"El historiador no es el que sabe. Es el que busca." Preparándome para las Jornadas JUAN PABLO FORNER Y LA ILUSTRACIÓN que organiza la Biblioteca Municipal de Mérida, que lleva el nombre del polígrafo extremeño, he vuelto a uno de los estudios literarios más valiosos y mejores entre los de mi biblioteca dieciochista. El de François Lopez. Se publicó en 1976, en francés, Juan Pablo Forner et la crise de la conscience espagnole au XVIIIe siècle. Luego, en 1999, la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León lo editó en español, traducido por Fernando Villaverde. No cuajó el intento de hacerlo desde aquí, y que conoce mi amigo Jesús Pérez Magallón, otro estudioso dieciochista. Sigo encontrando en cada página de esta magna obra no sólo relieves de erudición y de rigor en el estudio de la historia literaria, sino el ‘aire’ genial de los sabios creativos.
“La méthode que j’ai mise en oeuvre?”, se preguntaba F. Lopez en 1975 al tiempo que expresaba su deuda con algunos libros siempre a mano —así, ahora—, y citaba Le problème de l’incroyance au 16e siècle: La religion de Rabelais, de Lucien Febvre, que le enseñó que “el historiador no es el que sabe. Es el que busca.”
Las Jornadas Juan Pablo Forner y la Ilustración se celebran los días 6 y 7 de octubre de 2006, en la Biblioteca Municipal “Juan Pablo Forner” de Mérida.
viernes, septiembre 22, 2006
François Lopez
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domingo, septiembre 17, 2006
Más música (y palabra)
Prometía el concierto de ayer en el VII Festival de Música Antigua Española de Cáceres y así fue. Mudéjar (Begoña, Ramiro, Vicente y Sergey) es un conjunto virtuoso que nos ofreció un repertorio de canciones o san'as tradicionales sefardís de Marruecos, Turquía, incluso procedentes de Bulgaria, que han maravillado al público en un escenario tan mágico como el de la Plaza de San Jorge.
Aún con la palabra vivida de María Zambrano en una exposición, Metáfora del corazón, con las pinturas de Isabel Ramos y con las imágenes en un video de Emilia Gómez sobre la casa habitada en silencio de protagonista y la reflexión de María Zambrano como motivación. Palacio de la Isla, Cáceres. Hasta el 26 de septiembre.
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sábado, septiembre 16, 2006
Joaquín González Manzanares, José Luis Rozas, Jordi Doce y Christian Bobin
La reunión de estos nombres tiene su razón en una experiencia personal sin ninguna importancia, mera anécdota. Escribía hace días —el mes pasado— una notita biográfica sobre José Luis Rozas para Joaquín González Manzanares, que anda en la preparación del catálogo de su exposición —ya tendremos noticias— y al poco tiempo me topaba en el blog de Jordi Doce con un comentario sobre Autorretrato con radiador de Christian Bobin, un libro hermoso y conmovedor, como dice el autor de Gran angular (DVD, 2005). Y es que yo de Bobin sé por José Luis Rozas, igual que Jordi Doce, como dice en su cuaderno. José Luis lleva tiempo queriendo difundir la obra de este autor francés en España, y contagia su afición a todos sus amigos. Ojalá que entre estos haya algún editor.
Un afán mágico en la reunión de estos nombres a partir de una vocación común.
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viernes, septiembre 15, 2006
Música antigua
Ayer estuve en un concierto de música antigua en el que se tocaron piezas para danza de Mozart, Boccherini y otros, mientras los bailarines interpretaban a niños de cinco años, o menos, y hablaban a gritos de la Play Station, de David Bisbal, de juegos de ordenador... Al fondo, y como un fondo diluido, cinco hombres de negro —un violencello, una viola y dos violines barrocos, y un fortepiano— ejecutaban con perita dignidad las partituras. No necesita la música antigua de calidad adornos de tan dudosa licitud didáctica como lo de ayer, menos en un ciclo consolidado como el VII Festival de Música Antigua Española de Cáceres (hasta el 16 de septiembre —promete el concierto de música de Al-Andalus para ese día). Demasiadas sillas vacías en la Plaza de San Jorge, con fresco. La compañía, Esquivel, (danza &) música.
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jueves, septiembre 14, 2006
Música contemporánea
Ayer estuve en un concierto de música contemporánea en el que las piezas tenían, en su mayoría, casi cien años. El prestigioso trío “Exvoco” interpretó poemas de sonidos, poemas simultáneos y de música verbal de 1913, 1914, 1915, 1916..., de 1922, de Tristan Tzara, Antonin Artaud, Giacomo Balla, de Kurt Schwitters (cerraron con la clásica Ursonate)...
Rakete bee bee […]
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
rakete rinnzekete
Beeeee
bö.
A pesar de la descontextualización de este tipo de conciertos —no somos ni el público ni las circunstancias combativas—, es una experiencia que conviene subrayar. Bastante público en una noche de perros. VIII Ciclo de Música Contemporánea en el Museo Vostell de Malpartida (hasta el sábado 16 de septiembre). Hoy voy a un concierto de música antigua. No sé qué voy a encontrarme.
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miércoles, septiembre 06, 2006
Os estamos hasta viendo
Plaza de Italia de Cáceres, cuatro de septiembre. Terraza de verano. Gente del barrio, principalmente. Clientela conocida, como puede comprobarse por la comunicación que se establece a voces entre un grupo que está sentado en torno a un velador y otro u otros. "—Os estamos hasta viendo.", profiere una mujer apoyándose con las dos manos sobre los brazos de la silla y elevándose de pompis a cabeza para ser oída. ¿Cabe análisis sin contexto?
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lunes, septiembre 04, 2006
Un retal
Estoy preparando un texto brevísimo que me han encargado, de menos de doscientas cincuenta palabras, sobre una lectura que sugiere muchas, muchísimas más. Es complicado quitar de aquí y de allá, y sólo la comprensión cómplice de quien me lea justificará el resultado que el texto ofrezca. Recuerdo a la señora Palmira, amiga de mi madre, que cosía con unas manos primorosas, con su cuerpo enjuto, la espalda corva de tantos años afanada en su tarea, mientras hablaba sin parar en alta y depurada voz, y con sus pies casi ocultos por la montonera de retales en el suelo. Como ella, recojo ahora un trozo de lo cortado para aprovecharlo:
La no-ficción es a la determinación genérica de las obras de lectura lo que la tolerancia cero es a la medición de las actitudes humanas, una chorrada envuelta en la dudosa necesidad de etiquetar sintéticamente las cosas. En nuestro tiempo, generalización y desatino tienen a veces demasiados parentescos. Y hablo principalmente de usos de la lengua.
Y así, con un simple retal, un hilván aquí y otro allá, el recuerdo de una señora de más de noventa años que aún cose, aunque sea sólo para sus hijas, aquí queda este texto de doscientas doce palabras. Así, claro, no es tan complicado, no.
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viernes, septiembre 01, 2006
Examen de septiembre (38º)
Hemos estrenado el mes con examen y con 38 grados. Es la primera vez que una alumna me trae como justificante de su incomparecencia al examen —ha llegado una hora y media después del inicio— el recibo del pago de los servicios de una grúa. Se le ha roto el tubo de escape del coche y no ha podido llegar. En el recibo se especificaban con detallismo inusitado las razones del servicio, para su demostración y validez. Conociendo a algunos exigentes, tenía que haber llegado al aula arrastrando el tubo de escape. Hará el examen otro día.
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sábado, agosto 26, 2006
Sciascia
El tipo que tenía que venir a casa a repararme un desperfecto no se lo imaginaba. Era posible que en ese momento estuviese intuyendo mi enfado porque habían pasado dos horas desde las ocho y cuarto de la mañana, la hora fijada para su venida. Pero él no podía imaginar que durante la espera hubiese leído casi de cabo a rabo Los apuñaladores, de Leonardo Sciascia (Barcelona, Tusquets Editores, Col. Andanzas, 609, 2006. Traducción de Juan Manuel Salmerón). Quizá por eso no acababa de entender, cuando llegó, que no le recibiese con enojo. Más bien —podría haberle dicho—, gracias a él, durante la espera, pasé un rato muy agradable leyendo esta breve novela en este ejemplar que también tiene su historia cotidiana, unos días antes, naturalmente. Se lo voy a contar, mire usted —podría haberle dicho.
Mi hermano José María, con motivo de mi cumpleaños y en una visita relámpago a su casa en Zafra, me obligó a bajar a la calle, a una librería cercana, me hizo entrar y me conminó a elegir un libro. Fue su regalo. (—Es que, si no, se me pasa—, dijo con fraternal autoridad.) Elegí Los apuñaladores, que tiene poco más de cien páginas de texto en un cuerpo generoso, lo que llevó a mi hermano a decir, delante de la librera y en presencia de mi amigo Miguel Salazar, testigo siempre de tanto, que había sido muy moderado.
La entidad de este gran regalo de mi hermano no se mide, sin duda, por su número de páginas. Es un texto espléndido y me acordé al leerlo de Julián Rodríguez. Primero, porque pensé en que una obra así tiene ese aire que tan bien le va a su Editorial Periférica. O sea, que estoy seguro de que a Julián le encantaría ser el editor de este tipo de obras. Segundo, porque, primero, quizá, se me activó la memoria de algo leído en su blog sobre esta novela de Sciascia. También me acordé de Jesús García Calderón, por la trama procesal del relato.
Las circunstancias que rodean la investigación de trece apuñalamientos simultáneos en la ciudad de Palermo el 1 de octubre de 1862 constituye el centro del relato, que es crónica, ensayo y, al tiempo, alegoría sobre “la derrota de la ley, de la justicia, del sagrado dogma de la igualdad” (pág. 91). Una gozada.
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miércoles, agosto 23, 2006
La conjetura de Poincaré
He leído y escuchado que el ruso Grigori Perelman, considerado uno de los hombres más inteligentes del mundo, ha rechazado la medalla Fields de matemáticas. Alguien ha dicho que está chiflado.
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martes, agosto 22, 2006
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XX)
Javier Marías escribió hace tiempo sobre los nombres de sus personajes de novela y sobre el nombrar a los personajes de novela. Llegó a decir que, después de Kafka, nadie debería llamar a sus personajes por iniciales, y decía que si se encuentra una novela que lo haga la dejará a las pocas páginas. Así de claro. Qué cosas. Yo nunca haré una cosa así. A mí me vienen ahora algunos nombres de los personajes de las novelas de Galdós, sin iniciales.
El único personaje con nombre de la novela Paradoja del interventor es Cristo. Surge en la secuencia o capítulo 13, pero de una manera muy significativa, porque su nombre se pone en boca de un jornalero (el segundo jornalero), que alude, a propósito de la decadencia de la estación, a una expresión como “ya sólo hay miseria y crujir de dientes”, que atribuye a su autor diciendo “como dice Cristo”. Es obvia la intención del narrador de esconder tras esta mención de una autoridad religiosa, histórica, bíblica o como quiera que sea, al personaje que efectivamente se llamará Cristo y que será quien bautice —secuencia 17— al forastero con el nombre del interventor, repitiendo lo de “En verdad en verdad te digo...” Genial.
La innominación de los personajes es clara para el sentido de la vacuidad de la novela. Están el hombre del rincón (1), el afilador (9), el barquillero (15), el cantinero (13), el amante violento y la mujer (19), el guarda (24), el vendedor de barquillos, con otro nombre también, el estilita... El forastero no conoce a los tipos con los que se topa, y absurdo sería que el narrador nos dijese, por ejemplo, que el portavoz de los albañiles que se mofa del afilador se llama Rafael. Sin embargo, la novela comienza con una evidente alusión a la identidad del personaje sin nombre pero con atributo: “El interventor llegó a la ciudad en tren una noche de noviembre. En aquel momento no era todavía, en modo alguno, el interventor ni había adquirido los derechos o la propiedad del nombre.” ¿El nombre? Genial.
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domingo, agosto 20, 2006
Russell P. Sebold
En algunos cuadernos electrónicos he leído entradas celebrativas de aniversario, en las que se recordaba la fecha de creación del propio cuaderno. Yo quiero remitir hoy a una entrada de éste, de Pura tura, del sábado 20 de agosto de 2005, que celebraba el cumpleaños de Russell P. Sebold. Hoy domingo cumple 78 años.
