miércoles, abril 30, 2014

De homonymia


Puede tener su gracia lo que aquí se lee; aunque no para todo el mundo. Los allegados al otro no vieron ningún motivo para la chanza. Ahora que todo quedó en nada, resulta curiosa, y sin mofa, una coincidencia que solo lo es para algunos. A los Gabriel García Márquez les pasó lo mismo cuando al escritor colombiano le dieron el Nobel, o ahora, cuando todos los medios del mundo han traído la noticia de su muerte; que les hace gracia. Les hace gracia llamarse igual que el único protagonista. Quizá porque se trata de un notable; pero no sentiría uno lo mismo al ver su esquela en un periódico o al ser detenido en un aeropuerto por llamarse igual que el violador prófugo más buscado. Homónimos, sosias, gemelos no embrionarios, divertidas coincidencias, dobles de los que no sabíamos nada hasta que el día menos pensado —¿pensado?— nos hace gracia el reflejo. Nos hace gracia.

sábado, abril 26, 2014

Crónica de feria


El jueves viví otro efecto de la incuria que nos rodea. Fue en la Feria del Libro de Cáceres. Este estúpido que escribe había preparado unas notas para presentar un libro extraordinario de José Antonio Zambrano, Lo que dejó la lluvia (Calambur Editorial-Editora Regional de Extremadura, 2014), junto a Ramón Pérez Parejo, que le ha escrito un iluminador prólogo —«Un hombre es lo que cuenta». Había preparado unas notas de situación de la poesía de José Antonio, una sincera incitación a su lectura y una convencida afirmación de la importancia de su figura en las letras extremeñas y españolas. Cosa breve —solo disponíamos de media hora—, porque luego hablaría Ramón Pérez Parejo para profundizar algo en la obra. E iba a decir también, con el debido respeto, que si yo fuese responsable de la Feria del Libro de Cáceres mimaría a todos los autores que participen; pero principalmente a aquellos que vengan avalados por una trayectoria literaria y un reconocimiento contrastado. Lamentablemente, no es esto lo que prevalece, sino la relevancia en otros ámbitos del que interviene, sea obispo o presentador de televisión. Lo peor de ayer fue que quien podría haber sido un autor con el que la feria cacereña debería haber sacado pecho, por decir que lo tenía en su programación, quedó relegado a una hora imposible —las 21:15; y la feria cierra a las 21:00— y a un público inexistente. Así que la presentación del libro de poemas de José Antonio Zambrano, Lo que dejó la lluvia, no se celebró. Vergüenza. Por eso, ahí van estos ovillejos que no merecen el nombre. Sean, pues, unos ovillujos, para la afición en general:
¿Hoy lo de Zambrano es?
No sé.
¿Qué hace quien con él se sienta?
Presenta.
¿Pero la feria o el libro?
El libro.
Esta noche no me libro,
y pongo aquí, contristado,
lo que la lluvia ha dejado:
que no se presenta el libro.

jueves, abril 24, 2014

El Día de Letras en Cáceres


Con motivo de la festividad del patrón de Filosofía y Letras, San Isidoro de Sevilla —el 26 de abril—, mi Facultad organiza mañana día 25 de abril toda una jornada abierta al público en el centro de la ciudad, en el Instituto de Lenguas Modernas de la UEX (Avda. Virgen de la Montaña, 14). Por la mañana, con un ciclo de micro-conferencias de quince minutos cada una, en la que algunos profesores expondrán un tema de nuestro ámbito de estudio dirigido principalmente a alumnos de los institutos de Enseñanza Secundaria de Cáceres. Por la tarde-noche, el filólogo clásico, escritor y crítico Carlos García Gual impartirá una conferencia sobre «Novela y cine de romanos» y le seguirá un espectáculo de títeres barrocos a cargo del grupo La Máquina Real. Es el segundo año que celebramos el día de nuestro patrón trabajando, y no ociosos en una jornada no lectiva; y el segundo también que lo hacemos fuera de nuestra Facultad. Contra el descrédito social y utilitario de las Humanidades, iniciativas como esta tienen mucho sentido. Cada vez más.

