domingo, abril 13, 2008

Muerte accidental de un anarquista

Ha venido a Cáceres después de su estreno en Badajoz, en el 'López', el 27 de marzo pasado. Creo que es la obra más representada de Dario Fo esta Muerte accidental de un anarquista (1970).
A Suripanta le hemos visto algunos de los montajes más interesantes que se han hecho en Extremadura en los últimos veinte años. Y creo que no han perdido —al contrario— esa manera de entender el texto teatral, casi siempre contemporáneo, salvo aquel Gorgojo de Sánchez Matas, tan contemporáneo. E interpreto como un bienintencionado y merecido autohomenaje esta vuelta a Dario Fo, que, con una pieza como Aquí no paga nadie, fue el autor con el que echó a andar la compañía en 1986.
La obra de Fo es ya un clásico contemporáneo y la carga crítica que tiene el poner la dilucidación sobre un delito 'oficial' en la boca de un loco sigue estando vigente. Para más señas, hoy votarán en Italia masivamente a Berlusconi. Y ojalá yo esté loco.
La propuesta de Suripanta resulta notable. La luz, los personajes, su disposición, y, sobre todo, los efectos acústicos —quizá la única pega pueda ponerse en su sobrecarga—, logran crear una estética teatral cercana a las viñetas encadenadas de una historieta gráfica, de un comic, una sugerencia que también se apoya en la buscada sobreactuación de personajes como uno de los comisarios —del tipo de Jim Carrey. El conjunto funciona. Gracias también, con esa misma sugerencia, a la firmeza de la cuarta pared. Hacía tiempo que no veía un montaje en el que se marcase tanta distancia entre público y escena; con ese propósito, claro, de dibujar el perfil plano de la historieta, tan onomatopéyica. Y luego, esa debilidad que yo tengo con Pedro Rodríguez (El loco...), a quien conozco como actor desde hace más de los veinte años que tiene su compañía. Un espectáculo notable, aunque, seguro, habrá funciones más redondas que la de ayer. Virtudes del teatro: un día, una función (mínimo).

La dirección de Esteve Ferrer. La versión de Carla Matteini. La escenografía de Richar Cenier y Esteve Ferrer. El vestuario de Mayte Álvarez. La iluminación de Juanjo Llorens. El diseño del cartel es de Ceferino López. Y Jesús Martín Rafael en el papel de Agente; Mª Sol López en el de la periodista; Rubén Martínez como el Comisario Bertozzo; Simón Ferrero, como el Comisario de la Brigada Política; Paco Obregón como Comisario Jefe; y Pedro Rodríguez como Loco, Capitán Armando Guerra, Juez, Obispo y Señor con barba. La producción, claro, de Suripanta S. L.

jueves, abril 10, 2008

Cine posible

Como sigo creyendo que no es lo mismo escuchar el piano de Chick Corea en el Carnegie Hall de Nueva York que en la Parroquia de San Carlos Borromeo del madrileño barrio de Entrevías, ayer sentí distinto algo tan sencillo como asistir al cine para ver unos cortos.
La noche estaba, por la legítima lluvia, como para no moverse de casa; y Carmen y yo fuimos a la Filmoteca a ver siete piezas diversas. Supongo que un criterio principal para componer las sesiones es el metraje y que el conjunto no se vaya más allá de los noventa minutos. Y, si se puede, que haya algo de animación —desde el dibujo plano o desde el objeto—, algo propio, algo de fuera, algo documental, algo humorístico... Anoche hubo de todo. Vimos siete piezas. Sólo una me satisfizo como para mencionarla aquí: De las relaciones, de Jorge Acebo. Sólo una; pero, ayer, eso era lo de menos. O eso creo yo.
Ayer mismo, Enric González escribía en El País que estaba en contra de la cultura ONG, y decía: “No creo en el asistencialismo emotivo, ni en el humanitarismo con acné, ni en la independencia de quienes reciben dinero del Estado.” Tiene razón; pero no la razón... Y... vamos a ver, es que no puede uno leer tranquilamente la novela que tiene entre manos sin turbulencias. Tiene que quedarse ahora con la mirada perdida, dando vueltas a la idea de si tiene sentido tanta solidaridad sostenida por los que más tienen. No sé. Y aquí, en Cáceres, con un Festival Solidario de Cine... Me imagino qué sería de este Festival de Cine Posible si el adjetivo del otro festival, el mayor, el más conocido, cambiase de sitio, y en vez de Festival Solidario de Cine Español se llamase Festival de Cine Español Solidario. Qué cosas. ¿Entonces?
Y nosotros, que habíamos ido a ver unos cortos... Qué complicado. Está muy bien.

