domingo, febrero 15, 2026

Pérez Álvarez, Chesi

No lo supe en su día, y me ha sorprendido para mal leer hoy en El País la crónica de Silvia R. Pontevedra sobre José María Pérez Álvarez, «Chesi», y enterarme de que falleció el pasado diciembre de 2025. Lo aprecié mucho literariamente y tuvimos contacto epistolar desde, al menos, 2006, a propósito de un fallido encuentro literario en Cáceres con motivo de los preparativos de la candidatura de la capitalidad cultural para 2016, tan frustrante en su día. Sin embargo, lo conocí antes por el premio Constitución de Novela de la Junta de Extremadura que ganó en su quinta edición con Las estaciones de la muerte (Editora Regional de Extremadura, 1988), y luego fue una gran satisfacción que Juan Goytisolo me recomendase la lectura de su novela Nembrot (2002), que posteriormente reeditó en Trifolium en 2016 con el título de Nembrot (Transmigraciones y máscaras), y con la incorporación de quince capítulos inéditos, un prólogo de Goytisolo y un epílogo de Sergio Gaspar, que fue el primer editor de la novela en DVD Ediciones. Aparte las citadas, La soledad de las vocales (2008), que fue Premio Bruguera de Novela, y Examen final (2014) fueron obras que disfruté y de las que guardo grato recuerdo. Lamento mucho ahora la desaparición de un escritor tan auténtico como Pérez Álvarez y me alegra conocer por la noticia del periódico algo más de su entorno: lo que dice su hija Beatriz, la alusión a la melliza Elena y a su mujer Pilar Rodríguez, a sus amigos Jorge Velasco y Antonio Meilán, y el anuncio de un homenaje en el Liceo de Ourense el próximo 9 de mayo. Chesi celebró que los blogs se estuviesen convirtiendo en su momento «en un arma eficacísima contra la literatura canónica» y que abriesen «una grieta por la que se cuela el aire fresco y renovador de otro tipo de literatura o, más bien, la voz de unos autores que reclaman una nueva forma de entender el hecho literario», y por ello tuvimos ciertas complicidades. Vaya desde aquí mi recuerdo de su voz discordante y arriesgada que espero que pueda seguir sonando en los títulos que ha dejado sin publicar (Sha Mat, Nunca, La palabra, Proceso de demolición), según puede leerse en el texto de Silvia R. Pontevedra de hoy.

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