Russell P. Sebold compaginó sus trabajos de investigación, además, con la escritura de breves ensayos o artículos en la prensa española, casi exclusivamente en ABC, algunos de crítica literaria y otros, como él los denominó al recopilarlos en una edición publicada por la Universidad de Salamanca en 2004, "de meditación". En algunos de éstos, reflexionó sobre la vida ordinaria y la edad con admirable serenidad y lucidez. En "Las delicias del jubilado", que introducía con unas alusiones a los años sabáticos, envidiables para un profesor universitario extremeño y para cualquier profesor de Secundaria, escribió: "Aprendizaje es la condición de quien aprende; y de hecho, llegado a esta coyuntura vital, se descubre que seguir viviendo es volver a empezar; sobre todo, es volver a aprender, como en la niñez y la juventud. Y te queda mucho por aprender." La relación de las lecciones aprendidas merece la pena leerla en el texto (ABC, de 11 de mayo de 1998 o Russell P. Sebold, Ensayos de meditación y crítica literaria, Salamanca, Ediciones Universidad Salamanca, 2004).
"
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jueves, agosto 17, 2006
La papelería
Parecía estar todo fuera de lugar: los libros, el cliente, yo mismo... En una papelería con libros, un cliente, con desenvoltura y autoridad, requería noticia de las existencias de títulos a la dependienta que, azorada ante el ordenador, buscaba sin éxito los nombres que salían de la boca de aquel individuo, extraños nombres, a juzgar por la necesaria repetición insistente y por el lento y a veces dubitativo deletrear de los mismos. C-A-R-S-O-N M-C-C-U-L-L-E-R-S, y recitaba una serie de títulos consciente de estar siendo escuchado por el resto de la clientela, con la cadencia de quien conoce las obras que nombra y con la displicencia del que va a llevarse cualquiera que tengan para un regalo quizá, una sabia recomendación: El corazón es un cazador solitario, Reflejos en un ojo dorado, La balada del café triste... Nada. Absolutamente nada de este autor.
—Autora— corrige el cliente.
Parecía imposible que no hubiese noticia de esta escritora editada en España por Seix Barral, que no es sello raro. Pero el cliente no se amilanó y tomó como normal el resultado negativo de la pesquisa, dados —quizá— los medios y el mes en el que estamos —digo yo.
—Inténtelo con La Marcha Radetzky.
Y por un instante pensé en que el cliente pedía a aquella mujer que tararease el clásico de Johann Strauss padre, final clásico y descocado del Concierto de Año Nuevo. Por darle un medio, decía yo. No; un nuevo gesto conocido me devolvió a la realidad de la escena: Roth, Joseph. Joseph Roth. R-O-T-H. Me acordé de Álvaro Valverde y la casualidad de que él había escrito en su blog un día antes un texto sobre el autor de, ahora sí, La marcha Radetzky, Crónicas berlinesas, El triunfo de la belleza, La leyenda del Santo Bebedor, que fueron los títulos que recitó el cliente con la misma actitud que había demostrado momentos antes con parte de la bibliografía de Carson McCullers.
Decepción. Eso tuvo que ser lo que sintió aquel cliente cuando escuchó el resultado de la búsqueda.
—¿Seguro que es Joseph?— preguntó el cliente.
Sabía que no, que habría tecleado R-O-T-H y que se había colado Philip, y no Joseph. Yo compré mis lápices y me fui, dejándolos a los dos dando vueltas a un expositor de Anagrama, con los “Compactos” de bolsillo, buscando a Roth. Y a McCullers, a John Banville, a David Lodge, a Daniel Pennac, qué se yo. Buscando a Godot en una papelería.
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sábado, agosto 12, 2006
Nuevos modos textuales
Sigo leyendo y anotando sobre los textos de creación y de opinión en los cuadernos de bitácora en internet. Principalmente, para hablar de nuevos modos en la crítica literaria, como ya dejé dicho a propósito del Diario de lecturas de Vicente Luis Mora.
Una compañera me prestó hace tiempo un libro sobre estos asuntos. Es una obra colectiva coordinada por Covadonga López Alonso y Arlette Séré, Nuevos géneros discursivos: los textos electrónicos. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, y en sus trabajos hay cierta base conceptual útil y algunos análisis bien fundamentados.
Los contenidos de los comentarios a las entradas de un blog son, principalmente, motivo de discusión y explican la mayoría de los criterios o instrucciones de uso que un autor publica para conocimiento de sus lectores. Normas de conducta basadas en la educación, en el respeto. Pero este segundo nivel textual que conforman los comentarios presenta otros lados menos deontológicos. Por ejemplo: una entrada o post puede generar cuatro comentarios (o cincuenta y siete); pero ese espacio textual queda recogido en un nivel de comunicación subterráneo, que no aflora a la superficie del cuaderno entero, que no contagia al resto de entradas de ese cuaderno. Y no sólo esto, sino que no es habitual que en otras 'superficies' textuales, en otros cuadernos de bitácora, diarios o blogs, haya restos de la actividad textual que ha generado un comentario perdido en el espacio.
Propongo una experiencia que no es nueva: escribir comentarios sobre entradas ajenas o sobre comentarios soterrados en la superficie textual del cuaderno, de tal modo que se le da publicidad a un texto 'oculto', si merece la pena.
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viernes, agosto 11, 2006
Adiós a la época de los grandes caracteres
Tenía a Abraham Gragera como poeta pendiente e incompleto. Ahora que he leído su libro Adiós a la época de los grandes caracteres (Valencia, Pre-Textos, 2005) queda cancelada esa percepción limitada de un joven autor al que yo he considerado siempre extremeño, de Montijo, dicho sea sin tono reivindicativo.
Hace quizá más de seis años, tuve que irme de una lectura poética de Abraham en el Ateneo de Cáceres, organizada por Julián Rodríguez, y compartida con José María Cumbreño. Me explico. Escuché los comentarios y los poemas de éste, pero no pude quedarme, por otros asuntos, a la lectura de Abraham, que venía precedido de muy buenas referencias. Había leído los poemas que publicó Abraham en el número 10 de La luna de Mérida, de 1998, que pertenecían a un libro en proyecto titulado Hacia el comienzo, quizá germen de este Adiós... De La luna es igualmente un microrrelato publicado en 2003. También, por gentileza de Antonio Orihuela, leí lo de Voces del extremo. Poesía y conciencia (2000). Ahora lo recupero y lo completo en esta oportuna edición de Pre-Textos.
Hay un tú y un yo humanos en los poemas de Abraham, y un vosotros que se reserva para los objetos, cuya poetización es más cernudiana que nerudiana. Hay una variedad de formas sugerente en los poemas de Abraham en este libro. Y hay un poeta que ha leído y ha sabido dosificar y aderezar los tonos conocidos, como en la suite de “Siete presentes”. Muy recomendable.
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lunes, agosto 07, 2006
Cementerio alemán, Yuste (tres)
Tercer apunte sobre un motivo poético del que hablé aquí el 8 de mayo. Tres días después, escribí una addenda para hablar de dos poemas inéditos que añadir a la lista, uno (otro) de Álvaro Valverde y otro de Santos Domínguez, fechado en enero de 2006. Éste, ahora, se hace con el Premio Alcaraván de Poesía, convocado por el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera. Mientras escribo esto, el poeta, seguramente, pisa la arena de un litoral más abierto y extendido que el reducido espacio del cementerio alemán de Cuacos. Un motivo poético y, hoy, un motivo para la felicitación.
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sábado, agosto 05, 2006
Apuntaciones añejas
Leo un apunte antiguo que recoge una cita de La Bruyère, tan suyo: "La gloria y el mérito de algunos hombres es escribir bien; el de otros, no escribir nada." En el mismo cuaderno, notas desde la habitación 305 del Hotel Presidente de Lisboa, la muerte de Carlos Cano, y "No viene a mí la luz como solía", de José Ángel Valente, un poema de Fragmentos de un libro futuro, algunos brillantes epigramas de GHB y notas sobre el donjuanismo. Entre noviembre de 2000 y marzo de 2001. Hoy la prensa trae la virulencia de los ataques de Israel sobre Qaa, al noreste de Beirut,que han reventado veintiocho cuerpos de sirios y libaneses que cargaban un camión. Yo, mientras tanto, por buscar un dato perdido en la memoria escrita, me demoro en la lectura de cuadernos antiguos.
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martes, agosto 01, 2006
Santiago Castelo
No hace mucho, M. Simón Viola le aplicaba las palabras con las que Moreno Villa definió a otro extremeño como Enrique Díez-Canedo: "Fue jovial, animoso y poeta, jugó limpio, vivió en impecable lealtad y ponderación, no dejó un solo enemigo." José Miguel Santiago Castelo. Jovial, poeta, animoso, ponderado, impecablemente leal, sin enemigos... Su etopeya valdría para apuntalar para siempre los criterios por los que se conceden las medallas de Extremadura. Santiago Castelo tiene, además, el don de los pintores venerados, a quienes piden sus pupilos trazos naturales e imposibles:
—Maestro, pinte usted una tarde, pero un poquito sólo.
Y el maestro, entonces:
"En esta tarde así, bajo la ropa
tendida en la azotea, yo quisiera
diluirme en los malvas y en los ocres
que bajan hacia el mar entre las huertas..."
("Azotea", de Cuerpo cierto)
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martes, julio 25, 2006
De vuelta

El volcán de San Antonio en La Palma es uno de los muchos puntos de interés de esta isla bonita. Últimamente, los sitios más deslumbrantes que he visitado tienen en común el ser insulares y volcánicos: Islandia, Sicilia, La Palma. De todos he vuelto enriquecido.
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sábado, julio 15, 2006
Para las vacaciones

Estaré unos días ausente. Mientras tanto, aquí dejo un crucigrama para pasar el rato. Es demasiado localista, lo siento por los que no conozcan las claves y los datos; pero ahí está la ‘gracia’ y su dificultad. Si las tiene.
Horizontales: 1. El último libro de Diego Doncel no remite a ninguno. Escribió un bestiario, Casi humanos, me acuerdo. 2. Una de las muchas que escribió Manuel Pacheco. Sociedad Anónima. Manolo y Simón. Consonan te. 3. La primera. Puede ser la tercera y la primera, y, al revés, las siglas de quien escribió Siquiera este refugio. Ese. Ésta y la siguiente, al revés son el nombre de un tabaco rubio. 4. Habitual en las siglas de Extremadura. La desembocadura del Duero. Ésta y la siguiente forman el nombre artístico de un poeta visual. 5. El comienzo de una compañía de teatro de Mérida, casi en la Luna. Lo es Onís, el de Augusto Monterroso. 6. El apellido de una calle de Mérida motivo de chistes. Apellido invertido de hermanos, que no son los Lama, ni los Rodríguez. Al final de ella escribió Basilio Sánchez. 7. La primera. Dos letras, las iniciales del nombre y el apellido de un escritor afincado aquí, cerca de Trujillo. Otra te. La redonda. Cualquier asociación de escritores. 8. La mitad de un personaje de Almudena Grandes. La dirige Álvaro Valverde. Así firma Ramón Ropero. 9. Mi signo zodiacal. Otras iniciales, las del creador del 11 vertical. Ele. Dos vocales. 10. Alonso Guerrero lo es. Como la redonda. Mi cuñada, la primera y el nombre de la hija de un ex-librero de Cáceres. Otra vez la del canuto. 11. Baile extremeño y de más sitios. Rima bien con amado. Casi asina. Terminación plural. 12. El personaje de una memorable novela de un extremeño de Alburquerque. Acaban de publicar su poesía completa, y fue mi profesor de literatura.
