lunes, abril 28, 2008

Las Hurdes, pobreza y redención, en este orden

Este estudio de José Pablo Blanco Carrasco, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Extremadura , se presenta mañana martes 29 a las 20.00 horas en la Feria del Libro de Cáceres.
La comarca extremeña sigue siendo foco de atención de análisis socio-históricos. El propio José Pablo Blanco participó en la edición española del clásico estudio de Maurice Legendre publicado en 1927: Las Hurdes. Estudio de geografía humana. Traducción de Enrique Barcia Mendo. Edición y estudio de Paloma Sánchez Miguélez y José Pablo Blanco Carrasco. Coda de Luciano Fernández Gómez (Mérida, Editora Regional de Extremadura, Serie Rescate, 29, 2007). Ahora, en esta nueva aportación que mañana se presenta, editada por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura en su colección “Para dialogar con el pasado”, aborda el concepto de pobreza como eje central de la definición hurdana y repasa los intentos que se han dado a lo largo de su historia desde la Edad Moderna para erradicarla. Iglesia y Estado en torno a otro concepto, el de redención.
Al amigo Maurizio Catani (1937-2005) le habría gustado ver pruebas así de un interés tan deudor de sus pasos de hace casi treinta años.

José Pablo Blanco Carrasco, Las Hurdes. Aislamiento, pobreza y redención social (siglos XVI al XX). Cáceres, Servicio de Publicaciones de la UEX (Col. Para dialogar con el pasado, 10), 2008.

sábado, abril 26, 2008

Un libro de poemas de José María Cumbreño

Cuando leí Árbol sin sombra (2003), que fue Premio de Poesía Ciudad de Badajoz, me di cuenta del grado de madurez de un poeta joven como José María Cumbreño (Cáceres, 1972), en aquel momento, pues, recién entrado en la treintena. Había publicado su primer libro, Las ciudades de la llanura, en la Editora Regional de Extremadura en 2001, y ya se veía allí la escasa bisoñez de la manera de plantearse la construcción de un libro de poemas. Luego sorprendió también cuando ganó el II Premio de Narrativa Corta Generación del 27 con De los espacios cerrados (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2006), más que un libro de cuentos, como reza en su portada, un libro de textos o algo parecido a un resquicio literario que hiciese aflorar cierta ironía, el gesto burlón y el humor sin que se ‘resintiese’ el digno género poético.
Ahora, con ese artilugio para templar la voz que es el tiempo, ha logrado la fórmula para entusiasmar a este lector de su poesía desde sus comienzos, desde aquellos años en los que Cumbreño acudía, solo, silencioso, a las lecturas poéticas que organizábamos en la Facultad.
Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas (Los Libros de la Frontera y Luces de Gálibo Ediciones —Col. de poesía El Bardo, 26— 2008) alza —en metáfora querida por el autor— la casa, ladrillo a ladrillo —los que se ponen y los que no se ponen—, que representa su afán en la escritura. Por un lado, aquella voluntad constructiva de sus primeros pasos, que está hoy en esta composición; por otro, la tendencia al aforismo y al texto en prosa y al arte de ingenio; y, ahora, una reflexión cabal y profunda, que llega al lector, basada en la afirmación de la palabra como el material que sostiene el edificio.
Es una satisfacción tener tan cerca un libro de poemas así, y nada puede desmentir lo obvio, como decía el otro día Álvaro Valverde, que también daba cuenta de un valor reciente por el libro de Alex Chico. Una satisfacción.

El libro de José María Cumbreño se presenta mañana domingo 27 de abril en la Feria del Libro de Cáceres, a las 18.30 horas.

viernes, abril 25, 2008

Jesús García Calderón en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres

Quizá un exceso de discreción ante alguien que viaja con escolta explica que haya esperado a escribir este apunte sobre Jesús García Calderón (Badajoz, 1959), Fiscal Superior de Andalucía, que esta misma mañana nos ha honrado en el paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras con una espléndida conferencia sobre la protección penal del patrimonio histórico y de ciudades como Cáceres. Esto no quiere decir que no haya habido en esta ciudad difusión sobre todo un acontecimiento como es tener aquí a una personalidad de la importancia y de la valía de este jurista, de este ciudadano solidario y responsable, de este escritor como la copa de un pino. Y ha ocurrido lo que suele ocurrir en estos casos en los que la ignorancia se impone a la razón. Sólo un medio de comunicación, ningún fotógrafo, nuestro Gabinete universitario de comunicación, sí; ningún alumno, excepto los que acudieron a recoger los premios de relato corto y de poesía “San Isidoro de Sevilla”, nuestro patrón; escasos profesores de Filosofía y Letras, sólo dos representantes del equipo rectoral —los dos profesores de la casa—, ningún jurista, sí el decano de Derecho y el director de la Escuela Politécnica; sólo un representante de esta ciudad Patrimonio Mundial y ningún puesto medio técnico de la Junta de Extremadura... Sólo una persona ha ido hoy a la Facultad a escuchar a Jesús García Calderón. Y lo ha hecho desde Mérida. Ha sido Elías Moro, amigo escritor. Así que un montón de gente se ha perdido esta mañana una charla bien dicha, con conocimiento y con pasión.
Compartir con Jesús García Calderón un rato de conversación es una experiencia didáctica, en la que uno se afana en la escucha, en la que uno recibe información de primera mano sobre lo que pasa en la calle, sobre lo que ocurre en los libros y en el mundo, y en la que siempre queda, con personalidades así, de tanta estatura, esa estupefacción ante la vivencia de las experiencias extremas, y ante esa forma de conciencia solidaria y responsable de los hombres justos.