CINE POSIBLE se celebra en seis ciudades extremeñas, Almendralejo, Badajoz, Cáceres, Mérida, Navalmoral de la Mata y Plasencia. Entre el pasado 7 de abril y el próximo domingo 13.

sábado, abril 05, 2008

Un soneto a Camarón

Me lo envió el lunes José Antonio Zambrano, que me decía que apareció entre sus papeles y que lo escribió al morir el artista, por el verano de 1992. Yo recuerdo que José Antonio había estado en Cáceres un par de meses antes, cuando el Congreso de Escritores Extremeños, aunque para mí la fecha es la de la muerte de mi padre. Sí, dos meses después murió Camarón. He pedido permiso a José Antonio para poner aquí su Soneto de los lunares negros dedicado a José Monge Cruz (1950-1992).
Sé de la inclinación de José Antonio Zambrano por el soneto. Y por el flamenco. Y por Camarón. Le viene de antiguo. Publicó un libro de Sonetos en 1982 que yo creo se lo debió a un profesor, a Ricardo Senabre, que le recomendó escribir con patrón tan respetable, por aprender con eso del verso. El muchacho aprendió.

SONETO DE LOS LUNARES NEGROS

(Camarón de la Isla)

Ya es una voz de humo, casi impura
por el celo cabal de su armonía.
Petenera sin lastre que desvía
el vuelo de una sombra muy oscura.

Juzgar podrá la vida en su locura
tu garganta sin luz de Andalucía.
Gitano de la fragua y torería
del aire que más tiñe la amargura.

Qué lunar de liturgia por la pena
prende la libertad y su pereza
desde el fondo del mundo hasta tu boca.

Cómo saber la muerte que condena
la condición del mar y su tibieza
si tu cante nos alza y nos convoca.


Para escribir esta nota he retomado mi ejemplar de los Sonetos de José Antonio publicado por la Junta Regional de Extremadura en una “Colección 6 de Diciembre”, y que llevaba en la cuarta de cubierta uno cuyo primer verso dice “Te vas abriendo al tino de la ausencia”; un poema sin título que luego pasaría a cerrar su libro Poemas de la espera y el canto (1984). En Mérida, un lunes, 21 de agosto de 2000, entre el editor Marino González y yo, José Antonio tituló ese soneto: “Deseo”.

martes, abril 01, 2008

Madrid, por 1808

No están hechos los lunes para exposiciones. Por eso lo único que me traje de Madrid el otro lunes fue el tríptico que presenta la exposición Miradas sobre la Guerra de la Independencia que está, desde el 28 de febrero en la Biblioteca Nacional, y hasta el 25 de mayo. Lo único no, claro. A las dos y media de la tarde me hacían los ojos chiribitas de ojear rollos de microfilmes en el Instituto de Historia y Cultura Militar —yo sigo llamándolo Servicio Histórico Militar—, y a las siete de la tarde bajaba las escalinatas de la Nacional después de estar unas horas leyendo una de las joyas de la 4ª planta, de Publicaciones Periódicas, un ejemplar casi completo del Almacén patriótico de 1808. Tan ufano iba con mis lecturas añejas que no reparé en el día, lunes, tan poco apropiado para visitar exposiciones. Habrá que volver. Mientras tanto, escribo.