Verticales: 1. Río de Italia crucigramero. Aspa. José Antonio Zambrano, que lo admira, lo cita en un lema de Las orillas del agua. 2. Escribió La sed. Otraté. Donde yo trabajo. No está esta letra en “novato”, pero es suya. 3. En el centro de Jaraíz. De ella era la sangre en una novela de Reyes Huertas. Vocal. Siglas de una organización que representó en Extremadura el actual alcalde de Arroyo de la Luz. 4 La primera. Dramaturgo extremeño. Otra vez, una anterior “ex” del “ex”. 5. Así empieza siempre Isabel. Vocal. Consonante. De él editó una novela de lisiados Enrique García Fuentes. 6. En la antigua matrícula del coche de Felipe Núñez. Suya es La huella del aire. 7. Donde acaba el ano. Socorro. La ele. De la primera conjugación. 8. El nombre, sin la primera y la última (es un decir) de una revista ya desaparecida que se publicaba en Plasencia. Contra eso escribió, en parte, una novela Juan Garodri. 9. Tres dramaturgos extremeños y un dramaturgo extremeño. La misma matrícula de antes. El de Calle Urano. 10. Las iniciales de los apellidos de un escritor de Cabeza del Buey y exiliado. Se las _ _ _ _, lo que va a hacer el que suscribe cuando acabe de poner aquí este crucigrama. Perfecto capicúa, según mi hermano José María, hace años. 11. Consonante. Se inventó El mágico aprendiz. Otra consonante. 12. Siglas muy televisivas. Como una onomatopeya del fervor futbolero. Lo escribió Jesús García Calderón y todos se acuerdan de él, de Jesús García Calderón.
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Iriarte y su época

Fue una de las obras de consulta fundamentales cuando empecé a trabajar sobre la literatura del siglo XVIII. La conocí gracias a Jesús Cañas, cuando yo era su alumno de Literatura del XVIII y luego para la elaboración de mi tesis fue un libro al que tenía que acudir con frecuencia. Era de las pocas obras que contenían noticias y un apéndice dedicado al autor que ocupaba muchas de mis horas por aquel entonces, Vicente García de la Huerta. Hace más de veinte años. Manejaba una fotocopia del libro, encuadernada en pasta española, sobre el ejemplar que tenía Juan Manuel Rozas en su biblioteca.
Más de un siglo después de su primera edición, de 1897 en Sucesores de Rivadeneyra, Iriarte y su época, el libro de Cotarelo y Mori es reeditado por Artemisa con un prólogo de Marta Agudo. Qué alegría tener este libro en la biblioteca y poder consultarlo cuando uno guste. Qué alegría que sea Marta la que lo ofrezca al lector en unas páginas justas y sensibles, sin caer en la hagiografía. Muy bien.
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viernes, julio 07, 2006
Final de curso
Sin duda, el novelista de éxito Vicente Blasco Ibáñez, el que fuera recibido en Argentina por una multitud de treinta mil personas con motivo de una gira para impartir unas conferencias, el novelista más vendido y más traducido de los de su tiempo, sigue ocupando el primer puesto de alguna lista. Por ejemplo, la que he repartido a mis alumnos de 5º a final de curso con las diez novelas del programa.
Las han puntuado de 0 a 10, y han sido El doncel de Don Enrique el Doliente, El señor de Bembibre, La Gaviota, Peñas arriba, Los Pazos de Ulloa, La Madre Naturaleza, Nazarín, Halma, Su único hijo y Entre naranjos. Sobre 23 encuestas entregadas, Blasco Ibáñez ha obtenido 190 puntos; por detrás, las dos novelas de Pardo Bazán, 176 y 179,5 respectivamente. Gusta más la segunda parte. Luego, La Gaviota y las dos novelas de Galdós, que, como pertenecientes al mismo ciclo, comparten, casi, puntuación: 161 y 161,5. En realidad, han aprobado a todas las novelas, pero me duelen un poco los 126 puntos de Pereda, la puntuación más baja, y los 148 de Gil y Carrasco, un poco por encima de Larra. Y es que ha habido de todo. Quien ha dado un diez a Peñas arriba, quien ha castigado por partida doble a Galdós con un suspenso al tiempo que reservaba sus dieces para Fernán Caballero y Blasco Ibáñez... Mi “Clarín”, por otra parte, no ha levantado excesivos entusiasmos, aunque por ahí tengo la prueba de algún apasionado. Nada nuevo; pero me interesan estas consultas para tomar el pulso lector de quienes pronto serán formadores de otros lectores.
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La barbería
—¡Virgen Santa, lo que hay que ver!
—¿Qué pasa?
—Ése, ¿habéis visto?
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viernes, junio 30, 2006
Marsé Proust

Juan Marsé no es sólo uno de los escritores que conozco que más corrige, sino de los menos (o más) celosos con respecto a sus manuscritos. Hace años, en su casa de Barcelona, le pedí que me mostrase alguna de sus páginas manuscritas. No tenía ninguna a mano (¡), y me mostró un díptico de la agencia literaria de Carmen Balcells que había utilizado como fotografía de portada una página manuscrita de Marsé. Verdaderamente era como yo me imaginaba, un complejo ‘palimpsesto’ lleno de tachaduras y añadidos. También le pedí en otra ocasión copia del manuscrito completo de alguna novela para un estudio en proceso. Me dijo que no tenía, que no los conservaba. Que el de Si te dicen que caí lo donó hacía tiempo para una subasta con fines benéficos y que lo compró un tipo.
Marcel Proust es uno de los escritores que no he conocido que más corrigió. Alain de Botton, en su entretenido y estratégico libro Cómo cambiar tu vida con Proust (Ediciones B, 1998), cuenta sobre este afán que después de publicarse el primer volumen de En busca del tiempo perdido en 1913 la obra adquirió unas dimensiones impensables y el autor fue cambiando la conformación global de la novela, volviendo el escritor una y otra vez sobre lo escrito, incluso en la fase última de la corrección de pruebas impresas. Botton habla de que la novela se convirtió en el producto de los esfuerzos no sólo de un Proust, sino de varios, de una sucesión de autores, como mínimo tres, un Proust 1 que redactó el manuscrito, un Proust 2 que lo releyó, y un Proust 3 que corrigió las galeradas. Mi trabajo me conduce en el caso del autor de Rabos de lagartija a más de tres Marsé, algunos más.
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jueves, junio 29, 2006
Puerto en Boxoyo
Hace unos días me pidió el poeta José Luis Puerto el pliego de firmas para adherirse a la plataforma contra el cierre de la Librería Boxoyo de Cáceres. Uno más. Me contaba que, cuando vino a Cáceres, el 20 y el 21 de marzo pasados, a presentar el último libro de Basilio Sánchez y a leer poemas en la Facultad de Filosofía y Letras —mis alumnos escucharon a un poeta que 'entraba' en una de las lecturas del programa—, fue a la librería de Jaime Naranjo. Compró una primera edición de Gabriel Miró, de El humo dormido (Atenea, 1919), y, estando allí, me cuenta, presenció "una inspección municipal que me pareció inquisitorial y tensa".
Más de un mes antes de que se hiciese público que una librería de antiguo de Cáceres era cerrada por la autoridad municipal, un cliente, escritor, poeta, amante de los libros, presenciaba una escena extraña en un establecimiento tan amable.
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Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XIX)
Más de dos meses han pasado desde mi última anotación sobre Paradoja del interventor. He de contar que hace un mes y pico un amigo me dijo que estaba poniéndome un poco cansino en mi cuaderno con los asperges sobre la novela de Gonzalo Hidalgo. Lo he dejado estar, pero no quiero que mi amigo, ni nadie, crea que han concluido mis apuntes sobre esa excelente novela. Dieciocho breves textos no son nada comparados con las páginas que cualquier obra literaria menor recibe del autor de un artículo publicado en una revista especializada.
En este tiempo, han aparecido algunas reseñas más sobre la Paradoja de Gonzalo. Me alegra mucho que buenos y sabios lectores tengan conocimiento de sabios y buenos escritores ‘desconocidos’ como GHB.
Acabo de ver las páginas que le dedicó el pasado domingo Liborio Barrera en El Periódico Extremadura, y las fotografías de Toni Gudiel en la estación y con Plasencia al fondo. Subrayo de lo que dice Gonzalo en esa conversación que ha querido escribir una novela en la que no ocurra nada, en la que un capítulo no lleve a ningún sitio de la trama y que, sin embargo, el lector sienta la necesidad de seguir leyendo. Es importante que se difunda así lo que tiene importancia y valor. Por ahora, sirvan estas líneas para dar pie a las próximas.
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martes, junio 27, 2006
Audio-video-blog
Muchas mañanas de domingo escucho Mundo Babel, el programa que lleva con su encanto Juan Pablo Silvestre en Radio 3. Dos horas de conversación con un invitado, o con dos o tres, dan para saber si un programa es sólido o muelle. Recuerdo una mañana con Anthony Blake, a propósito del espectáculo que tenía en Madrid, con guión de Miguel Murillo. No sé si he hablado antes de esto. En el último programa, Ian Gibson habló de su biografía de Machado.
Ahora recibo un aviso sobre un audio video blog en formato podcast, un archivo sonoro que se distribuye en internet mediante sindicación RSS (Real Simple Syndication), creado por Silvestre y su espacio La Boa. Es un original canal de podcasting con interesantes contenidos.
Como mi conocimiento de Juan Pablo Silvestre ha sido siempre a través del oído, y no de lo leído, estoy encantado con este cuaderno de bitácora que se oye. Ahora, mientras escribo esto, escucho “La máscara”, en las voces de Federico Luppi, de Terele Pávez y de Juan Pablo. Puede accederse también a su programa Mundo Babel, que, curiosamente, lo archivan en la página de la Agrupación de Profesionales y técnicos del Partido Comunista de Madrid , sensibles a ciertos programas de calidad.
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miércoles, junio 21, 2006
El arte de leer
"En lo que me encuentro un poco más digno y serio es en mi afición a leer mucho y a gente buena de todos los países y de todos los tiempos. ¡Si me pagasen los periódicos por leer bien como me pagan por escribir mal!" (Leopoldo Alas, "Clarín", Carta a Galdós, 29 de julio de 1886)
Predicaba Alas en su artículo "El arte de leer" la lectura de lo mejor, y decía que ello convertía su texto en un rasgo de abnegación, pues con lo primero, "vengo a pedir que no se me lea".
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domingo, junio 18, 2006
El mamón de Lama
Tanto la sustantivación del adjetivo como el uso de la preposición hacen de esto un motivo de conversación entre los amantes de la gramática. Perdón, entre los amantes no, entre gente aficionada. Ni eso, entre los que quieran hablar de ello.
“El mamón de Lama” —la SER, especial Mundial de Fútbol de Alemania, 15:35 aprox., 18.06.2006— responde al cariz del lenguaje deportivo radiofónico que no es otro que el propio de su objeto, bien sea en el terreno de juego o en la grada. “El mamón de Lama” es como “El cabrón del árbitro” o “El manta de Cañizares”, pero en el caso del periodista de la SER que se lo dice a su compañero Manolo no hay una intención insultante, sino cariñosa. Cosas del lenguaje. Es lo que tiene el deportivo, el lenguaje deportivo radiofónico, tan premiado y tan reconocido. Y tan desmesurado.
Hoy, que he leído la impecable despedida de Sebastián Serrano, el Defensor del Lector de El País, me pregunto por qué en otros sectores de la información están o han estado permitidos la publicidad de los puritos, un brandy ‘cosa de hombres’, la noticia no contrastada o el lenguaje soez.
Lo insoportable no es eso, sino que después de tanta incorrección, sólo los mareos de Ronaldo, lo circunspecto de Raúl, la contención de la euforia, los destinos de los jugadores en su día de descanso..., y poco de fútbol, del verdadero. Así, claro, en todos los sitios. Oé, oé, oé.
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viernes, junio 16, 2006
Memoria del jardín
Memoria del jardín es el título de la antología poética de José Luis Puerto que ha publicado la Diputación de Salamanca en su serie “Autores Salmantinos”. Recoge una selección de la obra publicada por José Luis Puerto desde 1982 hasta 2004, es decir, desde El tiempo que nos teje, que salió en la colección “Provincia” de León, hasta De la intemperie, en Calambur, más unos poemas inéditos reunidos bajo el rótulo de Topografía de la herida, situados aquí entre los de Las sílabas del mundo (1999) y los del libro de 2004.