miércoles, abril 23, 2014

Cuadernos del Matemático, 25 años


Una notoria y feliz diferencia —una más— entre otros empeños y el de la revista Cuadernos del Matemático es que esta sigue cumpliendo años. Van veinticinco. Cinco más desde la última vez que lo celebramos. A poco de comenzada la segunda parte del Quijote, y cuando Sancho Panza satisface al bachiller Sansón Carrasco de sus dudas y preguntas, éste le informa de que algunos dicen por ahí que «Vengan más quijotadas: embista don Quijote y hable Sancho Panza, y sea lo que fuere; que con eso nos contentamos». Por cierto, Sansón Carrasco tenía veinticuatro años, uno menos que Cuadernos del Matemático. Así que, vengan más «Noticias de... » tantos en forma de poemas, tantos cuentos, más cuadernos de «Lavarquela» y más ensayos y reseñas críticas de libros y libros. Vengan, que con eso nos contentamos. Felicidades. Además, felicidades porque este número especial viene lleno de un montón de textos de mucho interés. Son muchos. Hoy me apetece citar un poema sin título de María Ángeles Pérez López (pág. 132). Es un poema sobresaliente, dedicado a Chantal Maillard, y es un poema necesario; que hoy, de haberse dado de otro modo las cosas, habría llevado —también pensé en un texto de Elena Poniatowska— a la lectura pública que todos los 23 de abril organiza el Gran Teatro de aquí, de Cáceres. La cubierta de este número tan especial de Cuadernos del Matemático va ilustrada con la reproducción —fotografía de Paco Rivera— de una pieza del escultor y pintor Antonio López y —en la cuarta— con una instantánea del propio Antonio López en el patio de su casa ante una de sus cabecitas infantiles en alabastro. Dentro, sin dejar al artista manchego, el texto «Compleja sencillez del arte», de Tomás Marco, es como un segundo editorial de esta celebración de 228 páginas de otro cumpleaños. Felicidades, Ezequías y Zía.

domingo, abril 20, 2014

Emendatio ope codicum

Conforme a las categorías modificativas de la crítica textual, me parece que esta imagen —tomada el pasado miércoles— nos muestra una emendatio ope codicum por supresión. La constitutio del texto es fácil: PSOE-PP-UGT-CCOO Y BORBONES IGUAL DE LADRONES ARENAS, FLORIANO TRINCANDO SOBRES Y EL PUEBLO COMIENDO SOBRAS. Y el proceso de composición ha sido por adición en dos fases, las que se corresponden con los dos renglones; y por supresión en la última y, por ahora, definitiva. Y demoledora por su elocuente generalización. Es como si el autor de la pintada, abrumado por las circunstancias —y no tanto por la censura, la autocensura o el riesgo de ser sorprendido—, hubiese decidido constatar la apabullante notoriedad de la acción y prescindir de los agentes, cualesquiera que sean. Su emendatio es tan cabal y diligente que se diría que se ha demorado más en ella que en la escritura primera. Lo que podría llevar a pensar en más de una mano. Nótese, además, la incontestable correlación simultánea de los gerundios. Proverbial.

miércoles, abril 16, 2014

Pasto de la aurora


La raquítica fortuna póstuma de Carlos Salomón (1923-1955), muerto un mes después de cumplir los treinta y dos años, engorda con esta estupenda edición del que fue su primer libro, inédito hasta hoy, Pasto de la aurora (Edición y estudio introductorio de Ángel L. Prieto de Paula. Barcelona, Anthropos Editorial y Fundación Gerardo Diego, 2014). El poco aireado nombre de este poeta ha estado siempre ligado al de la revista Proel y a algunos de los que estuvieron vinculados a ella, principalmente, los de los santanderinos José Luis Hidalgo y José Hierro; y sus reconocimientos han quedado circunscritos al ámbito de Cantabria, desde homenajes hasta rescates editoriales como el de su libro póstumo La brevedad del plazo (1995) o la publicación de su Obra poética en 2007. De todo ello da cuenta rigurosa y certera tan buen conocedor de la poesía española como Ángel Luis Prieto de Paula en la introducción de la edición de este libro que, cómo no, se hace realidad gracias a ese impresionante fondo que es el Centro de Documentación de la Poesía Española del Siglo XX de la Fundación Gerardo Diego. El poeta de Manual de espumas fue uno de los principales valedores de Salomón, y de su archivo personal proviene el original mecanoscrito —mecanuscrito en el texto del estudio— de este libro, Pasto de la aurora, que ahora se da a las prensas. Lo he leído con la avidez por lo nuevo, pues hasta el momento mi conocimiento de Salomón era lejano por de oídas. Y tan nuevo, ya que se trata de un libro nunca publicado y sobre el que no hay constancia de que su autor quisiese publicar. Al menos, no hubo expresión en contra. Por esto es una buena puerta de entrada a la poesía de Carlos Salomón, un breve libro que ofrece intensidad en la convicción creadora y en el anhelo erótico del que escribe y que muestra, como se encarga de avisar Prieto de Paula, atisbos de lo que luego será un sistema métrico mucho más hecho y característico. Los dos últimos versos del primer poema, «Las palabras», de una sección del libro tan culminante como «Lo maravilloso», encierran claves poéticas de peso: «Palabra, ¡oh, tú, verdad o música! / ¡Oh desnuda entre todas, muerte mía!». Hay que celebrar esta publicación. Y...