viernes, marzo 28, 2008

La capital de la República

Un punto de partida: “El avance de los sublevados hacia Madrid a principios de noviembre de 1936, con el objetivo de tomar la capital y descabezar a la República para doblegarla, obliga al recién constituido gobierno de Largo Caballero a tomar la decisión de trasladar la sede de las instituciones fundamentales de la República: Gobierno, Parlamento, Magistratura, etc.., a una ciudad en la retaguardia.”
Éste es el principio del texto, “Crónica de un año decisivo”, de Edelmir Galdón, comisario de la exposición que se clausura el próximo domingo en Valencia, como colofón de los actos conmemorativos de los 70 años desde la capitalidad de la República de esa ciudad y del centenario del nacimiento de Josep Renau. El catálogo en el que se publica el texto de Galdón, editado por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Valencia, es espléndido, apabullante en lo que se refiere al material fotográfico que llena un volumen de unas 450 páginas, y altamente informativo por sus colaboraciones literarias. Me he detenido en este capítulo, extenso, muy descriptivo, demasiado quizá, como crónica de cincuenta años —concluye con el Congreso de Intelectuales y Artistas de 1987 en Valencia, que presidió Octavio Paz, lo que provocó que no asistieran ni Rafael Alberti ni García Márquez—; pero también quiero destacar el de Romà Seguí i Francès, “Don Antonio Rodríguez-Moñino en la Valencia de la guerra civil (1937-1939): el itinerario de un intelectual comprometido con la causa republicana”, un documentado trabajo que pone de manifiesto las carencias de la biografía de don Antonio publicada hace unos años por su sobrino Rafael. Espléndida, de verdad, esta contribución al perfil vital de tan importante personalidad de las letras. Un extremeño, como también lo es el que aparece en la fotografía (Instituto del Patrimonio Histórico Español, Ministerio de Cultura), Timoteo Pérez Rubio, presidente de la Junta Central del Tesoro Artístico, con sus colaboradores en las torres de Serranos junto a Las meninas de Velázquez —algo se ve a la enana Maribárbola del cuadro.
Ojalá pudiese en tan poco espacio expresar la trascendencia histórica del objeto de esta lectura complaciente.

domingo, marzo 23, 2008

Los dialectos del éxodo

He tardado en entrar en un libro así. Me lo envió su autor hace tres meses, y ha viajado conmigo más de una vez. Últimamente, he encontrado mejores momentos para demorarme en una lectura más uniforme, parte de la cual me ha llevado a un libro anterior, Las fronteras (Calambur, 2001), en el que pude conocer por primera vez un modo muy sugerente de reflexión poética sobre la conciencia del hombre contemporáneo.
En Los dialectos del éxodo sigue estando esa reflexión, y diré que acentuada, aunque sobre un ropaje alegórico que puede parecer distanciador; pero sólo es mera apariencia. La rotundidad y crudeza de esta voz como conciencia crítica es lo que queda. Y el atractivo del manejo de unos referentes culturales que beben de la Biblia, recogen elementos del judaísmo y propician relaciones desde la lectura —si no leo mal— con otras voces como la del israelí Yehuda Amijái; pues así lo he entrevisto en un extraordinario poema de cierre como “Las jornadas alumbradas de Amijái”.
Estos poemas de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán están tomados por un ‘yo’ que da sentido a un discurso que es unas veces confesional, otras exhortativo; y están fundamentados formalmente en la liberalidad del versículo. Son señas de un libro en el que, a cada paso, encuentra el lector momentos de gran intensidad, tanto en la denuncia contundente como en el relato íntimo de quien amasa la memoria.