“Una cartografía del Paraíso (Sobre la poesía de José Luis Puerto)” es la introducción que firma Ángel L. Prieto de Paula. El crítico y profesor (y poeta —¿que fue?—) ya escribió sobre Puerto en la revista Espacio/Espaço Escrito (núm. 15-16, 1998) cuando la última entrega del autor era Señales, el Premio Gil de Biedma de 1997. Ahora, sobre la base de aquel texto, ha reescrito honestamente una clarificadora invitación a la lectura del poeta de La Alberca. Qué coincidencias: he tomado Señales de mi biblioteca y está al lado de dos libros poéticos —dos buenos libros— de Prieto de Paula, Ortigia (Barcelona, Taifa, 1985 —sí, donde la segunda de Conjuros, de Claudio Rodríguez; donde la segunda de Moralidades, de Gil de Biedma—) y Compás del vacío (Alicante, Aguaclara, 1989).
Hay una postura contemplativa en la poesía de José Luis Puerto; hay una reflexión sobre el detalle; hay un interés por la palabra..., y por la plenitud y la armonía..., que hacen apacible el acto de su lectura.
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Balonmano en Badajoz
Viernes, 16. Partido amistoso entre la selección española masculina de balonmano con la de Francia. Los mismos que en el Europeo de Suiza hace unos meses, cuando la medalla de plata para España, campeona del mundo. Ningún periódico ha hablado de ello hasta ayer, cuando casi clandestinamente se han entrenado en Cáceres. Ya no hay entradas, desde hace un mes, para los que nos enteramos hace días. Hoy Canal Extremadura ha dicho que cinco mil privilegiados (sic) disfrutarán del partido en "La Granadilla". Notable.
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jueves, junio 15, 2006
La Biblioteca "Ángel y Alicia"
La Biblioteca "Ángel y Alicia" es la biblioteca pública de Villanueva de la Vera, en Cáceres. Muchas bibliotecas públicas tienen nombre propio. La de mi pueblo lleva el del abuelo de un amigo mío, que fue cronista de Zafra, don Antonio Salazar. Su nieto, mi compadre y amigo: Miguel Salazar. La de la ciudad en la que vivo, Cáceres, lleva los nombres insignes, y no sólo en términos bibliográficos y bibliofílicos de don Antonio Rodríguez-Moñino y doña María Brey. La Biblioteca de Cuenca se llama "Fermín Caballero". La de Castuera recuerda a un profesor, Gonzalo Soubrier, y la de Torrelaguna, que inauguró Gerardo Diego, a Juan de Mena. "Pedro Gutiérrez", que fue su primer archivero-bibliotecario, se llama la Biblioteca de Calahorra, y "Cánovas del Castillo", la Biblioteca Provincial de Málaga. Pero no conozco ninguna que se llame como la de Villanueva de la Vera, sin apellido alguno. Así, "Ángel y Alicia", sin más.
Me lo cuenta con pasión mi amigo Isidro Timón, cuando me habla de su padre, Valentín Timón, que fue alcalde de la Villanueva verata en la época franquista; uno de esos alcaldes a los que en democracia se les pidió que continuasen. Que continuasen, entre otras cosas, fomentando la lectura. Porque la Biblioteca Pública de Villanueva, "Ángel y Alicia", se creó en aquellos años de dificultades con unos pocos libros esenciales —todo Tintín, me cuenta Isidro, cuando él tenía ocho años—, y a don Valentín se le ocurrió recordar a una pareja de maestros que por las mañanas enseñaba a leer a los niños y por las tardes a sus padres. Ángel y Alicia.
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domingo, junio 11, 2006
e-findex
Escuché ayer por la mañana en la SER a Juanjo Salado, de la Fundación Ciudadanía, presentar las jornadas e-findex, sobre la blogosfera, que se celebrarán el próximo fin de semana, del 16 al 18 de junio en Cáceres, en la Institución Cultural "El Brocense". El programa promete, y su primera difusión incita al conocimiento de otros rincones, como el de Diego Agúndez, Bocaditos —que tiene su entrada sobre el cierre de Boxoyo Libros—, o el de Goyo Tovar.
Cuando pueda, escribiré mi propuesta sobre la aportación de los cuadernos de bitácora en la red a la lectura y a la crítica literaria. Un apunte: la impresionante y sugerente densidad de comentarios generados en el cuaderno de Vicente Luis Mora sobre obras como En ningún paraíso (Madrid, Visor Libros, 2005), de Diego Doncel, impagable para el que quiera saber algo de los intereses poéticos de autores y de lectores; o la oportunidad que se ofrece al estudioso para bucear en la trastienda del escritor, como puede verse en el blog de Julián Rodríguez.
Nota bene: algún problema técnico me ha impedido incorporar algunos vínculos a lo citado. Una fruslería, dados los medios que tenemos para buscar lo que nos interesa.
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viernes, junio 09, 2006
El peso de la vida
Recibí el último libro de poemas de Olvido García Valdés, Y todos estábamos vivos (Barcelona, Tusquets Editores, 2006) y creí estar ante una amplia selección de su obra publicada, casi su obra completa, de tan voluminoso. Doscientas diecisiete páginas de poemas. Bien es cierto que la colección "Marginales" de Tusquets siempre abre poema en página impar, y en este volumen hay casi tantas páginas blancas (las pares) como poemas. Casi. También es verdad que desde Del ojo al hueso, su anterior libro (Madrid, Ave del Paraíso Ediciones, 2001), han pasado cinco años. Casi.
Convencido de que la cantidad y el peso de los poemas de Olvido no son mensurables, encuentro en ellos cualidades simbólicas mucho más cuantificables en términos artísticos.
Cada uno de los poemas —cien, número redondo: repartidos desigualmente en tres secciones, "Lugares", "No para sí" y "Sombra a sombra"— logra que el lector se demore, y vuelva sobre lo andado, y, más adelante, relacione una escena con un pensamiento, el pensamiento de una escena con un retrato —¡qué espléndidos aquí!—, y un retrato con un detalle..., la expresión de lo sensitivo. Tiene mucho este libro, mosaico, recuento y reafirmación.
Leo que quien habla en el libro ha conocido la confidencia de la muerte, y leo de angustia oculta. Leo, sin embargo, Y todos estábamos vivos, y concluyo que mis primeras percepciones se explican por el peso de la vida.
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sábado, junio 03, 2006
Cierre cautelar
Digo yo que cerrar una librería como medida cautelar debido al peso a que se somete la estructura del edificio no tiene mucho sentido. La cautela habría de expresarse no con el cierre sino con la apertura a todas horas del establecimiento, de tal modo que se multiplicasen las ventas y el consiguiente desalojo de los estantes. ¡Ah, la lógica de las resoluciones!
Contra el cierre en Cáceres de la librería de viejo Boxoyo, un grupo de ciudadanos, amigos y clientes, vamos a escribir una protesta que pasaremos a la firma en breve.
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viernes, mayo 26, 2006
Ni Dios mismo
El miércoles 24 se presentó en Cáceres la última novela de Pilar Galán, Ni Dios mismo (Mérida, De la luna libros), en un acto que llenó el salón del Colegio Mayor Francisco de Sande. Qué alegría da tener que sentarse necesariamente en las únicas sillas disponibles. Y más, si es al lado de Maribel y Basilio. Compañeros profesores, amigos, familiares de Pilar... Un familiar, Carmen Galán, leyó el texto que había escrito para la ocasión Santos Domínguez, que no pudo asistir —no por "razones ajenas", como se dijo en un lapsus, sino por otras bien propias—, y que puso en su sitio el género. ¡Ah, el género! La novela histórica (?). Y un profesor de Historia, Miguel Ángel Melón, también participó. Sé que se mordió la lengua. Porque hay mucho que decir sobre esos productos que tanto gustan a algunos lectores. Si Pilar no ha querido hacer una novela histórica, si Ni Dios mismo no es una novela histórica, si Santos habla de "subgénero" y si Miguel Melón no cree en la cosa... ¿Entonces? La próxima vez yo aprovecharía a Miguel Ángel Melón como buen lector de buena literatura. Sin más.
Jaime Naranjo me tiene reservado un ejemplar de la novela. No sé hasta cuándo, porque siguen diciéndole que vender libros es pesado, y creo que ya está en conversaciones con J.R. Alonso de la Torre —es espléndido y sugerente su viaje por la Raya de Extremadura y el Alentejo La frontera que nunca existió, en la Editora Regional de Extremadura— para montar un ruidoso bar de copas en La Madrila. Aquí en Cáceres. En donde el otro día se presentó la novela de Pilar Galán. Felicidades, Pilar.
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sábado, mayo 20, 2006
La pertinacia de Antonio Gómez
Ayer estuvo en casa Juan Manuel Barrado (ahora, si me empino, puedo ver, casi al ras del suelo, la ventana de su cocina. Somos vecinos desde hace meses). Me regala siempre su amistad y su confianza, como el otro día, al darme a leer sus Fragmentos de cal, unos versos en los que anda trabajando y que quiere dedicar a Felipe Núñez, y en los que yo veo también una dedicatoria implícita a Antonio Orihuela (y a Miguel Labordeta, a César Vallejo, a Paul Celan, a Vicente Aleixandre...). A veces, como ayer, me regala algún libro o me muestra otros hallazgos. Ayer me dejó ver el "catálogo" de la exposición Cuadernos escolares que hasta el 15 de junio puede verse en la Biblioteca de Extremadura en Badajoz. No pude estar en la inauguración el pasado lunes y sólo he tenido un rato, gracias a Juanma, para contemplar lo que es más que un catálogo de otra de las singulares ideas generosas de Antonio Gómez. Una caja con doce cuadernos más el de introducción e índice que antologa la colección Cuadernos escolares, que se le ocurrió a A.G. hace ya un tiempo y en la que ha involucrado a decenas de artistas y escritores.
Lo de Antonio es una pertinacia amable. Él, calladamente —a veces con una notoriedad callada, como en sordina—, va contándote, al oído casi, su último proyecto y te invita a participar. Al tiempo, lo cuenta a los que pudiesen tener capacidad para su mayor difusión. Y poco a poco va cautivando a todos. Primero, a los que colaboran en su proyecto con sus creaciones —recordemos La Hoja Parroquial de Alcandoria, La Centena, La Pirámide...—, luego, a los que lo materializan en cuidadas ediciones.
Hace años que me dio algunos cuadernos para su distribución entre amigos escritores que ahora leo en el catálogo. Hace poco que me ha dado algunos boletines para su idea de Rh (robos y hurtos), y estoy convencido de que algún día leeremos en un libro confesiones que ni en los más oscuros tiempos de humo y cerrojos.
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miércoles, mayo 17, 2006
Ángel Campos Pámpano, Premio de Traducción "Giovanni Pontiero"
Por la espléndida antología Nocturno mediodía. Antología poética (1944-2001) de Sophia de Mello Breyner Andresen, que publicó en 2004 Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, el poeta, profesor y traductor Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1957) ha obtenido el VI Premio de Traducción "Giovanni Pontiero" que convocan el Centro de la Lengua Portuguesa/Instituto Camões de la Universidad Autónoma de Barcelona y su Facultad de Traducción e Interpretación. Este premio, dotado con seis mil euros, se convoca un año para traducciones del portugués al catalán y otro año para obras vertidas del portugués al español.
Un reconocimiento merecido a una trayectoria de muchos años —hace veintiséis ya de la versión de A.C.P. de las Odas de Ricardo Reis en Balneario Escrito— y prestigiada por versiones de excelencia de autores fundamentales de la literatura portuguesa contemporánea, desde Pessoa hasta Al Berto, pasando por António Ramos Rosa, Saramago —que le entregará la próxima semana el premio a Ángel—, Carlos de Oliveira o Eugénio de Andrade.
Enhorabuena, amigo.
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lunes, mayo 15, 2006
16 de mayo
El cumpleaños de Pedro, mañana 16 de mayo. El mismo día que murió Lola Flores nació mi segundo hijo. Nació el mismo día y el mismo mes que —setenta y siete años antes— Juan Rulfo. A la hora en que escribo esto debe de estar repasando conceptos de "Cono" sobre crecimiento y densidad de la población, en España y en Extremadura. Lo nuevo con respecto a lo que yo estudiaba es eso de fijarse en lo más cercano, en la Comunidad propia. Y lo de inmigrantes, tan impensable en los tiempos de la emigración. Nacimientos menos defunciones, dice el libro. Como cuando él nació, que se murió Lola Flores. Felicidades, Pedro.
