martes, febrero 20, 2018

De Santa Teresa


No tiene fácil explicación; pero hasta que no he tenido colgado en la pared y debidamente enmarcado el dibujo de Antonio Oteiza que acompañaba mi ejemplar de De Santa Teresa, regalo de Salvador Retana, que lo editó en abril de 2017 en sus Ediciones La Rosa Blanca, no he hecho una lectura detenida de esta excepcional obra que contiene un poema extenso e inquietante —«Aparecida»— de la poeta mexicana Minerva Margarita Villarreal, el libro En el centro del centro, de José María Muñoz Quirós, una mirada a Teresa de Jesús y a sus obras pautada en cincuenta poemas, y la serie de dibujos sin título de Antonio Oteiza. La «Nota del editor», de Salvador Retana, es explícita: «[…] Cada autor da cuenta aquí  de su particular viaje. La doble textura punzante y luminosa de poemas y dibujos genera un vivo diálogo en torno a la figura de la Santa que, junto con la de san Juan de la Cruz, ocupa una de las más altas cimas de la mística y la literatura españolas del siglo XVI. El proyecto de este libro reúne, a la manera del pájaro solitario, las condiciones del editor independiente. La primera: que el afán de su aventura ha de tener altura de miras, pasión por la palabra, audacia y sagacidad; la segunda: que debe huir del ruido, la prisa y las tendencias de la moda, así encontrará la manera de realizar una obra meritoria; la tercera: que ha de estar abierto a promover y conservar todo aquello que pida un buen libro como bien cultural: valores humanos; la cuarta: que ha de ser capaz de aportar la debida consistencia, sobriedad y elegancia a la edición, para que el lector no confunda valor y precio; y la quinta: que ha de ser honesto y libre en su oficio, porque su labor como editor es la del tejedor partícipe de un tapiz que no deja de ser nuestro espejo del mundo». Cinco preceptos dignos de lo que debe ser un editor en los que concurren pasión, audacia, sosiego, creencia en la cultura auténtica, elegancia, honestidad y libertad. El libro, como suele Ediciones La Rosa Blanca, está cuidadísimo de factura. Nacido con 24,5 x 17,5 cm., encuadernado elegantemente en todo tela en un marrón carmelita —qué casualidad— y estampación clara del título y del motivo de cubierta de Oteiza, lleva por cima dos camisas con diferente ancho de solapa y es la mayor la que va impresa —todo Garamond, como todo el libro— con los títulos de la colección (Empalaos, Caracteres, El matadero, Cementerio alemán, Yuste). El papel volumen GardaPat 13 Kiara de 135 g/m2 e Insize Modigliani de 145 g/m2, que da gusto tocarlo. Blanco como la buena leche. Ciento treinta páginas que proceden impresas de los talleres de Gráficas Romero, de Plasencia, en quinientas copias, cincuenta de las cuales han sido numeradas y acompañadas de un dibujo de Oteiza. «Los grandes libros, los que nos hacen crecer / por encima de la línea brusca de la duda», escribe Muñoz Quirós en un poema que recupera el sentimiento de recreación de Santa Teresa al leer libros, en su Vida (Capítulo XXVI). Lo dicho, pasión, audacia, sosiego, cultura, elegancia, honestidad y libertad. 

martes, febrero 13, 2018

Su clara luz recibe


Mañana presentamos en Ribera del Fresno este librino sobre el magistrado y poeta Juan Meléndez Valdés (1754-1817). Su clara luz recibe. Estudios sobre Juan Meléndez Valdés (Mérida, Editora Regional de Extremadura. Colección «Estudio», 51, 2017). Intervendremos en el acto Piedad Rodríguez Castrejón, alcaldesa de la ciudad natal del escritor, Eduardo Moga, director de la ERE, y quien suscribe y mira con regusto un conjunto de escritos que incluye el primer trabajo académico publicado, con veinticuatro años, sobre los ecos de la poesía de Meléndez Valdés en Espronceda, que apareció en un volumen del Anuario de Estudios Filológicos en homenaje, precisamente, a quien marcó —Juan Manuel Rozas, que falleció en ese 1986— los inicios de una carrera que ya va, con suerte, para los treinta y dos años. Es, más o menos, el tiempo que recorren los seis breves estudios reunidos bajo un título declaradamente ilustrado, del tiempo de unas luces que hoy seguimos necesitando, y que remite a un poema, la oda «En una salida de la corte», en el que el poeta se lamenta de que se desdeñe la poesía, los bienes inmateriales: «La falsa corte y novelero vulgo / desdeña el numen; los tendidos valles / y el silencio le agrada, / y la altísima sierra al cielo alzada. / En ocio y paz de la verdad atiende / allí la augusta voz, el alma dócil / su clara luz recibe, / huye el error, y la virtud revive […]». No seré yo el que diga lo que escribió un colaborador de un periódico de su tiempo: «Su lenguaje compite con el de Petrarca. Su economía, prenda que si exceptuamos a fray Luis de León, no se encuentra en ningún poeta español, es admirable, no se hallará en todos sus versos uno que sea inútil como los que encaja a cada paso el común de los poetas para seguir el consonante.» (Correo de Madrid, junio de 1788). La presentación será en la Casa de la Cultura de Ribera del Fresno, a las 19:30 horas. Miércoles, 14 de febrero de 2018.