martes, abril 15, 2014

Antes de Lo que dejó la lluvia


Quizá pueda servir de acuse público de recibo del libro de José Antonio Zambrano Lo que dejó la lluvia (Madrid, Calambur Editorial-Editora Regional de Extremadura, 2014), esta imagen con su texto de una página, la de «Los zíngaros del desierto», concebida por Fernando Clemente como la última del suplemento Alcaraván de La Gaceta Independiente, en la que dedicamos (septiembre de 2013) un espacio al poeta. Habrá ocasión en Cáceres de volver sobre este libro que conocimos un grupo de amigos hace poco más de un año. Quede aquí este reconocimiento que no había difundido y que comenzaba «José Antonio Zambrano (Fuente del Maestre, 1946) es uno de los poetas más deslumbrantes y exigentes de la poesía contemporánea».

lunes, abril 14, 2014

14 de abril


Puede verse también.

viernes, abril 11, 2014

Más vida a la vida


© Ramón Torrent
En El séptimo vicio, el espléndido programa de cine de Javier Tolentino que aún pervive en Radio 3, escuché hace unos meses —«una semana» en la primera versión de este apunte— una entrevista con Javier Corcuera, director de la película peruana Sigo siendo (Kachkaniraqmi), de 2013, en la que un músico decía que bailar es «dar más vida a la vida» —hay que ver esa película; yo me fío del criterio de Tolentino. Me acordé de «Quien lee, vive más». Algunas tardes en las que escucho esta frase desde la voz de Javier Lostalé en La estación azul de RNE no puedo leer. Voy conduciendo. Son las tardes de mis sábados hacia Zafra, cuna redoblada porque es espacio y tiempo que paso con mi madre. Javier Cercas tenía razón cuando dijo que Juan Cruz tenía razón cuando dijo que sólo generan polémica los artículos ilustrados por nombres propios. Javier Lostalé puede estar todos los sábados componiendo sus textos sugerentes para decir «Quien lee, vive más»; pero basta que Cercas escriba algo en su medio para que sea esto lo que se difunda y se repita. Bien está. Yo lo hago ahora: «leer novelas y vivir no son actividades contradictorias, sino precisamente complementarias. De hecho, lo primero que aprende el buen lector de novelas es que leer es vivir más, porque es de algún modo vivir todas aquellas vidas que no hay posibilidad o tiempo de vivir. Quien objete que una cosa es la experiencia vital y otra la literaria olvidará que toda experiencia literaria es también una experiencia vital, no menos intensa o verdadera que aquélla.» Lo dijo en un artículo publicado en El País que contestaba a otro de Vicente Verdú también publicado en El País. Creo que de ese debate sobre la novela y su sentido no se acuerda nadie; y estoy convencido de que dentro de un tiempo se repetirá, con otros debatientes. Por cierto, recomiendo la película Sigo siendo, que aún no he visto. P.S.: «¿Es que ya nadie lee?». Me lo decía un amigo el otro día. «Que la gente no lee; ni los que tienen que leer». Sí se lee; quizá más que nunca. Pero sin pararse, sin sosiego. Como se vive.

