martes, octubre 22, 2013

Sed de 'La sed de sal'

Álvaro Valverde ha publicado este avance de la nueva novela de Gonzalo Hidalgo Bayal, La sed de sal. Viva la palindromía.

lunes, octubre 21, 2013

Lo que no está escrito


Terminé de leer esta novela de Rafael Reig, Lo que no está escrito (Barcelona, Tusquets Editores, 2012), no hace mucho, aquí mismo; pero me acompañó durante unos días lejos de aquí y cerca del mar. La tengo asociada a unas coquinas. En fin, que me gustó. Sí, me ha gustado la novela de Reig. Se la regalé a Carmen sin saber que uno de los personajes principales, precisamente el personaje lector, se llama igual. Y no solo eso, sino que se identifica con las iniciales de C.M., las de C.M. Me gustó esa coincidencia y me imaginé a C. leyendo como C. la novela que Carlos —o sea, yo— le deja porque «Quiero que tú la leas». Fue uno de esos regalos que uno luego disfruta tanto o más que la persona regalada; como el que llega a la casa de un amigo con el presente de una botella del whisky preferido por el que lo regala. Y lo del whisky para esta novela de Reig viene pintiparado. Por cierto, este apunte es el primero —siento que tenga tan poco fuste— de otros que estoy montando sobre novelas... Sin intención de crear expectativas. Mi opinión sobre algunas novelas de lectura reciente; sobre el género, lo que uno, como lector, pide a esto que hoy sigue dando nombre a lo que escribe un novelista; pero también a lo que escribe un presentador de televisión, una cantante o una periodista de fama. Ay, qué tendrá la novela. Ay, lo que no está escrito.

sábado, octubre 19, 2013

Anfibologías


Me lo recordó la lectura del otro día en El País del titular «Londres nombra ministro para Escocia a un halcón», que en la edición digital del periódico a las seis de la tarde pasó a ser «Londres asciende a ministro para Escocia a un político combativo». La segunda de las dos únicas acepciones de halcón en el Diccionario de la Academia dice así: «En el ámbito político, partidario de medidas intransigentes y del recurso a la fuerza para solucionar un conflicto»; y es la que está tras la propuesta de político combativo con la que el periódico quiso evitar una hilaridad no buscada y devolver al titular su serio e inquietante significado. Y lo que me recordó el titular fue aquel otro de «Encarcelado en Francia un canguro por pederasta», que tenía anotado en un cuaderno desde que lo leí también en El País hace más de dos años y que también cambiaron al de «Encarcelado en Francia un canguro acusado de pederastia». Ay, Gracián y su «significar a dos luces». Qué lejos esta ambigüedad de tan concluyente noticia como «Liberan a burro encarcelado en Chiapas».

jueves, octubre 17, 2013

Crisis en el Ateneo


El Ateneo de Cáceres está pasando por dificultades económicas y en la última asamblea de socios se ha tratado su posible cierre y desaparición. Su presidente, Esteban Cortijo, me hace llegar estas consideraciones para que las difunda:

«El Presidente del Ateneo, su Junta Directiva y los socios asistentes a la Asamblea entendemos
1) que en estos últimos 13 años hemos hecho día a día una realidad de lo que desde hacía más de 70 años estaba dormido en el sueño de quienes fundaron el primer ateneo de la ciudad en 1925 con Publio Hurtado a la cabeza.
2) que el Ateneo de Cáceres establece una red con miles de ateneos similares en el mundo iberoamericano que, aunque sus directrices tengan una gran diversidad ideológica, su nombre común siempre significa diálogo, respeto e investigación.
3) que para realizar sus objetivos no se puede reclamar más esfuerzo económico a sus socios.
4) que dada la gran cantidad de recursos que absorbe sólo el mantenimiento de la actual sede, hay que seguir intentando una nueva que sea más económica y más céntrica.
5) que dados los cuadros sobre el futuro económico que se repartieron y dadas las dificultades que ponen las instituciones para que las posibles ayudas se puedan utilizar en gastos de mantenimiento, a) se comprometan todos los socios en una campaña de captación de socios y logren al menos una nueva inscripción y b) que quienes quieran aportar alguna cantidad por mínima que sea, que lo hagan en el número de c/c abierta a nombre del Ateneo en Cajalmendralejo para evitar posibles confusiones con el movimiento de la cuenta habitual en Caja de Extremadura. Ambas perfectamente controladas y visadas por la Junta Directiva.
 6) que la Junta Directiva, dado lo poco efectiva que ha sido por ahora la ronda de conversaciones mantenida en los últimos meses con las instituciones, intente de nuevo concretar algún convenio en el que se materialice su compromiso con el Ateneo en igualdad de condiciones con otras instituciones similares —si las hubiera— y que estas instituciones y, en su caso, fundaciones valoren el trabajo continuado y diario que realizamos, sin contar los grandes eventos, más de 200 personas a la semana, haciendo evidente que el Ateneo no es un proyecto sino una realidad viva, dinámica y necesaria.
7) que el Ateneo no puede renunciar a sus objetivos de ofertar una cultura crítica y de calidad dedicando sus recursos humanos y materiales no sólo al trabajo diario de una formación permanente en diálogo con personalidades de todos los ámbitos de la cultura, ya sean extremeñas o de fuera de nuestras fronteras. Ámbitos en los que con frecuencia los ateneístas han sido y son pioneros, sobrepasando lo puramente popular, como ocurre todas las semanas en las secciones de filosofía, historia, ajedrez, música, teatro, astronomía y otros talleres que cambian con los años según la demanda.
8) Por último, queremos que quienes asistan a cualquier actividad del Ateneo se vean libres de verdad, participen sin complejos y puedan decir en voz alta que esa mezcla de saber y concordia que allí se respira, dentro de las discrepancias normales con ponentes y compañeros, es algo de lo que no pueden prescindir.» Firmado: Esteban Cortijo, con quien se puede contactar en la dirección presidente@ateneodecaceres.es

