie de verano— de Juan José Millás; esta vez sobre Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez bajo el título de "Por qué no se casan". Sostiene Millás que estos dos secretarios generales de los dos principales sindicatos de España se quieren, y salta a la vista; que van juntos a todos sitios, a las manis, a las ruedas de prensa, a los funerales..., y que "si un día, por casualidad, entrevistan solo a uno de ellos en la radio o en Antena 3, nos preocupamos por el otro. ¿Estará enfermo? ¿Le habrá ocurrido una desgracia?" Genial. Me recordó lo del chiste del pastor con sus ovejas y la pareja de la Guardia Civil. Esa pareja de la Benemérita que un día sí y otro también reconvenía a un pastor por tener sus ovejas en medio de la carretera y fuera del cercado. —Aquí, jefe, sus ovejas no pueden estar. Se las lleve inmediatamente. Parece que decían los dos números de la Guardia Civil que un día tras otro advertían a aquel pastor adusto pero cándido, ceñudo y sin malicia, que cada día, sin pronunciar palabra, recogía su ganado en el aprisco. Hasta que una mañana, con las ovejas otra vez fuera de su sitio y la carretera invadida, volvió la Guardia Civil a reconvenir al pastor. Pero ese día iba solo uno de los dos números, uno solo de la pareja. —Jefe, que las ovejas no pueden estar aquí; que cuántas veces tenemos que decírselo. Y ante el silencio del pastor, que nuevamente se disponía a reconducir su ganado, el guardia le preguntó alterado: — ¿Pero es que no va a decir nada? A lo que el pastor respondió con mirada merina: —¿Y tu hermano? ¿Dónde está tu hermano?

miércoles, julio 25, 2012

Notas de un viaje (I)


© CMD
No sé qué Pirineos vio Garcilaso en la Égloga II; pero eran de invierno "Los montes Pireneos, que se 'stima / de abajo que la cima está en el cielo / y desde arriba el suelo en el infierno, / en medio del invierno atravesaba." (vv. 1433-1436). Los que hemos visto nosotros en estos días han sido los secos y verdes de verano. Los de la comarca de Sobrarbe, ese Pirineo aragonés. Menos secos por los neveros que se manifiestan en las aguas que caen y hemos bebido en los valles. Impresionante. Sobre todo, para  los que estamos acostumbrados a proyectar la vista sobre el horizonte de una dehesa o, si cabe, sobre algún leve montículo que los del lugar llamamos siempre con nombre más pomposo. Montaña, pongamos por caso. Para montañas, las que hemos visto y subido. El primer día, en Ordesa, al inicio de la ruta, aún sin saber qué hacer, nos abdujo el rótulo que indicaba la Senda de los Cazadores, hora y media de subida constante, seiscientos metros de altitud sobre los mil trescientos de la pradera del Parque. Duro para el segundo día de vacaciones; pero prodigioso todo. También que, arriba, nos encontrásemos con gente de Cáceres. Luego, por el circo de Soaso, bajada a la Cola de Caballo, y vuelta a la pradera. Casi siete horas de ruta. Una guía del Parque nos recomendó para el día siguiente una jornada más corta.

lunes, julio 16, 2012

viernes, julio 13, 2012

Desprecio


© EFE/Manuel H. de León
O atropello, que es palabra también utilizada en estas horas para referirse al desprecio con que el patrón Estado —torpe y despreocupado inveteradamente en la gestión de sus recursos humanos y de su productividad— trata a sus trabajadores y los somete a un injusto juicio social. Esta tarde, en Esto me suena de RNE, un ciudadano ha contestado con educación a otro que, crispado, preguntaba qué produce —"¡A ver!"—un funcionario: "Un funcionario es el médico que operó a su suegra de cadera y el fisio que la volvió a hacer andar; un funcionario es el que evitó el incendio de Villanueva de Córdoba, y otro funcionario frustró el atraco a Caja Sur en Posadas; otro funcionario tramitó, reconoció y dio la orden de pago de la jubilación de su padre de este señor;  y otro funcionario, por desgracia, reconoció el derecho y mecanizó la prestación por desempleo de su hermano. Todas estas cosas son las que hacen los funcionarios que, según él, no producen".

miércoles, julio 11, 2012

Maestro Ordóñez


Marcos Ordóñez, maestro. Porque tiene la capacidad de traer a lo cotidiano —la lectura del periódico— lo transcendente perdurable, lo sublime. Lo que ahí estaba y que es tanto de agradecer que te lo muestren de esa manera. Lo ha hecho en muchas de sus críticas de teatro y en sus artículos. Hoy ha sido a propósito de Calderón de la Barca y de cómo se le está representando en festivales veraniegos, algunos tan cercanos como el de Mérida. (Sin comentarios por ahora). Maestro Ordóñez porque no es habituario que alguien, por decir de Calderón y de su obra, se refiera al famoso exemplo XI de El Conde Lucanor. Bueno, él, que cita para sugerir sobre La vida es sueño obras contemporáneas como La invención de Morel, la trilogía Matrix o El show de Truman, dice que si queremos hallar un claro precedente de ese drama de Calderón hay que remontarse, tres siglos atrás, al maravilloso relato de El brujo postergado que está en El Conde Lucanor. Y aquí está el interés. Se confunde. Porque no, no hay ningún relato en los enxiemplos del Conde y de Patronio que lleve un título así. Sí, sin embargo,  está en Borges —que lo conocía como "el cuento de las perdices"— en su Historia universal de la infamia, de donde probablemente lo recuerda el maestro Ordóñez en un cruce de referencias memorable, como tiene que ser. Y está en uno de los textos de Los valores literarios de Azorín, que leyó Borges, seguro. En fin, que El brujo postergado que dice Ordóñez es el fantástico relato —pieza clave para enseñar a escribir cuentos fantásticos— "De lo que contesció a un deán de Sanctiago con don Yllán, el grand maestro de Toledo". El que se remata con

Al que mucho ayudares et non te lo conosciere,
menos ayuda avrás dél desque en grand onra subiere.

Es lo que tiene la lectura de la prensa del día; y que, a pesar de todo, sigue trayendo lo peor y lo más feo a la primera plana.

jueves, julio 05, 2012

Voces del extremo


Poesía y conciencia. Poesía y conflicto. Poesía y canción. Son algunos de los títulos que los encuentros de poetas en Moguer han tomado a lo largo de varios años ya, más de una decena, si no me confundo, si digo que el primer encuentro Voces del extremo. Las voces de la poesía española al otro extremo de la centuria fue el de diciembre de 1999, todos organizados por la Fundación Zenobia y Juan Ramón Jiménez y coordinados desde siempre por el poeta Antonio Orihuela. Ahora, en julio, con el aporte de la Peña de Cante Jondo de Moguer, se anuncia un nuevo encuentro Voces del extremo. Poesía y amor para los días 26, 27 y 28 de este mes. He mirado hacia atrás, he cogido varios de los volúmenes publicados en los encuentros anteriores, y he de decir que gusta saber que sigue despierto y activo un cierto tipo de ilustrado pensamiento radical. Que gusta ver detrás de todo esto a Antonio Orihuela y a otros amigos, como Antonio Gómez, un asiduo desde los primeros encuentros. Entre el 26 y el 28 de julio, en la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez de Moguer. Aquí puede verse el programa.

martes, julio 03, 2012

Lo solo del animal (II)