Una clase apasionante


El lunes fui a dar una charla a un colegio público de Cáceres. Fue en el CEIP «Alba Plata» y hablé a un grupo de chicos de 5º de Primaria y unos pocos más de 6º. Una experiencia luminosa, gracias a una amiga —Vega—, profesora en el centro y una de las responsables con sus compañeras de que sea uno de los colegios públicos que mejor funcionan en esta ciudad. Una experiencia gustosa y un reto. No es fácil —les dije— cambiar el chip después de haber dado una clase en la Facultad a jóvenes de veinte años —noté aquí una admiración—, y hablar de literatura —también— a niños de 5º de Primaria. Tan difícil, diré, que no lo conseguí. Es muy complicado para un profesor de otro nivel bajar a la altura de estos inquietos y despiertos alumnos. Lo único que esperaba es que se me notase mi entusiasmo y mi satisfacción por estar durante más de una hora conviviendo con el presente y el futuro presentido de este país, alumnos con ganas de aprender y profesores entregados a ellos. Nunca mejor dicho, a ellos entregados. Por eso, les leí estas palabras que dijo José Manuel Blecua, director de la RAE, en una entrevista con el periodista Juan Carlos Soriano, publicadas en la revista Turia (núm. 100, 2011-2012): «Reivindico esa labor, incluso social, del profesor de instituto, ya que creo que, junto con el maestro de enseñanza primaria, son piezas vitales de la educación de un país. Luego la Universidad tiene sus alicientes, pero no es comparable. El progreso en el conocimiento resulta enorme a esa edad. Usted toma a un alumno de diez años y lo devuelve a la sociedad con dieciocho, convertido en otra persona completamente distinta. ¡Cómo no va a ser apasionante ese trabajo!». Reconozco que, en ese momento, me dirigía más —con la debida veneración— a los docentes que a los pipiolos, que bien debieron de quedarse con la copla, a juzgar por la batería de preguntas gustosas a la que me sometieron. Los ilustres pipiolos. 

martes, abril 08, 2014

In memoriam Russell P. Sebold


Pasadas las cuatro y media de la tarde recibí la noticia de la muerte del profesor, académico e hispanista Russell P. Sebold (1928-2014), doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y Premio Elio Antonio de Nebrija a la mejor trayectoria del hispanismo en 2000. La recibí por un mensaje de Isaac García-Guerrero, a quien conocí epistolarmente como estudiante de doctorado en la Universidad de Wisconsin-Madison. Él quería contactar con el profesor Sebold, «para mí un modelo de hispanista» —decía—, y me expresaba sus ganas de conocerle y de recibir su consejo. Le facilité la dirección de Sebold. Ahora, ha sido él quien me ha dado la triste noticia. Poco después leí otro mensaje, anterior en unos minutos, de mi colega y amigo Jesús Pérez Magallón, que reenviaba el de otro discípulo de Sebold, el profesor de la Universidad de Pensilvania Ignacio Javier López —su sucesor en la dirección de la Hispanic Review—, que informaba con infinita tristeza sobre la muerte del erudito, tras haber sufrido la pasada semana un derrame cerebral, y sobre la posibilidad, según Jane, su viuda, de que se celebre en España una ceremonia en su memoria. Su memoria, ay. Tengo la satisfacción de haber colaborado en preservarla con las líneas que he dedicado a Bud Sebold en este cuaderno de bitácora que él leía, generoso como siempre. No sé si mi última felicitación por su cumpleaños fue ésta, que enlazo; pero me satisface mencionar esta otra nota en la que remito a varias ocasiones en las que nos encontramos, para el que quiera detenerse en vínculos tan expresivos de una bio-bibliografía ejemplar. Su vida, ay. Al enterarme de que hacía una semana que llevaba luchando con la muerte me he acordado de un texto suyo —publicado en ABC en 1993 y luego incluido en su recopilación Ensayos de meditación y crítica literaria (Ediciones Universidad de Salamanca, 2004)— titulado «Ensayos del último acto», en el que se preguntaba por la sensación de, por una convalecencia grave, «estar coqueteando todavía con la mujer alta de la eternidad», en el que hablaba del espíritu de sus queridos poetas románticos y en el que enmarcaba el hondo silencio de la muerte en el paisaje que veía a través de la ventana de un despacho del que han salido letras ilustradas durante más de sesenta años. Descanse en paz.
[Necrología en ABC; y de Pedro Álvarez de Miranda en El País]

domingo, abril 06, 2014

viernes, abril 04, 2014

Octavio Paz por Javier Alcaíns

Javier Alcaíns ha celebrado el centenario de Octavio Paz con este recuerdo —y reclamo— de lo que hizo hace diez años sobre este extraordinario poema.

