Tengo un buen grupo en Tercero de Hispánica. No son muchos, y, además, hay días —hoy no— en los que la asistencia merma tanto —me desazona pensar en las razones— que me acuerdo de aquellas clases ‘particulares’ que estuve dando en Trujillo en el Convento de La Coria, de la Fundación Xavier de Salas, a tres estudiantes americanas... Y es que mi audiencia a veces es más extranjera que española. (Por cierto, mis alumnas erasmus son un encanto).
Llevamos —llevo— días hablando de la nivola de Unamuno. Parece que les interesa. No está mal. Laura pregunta en clase. Bien. El resto calla, pero a veces sus caras dicen mucho. También David expresa cierta inquietud por lo que digo que dice don Miguel. Bueno está.
Con alumnos así yo haría programas piloto como en las tómbolas. A ver si algún gobierno algún día se percata de lo importante que es la educación. Su ministerio.
jueves, febrero 22, 2007
De clase
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miércoles, febrero 21, 2007
Dos apuntes
Al contrario de lo que pueda creerse por mi anterior entrada, no hubo intención el lunes, dada la oportunidad de anunciar la presentación del libro de la brasileña Surfistinha un día antes de que la Comisión Mixta Congreso-Senado hiciese públicas sus conclusiones —negativas— sobre la regulación de la prostitución como trabajo. Hoy, en El País, Cristina Garaizábal, de HETAIRA, se lamenta. Yo también. Aunque reconozca la complejidad del asunto en términos de derechos laborales, me parece que siguen sin contemplar el ejercicio libre y asocian prostitución a indignidad, marginalismo y esclavitud, lacras para combatir y punibles.
También el lunes leí una entrada del otro jueves en el blog de Jordi Doce en la que reseñaba el último número de la interesante revista en la red 7de7, revista de escritura y poéticas, en la que hay muy recomendables textos de Fernando Menéndez, Luis Marigómez, Claude Esteban, y una entrevista con José Viñals que es una alegría leer. Un saludo, amigo José. Y unas notas rescatadas de Hormigas blancas (Madrid, Bartleby Editores, 2005) de Jordi Doce. Y es curioso, porque dice Doce en su blog que va a tener que cambiar de título a esas notas, contaminadas ahora por un infecto programa de televisión. No, Jordi. Al contrario. ¿Saben en Telecinco que existe un libro culto y bien intencionado titulado Hormigas blancas? Igual lo saben ahora y, a pesar de todo, no renuncian al nombre; pero de haberlo sabido, estoy seguro de que habrían optado por otra propuesta. Así que, firmeza y dignidad. ¿O es que otros títulos como El coloquio de los perros, La Divina Comedia, Crónica de una muerte anunciada o Paradoja del interventor no están expuestos a ser malversados en programas de debate, de sucesos, de cotilleo, en concursos o...?
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lunes, febrero 19, 2007
Hetaira
He recibido la tarjeta de la presentación mañana en Madrid del libro de Bruna Surfistinha. Me la envía Mamen Briz, la periodista y guionista extremeña autora del documental Rompiendo olas, reconocida el pasado año con uno de los Sampancracios, el “Uno de los nuestros”, en el Festival de Cine de Cáceres, y colaboradora del colectivo HETAIRA en defensa de los derechos de las prostitutas, una asociación que en 2003 recibió el Premio René Cassin por la Defensa de los Derechos Humanos.
A escasos días de la celebración de una nueva edición —y van catorce— del Festival Solidario de Cine de Cáceres bien estará subrayar ese apellido solidario que nos abre los ojos a otras realidades incómodas y que nos recuerda la existencia de colectivos como HETAIRA, que, desde 1995, vienen bregando con coraje. A Mamen la escuché hablar en Cáceres de “La Libertina”, una furgoneta o unidad móvil con la que desde 1998 van por las calles dando información sanitaria, psicológica o jurídica a quienes ejercen la prostitución. A su lado estaban el cineasta Fernando León de Aranoa y la Medalla de Extremadura Toni López, de Ipiranga, otra acción digna de anotarse. Gracias.
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viernes, febrero 16, 2007
La Oficina “CÁCERES 2016” retira su apoyo al Aula literaria "José María Valverde"
El otro día recibí una carta, con fecha de 30 de enero de 2007, de la Concejala de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Cáceres en la que me comunicaba que “A pesar de agradecer tu colaboración y de reconocer el interés que supone para el proyecto Cáceres 2016 colaborar en la edición de los cuadernos del Aula José María Valverde, no podemos asumir en este momento la edición de más ejemplares.” Sin dar razones que expliquen esta decisión, el texto añadía que “No obstante, este será uno de los proyectos que serán incluidos para su evaluación y posible financiación una vez constituido el Consorcio.”
La edición de seiscientos ejemplares del cuaderno de distribución no venal que reciben los estudiantes —unos ciento cincuenta— de los centros de Educación Secundaria de Cáceres participantes en el Aula, y también el público que asiste a la lectura en el Colegio Mayor “Francisco de Sande”, además de los socios de la Asociación de Escritores Extremeños (AEEX) asciende a 560 euros. Una cantidad que hay que multiplicar por cuatro, que son las lecturas de cada curso; si bien, no se dan todas en el mismo ejercicio económico, a efectos de gastos. En lo referido al presente curso, lo que deja de asumir el Ayuntamiento, a través de la Oficina de la Candidatura “Cáceres 2016”, son unos 1.200 euros aproximadamente; pues al recibo de la carta, aún no se habían facturado los cuadernos de las intervenciones de los poetas Olvido García Valdés y Ángel Campos Pámpano.
Por el Aula Literaria “José María Valverde” de la AEEX, abierta hace once años, en enero de 1996, con la participación del escritor Bernardo Atxaga, han pasado más de 55 autores entre los más representativos e importantes de la literatura española contemporánea. Poetas como José Hierro, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Gamoneda, Luis García Montero, Luis Alberto de Cuenca, Carlos Marzal, Francisco Brines, Santiago Castelo, Félix Grande, Diego Jesús Jiménez, Luis López Anglada, Antonio Colinas, Juan Carlos Mestre, María Victoria Atencia, José Viñals, Pablo García Baena, Clara Janés, Ana Rossetti, Eloy Sánchez Rosillo... Novelistas como Luis Mateo Díez, Luis Landero, Víctor Chamorro, Gustavo Martín Garzo, José María Guelbenzu, Ignacio Martínez de Pisón, José Carlos Somoza, Luciano G. Egido, Isaac Rosa, Juan José Millás, Ramón Buenaventura, Belén Gopegui, Almudena Grandes, Álvaro Pombo, Javier Cercas, Espido Freire. Dramaturgos como Manuel Martínez Mediero, José Luis Alonso de Santos, Alfonso Sastre. Otros autores como José María Merino, Antonio Pereira, José Antonio Marina, Rosa Regàs, José María Bermejo, Carlos García Gual, José Antonio Ramírez Lozano, Almeida Faria, Javier Tomeo, Julio Llamazares, Manuel Vázquez Montalbán, Pablo Guerrero. Y hasta la ‘presencia’ sentida de Dulce Chacón. En fin...
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miércoles, febrero 14, 2007
Teoría del género
Me contesta Juan Pablo Silvestre y me dice que lo que escuché en un corte recopilatorio el otro día en su programa Mundo Babel es de Javier Candeira, experto en redes y fundador de www.barrapunto.com, que participó en el programa del domingo 26 de junio de 2005, junto a Antonio R. de las Heras y Andoni Alonso, tan cercanos a Extremadura. Lo que dijo Candeira:
Características de los nuevos géneros electrónicos como la versatilidad, la facilidad, o la comodidad deberían ser aplicables, más que a la lectura como modo de uso, a la escritura. Si salvamos las bases de datos y repertorios, o los diccionarios electrónicos, géneros como el blog hablan más a la creación que a la recepción. De hecho, los lectores de blogs nacemos ahítos y, sin embargo, insatisfechos. Es extraño. Quizá por lo que dice Javier Candeira.
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viernes, febrero 09, 2007
Segunda afirmación sobre José Antonio Zambrano
No es preciso del todo —ahora— que la imagen de abajo se vea con claridad. Se trata de una página del mecanoscrito del último libro de poemas de José Antonio Zambrano, del que di cuenta aquí el 10 de diciembre del año pasado, y sobre el que ha hablado con acierto recientemente Jesús García Calderón en su blog. Qué bien.
Ese documento me lo dio el autor en Mérida en junio de 2005, y sobre él hice mis anotaciones y más tarde recogí algunas variantes con respecto a otras versiones enviadas por José Antonio y, finalmente, a la definitivamente publicada.
Dice mucho del modo de escritura del autor. Aunque quizá no sean más que adornadas fruslerías de filólogo. Sin embargo, no es nada insustancial el contenido del libro, cómo se expresa esa voz que es de un ‘yo’ que sabe que la libertad es el aire, que tiene los ojos cansados de mirar a las sembradoras de romero, que quiere seguir el curso de los que no tienen presente... Qué torpe forma de remedar unos versos que el lector debe conocer por sí mismo. (Sé, sin embargo, de la expresión de ese 'yo' que recorre una obra poética extendida en varias décadas ya, y sé del rincón recogido desde el que se bate con las palabras). Recomiendo vivamente la lectura de este libro. Razón: Treinta minutos de libertad. Madrid, Calambur, 2006.
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lunes, febrero 05, 2007
El hombre almohada
Iba a escribir sobre el espléndido montaje de la compañía extremeña “Teatro del Noctámbulo” que vimos en el Gran Teatro de Cáceres el sábado pasado, El hombre almohada, cuando sentí el estremecimiento de la noticia en las emisoras de radio y en los periódicos. Detenidos en Barcelona y Valencia dos tipos de 21 y 29 años acusados de abusos sexuales y torturas a menores y distribución de pornografía infantil. Entre el material incautado hay videos en los que se golpea y tortura a niños y niñas de edades no superiores a los doce años, algunos incluso bebés.
La expresión de la violencia del teatro del irlandés Martin McDonagh (1970), la crudeza de sus contenidos y la propuesta de repulsa de un mundo hastiante quedan empequeñecidas por una realidad tan miserable como la publicada este domingo. Engrandecidas, sin embargo, el sábado gracias al papel de unos actores, a la labor de dirección, a la escenografía..., y a lo inquietante de la historia, al poder sugerente de los cuentos de ese escritor casi inédito que es el personaje de Katurian Katurian utilizados como recurso de la trama y como pauta estructural.
