miércoles, abril 28, 2010

Tercera afirmación de José Antonio Zambrano

El último libro de José Antonio Zambrano está contenido entre el primer verso del primer poema y el último del último poema. La perogrullada viene por ser el primer verso "Mantengo lo que he dicho" y el último verso "el único poema al que aspiro." Ahí es nada, para estos Apócrifos de marzo. Si el primer verso mira hacia lo hecho, hacia una de las trayectorias poéticas más exigentes consigo misma que uno conoce; el último verso vuelve a la pertinacia, al afán por la palabra que explica la dedicación durante años a esto. Da, ese último verso, la necesidad de la palabra futura, de la misma exigencia de siempre, que es la que hace de este libro una obra distinta o, como dice Alonso Guerrero, "lo bastante original para abrir un camino sólo escasamente presentido en su obra previa". Obra original este nuevo libro, sí, y añadiré que de una extraordinaria clarividencia sobre la propia poesía escrita durante treinta años, sobre lo hecho, sobre lo dicho. Y que sigue buscando cómo decir.
Fue en septiembre de 2008, en Torremejía, cuando José Antonio me dio este libro mecanoscrito. Habíamos quedado para comer un cochinillo que quedó en unas chuletas de cordero porque allí sólo lo sirven por encargo, y el poeta, a veces, olvida, inútil como el lirio —que dijo Cernuda en "El ruiseñor sobre la piedra"—, el mundo práctico. Es mi tercera afirmación de José Antonio, tras la primera y la anterior a ésta. Un placer.

José Antonio Zambrano, Apócrifos de marzo. Prólogo de Alonso Guerrero. Madrid, Calambur Editorial (Poesía, 102), 2009.

lunes, abril 26, 2010

Javier Rodríguez Marcos en Letras

© Fundación Juan March
Con motivo de la festividad —que es hoy, 26 de abril— de San Isidoro, patrón de la Facultad de Filosofía y Letras, el poeta Javier Rodríguez Marcos (Nuñomoral, 1970), redactor del diario El País, dirá mañana la conferencia Cultura y periodismo: elogio de las Humanidades antes del cierre de la primera edición. Javier es uno de los autores más interesantes de los que surgieron en la década de los noventa por estos pagos. No necesito que X, una vecina de mi calle, o Y, un escritor con un premio importantísimo, me hablen bien de él. Lo sé, y sé que todo el mundo tendrá palabras agradables para lo que es y lo que hace. Será mañana, a las 11:30, en el Paraninfo de la Facultad. Un placer.


Aquí pueden escucharse sus intervenciones en la Fundación Juan March, las más recientes en el ciclo espléndido de Poética y Poesía.

domingo, abril 25, 2010

Domingo

Leo en El País el artículo de Juan Goytisolo sobre su amigo Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) y su libro póstumo Cuerpos divinos. Es un texto más, y de interés, para sumar a las páginas que ha escrito el autor del Don Julián sobre su relación con Cuba, y en cuya lectura cronológica pueden observarse su coherencia y su firmeza. Entre las primeras páginas, que cita en el artículo, las que conservo en la edición parisina: Pueblo en marcha (1963), cuya cubierta reproduzco. Dice Goytisolo hoy, distanciado de aquello, que el valor más seguro de ese libro "es sin duda la reproducción fonética de la sabrosa habla popular cubana". Un ejemplo:
"—La Revolusión debe acabar con los comecandela y los aprovechaos —dijo uno—. Queremos a la gente clara, sin aguaje.
—Lo revolusionario tenemo que da ejemplo en to loj órdene. —Antes de lanzarse a uno de sus párrafos, Hilario se acariciaba la barba—: Lo que son la cosa... En la coperativa onde trabajo hay una chiquita de diesiocho año que conocco dedde quera una niñita. Antié noche me iba yo pal almasén y me sale al encuentro y me suelta: Viejo, ¿quié que de diga un secreto? Me gutta mirarte la cara. Cuando te osservo, no sé, siento unaj emosionej ettraña que nunca había conosío ni sabía quesittían... Un cocquiyeo en la sangre, un deseo dettá serca de ti..." (págs. 34-35)
Tiene esa edición de Pueblo en marcha un glosario con palabras cubanas e incluso con la explicación de siglas como INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria).
En su libro En los reinos de taifa (1986), Juan Goytisolo contó su última por aquel entonces visita a Cuba en 1967, su encuentro con Carlos Franqui, y cómo, cuando fue entrevistado para una televisión, el periodista le rogó que, al referirse a la narrativa cubana, no mencionara a Cabrera Infante, "pese a que por aquellas fechas no había roto aún con la revolución", escribe Goytisolo. Éste no citó a Cabrera Infante; pero dijo que las novelas cubanas más importantes aparecidas por aquellos años eran Paradiso, Tres tristes tigres y El Siglo de las Luces. Al día siguiente, Lezama Lima llamó a Goytisolo al hotel para agradecerle la mención y decirle que era la primera vez que alguien hablaba de su novela en la televisión cubana. Al fondo, Cabrera Infante.

sábado, abril 24, 2010

Sábado

Es indignante que se lea tan poca poesía medieval en los blogs. Es una vergüenza. Alguien tendrá que poner remedio a esto. Si no, siempre nos queda querellarnos. Poner un pleito.

 Es vida perdida
vivir sin amor.
Mejor es vivir
pesar y dolores
que estar sin amores.


Juan del Enzina

viernes, abril 23, 2010

Día del Libro

Hace ya casi dos años, Tomás Sánchez Santiago me envió —con carta manuscrita— este libro que editó en 2008 la Junta de Castilla y León, la segunda entrega de La biblioteca del náufrago, en la que cinco autores escriben sobre los libros, como dice Tomás, "que más y mejor mordieron a uno en su día". Son Jesús Ferrero, Antonio Gamoneda, Esperanza Ortega, Fernando Sánchez Dragó y Tomás Sánchez Santiago.
Jesús Ferrero (1952), que pone Ivanhoe como la primera novela plenamente literaria que le salió al camino, destaca Bajo el volcán de Lowry, y Berlin Alexanderplatz de Döblin, entre muchos títulos y visitas al gran árbol de la literatura. Antonio Gamoneda (1931) evoca las apariciones de un niño de la guerra. La poesía, claro, Gustavo Adolfo Bécquer, y "un libro maravilloso" llamado Segunda Antolojía Poética; pero también Crimen y castigo. Esperanza Ortega (1953), lectora precoz que llenó con libros sus muchas horas de cama por una enfermedad en su juventud, habla de dos títulos que yo tengo pendientes: El baile, de Irène Némirovsky, que murió en el campo de concentración de Auschwitz y Vida secreta, el ensayo de Pascal Quignard. Y muchas más lecturas. Fernando Sánchez Dragó (1936), que aprendió a leer a los tres años y que hizo el cálculo en 2008 de sus libros leídos —30.000 títulos—, habla de clásicos, de los extraordinarios libros de aventuras, de la literatura sapiencial de Oriente y de un libro "importantísimo en mi vida", Las enseñanzas de don Juan, del antropólogo peruano Carlos Castaneda. Por último, Tomás Sánchez Santiago (1957), preciso siempre, nos muestra su biblioteca: Joan Corominas y José Antonio Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico; Robert L. Stevenson, La isla del tesoro; Alfred Döblin, Berlin Alexanderplatz; Julio Cortázar, Cuentos; Carl Seelig, Paseos con Robert Walser; Líricos arcaicos griegos; Garcilaso de la Vega, Poesía; Luis Cernuda, La realidad y el deseo; Claudio Rodríguez, Obra poética. Y, al final, en trampa confesada, habla de un libro que no existe, el que formarían fragmentos, páginas, versos de muy variada procedencia y conversaciones, recomendaciones, poemas de una multitud de amigos, de Aníbal Núñez a Miguel Ángel Muñoz Sanjuán... Libros.