Olvido García Valdés
© Detalle de fotografía de Alonso y Marful
¿Cuánto vive una mosca? Excepcionalmente, un mes; menos en uno de los poemas de Olvido García Valdés de Lo solo del animal, su último libro, como ya he recordado aquí. En ese poema, una mosca, que no es un animal doméstico, pero que bien puede ser un doméstico animal con su ruidito y talla breve, algo cercano que persiste, no solo puede vivir más de un mes, sino que vive para siempre, se reproduce en todas nuestras domésticas moscas. Es curioso, porque este poema de Olvido es el centro de todo su libro (pág. 99). De las cinco secciones, está situado en la tercera; y de los nueve poemas de esa sección, ocupa justo el centro, pues es el quinto poema. No es un poema principal; yo diría que es menor. Menor en algún sentido. Se trata de una mota, de una minucia enormemente significativa en lo que tiene de atención a lo ínfimo, al detalle, a lo doméstico, valga la insistencia. Lo solo del animal. Con la exigencia de siempre, Olvido García Valdés se fija en lo animal, insistentemente en el frágil, diminuto y grácil mundo de las aves pequeñas (mirlos, tordos...) que se contempla como objeto de la conciencia poética que propone una exploración en el lenguaje desde un cierto tipo de extrañamiento. Un discurso elíptico y sincopado, que prescinde a veces de artículos, de pronombres, apoyado en una puntuación que obvia las pausas menores; una manera poética interrupta de expresar lo visto y lo vivido como transferencias de recuerdos. Un extrañamiento formal que se acompaña también de algún quiebro argumental, como el que abre la segunda sección, "Una certeza de aristas leves", que parece un cambio de registro en un primer poema que toma como contrapunto la cumbre de la cadena alimentaria, el animal racional, el bípedo. Sí, Olvido García Valdés escribe una escena en la cafetería de unos grandes almacenes de dos hombres que miran el trasero a dos mujeres "de leves rasgos orientales", mientras esperan a que las suyas —dos mujeres y una niña— vuelvan del baño. Incluso en el nivel léxico se aprecia esta indagación en la que se mete el discurso poético de Olvido y que pone geco en sus poemas o un vierbe, tan asturiano. Y en la estructura, como se ha dicho, pero también en las vinculaciones y enlaces entre textos, como en los relacionados por la reiteración de "carece de propiedad de simetría" la devoción, en dos poemas distantes (pág. 123 y pág. 133). Quiero decir que este libro de Olvido, como ocurre con todos los suyos, es un pozo del que el lector puede sacar mucha agua; eso sí, en un mundo en el que el agua sale fácilmente si uno gira, presiona o desplaza la llave, el botón o el mando del grifo. Por eso, a pesar de la costumbre, conviene de vez en cuando leer libros como éste. Y molestarse en coger el cubo, salir de casa e ir a la fuente. Insisto, seguimos siendo unos cuantos los lectores que estamos muy por debajo de la literatura que leemos.

El Alambique


Me ha escrito Agustín Porras, el director de la revista poética El Alambique, para pedirme colaboración para un próximo número en el que el habitual homenaje —han publicado ya los de Ricardo Paseyro, Ángel Crespo, Julio Antonio Gómez, Ángel Luis Vigaray y José Manuel Capêlo— estará dedicado a Ángel Campos Pámpano. Lo celebro. Precisamente, el último, el número 5, dedicado a la figura del poeta portugués José Manuel Capêlo (1946-2010), se presentará pasado mañana, 5 de julio, a las 20:30, en la Taberna La Jara (C/ Santa María, 28) de Madrid, con la intervención de Ángel Guinda, Jorge Dot, Agustín Porras, José Luis de la Vega y algunos de los colaboradores de la revista.

lunes, julio 02, 2012

Contra la cultura


He recibido, como otros muchos, un correo de Paco Rebollo (Fundación Re Bross) en el que nos informa de que la Dirección General de Promoción Cultural de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura le ha comunicado la cancelación de la ayuda anual que concedía a la fundación para la publicación de la revista Versión Original. No sé si llamarlo torpeza, miopía o irresponsabilidad; pero aplicar al terreno de la cultura una política tan radical —ni siquiera de recortes— de eliminación o cancelación de apoyos a lo que merece la pena sin muchos costes es uno de los grandes desastres de la actuación política en la corta historia de esta comunidad autónoma. Versión original lleva muchos años publicándose ininterrumpidamente y creo que es incontestable el papel que ha desempeñado en el panorama cultural de Extremadura y la consideración que tiene en el ámbito de la difusión del cine en el resto de España. Aunque solo sea por respeto a los que aman el cine y han colaborado desinteresadamente en este proyecto. No puedo comprender tanto desprecio, tanta indolencia prepotente.

martes, junio 26, 2012

Proverbios y siglas


Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), en su despedida como gobernador del Banco de España —dicen que de haber sido cesado no cobraría los once mil euros al mes que le pagarán durante dos años por no haberlo sido—, ha evocado hoy a Lao Tse: "Cuando el fango descienda, el agua volverá a ser clara". No me preocupa si la frase tiene dos mil quinientos años o si es un error decir como ha dicho algún medio que proviene de El arte de la guerra de Sun Tzu, que MAFO no menciona —tengo en pdf los dos folios de su discurso esta mañana—, lógicamente;  digo yo. Lo que realmente me preocupa es que la frase sea autoridad. Puesta en mi boca sin mencionar la fuente que mana y corre me convertiría en el hazmerreír de cualquier reunión. Me imagino decir "Si llenas el vaso hasta el borde rebosará" y salir corriendo para que no me linche un tío de la vara. También me inquieta lo de MAFO, que hoy ha dejado el puesto para que lo ocupe Luis Mª Lide (¿LUMALI?), el nuevo gobernador del Banco de España, un hombre sin posibilidades en esto de las siglas, cosa de otro siglo, como dijo Dámaso Alonso. LML no dice nada y LUMALI menos. Sin embargo, MAFO...; dónde va a parar en esto de los acrónimos. Es estupendo. Lo dicho: "Cuando el fango descienda, el agua volverá a ser clara". Y cuando el agua se enturbie, será el fango, que ha vuelto a subir. También me apetece escribir sobre el calor, que suele ser noticia a finales de junio.

sábado, junio 23, 2012

Coloquio de los perros


—Como no te cansas de persuadirme de que has oído hablar a los perros —dijo Isidro Timón a Emilio del Valle—, de buena gana adaptaré contigo ese coloquio, que por ser escrito y notado del bueno ingenio de Cervantes, ya le juzgo por bueno.
Y las cuatro manos de Isidro Timón y Emilio del Valle han seguido funcionando. Tras La Antígona del siglo XXI que vimos en el Festival de Mérida el verano pasado, llegó el jueves a Cáceres —después de su estreno en el Festival de Alcalá—, al XXIII Festival de Teatro Clásico. Buena entrada en la Plaza de San Jorge; muchas caras conocidas. Muchos amigos y familiares de Isidro, claro. Una buena noche y una buena noche de teatro. He abierto este texto así porque en el final de la novelita ejemplar de El casamiento engañoso, el licenciado Peralta y el alférez Campuzano hablan del diálogo entre dos perros, Cipión y Berganza. La novelita de Cervantes sirve de marco-prólogo al Coloquio de los perros y en esta versión de Emilio del Valle e Isidro Timón se preserva esa función, y se teatraliza, es decir, se lleva a la condición de marco estructural de un conjunto en el que van a estar Cipión y Berganza, sí, Peralta y Campuzano, sí, y los actores que hacen de Peralta, Campuzano, Cipión y Berganza: Chete Lera y Chema de Miguel, que, también, por qué no, hacen de ellos mismos. Y como realmente el Coloquio cervantino nace de un acto de lectura, el del licenciado Peralta, el Coloquio de Valle-Timón nace de un juego interpretativo que dota con acierto de teatralidad y de comicidad al genial diálogo de Cervantes. El conjunto entretiene, divierte y sabe mostrar la escritura y el pensamiento cervantinos a un público que admite con agrado algunas referencias a la actualidad, que no disuenan en la plática de los perros. El doble final, por último, logra un más que merecido doble aplauso de pieza y de marco. De lo mejorcito, junto a las Farsas y églogas de Lucas Fernández de Nao d'amores, de este festival.

miércoles, junio 20, 2012

Bulerías y Capital

No solo por esto merece la pena leer el blog de Javier Rodríguez Marcos, lleno de argumentos para fijarse en la letra pequeña de la literatura. Por la frescura, por el desahogo en estos tiempos, remito a esta entrada de primero de mes, como los recibos domiciliados.

martes, junio 19, 2012

De necrológica


La frase me la dijo al teléfono un peleño ilustre, ilustrado —con la luz en las palabras—, buena persona, extraordinario ciudadano:

—La muerte no para, como es natural.

