jueves, febrero 18, 2010

De García de la Huerta; nuevamente, lamentablemente

Hace poco escribí aquí unas líneas sobre el nuevo portal dedicado al dramaturgo dieciochesco Vicente García de la Huerta en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Después de aquello, y de mis visitas para consultar sus materiales, me percaté de algo que me ha resultado especialmente enojoso: la republicación en esa Biblioteca Virtual de un artículo de Margarita Santos Zas aparecido en el volumen LXXXIV de 2008 del Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo (págs. 187-208) bajo el título "Lisi desdeñosa, comedia inédita de García de la Huerta: datos para una hipótesis".
La hipótesis de la profesora de la Universidad de Santiago de Compostela Margarita Santos Zas sobre esa comedia pastoril de Huerta es que es anterior a la fecha que dio otro estudioso del autor, Juan Antonio Ríos Carratalá, y que, al contrario de lo que sostenía este crítico, los versos de la comedia fueron luego aprovechados por el escritor de Zafra para publicarlos como poemas sueltos en las dos ediciones de sus Poesías.
Desde luego, no es frecuente que uno se enoje cuando alguien le da la razón. Sin embargo, éste es mi caso. Me enoja que la autora de ese artículo desconozca mis trabajos sobre García de la Huerta que, hace más de dieciséis años, difundieron que la comedia pastoril de este autor era anterior a 1765 y que poemas como Relación pastoral, Relación amorosa, Idilio pastoral o el soneto Ponderación justa de un amor verdadero... y otros, eran reelaboraciones de los versos de la comedia, de la que fueron extraídos para ser publicados en sus libros de poemas.
Cuando tuve conocimiento de la publicación de ese artículo, me puse en contacto con la autora, quien me dijo que tendría en cuenta (!) mis trabajos para su futura edición de la comedia pastoril de García de la Huerta. Sin embargo, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se mantiene tal cual, sin ninguna enmienda ni adición, el artículo publicado en el Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Por esto, a través de Juan Antonio Ríos, coordinador de la página dedicada a Huerta, he enviado a la BVMC una nota sobre este mismo asunto. Simplemente, para que se conozca que lo que la profesora Margarita Santos Zas plantea como una hipótesis fue ya publicada como una tesis suficientemente sólida y contrastada en mi libro La poesía de Vicente García de la Huerta (Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura-Anejos del Anuario de Estudios Filológicos, 10), 1993) y en mi edición crítica de Vicente García de la Huerta, Poesías, Mérida, Editora Regional de Extremadura (Serie Rescate, 14), 1997.
Y es que, como me dice mi buen amigo Pedro Álvarez de Miranda, hay que lamentar que el crecimiento de la bibliografía y de las facilidades para su acceso haya traído consigo una alarmante relajación de un principio que siempre fue sagrado; a saber, la necesaria exhaustividad en el conocimiento de lo que está directamente relacionado con el asunto que uno aborda. Un principio cuyo conculcamiento, si era flagrante, acarreaba al infractor la más severa reprobación por parte de sus colegas, además de la del autor damnificado por el olvido, que soy yo.
Qué cosas pasan, ay.

7 comentarios:

Á. V. dijo...

Lo leo y no lo creo. Ay, ay. Ya ni en esos ámbitos existe el rigor.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Querido Miguel Ángel: Desde hace un tiempo, la investigación en nuestras áreas de conocimiento han visto resentirse la calidad y la honestidad. Nadie parece poner coto a los trabajos en los que no se ha revisado todo lo escrito antes, a comunicaciones y artículos que descubren Américas ya descubiertas años antes -o décadas-, que empobrecen incluso lo ya dicho antes, que no aportan ni mirdas personales, hechos a la carrera.
Conozco casos tan graves como trabajos en los que se silencian las fuentes, en los que se apropian lo dicho como si fuera un bien mostrenco que no se debe a nadie.
Como sabes, no es uno ni dos casos: son cientos de casos, es cada vez más frecuente. Nadie lee nada, nadie valora de verdad nada.
Son pocos los que trabajan con honestidad, como siempre debe hacerse en cualquier investigación científica: revisar lo dicho, aportar algo nuevo y reconocer las deudas.
Y no hay excusas: que nadie se oculte detrás de la necesidad de publicar para subir en el escalafón.
¿Cuánto de lo publicado en las dos últimas décadas en los campos humanísticos cumple con estos requisitos?