Es muy fuerte

© Rufino Vivas, El Periódico Extremadura
Del Diccionario de Autoridades, 1732 (Tomo III). FUERTE. Significa también terrible, grave, excesivo. Como Fuerte rigor, lance fuerte.

jueves, abril 22, 2010

Pedro Álvarez de Miranda elegido académico de la RAE

© Pura de Pedro
He estado pendiente en la distancia del pleno de la RAE en el que se elegía al académico que ocupará el sillón Q que dejara Castilla del Pino. Ya dije aquí que el lexicógrafo, catedrático de lengua española en la Universidad Autónoma de Madrid, Pedro Álvarez de Miranda, había sido propuesto. Qué alegría ahora.
Siempre he creído que Pedro Álvarez de Miranda estaba ya en la Academia, que era un académico idóneo desde hacía mucho tiempo; porque desde hacía mucho estaba vinculado a la institución y ha trabajado con rigor por ella.
Es curioso. En el índice de palabras —de abundancia a vulgo— del gran libro de Pedro Álvarez de Miranda, Palabras e ideas: el léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760), publicado en los Anejos del Boletín de la Real Academia Española en 1992 y galardonado con el Premio Rivadeneira de la Real Academia Española, la única palabra que comienza con la letra inicial — la Q— por la que Pedro Álvarez de Miranda entra en la Academia es quijotismo. Hoy, precisamente, cuando mañana se entrega en Alcalá de Henares el Premio Cervantes a José Emilio Pacheco. Hoy, cuando he llamado a casa de Pedro y me ha cogido el teléfono Pura, su mujer, feliz. Ella me ha dicho que allí estaba David T. Gies, un gran amigo de Pedro —del que no estoy muy alejado, al contrario— que ha venido a España desde Virginia para estar en Madrid hoy y en Alcalá mañana por el premio que lleva el nombre del autor del Quijote. Qué alegría estar en casa y abrazar al amigo académico. Un placer. La Q. Enhorabuena.

miércoles, abril 21, 2010

La quinta dimensión

Hemos presentado esta tarde un libro singular publicado por la Universidad de Extremadura. El resultado de la colaboración de un artista fotográfico y de una veintena de escritores. Un libro que pretende ser una contribución a la imagen de nuestra Universidad. No ha ido ningún medio a cubrir el acto en el día en que la ciudad de Cáceres se echa a la calle a sacar en procesión a su patrona la Virgen de la Montaña.
El libro tiene la singularidad de que todos sus autores tienen una vinculación con la Universidad de Extremadura; bien porque se licenciaron o doctoraron en ella; porque son profesores o porque han estado vinculados a la UEX por el programa de becas de escritores de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta extremeña. Un libro universitario. El autor de las fotografías, Pedro Casero, que es profesor de Biología Celular en la Facultad de Ciencias, y los escritores que colaboran: Francisco Vaz Leal, Malén Álvarez, Luis Sáez Delgado, Antonio Sáez Delgado, Basilio Sánchez, José Antonio Llera, Javier Cano, Juan Copete, Irene Sánchez Carrón, Miguel Ángel Lama, Ada Salas, Javier Pérez Walias, Santos Domínguez, Alonso Guerrero, Pilar Galán, Dulce Chacón, Inmaculada Chacón, María Rosa Vicente, Francisco Rodríguez Criado y Mar Testón.
Además de su sugerente argumento artístico, el libro da cuenta de un estado de las cosas en esta comunidad.
La quinta dimensión. Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 2009.

Sin más palabras


Me lo ha enviado Isabel Ródenas, mediante Maribel Rodríguez Ponce, convencida de que todos vamos a lanzarnos a comprar esta novedad de la tecnología punta. Se agradece.

martes, abril 20, 2010

Puntos y comas

Cuando Jesús García Calderón me ha dicho esta mañana que debería volverse a poner en el plan de estudios de Derecho una asignatura de Lengua y Literatura Españolas, nos hemos acordado ambos de Luis Cernuda y de su profesor de literatura, Pedro Salinas. En la Certificación Académica Personal de Cernuda cuando estudió Derecho en Sevilla entre los años 1919 y 1925, que se reprodujo en aquel espléndido Álbum editado por la Residencia de Estudiantes el año del centenario del poeta, se pueden ver las asignaturas de primero: Lengua y Literatura Españolas, Lógica Fundamental e Historia de España.
¡Ay, Jesús!, le digo ahora a quien me ha hablado de la posibilidad de que a los futuros profesionales del Derecho se les enseñe a escribir; que alguien les diga dónde hay que poner una coma. Y me he acordado de este libro (José Antonio Millán, Perdón imposible. Guía para una puntuación más rica y consciente. Barcelona, RBA, 2005). Estaban también Jesús Mª Gómez Flores y Francisco J. Tovar Paz. Siempre ameno y sabio, Jesús García Calderón, que ha empezado su lectura leyendo el poema de amor con el que reabrió su blog en octubre de 2009, nos ha hablado de uno de esos lúcidos despreciados como fue Ernesto Vega de la Iglesia, del que escribió allí mismo, en su blog. Y hemos vuelto a la necesidad de que jueces, abogados, notarios y secretarios judiciales, entre otros, escriban razonablemente. Y me he acordado del libro de Millán, del que disfruté cuando salió. Cuenta Millán en el prólogo su recuerdo de la anécdota atribuida a Carlos V, al que se le pasó para la firma una sentencia: Perdón imposible, que cumpla su condena. Al monarca, dice José Antonio Millán, le ganó su magnanimidad y movió la coma de sitio: Perdón, imposible que cumpla su condena. No estaría mal como primera lección para los que dictan sentencias, escriben sumarios o levantan actas. Y para todos los demás. Y para la afición en general.

lunes, abril 19, 2010

Jesús García Calderón en Letras

© Jesús García Hinchado
Tomo esta foto de Jesús García Calderón (Badajoz, 1959) del número especial de la revista cordobesa Ánfora Nova dedicado a este escritor bajo el título de La lúcida voz de la memoria, y del que habló en su blog Álvaro Valverde.
Jesús García Calderón es un ciudadano sobresaliente —Fiscal Superior de Andalucía—; y también, un escritor sobresaliente. Así le conocí hace ya bastantes años. Es poeta. Estuvo en la Facultad hace ahora casi dos años. Y mañana vuelve. Leerá poemas. Entre los más recientes, los que presenta la editorial cacereña Norbanova bajo el título El asombro escondido.
Mañana. Facultad de Filosofía y Letras. Aula 30. A las 12:00 horas.

Límites y progresiones


"No sé si debería haberme callado todo esto", escribe José María Cumbreño en este libro, en un apunte fechado en diciembre de 2007.
—No. —Le digo ahora.
Porque esta obra, Límites y progresiones, Tegueste (Tenerife), Ediciones de Baile del Sol, 2010, cuya cubierta está ilustrada por el grande Luis Felipe Comendador, es un potente ejemplo de coraje.
Coraje literario, si tal cosa existe. Si es así —que existe—, lo tiene José María Cumbreño en este libro. Por razón y pasión en la escritura. Va más allá de lo que dice, que, para algunos será impúdico, inapropiado, innecesario. Para mí es una demostración de mucho. Y, además, incorpora a su discurso una reflexión (o escena) sobre la licitud y los límites de lo escrito en una nota de julio de 2007 que titula El pacto autobiográfico. Interesante.
Ahora bien; no es un volumen de cuentos, como dice el consabido texto de cuarta de cubierta, ni un poemario sin poema, ni, menos, un breve tratado de retórica. Tampoco, menos todavía, un diccionario de bolsillo. No es nada de eso. Es un diario con coraje. Es un cuaderno de apuntaciones sueltas sobre la propia vida, casi sin concesiones, con la rotundidad de lo vivido y sentido. Lo escribo como lector, con nombre y apellidos, profesión y razón social. Otros, aquellos que sean distantes, podrán tomarlo —yo también— como un relato con un argumento doméstico, en donde hay un narrador-testigo (Chema), una heroína (Chose), dos protagonistas (Manu e Irene) y un antagonista.
Aunque haya momentos en este libro valiente que prolonguen lo leído en el Diccionario de dudas de su autor, o en De los espacios cerrados, impera el argumento íntimo que tanto puede incomodar a los lectores que conocemos a Chose, a Manu, a Irene, a Chema, a Manuel Garrido, a casi todos los que salen en estas páginas.
Dos notas:
1ª. Discrepo radicalmente en tono amable de la frase: "Ana Ozores lleva lustros muerta y enterrada". Ni siquiera en sentido figurado la admito. Ni Ana Ozores muere en la inmortal novela, ni ha muerto y —menos— ha sido enterrada para la literatura ni para la sociología de provincias.
2ª. Prueba de la falta de distancia de este lector con respecto al relato. Anotación de febrero de 2008: Basilio Sánchez. Se la dedica Cumbreño al autor de Las estaciones lentas (Madrid, Visor, 2008), que había ganado el premio de poesía Tiflos. Y aprovecha para hablar de la mujer de Basilio, matrona, que asistió a Chose en el parto de Irene. "La primera persona que Irene Cumbreño Garrido vio al nacer", escribe. Mi hija Julia vio la misma cara amable de Maribel Muriel hace diecinueve años. No sé si fue en el mismo paritorio. ¡Ay, la literatura!
A falta de epistolarios como los de antes como fuente para los biógrafos, nos quedarán estos libros; que son como cartas dirigidas al lector. Un placer.