—Luis Arroyo Masa— 

jueves, junio 14, 2012

'In memoriam' Elsa Dehennin


Mi amiga Bénédicte Vauthier, profesora de la Universidad de Berna, me envía esta tarjeta que anuncia la presentación de un libro en memoria de la que fuese su maestra y amiga la hispanista Elsa Dehennin, fallecida en 2009. El homenaje se concreta en la edición del epistolario entre Elsa Dehennin y Jorge Guillén entre 1961 y 1981, y de unos estudios de la investigadora sobre el poeta vallisoletano-malagueño. En el acto de presentación de Granada, además de la editora, estarán Pedro M. Cátedra, Andrés Soria Olmedo y Antonio Carvajal.

miércoles, junio 13, 2012

lunes, junio 11, 2012

Sobre Farsas y églogas


© Fotografía de Ceferino López
Me alegra poder participar en la presencia del primer gran montaje de la vigésimo tercera edición del Festival de Teatro Clásico de Cáceres, en las Farsas y églogas de Lucas Fernández, coproducidas por dos viejas conocidas de este festival, la Compañía Nao d'amores y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Con motivo de la representación de este espectáculo el jueves 14 de junio, a las 22:45 en el escenario de la Plaza de las Veletas, hemos organizado, con la colaboración del Patronato de la Biblioteca Zamora Vicente, una mesa redonda en torno a esta propuesta de recuperación de un teatro muy poco llevado a las tablas. Será en la biblioteca (Cuesta de Aldana, 5), a las 18:30 horas. Participarán la directora de la compañía y de la obra, Ana Zamora, nieta de Alonso Zamora Vicente y de María Josefa Canellada —a la sazón, autora de la mejor edición de las farsas y églogas de Lucas Fernández, que publicara Editorial Castalia en 1976—, de Alicia Lázaro, directora musical del montaje, y de mi compañero Antonio Salvador Plans, catedrático de Historia de la Lengua, buen conocedor de hablas especiales de siglos pasados; aquí, del sayagués.

domingo, junio 10, 2012

Lo solo del animal (I)


Lo dije el otro día. Tiene uno la suerte de haber leído últimamente libros que tienen la capacidad de sugerir literariamente lo que la mayor parte de los libros de poemas no logra. Soy un gran lector de poesía solo por la cantidad, pero no soy buen lector de poesía. Quiero decir que no tengo buen ojo para captar de repente el buen poema. Necesito varias lecturas hasta llegar, a base de pasar y repasar el paño, a la brillantez de la obra. Para según qué poesía necesito leer más de tres veces un poema para desentrañar algo de lo que contiene. Tres y más; sobre todo si tengo que escribir sobre el texto o hablar de él en clase. Me ha pasado con tantos libros... A la postre, se establece con ellos una relación de dependencia nutricia en la que el lector siempre ocupa la posición de la cría necesitada de sustento. Ocurre en muchas ocasiones que cuanto más me exige el libro más y más me apasiona la lectura. No siempre; a veces, no llego y punto. No es el caso del último libro de Olvido García Valdés, Lo solo del animal (Barcelona, Tusquets, 2012). Con él me ha pasado lo mejor de lo que cuento. Cuesta más llegar a su centro que al de cualquier otro libro de poemas; me parece. Y en ello está su sentido e intención, creo. Y yo lo agradezco; pero no nos confundamos: sigue siendo igualmente difícil construir un discurso analítico convincente sobre una barquilla de Lope de Vega. En esta ocasión, ha sido el libro de Olvido el que me ha deparado este disfrute. Lo solo del animal parece un libro fragmentario y multiforme. Es un gran libro. Está dividido —mejor será decir puntuado— en cinco secuencias sin numerar: 'Sumido en sus sonidos', 'Una certeza de aristas leves', 'Aunque la pena no', 'Va el mirlo entre dos alas' y 'Me muevo al sol y pierdo'. Digo puntuado porque dividido puede ser demasiado severo ante la voluntad que yo veo en este libro de hacer un poema único, que tiene en su variedad de registros y en sus circunstancias y protagonistas cambiantes una de sus claves. Además, me gusta que estén presentes en él tres ausentes conocidos: Ángel Campos Pámpano, Fernando Urdiales y José-Miguel Ullán, por orden de aparición en la obra, que se cierra precisamente con el poema dedicado al poeta salmantino de Razón de nadie. Seguiré. Me queda lo más difícil, lo mejor.

sábado, junio 09, 2012

Festival de Teatro Clásico de Cáceres

© Cartel: obra de María Ramos
La próxima semana comienza la vigésimo tercera edición del Festival de Teatro Clásico de Cáceres. Este año, sin Lecciones de teatro clásico. Información aquí.

viernes, junio 08, 2012

Antonio Gracia


Debo mucho a Antonio Gracia. La frase es más sencilla y menos solemne de lo que parece; y no solo porque no nos conozcamos personalmente. Debo mucho a Gracia porque son muchos los versos que me ha hecho llegar en los últimos tiempos en forma de bellos libros. Por mediación, en los principios, de Ángel L. Prieto de Paula. Debo mucho, pues, a muchos. Quiero decir que son muchos —tres ya serían muchos; pero son más— los escritores que me hacen llegar sus libros, que me honran con el envío de sus poemas, sus textos, sin pedir nada a cambio, solo que sea lector de lo que escriben. En esto, como en casi todo, la excelencia siempre es más discreta, y el descaro viene de los que menos valen. Me envió Antonio Gracia hace muchos meses un nuevo título, una antología poética titulada El mausoleo y los pájaros, publicada por Huerga y Fierro y prologada —también hecha— por el citado Ángel L. Prieto de Paula, una nueva antología después de Fragmentos de identidad, con poemas de 1968 a 1983, y de Fragmentos de inmensidad, para el período comprendido entre 1998 y 2004. Hablo de un autor, Antonio Gracia (Bigastro, Alicante, 1946), que cuenta con más de una docena de libros publicados desde 1975 (La estatura del ansia), la mayoría de los cuales he conocido gracias a recopilaciones como las mencionadas. Lo más reciente —y ya ha pasado tiempo— es La muerte universal (Cosmoagonías) (Madrid, Huerga y Fierro Editores, 2012), un libro de poemas diverso pero compacto en la firmeza de su pesimismo existencial. Sin concesiones en una parte, la segunda, de notable peso retórico y contundente expresión de un doloroso existir, del universo íntimo del hombre, "una errata en el libro del cosmos". Por eso esa sección segunda se titula "El microcosmos". Sucede a la primera, "El Universo", que parte de la conciencia sobre la insignificancia atomística del hombre que mira al "Laberinto estelar", primer poema, muy significativo. En fin, "toda existencia / es la semilla de su propia muerte / y toda muerte engendra nueva vida / carente de pasado y de futuro." Así es todo el libro. "La muerte es un cadáver que sueña en nuestro cuerpo / y emerge lentamente, / hasta tomar la forma de esta cripta / que hemos llamado vida.", se lee en el poema que da título a la obra, "La muerte universal". Para mí que pesa demasiado el contenido, la gana —o la desgana— de decir o exclamar que el hombre es mortal, que ha de morir, que nace para ello, que, sin embargo, no se deja vencer por el suicidio, que sobrevive, gracias a abalorios y argucias como el arte (los poemas, las sinfonías, las pinturas del poema "Autopsia")... Pesa demasiado tanto contenido contundente y se echa en falta más exploración poética. Sobre todo, en alguien con tanta capacidad como Gracia. Mientras la muerte llega.

