domingo, mayo 28, 2017

Libro de estilo de la Justicia


Dirigido por el jurista y académico Santiago Muñoz Machado —doctor honoris causa por la Universidad de Extremadura—, este Libro de estilo de la Justicia (Barcelona, Espasa Libros-Real Academia Española-Consejo General del Poder Judicial, 2017) está concebido para «ayudar al buen uso del lenguaje en todos los ámbitos donde el derecho se crea y aplica» (pág. XXXI). Contiene seis secciones y unos nutridos apéndices con abreviaturas, siglas, símbolos alfabetizables y no alfabetizables, numerales, cargos y tratamientos y gentilicios de comunidades autónomas y países. Me ha llamado la atención que tenga en esta obra tan poca presencia la iniciativa del Consejo de Ministros de 30 de diciembre 2009 por la que se creaba la Comisión de Modernización del Lenguaje Jurídico, que concluyó sus trabajos en 2011, cuando era Ministro de Justicia Francisco Caamaño y director de la RAE José Manuel Blecua. Nada se dice de eso en la «Presentación» de Muñoz Machado, e incluso el Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, Carlos Lesmes, escribe sobre «una inédita andadura para la Justicia española». Aunque sí que en el capítulo 2 de la primera parte —«Hacia un lenguaje jurídico claro»— se resumen algunas de las medidas propuestas por la Comisión de Modernización del Lenguaje Jurídico. Sin embargo, se obvian las propuestas de acercamiento del lenguaje jurídico a la ciudadanía —claro, se aludía a educación para la ciudadanía—, que se sustituyen por un «Acercamiento del lenguaje jurídico a la población estudiantil» (?), cuando aquel Informe de la Comisión de modernización del lenguaje jurídico publicado por el Ministerio de Justicia se refería a la formación lingüística del profesional del derecho, que parece más claro y preciso. En fin, da la sensación de que este Libro de estilo de la Justicia no arranca de lo hecho anteriormente porque lo hecho antes está hecho por aquellos que estuvieron anteriormente. Conozco algo de esos antecedentes porque en septiembre de 2011, invitado por Jesús García Calderón, por aquel entonces Fiscal General de Andalucía, participé en el I Curso de Modernización del Lenguaje Jurídico —en el que por la RAE intervino el lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez— y dos meses después, en diciembre, en el II Curso, celebrado en la sede del Parlamento de Andalucía en Sevilla. Fue una experiencia gratificante en la que un filólogo como yo vio cómo podrían abrirse salidas laborales para los profesionales de mi campo con la  propuesta de creación de un cuerpo de filólogos jurídicos que pude leer en la ponencia-informe «Un nuevo derecho a comprender», del citado fiscal y también poeta Jesús García Calderón, alma de tan importante proyecto que ahora se materializa de esta manera en un libro de estilo que es más un léxico que un manual sobre el lenguaje jurídico o una gramática específica. Si las «Cuestiones de ortografía» —la parte quinta del libro— no pueden considerarse aplicables al lenguaje jurídico —aunque los ejemplos destacados sean atinentes a ello— y el «Léxico», que es la sexta parte, ocupan en total más de trescientas páginas, quedan poco más de cien para las verdaderas propuestas de mejora del lenguaje jurídico sobre su definición y su tipología, su semántica y su pragmática. En cualquier caso, es una obra de utilidad que suma, no resta, al propósito de claridad del lenguaje legislativo y forense; y su publicación debe de ser muy bien acogida; cómo no.

viernes, mayo 26, 2017

Los bibliófilos con Tina


Este año, la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx) dedicará su tradicional «Día del Bibliófilo», en el marco de la Feria del Libro de Badajoz, a Agustina Bravo Ortuño, que alberga en su casa de Cáceres una de las bibliotecas privadas —y de ningún modo privativa— más eminentes de las que conozco de Extremadura. Tina fue la esposa de mi profesor Juan Manuel Rozas (1936-1986), y tras la temprana muerte de éste quiso y supo preservar el legado librario —palabra que no registra el DRAE, pero sí el Diccionario del Español Actual de Seco— de quien se dedicó a admirar y a ensalzar la bibliofilia y la labor bibliográfica de cumbres como Bartolomé José Gallardo o Antonio Rodríguez-Moñino, por citar a otros extremeños, no de adopción, como Tina y Juan Manuel —y sus cuatro hijos—, sino de nacencia. Será un gusto acompañar a Tina mañana sábado 27 de mayo junto a José Luis Bernal, Jesús Cañas y Malén Álvarez Franco, a José Luis Rozas, y a todos los que acudan a las 10:30 de la mañana —qué horas— al Parque de San Francisco de Badajoz para tributar el reconocimiento que merece una mujer que ama los libros de una manera tan generosa.