García Calderón nació en Badajoz un 10 de agosto de 1959 y se licenció en Derecho, especialidad de Derecho Público, por la Universidad de Sevilla en 1981, en la que fue profesor antes de meterse de lleno en la carrera fiscal, primero como Abogado Fiscal en las Audiencias de Huelva y de Sevilla, y luego como Fiscal en esa misma Audiencia sevillana y en la Provincial de Lugo desde 1995 a 2001, cuando fue nombrado Fiscal Superior de Andalucía.
Ha sido, además, Consultor Internacional para el Proyecto de Capacitación del Ministerio Público de la República de Honduras, y en proyectos oficiales de cooperación internacional en materia de legislación cultural y para la lucha contra el blanqueo de capitales en las Repúblicas de Colombia, Bolivia, Ecuador, Argentina, Méjico, Uruguay y en la República de Macedonia; también Consultor Internacional para la mejora de la legislación de protección del menor y del adolescente infractor en la República de Panamá y Consultor Internacional para la mejora de la investigación criminal en la República de Honduras.
En paralelo a su dedicación profesional, apabullante, ha desarrollado una intensísima labor como investigador y ensayista en asuntos jurídicos que se materializa en más de una treintena de publicaciones, como La protección penal del Patrimonio Histórico en el Código Penal de 1995 (Madrid, Universidad Complutense, 1997), Los daños por imprudencia al Patrimonio Histórico (Madrid, Centro de Estudios Jurídicos de la Administración de Justicia,1999), La idea de temeridad en los delitos contra la seguridad del tráfico, (Madrid, Universidad de Granada y Dirección General de Tráfico, 2002), Mediación y Maltrato Familiar (Madrid, Instituto de la Mujer y C. E. J. A. J., 2002), y numerosos artículos editados en revistas especializadas. Y también, una trayectoria literaria, en el terreno del relato corto, y una prueba es su libro Los regalos sombríos (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2001); y, principalmente, en la poesía, con libros como La provincia, publicado en la colección Adonais en 1991 como Premio “Florentino Pérez-Embid”; La moneda secreta (Sevilla, Col. Ángaro, 1996), Un lugar en el Norte (Badajoz, Del Oeste Ediciones, 1997); Hacer es destruir (Sevilla, Col. Ángaro, 2003), Los nudos de la vida (Córdoba, Ánfora Nova, 2006), entre otros. En 2006, también en la Editora Regional de Extremadura, y con un prólogo de Antonio Carvajal, apareció la antología de su obra poética La soledad partida. Antología 1991-2006.

domingo, abril 20, 2008

Chesi

Por una razón que por ahora no viene al caso he vuelto a contactar con el escritor José María Pérez Álvarez (O Barco de Valdeorras, 1952), Chesi, que para los extremeños es autor de aquella novela Las estaciones de la muerte (1988) que ganó el V Premio Constitución de Novela, y de Como si nada existiese (1993), que fue Felipe Trigo de Narración Corta. Acaba de ganar en febrero el III Premio Bruguera por su novela La soledad de las vocales, que me va a enviar. También a mi hermano José María. Hace unos años, Juan Goytisolo me recomendó la lectura de su novela Nembrot (Barcelona, DVD ediciones, 2002), una galería sugerente de personajes, un homenaje a la literatura, un ejemplo de la novela como festín de palabras. Luego, le invité al frustrado “Encuentro Literario Cáceres 2016” sobre La novela y sus públicos y ahí fue nada; más adelante seguí por la prensa su pleito por plagio con Bryce Echenique, y ahora volvemos a tener comunicación por una fraternal carambola.
Me ha agradado mucho leer este texto de su blog en la revista en la que colabora, Jano:

“Los medios literarios habituales, el modelo impreso, se enfrentan con los métodos que la red suministra a los escritores y a los aficionados a la literatura; más bien, tienen que convivir con ellos. Los periódicos, los libros, las revistas, asisten a la irrupción de los medios digitales que reclaman un nuevo espacio en el que manifestarse. De ese modo, el blog se está convirtiendo en un arma eficacísima contra la literatura canónica. Si en esta última los nombres conocidos por todos acotan su terreno de manera casi dictatorial, las páginas de internet han abierto en el orden monolítico una grieta por la que se cuela el aire fresco y renovador de otro tipo de literatura o, más bien, la voz de unos autores que reclaman una nueva forma de entender el hecho literario. No se trata de bárbaros iconoclastas ni de aficionados con ganas de dejar su sello, sino de gente que intenta hallar su espacio, su resonancia con afán transgresor, con ganas de meter, en el mundo editorial, una manera diferente de concebir la literatura. A través de los blogs –unos de sumo interés, otros que apenas aportan nada: en el fondo, como los libros en general– aparecen voces discordantes y arriesgadas. Sería inútil –por cuestiones de espacio– citar unos cuantos, pero sí es cierto que en ellos se enraízan las nuevas formas, las nuevas tendencias literarias; sin ellos, posiblemente muchas de estas voces que ahora apuntan apenas tendrían repercusión. Los blogs establecen unos puentes sutiles, unos mensajes para iniciados, y transmiten los descubrimientos entre sí, polinizándose y permitiendo que en ese espacio hallen su eco esas formas literarias novedosas.
Los blogs constituyen un escenario en el que una obra se expone a la mirada de miles de usuarios. Las revistas y los suplementos, en general, destacan las afinidades editoriales, las relaciones sociales y cualquier lector de ellos tiene una visión amputada, interesada, de los nombres que circulan por sus páginas y que aparecen en los escaparates de las librerías. El blog no es la panacea ni el remedio pero sí, al menos, la posibilidad de que otros nombres, en general minoritarios, tengan su repercusión, su espacio. Son como círculos iniciáticos en los que los usuarios abogan por otro tipo de literatura; por supuesto, hay autores interesantes y otros que no lo son, pero, al menos, aparecen nombres que de otra forma nunca tendrán lugar en un mercado salvaje y regido por términos puramente económicos. Nunca viene mal un poco de aire fresco.”

sábado, abril 19, 2008

Teatro Universitario

Ayer me dio Pilar Mogollón, la Vicerrectora de Extensión Universitaria, el cuadernillo con la programación de la XVI Muestra de Teatro Universitario de la UEX y unas invitaciones. Le recordé una fotografía de su marido, Alfonso Cardenal, siendo él Vicerrector del mismo ramo, en el periódico HOY, cuando presentamos la segunda Muestra de Teatro Universitario, creo, en 1994. Han pasado unos años y uno se alegra de que esta actividad siga viva y en buenas manos, como las de Sergio Murillo y Chema González —recuerdo bien sus papeles como actores en otras etapas del Aula, de la que hoy son directores—, y de Luigi Giuliani, coordinador de todo y apasionado por el teatro, y más. Una garantía.
Con los escasos medios de que dispone el Aula Universitaria de Extremadura es una temeridad cubrir con la programación los cuatro campus, y por eso se hace tan notorio el desequilibrio. Es complejo; pero con medios todo sería posible. Ahora bien, ¿alguien cree que merece la pena gastar dinero en esto? Unos cuantos descerebrados creemos que sí.
Como quiera que sea, la propuesta de este año es más que notable. A la participación de grupos teatrales de universidades americanas, el de Kalamazoo College, de Michigan, y el de Guadalajara, de México, se suma la de los grupos de la Universidad Carlos III de Madrid y de la Universidad de Barcelona, con piezas en diferentes formatos y géneros. Además, la celebración de las II Jornadas de Investigación y Difusión de la Cultura Teatral, que anima el CIDAT (Centro para la Investigación y el Desarrollo de las Actividades Teatrales), una iniciativa que debería hacerse notar más en el ámbito cultural de esta región. Y, cómo no, las propuestas de los grupos de la Universidad extremeña. La sección pacense monta una obra desconocida para mí de un querido Jesús Alviz (1946-1998), ¡Qué más da!. El otro brazo cacereño del Aula de Teatro de la UEX nos presenta Love-Lies-Bleeding, de Don DeLillo, en lo que será la primera versión española fuera de U.S.A., en donde ha sido representada con éxito.