jueves, junio 07, 2012

Comunidad de bienes


Casi todos los días leo los apuntes más recientes de unos cuantos cuadernos de bitácora de unos cuantos amigos o correligionarios en esto de la blogosfera, algunos enlazados aquí, otros enlazados por otros. A veces nos repetimos, coincidimos casi en los mismos contenidos y siente uno como propia esta comunidad hasta el punto de dejar de escribir una necrología sobre Miguel García Posada porque ya lo han hecho, por ejemplo, Álvaro Valverde o Fernando Valls, que, por cierto, el otro día publicó una justísima semblanza —en vivo, claro está y por fortuna— de Alberto Blecua. En ocasiones es un mismo pensamiento el que, dicho mucho mejor en un blog amigo, me disuade de escribir sobre otro asunto. No me pasa tanto con los libros, sobre los que no me importa insistir sobre lo dicho por otros lectores. Lo cierto es que hay lógicas coincidencias entre amigos comunes que recibimos títulos coincidentes. Hace un mes escribía Santos Domínguez en Encuentros de lecturas sobre el libro de Tomás-Néstor Martínez Álvarez sobre la poesía de Diego Jesús Jiménez que tengo encima de la mesa pendiente de lectura (Pre-Textos y Fundación Gerardo Diego). Incluso a veces estamos en el mismo sitio en momentos diferentes. Y con simpáticas complicidades, como mitigar la pena de Elías Moro por no haber saludado a Juan Carlos Mestre en la Feria del Libro de Madrid, en la que pude estar con el autor de La casa roja como el que repara la carencia de un amigo. En fin, que creo que escribo esto para curarme en salud de mi próxima entrega sobre un poeta citado hoy por Álvaro Valverde y ya tratado en un comentario de hace meses. Antonio Gracia. Otra coincidencia.

martes, junio 05, 2012

Antonio Gómez en Cáceres


La nueva realidad (1ª fase)


Acabo de ver y escuchar una entrevista con Mario Vargas Llosa en la que de lo que menos se ha hablado ha sido de literatura, de su obra literaria. El sábado fuimos a ver la exposición sobre Góngora en la Biblioteca Nacional y en el folleto que cogimos no había ningún libro, ni la reproducción de una letra de época. Sin embargo, a mí me temblaron las piernas ante el Manuscrito Chacón —cuya presentación multimedia no funcionaba— y ante la carta de varios de los grandes del 27 para preparar el homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla. Hace tiempo, en verano, creo, fue un viernes, de eso estoy seguro, a las nueve y pocos minutos —lo recuerdo porque fue a la vuelta de un paseo a hora fija escuchando la radio— en la SER, después de que Francino diese algunas noticias en el parte, se cortó la emisión —yo creí que era la enojosa publicidad— y solo se escuchaba en el receptor un enojo, unos tacones, música de fondo y la conversación de los que trabajaban en la emisora sobre las tareas del día. Las voces, radicalmente distintas a las que se oyen en antena. Y los tacos. Y los tacones. Me pregunto dónde buscaremos la verdad el día de mañana. Sabemos dónde está ese día de mañana —delante de nosotros—, cuándo vendrá —mañana mismo—; pero me pregunto de qué manera vendrá vestido. Presiento que, nuevamente, llegará travestido, disfrazado de lo que no es, como una mujer con tacones o un hombre con peluquín, que son grados distintos de incomodidad y de falta de naturalidad. No sé.

jueves, mayo 31, 2012

Foro cultural


Ando por Madrid —andar poco; de bibliotecas—; pero si estuviese en Zafra me pasaría por el foro de debate sobre el paisaje cultural que queremos para Extremadura organizado por el Colectivo Manuel J. Peláez al que tengo el gusto de pertenecer desde su fundación. El foro se celebra esta tarde —a las 20:00 horas— en el Centro Recreativo de Zafra (C/ Huelva, 13). El texto difundido junto a la convocatoria dice así: "La larga crisis económica que estamos sufriendo en los últimos años está deteriorando nuestro tejido social y cultural. El estado del bienestar se está transformando en un estado del malestar en el que la ciudadanía ve reducidos cada día sus ingresos económicos y derechos sociales. Desde las instituciones se habla mucho de conocimiento, emprendimiento e innovación, pero a la vez desde ellas se recorta en educación, ciencia y cultura; pilares imprescindibles para desarrollar una sociedad crítica y dinámica, capaz de imaginar y construir un futuro mejor.  Sin preparación cultural y conocimientos técnicos será difícil crear una sociedad emprendedora (no solo empresarial, también científica, artística, social) con referentes, valores y modelos en los cuales inspirarse. Aquellos que confunden cultura con banalidad afirman que la cultura es un lujo en tiempos de crisis. Todo lo contrario, solo con conocimientos culturales seremos capaces de entender nuestras crisis, analizarlas y buscar soluciones. Debemos recordar que la cultura es un derecho y no un privilegio, que debe llegar a todos los ciudadanos, y que está amparada por el artículo 44 de nuestra Constitución. Por lo tanto hay que exigir y reivindicar activamente su cumplimiento. La riqueza cultural de la Región es, sobre todo, la capacidad cultural y creativa de sus habitantes. Sin sus energías creativas una sociedad está condenada a la ignorancia y a la emigración. Desde estas reflexiones el Colectivo Manuel J. Peláez convoca a toda la ciudadanía inquieta por el futuro y a todos los colectivos culturales, artísticos y educativos a un primer encuentro donde analicemos la situación cultural de nuestros pueblos y ciudades, buscando soluciones para que Extremadura no pierda el impulso creativo que tanto le ha costado conseguir desde la creación de su autonomía."

miércoles, mayo 30, 2012

Poesía experimental

Hace ya unos años que se publicó la antología —incompleta también— Poesía visual española, también en Calambur (2007) y también propuesta por Alfonso López Gradolí (Valencia, 1943), que ahora ofrece esta selección de Poesía experimental española (Antología incompleta), Madrid, Calambur (Poesía, 129), 2012. Lógicamente, aquí no se repite ninguno de los cincuenta y siete autores que conformaron aquella antología visual, que podría considerarse una antología matriz de la poesía visual española elaborada por uno de sus protagonistas. En esta, en la antología experimental, hay sesenta y tres autores. Sin tener en poco al antólogo, sería saludable —todo llegará— que los estudios y colectáneas sobre estas nuevas formas de expresión poética las debiésemos a personas interesadas y no practicantes. Todo llegará, como digo. Mientras tanto, hay demasiada militancia y, quizá, mucho de indefinición y afán por una generalización reivindicativa. Ocurre, creo, en esta antología. Y vaya por delante que es una bendición que estén todos los que están; pero es más que discutible que estén algunos de los que están. Sin duda, lo experimental amplía la noción de lo visual, y por ello permite que se contemplen poéticas que están fuera de lo convencional —¿qué es lo convencional?— y que en modo alguno, a mi parecer, pueden ser experimentales. A menos que por experimental consideremos radicalidades como el Lazarillo, el Quijote o Espacio, de Juan Ramón Jiménez. Es el caso de la poesía de Luciano Feria. Su generosa inclusión en esta antología y mi conocimiento de su poesía animan este comentario. Y lo mismo valdría decir de la presencia de autores como José María Bermejo, o de la de los poemas de Ferrer Lerín o Antonio Leyva. También, como escribo desde aquí, desde el lejano Oeste, me agrada ver las secuelas de la Poesía visual española, es decir, de autores como Antonio Gómez, en la Poesía experimental española, en la selección de obra de autores extremeños como Paco Señor, Emilia Oliva, Juan Ricardo Montaña, Juan Manuel Escudero, y, claro, de José María Bermejo y Luciano Feria, aunque yo siga estupefacto. Y en eso tiene razón López Gradolí; la poesía de Luciano Feria es más experimental que la poesía jitanjafónica de José Fernández Arroyo (págs. 100-102). En la caseta 135 de la Feria del Libro de Madrid.

