lunes, abril 06, 2026

Minuta

© Carlos Flores
«—¿Imbécil se acentúa? —Con el tiempo, sí». Lo tengo anotado en un cuaderno de enero de 2020 para recordar que estaba en otro más antiguo, de octubre de 2012. A veces, algunas apuntaciones vuelven a manifestarse como un recordatorio de su vigencia, mucho más justificada en un aforismo penetrante que en el puro chiste. «De salud estoy neutral, porque están encontrados mis pulsos con mi cerebro», anoté sobre lo que dice el licenciado Vidriera en la novela de Cervantes, cerca de una referencia que me habría venido bien el último sábado de marzo en Zafra, cuando José Antonio Zambrano nos leyó íntegro a un reducido grupo de amigos su libro inédito Mapa desnudo. Yo había leído una primera versión en junio de 2025, y compartí esa mañana mi cálculo de que la obra se vendría gestando desde hacía un par de años, conociendo el obstinado y vacilante modo de trabajar del poeta, que denotó con un gesto más largo tiempo. De haber tenido mi cuaderno allí, habría aportado la fecha del 26 de octubre de 2019 en la que ya figuraba el título del que me habló Zambrano al teléfono cuando le pregunté en qué andaba enfrascado. La escritura de esas hojas va conformando una memoria exenta que puede ser útil, pero que en muchas ocasiones resulta una impertinente delatora de mi capacidad retentiva. Combato el olvido cuando leo los apuntes antiguos, y reconstruyo lo vivido como el que repasa una antigua receta cuyo sabor primigenio se ha perdido con el tiempo. Son también, sin embargo, como en el caso de Zambrano, una suerte de herramienta de precisión, gracias a la que puedo datar lo que sin mis notas sería aproximado. Sin la menor importancia.