Empieza a ser ya una necesidad ampliar los espacios escénicos por donde pasa este actor, José Vicente Moirón, en el papel de Katurian aquí, claro. Porque es tan inmenso actor que no cabe. El sabio Denis Rafter, director de la obra, le ha dado espacio suficiente. Aun así, se sale. (Cada vez más; lo he comprobado en el camino que va desde los más recientes El búfalo americano y Solo Hamlet solo, y no vi Viriato rey). Y qué grato volver a ver a Quico Magariño sobre el escenario después de su brillante reaparición en El búfalo...
La satisfacción por haber visto una obra bien montada, bien dirigida y bien ejecutada es mayor si las sugerencias del texto te entretienen tiempo después. Tiene mucha fuerza que se cuenten los cuentos que son base argumental y que se muestre el efecto de escribirlos. Más que otro fondo de argumento como los maltratos y asesinatos de unos niños, tan real.
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domingo, febrero 04, 2007
Suspensión
El gozo, al pozo. Porque acabo de recibir una llamada en la que me dice Miguel que Olvido está enferma de gripe y que no puede venir al Aula "José María Valverde". Se suspenden, pues, las lecturas hasta nueva fecha.
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Olvido García Valdés
Este lunes 5 de febrero, a las 8 de la tarde, lee sus poemas Olvido en el salón de actos del Colegio Mayor "Francisco de Sande". Cuando le propusimos que viniese, acababa de salir su último libro, Y todos estábamos vivos (Tusquets Editores, 2006), que tiene un poema que empieza diciendo "como si todos / hubiéramos ya muerto" y otro "con la luna de marzo llegó / la foto y todos / estábamos vivos;". Fue aquí en Cáceres, cuando acudió como jurado de uno de los premios Extremadura a la Creación. Ahora viene de Toulouse, en donde dirige el Instituto Cervantes. Es todo un acontecimiento su lectura en esta ciudad. Y lo más importante: el martes, en el instituto Al-Qazeres, ante estudiantes de Secundaria de diversos centros participantes en el Aula, hablará de su poesía y leerá sus textos luminosos.
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viernes, febrero 02, 2007
Propuesta
tetilla f [Sin embargo] Masculino de teta.
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jueves, febrero 01, 2007
Pleonasmo
Leo en el periódico impreso que informes técnicos desaconsejan la salida de la copia original del Cantar de Mio Cid de la Biblioteca Nacional para ser expuesta por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y leo en pantalla que la Ministra de Cultura apoya y confirma la negativa de prestar la pieza, “escrita a mano hace 800 años por Per Abat.”
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martes, enero 30, 2007
San Augusto
"Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea."
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jueves, enero 25, 2007
Alcaíns
Uno de los creadores más singulares y de mayor calidad e interés de los que por aquí campean, Javier Alcaíns, lleva unos meses solicitando apoyo a diferentes instituciones para exponer sus libros iluminados y caligrafiados. Di cuenta aquí el 29 de diciembre de 2005 de su página web y ahí puede comprobarse lo que hace.
La Diputación Provincial de Cáceres sustenta su proyecto ofreciéndole su espacio y aportando algo del dinero que necesita para poder editar un catálogo digno que muestre sus creaciones.
Publicó hace tiempo un libro de poemas y un libro de relatos en una incipiente, en aquel momento, colección "La Gaveta". Tengo en casa una copia de uno de sus libros ilustrados, Arquitectura melancólica, sobre el que quiero escribir lo mejor que pueda. Y, de verdad, merece la pena apoyar su proyecto. A los responsables de la cultura de algunas instituciones públicas, les digo que vean y que lean lo que hace Alcaíns. Me consta. A los que mandan en las entidades financieras, sólo que pregunten —sin necesidad de leer ni ver— si les interesa; y que procedan.
Los textos de Javier que ahora leo se postulan como de ingenua imaginación y piden una lectura ingenua. Yo, para esto, no pido que sea ingenua la lectura de la interesante obra —y más tiempo al tiempo— de Javier Alcaíns.
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miércoles, enero 24, 2007
Grande-Marlaska
Esta mañana, en Música es Tres, de Radio 3, han captado mi atención las referencias a la página de música libre dpop.es, marca de nuestro tiempo y objeto de reflexión sobre los nuevos modos de editar y consumir música. En ella, encuentro noticias de muchos grupos actuales. No sabía que el grupo indie madrileño "Garzón" había cambiado de nombre, y ahora -creo que desde el verano pasado- se llama "Grande-Marlaska". Al parecer, el magistrado requirió al grupo "cesar en los actos que constituyen una intromisión en su imagen", aun cuando todo era en homenaje, y sus componentes decidieron rebautizarse. Pop fresco y con ideología.
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sábado, enero 20, 2007
jueves, enero 18, 2007
Contra el olvido, de Paco Espinosa
Como nos traemos entre manos que no se olvide la figura de un escritor republicano del exilio, nacido en Cabeza del Buey en 1905 y muerto, "de nostalgia y lejanía", en Francia en 1970 —Antonio Otero Seco—, ayer aprovechamos para estar juntos Paco Espinosa y yo, porque se presentaba en Cáceres su último libro, Contra el olvido. (Barcelona, Crítica, 2006), que hoy se presenta en Badajoz.
Es un libro bien hecho, de lectura muy provechosa. Conocía algunos trabajos, pues Espinosa recoge en él textos publicados en diferentes lugares desde 1999 hasta 2006, y por mi hermano José María o por el mismo Paco Espinosa he dispuesto de copias en estos años. Alguno, y de extraordinario interés, como el referido a García Atadell, ha permanecido inédito hasta ahora. Otro, que fue un libro publicado en Del Oeste Ediciones en 2005, El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española, se republica aquí por manifestar protesta ante una situación lamentable, y que, como amigo de los editores, me incomoda más.
Mi hermano escribió en su blog el 26 de septiembre del pasado año sobre este libro necesario. Acababa de recibirlo. Ayer, en Cáceres, se puso de manifiesto la necesidad de libros como éste, y el interés que suscitan. El Salón de Actos del Colegio Mayor Francisco de Sande estaba lleno.
Lleno también de reivindicación, de memoria y de historia —a la vez—, de expresión emocionada del recuerdo, y de la injusticia, de vehemencia, de boba inmodestia hinchada de quien se vocea a sí mismo, también.
Dos apuntes, uno trascendente y otro ligero. El primero: el interés por la historia y la reivindicación del rigor en el ejercicio de la misma, una vez más, se miden en función de la cercanía con respecto a nosotros. Luego, nos da igual que si Felipe II... Al contrario, lo convertimos en best-sellers. El segundo: que en la tarjeta de presentación del libro de Espinosa, la reproducción de la cubierta recogía como subtítulo el Lorem ipsum de pruebas. Lo que no debe llevar a engaño: Historia y memoria de la guerra civil.
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sábado, enero 13, 2007
El pensamiento de Miguel Casado
No es lo más destacable que días antes de recibir este libro estuviese escribiendo sobre la poesía de Olvido García Valdés, no. Quizá lo sea que hacía horas que había recibido el saludo de una antigua alumna, inteligente arabista, acompañado del recordatorio del centenario de Yalal al-Din Rumi (Balj, 1207), y a la que contesté con una pregunta sobre el motivo poético del pájaro cautivo. Y también puede ser destacado que este libro esté incluido en una colección tan elegante como “Papeles del Aula Magna” del consanguíneo Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, una colección en la que se han editado textos de Habermas, Said, Bryce Echenique, Sábato, Miguel Herrero de Miñón, Margarita Salas, Josep Fontana, y, entre otros, Olvido García Valdés.
Y es que Deseo de realidad recoge tres textos de Miguel Casado. El primero de ellos, “Apuntes del exterior: poesía y pensamiento”, que fue una conferencia impartida en la Universidad de Oviedo en junio de 2006, arranca con la reafirmación de una imagen de raigambre, si no superrealista, bretoniana: la de que la experiencia está confinada en una jaula. Y esta jaula es un punto de partida muy sugerente para una reflexión —una más— sobre todo lo que supone la escritura de salto sin red y de riesgo y vértigo no sometido a razón limitada. Escribo esto varado —y asimilando— en la página 44, sin entrar aún en los otros dos ensayos sobre poesía y política y sobre la traducción. Altura. La del pensamiento de Miguel Casado. Una alegría recibirlo.
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viernes, enero 12, 2007
Los Angeles Galaxy
Desde la comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, en la que comunicó la decisión de retirar las tropas españolas de Irak, no había visto mayor prueba de coherencia hasta ahora, que comparece David Beckham para informar sobre su decisión de marcharse junto a su señora Victoria Adams a Hollywood.
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domingo, enero 07, 2007
Cuenca
Fue un buen regalo de Reyes visitar Cuenca. Las dos. La Cuenca alta y la Cuenca baja. No se comunican, me parece, entre ellas. Es como si no se conociesen, no sé. Quizá sea la imposición orográfica, lo alto y lo bajo, y que los contrastes de otras ciudades aquí se agudizan, como la ciudad de más acá del río y la de más allá. En otros lugares no pasa eso. Nosotros vivimos durante tres días y pico en la parte de arriba, y veíamos a una gente que no se correspondía con la de abajo. Arriba, la Fundación Antonio Pérez y su impresionante colección, y el Museo de Arte Abstracto. Abajo, la Cabalgata de Reyes y las colas en las tiendas de ropa porque habían empezado las rebajas antes que en otros sitios. Luego, las torcas, la serranía y el nacimiento del río Cuervo, y en Vega del Codorno una excelente comida, "donde no bajan ni las águilas", nos dijo el dueño del restaurante, que nos mimó, precisamente por eso.
Ya en casa, tanto... Poner orden en todo, libros y más libros, papeles, la sorpresa de leer el blog de Gonzalo Hidalgo con el fondo musical de los tonos más chulos para bajarse, estridentes, Shakira y más, y Kafka en la orilla, y volver a comer escuchando a Ramón Trecet, que dedicó unas palabras bien pronunciadas a Pernando Barrena y Arnaldo Otegi sobre la indignidad desde un punto de vista humano ante los últimos acontecimientos, y los mejores deseos de la gente más cercana, y un nuevo encuentro con la necesidad de tomar una determinación ante lo que algunos llaman perder el tiempo en leer a los amigos y no poder hacerlo con Thomas Mann en español, o con don Miguel, o don Benito... En fin, saludos de nuevo.
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martes, enero 02, 2007
Píos deseos al empezar el año
Pasada ya la cumbre de la vida
justo del otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y estar solo.
Un orden de vivir, es la sabiduría.
[…]
En estas horas tranquilas de la noche leo el poema de Jaime Gil de Biedma. Me acuerdo de él en estas fechas, y a él acudo. Tengo tantas cosas que decir, de otro modo, mejor...