Los dialectos del éxodo, de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, está editado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga en su colección “Monosabio”, dirigida por Javier La Beira y Diego Medina. Habló de este libro Javier Pérez Walias, que también ha publicado en esa misma colección. A Rafael Pérez Estrada estaba dedicado Las fronteras; a Juan Carlos Mestre Los dialectos del éxodo. Por si hubiese dudas de la filiación del poeta a quien debemos una espléndida y sentida —ah, el Bierzo— edición de El señor de Bembibre de Enrique Gil y Carrasco, hecha en colaboración con Juan Carlos Mestre (Madrid, Espasa-Calpe, Col. Austral, 546, 2004).

viernes, marzo 21, 2008

Tenho conhecido algumas cidades. Não muitas

Así comienza un poema de José Bento, de Sequência de Bilbau (1978), dedicado a Francisco Brines, su amigo, y uno de sus muchos poetas españoles traducidos. He tenido la suerte de estar con los dos, por separado, en varias ocasiones en España y en Portugal, y con los dos juntos una vez aquí en Cáceres en octubre de 2006.
Acabo de llegar de una ciudad portuguesa, Vila Viçosa, y quizá ello explique el recuerdo y el título de esta anotación en mi cuaderno. Hemos estado parte del día en la “Vila Museu”, pero no hemos podido visitar el Palacio Ducal porque cierra los festivos, y hoy es más que feriado, Viernes Santo. Otro día será, y pronto, porque me apetece mucho ver su biblioteca, con más de cincuenta mil volúmenes y una colección de impresos del XV y del XVI de extraordinario valor.
Hemos traído fotos, sí; pero ilustro esta entrada con un mapa del tiempo porque ya tenía decidido, antes de volver a Portugal, plantear este caso de agudeza visual. Véase el mapa. ¿No resulta curioso? Es más, ¿no parece ridículo que esa franja al oeste de la Península Ibérica quede en blanco? Reflexionemos. Un mapa parecido a éste, es decir, con Portugal en blanco o recortado, es el que se publica en toda la prensa española diariamente, incluso en la extremeña, que, además, dedica, como el diario Hoy, una página a Portugal bajo el título de “La raya de papel” y coordinada por dos buenos amigos, Susana Gil Llinás y Antonio Sáez Delgado.
Las nubes y los soles, las altas y las bajas presiones, las isobaras, las fronteras...

A la mierda la Filología

Pues, mira, en esto sí que vamos a batir un récord. No hace mucho más de treinta años que unos cuantos se empeñaron en fundar la Universidad de Extremadura e instaurar en ella estudios filológicos. Desde los años setenta hasta ahora, la Facultad de Cáceres ha tenido profesores de gran prestigio y alumnos que hoy, ya profesionales, representan un referente importante en sus diferentes ámbitos, el literario, el de la gestión política, el de la educación, principalmente.
Pues bien, después de tan poco tiempo, y en razón de rendimiento económico, no de salud social, no de beneficio cultural, no de conciencia histórica, la Filología Hispánica, entre otras titulaciones, desaparecerá. Por si alguien ha tenido alguna duda, estoy hablando de la Universidad pública, no de la privada, que aquí todavía no está.
Así que, a la mierda la Filología Hispánica. La decisión la toman nuestros representantes políticos y sociales porque no les hemos dado más opción. No somos válidos. No hemos sabido hacerlo.
Una fábula cuenta que a Extremadura llegó un tecnócrata de Madrid, de Ministerios, y que, con actitud prepotente vino a decir que qué nos creíamos con eso de fundar una Facultad de Filosofía y Letras; algo así como que aquí no había abono suficiente, y que, al final, tendríamos que ir a buscar profesores de lengua y de literatura fuera de Extremadura. No se equivocó el pobre infeliz de la fábula. Y tampoco ha pasado tanto tiempo, unos treinta años.

viernes, marzo 14, 2008

Fuego con nieve

Buen traductor, buen lector, amigo de los libros, Antonio Rivero Taravillo.
Por Enrique Baltanás, que hoy estará en Zafra, he llegado a su blog, de título Fuego con nieve. Sugerente.