Las jornadas son las mañanas del lunes 21 y el martes 22 en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres. Las representaciones, salvando la de ayer en Plasencia del grupo de Cáceres, que hoy repite en Mérida, en la Sala Trajano, son desde el miércoles 23 hasta el domingo 27 en diversos escenarios, en Cáceres en el Gran Teatro, en el Colegio de Aparejadores y en El Corral de las Cigüeñas; y en Badajoz en el López de Ayala y en el Centro de Ocio Contemporáneo.

viernes, abril 18, 2008

Las reflexiones egocéntricas de Guillermo Carnero (y un poco de las mías)

Tuve el honor de ser el primer editor en la revista Laurel de los dos primeros artículos de Guillermo Carnero de una serie de “Reflexiones egocéntricas” impagables para iluminar la actitud de este poeta ante su obra, y que ahora se reúnen —son cuatro— en este volumen, publicado por el Centro Cultural de la Generación del 27 en su colección “Estudios del 27”, junto a otros textos de poética o de respuesta a encuestas o a entrevistas publicados entre 1970 —en Ínsula, por ejemplo, Bécquer mediante— y 2006. Y, además, el interés de la inclusión de varios inéditos, desde una conferencia en la Bienal de Venecia en octubre de 1976 sobre la situación de la poesía en la que Carnero hablaba de la aproximación entre la poesía ‘metalingüística’ y la poesía ‘vivencial’ o de experiencia; hasta una conversación con Jaime Siles sobre Espejo de gran niebla (2002).
Guillermo Carnero es un rubeniano capaz de utilizar al autor de Azul para decir que “Nadie ha visto mis pensamientos del modo en que se pueden ver”, que es el lema con el que abre estas Poéticas y entrevistas (1970-2007). Y si no, que lo diga Ignacio Javier López, editor literario de su Dibujo de la muerte. Obra poética en la colección Letras Hispánicas de Cátedra en 1998. Creo que es la justificación de este libro. Los años de escritura han conllevado muchas páginas y palabras necesarias de reflexión sobre la propia obra.
Aquí hay algo muy valioso para comprender la poesía de Guillermo Carnero y también muy importante para saber sobre la poesía de su tiempo. Sólo mencionaré lo que aporta para entender ese “silencio creativo entre 1975 y 1989” y sobre su poema “Ostende”, de Ensayo de una teoría de la visión (1977), y cómo se permeabilizan otros textos, como “El embarco para Cyterea”, en unas páginas inéditas hasta el momento. De “Ostende”:

“En el vacío
no se engendra discurso,
pero sí en la conciencia del vacío.”

¿Está todo? Quizá yo no conozca todo, pero en el libro de Juanjo Lanz La llama en el laberinto, que publicó en 1994 la Editora Regional de Extremadura, se menciona una entrevista con Carnero en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, fechada en agosto de 1988, que aquí no aparece. No sé.
Soy, sin duda, uno de los mejores destinatarios de esta obra, y me remito al ‘Prólogo’ que menciona a “dos especies en vías de extinción: el estudioso y el lector de poesía.” Aquí ambos, para servir.

domingo, abril 13, 2008

Muerte accidental de un anarquista

Ha venido a Cáceres después de su estreno en Badajoz, en el 'López', el 27 de marzo pasado. Creo que es la obra más representada de Dario Fo esta Muerte accidental de un anarquista (1970).
A Suripanta le hemos visto algunos de los montajes más interesantes que se han hecho en Extremadura en los últimos veinte años. Y creo que no han perdido —al contrario— esa manera de entender el texto teatral, casi siempre contemporáneo, salvo aquel Gorgojo de Sánchez Matas, tan contemporáneo. E interpreto como un bienintencionado y merecido autohomenaje esta vuelta a Dario Fo, que, con una pieza como Aquí no paga nadie, fue el autor con el que echó a andar la compañía en 1986.
La obra de Fo es ya un clásico contemporáneo y la carga crítica que tiene el poner la dilucidación sobre un delito 'oficial' en la boca de un loco sigue estando vigente. Para más señas, hoy votarán en Italia masivamente a Berlusconi. Y ojalá yo esté loco.
La propuesta de Suripanta resulta notable. La luz, los personajes, su disposición, y, sobre todo, los efectos acústicos —quizá la única pega pueda ponerse en su sobrecarga—, logran crear una estética teatral cercana a las viñetas encadenadas de una historieta gráfica, de un comic, una sugerencia que también se apoya en la buscada sobreactuación de personajes como uno de los comisarios —del tipo de Jim Carrey. El conjunto funciona. Gracias también, con esa misma sugerencia, a la firmeza de la cuarta pared. Hacía tiempo que no veía un montaje en el que se marcase tanta distancia entre público y escena; con ese propósito, claro, de dibujar el perfil plano de la historieta, tan onomatopéyica. Y luego, esa debilidad que yo tengo con Pedro Rodríguez (El loco...), a quien conozco como actor desde hace más de los veinte años que tiene su compañía. Un espectáculo notable, aunque, seguro, habrá funciones más redondas que la de ayer. Virtudes del teatro: un día, una función (mínimo).