lunes, mayo 28, 2012

Mi querido Dostoievski


“Todo texto epistolar es un pretexto afectivo”, escribió Agustín Villar en Crepusculario menor (Badajoz, Col. Alcazaba, 1998), su segundo libro de aforismos tras Ocelos (Badajoz, Col. Alcazaba, 1991). Recuerdo que anoté la frase y la puse como uno de los epígrafes de algo aún inédito escrito en forma de cartas. Por aquel entonces yo leía todo lo que caía en mis manos sobre novela epistolar o que sonase a ello. Leí El escritorio de las maravillas (Barcelona, Península, 1997), de Mario Pasa; La carta de amor (Barcelona, Emecé Editores, 1995), de Cathleen Schine; la novela de Fernando Savater El jardín de las dudas (Barcelona, Planeta, 1994); Querido Miguel (Barcelona, Lumen, 1989), de Natalia Ginzburg; volví a textos clásicos de literatura epistolar, conocí otros, del XVII y XVIII, de Fontenelle, Rousseau, Laclos, Foscolo...; e indagué en estudios sobre el asunto, de Jaime Trueba, de Gonzalo Pontón Gijón... Últimamente, busco otro clásico como Félix de Llanos y su discurso en la RAE Apología de la carta privada como elemento literario (1945). Y sigo con interés. La prueba está —aunque se sumen otros alicientes— en cómo he sabido de la intención literaria pero no privada de la última obra de Francisco Rodríguez Criado (Cáceres, 1967), que ha titulado tan epistolarmente Mi querido Dostoievski (Alpedrete, Madrid, Ediciones de la Discreta, 2012). Es una novela epistolar. No otra novela más, como se excusa el autor en la nota de "Agradecimientos", sino otra novela epistolar. Un ítem más en el registro no hecho de novelas epistolares contemporáneas. Y esta tiene para mí el interés endógeno de ser un paso más de la carrera de Fran Rodríguez Criado, a quien conocí cuando había escrito muy poco. Ahora —desde hace años— se muestra como alguien que ha hecho de la escritura y de la literatura su centro. Y ahora de una manera muy directa. Con un texto epistolar —afectivo, sin duda, como diría Agustín Villar— fechado en Roma entre el 3 de septiembre de 2009 y el 20 de marzo de 2010, y firmado por una Laura Bauer co-protagonista —con permiso de Dostoievski—, y su epílogo de 18 de agosto de 2010 también en forma de carta firmada por un personaje estructural llamado Silvestre Mroz. Con esos mimbres, Fran Rodríguez Criado construye una novela epistolar. Se sabe por los títulos que pone a las cartas de Laura, 81 años, lectora devota de Fédor, el que escribió "No se puede callar cuando se siente" (Memorias del subsuelo). La novela es la de un lector asombrado. En cartas. En este caso, lo epistolar es un pretexto para la expresión de las relaciones que el ser humano mantiene con lo artístico; con la música, con la literatura de otros —la de Dostoievski; pero también la de Tolstói...—, y con la propia escritura, la de esta mujer que intenta "hablar menos y decir más." Un propósito y unas pulsiones aplicables, claro está, al autor de Mi querido Dostoievski.

viernes, mayo 25, 2012

Porno ficción

Otra vez llego a mi ritmo a un nuevo título de Diego Doncel, que como novedad tiene ya un año, pues apareció en marzo de 2011 en DVD Ediciones como XXXVII Premio de Poesía Ciudad de Burgos. No es nueva (¿con respecto a qué?) esta tardanza. Principalmente desde su novela El ángulo de los secretos femeninos (Mondadori, 2003), Diego Doncel viene buscando en su escritura una manera distinta de expresar cierto fastidio universal —Juan Meléndez Valdés— del hombre contemporáneo. Mencionar con lo contemporáneo a un ilustrado como Meléndez me lleva a la imagen de un casi coetáneo suyo: Rousseau. Me lleva al paseante solitario y sus ensoñaciones; pero por un paisaje urbano. El escenario de asfalto, hormigón y metal de En ningún paraíso (Visor, 2005), el anterior libro de poemas de Diego Doncel, parece prolongarse en Porno ficción, un libro también muy cercano a la imagen y al relato cinematográficos, a la expresión visual dinámica, aquí sobre la base versicular del poema. Y en el carril de aceleración un discurso de protesta —solo discurso—, una propuesta provocadora —solo propuesta— que se resumen —no nos engañemos— en la letra de 17 poemas: Limonada y pastillas. Momentos de ciencia ficción. Hipermodernidad. Sexsurfing. Zonas de tránsito. Ocean Club. Racaille et restau du coeur. Autopistas y burbujas. La experiencia del shock. Psycho. TV Psiquis. Affinity toxic. Refugios. Lo furtivo. Ventanas electrónicas. Glitch o la ciudad del error. The end: catástrofe. Por ejemplo. Y creo que esta relación, para el que no ha leído el libro, vale más que la mejor de las reseñas. Diré también que el mensaje o grito o eslogan principal del libro es nuevamente en Diego Doncel sentimiento y pensamiento; pero sentimiento ahora como supervivencia frente a una industria sentimental creada por una sociedad salvajemente consumista ¿y deshumanizada? Quizá por esto Porno ficción se justifica en el sentimiento más real y cercano, el que sugieren paratextos como la "Nota final" a modo de carta dirigida a "Querida A". Esa inicial, primera del alfabeto, coincide con la del nombre de la mujer del poeta y con la del de su hija. La primera es receptora que ya aparece supuestamente en la nota preliminar de tan solo ocho palabras: No leas esta dedicatoria / es una vía revolucionaria. La segunda está, con su hermano, en la dedicatoria, tras dos citas de Shakespeare y C. Jung: Para Andrea y Fernando. El futuro, ojalá revolucionario. Los tres están en Porno ficción y estuvieron más explícitamente en En ningún paraíso. Diré también, hablando de paratextos, que duele encontrarse en el texto de Amador Fernández-Savater, en cuarta de cubierta, con ese radioactiva que choca tanto. Y diré también que tengo la suerte de leer libros que tienen la capacidad de sugerir literariamente lo que otros muchos libros de poemas no logran, y lo hacen desde lados distintos, a veces antagónicos. Es la grandeza de esto. En cuanto a la presencia del pensamiento, remito al poema Racaille et restau du coeur, que comienza "Nosotros no pensamos, nosotros consumimos pensamientos". Hay más.