miércoles, marzo 12, 2008

En la Biblioteca

Hoy han tenido que ‘echarme’ de la Biblioteca Pública de Cáceres. He pasado buena parte de la mañana allí, hasta la hora del cierre matutino, la una y media, leyendo libros viejos. Entre ellos, uno que incluye un curioso diálogo, Política popular acomodada a las circunstancias del día —podría pasar por texto de blog—, firmado por el “Doctor Mayo de 1808”, y que fue contestado en una Carta por el “Licenciado Siempre y Quando”. Vuelven a abrir a las cinco de la tarde, hasta las ocho; y los sábados y los domingos amplían el horario en dos horas; abren media horita antes por la mañana y cierran otra media después, y, luego, el cierre a las nueve de la noche.
La Biblioteca Pública de Cáceres es una de las instituciones principales de esta ciudad, y no sé si los responsables de la gestión cultural tienen realmente en cuenta esta categoría o es asunto no opinable por un estúpido respeto a la distribución de competencias. La Biblioteca Pública del Estado en Cáceres lleva desde 1995 el nombre compuesto de “Antonio Rodríguez-Moñino/María Brey”, como reconocimiento a esta pareja de bibliófilos, a la que debe un legado muy valioso de fondos depositados aquí desde hace más de medio siglo. Una razón más para que sea mimada como una de las instituciones más eminentes de esta ciudad.
Estuve varias veces en la sede provisional del antiguo edificio de la Escuela de Magisterio, pero no volvía aquí desde poco antes del verano de 2005, cuando comenzaron las obras que han logrado este aspecto renovado –abierto al público en enero de este año— que hace todo más agradable, más funcional, más limpio. Lo que no ha cambiado ha sido el trato del personal de la Biblioteca, desde su directora, María Jesús Santiago, hasta el empleado que me ha ‘echado’ con una educación exquisita. Sigue siendo un ejemplo de servicio público. Lo dicho, una institución.

martes, marzo 11, 2008

lunes, marzo 10, 2008

5 minutos de silencio

Mi jornada electoral

Calle de Gallegos. Cáceres. 9.15 horas. Salgo de casa y me encuentro con una vecina mayor. ¿Irá a votar? Compro la prensa en mi quiosco: una joven huérfana firme en su expresión y un ataúd. Bajo el brazo, dan un sentido especial a mi voto, cinco minutos después. Como si fuese un voto doble. Voto por mí y por Isaías. Voy detrás de mi vecina, que ha llegado antes, por mi demora y la prensa. Iba a votar, sí. El colegio es un palacio. El Palacio del Comendador, hoy Parador de Turismo de Cáceres. Contrasta la nobleza de estas piedras con la humildad de los votantes que veo a esta primera hora de la mañana. Mi vecina, y una pareja que busca con dificultad la entrada al sitio. Siento bien temprano el sentido del voto.
Hospital de Zafra. 11.15 horas. Desde el pasillo me llega la voz de alguien que habla de “las votaciones”. Horas después, en la cafetería, un hombre, que parece aliviarse con un tubo de cerveza después de alguna tarea, dice a otro, más ocioso:
—Es un derecho, qué cojones. Yo voy a ir luego.
¿Irá a votar? Seguro, sí.
Calle de Gallegos. Cáceres. 21.00 horas. Me alegro por los que más se alegran. Una alegría. Y el lamento de que casi el millón de votos de Izquierda Unida valga lo mismo que los doscientos mil del BNG.