martes, octubre 15, 2013

Manolo Ariza


© Tomás Aparicio Paniagua
En la madrugada de hoy ha muerto Manolo Ariza, antiguo profesor, compañero en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres y entrañable amigo. Manuel Ariza Viguera (Madrid, 1946-Sevilla, 2013) era Catedrático de Historia de la Lengua Española en la Universidad de Sevilla. Desde 1975 hasta 1989 fue profesor en la Universidad de Extremadura, en donde organizó el I Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, celebrado en Cáceres en 1987. Autor de libros como Enrique Jardiel Poncela en la literatura humorística española (Editorial Fragua, 1974), Comentario lingüístico y literario de textos españoles (Editorial Alhambra, 1981; junto a Joaquín Garrido Medina y Gregorio Torres Nebrera), Antología de la prosa medieval (Editorial Alhambra, 1986 y Biblioteca Nueva, 1998), Sobre fonética histórica del español (Arco/Libros, 1994), Comentario filológico de textos (Arco/Libros, 1998), Insulte usted sabiendo lo que dice y otros estudios sobre el léxico (Arco/Libros, 2008), escribió numerosos artículos sobre lengua literaria, principalmente de autores medievales, sobre onomástica, sobre dialectología o sobre fonética histórica. En 2008 el Servicio de Publicaciones de la UEX editó sus Estudios sobre el extremeño, que reunían sus principales trabajos en torno al habla de Extremadura desde 1980 a 2007. En julio de ese 2008 difundí en este blog con su permiso una carta que dirigió a la Ministra de Ciencia e Innovación Cristina Garmendia en la que protestaba por una injusta resolución de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI) —ay—, revisada y, finalmente, favorable al profesor que había solicitado su último sexenio de investigación después de casi cuarenta años de dedicación. Le conocimos en el aula, como buen docente, apreciadísimo por todos sus alumnos. Le recuerdo en el salón de su casa, cuando nos dio las notas finales a un grupo de sus estudiantes de último curso, de Historia de la Lengua, en su casa de la calle León Leal, adonde acudimos con un exceso de confianza que nunca era tal con Manolo. Quousque tandem abutere, Ariza, patientia nostra?, le escribió Pilar Nieves con retranca ciceroniana quejándose —agradecida— por lo mucho que nos hacía trabajar, junto a su inseparable Antonio Salvador Plans. Inteligente, afable, irónico, chistoso y divertido, quiso hasta el último momento irse sin provocar ni duelos ni penas. Su inquietud y su chispa desinhibida le llevaron a escribir cuentos jocosos —su amigo Dam le inspiró el de Recuerdos de la adolescencia: la mosca desalá que le publicamos en la revista Residencia en 1987—; y llegó a reunir buena parte de sus versos escritos desde finales de los años sesenta hasta los ochenta en el libro Poemas sin querer (Cáceres, 1990), en donde había sonetos —uno dedicado a su hija Raquel—, algún caligrama al lado de un romance, e incluso una «Elegía a la mujer perfecta», con toda la coña seria que desprendía Manolo. 
© Yolanda Pérez Lorenzo
Cuando presentó sus Estudios sobre el extremeño aquí en Cáceres en febrero de 2009 —la fotografía es de ese momento, con Antonio Salvador—, Mercedes Barrado, del diario Hoy le hizo una entrevista —de la que se hizo eco Álvaro Valverde— que rezumaba sabiduría y sentido común, con su pizquita de gracia. No tanta le provocaban ciertas cosas que no callaba. En septiembre de 2011 envió una carta a El País que titularon «Reciclar» y en la que —políticamente incorrecto— se quejaba de tener que pagar por la recogida de basura y de contribuir con la suya al negocio del reciclaje. Genio y figura. La de un profesor ejemplar y un hombre todo corazón rodeado de amigos que dejó expresada su voluntad de donar su cuerpo a la ciencia. Así, sin duelo.

Amistad a lo largo


© Iván Hernández. El Periódico Extremadura
Es el título de un poema de Jaime Gil de Biedma del que muchas veces me he acordado en situaciones similares a la del jueves pasado en la presentación de Cristalizaciones de Basilio Sánchez. Me parece que Gil de Biedma lo escribió con veintitrés años, y encabezaba su libro Compañeros de viaje. (Encima, con ese título). Lo que quiero decir es que cuando Basilio Sánchez presenta un libro y lee sus poemas en Cáceres, en donde nació, no sólo sucede un acontecimiento socio-cultural que llena salones de actos con aforo para más del centenar de personas, sino que tiene lugar una representación reconfortante de la amistad. Es, entonces, más que un acto literario, de alto contenido literario, como siempre ocurre si se trata de una obra de Basilio Sánchez; es una celebración. Y entonces es cuando me acuerdo de ese poema y de lo de «Sólo quiero deciros que estamos todos juntos»; y es pensar en ese verso y ver a Basilio rodeado de tanta familia y amigos, tantos conocidos, tantos compañeros... Lo he vivido junto a él en varias ocasiones, gracias al premio de su confianza, y he sido, como el jueves pasado, testigo privilegiado de cómo un modo de entender la poesía puede repercutir en una manera de estar en la vida. Finalmente, el grupo de amigos de tantos años, los de siempre, se queda para tomar unas cervezas y picar algo. Están casi todos acompañando al poeta y amigo. Charlan y la conversación discurre por lo más trivial y cotidiano. Y, hablen de lo que hablen, se respira más literatura que en cualquier deseable mentidero de letraheridos o presunta tertulia de escritores.

martes, octubre 08, 2013

Cristalizaciones (III)


La noticia aquí de la aparición de este libro de Basilio Sánchez y el enlace aquí a un texto escrito sobre sus poemas son pruebas de mi cercanía al autor y a su poesía. Una más: con él estaremos este jueves 10 en la presentación de Cristalizaciones, a las ocho de la tarde en el Instituto de Lenguas Modernas de Cáceres.

