sábado, noviembre 28, 2009

José Viñals


Me ha llamado hace unas horas Elías Moro —a las diez y media de la noche de ayer viernes— para darme la noticia de la muerte de José Viñals (1930), el poeta de Milagro a milagro (Hiperión, 2000), el narrador de Padreoscuro (Montesinos, 1998).
—Ha muerto mientras dormía —me ha dicho Elías.
Hace meses, antes del verano, hablé con él; también por mediación de Elías Moro. Estaba mal. Quería pedirle algo para el homenaje a Ángel Campos en Espacio/Espaço Escrito, y me autorizó —no le cuadra esta palabra— a reproducir un texto aún inédito.
"En el tiempo lejano de la pobreza, en el tiempo cercano de la miseria, en las vísperas del silencio, junto al río negro, sonríe la cabecita del ruiseñor viendo que nosotros sonreímos apenados al cielo opaco de la aldea." Así comienza.
Ángel Campos fue quien propició para todos nosotros el conocimiento de la poesía de José y, después, de su persona. Estuvo en Extremadura varias veces. En Cáceres leyó sus poemas —en la Facultad, en mayo de 1999— y a Cáceres quiso venir a vivir. Aquí, al lado de casa, casi apalabramos el alquiler de un piso. Luego, no pudo ser. Estuvimos juntos en Torredonjimeno, con Juan Carlos Mestre, con Jorge Riechmann, con Manuel Rico. Disfruté de su palabra, de su amistad y de la amistad y la entrega de los otros hacia él, su familia, a su querida Martha. Volvió a Cáceres. En la fotografía —¿de Rosalía Ruiz?— que ilustra esta entrada en su homenaje, estamos Ignacio Úzquiza y yo escuchándole; fue cuando vino a leer poemas al Aula José María Valverde, en mayo de 2002, invitado por Santos Domínguez y Basilio Sánchez. Brandy y tabaco en el Parador, aun con botella de oxígeno. Lo hicieron bien, él y Martha. De eso ha muerto José. De vivir.
En noviembre de 2007, bajo la coordinación de Andrés Fisher y Benito del Pliego, se publicó un número monográfico de la revista Lunas Rojas, con colaboraciones de Miguel Casado, de Antonio Méndez Rubio, de J. M. Molina Damiani, de Guillermo Fernández Soriano, entre otros. Es algo sustancioso que puede encontrarse entre lo mucho sobre Viñals, además de su producción inmensa; aunque no tan visible como debiera pedirse a tanta fuerza creativa. Me apena haber perdido su voz, su cariñosa entrega a todo lo ajeno justo, su grandeza. Releo el poema que se publicará en el homenaje a su amigo Ángel Campos y del que acabo de corregir pruebas. Termina así:

"Y ya no más. La noche."

miércoles, noviembre 25, 2009

Juan Manuel Barrado y Javier Pérez Walias en Cáceres


Antonio Gómez en Salamanca


Aniversario




Biografia

Tive amigos que morriam, amigos que partiam
Outros quebravam o seu rosto contra o tempo.
Odiei o que era fácil
Procurei-me na luz, no mar, no vento.


He tenido amigos que morían, amigos que se iban
Otros rompían su rostro contra el tiempo.
He odiado lo fácil
Me he buscado en la luz, en el mar, en el viento.



Es un poema de Sophia de Mello Breyner Andresen, de un libro de 1958 titulado Mar Novo. La traducción es de Ángel Campos Pámpano, a quien recuerdo hoy, en el primer aniversario de su muerte. El poema está en sus dos versiones en la antología con prólogo de Eduardo Lourenço Nocturno mediodía. Antología poética (1944-2001). Barcelona, Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, 2004. 
En ese corte de video que ilustra esta entrada, Ángel lee "O cais", un poema de su libro La ciudad blanca (1988) en el Aula literaria Jesús Delgado Valhondo de Mérida en febrero de 2006. 

martes, noviembre 24, 2009

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería


Me ha pasado José Roso una carta de Germán Vega García-Luengos, director del Festival Olmedo Clásico y Catedrático de Literatura en la Universidad de Valladolid, en la que nos invita a participar en las actuaciones que se promueven desde la página web creada  para salvar la situación de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería. “Seguramente —nos escribe— te ha llegado ya la noticia de que las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería podrían desaparecer, después de más de un cuarto de siglo de actividad. En el blog que se ha creado al efecto (http://www.salvemoslasjornadas.blogspot.com)  podrás informarte con detalle sobre los problemas por los que pasa, y que cabría sintetizar en la falta de interés de las instituciones que deberían amparar un proyecto de tan probada relevancia cultural dentro y fuera de España, hecho realidad durante 26 años, gracias al empeño personal, el entusiasmo y la competencia de Antonio Serrano y su equipo.”