domingo, marzo 02, 2008

La poesía de Pablo Guerrero

Hace unos años, fue en mayo de 2000, tuve el placer de participar en la presentación de un libro de poemas de Pablo Guerrero (Esparragosa de Lares, Badajoz, 1946) y de fotografías de Antonio Covarsí (Badajoz, 1951-2006). El reencuentro con ambos fue, como siempre, muy amigable; pero con Pablo representó también la vuelta al texto escrito de alguien que nos había visitado durante años con el texto dicho y cantado. Salvo aquellas primeras Canciones y poemas (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1989, en una edición-documento que tiene un aire de época que hoy da gusto evocar, por su dificultad, por su necesidad), sólo habíamos leído lo que se publicó en el disco-libro Los dioses hablan por boca de los vecinos editado por Jaime Naranjo en Cicon Ediciones en 1999.
Siete u ocho años después de aquello, la obra poética de Pablo Guerrero ha crecido tanto emancipada, si cabe decirlo así, de su obra musical que hay que dar la razón a quienes lo han venido reivindicando durante este tiempo como escritor extremeño antologable. (En una presentación en el Centro de Profesores de Cáceres de la antología didáctica Literatura en Extremadura. Siglo XX, Badajoz, Del Oeste Ediciones, 2003, con Luis Sáez Delgado, alguien nos preguntó por la ausencia de Pablo en aquel libro que, hay que decirlo, no fue una antología al uso; aunque levantó los mismos recelos. Bueno, los mismos no; porque su escasa difusión lo atenuó todo). Una obra poética, la de Pablo Guerrero, que ha crecido en forma de libros como Los rastros esparcidos (Ellago Ediciones, 2003), Viviendo siglos (Ellago Ediciones, 2006) o este Escrito en una piedra (Visor, 2007).
Me saca una sonrisa melancólica la lectura del último poema de la primera sección del libro, un poema titulado “Antonio Covarsí, fotógrafo”. Y me saca el sentimiento, la añoranza y todo poso sensible la lectura de poemas en los que confirmo la elementalidad de una poética que basa su decir en “La clave es lo sencillo” (de un poema antiguo) y en donde vuelvo y vuelvo sobre nociones esenciales, desde el hombre o el mar, o el temblor de unas manos. Hasta, incluso, el miedo.
Dos notitas finales: 1. Hace unos meses, Santos Domínguez escribió un sentido texto para este libro y el vituperio de una errata. 2. No quiero dejar pasar este curso sin que Pablo venga a la Facultad a leer poemas a nuestros estudiantes. A ver si alguien me da un dinerillo para pagarle el viaje, darle cama y un “detallito”.

sábado, marzo 01, 2008

Las actrices de Cotarelo

Va de actrices. No sé si han sido Petra Martínez —a quien hoy he tenido el placer de saludar en Cáceres— y sus compañeras de La soledad quienes me han llevado a escribir ya sobre este libro del que dije que iba a hablar aquí. Del cine, pues, al teatro. O, desde luego, del teatro al cine. El libro lo publica la Asociación de Directores de Escena de España en su serie “Teoría y Práctica del Teatro”. Lo prologa un sabio amigo, Joaquín Álvarez Barrientos, del Instituto de la Lengua, Literatura y Antropología del CSIC, el antiguo Instituto de la Lengua Española, y el más antiguo Instituto de Filología, y el todavía más antiguo Instituto “Miguel de Cervantes”. (Como se ve, vamos a más).
Si la idea de reedición de estas dos obras antiguas (de 1896 y 1897) de Emilio Cotarelo y Mori (1857-1936) es de Juan Antonio Hormigón, responsable de las publicaciones de la ADE, los estudiosos del teatro del siglo XVIII, los estudiantes, los aficionados al teatro clásico o a la historia, deberíamos rendir pleitesía a este buen hombre. Es una maravilla tener al alcance de la mano en formato tan grato —y no en fotocopias antiguas— dos libros tan formidables, expresión de una forma especial y rigurosa de tratar la historia literaria y fondo de un montón de datos sobre el arte escénico en la España del siglo XVIII.
María Ladvenant y Quirante (1741-1767) y María Rosario Fernández “La Tirana” (1755-1803) son las ‘primeras damas de los teatros de la Corte’ a las que consagra sus estudios Cotarelo, que tuvo el proyecto de escribir otro sobre otra gran actriz, Rita Luna, que estrenó El sí de las niñas de Moratín y de la que se dan aquí no pocos datos. Investigar hoy sobre el teatro dieciochesco es completar, como sugiere Joaquín Álvarez Barrientos al final de su prólogo, la tarea impagable de algunos eruditos que, como Cotarelo, abrieron líneas que hoy se ha demostrado que son base principal de los grandes estudios sobre nuestra historia. Al índice onomástico, yo habría añadido un índice de títulos. Y es que hay muchos.