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sábado, mayo 13, 2006
Francisco Ayala
Yo tenía diecisiete años aquel veintiséis de enero. Escribí esa fecha en la portadilla de mi ejemplar de Los usurpadores. La cabeza del cordero, de Francisco Ayala, la edición de Selecciones Austral con introducción de Andrés Amorós (Madrid, Espasa-Calpe, 1978). Fue uno de los libros —otros eran El beso de la mujer araña de Manuel Puig, los Cuentos de Cortázar en Alianza Editorial...— que componían el lote de uno de los mejores regalos que me han hecho en mi vida. Un premio, más bien, por ganar un concurso literario en el instituto. Los profesores que eligieron aquellos títulos, sin saber que iban a marcarme profundamente con su gesto, fueron MariCarmen Rodríguez y Antonio García. Ella es un privilegio que disfruto cuando voy a Zafra. A él no le veo desde hace veintiséis años.
Mi ejemplar viajó conmigo ayer a Trujillo para conocer a Francisco Ayala. Un grupo de amigos, de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx) cenamos con él y con su esposa, Carolyn Richmond. (Viajó también con nosotros el primer tomo de los Cuentos completos de Clarín, en edición de C. Richmond). Y viajaron también mi amigo y compañero José Luis Bernal y Enrique Cidoncha, un conocimiento grato, un joven fotógrafo que nos ha presentado a todos Santos Domínguez y que ha captado imágenes memorables de Ayala. Con él, con Enrique, ayer, su cámara fotográfica.
Disfrutamos poco tiempo de la presencia de Ayala. Suficiente para constatar la presencia de un siglo y ver pasar los nombres y sus ecos. Al llegar a casa, volví a colocar mis libros, sin abrir, en sus estantes. Y Enrique dejó en algún sitio, al llegar a la suya, la bolsa con su cámara, sin sacar. Un acontecimiento.
(Hoy, Francisco Ayala ha participado en Almendralejo en el Día del Bibliófilo que organiza todos los años la UBEx).
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jueves, mayo 11, 2006
Cementerio alemán, Yuste (bis)
Sumo a esa futura antología en formación de los poemas sobre el cementerio alemán de Cuacos de Yuste dos inéditos. Uno es de Santos Domínguez, que tiene fecha de enero de 2006. Es como un díptico: en una tabla, 1945; en la otra, 2005. Ambas llevan sendos lemas de Yeats. El último verso del poema:"Un hombre es extranjero en cualquier cementerio en que repose". El poema de Álvaro Valverde, el padre de la estirpe, no lo conozco; pero sé por él que lo escribió el verano pasado, al amanecer.
Los dos pararon en aquel lugar de paso para hacer el poema. Un motivo poético.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, mayo 11, 2006
Juan Goytisolo y José María Ridao en la Plaza de Ibn Marwan
Ha merecido la pena recorrer los noventa kilómetros que separan Cáceres de Badajoz (y la vuelta) para escuchar en el jardín de la Biblioteca de Extremadura a Juan Goytisolo y José María Ridao. Han participado en el I Encuentro Internacional de Cultura del Mediterráneo, que ha ideado y organizado Isabel Barceló con el apoyo de la Consejería de Cultura de la Junta extremeña.
Es el caso que conozco bien lo que han escrito los dos, y he tenido el placer de escucharlos en varias ocasiones; y lo de esta noche (ya ayer) no por previsible ha dejado de tener la frescura de lo que se descubre como dicho por primera vez.
Tengo un año menos que Ridao y, si se me permite, me identifico con él en el modo de lectura de Juan Goytisolo y en haber hallado en esa lectura las puertas que me han llevado a otros autores y otros mundos. Hoy José María Ridao ha rendido justo homenaje a Juan Goytisolo, y cada vez que mencionaba a Blanco White, a Fernando de Rojas, a Américo Castro o a Francisco Márquez Villanueva como sitios motivados por el autor de Don Julián, yo, desde la primera fila cabeceaba empujando el aire, como un infla, quiero decir, un hincha.
El público estaba feliz por estar allí. Un señor tomó el micrófono para decir que estaba feliz. Le contestó Ridao feliz y consciente de que el estado de las autonomías —desarrollo y sostenible, no desarrollo identitario— le permitiese ser feliz en Badajoz. Y Goytisolo me confesó su felicidad por "lo de Barcarrota", que no es ningún crimen, sino una "biblioteca", la hallada emparedada en una vivienda de esa localidad.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, mayo 11, 2006
lunes, mayo 08, 2006
Cementerio alemán, Yuste
Hoy he escuchado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la propia voz de su autor, José María Micó, un poema que ya había leído en su libro La sangre de los fósiles (Barcelona, Tusquets, 2005). Ha participado en un recital de poesía junto a Jordi Virallonga y Antonio Jiménez Millán. Una lectura memorable. Por lo triple también.
El poema de J.M. Micó era "Cementerio alemán", uno más de la estirpe iniciada, creo, por Álvaro Valverde en Una oculta razón cuando dedicó un texto al cementerio alemán situado a la orilla de la carretera que une Cuacos de Yuste con el Monasterio. Micó tiene fechado el poema el 15 de noviembre de 2000, "Con Jordi y con Eduard". Es decir, con el citado Jordi Virallonga y con el también poeta Eduard Sanahuja, que le acompañaron ese día en la visita al pequeño cementerio. Micó ha dicho hoy que aquel día de noviembre quedaron los tres poetas en dedicarle unos versos a aquel motivo. Sólo Micó cumplió, ha dicho.
Hace casi exactamente un año que Álvaro Valverde dedicaba un texto en su blog a este motivo poético en que se ha convertido el cementerio alemán de Yuste. Él citaba también otro poema de José Carlos Llop, de La dádiva, y lo de Treinta monedas de José Luis García Martín. Hay otro de Juan Lamillar. Y no sé, si a esta hora, ya habrá uno de Lorenzo Oliván, a quien incitó el propio Álvaro.
Cementerio alemán de Yuste. Un motivo poético.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, mayo 08, 2006
Escenarios de novela
Desde octubre, al comenzar el curso y hablar en clase sobre El señor de Bembibre de Gil y Carrasco, renuevo a cada poco la lectura de esa novela en los controles que hago a mis alumnos de quinto. Todavía queda, creo, algún rezagado que tiene que hablarme sobre ese texto espléndido. No importa. Yo también he dejado para ahora, para los primeros días de mayo, el conocer de primera mano los escenarios reales de ese espacio textual. No ha sido a propósito, y es que la novela empieza: "En una tarde de mayo de uno de los primeros años del siglo XIV, volvían de la feria de San Marcos de Cacabelos"[...]
Ha resultado una experiencia gratísima contemplar el lago de Carucedo, el castillo de Cornatel —aun con su grúa enorme por las obras de restauración—, el de los Templarios de Ponferrada —incluso con sus restricciones por obras—, las orillas del Sil, los "encendidos picachos de las Médulas" (cap. XXXI), y Villafranca del Bierzo, la patria de Enrique Gil, con su evocación y la de sus páginas. Y patria también de Juan Carlos Mestre, cuya Antífona del otoño en el Valle del Bierzo releo vuelto del viaje y escucho en la palabra de Juan Carlos y la música de Amancio Prada, de Pedro Sarmiento, de Rafael Domínguez, de Cuco Pérez y de Luis Delgado, ese artista.
En el próximo viaje por esas tierras me llevaré el disco para escucharlo en el coche y mi ejemplar iluminado de la edición de El señor de Bembibre en la colección Austral que hace un par de años publicaron Miguel Ángel Muñoz San Juan y Juan Carlos Mestre. Nos hemos prometido volver. Para levantar la vista, sosegados, en la Catedral de León y en el Panteón Real de San Isidoro. Y evocar también escenarios de novela.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, mayo 08, 2006
domingo, abril 30, 2006
Climas
En este tiempo, sobre las siete de la tarde cae el sol justo sobre este escritorio y enardece las motas de polvo que se han posado en la superficie de esta pantalla en la que leo. Es más, he cogido de un estante un libro hace tiempo sin tocar y al abrirlo, sobre esta luz natural que cae, tan poniente, decenas de motas han volado en este espacio encendido, primero, como pájaros espantados y como fuegos de artificio que se apagan y descienden a lo oscuro luego.
El libro es Climas. Odile e Isabelle, de André Maurois, la traducción de Assumpta Roura en Ediciones del Bronce, en 1997. Lo compré hace unos seis años en Badajoz y en su segunda parte, la de Isabelle, leo:
"Cometemos el error de decir que el amor es ciego; lo único cierto es que el amor pasa por alto los defectos y las debilidades y que ve perfectamente cuando está convencido de haber encontrado en alguien lo que de verdad le importa sin tener necesidad de razonarlo."
En eso pienso en esta tarde en la que el sol sigue iluminando a trozos este espacio.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, abril 30, 2006
lunes, abril 24, 2006
Con Jaime Naranjo. De libros
Lunes festivo —por San Jorge, ayer domingo. Paseo de Cánovas. Feria del Libro de Cáceres. He estado con Jaime Naranjo. Hemos hablado de libros. En casa he leído en El boomeran lo que ha escrito Javier Rioyo sobre la librería de Jaime, sobre Boxoyo Libros. No lo dice, pero debería saberse que ese rincón único de Cáceres, en donde uno puede pasar horas dedicado a esos dos placeres asociados a las buenas librerías, ver libros y charlar con el librero, puede desaparecer atenazado por pleitos y sentencias que lo consideran un negocio peligroso por el peso que soporta el inmueble.
La desolación de Jaime se traduce en cerrar antes de que le cierren la librería. No puede ser. No debe ser. ¿Nos vamos a quedar callados? ¿Sólo vamos a escribir en nuestros blogs elogios y denuncias, lamentos y protestas? No debe ser.
Con Jaime Naranjo, de libros. Hemos hablado de autores y de la Feria. El periódico traía hoy buenas noticias sobre la afluencia de público y el volumen de ventas; pero el interés cultural sigue fallando, comentamos. Aun así, añado, es importante que en el centro de la ciudad, en su paseo principal, pase lo que está pasando. Claro que, luego, uno se viene abajo.
Porque uno, hoy, estaba aquí para presentar dos novedades editoriales del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura: una espléndida traducción de los Sonetos de Shakespeare, de Carmen Pérez Romero, y un libro sobre Gabriel García Márquez: crónica y novela, de Carolina Molina Fernández. Y no había nadie de la Universidad. Estaban Rosalía y Santos Domínguez, Jaime, Pepe Domínguez, algunos familiares de Carolina Molina, Teófilo González Porras, algunas señoras que pasaban por allí. A Miguel Ángel Melón, que fue director de Publicaciones de la Universidad no le dio tiempo a llegar desde Monroy, y sé de su disculpa. Nadie más.
Con Jaime, hablando de libros. Ojalá que por muchos años. Y en su librería.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, abril 24, 2006
domingo, abril 23, 2006
Garlito
El Diccionario de la Academia Española trae como principio de la primera acepción de la palabra garlito lo siguiente: "Especie de nasa, a modo de buitrón"... Sea.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, abril 23, 2006
domingo, abril 16, 2006
Un regalo, de Tato
Recomiendo leer la entrada Un regalo del blog de Tato. Hace muchos años me sentí igual después de que alguien enredase en mis libros y en mis cajones. En la mesilla de noche había un paquete de tabaco rubio —yo, por aquel entonces, fumaba Ducados— y el ladrón encendió un pitillo —había ceniza en el suelo, al lado de la cama. Acababa de comprarme mi primer ordenador, vivía al lado de la comisaría de policía y los ladrones forzaron la puerta por las bisagras. Me parecen circunstancias reseñables. A los pocos días, el periódico publicó los signos que acostumbran a usar los 'cacos' para señalar sus objetivos. En mi puerta quise ver un pictograma cuya traducción según el periódico —creo recordar— era un displicente "Nada de interés", o sea, que no había joyas, que era lo que buscaban los ladrones. Otros mensajes informaban: "Mujer sola", "Ya limpiado" o "Limpio"...