miércoles, mayo 23, 2012

Otro Bécquer

© Gustavo Adolfo dibujado por Valeriano Bécquer (Biblioteca Nacional de España)
Otro Bécquer. Muy distinto al de ayer. En el programa de Javier Gallego Carne cruda (Radio 3) escuché hace varios meses una pieza del grupo de rock radical vasco Tijuana in blue. Me sonó la letra. Claro que sí. Lo que estaban cantando era la Rima LXXIII ("Cerraron sus ojos / que aún tenía abiertos"), sí, la de "¡¡Dios mío, qué solos / se quedan los muertos!!", interesantísima, también textualmente. Se incluyó como extra en el cedé de Sembrando el pánico, un disco de 1990, si no estoy confundido, y en el que surgió Eskroto, uno de los cantantes del grupo, que luego formaría en México Kojón Prieto y Los Huajolotes, muerto en circunstancias tan radicales como su propia música. Vamos, Bécquer en estado puro. Ahora no encuentro el enlace, si lo hay. Recuerdo como sugerente esta lectura musical del sevillano, aunque Fernández Arbós levante la cabeza.

martes, mayo 22, 2012

Rimas, radio, voz y música

Julia me ha hecho una especie de encuesta por teléfono sobre emisoras de radio. Soy demasiado escuchante de la radio pública como para dar la opinión diversa que ella buscaba al preguntarme, por ejemplo, qué distingue a Onda Cero. Solo sé que lo que escucho tiene la distinción del maestro honrado y culto que enseña. Me enseña ahora José Mª Velázquez-Gaztelu Nuestro flamenco con una conversación con el modesto cantaor jerezano José de los Camarones. Y hace unas horas —ayer tarde ya— Carlos de Matesanz, el director y locutor del programa Viaje a Ítaca, también de Radio Clásica, en el especial que dedica los lunes a música y literatura. Ha dado las seis rimas de Gustavo Adolfo Bécquer de Enrique Fernández Arbós, director que fue de la Orquesta Sinfónica de Madrid por la que se publicó hace seis años un primer disco recopilatorio con las obras del madrileño. He visto que hay más rimas de Bécquer con voz y música; pero las que ha puesto Matesanz con la voz de Emilio Sánchez y el piano de Fernando Turina han sido la XXX ("Asomaba a sus ojos una lágrima"), la XXI ("¿Qué es poesía?"), la XVI ("Si al mecer las azules campanillas"), la X ("Los invisibles átomos del aire"), la LII ("Olas gigantes que os rompéis bramando") y la famosa LIII ("Volverán las oscuras golondrinas"). Quizá sean así la voz y el aire de una emisora de radio. No sé.

lunes, mayo 21, 2012

1962

El pasado viernes El Cultural dedicó unas páginas a celebrar el año 1962 como el del "milagro literario en español" por la coincidencia de tantos y tan buenos títulos, "imprescindibles y fundacionales", como Historias de cronopios y famas de Julio Cortázar, Aura de Carlos Fuentes, Las ratas de Miguel Delibes, Tiempo de silencio de Luis Martín Santos, Bomarzo de Mujica Láinez, El siglo de las luces de Alejo Carpentier... Hace cincuenta años, los que yo cumpliré (?) dentro de poco por haber nacido el mismo 1962 en que se publicó la primera edición en catalán de La plaça del diamant de Mercè Rodoreda, otra perla de la añada. Los títulos celebrados en el suplemento son todos de narrativa, y no sé si en alguna otra entrega habrá espacio para otros géneros; pero, sin duda, falta un libro esencial: Desolación de la Quimera, de Luis Cernuda. Esencial, al menos, para mi 1962, para mi manera de construir el comienzo de mi propia historia, de mi vida. No deja de ser una tontería fijarse en un libro espléndido por haberse publicado cuando uno vino al mundo. De no leer, no lo diría. Y ya que lo digo, merece un par de líneas mi madre, que ayer, mirándose al espejo me dijo: —Vais a tener razón. Es verdad que hoy estoy guapa.

viernes, mayo 18, 2012

Carmen Pérez Romero

Ayer murió Carmen Pérez Romero. Descanse en paz. Fue profesora de lengua y literatura inglesas en nuestra Universidad durante más de treinta años, hasta su jubilación en 1999, motivo por el cual, la Facultad de Filosofía y Letras editó en el año 2000 un volumen de estudios en Homenaje a la profesora Carmen Pérez Romero. Su tesis doctoral sobre la poesía de expresión inglesa (W. Shakespeare, W. Blake, E. Dickinson y W. B. Yeats) en la lírica de Juan Ramón Jiménez determinó gran parte de su carrera investigadora, que combinó los estudios traductológicos —tuve la suerte de participar en la reedición en 2006 de sus celebradas versiones de los sonetos de Shakespeare de 1987 por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura— con otros sobre ecos de la literatura anglosajona en el citado Juan Ramón o en Pedro Salinas. Con su salud quebrada desde hacía años, y con el golpe de su viudez, se mantuvo activa intelectualmente y siempre inquieta e interesada por todo lo que tuviese que ver con la filología y la cultura. Tuve muchos encuentros con ella cuando venía a Cáceres tras sus estancias con su hija Lourdes Bueno Pérez en Austin (Texas), en donde esta da clases y desde donde dirige la revista Estreno. Lourdes, su orgullo; una de sus niñas, junto a Sandra y Lydia, sus nietas. A ellas dedicó el último de sus libros: Juan Ramón Jiménez: ecos y traducciones (Moguer, Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Fundación Cajasol y Diputación Provincial de Huelva, 2009), que reunió algunos de sus trabajos dispersos y recopiló traducciones juanramonianas de Yeats, Blake, George W. Russell, Robert Browning y Amy Lowell, que analizó para responder preguntas como por qué traduce Jiménez, a quién traduce, cómo son las traducciones y qué nos dicen. Nos encontrábamos sobre todo en verano, cuando ella acudía, como una entusiasta estudiante, a los extintos cursos de verano Lecciones de teatro clásico y a las funciones del festival cacereño de teatro clásico, siempre con Lourdes. A ellas, mi recuerdo y mi abrazo.

jueves, mayo 17, 2012

Un centro fugitivo


Esta tarde se presenta en Plasencia, en la Sala Verdugo, a las 20:30 horas. Salvo algunos cuadernillos o volúmenes antológicos en los que se reunieron unos pocos poemas de Álvaro Valverde, esta es la primera vez que se publica una antología poética mayor de su obra. Después de más de veinticinco años de escritura, y a la vista de los eventos consuetudinarios que acontecen en el panorama editorial, no solo extraña que haya tardado tanto una antología como esta, sino que incluso alguno echará en falta unas obras reunidas. Publicada en la colección Arrecifes de Ediciones de La Isla de Siltolá, Un centro fugitivo. Antología poética (1985-2010) recoge, en edición de Jordi Doce, autor de la introducción y de la selección, poemas ineludibles de los libros principales de Álvaro: Las aguas detenidas (1989), Una oculta razón (1991), A debida distancia (1993), Ensayando círculos (1995), Mecánica terrestre (2002) y Desde fuera (2008). He omitido lo principal, sin prelación. Que la selección —aquí se ve más a Álvaro— se abre con un poema no incluido en ninguno de sus libros, "Hojas de acanto y rosas", que se publicó en la antología de José Luis García Martín La generación de los ochenta (1988), y al que Álvaro ha aludido en más de esa ocasión de la lectura en la Fundación Juan March —yo se lo escuché en la presentación placentina de Desde fuera— que se materializó en su espléndida poética "La sombra de una idea (Leyéndome a mí mismo)". Que el prólogo de Jordi Doce ("Diré lo que me huye") es una espléndida introducción a la poesía de Álvaro Valverde, un "poeta dotado de una voz y un mundo personales, distintivos, […] capaz de hablar en nuestro nombre, mostrar en qué radica nuestra vida". Que se nota su mano —la de Jordi— en la inclusión de algunos fragmentos en prosa de Los marinos inmóviles (1996), la plaquette publicada en la colección "Nómadas", auspiciada por el poeta asturiano. Que la antología se cierra con una "Nota del autor", marca ya presente en todos los libros de Álvaro, y que uno siempre busca con interés por la información cordial y literaria que suele contener. Que se incluyen ocho poemas inéditos. Que, en fin, es una bellísima edición, muy cuidada, casi sin mácula. Felicidades.