Estupro

Perdón, quería haber escrito ESTUPOR. Es que esto de las erratas... Las últimas que he leído, nuevamente, en el semanario regional gratuito Avuelapluma (núm. 167). Se las dedico a Conrado, con quien he hablado varias veces de esto. Yo me irrito con respeto y él se excusa con pudor.
Esta vez ha sido en el texto que firma Pilar Boyero y que dice "les animo ha hacerlo" y en el que recomienda también, en un español sintácticamente poco reconocible, visitar un nuevo local que ya apareció aquí el otro día, el Boogaloo, pues "Hay se conjuntan el interés por la buena música y la profesionalidad de quienes llevan toda una vida dedicados a las cosas del alma" [sic]. Las cosas del alma.

domingo, noviembre 22, 2009

La novela de Luis Landero


He terminado de leer la nueva novela de Luis Landero, Retrato de un hombre inmaduro (Barcelona, Tusquets Editores, 2009). Es espléndida. Tiene la contención artística del maestro. Es más relato que retrato, pues ése es su tema: relatar, contar. De hecho, el protagonista lo que desea al final es que se haya captado "la música de mi voz". Y Landero vuelve a enfatizar en Cervantes: una galería de esos personajes magistralmente pintados por el autor, una serie de historias interpoladas con la libertad del que cuenta, un poema..., esa libertad creativa, esa intención.
Mis reparos no van contra nada que sea responsabilidad de Luis; eso espero. El primero, contra la solapa, en la que hay una errata en su pueblo de nacimiento, que es Alburquerque. Creo que desde la primera edición de Juegos de la edad tardía, hace ya veinte años, en la que se publicó "Albuquerque", no se había repetido. El segundo, contra la fajita lila de promoción que parece una liga de pega y en la que se lee que es una novela "lúcida e hilarante". Paso lo de "lúcida", como es natural; pero parece, sin negar esa hilaridad que provocan algunos textos de Landero, que el segundo adjetivo tiene una justificación publicitaria —falsa, por consiguiente—, ya que hacía tiempo que no me embriagaba tan profunda tristeza en las páginas finales de una novela brillante. Y el tercer reparo va contra la última de cubierta, en donde se destroza la lograda estrategia de construcción narrativa por la que el lector va conociendo poco a poco y con maestría quién habla, a quién, dónde y por qué habla. Y digo yo que si el novelista se afana en montar su relato en siete capítulos cuyos arranques son pespuntes para la armazón del marco total, no está bien que se te desvele todo en cuatro líneas solapadas, en plan spoiler. Si no, ¿por qué se pregunta en la página 16 si usted es aficionada a la música, por qué en el capítulo cuarto se oye llover y en el siguiente ha parado la lluvia; y por qué la persiana del capítulo sexto? Todo se desmonta en unas líneas que recomiendo evitar antes de leer la novela.
He terminado de leer la nueva novela de Luis Landero y otra vez me he acordado de Ángel Campos Pámpano. Hace un año que le vi por última vez, un sábado en Badajoz. Qué tristeza. Y ahora, encima, en el Retrato de un hombre inmaduro de quien fue su amigo, las nieves del Kilimanjaro. Leed esta novela. Un placer.