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domingo, diciembre 31, 2006
Feliz año nuevo
He escuchado a varias personas contar su experiencia dramática de ayer en Barajas, tras la bomba que ha puesto ETA en el aparcamiento de la T-4. Sus voces surgían del aparato de radio con los altibajos del nerviosismo propio de situaciones así de apestantes, con la conmoción que lleva el llanto en el micrófono. Más tarde, las voces medidas, ensayadas, con la impostación de corte y tribuna de los mandatarios y mandamases. Luego he comprobado que sólo un golpe de tecla separa la información indigna de la dignidad sabia, el golpe que podría haberme llevado a contemplar las fotografías o el video —no lo sé, aunque estoy seguro de que llegaré a verlos por otros medios— de un antes y un después de la ejecución de Sadam Husein. ¿Hemos avanzado algo en tantos siglos?
Algo de esto me decía Carmen en su mensaje la mañana de ayer muy temprano. Han matado a Sadam Husein y ETA ha puesto una bomba.
Paz plena.
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viernes, diciembre 29, 2006
E=mc2
Me llegan los Abrazos de Elías Moro, que son algo más que una felicitación en estas fechas. Son más que abrazos, guiños de quien sabe que debemos encontrarnos en pocos días para hablar de mucho de lo que contienen estos Abrazos editados ahora por la Escuela de Arte de Mérida con unas pinturas de Petra Portillo. A saber: textos de Me acuerdo, de Casi humanos, su bestiario, de Mi corazón, de La tabla del 3... Un compendio reducido de lo escrito, como el guiño para una antología. Abrazos. Textos disímiles, uno por página. Qué intención tan limpia y clara.
Qué buena nueva para volver a la lectura de un escritor y de un lector como Elías.
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jueves, diciembre 21, 2006
Un ejercicio
—Pasa, perdona el desorden. Han estado aquí mis sobrinos y no me ha dado tiempo a arreglar un poco esto. Sé que te molesta mucho el desorden, lo siento.
—No te preocupes.
—Vale, mis sobrinos y el tiempo, siento poco arreglar. Perdona esto no han estado el desorden y ha dado mucho el que te molesta, y no aquí.
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miércoles, diciembre 20, 2006
Peñas arriba
Al hablar el otro día de la edición de las tragedias de Moratín padre en la colección de Gonzalo Pontón en Crítica, me acordé —claro— de Francisco Rico y de su colección “Biblioteca Clásica”. Al día siguiente, tenía en mis manos la primera prueba que conozco de la 'reaparición' de esa colección, ahora en otro grupo editorial, el de Círculo de Lectores-Galaxia Gutemberg. Compré en la librería "Vicente" de Cáceres —donde uno sigue encontrando libros que no ve en otros lugares de esta ciudad— esta nueva y espléndida edición de la gran novela de Pereda Peñas arriba. Este año que acaba es el del centenario de la muerte del autor de esta novela.
El martes pude llevar mi ejemplar recién comprado a mis alumnos y en clase leí algunos fragmentos de la extensa introducción de Laureano Bonet. El estudio preliminar es, también muy bueno, de Germán Gullón. Cómo no. Quise compartir con ellos la novedad de mi lectura. Es muy agradable llevar a clase un libro recién comprado y que uno aún está leyendo. Como todos, en clase. Hoy hemos estado hablando del capítulo XVI de esa novela, cuando Marcelo hace recuento de sus reservas —así las llama—, que son sus experiencias y las personas que ha conocido desde su llegada. Es una clave constructiva de la novela, como destacó otro buen comentarista de la obra, Antonio Rey en su edición de Cátedra. Por cierto, un discípulo de quien realmente me introdujo en este texto de Pereda, Juan Manuel Rozas, con un artículo espléndido que hoy se han llevado mis alumnos para fotocopiarlo.
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viernes, diciembre 15, 2006
Canencia
El bebedor de aire. Sí, el personaje de La desheredada de Galdós. Me fascina esa manera del novelista de introducir su obra con ese primer capítulo, en una de cuyas secuencias aparece esta figura venerable del anciano Canencia, el bebedor de aire.
Pocas veces en clase tiene uno la oportunidad, después de haber leído y hablado sobre lo leído, de notar cierto asombro en las caras y de escuchar expresiones como “¡Qué bueno!”, expresiones compartidas entre ellos y ellas, como el que quiere contagiar al otro el entusiasmo.
Yo sabía que tenía que llamar la atención sobre la manera de Galdós cuando cuenta cómo la lastimosa Isidora Rufete va al manicomio de Leganés a ver a su padre, y habla con el director, y éste sale y la deja un rato en su despacho, sola con el anciano escribiente Canencia, el bebedor de aire, cuyas palabras infunden en la joven una tranquilidad de ánimo y resultan tan juiciosas y amables. Yo sabía esto y que tenía que llevarles hasta el punto inesperado.
Fue en una de esas mañanas tontas, cuando parecen estar pensando en todo menos en lo que uno está diciendo; cuando por momentos una falta de educación te hace dudar, si tu lugar es el que ocupas, o deberías marcharte por preservar tu dignidad sin resultar violento. Y entonces te salva esa forma de asombro tan cómplice, simplemente porque te han escuchado leer unas palabras ajenas, de tan bien escritas. Lo de siempre.
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domingo, diciembre 10, 2006
Primera afirmación sobre José Antonio Zambrano
La imagen de la derecha no es sólo una reproducción más de la cubierta de otro de los libros de los que a veces se habla en este cuaderno. No sólo tiene una función representativa como fachada de un contenido, no. Quisiera indicar algo más, y ese algo podría ser una manera de contemplación de lo estático. Como cuando vemos en el escaparate de una librería un libro deseado. Lo adquirimos y nos lo envuelven sin haber llegado a abrirlo. Sabemos lo que nos espera, y no es preciso más.
Me gustaría que la imagen de la derecha significase en esta entrada que tengo el libro sobre mi escritorio, y que muy pronto me dispondré a leerlo. Sin embargo, y no sé si en mi descargo, puedo decir que este libro fue escuchado por mí antes que leído, y luego leído varias veces antes que publicado.
Por eso, pido salud y años para aplicar la misma pasión que ahora por lo que hago con lo que leo y he leído, y recomponer, como si se tratase de escribir unas memorias ajenas, lo vivido con los textos escritos por un autor como José Antonio Zambrano.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, diciembre 10, 2006 0 comentarios
jueves, diciembre 07, 2006
De Gonzalo Pontón hijo a Moratín padre
“Clásicos y modernos” es una excelente colección de textos que publica Editorial Crítica y a la que tengo especial apego, no sólo por la calidad de sus ediciones, sino porque uno de sus primeros títulos que cayó en mis manos para devorar —andaba yo, y ando, con la cosa textual de Juan Marsé— fue Ronda del Guinardó, en edición, espléndida, de Fernando Valls. Porque cuando conocí —en circunstancias administrativas— a Domingo Ródenas, uno de nuestros mejores estudiosos del siglo XX y de su novela, salía en esta colección su edición de Los santos inocentes, de Delibes. Porque el director de la colección es Gonzalo Pontón Gijón, una garantía.
Ahora, otro colega amigo, Josep Maria Sala Valldaura, publica en “Clásicos y modernos” las Tragedias de Moratín padre: Lucrecia, Hormesinda y Guzmán el Bueno. Sigue ocurriendo esto con muchos textos de interés de nuestro siglo XVIII, que no han sido bien editados modernamente —algunos ni bien ni mal. En este caso, ha pasado más de un siglo y medio desde la edición de Aribau de las Obras de los dos Moratines en Rivadeneyra (1846), y las reservas críticas y los poco entusiastas comentarios de algunos estudiosos no justificaban esta carencia sobre obras publicadas por vez primera en 1763, 1770 y 1777, respectivamente.
Sala Valldaura ya había abordado muy recientemente el género en un importante estudio (De amor y política: la tragedia neoclásica española, Madrid, CSIC, 2006) y la edición de estos textos principales son un excelente complemento a esa investigación. Más aciertos son la introducción, el buen criterio de recoger las referencias bibliográficas en un capítulo sobre el estado de la crítica, las notas explicativas y las notas textuales, el tratamiento del texto, los apéndices que incluyen fuentes historiográficas de las piezas, poemas...
Es grato, también, saber del malogrado Mario Onaindía y de su tesis doctoral La construcción de la nación española. Republicanismo y nacionalismo en la Ilustración (Barcelona, Ediciones B, 2002) entre la bibliografía dieciochista para el caso de la tragedia neoclásica, con su lectura.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, diciembre 07, 2006 0 comentarios
Nota
Un indigno bajo el nombre supuesto de "Sorro" me escribe lo siguiente —no lo merece:
"Vuelve usted al redil de los políticos de garrafa, de partía y partitocracia... Y yo que le creía sensato, y comparte esto con los sociatas caciquiles... ¡Dimita, hombre, dimita y dignifíquese usted de nuevo! Es lo más positivo."
Es lamentable que haya gente que se dedique a estas cosas alcahueteando y malmetiéndose en los diarios de quienes respetamos a todo el mundo. Además, anónimos así creen que escriben para su calleja, y, desgraciadamente para ellos, la mayor parte de los lectores de este blog no sabe de qué están hablando tipos como Sorro, a quien puede localizarse con cierta facilidad. Lo peor es que esta gente utilice para escupir su comentario una entrada como "Mecanoscrito", dedicada a mi amigo Pedro Álvarez de Miranda. Para que se sepa. Es infame.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, diciembre 07, 2006 2 comentarios
lunes, diciembre 04, 2006
Mecanoscrito
Es un privilegio tener amigos sabios, gentiles y honestos. De vez en cuando conviene proclamarlo, para que se sepa que lo que a veces puede pasar por valía personal no es más que la asistencia oportuna de uno de estos amigos que uno tiene el privilegio de tener cerca. Uno de estos amigos, sí, es Pedro Álvarez de Miranda, que es profesor de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Madrid. Algún día tendré que escribir sobre esta eminencia con ocasión de algo más sonado.
Hablamos con alguna frecuencia; no la deseable para alguien que tanto tiene que aprender del sabio Pedro; y nos vemos de vez en vez, más espaciadas. Más de una le he pedido opinión sobre alguna obra del siglo XVIII o le he planteado dudas lingüísticas, esos campos que tan bien resume su monumental obra Palabras e ideas: el léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760), que fue Premio Rivadeneira de la Real Academia Española, quien la publicó en 1992.