Yo también pensé en mis ladrones, en sus sueños, sus pasiones, sus problemas, sus gustos; y recuerdo cómo me sentí al comprobar que alguien había estado hurgando en mis cosas, esa desnudez...
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, abril 16, 2006
jueves, abril 13, 2006
Mi hermano y yo

La lectura de Años de ignorancia..., un libro de cuatrocientas treinta y dos páginas de mi hermano Luis R. y con una tirada de poco más de una docena de ejemplares, que consiste en evocaciones personales y reflexiones sobre acontecimientos entre 1946, año de su nacimiento y 1970, antes de casarse, me incita a recuperar esta foto que otro hermano, José María, arbitrista y autor del prólogo al libro citado, iba a publicar en su blog.
La foto de José María y yo está tomada un domingo a la salida de misa, en la iglesia de Santa Marina de Zafra, y se las trae. Obsérvese la diferencia entre los hermanos a partir de una mera pose: el carácter resolutivo y extravertido de la postura de mi hermano —mano izquierda en el bolsillo del pantalón, piernas en una actitud dinámica y abierta— frente al hieratismo hermético y de firmeza castrense del que luce el flequillo más tupido y atemorizado. Sólo un detalle rompe la distributiva fraterna: mi lazo al cuello, no parece propio, de tan desarreglado.
Se admiten comentarios.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, abril 13, 2006 0 comentarios
martes, abril 11, 2006
Un cuaderno antiguo
La búsqueda de un dato me ha llevado a detenerme en la lectura a saltos de un cuaderno antiguo (9 de marzo a 20 de junio de 2001). Contiene muchos apuntes y notas, algunas entradas de teatro o de cine (se borran, sí, se borran con el tiempo las del cine), un recorte del periódico, citas, listas, comentarios... De todo hace cinco años.
Hay un apunte sobre el ensayo público de la obra teatral de un amigo, El pan de la vida, de Honorio Blasco, en la Sala Trajano de Mérida. Hay una nota sobre el cumpleaños de mi hija —con quien leí Asterix y Latraviata, con Uderzo y sin Goscinny— y al día siguiente otra a propósito de la intervención de Manuel Rico y Javier Rodríguez Marcos en "La estación azul", el programa de Radio 3 que dirigen Ignacio Elguero y Javier Lostalé. Llamé y no entré en directo. Hay una frase de una amiga que hoy es preciosa —la amiga, no la frase: "No me gusta que estés malo". Hay también unas líneas tristes del cuatro de abril por la muerte de la madre de un amigo, Ángel Campos ("Yo también te quiero mucho" es un verso real que no está, así, en La semilla en la nieve, su espléndida elegía). Hay un jersey echadizo, unos pantalones piratas, una ocurrencia: la propuesta de que un recluso de Cáceres-2 curse estudios de Filología en la Facultad. Están las notas sobre Don Giovanni de Mozart y las de una tarde de mayo de consultas en la Biblioteca Nacional. Está un apunte sobre un título anterior para el Memorial de un testigo de Santos Domínguez: Plaza de la palabra. Están las notas para un acto literario con Manuel Neila y Basilio Rodríguez Cañada que no llegó a celebrarse. Y hay una frase que escuché a mi hijo decir a su amiga Marta: "—Tengo ganas de hacer caca, ¿quieres acompañarme?". De todo hace cinco años.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, abril 11, 2006
sábado, abril 08, 2006
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XVIII)
En la crónica publicada el viernes en El País de la presentación en Barcelona de la nueva novela de Eduardo Mendoza, Mauricio o las elecciones primarias, que ha editado Seix Barral, se recogen las declaraciones del novelista, que compara la escritura de una novela con un viaje: “Uno piensa que viaja a París, pero luego decide quedarse en un pueblo del trayecto, triste y mal iluminado. Descarrilé en esta novela.” ¿Habrá leído Mendoza la novela de Gonzalo Hidalgo Bayal? Ojalá.
La idea de Mendoza del viaje —en tren, claro— aplicada a la escritura narrativa da pie para subrayar una vía de la intención de la Paradoja del interventor como exploración sobre las posibilidades de un narrador frente a su personaje. Esa vía o ese marco es el de un individuo que escribe y que se propone inventar a un personaje vacío y llenarlo con su palabra a partir de relaciones causales. El narrador explora sobre lo narrable y se empeña en crear desde la nada, en someter, a través de la palabra, los componentes convencionales de una trama novelesca, para demostrar —si cabe empeño tan presuntuoso en un escritor como GHB— qué puede hacerse a partir de un personaje interventor que no es interventor, de un tren que no pasa, de un misterioso sobre, de un cuaderno de hule negro...
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, abril 08, 2006
Dijo un campesino a su amada
"Si el dinero no basta, apuesto el corazón. Es una moneda que también tiene precio. Me lo arranco del pecho, y todavía fresco lo pongo sobre la mesa para que oigamos juntos los latidos de un órgano que me hizo amarte desde la mañana hasta el anochecer, para conmoverme a tu lado con las lágrimas que sin duda has de derramar por mi sacrificio. Pero, si aun así pensaras que ni siquiera un corazón vierte la sangre de la que esperabas nutrirte por muchos años, podemos ir en busca de otras partes de mi cuerpo, no me importa que tomes los pedazos, no hay en ellos nada que ya no haya cedido por adelantado."
Hace pocas horas que me contaba Nélida Piñon que el cuento que comienza así, y que se titula "Dijo un campesino a su amada", provocó que una lectora se pusiese en contacto con ella para agradecerle el haberlo escrito. Está en O calor das coisas (1980), y en español está incluido en el volumen El calor de las cosas y otros cuentos, que, en traducción de Elkin Obregón publicó Fondo de Cultura Económica en 2000 y reeditó en 2005 en España al calor del Premio Príncipe de Asturias.
Nélida Piñon ha estado en Cáceres en el I Congreso Nacional de la Lectura. He pensado en el imperio narrativo de su personaje Scherezade, de Voces del desierto (Alfaguara, 2004, en traducción de Mario Merlino), como analogía posible con su creadora. Juan Domingo Fernández, periodista, que sabe de escuchar a buenos conversadores, lo confirma.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, abril 08, 2006
miércoles, abril 05, 2006
Una clase con Cernuda
Hoy he llegado a clase y en la pizarra estaba escrito, como un residuo de la clase anterior, el nombre del poeta sobre el que íbamos a hablar. Luis Cernuda. No era letra de profesor, sino de alumno que había expuesto un ejercicio meritorio. Circunstancias concretas merodean sobre lo hecho y sobre lo que escribo un día como hoy. Demasiado pedestres.
Olvidado de todo, me interesa especialmente destacar la importancia de la lectura de unos versos (Sólo dos tonos rompen la penumbra: / destellar de algún oro y estridencia granate.), y los que siguen, hasta ciento ocho (Luis de Baviera escucha 'Lohengrin', nuevamente). Ha sido sólo el principio de algo. Hemos quedado para mañana. Qué obligación.
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, abril 05, 2006
Criptografías
No me extraña que algunos se inquieten cuando escuchan que uno escribe sobre aquellos licenciados en Filosofía y Letras que ahora se dedican a encuadernar libros o sobre los estúpidos libreros que se hicieron médicos y ahora están operando. En realidad, es para inquietarse, si uno escribiese así. Siempre he reivindicado el dar nombres, cuando no haya ofensa. Pero últimamente, todo el mundo escribe en clave, y yo, que soy un ignorante, y, además, soy poco susceptible, no me entero de nada.
P.S.: lo de los licenciados en Filosofía y Letras que ahora se dedican a encuadernar libros y lo de los estúpidos libreros que se hicieron médicos y ahora están operando son frases que han intentado construir un argumento, nada más. Por si acaso.
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, abril 05, 2006
martes, marzo 28, 2006
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XVII)
Acabo de recibir la nueva edición de la novela Paradoja del interventor (Barcelona, Tusquets Editores, 2006). Hace el título número 599 de la colección Andanzas. No observo variaciones llamativas con respecto a la primera edición en Del Oeste Ediciones (2004). Me confirma el autor que, además de la corrección de erratas, ha realizado otras menores para evitar repeticiones, redondear alguna frase o unificar “alguna cosilla (un ejemplo: a veces, el interventor usaba un ‘cazo’ y a veces un ‘cacillo’; ahora sólo usa ‘cacillo’), cosas así”.
En cubierta, una fotografía de Geoffrey Clifford (Businessman Awaits his Train), que no retrata —y en realidad, no tiene por qué— la vieja estación de la novela y su progreso industrial desvanecido. En la solapa, una buena fotografía de Gonzalo Hidalgo hecha por Ismael Rozalén.
No parece que esta novela haya sido publicada con anterioridad por Del Oeste Ediciones en 2004. Sólo en la solapa se dice que es una “novela culminante de Hidalgo Bayal que ahora rescatamos para nuestro catálogo”. Nada más. Como ocurrió con Entre líneas, de Luis Landero, que publicó Tusquets en 2001, y que, a pesar de algunas variantes, tuvo una insoslayable primera edición con dibujos de Javier Fernández de Molina en Los Libros del Oeste ilustrados en 1996.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, marzo 28, 2006
sábado, marzo 25, 2006
Últimos días
Y un día conoció a un hombre bueno,
y aquel hombre le dijo que la amaba.
Eduardo Jordá
Se acordó de haber leído un poema triste pero alegre, en el que se hablaba de una mujer a la que dijeron que le quedaban seis meses, y ella dijo que sí. Siempre decía que sí. Decía que sí a su vida aburrida, a la indolencia, a todo; y volvió a leer sus libros más queridos y se fue despidiendo de todos, los libros, los amigos, caminó y compró flores, y un jilguero al que soltó enseguida, y conoció a un hombre bueno que le dijo que la amaba. Y a partir de ese momento, todo fue limpio y sencillo, y los días no terminaban nunca, hasta que llegó el fin. Pero fue fácil, decía el poema, porque sólo cerró los ojos, vio aguas y nubes, y oyó risas de niños.
Se acordó de haber leído aquel poema cuando conoció a un hombre bueno y aquel hombre le dijo que la amaba. A ella no le quedaban seis meses, pero había sentido algo parecido cuando pensó en lo hecho a lo largo de su vida. No le hacía ninguna falta que nadie le dijese el tiempo que le quedaba para que ella mirase a su pasado. Ella creía que no había hecho nada. Y se lo dijo al hombre que la amaba.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, marzo 25, 2006
jueves, marzo 23, 2006
Alto el fuego permanente
He puesto a enfriar una botella. Espero ansioso el momento de descorcharla.
He descorchado una botella y he bebido con un amigo para celebrar la idea de enfriar una botella para descorcharla cuando la ocasión lo merezca. Tautología feliz.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, marzo 23, 2006
lunes, marzo 20, 2006
Entre una sombra y otra
"Entre una sombra y otra,
la esperanza es una luz compartida.
El estremecimiento,
delante del poema, de otro hombre sin paz."
Este poema, de los más breves del volumen, lleva por título el de este nuevo libro de Basilio Sánchez (Cáceres, 1958), Premio Unicaja de Poesía, que se presenta hoy lunes 20 de marzo en Cáceres, en el Aula de Cultura de Caja de Extremadura, a las 20.00 horas. Para hacer la presentación va a bajar desde León el profesor, poeta y traductor José Luis Puerto (La Alberca, 1953), que, también, leerá sus poemas el martes 21 en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, marzo 20, 2006
domingo, marzo 19, 2006
Irak
Tres años ya de la invasión de Irak. En estos días, sin reparar en el aniversario, pensaba en que, a pesar de la retirada de las tropas españolas, sigue habiendo poderosas razones para manifestarse contra una guerra injustificada, que incluso ahora intensifica sus operaciones militares. Hoy, en Madrid, varios miles de personas han salido a la calle para recordarlo. Y me pregunto por qué en este país, España, la televisión pública emite dos espléndidos y tremendos documentales en La noche temática (La 2) a partir de las doce de la noche, hasta casi las tres de la madrugada. La franja horaria de máxima audiencia está reservada a espacios más formativos.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, marzo 19, 2006
martes, marzo 14, 2006
Alonso Zamora Vicente
A la salida de clase, en el pasillo, el Decano me dio ayer la noticia de la muerte de don Alonso Zamora Vicente. Salía del aula 29, la de tercero de Filología Hispánica, de hablar de Martes de Carnaval, de Valle-Inclán. Precisamente, sobre el que tanto escribió Zamora Vicente: sus estudios sobre las Sonatas (1947 y 1951), La realidad esperpéntica (1969), Valle-Inclán, novelista por entregas (1973)...