La dirección de Esteve Ferrer. La versión de Carla Matteini. La escenografía de Richar Cenier y Esteve Ferrer. El vestuario de Mayte Álvarez. La iluminación de Juanjo Llorens. El diseño del cartel es de Ceferino López. Y Jesús Martín Rafael en el papel de Agente; Mª Sol López en el de la periodista; Rubén Martínez como el Comisario Bertozzo; Simón Ferrero, como el Comisario de la Brigada Política; Paco Obregón como Comisario Jefe; y Pedro Rodríguez como Loco, Capitán Armando Guerra, Juez, Obispo y Señor con barba. La producción, claro, de Suripanta S. L.

jueves, abril 10, 2008

Cine posible

Como sigo creyendo que no es lo mismo escuchar el piano de Chick Corea en el Carnegie Hall de Nueva York que en la Parroquia de San Carlos Borromeo del madrileño barrio de Entrevías, ayer sentí distinto algo tan sencillo como asistir al cine para ver unos cortos.
La noche estaba, por la legítima lluvia, como para no moverse de casa; y Carmen y yo fuimos a la Filmoteca a ver siete piezas diversas. Supongo que un criterio principal para componer las sesiones es el metraje y que el conjunto no se vaya más allá de los noventa minutos. Y, si se puede, que haya algo de animación —desde el dibujo plano o desde el objeto—, algo propio, algo de fuera, algo documental, algo humorístico... Anoche hubo de todo. Vimos siete piezas. Sólo una me satisfizo como para mencionarla aquí: De las relaciones, de Jorge Acebo. Sólo una; pero, ayer, eso era lo de menos. O eso creo yo.
Ayer mismo, Enric González escribía en El País que estaba en contra de la cultura ONG, y decía: “No creo en el asistencialismo emotivo, ni en el humanitarismo con acné, ni en la independencia de quienes reciben dinero del Estado.” Tiene razón; pero no la razón... Y... vamos a ver, es que no puede uno leer tranquilamente la novela que tiene entre manos sin turbulencias. Tiene que quedarse ahora con la mirada perdida, dando vueltas a la idea de si tiene sentido tanta solidaridad sostenida por los que más tienen. No sé. Y aquí, en Cáceres, con un Festival Solidario de Cine... Me imagino qué sería de este Festival de Cine Posible si el adjetivo del otro festival, el mayor, el más conocido, cambiase de sitio, y en vez de Festival Solidario de Cine Español se llamase Festival de Cine Español Solidario. Qué cosas. ¿Entonces?
Y nosotros, que habíamos ido a ver unos cortos... Qué complicado. Está muy bien.

CINE POSIBLE se celebra en seis ciudades extremeñas, Almendralejo, Badajoz, Cáceres, Mérida, Navalmoral de la Mata y Plasencia. Entre el pasado 7 de abril y el próximo domingo 13.

sábado, abril 05, 2008

Un soneto a Camarón

Me lo envió el lunes José Antonio Zambrano, que me decía que apareció entre sus papeles y que lo escribió al morir el artista, por el verano de 1992. Yo recuerdo que José Antonio había estado en Cáceres un par de meses antes, cuando el Congreso de Escritores Extremeños, aunque para mí la fecha es la de la muerte de mi padre. Sí, dos meses después murió Camarón. He pedido permiso a José Antonio para poner aquí su Soneto de los lunares negros dedicado a José Monge Cruz (1950-1992).
Sé de la inclinación de José Antonio Zambrano por el soneto. Y por el flamenco. Y por Camarón. Le viene de antiguo. Publicó un libro de Sonetos en 1982 que yo creo se lo debió a un profesor, a Ricardo Senabre, que le recomendó escribir con patrón tan respetable, por aprender con eso del verso. El muchacho aprendió.

SONETO DE LOS LUNARES NEGROS

(Camarón de la Isla)

Ya es una voz de humo, casi impura
por el celo cabal de su armonía.
Petenera sin lastre que desvía
el vuelo de una sombra muy oscura.

Juzgar podrá la vida en su locura
tu garganta sin luz de Andalucía.
Gitano de la fragua y torería
del aire que más tiñe la amargura.

Qué lunar de liturgia por la pena
prende la libertad y su pereza
desde el fondo del mundo hasta tu boca.

Cómo saber la muerte que condena
la condición del mar y su tibieza
si tu cante nos alza y nos convoca.


Para escribir esta nota he retomado mi ejemplar de los Sonetos de José Antonio publicado por la Junta Regional de Extremadura en una “Colección 6 de Diciembre”, y que llevaba en la cuarta de cubierta uno cuyo primer verso dice “Te vas abriendo al tino de la ausencia”; un poema sin título que luego pasaría a cerrar su libro Poemas de la espera y el canto (1984). En Mérida, un lunes, 21 de agosto de 2000, entre el editor Marino González y yo, José Antonio tituló ese soneto: “Deseo”.