domingo, abril 18, 2010

Otra vez la muerte. Carlos Álvarez-Ude (1953-2010)

Noto los domingos también por la manera de leer el periódico, más ordenadamente. Hasta que he llegado a la página 60, incluyendo el cuadernillo central, ha pasado mucho tiempo. El que me pesa ahora por no haber conocido la muerte el viernes de Carlos Álvarez-Ude, al que homenajeamos el día 8 de febrero pasado, al que vi por última vez esa noche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Lo siento.
Al día siguiente de aquel acto, escribí, desde la Biblioteca Nacional, un texto que luego revisé para publicarlo aquí; pero que no terminé. No sé; quizá por pudor, por no confundir anacronía con necrología, por no comprender ni la vida ni la muerte, ni la lógica de ambas, tan incomprensible. Nacional-Ude, lo titulé. Decía:
El martes por la mañana me puse a escribir en este teclado amable desde el pupitre 13 de la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional, en donde —qué paradoja— sólo está permitido escribir con lápiz. Iba a apuntar algo sobre lo vivido la noche del lunes 8 en el Círculo de Bellas Artes, pero el trabajo se me acumulaba. Paso tan pocas horas al cabo del año en la Nacional que no me gusta distraerme.
Fue el lunes 8 de febrero, como estaba previsto, el homenaje a Carlos Álvarez-Ude en la Sala María Zambrano. Estaba llena. Carlos llegó cuando todos estábamos esperando dentro, y tardó en recorrer los pocos metros desde el rellano de la planta quinta hasta la tarima un buen porrón de minutos. Carlos estaba lento y paquidérmico; pero más le hicimos quienes nos acercamos a él para saludarle antes de que comenzase el acto. Cada saludo suponía un rato, y un esfuerzo grato para él.
El acto estaba cargado de emoción, sí, pero muy alegre. Y la que obró el milagro fue Ruth Toledano, que ha estado detrás de todo, junto a Alejandra, la mujer de Carlos, desde el principio de los tiempos y de los dos folios que ella dice que son el principio de todo. Juan Carlos Suñén abrió la boca para decir que el primero que habla es al primero que olvidan. No fue así, porque a punto estuvo de meter la pata del todo. Así que nadie olvidará al primero que habló, que, además, es batería del grupo de jazz más interesante que no escucharé en mi vida. Luego fue Germán Gullón, que pasó calor allá arriba, quien contó el sentir de las conversaciones con Carlos. Germán que hablaba de novelas y Carlos que hablaba de poesía. Y Ruth Toledano. Al quite. Aportando al acto el acento que tenía que tener. A Carlos se le encendió algo en las manos. Luego Miguel Casado provocó en Carlos una reacción distinta, un leve brillo en los ojos, cuando nombró a Hermínio Monteiro y a Ángel Campos. De eso se trataba. Y, en cierta manera, también estuvieron presentes por el decir de Miguel la mismísima María Zambrano y el ilustrísimo José-Miguel Ullán.

Aquí dejé aquello. No mencioné a Noni Benegas ni a Víctor García de la Concha, que también hablaron en el acto. Ni escribí nada sobre la sorpresa-regalo del acto, el libro Los mares detenidos, los poemas de Carlos (Madrid, Trama Editorial, 2010), con prólogo de Ruth y epílogo bajo el pie forzado de "¿Quién es Carlos Álvarez-Ude?" de una treintena de amigos y familiares.
Ahora, se ha muerto. Todos lo sabíamos, que la muerte que separa. Es el final de uno de los poemas de Carlos de esos Los mares detenidos. Siento su muerte y recuerdo a Ángel Campos Pámpano; nuestro desencuentro a propósito del homenaje —aquel, póstumo— a Ángel en el mismo sitio, en el Círculo de Bellas Artes; y el abrazo que nos dimos Carlos y yo, en aquel mismo lugar, saldando todo. Miguel Casado me lo notó en la cara.
Descanse en paz Carlos. Y el abrazo.

viernes, abril 16, 2010

El paisaje de poesía de Gerardo Diego

Algunos de los radiotextos que Gerardo Diego dijo en Radio Nacional de España entre 1947 y 1978 fueron difundidos en la edición de sus Obras completas que publicó la Editorial Alfaguara junto al Gobierno de Cantabria en 2000, por ejemplo, en los tomos de Prosa literaria que editó mi colega y compañero José Luis Bernal Salgado. Por esa edición, que me gustó mucho reseñar en el número 3 de la revista Laurel en 2001, leí estos apuntes, que no sólo fueron sobre literatura —las alocuciones sobre música son muy interesantes—, del autor de Imagen en un medio tan querido como la radio.
Recuerdo que José Luis Bernal me dijo que quedaba mucha tarea referida al Panorama Poético Español, que así se tituló la serie de ese espacio sonoro semanal durante tantos años, y que también llegó a Hispanoamérica. Por eso, se creó un grupo de investigación con un proyecto I+D+I, con el propósito de la elaboración de una edición, de un estudio y de los índices del Panorama de Diego, compuesto por más de dos mil colaboraciones. Desde luego, lo mejor, está por llegar, que es todo ese material enorme clasificado y dispuesto para su consulta en un formato manejable.
Gracias a Pureza Canelo, directora junto a Elena Diego de la colección de intencionado título dieguino "Bodega y azotea" en la que aparece, me llegó este volumen coordinado por Manuel J. Ramos Ortega y José Jurado Morales: El Panorama Poético Español de Gerardo Diego. Radio y literatura en la España de la segunda mitad del siglo XX. Santander, Fundación Gerardo Diego (Col. Bodega y Azotea, 2), 2009. Como puede suponerse, proviene del proyecto referido y, más concretamente, de un congreso celebrado en Cádiz en 2007. El resultado, de tan nutrido, es desigual y a veces reiterativo en algunas explicaciones, como suele ocurrir en estos volúmenes con aportaciones sobre el mismo objeto; pero no por ello menos valorable. En la primera sección, la más específica sobre el Panorama y su contexto, las contribuciones son muy esclarecedoras. Los trabajos de Elena Diego, José Jurado Morales, José Luis Bernal, Francisco J. Díez de Revenga, Julio Neira y Olga Rendón Infante tratan las características de los radiotextos, su aportación en el contexto de la radio y la literatura en la posguerra y la transición españolas, los contenidos, que iluminaron algunos lados de la poética creacionista —como señala Díez de Revenga— o que aportaron información sobre las nuevas promociones de poetas, como las cumbres de José Hierro o José Luis Hidalgo —en el texto de Julio Neira— o las de Ricardo Molina —al que Diego comparó, en una alusión no muy bien comprendida, con el poeta dieciochesco Francisco Gregorio de Salas— y el grupo Cántico cordobés —en el capítulo de Olga Rendón Infante. A estas aportaciones se suman los trabajos de campo; a cargo de Regina Jiménez González, Paulo Antonio Gatica Cote, Belinda Rodríguez Guerrero, Mª Teresa Navarrete Navarrete, Ana Zarza Rondón, Nazaret Gijón Arroyo e Ignacio Pérez Pérez, que son los que revisan, paso a paso, por tramos —finales de los años 40, el año 58, los años 61, 62 y 63, el 66 y el final del Panorama, entre 1968 y 1978—, la gran aportación radiofónica de Gerardo Diego.
El volumen se cierra con una parte que tiene menos relación con el principal objeto del Panorama Poético Español, y que recoge otros trabajos sobre Gerardo Diego.

miércoles, abril 14, 2010

Con Garzón

© Luis Sevillano
Con el juez Garzón, en contra de este absurdo; pero desde el pesimismo. Porque si la extrema derecha logra cuestionar la labor de un juez de la democracia que quiso dar un paso adelante en la reparación de una injusticia de la historia que tiene marcado a este país desde hace demasiado tiempo tras la restauración de las libertades; mañana —por citar causas incoadas por el juez Baltasar Garzón— los narcotraficantes lograrán que otro juez tramite un expediente contra el que pretendió perseguirles. Y, mañana, tapados representantes de ETA presentarán un recurso contra quien no cree en la fuerza de las armas y las persigue. Simularán que se trata de cuestión procesal o de procedimiento; nunca esgrimirán la razón de la justicia. La otra justicia se impondrá, la que, en una torticera aplicación de una supuesta estricta letra, perseguirá al inocente activo, al que no se calla.
Hace ya dos meses, en el blog de mi hermano José María... Y seis comentarios. Ay. Ahora toca, parece, para nada, movilizarse y encerrarse.