PPK dijo...

En esos ámbitos, como dice Álvaro, el rigor y la humildad escasean. Hace unos años leí una biografía (1000 páginas) sobre Quevedo y encontré multitud de erratas tipográficas y discordancias de todo tipo. Sin ningún ánimo malsano las recopilé y se las envié al autor, profesor universitario y reconocido quevediano...Y hasta el día de hoy. Mi intención, y así se lo indiqué en el e-mail adjunto, no era otra que, por si había una segunda edición de la monumental biografía, el profesor subsanase los errores antes da darla a la imprenta por segunda vez. Se ve que la altivez le impidió, siquiera, contestar.
Un saludo, Miguel Ángel.

Miguel dijo...

Lo que no puedo creer es que después de tí exista el audaz que quiera aportar algo sobre don Vicente. ¡Pero si es la causa de tu alopecia! ¡Si el barbero cortaba hasta que se veía la cara de García de la Huerta en el cuero cabelludo!

P.D. ¿La ilustración de la entrada es el grabado que te regalé con ocasión de semejante pérdida de pelo?

Isabel Román Román dijo...

Miguel, comparto tu enfado, y creo que hay que tomar medidas serias cada una de las veces en las que comprobemos que un compañero ha desdeñado este rudimento de cualquier investigación: la FASE PRIMERA de una investigación pasa por realizar un riguroso "ESTADO DE LA CUESTIÓN" sobre nuestro objeto de estudio. Margarita Santos demuestra no sólo ignorancia, sino también falta de ética, soberbia y mala fe, cuando no se ha avergonzado ni se ha precipitado a retirar su artículo, al escribirle tú.
Hoy he ido a buscarte para decirte las medidas legales que yo tomaría en este caso (ya hablaremos), y las que como profesora (¡y lectora asidua de la bibliografía sobre las épocas que explicamos en clase, cómo no!) me voy a permitir tomar:
- comentario en el foro del portal de autor García de la Huerta en VirtualCervantes
- carta a Juan Antonio Ríos para que se retire de inmediato el artículo digitalizado
- carta (firmada, claro; no me gustan los anónimos)a la compañera Margarita Santos expresándole mi opinión sobre su modo de obrar.

El escándalo que me ha producido lo que narras seguramente me dará más ideas para rebelarme ante este estado de cosas.
Un beso, Miguel. (Te iba a decir que no te sulfures; pero sí que tenemos que sulfurarnos; es que hay muchas maneras de robar).

Miguel A. Lama dijo...

Gracias a todos.
Isabel, hay que esperar a que en la BVMC se ponga mi nota.
Miguel, gracias, bien sabes lo de la alopecia, que, como caída y pérdida, fue. Ahora, lo mío es una carencia y, casi, una forma de ser. A García de la Huerta se lo debo. Y a ti ese grabado. No, no es el mismo; es otra copia. El tuyo iba fechado el día de San Miguel de 1985, con unas líneas pertenecientes al ARTE POÉTICA, vol. I (perpetuamente inédito) de M. Salazar.
Abrazos.

Isabel dijo...

Qué pena, Miguel Salazar, que tu Arte Poética (puede que también, Guasístico-Humorística) haya quedado sólo para tu tocayo. El cual, por cierto, y digáis lo que digáis, no perdió el pelo A CAUSA DE don Vicente.
Que la calvicie se haya convertido en "una forma de ser" está muy bien. (Es muy frecuente eso de hacer "de la necesidad virtud"). La suerte es que Miguel tiene un cráneo hermoso. Además de privilegiado, como sabemos todos.(Esta última frase sí va en serio).Un saludo a los dos Migueles.