martes, abril 01, 2008

Madrid, por 1808

No están hechos los lunes para exposiciones. Por eso lo único que me traje de Madrid el otro lunes fue el tríptico que presenta la exposición Miradas sobre la Guerra de la Independencia que está, desde el 28 de febrero en la Biblioteca Nacional, y hasta el 25 de mayo. Lo único no, claro. A las dos y media de la tarde me hacían los ojos chiribitas de ojear rollos de microfilmes en el Instituto de Historia y Cultura Militar —yo sigo llamándolo Servicio Histórico Militar—, y a las siete de la tarde bajaba las escalinatas de la Nacional después de estar unas horas leyendo una de las joyas de la 4ª planta, de Publicaciones Periódicas, un ejemplar casi completo del Almacén patriótico de 1808. Tan ufano iba con mis lecturas añejas que no reparé en el día, lunes, tan poco apropiado para visitar exposiciones. Habrá que volver. Mientras tanto, escribo.

viernes, marzo 28, 2008

La capital de la República

Un punto de partida: “El avance de los sublevados hacia Madrid a principios de noviembre de 1936, con el objetivo de tomar la capital y descabezar a la República para doblegarla, obliga al recién constituido gobierno de Largo Caballero a tomar la decisión de trasladar la sede de las instituciones fundamentales de la República: Gobierno, Parlamento, Magistratura, etc.., a una ciudad en la retaguardia.”
Éste es el principio del texto, “Crónica de un año decisivo”, de Edelmir Galdón, comisario de la exposición que se clausura el próximo domingo en Valencia, como colofón de los actos conmemorativos de los 70 años desde la capitalidad de la República de esa ciudad y del centenario del nacimiento de Josep Renau. El catálogo en el que se publica el texto de Galdón, editado por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Valencia, es espléndido, apabullante en lo que se refiere al material fotográfico que llena un volumen de unas 450 páginas, y altamente informativo por sus colaboraciones literarias. Me he detenido en este capítulo, extenso, muy descriptivo, demasiado quizá, como crónica de cincuenta años —concluye con el Congreso de Intelectuales y Artistas de 1987 en Valencia, que presidió Octavio Paz, lo que provocó que no asistieran ni Rafael Alberti ni García Márquez—; pero también quiero destacar el de Romà Seguí i Francès, “Don Antonio Rodríguez-Moñino en la Valencia de la guerra civil (1937-1939): el itinerario de un intelectual comprometido con la causa republicana”, un documentado trabajo que pone de manifiesto las carencias de la biografía de don Antonio publicada hace unos años por su sobrino Rafael. Espléndida, de verdad, esta contribución al perfil vital de tan importante personalidad de las letras. Un extremeño, como también lo es el que aparece en la fotografía (Instituto del Patrimonio Histórico Español, Ministerio de Cultura), Timoteo Pérez Rubio, presidente de la Junta Central del Tesoro Artístico, con sus colaboradores en las torres de Serranos junto a Las meninas de Velázquez —algo se ve a la enana Maribárbola del cuadro.
Ojalá pudiese en tan poco espacio expresar la trascendencia histórica del objeto de esta lectura complaciente.

domingo, marzo 23, 2008

Los dialectos del éxodo

He tardado en entrar en un libro así. Me lo envió su autor hace tres meses, y ha viajado conmigo más de una vez. Últimamente, he encontrado mejores momentos para demorarme en una lectura más uniforme, parte de la cual me ha llevado a un libro anterior, Las fronteras (Calambur, 2001), en el que pude conocer por primera vez un modo muy sugerente de reflexión poética sobre la conciencia del hombre contemporáneo.
En Los dialectos del éxodo sigue estando esa reflexión, y diré que acentuada, aunque sobre un ropaje alegórico que puede parecer distanciador; pero sólo es mera apariencia. La rotundidad y crudeza de esta voz como conciencia crítica es lo que queda. Y el atractivo del manejo de unos referentes culturales que beben de la Biblia, recogen elementos del judaísmo y propician relaciones desde la lectura —si no leo mal— con otras voces como la del israelí Yehuda Amijái; pues así lo he entrevisto en un extraordinario poema de cierre como “Las jornadas alumbradas de Amijái”.
Estos poemas de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán están tomados por un ‘yo’ que da sentido a un discurso que es unas veces confesional, otras exhortativo; y están fundamentados formalmente en la liberalidad del versículo. Son señas de un libro en el que, a cada paso, encuentra el lector momentos de gran intensidad, tanto en la denuncia contundente como en el relato íntimo de quien amasa la memoria.