miércoles, mayo 16, 2012

Libros

Entre clase y clase y con sosiego escaso de mi parte, vino a hablarme ayer Mario Martín Gijón sobre un libro necesario por hacer y me regaló otro hecho y bien hecho, la edición del libro inédito hasta ahora —considerado durante mucho tiempo una obra desaparecida— de Máximo José Kahn Arte y Torá. Exterior e interior del judaísmo (Ed. de Mario Martín Gijón y Leonardo Senkman. Sevilla, Editorial Renacimiento. Biblioteca del Exilio, 2012), su gran libro sobre el judaísmo. A Mario debo también un regalo anterior, su ensayo La patria imaginada de Máximo José Kahn. Vida y obra de un escritor de tres exilios (Valencia, Pre-Textos y Fundación Amado Alonso, 2012), que fue Premio Internacional "Amado Alonso" de Crítica Literaria en 2011. El regalo de Arte y Torá fue ayer una señal impredecible —su imagen preside, por eso, estas líneas— del torrente de novedades que encontré por la tarde en mi apartado de correos. La más esperada, el libro de Álvaro Valverde, Un centro fugitivo. Antología poética (1985-2010), publicado por La Isla de Siltolá, editorial (Javier Sánchez Menéndez) que me ha honrado con el envío, como siempre, de sus publicaciones recientes. A saber, los libros de poemas de Raúl Pizarro (Lo único que importa), de Elena Román (Será genealogía) y de Juan María Calles (La música del aire), un autor que me apetece mucho volver a leer. El relato de Jorge Duarte Por un puñado de sal (Sevilla, La Isla de Siltolá, Colección Levante, 2012), la edición de Marie-Christine del Castillo con prólogo de Juan Manuel Bonet del único libro de poemas del brasileño compañero de viaje de la vanguardia Luís Aranha: Cocktails (Sevilla, La Isla de Siltolá, Colección UrbietOrbi, 2012), la antología de poetas ecuatorianos Poetas de la emoción, el libro de Luis Alberto de Cuenca Palabras con alas, por recoger sus colaboraciones en la revista Mercurio, notas de lectura de muy diversas obras... Abruma ahora la lista como pesaron los sobres recibidos. Además, Cierto ciervo que vi, un libro con fotografías de José del Río Mons y poemas de Vicente Valero prologado por Ignacio Gómez de Liaño, publicado en los Anejos de Siltolá. También Chaves Nogales, una reunión de textos sobre el periodista sevillano coordinada por Juan Bonilla y Juan Marqués. Y una impresionante edición de la Poesía completa de Víctor Botas, al cuidado de José Luis García Martín. Si no he contado mal, son doce libros. Todos, excepto el primero, el de Kahn, publicados por la sevillana Isla de Siltolá. Pero en mi reducido apartado también estaba el aviso del envío de dos más: los dos últimos premios internacionales "Gerardo Diego" de Investigación literaria (2010 y 2011) que concede la Fundación Gerardo Diego: Poesía y filosofía: María Zambrano, la Generación del 27 y Emilio Prados, de Alfonso Berrocal, y El sometimiento de la palabra (poética). La poesía de Diego Jesús Jiménez entre Fiesta en la oscuridad e Itinerario para náufragos, de Tomás-Néstor Martínez Álvarez, ambos publicados por Pre-Textos. Cargado con mis libros el día menos pensado, pasé por la librería para recoger un encargo, y cargué con la última adquisición del día, la última edición de Su único hijo, de Clarín, publicada por Castalia con introducción de Francisco Caudet. Quince, pues. Sin pagar más que uno, el último citado: 10,50 €. Y muy agradecido, que conste.

lunes, mayo 14, 2012

Prestigio

El Bosco. El prestidigitador. Museo Municipal de Saint-Germain-en-Laye (Francia)

Cañizares da para mucho. En una de las más famosas —en su tiempo— comedias de magia de este autor, El asombro de la Francia, Marta la Romarantina (1716), se lee en el interrogatorio del Obispo a la protagonista, en la jornada II: "¿Sabéis que es magia o prestigio?". Su relectura me ha hecho reparar en la sugestiva y jugosa etimología de la palabra prestigio que hoy usamos con un significado de todos conocido, tan diferente del que tuvo. La palabra viene del latín con el significado de ilusión, de juego de manos, que es el que se recoge en el Diccionario de Autoridades ("El engaño, ilusión o apariencia, con que los prestigiadores emboban al pueblo"). El que hacía prestigios era un prestigiador. Y prestigiar era embaucar. En el Diccionario crítico etimológico de Corominas-Pascual podemos leer que los franceses alteraron —en el siglo XIX— el praestigiator latino en prestidigitateur por una seudo-etimología que interpretó la palabra como un compuesto de preste (presto, rápido) y digitus (dedo). Curioso. Hoy, aquello está como tercera y cuarta acepción en el diccionario actual, como poco usado. Por cierto, en sitio tan eminente como Rinconete, he encontrado esta perla de José María Romera que no pretendo emular; que, más bien, dice mejor lo que yo quería decir.

domingo, mayo 13, 2012

Acis y Galatea

He hablado estos días pasados en clase de José de Cañizares (1676-1750). Sé que su teatro no es materia generalizada en los estudios literarios, y menos en los programas universitarios; pero precisamente esto añade valor a que mis alumnos puedan conocer un lado menos sabido de la literatura del siglo XVIII, de la muy seguida en su tiempo literatura popular. La experiencia coincide con la lectura de una zarzuela mitológica de Cañizares, Acis y Galatea. No es una de esas piezas con las que llenó los corrales el madrileño censor de comedias, sino que se trata de una obra de teatro cortesano, destinada a palacio; en concreto, representada con motivo del cumpleaños del rey Felipe V en 1708. La música fue de Antonio de Literes y desde hace tan solo una docena de años conocemos, gracias a Alicia Lázaro y Eduardo López Banzo, la interpretación por el grupo de música barroca Al Ayre Español de la partitura conservada en la Biblioteca Nacional española. A su mejor conocimiento contribuye la profesora sevillana Mª del Rosario Leal Bonmati (Escola Superior de Tecnologia e Gestão de Portalegre, Portugal), que ha editado y anotado esta zarzuela en dos jornadas precedida de un amplio estudio que no solo analiza sin dejar resquicio esta obra mitológica, sino que es una buena introducción informativa al autor, Cañizares, y resulta un utilísimo resumen de la historia literaria del mito de Acis y Galatea desde Hesíodo. El trabajo realizado por Charo Leal es filológicamente muy exigente. A veces, demasiado. Por ejemplo, en la descripción de los testimonios manuscritos, sobre los que se nos detalla incluso dónde está situado el membrete de la Biblioteca Nacional o de qué tipo son las tapas que los conservan o si la funda de plástico transparente que los preserva tiene apertura superior. Lo único que quiere decir esto es el rigor con el que trabaja la autora de esta edición, no que sea necesario; pues no tiene que demostrar Charo Leal que trabaja mucho y bien. La ficha: José de Cañizares, Acis y Galatea. Edición crítica, introducción y notas de Mª del Rosario Leal Bonmati. Prólogo de Piedad Bolaños Donoso. Madrid, Iberoamericana-Vervuert y CSIC, 2011.

jueves, mayo 10, 2012

Presentación de 'Cercano a lo que importa'