jueves, febrero 28, 2008

Espectáculos y espectadores

En las estadísticas comparativas de audiencias que ayer se publicaron, a costa del consabido debate, y hoy siguen siendo noticia, no se acuerdan de los que nos relajamos viendo el lunes en La 2 Una película hablada (Um filme falado, 2003), de Manoel de Oliveira, el director portugués que fue Premio Extremadura a la Creación en 2004. No sacan —con RaZón— a los que vimos la película y, durante los cortes —lástima por lo de los cortes en televisión, que ya llegarán a las salas de cine— comprobamos la falta de cultura democrática de un país en donde un debate —cuya anterior edición tenía quince años— es un espectáculo en el que no caben otras fuerzas políticas ni caben varios periodistas para hacer preguntas. Lástima. Un debate en el que alguien que se postula para ser presidente del Gobierno de España dice al Presidente del Gobierno de España que ha agredido a las víctimas del terrorismo. Razón suficiente para levantarse e irse; y ahorrarse el próximo debate, que, por lógica del espectáculo, tendrá que ser más interesante que el anterior.
Ayer fuimos al cine a ver La soledad (2007), la película de Jaime Rosales que, contra pronóstico, salió triunfante de los últimos Premios Goya. La programaron en el XV Festival Solidario de Cine Español de Cáceres, entre las de la sección de “Imprescindibles”. Bien. Excelente. La sala estaba llena. La ejemplar interpretación de las actrices (Petra Martínez, Sonia Almarcha, Miriam Correa, Nuria Mencia —la vimos el pasado verano aquí en Cáceres con el montaje de la CNTC de El curioso impertinente—, María Bazán), la propuesta visual y la estructura narrativa, la crudeza y la poesía, entre otras virtudes no menores, justifican los galardones a la mejor película y al mejor director. Una alegría fue ver a Juan Margallo —y a Petra, claro, espléndida—, a quien tuvimos en la Universidad como autor becado.
Dos películas esta semana pueden saber a poco, y más en fechas festivaleras; pero, con la contundencia de las dos citadas, colman el apetito estético y la conciencia ética. Y, sobre esto último, ambas tienen en común la incorporación del terrorismo —sea el que sea— a la vida cotidiana —sea la que sea.

lunes, febrero 25, 2008

En Lisboa también

Con Juana Lorenzo y Ángel Campos en el Instituto Español de Lisboa “Giner de los Ríos”, en el despacho de su director, Evelio Martínez. 15 de febrero de 2008. La bandera republicana es de 1932, año de creación del Instituto. El conserje, Antonio Palomares, la guardó durante años y, en 1995, alguien, cumpliendo con su voluntad, la restituyó al centro. Nos fotografió Carlos A. López.