Los dialectos del éxodo, de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, está editado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga en su colección “Monosabio”, dirigida por Javier La Beira y Diego Medina. Habló de este libro Javier Pérez Walias, que también ha publicado en esa misma colección. A Rafael Pérez Estrada estaba dedicado Las fronteras; a Juan Carlos Mestre Los dialectos del éxodo. Por si hubiese dudas de la filiación del poeta a quien debemos una espléndida y sentida —ah, el Bierzo— edición de El señor de Bembibre de Enrique Gil y Carrasco, hecha en colaboración con Juan Carlos Mestre (Madrid, Espasa-Calpe, Col. Austral, 546, 2004).

viernes, marzo 21, 2008

Tenho conhecido algumas cidades. Não muitas

Así comienza un poema de José Bento, de Sequência de Bilbau (1978), dedicado a Francisco Brines, su amigo, y uno de sus muchos poetas españoles traducidos. He tenido la suerte de estar con los dos, por separado, en varias ocasiones en España y en Portugal, y con los dos juntos una vez aquí en Cáceres en octubre de 2006.
Acabo de llegar de una ciudad portuguesa, Vila Viçosa, y quizá ello explique el recuerdo y el título de esta anotación en mi cuaderno. Hemos estado parte del día en la “Vila Museu”, pero no hemos podido visitar el Palacio Ducal porque cierra los festivos, y hoy es más que feriado, Viernes Santo. Otro día será, y pronto, porque me apetece mucho ver su biblioteca, con más de cincuenta mil volúmenes y una colección de impresos del XV y del XVI de extraordinario valor.
Hemos traído fotos, sí; pero ilustro esta entrada con un mapa del tiempo porque ya tenía decidido, antes de volver a Portugal, plantear este caso de agudeza visual. Véase el mapa. ¿No resulta curioso? Es más, ¿no parece ridículo que esa franja al oeste de la Península Ibérica quede en blanco? Reflexionemos. Un mapa parecido a éste, es decir, con Portugal en blanco o recortado, es el que se publica en toda la prensa española diariamente, incluso en la extremeña, que, además, dedica, como el diario Hoy, una página a Portugal bajo el título de “La raya de papel” y coordinada por dos buenos amigos, Susana Gil Llinás y Antonio Sáez Delgado.
Las nubes y los soles, las altas y las bajas presiones, las isobaras, las fronteras...

A la mierda la Filología

Pues, mira, en esto sí que vamos a batir un récord. No hace mucho más de treinta años que unos cuantos se empeñaron en fundar la Universidad de Extremadura e instaurar en ella estudios filológicos. Desde los años setenta hasta ahora, la Facultad de Cáceres ha tenido profesores de gran prestigio y alumnos que hoy, ya profesionales, representan un referente importante en sus diferentes ámbitos, el literario, el de la gestión política, el de la educación, principalmente.
Pues bien, después de tan poco tiempo, y en razón de rendimiento económico, no de salud social, no de beneficio cultural, no de conciencia histórica, la Filología Hispánica, entre otras titulaciones, desaparecerá. Por si alguien ha tenido alguna duda, estoy hablando de la Universidad pública, no de la privada, que aquí todavía no está.
Así que, a la mierda la Filología Hispánica. La decisión la toman nuestros representantes políticos y sociales porque no les hemos dado más opción. No somos válidos. No hemos sabido hacerlo.
Una fábula cuenta que a Extremadura llegó un tecnócrata de Madrid, de Ministerios, y que, con actitud prepotente vino a decir que qué nos creíamos con eso de fundar una Facultad de Filosofía y Letras; algo así como que aquí no había abono suficiente, y que, al final, tendríamos que ir a buscar profesores de lengua y de literatura fuera de Extremadura. No se equivocó el pobre infeliz de la fábula. Y tampoco ha pasado tanto tiempo, unos treinta años.

viernes, marzo 14, 2008

Fuego con nieve

Buen traductor, buen lector, amigo de los libros, Antonio Rivero Taravillo.
Por Enrique Baltanás, que hoy estará en Zafra, he llegado a su blog, de título Fuego con nieve. Sugerente.

miércoles, marzo 12, 2008

En la Biblioteca

Hoy han tenido que ‘echarme’ de la Biblioteca Pública de Cáceres. He pasado buena parte de la mañana allí, hasta la hora del cierre matutino, la una y media, leyendo libros viejos. Entre ellos, uno que incluye un curioso diálogo, Política popular acomodada a las circunstancias del día —podría pasar por texto de blog—, firmado por el “Doctor Mayo de 1808”, y que fue contestado en una Carta por el “Licenciado Siempre y Quando”. Vuelven a abrir a las cinco de la tarde, hasta las ocho; y los sábados y los domingos amplían el horario en dos horas; abren media horita antes por la mañana y cierran otra media después, y, luego, el cierre a las nueve de la noche.
La Biblioteca Pública de Cáceres es una de las instituciones principales de esta ciudad, y no sé si los responsables de la gestión cultural tienen realmente en cuenta esta categoría o es asunto no opinable por un estúpido respeto a la distribución de competencias. La Biblioteca Pública del Estado en Cáceres lleva desde 1995 el nombre compuesto de “Antonio Rodríguez-Moñino/María Brey”, como reconocimiento a esta pareja de bibliófilos, a la que debe un legado muy valioso de fondos depositados aquí desde hace más de medio siglo. Una razón más para que sea mimada como una de las instituciones más eminentes de esta ciudad.
Estuve varias veces en la sede provisional del antiguo edificio de la Escuela de Magisterio, pero no volvía aquí desde poco antes del verano de 2005, cuando comenzaron las obras que han logrado este aspecto renovado –abierto al público en enero de este año— que hace todo más agradable, más funcional, más limpio. Lo que no ha cambiado ha sido el trato del personal de la Biblioteca, desde su directora, María Jesús Santiago, hasta el empleado que me ha ‘echado’ con una educación exquisita. Sigue siendo un ejemplo de servicio público. Lo dicho, una institución.