De Carlos Medrano, ayer: "A 24 horas de este entrañable acto coincidente con el día del nacimiento de Ángel —que ya no de sus cumpleaños— te y os envío a los amigos participantes —Tomás, Álvaro y tú mismo, tal vez también otros— un cordial abrazo con todo el deseo de estar acompañandoos desde aquí en el recuerdo y lectura de la obra poética de Ángel Campos Pámpano, tan grande y tan valioso todavía, como un niño. En el fondo, es una celebración de lo mejor que teníamos y que nos sigue dejando cercanos e indefensos. Y para él, sin dudarlo, como siempre, mi cariño."

lunes, mayo 07, 2012

El telón de Milan Kundera

No es la primera vez que un alumno me recomienda un libro deslumbrante. Ni es la primera que lo cuento. Ojalá que no sea la última. Mi alumno es paisano del autor, Milan Kundera, y el libro es El telón. Ensayo en siete partes, que publicó ya hace unos años Tusquets Editores. Está traducido del original francés por Beatriz de Moura. En el original francés, precisamente, leí uno de los ensayos de este volumen, el de la segunda parte, "Die Weltliteratur", la literatura universal. Lo leí también gracias a mi alumno, cuyo papel en esta lectura me recuerda lo que a veces me ocurre después de una clase. Salgo con la sensación de que no he sabido expresar como quería una idea, y al llegar a casa abro el libro que la dice con asombrosa claridad. El libro de Kundera lo logra casi en todo lo referido a lo que esta misma mañana quería yo decir sobre el arte de la novela. Algo sobre la trascendencia e importancia del género, algo sobre la coherencia de la composición, algo sobre su sentido como un medio de conocimiento de lo real y de lo humano, e incluso una curiosa interpretación del paso —conversión, lo llama— de poeta a novelista. Es un libro revelador por muchas razones, y vuelve a hacerse simpático por tomar como una de sus principales fuentes a Cervantes y al Quijote. Pero también a Kafka, y a Rabelais, y a Sterne... Tiene ese encanto que se halla en los escritores admirables de abrirte al mundo con solo el gesto de abrir un libro. Kundera abrió en 1989 en la biblioteca de un amigo de Praga una novela, El monstruo de explosión (1932), de Jaromir John, un novelista checo de entreguerras. El protagonista no soporta el ruido de los coches —en 1920— y ha de dormir con tapones en los oídos. La presencia del ruido hoy —en las dos primeras décadas del siglo XXI— es una confirmación de que nos hemos relajado ante un problema o fenómeno que tuvo su magnitud cuando era todavía raro. Kundera pone ejemplos oportunos, y concluye que "mientras la realidad no se avergüenza de repetirse, el pensamiento, ante la repetición de la realidad, termina siempre por callar" (pág. 148); lo que hoy podríamos aplicar a mucho de la realidad que nos rodea. Y solo con el gesto de abrir un libro. En casa de un amigo. Con un libro prestado. En tu propia casa.

Sinestesia

Ella observó que algo olía mal.

domingo, mayo 06, 2012

Feria del libro

Hoy termina la feria del libro de Cáceres. Con minúsculas. Un año más, vuelve a ser derrotada por el fervor mariano de una población que se ha echado a la calle para adorar a su Virgen de la Montaña, su Patrona. Con mayúsculas. Se sorprendía el otro día una pareja de turistas andaluza del gentío que había en la calle y se preguntaba si sería por la feria. —No. Ya decían ellos. La feria del libro cacereña con minúsculas sigue pasando sin pena ni gloria, a pesar de que los libreros midan su repercusión con las cifras de ventas. Desde su punto de vista, la Virgen en Cáceres también contribuye a que se vendan libros. Desde el mío, esta feria seguirá sin levantar cabeza si no hay criterio de calidad ni imaginación para envolverla de un ambiente de verdadero interés por la lectura. No la levantará si su programación no refleja ni de lejos lo bueno que se está escribiendo en España o, si me apuran, en Extremadura. No levantará cabeza si no discrimina entre las editoriales que publican literatura de calidad contrastada y trascendente y aquellas que son meramente vocacionales y que se nutren de aficionados animosos. Lamentablemente, nadie les ha dicho que eso está muy bien y que hay que persistir; pero que eso no es la literatura todavía. (Yo juego al tenis. No sé jugar; pero juego.  A veces le pego a la bola con gracia; pero no se me ocurre ir a ningún torneo, ni a muestra ni a feria algunas). Y no levantará cabeza si se siguen haciendo presentaciones de libros en las que los autores y los presentadores, con ese afán de tener sus diez o quince (o cuarenta) minutos de gloria, nos afanamos en que nadie del auditorio —compuesto por algunas personas que nunca han leído un libro y que pasaban por allí— tenga interés por la obra que se presenta. He vuelto a ser testigo estos días. Es tan poco atractivo lo que uno escucha en esa carpa... Así que alguien sin mala fe tendría que poner orden en esto. Y que le paguen por ello, como al mecánico que repara una avería.

P.S.: Este texto estaba escrito desde ayer, antes de subir a este blog el comentario a la entrada sobre el Taller de Estudios Textuales. No soy tan buen mandado, y menos por un anónimo.

sábado, mayo 05, 2012

viernes, mayo 04, 2012

Taller de Estudios Textuales

Miércoles 9 de mayo
9:30    Miguel Ángel Lama (Universidad de Extremadura): Para editar la poesía de Cadalso
11:00    Carmen Peraita (Villanova University): Impresores celestiales: ritual urbano y cultura tipográfica en la Valencia del siglo XVII
12:30    Silvia Iriso (Universidad Autónoma de Barcelona y Átona Servicios Editoriales): La música en el texto: ecos y ritmos del villancico barroco

Jueves 10 de mayo
9:30    José Vela Tejada (Universidad de Zaragoza): Tucídides ¿continuado?: la transmisión de la historiografía post-tucididea
11:00    Violeta Pérez Custodio (Universidad de Cádiz): Un borrador de Arias Montano y las fuentes ocultas de unos textos retóricos impresos
12:30    Florence Serrano (Universidad de Extremadura): La transmisión manuscrita del Triunfo de las donas de Juan Rodríguez del Padrón

miércoles, mayo 02, 2012

Aguas de mayo

Uno de mi familia se levantó demógrafo: —Hay demasiada gente ignorante y demasiada mala gente. Es razón suficiente para estar molesto con la población mundial; al menos por un día.

La mayoría de las veces, cualquier producto mediocre tiene más valores que la crítica en la que lo tachamos de basura. De la película Ratatouille (Brad Bird, 2007).

Un sueño suele visitarme con frecuencia. Una masa de personas que se ha formado paulatinamente, poco a poco, de uno en uno, con la cadencia de la famosa escena de Los pájaros de Hitchcock, que invade un establecimiento —una entidad bancaria, por ejemplo—, y que abate estantes y vitrinas, mesas y otro mobiliario, y, sin romper ni llevarse nada, vuelve a salir a la calle para dispersarse.

No se trata de apoderarse del dinero de los ricos para dárselo a los pobres. Se trata de violentar a los ricos para recuperar lo que es nuestro, lo que nos han robado. Imagínense: el noventa por ciento de la población mundial contra cuatro mindundis que atesoran toda la riqueza y que nos están haciendo la vida imposible. Ir puerta por puerta a reclamar lo que es nuestro. El peor y más avaricioso de los empresarios es bueno al lado de unos especuladores.

Una de mi familia: —¿Por qué una obra literaria es buena y otra es mala? Llevo años respondiendo a eso sin preguntas tan directas. Tengo la suerte, por ahora, de dedicarme a ello, sin juicios sumarísimos; al contrario, con dilación suficiente para meditar las cosas.