domingo, abril 11, 2010

Cadalso


A la memoria de Manuel Camarero (1955-2002)
José Cadalso (1741-1782) conoció a su padre a los trece años. Su madre, dijo él, murió en el parto; pero es seguro, o casi, que falleció dos años después. Cuando conoció a su padre, Cadalso estaba en París, estudiando en el Colegio Louis-le-Grand, sin madre y con padre por conocer. Corría 1754.
El día de la llegada de su padre, el joven Cadalso, en compañía de su ayo, se puso en camino para encontrarse con él. Pasó una silla de posta y se dijo: —Ahí va mi padre. Pero el ayo no hizo caso.
El padre de Cadalso, que venía acompañado de un amigo, en el camino, dijo: —Aquel muchacho es mi hijo. Pero su amigo no hizo caso.
Al cabo de unas horas, cuando padre e hijo se encontraron, dijo el primero: —¿No dije que éste era mi hijo? Y el hijo dijo: —¿No dije que éste era mi padre?
Se vieron poco luego; pero se intuyeron.

miércoles, abril 07, 2010

La página de Javier Martín Santos, Editor

El editor cacereño Javier Martín Santos, sello privado que publica los libros ilustrados de Javier Alcaíns, acaba de abrir página web. La novedad viene acompañada de un anuncio que no por conocido recibo con menos regocijo: la próxima publicación de Le Cantique des Cantiques, el libro editado e ilustrado por François-Louis Schmied a finales de 1925 sobre la traducción francesa de Ernest Renan y a la que se suma la clásica y magnífica versión de Fray Luis de León.
La edición de Martín Santos se hace a partir del ejemplar número 11 —de la tirada original de 110 copias—, propiedad de la Biblioteca de Ginebra. La obra es una joya de diseño tipográfico y es un acierto su reedición en este sello selecto y especializado que tenemos tan cerca.

martes, abril 06, 2010

Un año

© Alessandro Bianchi. Reuters.
Se cumple un año del terremoto que asoló L'Aquila y parece ser que todavía sigue siendo, después de doce meses, un lugar lleno de escombros. No hace muchos días, leía en La Repubblica algo referido a una revuelta de las carretillas (las carriole), de la gente que se empeña en hacer lo que el gobierno no parece tener como prioridad. Recuerdo a María José Flores este día y aquellas circunstancias que se vivieron hace un año. Difícil.

domingo, abril 04, 2010

Pedro Álvarez de Miranda y la RAE

Ya se ha difundido la noticia de que Pedro Álvarez de Miranda opta a una plaza de numerario en la Real Academia Española, la del sillón Q que dejara vacante Carlos Castilla del Pino (1922-2009), académico desde marzo de 2004. La Academia ha cambiado mucho en las últimas décadas —y para bien—, y el perfil de sus componentes se ha diversificado; pero el de un filólogo pulcro y exigente como Pedro es para mí idóneo en la institución, en la que ya trabajó durante más de una docena de años, en el Seminario de Lexicografía, que dirigió su ilustre valedor, Manuel Seco.
Pedro es el autor de uno de los libros más importantes que ha deparado la bibliografía de estudios sobre el siglo XVIII en los últimos veinte años: Palabras e ideas: el léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760), publicado, precisamente, en los Anejos del Boletín de la Real Academia Española en 1992 y galardonado, precisamente, con el Premio Rivadeneira de la Real Academia Española. Insisto en que pocas personas pueden tener un perfil tan idóneo, tan vinculado a la casa, de pensamiento y obra, como Pedro Álvarez de Miranda, cuya juventud de cincuenta y tantos años es un valor añadido.
Su sabiduría suele notarse tras este blog, por la amistad con que me honra, y, por seguir en la red, desde hace seis meses en las perlas que publica en Rinconete, la revista diaria del Centro Virtual Cervantes, en donde ha escrito con una visión sobre el uso de la lengua que lo hacen aún más merecedor de un sillón en una Academia del siglo XXI fundada en el XVIII. Léanse sus amenos textos, bien escritos, extraordinariamente documentados, sobre fraseologismos, sobre actitudes ante la norma lingüística, sobre cambios léxicos... Es un goce leer y aprender.
En la fotografía, hecha en Cáceres hace la friolera de doce años y pico, está Pedro a la izquierda, junto al eminente dieciochista y amigo Philip Deacon, al finalizar una de las sesiones del congreso que celebramos sobre Juan Pablo Forner, en noviembre de 1997.

sábado, abril 03, 2010

Trece

Evoca Antonio Gómez en el prólogo ("¿Qué escriben los poetas extremeños —desconocidos— de ahora?") a esta antología, Trece (Cáceres, Rumorvisual, 2010), aquella de 1983 que ideó Ángel Sánchez Pascual a partir de las lecturas en el aula poética de la cacereña Institución Cultural "El Brocense" de doce poetas extremeños nacidos entre 1955 y 1964. Es decir, los mayores tenían 27 años y los más jóvenes 18, que eran Diego Doncel y Pablo Nogales. En ésta que acaba de publicarse, y que se presentó el viernes 26 de marzo en el café La Machacona de Cáceres, hay menos cercanía cronológica, pues hay autores, los más jóvenes, de 25 años, y otros que ya han cumplido los cuarenta. Sin embargo, tienen en común con aquellos su bisoñez, es decir, que casi todos son escritores noveles sin obra publicada en libro. Casi todos, pues hay excepciones, como la de Santiago Tobar, del que conozco su Cáceres-Manhattan (Cáceres, 2008), que es varios libros en uno.
Creo que la evocación de la antología de Sánchez Pascual —muy diferente a ésta— puede ir más allá. En su introducción había una referencia a la fecha en que leyó en Cáceres sus poemas José Hierro: el trece y martes del mes de octubre de 1980. La mención parecía conjurar la superstición con una relación directa entre la fecha y la buena fortuna de poder publicar los versos de doce poetas casi inéditos. El correr del tiempo ha confirmado a la mayoría de aquellos autores, lo que añade mejor fortuna. Algo de esto han podido pensar los promotores de Trece, que reúne a trece poetas que escriben trece poemas cada uno, el último con el pie forzado del número 13 como objeto. Son Alonso Torres, Ana Flor Redondo, Manuel Checa, Javier Búrdalo, Patxidifuso, María Carvajal, Santiago Tobar, Victoria Mera, Valentín Valle, Miguel Méndez, Rafael Marchena, Nuria Cepeda y Carlos Ortiz.
La iniciativa es encomiable. Por su independencia, por su frescura y por sus razonables pretensiones. Quiero decir que creo que saben estos autores dónde están y con qué planteamientos expresan la necesidad de escribir; y algunos de sus poemas insisten en ello. Los resultados irán llegando conforme se prolongue esa tarea constante de medirse con las palabras. Se me permitirá la licencia de citar a dos de las cuatro mujeres incluidas, la más joven y la menos joven. En los textos de ambas encuentro valores: una mirada más madura —perdón por la obviedad— en Ana Flor Redondo; y unos intencionados rescoldos de lectura, precisamente, en la autora más joven, Victoria Mera, unos motivos literarios que, sin embargo, no son visibles en general entre los 169 poemas de este volumen.
Un último apunte: la poesía invisible de Javier Búrdalo (Cáceres, 1969). La selección de sus textos remite, al menos, a una decena de libros, de poemarios, escritos entre 1993 y 2008, y curiosamente, aquí ordenados en orden cronológico inverso, desde el más reciente al más antiguo, más el poema último, el del 13, fechado en diciembre de 2009. Un descubrimiento que da sentido al libro, a la intención de Antonio Gómez en el prólogo y al significado del epígrafe de Luis Felipe Comendador que lo preside: "Si mi poema no lo lee nadie... ¿es poema?".

viernes, abril 02, 2010

La Scala

© CMD 
Espero que una próxima vez, en lugar de una foto en la puerta de la Scala de Milán, me traiga una entrada ya usada y la experiencia de escuchar un concierto allí. El cartel no engaña. Cuarta representación de la ópera de Wagner el sábado 27 de marzo, el día de la foto. Era la primera vez que la dirección escénica de un montaje de la Scala se encomendaba a una compañía de aquí: Carlus Padrissa y La Fura dels Baus; y más de treinta años llevaba Zubin Mehta sin dirigir ópera en ese templo. Eusebio Val, para La Vanguardia, anotó que el purista público milanés salió dividido el día del estreno. Estuvimos cerca.