martes, marzo 11, 2008

lunes, marzo 10, 2008

5 minutos de silencio

Mi jornada electoral

Calle de Gallegos. Cáceres. 9.15 horas. Salgo de casa y me encuentro con una vecina mayor. ¿Irá a votar? Compro la prensa en mi quiosco: una joven huérfana firme en su expresión y un ataúd. Bajo el brazo, dan un sentido especial a mi voto, cinco minutos después. Como si fuese un voto doble. Voto por mí y por Isaías. Voy detrás de mi vecina, que ha llegado antes, por mi demora y la prensa. Iba a votar, sí. El colegio es un palacio. El Palacio del Comendador, hoy Parador de Turismo de Cáceres. Contrasta la nobleza de estas piedras con la humildad de los votantes que veo a esta primera hora de la mañana. Mi vecina, y una pareja que busca con dificultad la entrada al sitio. Siento bien temprano el sentido del voto.
Hospital de Zafra. 11.15 horas. Desde el pasillo me llega la voz de alguien que habla de “las votaciones”. Horas después, en la cafetería, un hombre, que parece aliviarse con un tubo de cerveza después de alguna tarea, dice a otro, más ocioso:
—Es un derecho, qué cojones. Yo voy a ir luego.
¿Irá a votar? Seguro, sí.
Calle de Gallegos. Cáceres. 21.00 horas. Me alegro por los que más se alegran. Una alegría. Y el lamento de que casi el millón de votos de Izquierda Unida valga lo mismo que los doscientos mil del BNG.

domingo, marzo 02, 2008

La poesía de Pablo Guerrero

Hace unos años, fue en mayo de 2000, tuve el placer de participar en la presentación de un libro de poemas de Pablo Guerrero (Esparragosa de Lares, Badajoz, 1946) y de fotografías de Antonio Covarsí (Badajoz, 1951-2006). El reencuentro con ambos fue, como siempre, muy amigable; pero con Pablo representó también la vuelta al texto escrito de alguien que nos había visitado durante años con el texto dicho y cantado. Salvo aquellas primeras Canciones y poemas (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1989, en una edición-documento que tiene un aire de época que hoy da gusto evocar, por su dificultad, por su necesidad), sólo habíamos leído lo que se publicó en el disco-libro Los dioses hablan por boca de los vecinos editado por Jaime Naranjo en Cicon Ediciones en 1999.
Siete u ocho años después de aquello, la obra poética de Pablo Guerrero ha crecido tanto emancipada, si cabe decirlo así, de su obra musical que hay que dar la razón a quienes lo han venido reivindicando durante este tiempo como escritor extremeño antologable. (En una presentación en el Centro de Profesores de Cáceres de la antología didáctica Literatura en Extremadura. Siglo XX, Badajoz, Del Oeste Ediciones, 2003, con Luis Sáez Delgado, alguien nos preguntó por la ausencia de Pablo en aquel libro que, hay que decirlo, no fue una antología al uso; aunque levantó los mismos recelos. Bueno, los mismos no; porque su escasa difusión lo atenuó todo). Una obra poética, la de Pablo Guerrero, que ha crecido en forma de libros como Los rastros esparcidos (Ellago Ediciones, 2003), Viviendo siglos (Ellago Ediciones, 2006) o este Escrito en una piedra (Visor, 2007).
Me saca una sonrisa melancólica la lectura del último poema de la primera sección del libro, un poema titulado “Antonio Covarsí, fotógrafo”. Y me saca el sentimiento, la añoranza y todo poso sensible la lectura de poemas en los que confirmo la elementalidad de una poética que basa su decir en “La clave es lo sencillo” (de un poema antiguo) y en donde vuelvo y vuelvo sobre nociones esenciales, desde el hombre o el mar, o el temblor de unas manos. Hasta, incluso, el miedo.
Dos notitas finales: 1. Hace unos meses, Santos Domínguez escribió un sentido texto para este libro y el vituperio de una errata. 2. No quiero dejar pasar este curso sin que Pablo venga a la Facultad a leer poemas a nuestros estudiantes. A ver si alguien me da un dinerillo para pagarle el viaje, darle cama y un “detallito”.