miércoles, abril 02, 2014

Luigi Giuliani


El viernes 28 de marzo me despedí de un compañero. Ya tiene uno años bastantes para haber despedido a colegas que se han jubilado o que se han trasladado de universidad por razones personales, y también para haber estado en funerales de maestros y amigos; pero lo que he experimentado estos días y el viernes he representado sin público es insólito y lamentable: despedir a un compañero que se va porque no tiene trabajo, no tiene clases que dar, debido al desmantelamiento de los estudios de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en nuestra Facultad de Filosofía y Letras. La escasa docencia de esta área en la Universidad de Extremadura y el número de profesores titulares no permite a Luigi Giuliani (Roma, 1962), después de casi catorce años de servicio a esta Universidad, dar más que unas pocas horas durante unos pocos meses y le propone reubicarse en algún otro centro para impartir materias más o menos afines. La Universidad de Extremadura deja ir a un excelente profesor y prestigioso investigador. Y más, pues llegó a Cáceres en el año 2000 y desde ese momento no ha dejado de aportar a esta ciudad su tiempo y su experiencia para fomentar la literatura y la lectura, el teatro y la música. Desde diciembre de 2003 organizó los terceros lunes de cada mes un Reading, una sesión de lecturas de textos propios o ajenos de los participantes que en poco tiempo logró un fiel grupo de seguidores. Fundó y dirigió el Festival Irish Fleadh, que aún pervive y que celebró ya su décima edición. En colaboración con el Festival de Teatro Clásico de Cáceres promovió las jornadas «Texto/Escena», que fueron un provechoso complemento de la programación teatral del festival; y testimonió su afición al teatro en las críticas que publicó en el diario Hoy en varias temporadas. Desde su área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, organizó durante diez años el Taller de Estudios Textuales, en el que colabora el grupo de investigación Prolope de la Universidad Autónoma de Barcelona. Luigi Giuliani, representante de España en la dirección de The European Society for Textual Scholarship, es editor de Lope de Vega, de los Poemas del soldado y poeta del siglo XV Juan de Tapia, de las Tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola, de los Sonetos de Giuseppe Gioachino Belli; ha escrito sobre Juan de la Cueva, sobre la parte de comedias como género editorial, y va a ser, sin duda, uno de los investigadores que más va a aportar al estudio de un libro como Roma, peligro para caminantes, de Rafael Alberti. Yo, realmente, creo que esto no le importa a casi nadie de mi entorno universitario. Pasará, y punto. A mí sí me importa. Y a muchos estudiantes de Teoría de la Literatura que han pasado por nuestra Facultad, a los que siempre he escuchado palabras elogiosas sobre Luigi. También a la Universidad de Perugia (Italia), que le ha propuesto dar sus clases allí.

domingo, marzo 30, 2014

Ada Salas en Cáceres


Mañana lunes, a las ocho de la tarde, en el Salón de Actos del Colegio Mayor Universitario «Francisco de Sande», la escritora Ada Salas presenta su libro Limbo y otros poemas (Valencia, Pre-Textos, 2013). El acto lo organiza la Asociación Cultural Norbanova en su ciclo «Aula de la Palabra». Allí estaremos.