Hace poco le inquirí sobre la palabra más adecuada para designar el texto escrito e impreso en una máquina de escribir o en un ordenador. Mecanuscrito, mecanoscrito, mecanoescrito, manuscrito... y su respuesta escrita la guardo como un ejemplo más de su valía.
Pedro —y yo, vaya por detrás— considera para el caso la palabra mecanoscrito útil y bien formada, y la emplea. (Yo también, en el prólogo que estoy escribiendo para un libro de Antonio Gómez). Es una palabra que no trae el Diccionario del Español Actual de Seco, porque es posterior en su uso más o menos difundido a 1993. De 2001 a 2003 salen pocos ejemplos, dos de una novela de Belén Gopegui, Lo real, según da —tras la consulta de Pedro— el CREA, es decir, el Corpus de Referencia del Español Actual de la RAE. A Pedro le pareció errada, con buen criterio, la solución mecanuscrito, pues la –u- es de manu-, y mecanoescrito también le parecía excesiva, demasiado “completita”. Así que mecanoscrito como solución impecable. “Lo paradójico —me dice— es lo tarde que ha nacido, cuando ya la máquina de escribir casi ha desaparecido”.
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viernes, diciembre 01, 2006
Gamoneda
Me preguntan si un poeta de la talla de Antonio Gamoneda habría recibido el Premio Cervantes de no estar en la Presidencia del Gobierno un leonés amante de la poesía como José Luis Rodríguez Zapatero. Por desgracia, eso tiene dos lecturas, una buena y otra mala.
Afortunadamente, estos versos de Antonio Gamoneda sólo tienen una lectura:
Arden las pérdidas. Ya ardían
en la cabeza de mi madre. Antes
ardió la verdad y ardió
también mi pensamiento. Ahora
mi pasión es la indiferencia.
Escucho
en la madera dientes invisibles.
Enhorabuena, maestro del hueco y de la luz perdida.
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jueves, noviembre 30, 2006
Con Isidro
Ayer por la tarde estuvo en casa mi amigo Isidro. Le llamé el domingo para decirle que me encontraba indispuesto —mucho lo lamento— para asistir al estreno oficial de Espuma de Paquita, la obra interpretada por tan sobresaliente actriz como la cacereña Maruchi León, y quedamos emplazados para vernos sin falta. Mi amigo Isidro Timón es el director del único teatro público de mi ciudad, el Gran Teatro. Una hora y menos de charla —quehaceres— que nos supo a poco y en la que le hablé de mis intimidades públicas y en la que él pudo transmitirme su alegría por lo de Génesis de una guerra, un gozo que ahora hago mío.
Esta obrita incluida en el volumen que le publicó la Asociación de Autores de Teatro con el título ‘Mundos’ y otras piezas, ha sido representada el martes 28 por el grupo “La Torre” del Centro de Atención a Minusválidos Físicos de Alcuéscar (Cáceres) —qué buen recuerdo tengo de mi visita hace años junto a José Luis Mañas, médico allí— y por el grupo “Carpe Diem” de Arroyo de San Serván (Badajoz), compuesto por actores de trece a diecisiete años.
La iniciativa tenía una motivación y una dedicatoria: a Isidro Timón por su constante apoyo al mundo de la discapacidad en el teatro.
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domingo, noviembre 26, 2006
La Raya portuguesa de Antonio Covarsí
Ayer estuvimos Carmen y yo en Badajoz para ver la exposición de fotografías de Antonio Covarsí Vivir en la Raya, un centenar de fotografías en blanco y negro, oscuras y luminosas, en torno a la raya portuguesa. Recorrimos dos veces dos de las plantas circulares del MEIAC de Badajoz contemplando la obra de Antonio. En silencio. Contrastes del blanco y del negro. Las marcas de la edad en algunos rostros de los retratados. Enseñanzas que te ofrecen los que han vivido. Como si te dijesen con mirada penetrante que no caigas en errores. Que vayas más despacio. Que no merece la pena desmadejarse con lo que, al cabo, no tiene importancia. Que hay que quererse. Todo eso en unas fotografías. Impresionable.
Ayer Badajoz estaba enmarcado por uniformes de policías en la cumbre, en la Plaza Alta —quién lo diría. No acaban de llenarme esas fotos de Antonio Covarsí difuminadas, pero ayer me dieron ganas de pasar un paño por ellas para ver al otro lado, aunque eso emborronase este otro lado, demasiado gris.
Hoy he intentado entrar en la página web de Antonio Covarsí y todo lo que hay son imágenes fantasmas.
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jueves, noviembre 23, 2006
Tengo
Tengo este recorte del diario HOY de ayer, miércoles 22 de noviembre de 2006. Tengo la satisfacción de leer lo que dice. Tengo el informe del Defensor del Pueblo al que alude la noticia y en el que se decía que el propietario había solicitado una corrección de errores y que le contestaron cerrándole la librería.
Tengo un discreto y bien conservado ejemplar de las Poesías escogidas de Meléndez Valdés, comprado hace muy pocos días allí (Barcelona, Imprenta de la Viuda e Hijos de D. Antonio Brusi, 1821), sólo el Tomo Primero, lástima, que quizá sea el que citaba Colford como de Araluce en dos volúmenes. Tengo ese gozo, en fin.
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martes, noviembre 21, 2006
Mínima picadura de polilla en el margen externo de las primeras hojas, sin afectar texto
Tienen razón algunos libreros de viejo cuando nos envían sus catálogos —bellos y costosos algunos— a los que no tenemos medios de adquirir ni la más barata de sus ofertas. Tienen razón estos libreros porque saben que, de una forma o de otra, sea escribiendo algo como yo hago ahora, sea llamando a los amigos o a entidades con posibles, servimos para difundir sus piezas. Hoy —mañana extraña— he anotado que tengo que decirle a un colega —sólo para su curiosidad— que la edición de Zaragoza de 1587 de la Crónica de Lisuarte de Grecia y Peiron de Gaula, de Feliciano de Silva, figura en el catálogo de Susana Bardón para el X Salón del Libro Antiguo de Madrid (Hotel Miguel Ángel, 29 de noviembre a 2 de diciembre de 2006), a 18.000 €. Más asequibles —¡y qué ganas!— nueve volúmenes del Theatro Crítico de Feijoo (Madrid, Lorenzo Francisco Mojados, 1727-1746) a 1.ooo € y la primera de El sí de las niñas de Moratín a 1.200 €.
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martes, noviembre 14, 2006
Los discursos del gusto, apud Francisco Rico
“Si al principio de un relato se ha dicho que hay un clavo en la pared, ese clavo debe servir al final para que se cuelgue el protagonista”. Me he acordado de esta frase de Chéjov citada por Francisco Rico... Para no resultar pedante e instalarme en la natural franqueza, que hace tan poco daño y es tan buena como confesar soberbia, diré que me he acordado de Rico, que cita esa frase de Chéjov en uno de sus breves textos de promoción de su “Biblioteca Clásica” que aparecieron hace algunos años en la revista Qué leer. Rico ya había traído sabiamente la frase en un ensayo antiguo.
A lo mío. Que me he acordado de Rico y de lo del clavo al hablar en clase, un año más, de las piezas de ese “sistema cabal” que es el texto artístico. A veces pongo el ejemplo elemental de la imagen del Padre de El tragaluz de Buero recortando con sus tijeras de las revistas ilustradas.
Y de esto a lo otro. Que Rico recogió estos breves textos y otros muchos en un volumen misceláneo de notas y nótulas sobre clásicos y contemporáneos titulado Los discursos del gusto (Barcelona, Destino, Col. imago mundi, 40, 2003). Compré el libro hace años y hace poco lo difundí para decir que en él se incluía el dibujo de Juan Manuel Rozas que hizo Eduardo Arroyo (Garibay, por Francisco Rico y Eduardo Arroyo, Paris, Maeght Éditeur, 1999) y que utilizamos para el homenaje a Rozas en los veinte años de su muerte. Y que fuera de envidias, pleitos y memeces, y con la debida justicia intelectual, este libro, Los discursos del gusto. Notas sobre clásicos y contemporáneos —dedicado “A Chomin, con quien tanto he reído”—, que reúne gran cantidad de textos escritos desde 1983 para públicos distintos de los especialistas, deberíamos llevarlo periódicamente algunos profesores a clase para leer fragmentos, señalar propuestas y caminos, incitar a la lectura o, simplemente, mostrarlo en lo que tiene de muestras lúcidas de “un cierto modo de entender y gustar la literatura.”
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lunes, noviembre 13, 2006
¿Dónde está Candi Valle?
La petición de un amigo me ha llevado a hojear la antología Diez años de poesía en Extremadura (1985-1994) que publicó el Ayuntamiento de Cáceres en 1995, y en mi ejemplar he hallado el recorte de El Periódico Extremadura de 27 de abril de 1996, de la sección “Cartas de los lectores”, que incluye la misiva firmada por Leandro Monroy Blázquez, que ponía en conocimiento de todos sus sospechas sobre la coincidencia de unos versos incluidos en aquella antología que preparé y otros del libro de Candi Valle titulado Tu presencia en el viento, publicado en 1985.
En uno de los textos antologados se leía:
“No quiero que me encuentres de pie en la madrugada
pidiéndole prestados rumores a la noche.”
Al parecer, Candi Valle, en el libro citado, había escrito:
“No quiero que me encuentres
de pie en la madrugada
pidiéndole prestados
rumores
a la noche.”
Es obvio que yo no tenía conocimiento de la existencia del libro de Candi Valle. Después de más de diez años, sigo preguntándome quién es Candi Valle, dónde está, si ha seguido escribiendo, dónde se publicó su libro Tu presencia en el viento... Me gustaría leerlo. Conste que es curiosidad de filólogo, que no dudo de nada. Más bien, lo contrario. Han pasado diez años.
P.S.: En la misma sección, a continuación de la carta de Leandro Monroy, se publicaba otra de don Víctor-Gerardo García Camino en la que hablaba de que compartía —salvadas las diferencias ideológicas, por supuesto— la oposición de Izquierda Unida a la recalificación de terrenos para la construcción en La Montaña de Cáceres. “El Ayuntamiento —decía— debe servir no a una clase determinada, sino a todas, y no al beneficio de algunos, sino al bien común, y no a la generación a la que debe servir, sino a las futuras. Que Dios los ilumine.”. Don Víctor-Gerardo García Camino. Hace diez años.
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sábado, noviembre 04, 2006
De vita et moribus
¿Sabrá Pere Navarro, Director General de Tráfico, que en mi ciudad han solicitado que, en una vía en la que está limitada la velocidad a 50 kilómetros por hora, pueda circularse a 80 kilómetros por hora? Supongo que sí.