martes, marzo 30, 2010

Retratos

© CMD
Retrato de San Francisco en el Museo di Castelvecchio de Verona, una impresionante colección en un espacio superior. Me llamó la atención cómo la misma postura puede sugerir significados distintos en tiempos distantes. Otro descubrimiento fue el cuadro de Giovanni Caroto, el Ritratto di fanciullo con disegno, que estuvo en el Prado de Madrid hace un par de años en la exposición del retrato renacentista. No parece de su tiempo. Como ese San Francisco que parece responder a la llamada de —pongamos— Inocencio III, mientras lee.

lunes, marzo 29, 2010

Anacronismo

© Foto de Armando Méndez para Hoy.
En Zafra, mis padres me llevaban de niño a ver las procesiones. Mi madre me cuenta muchas veces que uno de mis hermanos decía, al ver al Cristo de la Humildad y Paciencia, tan contrito en su contrición y dolido en su dolor y humillación, sentado, con su mano izquierda en la mejilla: —Mamá, ¿por qué está tan suspenso* el Señor? Ese Cristo salía, como es lógico, después del Domingo de Ramos y antes del Santo Entierro. Supongo que seguirá ocurriendo así. Pero ahora, en otros lugares, no ocurre eso; y quizá sea, lamentablemente, por el espectáculo o por no sé qué cosa. Y duele tanto anacronismo, tanta falta de rigor histórico. Ayer —leo en el periódico— salió —véase la fotografía— el Cristo del Calvario en Cáceres, y me dicen que antes del domingo ya ha habido procesión en algún barrio. Qué cosas. Como la historia sagrada ya no forma parte de la cultura general, aquí vale todo. Llegará un día en que veremos al Cristo Resucitado ser conducido de nuevo a la Cruz porque llovió ese día o para que lo vea más gente.

*Suspenso. Triste.

martes, marzo 23, 2010

Verona

A escasas veinte horas de haber llegado a esta ciudad, mi vivencia es magnífica. Esta mañana temprano, resultaba fácil adivinar desde una de las ventanas de mi habitación cuál era la dirección hacia la Universidad por la cantidad de estudiantes que pasaban. El cumplimiento del deber —una primera clase a estudiantes de primer año que cursan español— no reducía el placer turístico de un paseo por Via Cappello, en donde está la casa de Julieta —y ahí no resistirse a cambiar de dirección para pisar la Piazza delle Erbe, en la foto— , de cruzar el Adigio por Ponte Navi y llegar por el camino más largo luego a la Facoltà di Lingue e Letterature Straniere. Por la generosa hospitalidad de Felice Gambin he conocido a la profesora —aubiana, de Max Aub— Silvia Monti, la directora del Departamento de Romanistica, y a Paola Bellomi, joven doctora con una tesis sobre las páginas literarias de la revista española Triunfo, "del tardofranquismo al comienzo de la transición (1970-1978)", que puede resultar atractiva para su publicación en España. También, en el despacho contiguo al de Silvia Monti, al profesor de la Universidad de Zaragoza, visitante aquí, buen conocedor del mundo de los libros de caballerías, Alberto del Río Nogueras, que se ha declarado lector de este Pura tura. Los caminos de la blogosfera... Un placer.

domingo, marzo 21, 2010

Domingo

Lo que da de sí un domingo. Carmen: Y no se pinta la cara. / Mi novia es la más hermosa. / Y no se pinta la cara. / La tiene como una rosa/ tan sólo con agua clara. Unas alegrías, creo, que cantaba Juanito Valderrama. Hemos estado una hora caminando por las calles llovidas. Poesía: los locos tienen alas de mosca y vuelven a guardar en su caja las cerillas quemadas como si fuesen palabras rozadas por el resplandor de otro mundo. De Juan Carlos Mestre, su "Cavalo Morto" de La casa roja (Madrid, Calambur, 2008. Premio Nacional de Poesía), un poema que creo recordar escuché aquí mismo antes de publicarse, que ha recitado, con su maestría de maestro, esta mañana en el Gran Teatro, esa ágora laica de Cáceres. Me ha parecido impresionante esta mañana de domingo escuchar a un poeta decir esa imagen de las cerillas quemadas como palabras rozadas por ese resplandor. Ha sido un rato en un espléndido y nutrido acto del Día Mundial de la Poesía promovido por el Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura, con un Serafín Portillo de maestro de ceremonias, y en el que he podido escuchar y saludar a escritores como Elías Moro, Daniel Casado o Javier Pérez Walias. Música: Cancanilla de Málaga, el cantaor. Duendeando, de Teo Sánchez, en Radio 3. Un rato precioso. Dice Cancanilla —que ha contado una desternillante anécdota— que le da jindama volar, que no actúa en el extranjero porque le da jindama el avión. Bonita palabra. Hacía tiempo que no la escuchaba. Hay que ponerla en circulación. Y no se pinta la cara. Domingo. Carmen. Poesía. Música.

sábado, marzo 20, 2010

Russell P. Sebold en la Virtual Cervantes

Bajo la dirección de Enrique Rubio Cremades, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha abierto una página de autor sobre Russell P. Sebold, una de las principales figuras del hispanismo, Catedrático jubilado de la Universidad de Pennsylvania, director durante casi treinta años de la revista Hispanic Review, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante, Premio Internacional Elio Antonio de Nebrija en 2001, reputado especialista en la literatura española de los siglos XVIII y XIX. En ella se pueden leer muchos de sus trabajos principales, hasta medio centenar de textos entre los más de doscientos artículos publicados por este autor enamorado de España y de su cultura. Sus ediciones de autores como José Francisco de Isla, Diego de Torres Villarroel, Tomás de Iriarte —del que acaba de publicar el Teatro original completo en la colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra—, José de Cadalso, Ignacio de Luzán o Gustavo Adolfo Bécquer han sido leídas y utilizadas por generaciones de estudiantes y profesores. Es un placer grande visitar virtualmente a este ilustrado amigo.

jueves, marzo 18, 2010

Rubor

El texto que transcribo a continuación corre hace muchos meses por la universidad española. Lo conocí en mi Universidad de Extremadura y a estas alturas no sé si nació en ella o provenía de algún otro centro pionero en esta aparente renovación pedagógica que se ha instalado ahora en la universidad con treinta años —por poner— de retraso. Sé que ha sido ampliamente difundido con buenos resultados, al menos, aquí. Ha servido para la presentación de propuestas didácticas adaptadas al Espacio Europeo de Educación Superior y presentadas como solicitud de complementos docentes, con éxito, como digo.
"Creación de profesionales capaces de su incorporación al mundo laboral mediante un elenco de conocimientos básicos de su rama de conocimiento y materias y mediante el dominio de las destrezas básicas para la puesta en valor de los conocimientos aprendidos, con especial capacidad para adquirir de manera autónoma los nuevos conocimientos que los retos profesionales les supongan y para ser capaces de desarrollar soluciones concretas a las necesidades laborales desde los conocimientos aprendidos."
Cuando menos, es una vergüenza portafoliar lo que está ocurriendo.

lunes, marzo 15, 2010

Conferencia sobre Rodríguez-Moñino

Hoy lunes, a las 20:00 horas, Víctor Infantes, Catedrático de Literatura Española de la Universidad Complutense de Madrid, amante de los libros, dirá la conferencia Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970): la memoria impresa de una vida en la Biblioteca Pública "Rodríguez-Moñino/María Brey" de esta ciudad de Cáceres.

viernes, marzo 12, 2010

Miguel Delibes

© ...
Descanse en paz. Hace muchos años vino a Cáceres traído por la Institución Cultural "El Brocense" en aquella época de esplendor en la que quienes estudiábamos Filosofía y Letras teníamos la suerte de escuchar a Miguel Delibes, claro está, a Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Claudio Rodríguez, Gonzalo Torrente Ballester, Luis Rosales, y a tantos otros que vinieron de la mano de Ángel Sánchez Pascual, a quien hay que agradecer lo mucho hecho durante aquellos años en los que él "tuvo una importancia decisiva", como escribió Santos Domínguez en su Memorial de un testigo (Editora Regional de Extremadura, 2002).
Cuando vino Delibes a Cáceres yo estaba en tercero de carrera; y Sánchez Pascual, como siempre, nos avisaba a los que estábamos en la revista Residencia para que fuésemos al antiguo Hotel Extremadura —con un magnetófono Philips gris que a mi hermano Josemari y a mí nos regalaron nuestros padres— para entrevistar al escritor de turno. Delibes llegó griposo, con pocas ganas de hablar con un médico muy lector —mi amigo Juan José Domínguez—, con un estudiante del último curso de Filología —mi compañero Miguel Ángel Teijeiro— y conmigo, que al final redacté la entrevista que se publicó en Residencia. Cuadernos de Cultura (núms. 7-8, 1983, págs. 109-111). Aquello se tituló —y confieso que me da un poco de vergüenza la tontería— "Tras la cartuchera de las palabras". Delibes habló poco —nos preguntó por Ricardo Senabre, recuerdo, evocando una visita anterior a Cáceres—; pero dijo cosas de interés. La anécdota posterior, cuando se publicó la conversación, la he contado varias veces a los amigos. Yo escribí que Delibes era un "sereno y agradable conversador" y se publicó que era un "sereno y agradable conservador".
Miguel Delibes (1920-2010) estudió Derecho, como mis amigos y compañeros de aquellos años Paco Martín Camacho y Salustiano Álvarez Buiza, que fueron quienes me enseñaron el Garrigues, es decir, el Manual de Derecho Mercantil de Joaquín Garrigues, del que Delibes decía que había sido su libro de referencia para aprender a usar la lengua. Lo recomendaba a los jóvenes escritores más que leer a Kafka. Si se lee a Kafka —decía— se corre el riesgo de querer repetir El proceso; pero a nadie se le va a ocurrir escribir un curso de Derecho con el que se aprende a valorar los adjetivos, a escribir con frases justas, con claridad y con sencillez.