viernes, marzo 28, 2014

Acierta Pilar


Ayer, de camino a la presentación de este libro de Pilar Galán, vi el anuncio de la próxima apertura de una clínica dental en Cáceres: «1.000 m2 de ilusión». ¿Una clínica dental o un parque temático? Y pensé en que Pilar le podría sacar partido a esto. Se le da bien el cuento, la literatura concentrada en términos precisos, como los renglones contados del juego de hacer versos. Como la mirada cuadrable, cotidiana y fantástica de su admirado Juan José Millás. Acierta siempre. La última vez fue con su anterior libro de relatos, Paraíso posible, y ahora con Tecleo en vano, también publicado por De la luna libros y compuesto por veintidós cuentos, unos muy breves («Declaración de amor»), otros más largos («Lección de literatura»), y alguno, el último, de dudosa pertinencia literaria, a pesar de su intención estructural y de su rotunda pulsión sentimental («Mesa camilla o estructura circular»). Acierta Pilar —se me ocurre un calambur dirigido a cierta Pilar que estuvo y no estuvo en la presentación. Acierta Pilar —y su hermana Carmen, que la presentó ayer— en llamar a estas delicias «cuentos lingüísticos», hilarantes algunos —como son sus presentaciones—, y acierta en convertirlos en muestras del respeto que una escritora y profesora tiene por las palabras. Porque con ellas se alcanza «la raíz tenebrosa de la vida», como dijo el maestro Francisco Brines, y son, al cabo, las que explican que acierte Pilar en trufar la coña con textos estremecidos como «Volver, con la frente marchita» —encabezado con unos versos de Luis Rosales—, y conmovedores y tristes como «No se ofenda usted, caballero». Acierta Pilar en seguir fomentando su punto de vista subjetivo, su primera persona, su manera de hacer un cuento confesional y memorioso, como una fe de vida. Acierta Pilar en repetir en varios cuentos alusiones al picor causado por la ropa —en «Declaración de amor», «Yinguel bel», «Una espiga dorada por el sol»—, que debe de ser una de esas marcas del pasado que se convierten en antojos literarios. Acierta Pilar en ese paratexto que ha puesto en la cuarta de cubierta y que es otro microrrelato que contiene el índice del volumen, que remite a casi todos y casi cada uno de estos benditos cuentos sobre los que, a estas horas, estoy seguro, no he tecleado en vano. Acierta Pilar.

martes, marzo 25, 2014

Rosa Cúbica


«Ya en el espacio desierto, descubrimos las primeras palabras; la arena dibuja la rosa. Proyectamos la incertidumbre de esa imagen en el tiempo, y hallamos así nuestro objetivo: ni nostalgia, ni negación del pasado: proyección incierta en el tiempo que, como el espacio vacío, espera el gesto que delate su silencio ensimismado. | Asumir de forma crítica una pluralidad de pasados sin prefijar nuestro futuro; no buscar un lugar en el equívoco generacional. Construir un espacio de creación donde hacer sensible la objetividad secreta de las cosas y la luz que las sueña; un espacio de creación que tenga lo único que permanece: el temblor de lo efímero. | Rosa Cúbica es una revista de poesía, y desde la poesía quiere ser también un acercamiento a las otras artes, un lugar, por tanto, para la analogía. El número cero traza, en ese sentido, de forma breve pero definida, su esencia-aroma, taco, sombra.» Con este texto como editorial inauguraban Alfonso Alegre Heitzmann y Victoria Pradilla el número 0 de su revista Rosa Cúbica aparecido en mayo de 1987, hace casi veintisiete años. Veinte páginas tenía aquella primera entrega de presentación, que publicó un dibujo y unos poemas de Paul Klee traducidos por primera vez al español por Andrés Sánchez Pascual, junto a dibujos y poemas de Albert Ràfols Casamada y del director de la revista, Alfonso Alegre, que dialogaba en tres de ellos con estos artistas mentores de Rosa Cúbica, los citados Klee y Ràfols Casamada, y Luis Fernández, al que dedicarían el número 1, de invierno, impreso en febrero de 1988. El catálogo de la revista hasta su número 23-24 —de 350 páginas—, sobre la poesía mexicana moderna (2001), es deslumbrante como recorrido por algunas de las poéticas contemporáneas más interesantes y ha propiciado la difusión en España de textos de poetas como Marina Tsvetáieva, amén de algunos números monográficos memorables —Juan Ramón Jiménez último, Paul Celan o José Ángel Valente. El espacio desierto en que ha operado Rosa Cúbica ha trascendido hasta las páginas de las cuidadas ediciones de sus colecciones publicadas hasta la fecha, algunas de las cuales se han difundido en Pura tura; y todo, ahora, puede consultarse en la recién inaugurada página de este proyecto editorial con tanta historia. Es lo que quería decir, que Rosa Cúbica ha abierto página web. Más espacio de creación.

