Una de las primeras personas con las que hablé sobre el escritor argentino Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) fue mi compañera Victoria Pineda, que me recomendó la novela Una noche con Sabrina Love (1998). Luego supe que con esa obra ganó la primera edición del Premio Clarín con un jurado en el que estaban Augusto Roa Bastos, Adolfo Bioy Casares y Guillermo Cabrera Infante, que es algo que se repite en todas las reseñas sobre el autor —también en esta. Sus muchos atractivos literarios no consiguieron convencerme de que el punto de vista desde el que está planteada la narración podría funcionar, en el caso de programar la obra para clase y tratarla con un grupo mayoritariamente femenino. Sigo preguntándome si una estudiante de veinte años puede desviar la atención hacia el lenguaje y la construcción de la historia de un adolescente que gana un premio consistente en pasar una noche con una estrella porno. Después leí La uruguaya (2016), algunos de sus cuentos y otros textos sobre la escritura y la vida como Maniobras de evasión (2015), cuya edición corrió a cargo de la extraordinaria Leila Guerriero. Y siempre el interés por Mairal ha ido creciendo. Ahora, las circunstancias me han traído a Perugia, en donde vive Victoria buena parte del año con Luigi Giuliani, su marido. Y él, motivado por tenerme aquí dando clases de literatura iberoamericana y por compartir con su mujer el gusto por la literatura de Pedro Mairal, me ha prestado más obras suyas. Por un lado, la sorprendente faceta poética del autor en dos obras muy singulares, Pornosonetos, en la edición de 2020 de Editorial Planeta Mexicana con el sello de Emecé, y la traducción al italiano de El gran surubí (2013), o sea, Il gran surubí, por Luca Marzolla, que escribe también una introducción y una jugosa nota final, en Edizioni Ensemble (2019). Además, iba a dejarme Salvatierra (2008), que publicó su editorial en España, Libros del Asteoide, en 2021; pero no la tenía en ese momento y me trajo otra de sus novelas, El año del desierto (2005), en la edición de Libros del Asteroide de 2023, que terminé de leer el otro día en un tren entre L’Aquila y Terni. Esta es una novela inquietante por su propuesta distópica y extenuante por el ritmo narrativo que el autor —que elige el punto de vista de una narradora, María, protagonista— impone a un periplo o fuga en el espacio y en un tiempo delimitado —un año—. Me he acordado del subtítulo de un libro argentino muy famoso, que tengo algo olvidado, el Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento: Civilización y barbarie es el subtítulo. ¿Hay algo de esto en la novela, además del gauchismo del Martín Fierro? No lo sé. Los Pornosonetos son desternillantes, algunos son piezas memorables; son, además, de procaces y desvergonzados, irreverentes con la sagrada tradición literaria, pongamos de un Jorge Luis Borges, como en esta pieza que comienza así: «nadie rebaje a pálida insolencia / esta declaración de la maestría / de dios que con magnífica ironía / me dio a la vez tu culo y la abstinencia…» (pág. 17). Los publicó Mairal con seudónimo entre 2003 y 2008, en una trilogía, reunida luego en una edición de 140 poemas, todos con el esquema abba cddc effe gg, sin puntuación ni mayúsculas. Es decir, con el pareado final del soneto inglés, y tres cuartetos con rima abrazada, en una tradición que le viene del ya mencionado Borges, que escribió así muchos de los suyos. El mismo esquema de El gran surubí, que es una sorprendente corona poética de sonetos con un protagonista que es Ramón Paz, precisamente, el seudónimo con el que Mairal publicó sus Pornosonetos la primera vez. La edición en italiano está muy bien, por bilingüe, pero porque tiene un fundamentado prólogo del traductor, Luca Marzolla, estudioso de la poesía iberoamericana, que ofrece, además, una nota a su traducción en la que hace un análisis muy interesante y muy preciso desde el punto de vista métrico y léxico de los versos de Mairal. El gran surubí —que es un pez-gato propio de la cuenca del Río de la Plata— se publicó por primera vez en una revista como novela en sonetos, y es un insólito poema narrativo articulado en seis partes de diez poemas cada una con el digno y declarado referente de Moby Dick, pero en un contexto muy distinto, en clave cómica, con rasgos de violencia y a través de un lenguaje coloquial, obsceno y muy directo en otra lectura de la Argentina de principios del siglo XXI. Más Mairal.
lunes, octubre 26, 2026
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