viernes, noviembre 20, 2009

Ecos de sociedad


Ayer, en la inauguración de la exposición de Javier Alcaíns, hablamos con lamento de la poca afluencia de público —¿se dice así, afluencia de público?—, quizá debida a que anoche había mucha oferta en Cáceres. Que si Javier Remedios inauguraba exposición en el Cañadul con Imágenes de África; que si Gene García cantaba con su grupo en el Carpe Diem; que si la novedad de la reciente apertura del café-concierto Boogaloo de Trini Sánchez y Diego Barriga; que si el concierto de Pastora Soler en el Gran Teatro; que si en la Filmoteca pasaban El péndulo de la muerte con motivo del congreso internacional sobre la figura de Edgar Allan Poe que hasta mañana sábado se está celebrando en la Facultad de Filosofía y Letras... Y creo que fue Ana la que dijo con un puntito de sarcasmo que, además, la buena moza de Carolina Cerezuela participaba en la inauguración de una tienda en Cáceres. Pero eso no nos quita público, pensé; y hoy en la página de Hoy hay un breve video muy significativo.
Hoy le he comprado a Jaime Naranjo en Boxoyo la segunda edición (Madrid, Renacimiento, 1928) de Niebla de Unamuno. Buena compra y buena conversación, como siempre en esa casa. Al llegar a la mía y hojear el libro, encuentro en su interior esta tarjeta de invitación dirigida a la señorita de Jiménez, quizá en 1929, fecha manuscrita en la portada de la gran novela por su dueño; y me he acordado de Carolina Cerezuela. Sin arrobo.

jueves, noviembre 19, 2009

Javier Alcaíns en Belleartes


© Javier Alcaíns
Esta noche —20:30 horas— inaugura Javier Alcaíns una exposición de sus Libros iluminados en la Sala Belleartes de Cáceres, un espacio de arte y acción en el que dará nuevamente gusto ver las creaciones de un artista cercano. De dos, porque habrá también una actuación musical de Rades, que acompañará a su amigo en esta nueva ocasión que nos ofrece de contemplar una obra tan singular y eminente. La última vez que expuso Alcaíns fue en el verano de 2007, en la sala de la Diputación en Pintores, 10. Valen las palabras que escribí para el periódico por aquellos días: “Quien contempla hoy la obra artística de Alcaíns no queda indiferente. A la calidad de su trazo y la originalidad de su lectura de los beatos medievales, se añade lo laborioso de una tarea propia de otro tiempo, distinto a éste de la prisa y del ahorro en esfuerzos y recursos para lograr el máximo beneficio. Poco tiene que ver todo eso con lo que al lector transmiten los textos ajenos caligrafiados con esmero por Javier Alcaíns. Textos ajenos y textos propios, pues el autor también es poeta y narrador, y cuenta con una obra publicada, carta cabal que explica su otra dedicación, su otra mano.”
Hace más años, ocho, por diciembre, presentamos en Cáceres uno de sus libros, el Libro de Daniel, publicado por Moleiro. He releído algunas cosas de aquel entonces y me doy cuenta de dos carencias: la del tabaco que en aquel tiempo yo compartía con Javier —llevo casi seis años sin fumar—y la de Miguel Ángel, aquel comercial de Moleiro Editor S.A., que lograba hacer amigos de clientes y de autores de la casa, como Javier. Recuerdo a mi tocayo con afecto; al tabaco, con rechazo. Javier Alcaíns, sin embargo, por recuperar algo de lo perdido, ha vuelto al tabaco de aquel tiempo.

martes, noviembre 17, 2009

Barricada por la memoria



Ayer trajo a casa mi hermano José María el último disco-libro de Barricada, en el que ha colaborado con un texto sobre Dulce Chacón y Libertad González, de luto estos últimos días. Se titula el disco La tierra está sorda, que está sacado del final del primer poema de aquel temprano libro de Luis Cernuda, Un río, un amor (1929). El poema es "Remordimiento en traje de noche", que más de una vez he llevado a mis clases para comentarlo. Este curso, que vuelve Cernuda a estar en el programa, lo recordaré.
Son 18 canciones y 180 páginas con textos de historiadores como Julián Casanova o Francisco Espinosa, de periodistas críticos como J. Óscar Beorlegui, Víctor Pardo Lancina o Carlos Elordi, o de cineastas como Helena Taberna o Iñaki Alforja, entre otros. La mayor parte de las canciones con letra de Enrique Villarreal, "El Drogas", que las escribió después de la lectura de la novela La voz dormida, de Dulce. Por eso, la canción "Hasta siempre, Tensi" es de Dulce Chacón, y es, casi, el principio de su novela. Luego, "Cierra los ojos" tiene letra y música de Francisco Javier Hernández, "Boni", guitarra del grupo. El texto de mi hermano se titula "Dulce Libertad" y habla de varias cosas importantes, y de la extraña habilidad de dos alcaldes para dar nombre a sus hijas. Edificante.
Por cierto, lo escuché sobrepuesto ayer a otros asuntos, y me pareció contundente, sin embargo, con la firmeza que expresan los textos de "El Drogas" que cuenta su experiencia de lectura. Ya habrá ocasión de una escucha más detenida.