jueves, marzo 11, 2010

Rodríguez-Moñino

La primera vez que vi fuera de la Facultad a Juan Manuel Rozas fue en su casa. Vivían Tina y él con sus hijos en la Avenida de la V. de la Montaña, y allí acudíamos sus alumnos para conocer su biblioteca. Esta foto de don Antonio Rodríguez-Moñino en su casa de la calle San Justo, a finales de los sesenta, me recuerda mucho aquel momento en que vi a Rozas, sentado en un rincón de su biblioteca, frente a una mesa baja, con un pie parecido, como la que se ve en esa fotografía.
Don Antonio Rodríguez-Moñino nació en Calzadilla de los Barros (Badajoz) un 14 de marzo de 1910; así que el próximo domingo se cumplen cien años desde su nacimiento. Por eso, viene Víctor Infantes a Cáceres a pronunciar una conferencia, Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970): la memoria impresa de una vida, que abre las actividades que desde aquí se van a promover para recordar a una figura intelectual que, si estuviésemos hablando de bioquímica, sería el Severo Ochoa extremeño.
Va a ser en la Biblioteca Pública "Rodríguez-Moñino/María Brey" de Cáceres, a las 8 de la tarde del lunes más próximo, el 15 de marzo.


La foto está publicada en la obra de Rafael Rodríguez-Moñino Soriano, La vida y la obra del bibliófilo y bibliógrafo extremeño D. Antonio Rodríguez-Moñino, Madrid, Beturia Ediciones, 2000. Hay segunda edición, por razones enemigas de D. Antonio, en 2002.

miércoles, marzo 10, 2010

sábado, marzo 06, 2010

Suroeste

Será uno de los grandes acontecimientos culturales del año en Extremadura, del que hoy se daba buen y fundamentado anuncio en el diario HOY. El próximo jueves 11, a las 20:00 horas, en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contempoáneo (MEAIC) de Badajoz, se inaugura la exposición SUROESTE. Relaciones literarias y artísticas entre Portugal y España 1890-1936. Varios centenares de piezas que testimonian esa relación en la literatura, en la fotografía, en el cine, la música, las artes plásticas estarán expuestas desde el próximo jueves hasta el dieciséis de mayo. Estoy deseando hacerme con el catálogo de la exposición, dos volúmenes de casi mil páginas con textos de más de treinta colaboradores, entre los que están Eduardo Lourenço, José-Carlos Mainer, Carlos Reis, Ángel Marcos de Dios o Perfecto E. Cuadrado, según leo en el avance del periódico. Los responsables de todo son una garantía de seriedad y rigor: Antonio Sáez Delgado, Luis Manuel Gaspar, Juan Manuel Bonet, Sara Afonso Ferreira y Antonio Franco Domínguez son los comisarios.
La exposición dará, sin duda, para más en este sitio.

miércoles, marzo 03, 2010

Periodismo cultural

La última ha sido que al fallo de los Premios Lúmen_ex convocados por la Universidad de Extremadura no se ha presentado ningún medio de prensa. Ninguno. El premio ha tenido una repercusión inusitada. Se han recibido más de cien obras en formato físico procedentes de dieciséis países. Ningún periodista se ha dignado a cubrir el acto.
La penúltima es que el ilustre protagonista de un acontecimiento literario, una vez ocurrido éste, se ha quedado un día más en Cáceres para hacerse una foto a una hora que venía bien a los periodistas y en compañía de alguien con poder político. Qué cosas.
Ya escribiré sobre esto. Es denunciable. Y más en una ciudad que se postula como ciudad europea de la cultura en 2016 y en cuyo proyecto la prensa debería tener un papel determinante.

lunes, marzo 01, 2010

Chopin

Hoy, que se cumplen doscientos años desde el nacimiento de Federico Chopin y que tantas veces he escuchado decir su nombre y apellido, recuerdo al Padre Máximo Peinador (1900-1990), un sabio claretiano, eminente escriturista, del Convento del Cristo del Rosario de Zafra. Allí, en Zafra, una noche de hace unos treinta años, a la puerta de la Iglesia de Santa Catalina, en donde iba a celebrarse uno de los conciertos organizados por las Juventudes Musicales de mi pueblo, es decir, por Pepe Cabezón (1934-2002), el Padre Máximo corregía la pronunciación a la francesa del apellido del compositor y pianista que esmeraba uno de los presentes.
—Chópin, se pronuncia Chópin. Es apellido eslavo, como Lenin, como Stalin —decía un ya casi ciego Padre Máximo, especialista en mariología bíblica, y superviviente de otro lamentable episodio de la guerra civil, que dejó admirado a un estudiante de bachillerato que desde aquel entonces pronuncia el apellido del músico como el de Putin, con la primera sílaba tónica.

domingo, febrero 28, 2010

Diccionario histórico de la traducción

Francisco Lafarga y Luis Pegenaute, de las Universidades de Barcelona y Pompeu Fabra, respectivamente, llevaban años empeñados en este proyecto que acaba de ver la luz, el Diccionario histórico de la traducción en España (Madrid, Editorial Gredos, 2009). Es un volumen de 1.192 páginas, con más de 850 entradas y con casi cuatrocientos redactores, que resulta utilísimo complemento a la también coordinada por ambos profesores Historia de la traducción en España (Salamanca, Ambos Mundos, 2004).
En obras de estas características hay dos modos de lectura que devienen en sendas sensaciones de signo opuesto, o, al menos, distinto. Por un lado, la lectura panorámica, de consulta, en la que el lector tiene una cantidad de información que, lógicamente, colma sus expectativas. Por ejemplo, cuándo y cómo ha sido traducido Charles Dickens desde mediados del siglo XIX, o cuál es el grado de la traducción de las literaturas serbia, croata, bosnia, macedonia y eslovena en España. Una segunda manera puede ir más al detalle y echar en falta a traductores como Mario Merlino, Ángel Campos Pámpano o Eloísa Álvarez para el ámbito de la literatura en portugués, o como Jordi Doce, Esteban Pujals Gesalí o Antonio Rivero Taravillo para el de la literatura inglesa; o reparar en la justificación de que una de las redactoras, para el caso de las traducciones del italiano o de autores como Leopardi o Manzoni, podría perfectamente tener entrada propia como traductora. Me refiero a Mª Nieves Muñiz, que escribe también sobre Ariosto y D'Annunzio.
Aunque esta última sea una lectura más impertinente, yo la recomiendo; pues es con la que más se aprende. Y depara, además, curiosidades. Por ejemplo, si puede llegar a ser lógico que en autores como el vicario Bernal Boyl o el catalán Amancio Peratoner y Almirall se desconozcan datos como los lugares y fechas de nacimiento y muerte, el primero del siglo XV, el segundo de finales del XIX; resulta curioso que sobre un buen traductor vivo de Maupassant y de Proust, y de tantos otros, es decir, sobre Mauro Armiño (Fernández Alonso de Armiño) no se sepan dar ni el lugar ni la fecha de nacimiento. En definitiva, esta segunda lectura es la que permite avalorar la calidad de un trabajo colectivo de tanta magnitud como este Diccionario histórico de la traducción en España, en el que se aprecia el buen hacer de la veintena de especialistas que han sido los responsables de secciones, atendiendo a épocas o a los diferentes ámbitos lingüísticos.

