domingo, enero 09, 2022

Aplausos

He encontrado una anotación de hace un par de meses que incorporo a lo mucho que disfruté y descubrí de la música clásica durante mis días en Perugia. Es sobre un disco editado por EMI Classics, a partir de una grabación en directo en mayo de 1991 de la Sinfonía núm. 5 en mi Menor, op. 64, de Chaikoski. Es una de las piezas más reconocibles del ruso para el gran público, y su estructura es en cuatro movimientos: 1. «Andante. Allegro con anima»; 2. «Andante cantabile, con alcuna licenza»; 3. «Valse. Allegro moderato»; y 4. «Finale. Andante maestoso». La dirección, de Sergiu Celibidache, con la Münchner Philarmoniker. Lo que me llamó la atención de aquel disco compacto es que se añadía un quinto corte 5. «Applausi», de un minuto con ocho, 1’08’’. Creo que nunca lo había visto, o, al menos, no había reparado en algo así —en casa no encuentro ningún disco de música clásica grabado en directo—; y me pareció notable y motivo para añadir a esos análisis sobre los aplausos en la música clásica, de uno de los que extraigo esta consideración sobre otra de las grandes obras de Chaikoski: «El aplauso único final surge como necesidad de la obra, igual que no apreciamos un cuadro mirando sólo una cuarta parte del mismo». Pero nunca lo había visto en una grabación como una sección más del conjunto, que cualquiera puede marcar en su aparato para escuchar solo los aplausos. Curioso. Una extravagancia sin sentido, calificarían los responsables de la programación del cine en televisión, que no tienen ningún reparo en eliminar los créditos de cualquier película. Un derroche en cualquier libro que incluyese unas páginas finales en blanco para recoger las reacciones de los lectores —de esto sí creo que tengo algún ejemplar en casa. La curiosidad de que un disco incluya de esa manera más de un minuto de aplausos. Una sinfonía núm. 5 en mi Menor de Chaikoski en cinco movimientos.

1 comentario:

jj cortés dijo...

Qué bueno es encontrar en las esquinas, sorprendido, quizás perdido; en los rincones, entre las hojas de algún libro. Encontrar incluso cuando no se busca, ese aplauso al final de una sinfonía. Quizás sea el del público o, el que uno daría.