martes, febrero 06, 2018

Luis Pastor en el Aula Literaria José María Valverde


Mañana, miércoles 7, el Aula Literaria «José María Valverde» de la Asociación de Escritores Extremeños reanuda su programa de este curso con la lectura de Luis Pastor (Berzocana, 1952). «Soy un verso / lanzado al futuro, / proyecto seguro, / guitarra y canción», dice una de sus letras como un justificante de que esta aula de la literatura y de la palabra vuelve a recibir —ya pasaron por ella Pablo Guerrero y Javier Krahe— a un cantante que escribe. En el Palacio de la Isla de Cáceres, a las 19:15 horas de este miércoles 7 de febrero de 2018.

Xavier Escudero en Letras

Hoy martes 6 de febrero, el profesor Xavier Escudero, de la Universidad de Littoral Côte d’Opale (Boulogne sur Mer, Francia), dirá una conferencia sobre una de sus principales líneas de interés en la investigación: las Formas y aspectos de la decadencia en la novela española del final del siglo XX al principio del siglo XXI, que es el título del libro que está preparando en Francia. Hace semanas que el profesor Ramón Pérez Parejo, que forma parte del equipo de Literatura Infantil y Juvenil de la UEX, se me propuso para invadir benéficamente mis clases de Literatura Española Contemporánea con la aportación de este especialista sobre ejemplos de «decadencia» de la novela española como Luis Landero, Rafael Chirbes, Gonzalo Hidalgo Bayal o Enrique Vila-Matas. Santos todos de mi devoción. En Letras, en el aula 31, a las doce de la mañana. Entrada libre, claro.

domingo, enero 28, 2018

Culpables por la literatura


Este libro de Germán Labrador Méndez, Culpables por la literatura. Imaginación política y contracultura en la transición española (1968-1986). (Madrid, Ediciones Akal, 2017), se presenta —por fin— este martes en Cáceres. Debo a Juan Andrade, director de la colección «Reverso. Historia crítica» en la que se publica, mi ejemplar, enviado por Akal el pasado verano. Es un libro, para mí, interesantísimo y que ojalá resulte controvertido —señal será, no solo de que lo es, sino de que se ha difundido. Es tan impugnable como el pasado que trata. De manera que no cabe más, como en aquellos tiempos, que ser tolerante, más comprensivo que sectario. Aún no he terminado de leerlo (pág. 269 de 666) y no puedo dedicarle una reseña; pero me gustaría reproducir unas líneas de Germán Labrador en sus páginas de «Agradecimientos»: «Sin desearlo, formé parte de una generación de investigadores que, a pesar de sus aportaciones en sus respectivos campos, lejos de haber sido aprovechados por el mundo del que proceden, fueron alejados de él con violencia». No me cuadra lo de «sin desearlo» y no comparto lo de «con violencia»; pero estoy con él en que es bochornoso que España forme en la enseñanza pública a jóvenes para luego desprenderse de ellos. No me imagino que  un club de fútbol acoja a un chaval de catorce años, lo eduque hasta convertirlo en balón de oro y le diga que se marche. Pongamos que hablo de Messi. «Parecería a veces —dice Germán Labrador en su libro (pág. 6)— que la función de las universidades, en el estado español, consistiese en la doma o desperdicio del talento más joven». Por eso me alegro de que libros así —y personas como Juan Andrade, como Enrique Santos Unamuno, que presentará el libro de Germán Labrador el martes— estén en nuestro panorama universitario. En la librería Psicopompo (Plaza Marrón,12), martes 30 de enero de 2018, 20:00 horas. En Cáceres. Se presenta el libro de Germán Labrador Méndez, Culpables por la literatura. Imaginación política y contracultura en la transición española (1968-1986). (Madrid, Ediciones Akal, 2017).