¿Saben algunos que en mi ciudad, las plazas céntricas en las que no se puede aparcar a ninguna hora del día, salvo la carga y descarga, de siete a doce de la mañana, están llenas de coches mañana, tarde y noche? Supongo que sí. che.
¿Sabe el lector que cuando Juan José Millás escribe “Me echaron del último bar a las seis de la mañana” o “Encendí un cigarrillo” no miente, y, sin embargo, no es verdad? Supongo que sí.
¿Sabes, querida, que esta mañana pensaba en ti y que de tanto pensar se me ha roto el cántaro? Supongo que sí.
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domingo, octubre 29, 2006
Epístola Moral
De ella dijo Dámaso Alonso que "no hay en toda la literatura española otro poema con estos rasgos de serenidad, de contención, de precisión, de felicidad conceptual y expresiva". De la Epístola Moral a Fabio, de Andrés Fernández de Andrada:
"Un ángulo me basta entre mis lares,
un libro y un amigo, un sueño breve
que no perturbe deudas ni pesares."
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miércoles, octubre 25, 2006
Emilia
Tiene catorce días, me ha dicho su padre hace unas horas.
—Se llama Emilia; ya somos cuatro.
Y más que el número, como es lógico, ha sido el nombre el que ha dado forma a la criatura y tono a la ternura con la que su padre me ha comunicado su dicha. Su padre, mi amigo Fulgencio. Su madre, Concha. Su hermano Juan. Su abuela, Emilia. Emilia.
—Se llama Emilia; ya somos cuatro.
Olor a ropa limpia —blanca— y a comida recién hecha. El dolor previo a la lluvia. La firmeza del abrazo. La cima de la delicia. Todo por teléfono.
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miércoles, octubre 18, 2006
Per Abbat
Acabo de recibir, hace unos días, esta nueva revista con una orientación singular que es su primer valor y que espero que nunca pierda, un Boletín filológico de actualización académica y didáctica. Sabía del proyecto sostenido por Pedro Martín Baños gracias a antiguas alumnas como Mercedes Martínez Esperilla, María Soriano —quien me ha hecho llegar este ejemplar— o Carolina Molina. Hay más, como Irene Sánchez Carrón, colaboradora en este número, entre otras.
Se trata de una útil herramienta complementaria para la formación permanente de los profesores de Secundaria (y más, por qué no) de Lengua y Literatura que contiene estudios directamente enfocados a ese propósito, otros trabajos, materiales y notas bibliográficas. Puede consultarse en la página de su editora ETC Libros, de Almendralejo (Badajoz), y su versión impresa es mucho más agradable que en pantalla, por la cartulina de cubierta, el papel interior y la 'tipografía'.
(Desisto. Blogger no me deja cargar la imagen de la cabecera de Per Abbat, como tampoco me dejó con Dieciocho, mi entrada anterior.)
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viernes, octubre 13, 2006
Dieciocho
Soy suscriptor de la revista Dieciocho desde hace dieciséis años, desde su volumen 13, de 1990. Pagaba por ella 15 doláres que eran 1.454 pesetas de aquella época . El banco me cobraba una comisión mínima por moneda extranjera de 1.000 pesetas y unos gastos de correo de 135 pesetas, que casi igualaban el importe de la suscripción. Así que pagaba 2.589 pesetas por recibir desde Estados Unidos la revista que en aquellos años editaba la profesora Eva María Kahiluoto Rudat. Luego, en 1993, se hizo cargo de su dirección el profesor de la Universidad de Virginia, y buen amigo, David T. Gies, que, después de más de una docena de años, sigue llevándola con mucho acierto y que ha conseguido hacer de la revista uno de los referentes bibliográficos del mundo dieciochista. David T. Gies. La D de Dieciocho, la T de tesón y la G de ganas.
Un descuido mío fue el culpable de que haya estado un tiempo sin recibir la revista, y que ahora, hace unos días, haya recibido un saco con los últimos números. No, sólo eran cinco volúmenes de ciento cincuenta páginas cada uno, aproximadamente; pero lo que he recibido ha sido, literalmente, un saco, una saca de correo. Dentro, un discreto paquetito con los ejemplares. No sé por qué ha venido así el envío.
La desmesura y aparato del envío han tenido su continuación en la lectura de una tacada de todos los números, desde los de 2004 al último de 2006. Conocía algunos trabajos, y los echaba de menos en casa. He leído excelentes estudios de grandes investigadores en el homenaje a René Andioc —si la estima y la admiración hubiesen sido los criterios para colaborar en ese homenaje, el volumen de páginas habría sido descomunal. Menos mal que el criterio que manda en estas cosas es el de la autoridad en el gremio— sobre textos muy poco conocidos como El café de Alejandro Moya o La Pensatriz Salmantina, sobre autores como Moratín hijo o Luzán. He leído un artículo de Irene Vallejo sobre el don Juan dieciochesco de No hay deuda que no se pague y convidado de piedra, y muchas reseñas que aportan una información valiosa para el que se interesa por la cultura del siglo XVIII. Algunas de estas reseñas son de compromiso, muy superficiales otras; hay alguna que aporta tanto, casi, como la obra que comenta; otra trata sobre una edición que no se puede adquirir, y hay alguna más que destaca cómo más del cincuenta por ciento de la bibliografía (selecta) citada en el libro es del autor del mismo. Y hay mucho más en esta revista del mejor dieciochismo.
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lunes, octubre 09, 2006
In memoriam, Antonio García.
Casi al filo de las tres me ha llamado José Antonio Ramírez Lozano para darme la noticia de la muerte de Antonio García, mi profesor de Literatura del instituto, del que hablé aquí a propósito de Francisco Ayala el 13 de mayo de 2006. Después de veintiséis años. Ya no lo volveré a ver. Me ha conturbado la noticia. Me apena. Pero, además, me ha llamado mucho la atención la forma de dármela del poeta, del novelista, del consumado escritor que es José Antonio Ramírez Lozano. Genio y figura.
Porque me ha llamado José Antonio y me ha recordado aquella entrada en mi blog del 13 de mayo, que él leyó. Me ha dicho que si no sabía que Antonio García y él fueron compañeros en un instituto de Sevilla durante varios años, y que volvió a casarse, y que lo hizo con una alumna. No sabía nada. Me ha contado José Antonio al teléfono —me acuerdo ahora de sus palabras de hace tiempo sobre la trascendental función de este artilugio en la literatura, en la dramática, por ejemplo— que Antonio García, después de casarse con una mujer mucho más joven que él, no fue capaz de dar una clase sobre Antonio Machado. ¡Él, y sobre Machado! Cosas de la vida. Cosas, me ha dicho José Antonio Ramírez Lozano. Luego me ha contado que a la joven esposa de Antonio le diagnosticaron un cáncer de hígado y le dieron una esperanza de vida de meses, de muy poco tiempo. Y me ha dicho que se encontró con Antonio García un día y que le habló de mi texto sobre él, de mi grato recuerdo como alumno de él como profesor en Zafra. Y que Antonio le manifestó su satisfacción por estas cosas, después de los años, y que, en su situación, era gratificante recibir estos reconocimientos en una profesión a veces demasiado ingrata. Yo estaba a punto de agradecerle a José Antonio Ramírez Lozano tanta información sobre alguien a quien debo mucho y al que no veo desde hace tantos años, y a punto de expresarle mi condolencia por la situación de una esposa gravemente enferma; cuando, tras toda la narración, José Antonio Ramírez Lozano, el novelista, me dice: —Pues bien, ayer, Antonio murió de un infarto. Y José Antonio me ha recalcado que al menos Antonio se ha ido a la tumba sabiendo que un alumno como yo le estaba profundamente agradecido por las lecturas a las que me había motivado.
Luego, me ha pedido que llame a MariCarmen Rodríguez, que también salía en mi texto de mayo, y que fue compañera de Antonio. Antes de escribir aquí, le he dado la noticia a ella. El entierro es mañana en Sevilla. Antonio García deja viuda joven, terminal. La vida.
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domingo, octubre 08, 2006
Maria João Pires & Ricardo Castro
El otro jueves, 5 de octubre, leí en El País —también traía un informe de 2000 de los peritos del ácido bórico diciendo que esta sustancia no es explosiva ni incendiaria— una entrevista con la pianista Maria João Pires, que el martes había tocado junto a Ricardo Castro en el Teatro Real de Madrid. Qué envidia, me dije. Madrid tiene estas cosas. Luego —contraviniendo la costumbre, porque siempre leo la prensa nacional después de leer lo de aquí— abrí el periódico regional, el Hoy, y leí asombrado la noticia de que Maria João Pires y Ricardo Castro tocaban esa misma noche en Cáceres en el Complejo Cultural San Francisco.
No había entradas. Era lógico, pero no tanto; porque no había más que invitaciones, dado que se trataba del Concierto de Otoño programado por la Fundación Caja Duero. Pues allí que nos fuimos Carmen y yo, sin invitación —como otros, i. e., Antonio Merino— y conseguimos pasar cuando ya había entrado todo el público reglado. Estaba el auditorio casi lleno. La última vez que lo vi así —más, diré— fue cuando vinieron don Felipe y doña Leticia, los Príncipes, en el Congreso de la Lectura. El concierto fue impresionante. 6 impromptus a cuatro manos de Schuman, las sonatas 31 y 32 de Beethoven, y la Fantasía de Schubert, también al alimón. Las manos de los dos pianistas acariciaban el teclado de un piano mágico por propio, y los ojos cerrados y el cabeceo de Maria João Pires... Los más entusiasmados, los jóvenes, como siempre. Mucha gente.
Casi a la misma hora, los políticos, los empresarios, la gente guapa y de la cultura, y el personal del periódico que me había dado la noticia, el Hoy, que lo merecen, lo pasaban bien entregando sus premios y apoyando a Cáceres como Ciudad Europea de la Cultura en 2016 en la Plaza de Santa María.
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viernes, octubre 06, 2006
Tuércele el cuello al cisne
He leído algunos cuentos y la introducción —un poco espesa— de la nueva edición de los Cuentos de Manuel Gutiérrez Nájera en Cátedra (Letras Hispánicas, 593) y me ha devuelto el Duque de los bigotes (Gutiérrez Nájera) a un viejo proyecto que quise titular "Tuércele el cuello al cisne", retomando el verso de aquel soneto de Enrique González Martínez, el poeta mexicano, amigo de Azaña para más sañas, perdón, señas: "Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje / que da su nota blanca al azul de la fuente". Era una reunión de escritores extremeños de diferentes generaciones o promociones. Poner a hablar a Juan José Poblador con Alonso Guerrero, o Álvaro Valverde con Javier Rodríguez Marcos o Daniel Casado. A ver qué tal. Seguro que bien. Cosas de la lectura.