jueves, febrero 21, 2008

Noches lúgubres, una alegría

Ese nicho metálico sin fondo —abres y ves el otro lado— con el número 396 que utilizo desde hace bastantes años para mi correspondencia con los vivos me ha traído esta alegría en negro. Ésta y otras alegrías, ya en otros tonos, de las que daré cuenta aquí en días venideros: una edición facsimilar de los Diez poemas junto al mar de José Luis Hidalgo; una edición de Russell P. Sebold de El delincuente honrado de Jovellanos, y una espectacular reedición de las obras de Cotarelo sobre las actrices dieciochescas María Ladvenant y Rosario Fernández “La Tirana”, con prólogo de Joaquín Álvarez Barrientos.
Se me acumula el trabajo. Como le decía hace pocas horas en una carta por correo electrónico a Russell P. Sebold, el artífice de esta traducción al inglés de las Noches lúgubres de José de Cadalso publicada por University of New Mexico Press, en Albuquerque. Una elegante edición, tipográficamente cuidada, sin notas y con una introducción que retoma en su título (“The First European Romantic”) la filiación precisa con la que el profesor Sebold ha situado en la historia al autor de la conocida novela Cartas marruecas y de ese moderno libro de poemas que fue Ocios de mi juventud.
Sólo dos apuntes. 1. El singular diálogo de Cadalso precisaba a modo de subtítulo lo siguiente: Imitando el estilo de las que escribió en inglés el doctor Young. Resulta ahora curioso para quien siempre las ha leído en español encontrarse con estas Lugubrious Nights, imitating the style of those that Doctor Young wrote in English. 2. En la carta marrueca LXVII, Nuño escribe a Gazel sobre papeles, papelillos y papelones y le habla de las Noches lúgubres que ha compuesto dedicadas a la muerte de “un amigo mío”, e imagina la edición de la obra en “papel negro con letras amarillas”. Cadalso no pudo ver cumplido su deseo. En parte, sí, casi doscientos veinte años después, cuando Russell P. Sebold convenció a los responsables de la colección “Clásicos Taurus” para editar las Noches lúgubres con una cubierta en negro y las letras amarillas. En parte, porque nadie todavía se ha atrevido a imprimir las Noches, todas sus páginas, en negro y con las letras amarillas. Ahora, Russell P. Sebold vuelve a conseguir el homenaje a Cadalso con esta cubierta en cartoné con forro de tela negra y las letras doradas, amarillas. Si Cadalso levantase la cabeza, la inclinaría ante quien tan bien le quiere. Un homenaje, ahora, con más de treinta y cinco años, los que lleva este profesor andando, andando, con Cadalso.
Por cierto, y una errata ejemplar. Pág. 33: “violenta” por “violeta”. Los eruditos a la violenta. ¿Habrá intención? Mira que si llega a ser en el título, también de Cadalso, El buen militar a la violeta (1790).

miércoles, febrero 20, 2008

Elena Medel en el Aula José María Valverde

Mañana, jueves 21, interviene en el Aula literaria “José María Valverde”, de la Asociación de Escritores Extremeños, Elena Medel, la autora de libros de poemas como Mi primer bikini (DVD, 2002) y Tara (DVD, 2006), su más reciente obra poética. Lo hará en el salón de actos del Palacio de la Isla de Cáceres, a las 20.15 horas.
No creo equivocarme si digo que, de los sesenta autores que ya han pasado por el “Aula Valverde”, Elena Medel es la más joven, con diferencia. Nació en 1985, como buena parte de mis alumnas de Quinto de Filología Hispánica. Estoy seguro de que esa cercanía será una ventaja a la hora de proponer su experiencia ante el público joven de los institutos en la lectura del viernes y ante el que haya de su edad mañana. El resto lo pondrá una obra que va creciendo por ese buen camino que, de la mano del tiempo, lleva a sacudirse las etiquetas de “joven promesa”.

lunes, febrero 18, 2008

En Lisboa

Ilustro esta nota con uno de los papeles recogidos en una de las salas de la exposición del Centro Cultural de Belém de la Colección Berardo, que parece que quiere comérselo todo, hasta el punto de que se habla de “Museu Colecçao Berardo” de la Praça do Império, y el Centro parece diluirse. No será eso.
Disfruté a media mañana paseando solo —junto a un par de grupos de estudiantes guiados por sus profesores— por las amplias salas del Centro, desde el piso dedicado al Surrealismo (Magritte, Max Ernst, Mário Cesariny, Dalí...), al de las autónomas Ana Mendieta, Cindy Sherman, o Helena Almeida. Y en el del Pop Art, Andy Warhol, Mondrian, Lichtenstein... Y Picasso, Duchamp, Paula Rego, Francis Bacon... Paula Rego, sí, soberbia. Y un cercano Julião Sarmento.
En Lisboa, la mañana luminosa del viernes pasado, poco antes de acudir al Instituto Español “Giner de los Ríos” para hablar a estudiantes de Cuarto de E.S.O. y de Segundo de Bachillerato sobre Luis Cernuda, a los que recordé la cercanía de esa exposición, en la que vi un cuadro de Joan Miró fechado en 1927, el mismo año de la fotografía que me sirvió de pie para hablar, el mismo año del primer libro del poeta, Perfil del aire. Privilegios de esta vocación. Con Ángel Campos Pámpano.