miércoles, mayo 24, 2017

Meléndez Valdés


Juan Meléndez Valdés retratado por Francisco de Goya (1797)
The Bowes Museum (Barnard Castle, Gran Bretaña)
«El 24 víspera de Pentecostés, a las nueve y once minutos de la noche, fue Dios servido de llevarse para sí a mi amado y estimadísimo Meléndez. Había pasado el día de buen humor. Se acostó y dijo "traéme una taza de té, pues tengo un poco de flato...", se le trajo corriendo el té y al tomar el primer sorbo, meneó dos veces la cabeza: la levantó arriba y la inclinó. No se tardaron dos minutos en todo, y expiró en mis brazos». Esto es lo que escribió la mujer del poeta Juan Meléndez Valdés, doña María Andrea de Coca, desde Montpellier el 28 de mayo de 1817 a su sobrino Benito de la Riva y Coca sobre los ultimísimos instantes de la vida de su marido, que falleció tal día como hoy, 24 de mayo, hace doscientos años. Pero lo más conmovedor de un final aparentemente plácido según el relato es cómo una personalidad intelectual de la talla de aquel escritor y magistrado, nacido en Ribera del Fresno (Badajoz) el 11 de marzo de 1754, sufrió una emigración forzosa por sus ideas, por su fe en el progreso y la libertad, por su modernidad. Tuvo que salir de España en 1813 y peregrinó como un miserable perseguido por lugares como Burdeos, Vic-sur-Losne, Nîmes, Alès, Montauban, Montpellier..., aquejado de perlesía, mal alimentado y, sobre todo, apesadumbrado por la desgracia de no poder volver a España. En Extremadura, este año 2017 se le va a recordar con diferentes actos y publicaciones, y una temprana actividad ha sido la convocatoria por parte del Ayuntamiento de Ribera del Fresno, en colaboración con la Diputación de Badajoz y la Junta de Extremadura, del I Premio Nacional de Poesía «Meléndez Valdés», que ha recaído en el poeta Jordi Doce (1967) por su obra No estábamos allí (Valencia, Pre-Textos, 2016). Este viernes 26 de mayo se entregará en Ribera del Fresno este premio que reconoce al mejor libro de poesía publicado en España el pasado año.

viernes, mayo 19, 2017

Ni mu de Nemo


Ni mu de Nemo (Tusquets Editores, 2016). Una de las mejores novelas que leí el año pasado y de la que, sin embargo, nada dije. Nada escribí. Ni el pasado año ni este. Hasta ahora. Un texto excepcional. Me pregunto por qué leí de manera tan impredecible esta novela de un escritor que admiro. Es extraño. No de un tirón, no; a tirones, como cuando se te iba a calar el coche. Y se calaba. Y tenías que volver a arrancarlo. Ni siquiera a trancos como leen tantos. Porque podría haberla leído a trozos. Y es que sus 285 páginas están divididas en ciento treinta y una secuencias. 131 es capicúa y anilina; y esto le gusta mucho al autor de Nemo. Trozo a trozo queda entera. Como finalmente la leí, a trozos y muy tarde. Tardé mucho. No sé por qué; porque yo leo muy bien todo lo de Gonzalo Hidalgo. Bayal. Vamos, que siempre me encuentro muy a gusto y me cuesta mucho cerrar el libro incluso ante una necesidad imperativa. «Todo se confabula en ocasiones contra los propósitos», o algo parecido, me ha parecido leer en esta novela, y algún misterio se me habrá colado por el balcón que alumbra mis lecturas ya que tanto silencio ha resultado ser copulativo del silencio de Nemo personaje y adversativo de la facundia de Nemo novela. Una novela excepcional con la que uno aprende mucho y entiende poco. Porque si no, no me explico cómo he podido estar sin decir nada todo este tiempo. Deberá ser lo que dice el lema de Sófocles que encabeza este libro: «que en lo que entiendo mal callarme suelo». Y al suelo acaba de caer una octavilla de Natalia Gil, jefa de prensa de la editorial Tusquets, que acompaña el envío de mi ejemplar, recibido —nótese— el 22 de enero de 2016 —para que quede constancia de la dilación— en la que yo vi una quintilla de eneasílabos y octosílabos —cuánto gustan a Gonzalo estas métricas diabluras— que vendría a decir «Por deseo expreso del autor / un ejemplar de su libro / le hacemos llegar./ Y aprovecho la ocasión / para darle un saludo cordial». Hasta ahora no acuso recibo.