En cualquier caso, Tuércele el cuello al cisne podría resultar para un encuentro de esa naturaleza.
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jueves, septiembre 28, 2006
Torquemada en Periférica
La novela es, para quien suscribe, en primer lugar, una modalidad literaria, y creo que no tengo necesidad de explicarme. Luego, cuando lo sea, la novela es una forma (literaria) de reflejar una realidad o la expresión suprema de unos sentimientos humanos. A veces, esta segunda índole es de una maestría eminente. Lo digo porque mis alumnos se recrean en lo que puede llamarse conversación de pasillo sobre la valentía de tal personaje en determinado lance o sobre la firmeza del amor de los amantes. Y no se paran en lo que realmente puede hacer grande y singular la creación, su forma de presentar la materia novelesca. La lectura de este ‘galdós’ de Periférica me trae estas reflexiones. Bueno, Galdós, siempre.
Me parece un acierto y un regalo para el lector la inclusión en la “Biblioteca portátil” de esta cercana editorial que miman con afán planetario Paca Flores y Julián Rodríguez de Torquemada en la hoguera, primera de las novelas de una serie que bien conoce y ha trabajado el autor del sugerente prólogo de esta cuidada edición, Germán Gullón. La novelita galdosiana —tan acorde con este molde reducido de la colección— es una expresión sublime de la creación —o recreación— de un personaje literario. También destaca en ella la forma de relación entre el narrador y el lector. Y también me interesa este Torquemada porque me parece un testimonio más de esa nutricia fuente en la que bebió Unamuno. Se habla más de las conexiones entre Niebla de don Miguel y El amigo Manso de don Benito que de la más sutil correspondencia entre este Torquemada y Amor y pedagogía como primera “nivola” unamuniana. Incluso Amor y pedagogía ha sido vista como parodia de La familia de León Roch de Galdós. Para esto y para mucho más está la edición excelente y completísima de la novela de Unamuno de una antigua compañera como Bénédicte Vauthier en Biblioteca Nueva (2002).
Me recuerda al don Avito Carrascal de la novela de Unamuno la actitud de Torquemada al oír que su hijo es un Newton resucitado, alguien que asombrará al mundo, y esa satisfacción de padre que “le rebosaba por ojos y boca en forma de lágrimas y babas.” Y don Avito levanta la cabeza.
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domingo, septiembre 24, 2006
Espíritu y fantasma
“Poseo recorte”, decía Lázaro Carreter en alguno de sus artículos de El dardo en la palabra cuando la magnitud del dislate lingüístico que comentaba rozaba lo increíble. Digo lo mismo, y pego el recorte, a propósito de lo publicado en La Guía OC de Cáceres —guía de compras y ocio— de septiembre sobre la exposición de la que ya hablé aquí hace unos días (17.9.06). Fuera de las erratas o las faltas ortográficas, lo que llama la atención del lector es que “El fantasma de María Zambrano” esté en el Palacio de la Isla porque las artistas Isabel Ramos y Emilia Gómez han ideado sus obras —pinturas y video— respaldadas en “el espíritu” de la escritora y pensadora. Impresionante.
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viernes, septiembre 22, 2006
François Lopez
"El historiador no es el que sabe. Es el que busca." Preparándome para las Jornadas JUAN PABLO FORNER Y LA ILUSTRACIÓN que organiza la Biblioteca Municipal de Mérida, que lleva el nombre del polígrafo extremeño, he vuelto a uno de los estudios literarios más valiosos y mejores entre los de mi biblioteca dieciochista. El de François Lopez. Se publicó en 1976, en francés, Juan Pablo Forner et la crise de la conscience espagnole au XVIIIe siècle. Luego, en 1999, la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León lo editó en español, traducido por Fernando Villaverde. No cuajó el intento de hacerlo desde aquí, y que conoce mi amigo Jesús Pérez Magallón, otro estudioso dieciochista. Sigo encontrando en cada página de esta magna obra no sólo relieves de erudición y de rigor en el estudio de la historia literaria, sino el ‘aire’ genial de los sabios creativos.
“La méthode que j’ai mise en oeuvre?”, se preguntaba F. Lopez en 1975 al tiempo que expresaba su deuda con algunos libros siempre a mano —así, ahora—, y citaba Le problème de l’incroyance au 16e siècle: La religion de Rabelais, de Lucien Febvre, que le enseñó que “el historiador no es el que sabe. Es el que busca.”
Las Jornadas Juan Pablo Forner y la Ilustración se celebran los días 6 y 7 de octubre de 2006, en la Biblioteca Municipal “Juan Pablo Forner” de Mérida.
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domingo, septiembre 17, 2006
Más música (y palabra)
Prometía el concierto de ayer en el VII Festival de Música Antigua Española de Cáceres y así fue. Mudéjar (Begoña, Ramiro, Vicente y Sergey) es un conjunto virtuoso que nos ofreció un repertorio de canciones o san'as tradicionales sefardís de Marruecos, Turquía, incluso procedentes de Bulgaria, que han maravillado al público en un escenario tan mágico como el de la Plaza de San Jorge.
Aún con la palabra vivida de María Zambrano en una exposición, Metáfora del corazón, con las pinturas de Isabel Ramos y con las imágenes en un video de Emilia Gómez sobre la casa habitada en silencio de protagonista y la reflexión de María Zambrano como motivación. Palacio de la Isla, Cáceres. Hasta el 26 de septiembre.
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sábado, septiembre 16, 2006
Joaquín González Manzanares, José Luis Rozas, Jordi Doce y Christian Bobin
La reunión de estos nombres tiene su razón en una experiencia personal sin ninguna importancia, mera anécdota. Escribía hace días —el mes pasado— una notita biográfica sobre José Luis Rozas para Joaquín González Manzanares, que anda en la preparación del catálogo de su exposición —ya tendremos noticias— y al poco tiempo me topaba en el blog de Jordi Doce con un comentario sobre Autorretrato con radiador de Christian Bobin, un libro hermoso y conmovedor, como dice el autor de Gran angular (DVD, 2005). Y es que yo de Bobin sé por José Luis Rozas, igual que Jordi Doce, como dice en su cuaderno. José Luis lleva tiempo queriendo difundir la obra de este autor francés en España, y contagia su afición a todos sus amigos. Ojalá que entre estos haya algún editor.
Un afán mágico en la reunión de estos nombres a partir de una vocación común.
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viernes, septiembre 15, 2006
Música antigua
Ayer estuve en un concierto de música antigua en el que se tocaron piezas para danza de Mozart, Boccherini y otros, mientras los bailarines interpretaban a niños de cinco años, o menos, y hablaban a gritos de la Play Station, de David Bisbal, de juegos de ordenador... Al fondo, y como un fondo diluido, cinco hombres de negro —un violencello, una viola y dos violines barrocos, y un fortepiano— ejecutaban con perita dignidad las partituras. No necesita la música antigua de calidad adornos de tan dudosa licitud didáctica como lo de ayer, menos en un ciclo consolidado como el VII Festival de Música Antigua Española de Cáceres (hasta el 16 de septiembre —promete el concierto de música de Al-Andalus para ese día). Demasiadas sillas vacías en la Plaza de San Jorge, con fresco. La compañía, Esquivel, (danza &) música.
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jueves, septiembre 14, 2006
Música contemporánea
Ayer estuve en un concierto de música contemporánea en el que las piezas tenían, en su mayoría, casi cien años. El prestigioso trío “Exvoco” interpretó poemas de sonidos, poemas simultáneos y de música verbal de 1913, 1914, 1915, 1916..., de 1922, de Tristan Tzara, Antonin Artaud, Giacomo Balla, de Kurt Schwitters (cerraron con la clásica Ursonate)...
Rakete bee bee […]
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
Beeeee
bö.
A pesar de la descontextualización de este tipo de conciertos —no somos ni el público ni las circunstancias combativas—, es una experiencia que conviene subrayar. Bastante público en una noche de perros. VIII Ciclo de Música Contemporánea en el Museo Vostell de Malpartida (hasta el sábado 16 de septiembre). Hoy voy a un concierto de música antigua. No sé qué voy a encontrarme.
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miércoles, septiembre 06, 2006
Os estamos hasta viendo
Plaza de Italia de Cáceres, cuatro de septiembre. Terraza de verano. Gente del barrio, principalmente. Clientela conocida, como puede comprobarse por la comunicación que se establece a voces entre un grupo que está sentado en torno a un velador y otro u otros. "—Os estamos hasta viendo.", profiere una mujer apoyándose con las dos manos sobre los brazos de la silla y elevándose de pompis a cabeza para ser oída. ¿Cabe análisis sin contexto?
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lunes, septiembre 04, 2006
Un retal
Estoy preparando un texto brevísimo que me han encargado, de menos de doscientas cincuenta palabras, sobre una lectura que sugiere muchas, muchísimas más. Es complicado quitar de aquí y de allá, y sólo la comprensión cómplice de quien me lea justificará el resultado que el texto ofrezca. Recuerdo a la señora Palmira, amiga de mi madre, que cosía con unas manos primorosas, con su cuerpo enjuto, la espalda corva de tantos años afanada en su tarea, mientras hablaba sin parar en alta y depurada voz, y con sus pies casi ocultos por la montonera de retales en el suelo. Como ella, recojo ahora un trozo de lo cortado para aprovecharlo:
La no-ficción es a la determinación genérica de las obras de lectura lo que la tolerancia cero es a la medición de las actitudes humanas, una chorrada envuelta en la dudosa necesidad de etiquetar sintéticamente las cosas. En nuestro tiempo, generalización y desatino tienen a veces demasiados parentescos. Y hablo principalmente de usos de la lengua.
Y así, con un simple retal, un hilván aquí y otro allá, el recuerdo de una señora de más de noventa años que aún cose, aunque sea sólo para sus hijas, aquí queda este texto de doscientas doce palabras. Así, claro, no es tan complicado, no.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, septiembre 04, 2006 2 comentarios
viernes, septiembre 01, 2006
Examen de septiembre (38º)
Hemos estrenado el mes con examen y con 38 grados. Es la primera vez que una alumna me trae como justificante de su incomparecencia al examen —ha llegado una hora y media después del inicio— el recibo del pago de los servicios de una grúa. Se le ha roto el tubo de escape del coche y no ha podido llegar. En el recibo se especificaban con detallismo inusitado las razones del servicio, para su demostración y validez. Conociendo a algunos exigentes, tenía que haber llegado al aula arrastrando el tubo de escape. Hará el examen otro día.