lunes, marzo 24, 2014

Aulaga Folk


Hoy ha abierto José Miguel López Discópolis con el «Reeguedoble», de Aulaga Folk, que estaba en su disco A menos cuarto (2011), una versión de la popular jota cacereña con ritmos de reggae. Esta fresca lectura del folclore me ha hecho recordar la promovida por Paco Lobo en el disco 9 noches, 9 candiles, que mencioné aquí. Aulaga Folk va a participar mañana en el primer día del ciclo de conciertos de «Ritmos Étnicos» en la Sala Berlanga de Madrid del programa Discópolis, que retransmitirá en directo desde allí. El miércoles tocará Amesmalúa, y el jueves 27 de marzo Castijazz. Me conformaré con imaginarme la cacereña calle Caleros llena de gente joven una mañana moviéndose al son especial y alegre de ese redoble de Aulaga Folk, y difundiendo un mensaje festivamente solidario. Que con música las penas son menos.

martes, marzo 18, 2014

Diego Doncel en el Aula Valverde


Este jueves, 20 de marzo de 2014, a las 20:15 horas, en el Salón de Actos del Colegio Mayor Universitario «Francisco de Sande» de Cáceres, el escritor Diego Doncel (Malpartida de Cáceres, 1964) participará en la última de las lecturas de este curso del Aula literaria «José María Valverde» de la Asociación de Escritores Extremeños. El viernes 21, a las 12 de la mañana, tendrá el encuentro con los estudiantes de Secundaria de los seis centros participantes en el aula, y con los universitarios de la Facultad de Filosofía y Letras, que en esta ocasión hace de anfitriona. De la Facultad de Letras de Cáceres, mediada la década de los ochenta, salió Diego Doncel como licenciado en Filología Hispánica y como uno de los jóvenes poetas que habían mostrado por primera vez sus versos en antologías como la promovida —a partir de unas lecturas organizadas en la Diputación Provincial de Cáceres— por Ángel Sánchez Pascual: Jóvenes poetas extremeños en el 'Aula' (1983); o Abierto al aire, la antología consultada que concibieron los poetas Ángel Campos Pámpano y Álvaro Valverde, publicada en 1984. A aquella Facultad de Letras volverá Diego Doncel este viernes, con el equipaje eminente de una obra poética y narrativa acreditadas, desde su premio Adonais por El único umbral (1990), su primer libro de poemas, hasta el Premio Café Gijón por su novela Amantes en el tiempo de la infamia (2013), su última obra publicada.

domingo, marzo 16, 2014

Moret y Bécquer


Grabado de Rico sobre fotografía de Laurent
El año pasado alguien tuvo en Cáceres la feliz iniciativa de recordar, por el primer centenario de su fallecimiento, a la figura de Segismundo Moret y Prendergast (Cádiz, 1833-Madrid, 1913), el creador de la Sociedad General de Fosfatos de Cáceres y de Aldea Moret, y promotor del paso del ferrocarril por esta ciudad. Segismundo Moret fue Presidente del Gobierno de España durante unos meses del reinado de Alfonso XIII, además de Presidente del Congreso hasta su muerte; y, antes, fue Ministro de Ultramar y de Hacienda cuando Amadeo I de Saboya. Es Moret un personaje histórico que fue reconocido como Hijo Adoptivo de Cáceres y que muchos aquí lo pronunciaban sin conocimiento cada vez que mencionaban «Aldea Moret», el popular barrio cacereño, o la calle Moret, que llevan su apellido. En esa calle en la que los vecinos de mi barrio tomamos las cañas, hay, desde los actos de conmemoración del pasado año, una lápida en la pared en donde se le recuerda. No sé si en algún momento, en alguno de los actos en los que se habló de Segismundo Moret, se mencionó a Gustavo Adolfo Bécquer. Sí, el poeta sevillano, que publicó —con su habitual inicial B.— en La Ilustración de Madrid (27 de julio de 1870) un elogio del singular político que algunos biógrafos del escritor, como Robert Pageard, han considerado un texto de mucho interés por la expresión que en él hace de su fervorosa adhesión a la abolición de la esclavitud, «el acto más trascendental, más importante, y de seguro más definitivo y permanente de la Revolución de Septiembre», en palabras de Bécquer, que dijo además de Segismundo Moret: «Dotado de palabra fácil y elocuente, de clara inteligencia y de altas prendas de carácter, desde el momento en que entró a figurar en la vida pública, haciendo sus primeras armas en el campo de la ciencia política antes de bajar al de la práctica, cuantos siguen con alguna atención el movimiento intelectual y político de la España moderna comprendieron que el señor Moret estaba llamado a colocarse en primera línea entre sus hombres más notables».