Supe por él que existía una figura en la Academia como la de Secretario Perpetuo, que, si uno cierra los ojos a la certeza de que somos finitos, era perfectamente comprensible en términos corporativos. Hasta que en 1989 dejó de serlo. Un imposible, pues. Ni siquiera don Alonso podía creerlo, y a veces jugó tras esa fecha con el oxímoron de firmar como "Ex-Secretario Perpetuo de la Real Academia Española".
En Cáceres, a dos pasos de casa queda una parte importante de lo que fue don Alonso, su biblioteca, con más de 30.000 registros, entre los que se encuentra la espléndida colección de publicaciones periódicas. Desde 1990 algún viaje se ha ahorrado más de uno a Madrid por tener aquí un estudio filológico o el número de una revista que buscaba. El tesón de siempre y el duelo de hoy están representados en la directora de esa biblioteca: Mª Antonia, 'Queca', Fajardo.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, marzo 14, 2006
lunes, marzo 13, 2006
Agudeza y arte de ingenio
"Un hotel cúbico desafía a la Edad Media en Cáceres". Es el titular de El País el domingo pasado para hacerse eco de la noticia de que va a construirse un hotel de cinco estrellas en esta ciudad.
(Un hotel de cinco estrellas, sí. No una biblioteca, no. Ni un comedor social con diseño de vanguardia, no. Un hotel de cinco estrellas. El desarrollo, sí, el desarrollo.)
Léase, pues, el titular: "Un hotel cúbico desafía a la Edad Media en Cáceres". Y donde pone "Media" póngase "de Piedra". Resulta, pues, que "Un hotel cúbico desafía a la Edad de Piedra en Cáceres".
Nótese el significado del verbo "desafiar" y enfréntese un hotel cúbico (?) a la Edad Media (o de Piedra) y un resultado sería que los trogloditas se defienden.
La verdad es que la noticia del periódico empezaba así: "Las señoras, bien peinadas, con buenos abrigos, suben la cuesta empedrada para llegar a misa de siete. Al atravesar la plaza se enteran de la noticia y contemplan el fotomontaje que este periódico reproduce a la derecha [—yo no—]. Una se santigua; la otra exclama "Jesús, María y José" sin dejar de andar. Una tercera pregunta: "¿Y esto lo sabe José María? Porque yo le voy a llamar esta noche." José María es José María Saponi, alcalde de Cáceres, del PP; y la noticia consiste en la intención por parte de los propietarios del mejor restaurante de la ciudad, de derribar dos edificios de la plaza de San Mateo, en el corazón del casco histórico, para levantar un moderno hotel de lujo de diseño cúbico ideado por los arquitectos Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla."
Qué cosas. Será lo del patatal, que nos recuerda Álvaro Valverde.
He leído, para curarme del espanto de lo que leo firmado por Antonio Jiménez Barca, algunos textos de Albert Boadella sobre el cretinismo y el aplauso de la estupidez a propósito del montaje de Els Joglars de El retablo de las maravillas. Qué coincidencia. Habla hasta de la novela de Jerzy Kosinski Desde el jardín.
Me reafirmo, además de mi deseo de más bibliotecas y más justicia social, y menos ostentación de la riqueza, en que: no tengo el teléfono de José María, no tengo un buen abrigo, no tengo esa costumbre de ir a misa, no tengo pelo, y, en fin, que no tengo ganas de más grúas para construir nuevos ricos, nuevos libres, nuevos europeos, como escribió Juan Goytisolo en la página 11 de El País el lunes 26 de febrero de 1990.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, marzo 13, 2006
miércoles, marzo 08, 2006
Luis de Oteyza
A mi profesor Juan Manuel Rozas (1936-1986) escuché por primera vez hablar de Anticípolis, la novela de mi paisano Luis de Oteyza (Zafra, 1883-Caracas, 1961). Fue en sus clases sobre la literatura del 27. Rozas va a ser recordado en unas jornadas en abril de las que habrá noticias en estos blogs, seguro. A Oteyza se le recuerda en Zafra, aunque nació allí por casualidad. Anticípolis se publicó por primera vez en 1931 (Madrid, Renacimiento) y conoció una segunda edición dos años después; pero no se había reeditado hasta ahora, que la publica la colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra, en edición de Beatriz Barrantes Martín. No se había reeditado suelta, pues en 2000 se incluyó en la esmerada edición que la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas, publicó como Obras Selectas en dos volúmenes estuchados y que fue presentada en Zafra en un homenaje al autor en octubre de 2000, como me recuerda la dedicatoria que mi hermano José María escribió en su regalo. Rozas citaba —en clase y en sus Tres secretos (a voces) de la literatura del 27— Anticípolis al hablar de la fascinación de la vanguardia por la gran urbe y por la modernidad, principalmente, Nueva York, y al hilo de las referencias a las obras más conocidas de Juan Ramón Jiménez, Moreno Villa, García Lorca, Rafael Alberti... En la narrativa, Benjamín Jarnés, Antonio de Obregón; en el reportaje periodístico, Pedro Segura y Julio Camba. Referencias que no olvida mencionar Beatriz Barrantes en su introducción, que considero una de las más certeras aproximaciones a la significación de Oteyza en las letras españolas, y específicamente a esta singular novela. Pérez Bowie ya escribió sobre El diablo blanco, la novela más conocida de Oteyza, en la oportuna reedición de Clásicos Extremeños del Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz (1993), y Mª Rosa de Madariaga hizo lo propio en su estudio introductorio a Abd-el-Krim y los prisioneros, que la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma de Melilla publicó también en 2000, un libro que recogía una de las proezas periodísticas de Oteyza, la entrevista con el guerrillero del Rif que nadie hasta el momento había logrado y que inmortalizó en una fotografía —que no adjunto— el famoso fotógrafo “Alfonso” (Sánchez Portela). Tengo también en casa media docena de ediciones originales de Oteyza. Es fácil encontrarlas a precio asequible en librerías de viejo. Pero mi mayor ‘tesoro’ bibliográfico de Oteyza es un regalo de un sabio amigo, Pedro Álvarez de Miranda. Se trata de la edición de El diablo blanco (New York, The Macmillan Company, 1932), con notas, ejercicios y vocabulario elaborados por Willis Knapp Jones, para la enseñanza del español en universidades americanas. Es una edición espléndida. El diablo blanco fue traducida, además, a catorce idiomas y estuvo a punto de ser llevada al cine. Pasado mañana, diez de marzo, se cumplen, precisamente, los cuarenta y cinco años de la muerte de Oteyza en Venezuela.
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, marzo 08, 2006
lunes, marzo 06, 2006
El rostro de la piedra
Sobre el título de uno de los libros de poemas de María José Flores, incluido en la antología que se ha presentado en Cáceres hoy. Poemas desde 1984 a 2003.
En una mano alzan los lirios de la sangre
en la otra las ramas hirientes del sentido.
En su abandono arde la desnudez del mundo
ese verdor que crece feraz en la ruina.
De El rostro de la piedra.
Hacía tiempo que no asistía a una rueda de prensa tan poética. Tanto que no ha sido tal. Nadie ha preguntado. Con toda la impertinencia de los que trabajan y van a lo suyo y con toda la artificiosa voluntad de los actos políticos, se ha impuesto la poesía, cierto lirismo. No sé.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, marzo 06, 2006
martes, febrero 28, 2006
Lorenzo de Ypiens (Frontera de Caya, hacia 1960)
No sólo resulta grato leer los poemas de Lorenzo de Ypiens (Frontera de Caya, hacia 1960) en el cuaderno de bitácora de Jesús García Calderón, sino que es delicioso para los amantes de los juegos literarios seguir los comentarios que generan por parte de algunos lectores anónimos. Algún lector anónimo, incluso, se ocupa de dar pistas. Un libro de poemas de Jesús García Calderón, Hacer es destruir (Sevilla, Col. Ángaro, núm. 134, 2003) lleva un lema de Fernando Pessoa: Hacer es descansar; y otro de Lorenzo de Ypiens: Hacer es deshacer, deshacer compartir. Recomiendo la lectura de los textos que encabezan como epígrafes notables.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, febrero 28, 2006
viernes, febrero 24, 2006
Del bucle y el ego-documento a Armengol, Miguel Murillo, el padre de Jorge Márquez, Jorge Márquez, y al bucle otra vez
El día después de mi pasado cumpleaños publicaba Juan Cueto en El País un artículo sobre los ‘Ego-blogs’ de amor en el que decía que era un dato irrefutable que la Humanidad nunca ha escrito tanto y tan frenéticamente de sí misma como ahora, con tantas bitácoras circulando por el globo. Decía que los eruditos de la historiografía hablan de ‘ego-documentos’, en los que, a pecho descubierto —yo creo que en la red siempre es así, una red sin red—, se escribe de odios y pasiones amorosas, de intimidades sentimentales, se trafica con el yo para excitar el yo de otros. El ego-documento es el lugar en el que uno puede difundir masivamente, antes de contrastar su interés, desde una intimidad hasta un reconocimiento público. Léase la enfermedad de un hijo o que a uno le hayan invitado a dar una charla en un lugar de prestigio. Un furor planetario, como escribía Cueto.
Un furor planetario que tiene uno de sus orígenes en los bucles y cajas de los que hablaba Antonio R. de las Heras hace más de quince años, cuando pocos podían imaginar qué era aquello que el profesor, sobre las torres de Brueghel y de Escher, decía de la navegación por un mar que desbordaba el cuadro. (Antonio R. de las Heras, Navegar por la información. Premio Fundesco de Ensayo. Madrid, Fundesco, 1991).
Y es que la semana pasada, el jueves, fui a ver Armengol, de Miguel Murillo. Me gustó mucho. Creo que es un montaje espléndido de Mario Gas y un texto con fuerza que ha merecido su reconocimiento. Ya había leído una entrada del cuaderno de bitácora de José Tato, y ya había leído otros juicios sobre la obra desde su estreno. Con la satisfacción por Miguel Murillo que sentí cuando Juan Pablo Silvestre entrevistó en su programa de Radio 3 hace unas semanas al mago (?) Anthony Blake por representar un espectáculo con guión de Miguel.
Y mi hermano, que en el blog de Tato recuerda que el padre de Jorge Márquez, Julián Márquez Villafaina, en su novela Aquellos días de agosto (1999), hablaba de Armengol. Y entonces, recuerdo una mañana en Badajoz, que paso por el Teatro López de Ayala para ver a Miguel Murillo, y acabamos desayunando unas tostadas con manteca colorá, Miguel, Jorge Márquez y yo.
Y yo que empiezo a creer en el bucle, en este enredo que va de Cueto a Tato, de Márquez a Murillo, de Armengol a Portorosa, de mí a mí mismo, de ti a tu tú, de interventor a interventor, como en una novela que estoy leyendo y que se titula Paradoja del interventor.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, febrero 24, 2006
jueves, febrero 23, 2006
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XVI)
Quizá no haya visto la nueva edición en Tusquets Editores de la novela de Gonzalo Hidalgo Paradoja del interventor porque aún no se ha publicado. La que sí se ha publicado es la nueva edición de El cerco oblícuo, que ahora vuelve a aparecer en Calambur, con nueva cubierta, con nuevo diseño.