jueves, enero 18, 2018

Ángel en Letras


© Foto de Sandra Sánchez Valares
Esta mañana he intervenido en mi Facultad en el II CICLE (Congreso Internacional de Investigación y Crítica sobre Literatura Española), dedicado a las relaciones hispano-lusas en la literatura, y organizado por jóvenes investigadores y profesores que fueron mis alumnos no hace tanto, con una ponencia titulada «Un mapa sin fronteras de la literatura de Portugal y de España (1985-2008)». Rótulo poco explícito que ha comprendido un nuevo recuerdo de mi querido amigo Ángel Campos Pámpano. Él es quien ha justificado el tramo de mi interés, desde 1985, por su antología —que no pudo llegar a reeditar, como tanto le hubiese gustado— Los nombres del mar. Poesía portuguesa 1974-1984 (Editora Regional de Extremadura), hasta 2008, la fecha de su muerte y de la publicación de su poesía reunida en el volumen La vida de otro modo [Poesía 1983-2008] (Calambur Editorial). Habrá quien diga que soy excesivo y sensiblero; pero he repetido que de Ángel sigo acordándome todos los días. Yo sigo firme. Un colega, al terminar, se me ha acercado para preguntarme cómo podría conseguir la antología de Ángel y su poesía, porque —me ha dicho— «por lo que has leído de él, es de esos poetas que me gustan». Otro colega me ha recriminado no haber sido más contundente y haberme contenido —quizá por pudor— en insistir más en el empeño extraordinario de Ángel Campos Pámpano por la difusión de la literatura portuguesa en España. Quizá por todo esto, he sentido como nunca que no hubiese más personas escuchándome. No, por favor, no soy tan cretino. Lo digo porque sería lógico hablar ante una docena de escuchantes sobre mi genial análisis de una tragedia desconocida de un más desconocido autor escondido bajo el acrónimo «Masara»; pero me entristece que no haya habido más público que —como ese colega que se me acercó al final de la charla— hubiese sabido de la existencia de un personaje extraordinario, de un gran profesor, de un traductor solvente, de un buen poeta, de un amigo. Como si no supiese yo que no es necesario trabajar sobre Ángel para acordarme de él.

martes, enero 16, 2018

De Aurora Luque


Un mensaje de Pilar Galán de ayer temprano comunicaba que la intervención en el Aula José María Valverde de Cáceres de la escritora Aurora Luque, que es de mi quinta, cambiaba lo programado, y que su visita se concentrará en el día 1 de marzo. Todos, supongo, hemos tomado nota; pero a mí me ha traído a la mente algo de su poesía que conozco —«El cuerpo amado nunca / es solamente un cuerpo»— y un libro que yo desconocía y que se titula Una extraña industria (De poética y poetas). Ed. de José Andújar Almansa (Valladolid, Secretariado de Publicaciones e Intercambio Cultural de la Universidad de Valladolid, 2008). Recoge esta obra más de una treintena de textos publicados o leídos —hay conferencias y presentaciones hasta ese momento inéditas— de esta poeta y profesora de griego que giran en torno al libro, a la lectura y al mundo clásico. En «La lectura como enfermedad jovial», que inauguró una feria del libro en Almería, dice: «No pretendo ser original —pero sí muy sincera— si les digo que la historia de mi vida es la historia de mis lecturas. Para saber quién soy tendría que hacer un escrutinio de los libros que he leído, al revés del quijotesco, no centrífugo, sino centrípeto, no para desecharlos como perniciosos ni para destruirlos con furia liberticida como sucedió en La Mancha, sino al contrario, con amorosa disposición, porque al acogerlos me constituyeron tal como soy». Y transcribe un poema de Jorge Riechmann («Un libro es un milagro» […]) y recuerda un libro del profesor Juan Mata (Como mirar a la luna. Confesiones a una maestra sobre la formación del lector) y una cita que lo encabeza de Chan Chao, de Dulces sombras soñadas. Se echan en falta en el libro de Luque referencias precisas a lo que lee. El poema de Riechmann es de Poema de uno que pasa (Valladolid, Fundación Jorge Guillén, 2002) y el libro de Juan Mata está publicado en Barcelona por la Editorial Graó, en 2004. De lo de Chan Chao no tengo ni la más remota idea, aunque sean Dulces sombras soñadas. Lo cierto es que mañana quiero restituir el libro de Aurora Luque a la biblioteca de mi universidad, que me lo prestó.

martes, enero 09, 2018

Marsé, 85

© Toni Albir (EFE)
Yo, ya, desde el año pasado, felicito al maestro tal día como hoy. Conversación de ayer con un colega muy leído: —Oye, estoy fascinado con lo que he leído de Juan Marsé. Es buenísimo. Creo que ya me he comprado todo. Lo leeré.

Felicidades.