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sábado, agosto 26, 2006
Sciascia
El tipo que tenía que venir a casa a repararme un desperfecto no se lo imaginaba. Era posible que en ese momento estuviese intuyendo mi enfado porque habían pasado dos horas desde las ocho y cuarto de la mañana, la hora fijada para su venida. Pero él no podía imaginar que durante la espera hubiese leído casi de cabo a rabo Los apuñaladores, de Leonardo Sciascia (Barcelona, Tusquets Editores, Col. Andanzas, 609, 2006. Traducción de Juan Manuel Salmerón). Quizá por eso no acababa de entender, cuando llegó, que no le recibiese con enojo. Más bien —podría haberle dicho—, gracias a él, durante la espera, pasé un rato muy agradable leyendo esta breve novela en este ejemplar que también tiene su historia cotidiana, unos días antes, naturalmente. Se lo voy a contar, mire usted —podría haberle dicho.
Mi hermano José María, con motivo de mi cumpleaños y en una visita relámpago a su casa en Zafra, me obligó a bajar a la calle, a una librería cercana, me hizo entrar y me conminó a elegir un libro. Fue su regalo. (—Es que, si no, se me pasa—, dijo con fraternal autoridad.) Elegí Los apuñaladores, que tiene poco más de cien páginas de texto en un cuerpo generoso, lo que llevó a mi hermano a decir, delante de la librera y en presencia de mi amigo Miguel Salazar, testigo siempre de tanto, que había sido muy moderado.
La entidad de este gran regalo de mi hermano no se mide, sin duda, por su número de páginas. Es un texto espléndido y me acordé al leerlo de Julián Rodríguez. Primero, porque pensé en que una obra así tiene ese aire que tan bien le va a su Editorial Periférica. O sea, que estoy seguro de que a Julián le encantaría ser el editor de este tipo de obras. Segundo, porque, primero, quizá, se me activó la memoria de algo leído en su blog sobre esta novela de Sciascia. También me acordé de Jesús García Calderón, por la trama procesal del relato.
Las circunstancias que rodean la investigación de trece apuñalamientos simultáneos en la ciudad de Palermo el 1 de octubre de 1862 constituye el centro del relato, que es crónica, ensayo y, al tiempo, alegoría sobre “la derrota de la ley, de la justicia, del sagrado dogma de la igualdad” (pág. 91). Una gozada.
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miércoles, agosto 23, 2006
La conjetura de Poincaré
He leído y escuchado que el ruso Grigori Perelman, considerado uno de los hombres más inteligentes del mundo, ha rechazado la medalla Fields de matemáticas. Alguien ha dicho que está chiflado.
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martes, agosto 22, 2006
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XX)
Javier Marías escribió hace tiempo sobre los nombres de sus personajes de novela y sobre el nombrar a los personajes de novela. Llegó a decir que, después de Kafka, nadie debería llamar a sus personajes por iniciales, y decía que si se encuentra una novela que lo haga la dejará a las pocas páginas. Así de claro. Qué cosas. Yo nunca haré una cosa así. A mí me vienen ahora algunos nombres de los personajes de las novelas de Galdós, sin iniciales.
El único personaje con nombre de la novela Paradoja del interventor es Cristo. Surge en la secuencia o capítulo 13, pero de una manera muy significativa, porque su nombre se pone en boca de un jornalero (el segundo jornalero), que alude, a propósito de la decadencia de la estación, a una expresión como “ya sólo hay miseria y crujir de dientes”, que atribuye a su autor diciendo “como dice Cristo”. Es obvia la intención del narrador de esconder tras esta mención de una autoridad religiosa, histórica, bíblica o como quiera que sea, al personaje que efectivamente se llamará Cristo y que será quien bautice —secuencia 17— al forastero con el nombre del interventor, repitiendo lo de “En verdad en verdad te digo...” Genial.
La innominación de los personajes es clara para el sentido de la vacuidad de la novela. Están el hombre del rincón (1), el afilador (9), el barquillero (15), el cantinero (13), el amante violento y la mujer (19), el guarda (24), el vendedor de barquillos, con otro nombre también, el estilita... El forastero no conoce a los tipos con los que se topa, y absurdo sería que el narrador nos dijese, por ejemplo, que el portavoz de los albañiles que se mofa del afilador se llama Rafael. Sin embargo, la novela comienza con una evidente alusión a la identidad del personaje sin nombre pero con atributo: “El interventor llegó a la ciudad en tren una noche de noviembre. En aquel momento no era todavía, en modo alguno, el interventor ni había adquirido los derechos o la propiedad del nombre.” ¿El nombre? Genial.
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domingo, agosto 20, 2006
Russell P. Sebold
En algunos cuadernos electrónicos he leído entradas celebrativas de aniversario, en las que se recordaba la fecha de creación del propio cuaderno. Yo quiero remitir hoy a una entrada de éste, de Pura tura, del sábado 20 de agosto de 2005, que celebraba el cumpleaños de Russell P. Sebold. Hoy domingo cumple 78 años.
Russell P. Sebold compaginó sus trabajos de investigación, además, con la escritura de breves ensayos o artículos en la prensa española, casi exclusivamente en ABC, algunos de crítica literaria y otros, como él los denominó al recopilarlos en una edición publicada por la Universidad de Salamanca en 2004, "de meditación". En algunos de éstos, reflexionó sobre la vida ordinaria y la edad con admirable serenidad y lucidez. En "Las delicias del jubilado", que introducía con unas alusiones a los años sabáticos, envidiables para un profesor universitario extremeño y para cualquier profesor de Secundaria, escribió: "Aprendizaje es la condición de quien aprende; y de hecho, llegado a esta coyuntura vital, se descubre que seguir viviendo es volver a empezar; sobre todo, es volver a aprender, como en la niñez y la juventud. Y te queda mucho por aprender." La relación de las lecciones aprendidas merece la pena leerla en el texto (ABC, de 11 de mayo de 1998 o Russell P. Sebold, Ensayos de meditación y crítica literaria, Salamanca, Ediciones Universidad Salamanca, 2004).
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jueves, agosto 17, 2006
La papelería
Parecía estar todo fuera de lugar: los libros, el cliente, yo mismo... En una papelería con libros, un cliente, con desenvoltura y autoridad, requería noticia de las existencias de títulos a la dependienta que, azorada ante el ordenador, buscaba sin éxito los nombres que salían de la boca de aquel individuo, extraños nombres, a juzgar por la necesaria repetición insistente y por el lento y a veces dubitativo deletrear de los mismos. C-A-R-S-O-N M-C-C-U-L-L-E-R-S, y recitaba una serie de títulos consciente de estar siendo escuchado por el resto de la clientela, con la cadencia de quien conoce las obras que nombra y con la displicencia del que va a llevarse cualquiera que tengan para un regalo quizá, una sabia recomendación: El corazón es un cazador solitario, Reflejos en un ojo dorado, La balada del café triste... Nada. Absolutamente nada de este autor.
—Autora— corrige el cliente.
Parecía imposible que no hubiese noticia de esta escritora editada en España por Seix Barral, que no es sello raro. Pero el cliente no se amilanó y tomó como normal el resultado negativo de la pesquisa, dados —quizá— los medios y el mes en el que estamos —digo yo.
—Inténtelo con La Marcha Radetzky.
Y por un instante pensé en que el cliente pedía a aquella mujer que tararease el clásico de Johann Strauss padre, final clásico y descocado del Concierto de Año Nuevo. Por darle un medio, decía yo. No; un nuevo gesto conocido me devolvió a la realidad de la escena: Roth, Joseph. Joseph Roth. R-O-T-H. Me acordé de Álvaro Valverde y la casualidad de que él había escrito en su blog un día antes un texto sobre el autor de, ahora sí, La marcha Radetzky, Crónicas berlinesas, El triunfo de la belleza, La leyenda del Santo Bebedor, que fueron los títulos que recitó el cliente con la misma actitud que había demostrado momentos antes con parte de la bibliografía de Carson McCullers.
Decepción. Eso tuvo que ser lo que sintió aquel cliente cuando escuchó el resultado de la búsqueda.
—¿Seguro que es Joseph?— preguntó el cliente.
Sabía que no, que habría tecleado R-O-T-H y que se había colado Philip, y no Joseph. Yo compré mis lápices y me fui, dejándolos a los dos dando vueltas a un expositor de Anagrama, con los “Compactos” de bolsillo, buscando a Roth. Y a McCullers, a John Banville, a David Lodge, a Daniel Pennac, qué se yo. Buscando a Godot en una papelería.
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sábado, agosto 12, 2006
Nuevos modos textuales
Sigo leyendo y anotando sobre los textos de creación y de opinión en los cuadernos de bitácora en internet. Principalmente, para hablar de nuevos modos en la crítica literaria, como ya dejé dicho a propósito del Diario de lecturas de Vicente Luis Mora.
Una compañera me prestó hace tiempo un libro sobre estos asuntos. Es una obra colectiva coordinada por Covadonga López Alonso y Arlette Séré, Nuevos géneros discursivos: los textos electrónicos. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, y en sus trabajos hay cierta base conceptual útil y algunos análisis bien fundamentados.
Los contenidos de los comentarios a las entradas de un blog son, principalmente, motivo de discusión y explican la mayoría de los criterios o instrucciones de uso que un autor publica para conocimiento de sus lectores. Normas de conducta basadas en la educación, en el respeto. Pero este segundo nivel textual que conforman los comentarios presenta otros lados menos deontológicos. Por ejemplo: una entrada o post puede generar cuatro comentarios (o cincuenta y siete); pero ese espacio textual queda recogido en un nivel de comunicación subterráneo, que no aflora a la superficie del cuaderno entero, que no contagia al resto de entradas de ese cuaderno. Y no sólo esto, sino que no es habitual que en otras 'superficies' textuales, en otros cuadernos de bitácora, diarios o blogs, haya restos de la actividad textual que ha generado un comentario perdido en el espacio.
Propongo una experiencia que no es nueva: escribir comentarios sobre entradas ajenas o sobre comentarios soterrados en la superficie textual del cuaderno, de tal modo que se le da publicidad a un texto 'oculto', si merece la pena.
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viernes, agosto 11, 2006
Adiós a la época de los grandes caracteres
Tenía a Abraham Gragera como poeta pendiente e incompleto. Ahora que he leído su libro Adiós a la época de los grandes caracteres (Valencia, Pre-Textos, 2005) queda cancelada esa percepción limitada de un joven autor al que yo he considerado siempre extremeño, de Montijo, dicho sea sin tono reivindicativo.