Volviendo a lo mío, a la novela de Gonzalo Hidalgo Paradoja del interventor, recomiendo de la secuencia 24 el encuentro entre el interventor y el guardabarrera sordo, que es hermano gemelo del afilador, también sordo, en maldición simétrica. Lo significativo no es el relato de una cuestión genética, sino la estremecedora realidad de un interventor preguntando por el interventor, y la presencia de ese coro (latino) del hombre del rincón. ¿A qué el latín en esta novela? La pregunta, sin duda, propiciará alguna nota.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, febrero 23, 2006
martes, febrero 21, 2006
p, de Alejo Steimberg
Mi compañero Enrique Santos Unamuno me dejó este libro, una plaquette casi artesanal que me ha gustado leer, y llevar en el bolsillo de mi chaqueta por lo que pueda pasar. Viene de Argentina, de Ediciones Vox y Fundación Senda. El título: p. Un forofo de lo raro habla en algún poema. Alejo G. Steimberg nació en Buenos Aires en 1974 y es profesor de teoría literaria, poeta y periodista cultural. El objeto libro acerca aquí al lector a un contenido poético realmente interesante y con trasfondo.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, febrero 21, 2006
lunes, febrero 20, 2006
Clara Janés
De Paralajes (Barcelona, Tusquets, 2002):
"CUANDO el mar se retira
deja signos de cristal en la arena,
cuenta historias,
trayectos por el lugar desierto,
caballos blancos que vagan solitarios,
caballeros que buscan
por remotas formaciones rocosas
la flor de la vida,
aves que alcanzan
la curva del más allá,
mientras con túnica azul,
una niña
duerme el sueño de los sueños
sabiendo que está despierta
para un lejano secreto."
CLARA JANÉS leerá sus poemas el martes 21 en el Seminario Humanístico de Zafra y al día siguiente, miércoles 22, en el Aula José María Valverde de Cáceres.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, febrero 20, 2006
domingo, febrero 19, 2006
Entre una sombra y otra
Entre una sombra y otra,
la esperanza es una luz compartida.
Dos versos de un poema con el mismo título que el libro de Basilio Sánchez recientemente aparecido en Visor (Col. Visor de Poesía, 606) y que recibió el Premio Unicaja el pasado año.
Este lugar del poema en el que habito casi todos los días, como el que roba a otro una palabra que utiliza: de almohadón o calza.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, febrero 19, 2006
martes, febrero 14, 2006
Dos compras, dos libros
Antes de nada: molesta que el logotipo de esta plataforma bloguera en la que uno escribe se haya convertido hoy en un corazón naranja.
Ayer compré dos libros. Y no es noticia. Me regalan los justos, o casi. Uno de los libros me lo recomendaron dos personas de cuyo juicio me fío mucho: Santos Domínguez y Paco Espinosa, por orden de aparición. Se trata de Años de vísperas. La vida de la cultura en España (1931-1939), de José-Carlos Mainer (Madrid, Espasa-Calpe, Col. Austral, 568, 2006). Su prólogo es clave: "Para entender un paisaje cultural (Una introducción política)". El paréntesis es determinante (y vinculante). Mi cercanía a lo que leo es toda de índole ideológica e intelectual. Si me olvido de las horas que pasé con su autor, aprendiendo.
El otro libro se titula En jaque, de Berta Marsé, y lo ha publicado Anagrama en su colección Narrativas hispánicas (núm.393). Es un libro de relatos encabezado por "La tortuga", que ganó el Premio Gabriel Aresti de Cuentos. Mi cercanía a lo que leo es más de un lado afectivo. Una alegría. Porque no me olvido del tiempo que pasé con su autora y su familia.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, febrero 14, 2006
lunes, febrero 13, 2006
Nos ha venido Dios a ver con los quioscos, como el que dice (y II)
Una expresión coloquial que suaviza lo afirmado cierra la frase "Nos ha venido Dios a ver..." La frase hecha que significa más o menos que a uno le sucede impensadamente un caso favorable cuando más lo necesitaba. En medio, "con los quioscos", lo único de todo no analizable figuradamente, sí por el contexto. Se trata de un vendedor del cupón que en invierno no pasa frío a la intemperie y que en verano puede aligerar las altas temperaturas.
La expresión coloquial parece envolver la raíz significante del conjunto como una marca espontánea del habla de la calle, nunca mejor dicho.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, febrero 13, 2006
domingo, febrero 12, 2006
Antonio Covarsí
En la mañana de ayer escuché la noticia de que había fallecido una persona en el incendio de su casa en Badajoz. Con estupor, conocí horas después que esa persona era Antonio Covarsí. Un estremecimiento. Mi único "pésame", a la persona más allegada que conocía de Antonio: Ángel Campos. Sé de otros: Luis Costillo, Pablo Guerrero, Manuel Vicente González. Contemplo ahora las fotografías de Antonio para el libro DONDE LAS FLORES SE CONVIERTEN EN AGUA (Badajoz, Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, 1999), que presentamos en el Museo de Cáceres en mayo de 2000 y con el que Antonio quiso retocar un poco la realidad de una serie anterior. Y contemplo las fotografías de Antonio en blanco y negro que ilustran el libro de Manuel Vicente González CARRETERA Y MANTA. UN VIAJE ENTRE BADAJOZ Y ALENTEJO (Badajoz, Del Oeste Ediciones, 2004). En blanco y negro. En negro.
Con Pablo quiero que una flor, roja, blanca, como sea, pueda más que el azogue sin fondo de la muerte.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, febrero 12, 2006
viernes, febrero 10, 2006
Un documento para la historia de la poesía española del siglo XX
Sabía que Biblioteca Nueva había publicado algunos títulos ya de esta colección de “Documentos para la historia de la poesía española del siglo XX”, entre ellos, un estudio sobre la poesía de Antonio Carvajal y un libro del extremeño Antonio Méndez Rubio sobre la poesía española ente 1968 y 1978, que no he visto.
Ahora me llega, por indicación de su autor, un nuevo título de la colección: Los artículos de la polémica y otros textos sobre poesía, de Miguel Casado.
Las reflexiones sobre la poesía y sobre la crítica poética de Miguel Casado me han parecido siempre enormemente sustanciosas y agudas; por eso, es un placer leer, o volver a leer, textos que se publicaron antes en sitios dispersos y de difícil localización. Otros son inéditos. Su reunión ahora es un acierto; pero el reclamo del título —quizá no buscado—, con la palabra “polémica”, no hace justicia a las razones de memoria histórica que motivan su publicación. Creo que el lector que se enfrente por primera vez a estos textos queda, sin necesidad, involuntariamente condicionado por la palabra —polémica—, cuando a él, a ese lector, lo que interesa es, esencialmente, conocer el pensamiento poético de Miguel Casado, que nació y nace de la lectura de unos poemas. No sé si me explico.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, febrero 10, 2006
martes, febrero 07, 2006
Nos ha venido Dios a ver con los quioscos, como el que dice (I)
La fuente es el periódico HOY del domingo 5 de febrero de 2006. En “La entrevista” de la sección “Vida ciudadana”. El redactor, A.J.A,. firma una breve conversación con Luis María Gómez, un vendedor ciego de la ONCE que tiene su quiosco en el centro de Cáceres. Conozco (de vista) a Luis María. Es simpático, educado, muy agradable, y lleva la suerte. Creo que hace años dio un premio importante.
Transcribo el titular de la entrevista, que reproduce lo dicho por Luis María: “Nos ha venido Dios a ver con los quioscos, como el que dice”. Para alguien que no conozca bien nuestra lengua de uso, esta frase, este titular, puede llegar a ser indescifrable. Por consiguiente, para un ejercicio de español para extranjeros queda descartado. Como ejercicio en una prueba de sintaxis en la asignatura de lengua española para un universitario, puede llegar a ser una pregunta difícil. Sin embargo, todo el mundo lo entiende.
Hasta la publicación de la segunda entrega, espero análisis de esta frase en la que la única palabra exenta de sentidos figurados es "quioscos". Masculino y plural.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, febrero 07, 2006 0 comentarios
La taberna de las luces
TODAS LAS CREENCIAS
1 "Las creencias más diversas
tienen de Dios las personas,
2 mas yo las profeso todas:
creo en todas las creencias."
Es la versión que ofrece Pablo Beneito del poema de Ibn 'Arabî en La taberna de las luces. Poesía sufí de Al-Andalus y el Magreb (Del siglo XII al siglo XX). Selección, presentación y traducción de Pablo Beneito. Murcia, Editora Regional de Murcia, 2004. Lo leo al tiempo que las noticias sobre los altercados y los muertos por unas caricaturas, dicen, publicadas, en un principio, en Dinamarca.
El libro me lo regaló Pilar Garrido, joven y brillante arabista. También lo es, aunque no tan joven, Pablo Beneito (Valencia, 1965), profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Sevilla, director de la colección ALQUITARA de literatura oriental en Ediciones Mandala.
La colección a la que pertenece otro regalo de Pilar: Vicente Haya Segovia, El corazón del haiku: la expresión de lo sagrado. Madrid, Mandala Ediciones, 2002. Desde la espléndida antología Nieve, luna, flores de José María Bermejo sobre el haiku japonés, publicada por Calima en 1997, no leía páginas tan incitantes y a la vez tan formativas.
Del murciano Ibn 'Arabi a Japón (Onitsura, Santôka, Bashô...). Todas las creencias. Y ahí fuera matan y acosan, queman banderas.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, febrero 07, 2006
sábado, febrero 04, 2006
Antonio Gracia
A estas alturas me encuentro en LITERATURAS.COM con la cubierta del libro DEVASTACIONES, SUEÑOS de Antonio Gracia. Cubierta que no se corresponde, desde ningún ángulo, con la del libro que leí y que todavía está en mi mesilla, publicado por Del Oeste Ediciones en 2005 como IX Premio de poesía "José de Espronceda" Ciudad de Almendralejo 2004. Conocía la historia. La concesión del Premio Loewe y la decisición de revocarla. Ahora, la editorial (LITERATURAS.COM LIBROS) "edita el texto original autorizado por su autor... del polémico libro... premiado y despremiado con el Loewe 2004". Otra etiqueta anuncia con otros tipos: "El libro AUTÉNTICO que NO ganó el Premio Loewe de poesía". Unos dicen que fue un engaño y otros dicen que fue un error. Un horror. Qué mal huele todo.
Conocí la poesía de Antonio Gracia gracias a Ángel L. Prieto de Paula, que en Cáceres me habló de sus poemas, y me gustaron cuando los leí. Luego, en algún sitio, publiqué algo que aludía a su "Poética para una poesía sin poetas". Por cierto, por un ejemplar de FRAGMENTOS DE IDENTIDAD (POESÍA, 1968-1983), Editorial Aguaclara, 1993, que está en mi biblioteca dedicado, con un saludo del autor. Dedicado a...: Ángel Campos. Otro error.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, febrero 04, 2006
jueves, febrero 02, 2006
Barré
He retomado un antiguo texto con pretensiones: "Durante dieciséis años fui los ojos de Barré".
Un relato que cuenta la relación del joven criado de una vieja mujer ciega.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, febrero 02, 2006
miércoles, febrero 01, 2006
Gonzalo Barrientos
En las Actas de las XI Jornadas Bibliográficas Bartolomé José Gallardo, celebradas en diciembre de 2004 y organizadas por la Unión de Bibliófilos Extremeños, leo un artículo de Gonzalo Barrientos en el que habla de Juan Matheo Reyes Ortiz de Thovar, un erudito fraile a quien se pone en su lugar.
Las jornadas y el volumen fueron sobre falsificadores en la bibliografía, la historia y la literatura extremeñas. Pero me interesa mucho más (con perdón) lo que dice Gonzalo cuando justifica su participación en las jornadas, sobre las funciones del universitario. Docencia, investigación y gestión. Discrepa Gonzalo y considera la última, la gestión, insustancial e irrelevante, y propone que sea sustituida por la divulgación o información a la sociedad que le sustenta sobre las tareas del universitario. Discrepo. Creo, al contrario, que una buena gestión tolera y exige la divulgación y la información a la sociedad de lo que se hace, eso que Gonzalo expresa como "mi disponibilidad". Indudable y generosa. Por eso, leyendo a Gonzalo Barrientos como un buen profesor con esas miras, pero con un punto de desaliento, se me ha ocurrido que algún día tengo que escribir una carta abierta a mis compañeros mayores, esos que en los pasillos confiesan cuitas que no creo del todo. Fueron mis profesores y los de mis amigos. Ahora son compañeros, mis compañeros mayores, a quienes escucho con gusto. Algunos ya no están, porque se fueron de aquí o porque murieron, valga la redundancia.
En cualquier caso, es muy agradable leer a Gonzalo decir, sin venir a cuento, algo tan estupendo como que una de las patas posibles e importantes de nuestra razón de ser es divulgar e informar.
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, febrero 01, 2006