viernes, mayo 12, 2017

En el bus


Se me hicieron eternos aquellos minutos en el bus como único pasajero. Me había sentado al fondo y divisaba todo el coche como un largo pasillo cambiante, como una siniestra diligencia conducida por un tipo avieso vestido de negro y con sombrero de copa que hiciese chascar su látigo sobre los lomos de seis caballos brunos, o casi brunos, «porque la pena tizna cuando estalla, / donde yo no me hallo no se halla / hombre más apenado que ninguno. / Sobre la pena duermo solo y uno, / pena es mi paz y pena mi batalla, / perro que ni me deja ni se calla, / siempre a su dueño fiel, pero importuno. / Cardos y penas llevo por corona, / cardos y pena siembran sus leopardos / y no me dejan bueno hueso alguno. / No podrá con la pena mi persona / rodeada de penas y de cardos: / ¡cuánto penar para morirse uno!». El bus paró y yo levanté la vista del libro. Entonces comenzó a subir gente.

lunes, mayo 08, 2017

Womad Cáceres 2017


Hace seis años escribí una nota para publicar en este blog sobre cómo veía el festival Womad tras veinte ediciones. Ahí llevaba la nota sin publicar desde que anoté que la mejor confirmación del paso de los años está en uno mismo. Porque uno, quizá, ya no comprenda la fiesta, que antes era cultural y ahora no tanto; me parece. He ido alejándome del Womad a medida que el Womad ha ido acercándose a mí; pues vivo en la zona afectada por la suciedad y el alboroto que resulta asociado a un acontecimiento multicultural de esta índole. Escribí hace seis años que el Womad fue una fiesta de la cultura y ya no lo es; y me preguntaba si hacía veinte años no me daba cuenta de que la gente bebía y ensuciaba la ciudad. Pero es que no era así, y no he perdido tanto la memoria. En aquellos tiempos escuchábamos música y bebíamos en vasos de cristal en los bares de la zona, y no pasaba nada. Ahora no, ahora todo es otra cosa. Unos lo llaman botellón, multicultural y con música; pero botellón. Y hoy, una cadena de supermercados que ha abierto tienda cerca de casa me lo ha confirmado. En lugar de anunciar la venta de discos o camisetas de Radio Tarifa, Juan Perro, Tarak de Haïdouks, Amparanoia, Elíades Ochoa, Khaled, Las Hijas del Sol, Concha Buika, la Mala Rodríguez, Kiko Veneno o Elefteria Arvanitaki, que son algunos de los músicos que yo he escuchado en estos años en Cáceres —qué antiguo—; sí, en lugar de anunciar la venta de discos y camisetas de los músicos que este año vienen a Cáceres, como Sharon Shannon, Mû Mbana, La Sra. Tomasa o los extremeños  Prexton o Javier Alcántara —qué moderno—; me han dejado en la escalera un folleto a color con el reclamo «Especial Womad 2017. Oferta del 9 al 14 de Mayo» que dice: «Ron Negrita o Ribera Caribeña Añejo + Cocacola o Fanta Naranja o Limón + Bolsa de Hielo y 10 Vasos = 10 Euros», «Whisky Highland Glendon + Cocacola o Fanta Naranja o Limón + Bolsa de Hielo y 10 Vasos = 10 Euros», «Vino Pitarra Vegas de Rivilla + Refresco Cola o Naranja o Limón […] + Bolsa de Hielo y 10 Vasos = 4 Euros», «Ron Barceló Cacique o Brugal Añejo + Cocacola o Fanta Naranja o Limón + Bolsa de Hielo y 10 Vasos = 15 Euros». Y hay más. «Ginebra SK Premium Strawberry + Cocacola o Fanta Naranja o Limón + Bolsa de Hielo y 10 Vasos = 12 Euros», «Vino Tinto Gran Duque + Refresco Cola o Naranja o Limón […] + Bolsa de Hielo y 10 Vasos = 3 Euros». Y hay más... A todo color.

