miércoles, mayo 28, 2008

Un pensamiento


La verdad es una necesidad del hombre; y sobre todo una necesidad de los Estados. Todo abuso nace de un error: todo delito, ya particular, ya público no es más que un cálculo falso del entendimiento. Hay un grado de conocimiento, a que seguiría el bien inevitablemente; para acelerar este feliz momento, es preciso acelerar las luces. Los que gobiernan a los hombres, no pueden al mismo tiempo ilustrarlos. Ocupados en obrar son arrastrados de un gran movimiento, y su alma no tiene tiempo de detenerse sobre sí misma. Así que, se ha establecido, se ha protegido en todas partes a una clase de hombres, cuyo estado es gozar pacíficamente de su pensamiento, y cuya obligación es activarle para el público; unos hombres, que separados de la muchedumbre, recogen las luces de los países y de los siglos, y cuyas ideas deben a cerca de todos los grandes objetos representar, por decirlo así, a la patria las ideas de toda la especie humana. Éstas son las funciones del Publicista patriótico. La utilidad constituye su grandeza. Ésta exige un genio profundo, una alma elevada, un valor intrépido: supone el mas tierno sentimiento y la virtud mas que digna del hombre, a saber el ardiente deseo de la felicidad pública. Me gozo en la pintura de este ciudadano generoso meditando dentro de su gabinete solitario […]

La corrección de las pruebas de un trabajo que aparecerá en breve me devuelve a este fragmento sacado de una carta que escribe un seudónimo dirigido al director del Diario de Badajoz y que se publicó en el número IV del Almacén Patriótico de Badajoz en 1808, pp. 123-125. Se lo dedico a Juan Domingo, por su sensibilidad, su cultura, su papel como periodista, y porque estas líneas aparecieron en un periódico.

2 comentarios:

Juan Domingo dijo...

Miguel Ángel, muchísimas gracias. Por la dedicatoria en primer lugar y también por rescatar ese texto (totalmente desconocido para mí) tras el que se adivina el influjo de Voltaire, de Rousseau... y que acaso hubiera suscrito con gusto el propio Joubert, ¿no?
Qué maravilla algunas de sus acotaciones: "La utilidad constituye su grandeza. Ésta exige un genio profundo, una alma elevada, un valor intrépido: supone el mas tierno sentimiento y la virtud mas que digna del hombre, a saber el ardiente deseo de la felicidad pública".
...Casi igual que Jiménez Losantos, por ejemplo...
Estaré atento a ese trabajo que ahora corriges. Y gracias otra vez por tu generosidad en la dedicatoria. Un fuerte abrazo.

Miguel A. Lama dijo...

Gracias a ti, Juan Domingo. Sí, casi igual que FJLs... Es un texto por el que, desde que lo leí hace unos meses en la Biblioteca Nacional, me acordé de ti, y me dije que te gustaría.
El trabajo aparecerá en un libro que publicará el Ayuntamiento de Badajoz, coordinado por Miguel Rodríguez Cancho sobre "La Guerra de la Independencia en Badajoz". Vuelvo a llamar la atención sobre los sermones del Racionero de la Catedral pacense por aquellos años, Manuel de la Rocha. Y a don Antonio Rodríguez-Moñino remito.
Un saludo.