Una errata y una canción


La errata es la puta del iceberg. Por un quítame allá una tecla sale la meretriz de los hielos sin quererlo.  Lo mismo que salió con los pelos de puta la que sólo quería expresar el terror cotidiano.
La canción es The River, de Bruce Springsteen. Soberbia. Pongo aquí un directo con Sting.

martes, febrero 23, 2010

Pilar Adón en el Aula José María Valverde

Pasado mañana, jueves 25, interviene en el Aula "José María Valverde" de Cáceres la escritora Pilar Adón (Madrid, 1971). Poco después del mediodía tendrá un encuentro con estudiantes en el Instituto de E. S. "Ágora" y por la noche, a las ocho y cuarto, en el salón de actos del Palacio de la Isla, para el público interesado. He leído poco de Pilar Adón. Algún cuento. Salvo mi repaso por el cuadernillo editado para la ocasión, lo último que he leído de esta autora es su colaboración en el libro En las ciudades, que el pasado año editó el Festival Solidario de Cine Español de Cáceres y la Asociación Re Bross en su colección "Versión Original", en coedición con Notorius Ediciones de Madrid. La imagen de cubierta es el cuadro del Edificio Capitol de Damián Flores, las fotografías son de Hilario J. Rodríguez y hay textos de Juan Bonilla, de Eduardo Jordá, de José Luis García Martín, de Care Santos, de Manuel Hidalgo, Lorenzo Silva, Cristina Grande, Nuria Vidal, entre otros. El de Pilar Adón es una sugerente sobreimpresión literaria a partir de la película La caja china (1997) de Wayne Wang, con Jeremy Irons, que sale en el cuento.
Jueves, 25 de febrero. Aula literaria "José María Valverde", Cáceres.

domingo, febrero 21, 2010

Dos momentos con Javier Cercas

La cafetería del Hotel Casa Don Fernando, en la Plaza Mayor de Cáceres, es un buen rincón para tomar el aperitivo los domingos y leer algo de lo mucho que trae la prensa. Allí, el primer momento con Javier Cercas ha sido la lectura en El País Semanal de su artículo sobre Sergio Beser, su profesor, su maestro, alguien, como dice el escritor, que "en una época en que la gente escribe infinitamente más de lo que sabe, […] sabía infinitamente más de lo que escribía". El segundo momento, más prolongado, la conversación que ha mantenido con Cercas Manuel Ventero en su apacible programa Siluetas, de Radio Nacional de España. Los temas de la conversación, en este orden, el 23-F y su libro Anatomía de un instante (Barcelona, Mondadori, 2009). En ese orden. Resulta inevitable. Las dos obras más famosas de Javier Cercas han concitado más interés por los asuntos históricos elegidos por el escritor que por sus indudables hallazgos artísticos, sus propuestas de indagación sobre los límites genéricos o su intensidad narrativa.

jueves, febrero 18, 2010

De García de la Huerta; nuevamente, lamentablemente

Hace poco escribí aquí unas líneas sobre el nuevo portal dedicado al dramaturgo dieciochesco Vicente García de la Huerta en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Después de aquello, y de mis visitas para consultar sus materiales, me percaté de algo que me ha resultado especialmente enojoso: la republicación en esa Biblioteca Virtual de un artículo de Margarita Santos Zas aparecido en el volumen LXXXIV de 2008 del Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo (págs. 187-208) bajo el título "Lisi desdeñosa, comedia inédita de García de la Huerta: datos para una hipótesis".
La hipótesis de la profesora de la Universidad de Santiago de Compostela Margarita Santos Zas sobre esa comedia pastoril de Huerta es que es anterior a la fecha que dio otro estudioso del autor, Juan Antonio Ríos Carratalá, y que, al contrario de lo que sostenía este crítico, los versos de la comedia fueron luego aprovechados por el escritor de Zafra para publicarlos como poemas sueltos en las dos ediciones de sus Poesías.
Desde luego, no es frecuente que uno se enoje cuando alguien le da la razón. Sin embargo, éste es mi caso. Me enoja que la autora de ese artículo desconozca mis trabajos sobre García de la Huerta que, hace más de dieciséis años, difundieron que la comedia pastoril de este autor era anterior a 1765 y que poemas como Relación pastoral, Relación amorosa, Idilio pastoral o el soneto Ponderación justa de un amor verdadero... y otros, eran reelaboraciones de los versos de la comedia, de la que fueron extraídos para ser publicados en sus libros de poemas.
Cuando tuve conocimiento de la publicación de ese artículo, me puse en contacto con la autora, quien me dijo que tendría en cuenta (!) mis trabajos para su futura edición de la comedia pastoril de García de la Huerta. Sin embargo, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se mantiene tal cual, sin ninguna enmienda ni adición, el artículo publicado en el Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Por esto, a través de Juan Antonio Ríos, coordinador de la página dedicada a Huerta, he enviado a la BVMC una nota sobre este mismo asunto. Simplemente, para que se conozca que lo que la profesora Margarita Santos Zas plantea como una hipótesis fue ya publicada como una tesis suficientemente sólida y contrastada en mi libro La poesía de Vicente García de la Huerta (Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura-Anejos del Anuario de Estudios Filológicos, 10), 1993) y en mi edición crítica de Vicente García de la Huerta, Poesías, Mérida, Editora Regional de Extremadura (Serie Rescate, 14), 1997.
Y es que, como me dice mi buen amigo Pedro Álvarez de Miranda, hay que lamentar que el crecimiento de la bibliografía y de las facilidades para su acceso haya traído consigo una alarmante relajación de un principio que siempre fue sagrado; a saber, la necesaria exhaustividad en el conocimiento de lo que está directamente relacionado con el asunto que uno aborda. Un principio cuyo conculcamiento, si era flagrante, acarreaba al infractor la más severa reprobación por parte de sus colegas, además de la del autor damnificado por el olvido, que soy yo.
Qué cosas pasan, ay.

domingo, febrero 14, 2010

Bram van Velde

Fue en octubre, cuando estuvo en Cáceres Alfonso Alegre Heitzmann. Me regaló esta edición que junta dos libros del poeta francés Charles Juliet (1934), que son fragmentos de diarios: Rencontres avec Bram van Velde (1978) y Une vie chachée (1994), traducidos por Hugo Gola, y presentados con una nota de Charles Juliet fechada en marzo de 2008 para esta edición. La nota de Juliet está traducida por Jean Gabriel Cosculluela, con quien últimamente, y a costa de Ángel Campos Pámpano, he tenido más de un intercambio por escrito. Me alegra saber que está en sus manos una traducción de La semilla en la nieve. 
Juliet tuvo el privilegio de conversar —siempre con muchas dificultades: Soy un hombre sin habla, escribe que dijo el pintor holandés— con Bram van Velde (1895-1981) durante quince años. Los Encuentros parten del 25 de octubre de 1964. El 11 de junio de 1973, es decir, casi nueve años después, Juliet escribe en su diario: "Ahora, cuando llego, siento que se alegra de verme. El diálogo se hace cada día más cordial, más fácil, el tuteo más frecuente." (pág. 107). Hasta el 7 de noviembre de 1977, en París. Una vida secreta, que es un apunte mucho más breve extraído de las notas de diario de Juliet, se abre con un texto de noviembre de 1973 y se cierra con otro fechado entre agosto y septiembre de 1979. La fragmentación y la intermitencia en los encuentros con el pintor se corresponden con la actitud de éste, reacio a hablar, enigmático y distante, silencioso. Charles Juliet, sin embargo, logra en sus apuntes mantener el interés por esta elemental y parca manera de expresarse de un autor del que conocemos su intimidad, la vida artística por dentro, y que fascinó a Enrique Vila-Matas. Siempre asoció cualquier semántica del cuadro al misterio y a lo desprovisto de cualquier clase de artificio. Se siente en la lectura la presencia de Samuel Beckett, que fue su único amigo durante muchos años, y con el que se veía muy de vez en cuando.
Es un libro sobre todo recomendable para el que no conozca la pintura de Bram van Velde. No aporta casi nada para el estudio material de sus modos artísticos; pero sí para la comprensión de su actitud ante la creación. Su lectura, sin embargo, incita a conocer más el terreno umbrío en el que se movió este pintor. Hay que agradecérsela a Alfonso Alegre y a Victoria Pradilla, que dirigen la revista Rosa Cúbica y cuidan las ediciones con su sello, entre las que se encuentran las de esta colección de "Mar adentro".