domingo, mayo 07, 2017

Día de la Madre


Ahora que no está, la memoria me trae los recuerdos mejores. Incluso si vienen de los años más duros para ella, tienen el color del júbilo que sentía cuando salvaba con dificultad los treinta y cuatro peldaños de la escalera de casa. Sobre todo para salir; porque lo de volver a casa no lo llevaba bien. Y menos, subiendo. Ella y sus dificultades, su mermada capacidad para mucho, su dependencia; pero también la vida que afrontaba ilusionándose con tu disfrute, o con cualquier salida a la calle, por el motivo que fuese. Le gustaba sentarse en las terrazas, que había que amortizar todo el tiempo posible. Yo quiero ser como ella, una superviviente razonable.

viernes, mayo 05, 2017

«Mi nombre es Carmen Alfonso y no nos conocemos»


Así comenzaba su carta sin fecha —pero quizá de 1 de marzo de 2017— esta profesora de Lengua y Literatura Española de un instituto de Sevilla. Me enviaba con ella un ejemplar de esta novela de Antonio Jiménez Casero, Medea murió en Corinto (Barcelona, Chiado Editorial, 2016). Me predispone favorablemente saber que es el producto de una clase de Literatura Griega de este profesor extremeño de Azuaga (Badajoz), en donde nació en 1952, y que ha ejercido durante la mayor parte de su vida profesional en el IES Pino Montano de Sevilla y que fue Premio Felipe Trigo de novela en 1988 con El morador insomne (Madrid, Bitácora, 1989). Pero, sobre todo, me predispone el gesto de esta lectora que me manda dos folios mecanoscritos para recomendarme, disculpándose por la «intromisión osada», una obra «de visible valor» que es «la concienzuda deconstrucción del mito de Medea. Desarrolla un alegato literario sin estridencias contra la misoginia, bien dosificado. Pero hay en la novela muchos más elementos del pasado que han desembarcado en el presente. En la novela el poema épico aparece desenmascarado, sorprendido en sus verdaderas intenciones, antes de que hubiésemos acuñado el término «postverdad». El protagonista narrador nos desvela que el mito está lleno de mentiras urdidas hábilmente. Las mismas mentiras que tejen los asesores de imagen y los gabinetes de prensa de nuestros días. […] Sutilmente dibujada, como telón de fondo, está Corinto. Como cualquier gran ciudad de hoy, es abierta, cosmopolita, laboriosa, sin pobres en las esquinas, de edificios elegantes y seguros; una ciudad que habla cien lenguas pero en la que la gente se entiende fácilmente. La evolución de la ciudad en la narración nos puede servir hoy para explicar el ascenso al poder de manipuladores oportunistas por muy larga y consolidada que sea la experiencia democrática en algunas naciones. Basta con que la sociedad cosmopolita, abierta, culta y democrática sienta miedo. En esos casos puede suceder cualquier cosa. Y, por supuesto, está Medea, la mujer cuya inocencia se proclama. Esta Medea no es la que todos conocemos. No es la bruja colca, la princesa salvaje y sin conciencia que dio muerte a sus hijos para vengarse de un marido ambicioso que había olvidado sus promesas. Ella podría ser cualquier mujer con la que uno se cruza al caminar. Antonio Jiménez hace un uso ágil de los diferentes planos temporales cuando la novela se centra en la historia principal. Pero llama especialmente la atención el lenguaje cuidadosamente aquilatado, preciso, con un léxico rico, con frases a las que nada sobra ni falta. En un lenguaje evocador; siendo un castellano actual, resuena en esta prosa el ritmo de los poemas épicos. Sin embargo, no resulta pretencioso ni artificial, a pesar de su eficacia.» Éstas tienen que ser, pues, las primeras palabras de una reseña del libro que estoy leyendo. Son prueba de la amistad de una lectora, prueba de fervor por la lectura. Son, finalmente, una recomendación que ha calado en uno que ya está leyendo Medea murió en Corinto. 

lunes, mayo 01, 2017

III Premio Hispano-Portugués de Poesía Joven «Ángel Campos Pámpano»


El ganador de la tercera edición del Premio Hispano-Portugués de Poesía Joven «Ángel Campos Pámpano» ha sido el alumno de IES Virgen del Puerto de Plasencia Pablo Sánchez González. El accésit ha sido para Ana Melo Palma Soto Cano, del Agrupamento de Escolas nº 2 de Serpa, Portugal. Ilustro esta entrada con el acta del jurado. La entrega del premio será este viernes 5 de mayo en San Vicente de Alcántara. Allí estaremos.