Hace quizá más de seis años, tuve que irme de una lectura poética de Abraham en el Ateneo de Cáceres, organizada por Julián Rodríguez, y compartida con José María Cumbreño. Me explico. Escuché los comentarios y los poemas de éste, pero no pude quedarme, por otros asuntos, a la lectura de Abraham, que venía precedido de muy buenas referencias. Había leído los poemas que publicó Abraham en el número 10 de La luna de Mérida, de 1998, que pertenecían a un libro en proyecto titulado Hacia el comienzo, quizá germen de este Adiós... De La luna es igualmente un microrrelato publicado en 2003. También, por gentileza de Antonio Orihuela, leí lo de Voces del extremo. Poesía y conciencia (2000). Ahora lo recupero y lo completo en esta oportuna edición de Pre-Textos.
Hay un tú y un yo humanos en los poemas de Abraham, y un vosotros que se reserva para los objetos, cuya poetización es más cernudiana que nerudiana. Hay una variedad de formas sugerente en los poemas de Abraham en este libro. Y hay un poeta que ha leído y ha sabido dosificar y aderezar los tonos conocidos, como en la suite de “Siete presentes”. Muy recomendable.
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lunes, agosto 07, 2006
Cementerio alemán, Yuste (tres)
Tercer apunte sobre un motivo poético del que hablé aquí el 8 de mayo. Tres días después, escribí una addenda para hablar de dos poemas inéditos que añadir a la lista, uno (otro) de Álvaro Valverde y otro de Santos Domínguez, fechado en enero de 2006. Éste, ahora, se hace con el Premio Alcaraván de Poesía, convocado por el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera. Mientras escribo esto, el poeta, seguramente, pisa la arena de un litoral más abierto y extendido que el reducido espacio del cementerio alemán de Cuacos. Un motivo poético y, hoy, un motivo para la felicitación.
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sábado, agosto 05, 2006
Apuntaciones añejas
Leo un apunte antiguo que recoge una cita de La Bruyère, tan suyo: "La gloria y el mérito de algunos hombres es escribir bien; el de otros, no escribir nada." En el mismo cuaderno, notas desde la habitación 305 del Hotel Presidente de Lisboa, la muerte de Carlos Cano, y "No viene a mí la luz como solía", de José Ángel Valente, un poema de Fragmentos de un libro futuro, algunos brillantes epigramas de GHB y notas sobre el donjuanismo. Entre noviembre de 2000 y marzo de 2001. Hoy la prensa trae la virulencia de los ataques de Israel sobre Qaa, al noreste de Beirut,que han reventado veintiocho cuerpos de sirios y libaneses que cargaban un camión. Yo, mientras tanto, por buscar un dato perdido en la memoria escrita, me demoro en la lectura de cuadernos antiguos.
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martes, agosto 01, 2006
Santiago Castelo
No hace mucho, M. Simón Viola le aplicaba las palabras con las que Moreno Villa definió a otro extremeño como Enrique Díez-Canedo: "Fue jovial, animoso y poeta, jugó limpio, vivió en impecable lealtad y ponderación, no dejó un solo enemigo." José Miguel Santiago Castelo. Jovial, poeta, animoso, ponderado, impecablemente leal, sin enemigos... Su etopeya valdría para apuntalar para siempre los criterios por los que se conceden las medallas de Extremadura. Santiago Castelo tiene, además, el don de los pintores venerados, a quienes piden sus pupilos trazos naturales e imposibles:
—Maestro, pinte usted una tarde, pero un poquito sólo.
Y el maestro, entonces:
"En esta tarde así, bajo la ropa
tendida en la azotea, yo quisiera
diluirme en los malvas y en los ocres
que bajan hacia el mar entre las huertas..."
("Azotea", de Cuerpo cierto)
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martes, julio 25, 2006
De vuelta
El volcán de San Antonio en La Palma es uno de los muchos puntos de interés de esta isla bonita. Últimamente, los sitios más deslumbrantes que he visitado tienen en común el ser insulares y volcánicos: Islandia, Sicilia, La Palma. De todos he vuelto enriquecido.
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sábado, julio 15, 2006
Para las vacaciones
Estaré unos días ausente. Mientras tanto, aquí dejo un crucigrama para pasar el rato. Es demasiado localista, lo siento por los que no conozcan las claves y los datos; pero ahí está la ‘gracia’ y su dificultad. Si las tiene.
Horizontales: 1. El último libro de Diego Doncel no remite a ninguno. Escribió un bestiario, Casi humanos, me acuerdo. 2. Una de las muchas que escribió Manuel Pacheco. Sociedad Anónima. Manolo y Simón. Consonan te. 3. La primera. Puede ser la tercera y la primera, y, al revés, las siglas de quien escribió Siquiera este refugio. Ese. Ésta y la siguiente, al revés son el nombre de un tabaco rubio. 4. Habitual en las siglas de Extremadura. La desembocadura del Duero. Ésta y la siguiente forman el nombre artístico de un poeta visual. 5. El comienzo de una compañía de teatro de Mérida, casi en la Luna. Lo es Onís, el de Augusto Monterroso. 6. El apellido de una calle de Mérida motivo de chistes. Apellido invertido de hermanos, que no son los Lama, ni los Rodríguez. Al final de ella escribió Basilio Sánchez. 7. La primera. Dos letras, las iniciales del nombre y el apellido de un escritor afincado aquí, cerca de Trujillo. Otra te. La redonda. Cualquier asociación de escritores. 8. La mitad de un personaje de Almudena Grandes. La dirige Álvaro Valverde. Así firma Ramón Ropero. 9. Mi signo zodiacal. Otras iniciales, las del creador del 11 vertical. Ele. Dos vocales. 10. Alonso Guerrero lo es. Como la redonda. Mi cuñada, la primera y el nombre de la hija de un ex-librero de Cáceres. Otra vez la del canuto. 11. Baile extremeño y de más sitios. Rima bien con amado. Casi asina. Terminación plural. 12. El personaje de una memorable novela de un extremeño de Alburquerque. Acaban de publicar su poesía completa, y fue mi profesor de literatura.
Verticales: 1. Río de Italia crucigramero. Aspa. José Antonio Zambrano, que lo admira, lo cita en un lema de Las orillas del agua. 2. Escribió La sed. Otraté. Donde yo trabajo. No está esta letra en “novato”, pero es suya. 3. En el centro de Jaraíz. De ella era la sangre en una novela de Reyes Huertas. Vocal. Siglas de una organización que representó en Extremadura el actual alcalde de Arroyo de la Luz. 4 La primera. Dramaturgo extremeño. Otra vez, una anterior “ex” del “ex”. 5. Así empieza siempre Isabel. Vocal. Consonante. De él editó una novela de lisiados Enrique García Fuentes. 6. En la antigua matrícula del coche de Felipe Núñez. Suya es La huella del aire. 7. Donde acaba el ano. Socorro. La ele. De la primera conjugación. 8. El nombre, sin la primera y la última (es un decir) de una revista ya desaparecida que se publicaba en Plasencia. Contra eso escribió, en parte, una novela Juan Garodri. 9. Tres dramaturgos extremeños y un dramaturgo extremeño. La misma matrícula de antes. El de Calle Urano. 10. Las iniciales de los apellidos de un escritor de Cabeza del Buey y exiliado. Se las _ _ _ _, lo que va a hacer el que suscribe cuando acabe de poner aquí este crucigrama. Perfecto capicúa, según mi hermano José María, hace años. 11. Consonante. Se inventó El mágico aprendiz. Otra consonante. 12. Siglas muy televisivas. Como una onomatopeya del fervor futbolero. Lo escribió Jesús García Calderón y todos se acuerdan de él, de Jesús García Calderón.
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Iriarte y su época
Fue una de las obras de consulta fundamentales cuando empecé a trabajar sobre la literatura del siglo XVIII. La conocí gracias a Jesús Cañas, cuando yo era su alumno de Literatura del XVIII y luego para la elaboración de mi tesis fue un libro al que tenía que acudir con frecuencia. Era de las pocas obras que contenían noticias y un apéndice dedicado al autor que ocupaba muchas de mis horas por aquel entonces, Vicente García de la Huerta. Hace más de veinte años. Manejaba una fotocopia del libro, encuadernada en pasta española, sobre el ejemplar que tenía Juan Manuel Rozas en su biblioteca.
Más de un siglo después de su primera edición, de 1897 en Sucesores de Rivadeneyra, Iriarte y su época, el libro de Cotarelo y Mori es reeditado por Artemisa con un prólogo de Marta Agudo. Qué alegría tener este libro en la biblioteca y poder consultarlo cuando uno guste. Qué alegría que sea Marta la que lo ofrezca al lector en unas páginas justas y sensibles, sin caer en la hagiografía. Muy bien.
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viernes, julio 07, 2006
Final de curso
Sin duda, el novelista de éxito Vicente Blasco Ibáñez, el que fuera recibido en Argentina por una multitud de treinta mil personas con motivo de una gira para impartir unas conferencias, el novelista más vendido y más traducido de los de su tiempo, sigue ocupando el primer puesto de alguna lista. Por ejemplo, la que he repartido a mis alumnos de 5º a final de curso con las diez novelas del programa.
Las han puntuado de 0 a 10, y han sido El doncel de Don Enrique el Doliente, El señor de Bembibre, La Gaviota, Peñas arriba, Los Pazos de Ulloa, La Madre Naturaleza, Nazarín, Halma, Su único hijo y Entre naranjos. Sobre 23 encuestas entregadas, Blasco Ibáñez ha obtenido 190 puntos; por detrás, las dos novelas de Pardo Bazán, 176 y 179,5 respectivamente. Gusta más la segunda parte. Luego, La Gaviota y las dos novelas de Galdós, que, como pertenecientes al mismo ciclo, comparten, casi, puntuación: 161 y 161,5. En realidad, han aprobado a todas las novelas, pero me duelen un poco los 126 puntos de Pereda, la puntuación más baja, y los 148 de Gil y Carrasco, un poco por encima de Larra. Y es que ha habido de todo. Quien ha dado un diez a Peñas arriba, quien ha castigado por partida doble a Galdós con un suspenso al tiempo que reservaba sus dieces para Fernán Caballero y Blasco Ibáñez... Mi “Clarín”, por otra parte, no ha levantado excesivos entusiasmos, aunque por ahí tengo la prueba de algún apasionado. Nada nuevo; pero me interesan estas consultas para tomar el pulso lector de quienes pronto serán formadores de otros lectores.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, julio 07, 2006 0 comentarios
La barbería
—¡Virgen Santa, lo que hay que ver!
—¿Qué pasa?
—Ése, ¿habéis visto?
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, julio 07, 2006 1 comentarios