Charles Juliet, Una vida secreta. Encuentros con Bram van Velde. Traducción de Hugo Gola. Barcelona, Ediciones de la Rosa Cúbica (Col. Mar Adentro, 8), 2008, 218 págs.

jueves, febrero 11, 2010

Manuel Pajuelo

El recién pasado día 5 murió Manuel Pajuelo, a quien no conocí. A su hermana Mavi sí la conozco, mucho, y a su cuñado Luis del Rosal, que fue mi profesor de Francés en el Instituto "Suárez de Figueroa" de Zafra, cuando él era joven y yo más. A través de Mavi me llega la iniciativa de poner el nombre de "Manuel Pajuelo" al nuevo Instituto de Oncología de Extremadura "como muestra de reconocimiento a su trayectoria personal y profesional, a sus valores humanos y a su lucha infatigable por la vida". Aquí está el sitio para adherirse. Y si no eres de Facebook, aquí. Y mi más sentido pésame.

miércoles, febrero 10, 2010

Hilario Bravo por San Valentín

Antes de que este fin de semana arrecien los mensajes consumistas y ñoños a propósito de San Valentín, el artista cacereño Hilario Bravo (1955) muestra esta colección Tempus amoris. Loving Cáceres, con dos caras. Podría decirse que ofrece la cara genérica, la que toma el motivo del corazón como base de un recorrido literario en quince infografías que va de las jarchas y antiguos poetas árabes y hebreos hasta Juan Ramón Jiménez o Gerardo Diego; y otra cara más concreta, la de los siete lienzos alusivos a Cáceres. Buena prueba de que de la poesía, salvo excepciones, no se vive. Y ojalá no me confunda en el caso de Hilario. Salud.
Será, en Belleartes, a las 20:30 de mañana jueves.

lunes, febrero 08, 2010

Alcaíns y Colinas

El próximo jueves 11, esta vez por la tarde, a las 20:00 horas, se presenta en la Biblioteca Pública "Antonio Rodríguez-Moñino/María Brey", la primorosa edición de Sepulcro en Tarquinia, de Antonio Colinas, caligrafiada e iluminada por Javier Alcaíns, que acaba de publicar la Editora Regional de Extremadura. Por supuesto, el acto contará con la participación de Antonio Colinas y del escritor y dibujante Alcaíns, que sigue ofreciéndonos estas perlas de buen gusto y de arte bueno.

Antonio Colinas en Letras

El próximo jueves 11, a las doce de la mañana, leerá sus poemas Antonio Colinas en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres. Los estudiantes de tercero y quinto de Filología Hispánica tendrán ocasión de conocer en vivo la poesía de este autor, un referente en la poesía española contemporánea desde mediados de los años setenta hasta ahora. Pero el acto está abierto a todo el que esté interesado.

domingo, febrero 07, 2010

Carlos Álvarez-Ude

Mañana voy a Madrid al homenaje a Carlos Álvarez-Ude. Va a ser en la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes a las 20:00 horas. Participarán, bajo el título El continente de la poesía. Un encuentro, una celebración, Víctor García de la Concha, Miguel Casado, Germán Gullón, Juan Carlos Suñén, Noni Benegas y Ruth Toledano. Me duele.
Lo sabía por Miguel Casado y por la escritora Alejandra Díaz Ortiz, la mujer de Carlos, que tiene en la red un texto que estremece. Aun así, no me atrevo a decir el sentido del homenaje de mañana, que contiene una sorpresa que pretende ser reparadora para Carlos: la publicación de su libro de poemas Los mares detenidos. ¿Por qué?
Dan lo mismo las preguntas. Voy mañana a Madrid a acompañar a Carlos. Le conocí por Ínsula, cuando me pidió una colaboración. Él llevó la revista durante más de treinta años y lo despidieron. Coincidimos en Cáceres hace bastantes años en un encuentro de ARCE, la asociación de revistas culturales en cuya junta directiva él estuvo, y luego colaboramos en el proyecto de Hablar/Falar de Poesia, con Ángel Campos Pámpano, que fueron los encuentros más cercanos, en Lisboa, en Madrid, en Badajoz, en Barcelona. Duele ahora encontrarse. Sea como un encuentro con la poesía, una celebración. Sea.

El método de la palabra

Anoche, a la salida del Gran Teatro, alguien dijo que menos mal que la obra había durado una hora y pocos minutos. Nego. A mí se me hizo corta. No es que quiera que un texto así se prolongue hasta las dos horas de función, pues por algo dura lo dura; pero se me hizo corta y defiendo la excelencia de un teatro como éste, sostenido en la palabra y en los actores, para todos los públicos. La vida y la muerte, la Iglesia y el Estado, jansenistas y jesuitas, la razón y la fe, la ciencia y la existencia. Para todos los públicos.
El encuentro de Descartes con Pascal joven, de Jean-Claude Brisville, dirigida por Josep Maria Flotats, e interpretada por éste (Descartes) y por Albert Triola (Pascal) es una lección. Inevitablemente, y está en el argumento, hay una desigualdad, un desequilibrio en la estatura de los dos intérpretes, como la hubo en el imaginado encuentro dialéctico entre el filósofo de racionalista madurez y el joven atormentado e inestable que se mortifica por su ignorancia. El público simpatiza con el autor del Discurso del método, que se permite sus humoradas brillantes, que es la voz de la experiencia y que conoce y ve lo que el otro oculta.
Con unos recursos muy elementales —no hay efectos sonoros, y la iluminación de Albert Faura es de la sobriedad de una vela, el cronómetro del encuentro—, los dos actores dicen —luego existen— un texto que llega al público sin ser cargante ni impostado, sabiamente traído por Mauro Armiño —salvo un "en este sentido"— que desemboca en la posibilidad de difundir de un manuscrito a un impreso la inteligencia más alta de la Europa del siglo XVII.

viernes, febrero 05, 2010

Cementerio

No me veo paseando por un ATC, siglas que esconden —y ya es esconder— el eufemismo de Almacén Temporal Centralizado. Podría ser un economato; pero es un cementerio nuclear. No, no me veo paseando por un cementerio nuclear un domingo de mañana. Como el otro domingo, que, de vuelta del paseo, entramos en el cementerio de Cáceres. Hacía tiempo que no entraba por el gusto de entrar y recorrer ese espacio que siempre me ha fascinado. No he despreciado nunca la oportunidad de conocer los cementerios de las ciudades que he visitado. No sólo los que se han convertido en un lugar de interés turístico por estar allí enterrada una figura histórica. Con Manolo Peláez (q.e.p.d.) visité en Deià la tumba discreta de Robert Graves, y en Roma, con Carmen y sin María —que no pisa los cementerios— la tumba de Keats. Me gustó mucho el de Reykjavik, que no tiene ningún muerto conocido. Del cementerio alemán de Yuste me gustaría hacer una antología de poemas de poetas conocidos, éstos sí. Igual se me adelanta alguien. En el de Soria estuvimos también con Leonor, que no tiene pérdida, con sus flechitas indicadoras...
En Cáceres volví a ver las tumbas adosadas de los mortales y las exentas de los ricos, también mortales, para su desgracia. Es un lugar apacible y distinto. No lo quiero para mí; más que para mi disfrute en vida. Para pasear un domingo, y no para estar allí eternamente. Fue un rato agradable...
Por cierto, la basura nuclear se tira en tu contenedor; y no en el del vecino. Así que la almacene el que la consume, y que no compren a los más necesitados con esa mierda tan limpia y tan segura. Cementerios, ay.

miércoles, febrero 03, 2010

Balompié

Ayer, solo, piqué algo en la barra de una cafetería del centro de Madrid. Solo y con mi periódico. A mi lado, tres hombres tomaban unas cañas y charlaban. Durante todo el rato, algo más de media hora, estuvieron hablando de lo mismo: de fútbol. Hubo un momento en que creí que eran actores que ensayaban alguna obra programada en alguno de los teatros cercanos —el Fernán Gómez del Centro Cultural de la Villa, el María Guerrero, el Marquina..., están cerca—, pues la conversación parecía obedecer a un plan previamente preparado. El mismo de todas las semanas, me dije. En primer lugar, la última jornada: la victoria del Real Madrid en Riazor y la derrota del Atleti en casa ante el Málaga; los goles, el taconazo de Guti... En segundo lugar, y bien hilado con lo último: los mejores goles que uno recuerda. Sólo escuché al que más voces daba decir que la mejor jugada ha sido la de Redondo frente al Manchester por encima de todas. Y, por último, entrenadores y sistemas de juego: Onésimo, nuevo entrenador del Valladolid, Michel y el Getafe, la destitución de Valverde en el Villarreal, tocar y tocar, ensanchar el campo y el juego por las bandas. Parecía irreal. Tan acostumbrado está uno a conversaciones llenas de anacolutos, de exabruptos, de titubeos y vacilaciones que acaban en nada...; lo de ayer fue lo que se dice una jugada al primer toque. Salí y allí quedaron: —Pellegrini sabe lo que hace —me pareció escuchar.