lunes, marzo 09, 2009

Escrituras en libertad

Fuimos los primeros. Y tanto, pues, como no habían abierto, anduvimos de una puerta a otra creyendo que se entraba por una, y entramos por ésta. Escrituras en libertad. Poesía experimental española e hispanoamericana del siglo XX es el título de la exposición organizada por el Instituto Cervantes y que puede verse en su sede de Alcalá, 49. Hablo de la mañana del sábado, porque, si se inauguró el día anterior, el viernes, nosotros estábamos en el Círculo de Bellas Artes en la Sala María Zambrano, homenajeando a Ángel Campos Pámpano.
El catálogo es espléndido y llevo una hora leyendo y ojeando sus páginas. Voy por un texto inédito de un José Luis Castillejo de 78 años que escribe desde Houston y al que entiendo pero no comparto en la escritura no escrita. Y me agrada recorrer, como la mañana del sábado, toda una tradición que, por ser tan experimental, parece no serlo. Falso, claro.
El poema vertical de Eduardo Scala que adorna la fachada del edificio del Instituto Cervantes y que se titula Cinco columnas de tiempo es un motivo para pensar. Y tanto. Estoy seguro de que los viandantes no reparan en él —separan en él, valdría decir. Su presencia se incorpora de forma dramáticamente inmediata a la del que pasa por la calle y ve un cartel publicitario. A lo largo de la misma, de esa gran vía de una ciudad grande, hay más razones para el asombro que unas letras en blanco sobre fondo negro que nadie lee, que nadie fotografía. Mero adorno.
Vi Grecia, Proa, Ismos, Vltra, un ejemplar de Altazor de 1931 de Huidobro, y luego, tanto... Y me alegra que en esa tradición que va de Gómez de la Serna a Brossa se encuentre alguien a quien conozco de muy cerca. Antonio Gómez. Antonio Gómez ocupa su lugar en esta exposición, en su notable fase final más contemporánea. Me consta, pues vi el sábado a más de un visitante detenerse con admiración sobre su obra.


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