lunes, marzo 09, 2026

Notas de lecturas

En las primeras páginas de la novela de Bioy Casares El sueño de los héroes (1954), el Dr. Valerga recuerda al gordo Maneglia, que era un artista con los naipes y dice de él que «una mañanita se le asentó el rocío», y que al día siguiente se lo llevó una pulmonía doble. Subrayo esa expresión que me gusta, que a uno se le asiente el rocío y se vaya para el otro barrio pitando.  ¿Qué es la historia?, pregunta el profesor del curso de Tony Webster, el protagonista-narrador de El sentido de un final (2011), de Julian Barnes. Uno de sus compañeros responde: «La historia es un bocadillo de cebolla cruda». «¿Por qué razón?»— le pide el profesor: «Repite, señor. Eructa. Lo hemos visto una y otra vez este año. la misma historia de siempre, la misma oscilación entre tiranía y rebelión, guerra y paz, prosperidad y empobrecimiento». La respuesta de Colin me recordó de inmediato —y a mi hermano Josemari, que estaba en casa y se la leí— una de las «Glosas a Heráclito» de Ángel González, aquella de la «(Interpretación del pesimista)» de que nada es lo mismo y nada permanece, «Menos / la Historia y la morcilla de mi tierra: / se hacen las dos con sangre, se repiten». Qué familiar resulta el comienzo del título de la versión temprana de la República Literaria de Saavedra Fajardo que publicó el ilustrado Pedro Estala en 1793, y que leo por la edición reciente que han publicado Joaquín Álvarez Barrientos y David García López del Gabinete de Lectura Española (Visor Libros, 2025): Discurso curioso, agudo y erudito acerca de la multitud de libros que cada día se publican […]. Suena a crónica del empacho editorial moderno. «Quisiera que hubiésemos sido amigas en tiempo real», escribe Celia Paul en sus Cartas a Gwen John (Traducción de Esther Cross. Madrid, Chai Editora, 2023). Es tal el vínculo vital y artístico que quiere tener la pintora británica (India, 1959) con la artista galesa (1876-1939) que a veces resulta impúdica y narcisista su actitud en las misivas, incluso cuando se queja de que se refieran a las dos mujeres con relación a los hombres: «La mirada pública te asocia siempre con tu hermano Augustus y tu amante, Auguste Rodin. A mí me ven a la luz de mi relación con Lucian Freud. No nos consideran artistas autónomas.» (pág. 19). Cuánto agradezco estas lecturas.

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