sábado, octubre 05, 2013

Las botas de Isidora Rufete


Acabo de leer un artículo espléndido, muy sugerente, sobre una novela monumental. Se ha publicado en el más reciente número de la Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, que dirige Jesús Pérez Magallón en McGill University de Montreal (Canadá). Es de Nil Santiáñez, y lleva ese título de «Las botas de Isidora Rufete», sobre la protagonista de La desheredada (1881) de Galdós. Es un ejemplo brillante de percepción y análisis de un motivo argumental —humano— que se convierte, por mor del arte, en clave intencionada —literaria— del significado de la novela. «Las botas de Isidora Rufete son el equivalente, en la historia de la novela, de la pluma de Benito Pérez Galdós», escribe Santiáñez (pág. 364), casi como una conclusión que ratifica un concepto del novelar, después de una lúcida lectura de la caracterización del personaje a partir de su calzado, de su conflicto entre la realidad y el deseo o de la retórica del paseo sugerida en el texto. Me alegra saber que hay un antecedente en otro artículo de Nil Santiáñez sobre «Las botas de Fortunata», publicado en La escondida senda. Estudios en homenaje a Alberto Blecua (Madrid, Castalia, 2012), y que aún no he leído. Esta manera de interpretar la realidad textual es la que me presenta al buen lector de novelas, tantas veces vistas —y escritas— como si una bota fuese tan sólo una «parte principal del humano atavío», que dijo don Benito.

viernes, octubre 04, 2013

Las ciudades de la llanura


Recuerdo bien cuando salió este libro de José Mª Cumbreño, Las ciudades de la llanura, en la colección de Poesía de la Editora Regional de Extremadura. Más de una docena de años ha pasado y sale ahora una nueva edición que, a juzgar por el sello —Ediciones Liliputienses—  y la colección —Los cuadernos ególatras—, hay que considerar una autoedición. Con prólogo de Basilio Sánchez, «La sal en la mirada». Es un prólogo de poeta de esos que a mí me gustan, pues clarifica la lectura del libro prologado a la vez que desvela algunas claves de la poética del prologuista. Si cuento las banderitas de colores que he puesto en las páginas de este libro, son nueve, de un primer vistazo, los lugares en los que esta edición difiere de aquella de finales de 2000. Hay poemas nuevos, como «El fuerte y la fuerza» o «Zapatos y huellas», que desconozco si son textos en su día descartados y ahora recuperados, o si son textos de escritura reciente incorporados ahora en la relectura de Las ciudades de la llanura. Hay poemas reescritos, como uno de los tres «Goznes» indicativos del tríptico del libro, pues hay otro que modifica su disposición tipográfica. Nada ha perdido esta obra de Chema Cumbreño con los años, al contrario; y me he detenido ahora en su relectura y su collatio después de una conversación con una alumna de máster sobre otro singular concepto de reedición en un libro de Juan Carlos Mestre. Qué cosas.

miércoles, octubre 02, 2013

José Ramón Ripoll en el Círculo

Sobre este libro escribió Álvaro en su blog el pasado julio.

Recuerdo de 'Triunfo'


Vi ayer en el periódico una esquela recordatorio por el tercer aniversario del fallecimiento de José Ángel Ezcurra. Cómo pasa el tiempo. De mi recuerdo en su día hasta hoy ha sucedido, por ejemplo, la publicación de aquel libro anunciado de Paola Bellomi, Periodismo cultural y compromiso político. Las páginas literarias de Triunfo (1970-1978), editado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura en 2011. Está bien que la memoria de Ezcurra se sostenga en algo tan perdurable como este estudio solvente que, tras abordar algunos aspectos de carácter general sobre el contexto y el sentido de un semanario como Triunfo, realiza un ilustrativo análisis de la crítica literaria en sus páginas, en lo que se refirió a los tres géneros principales: narrativa, poesía y teatro. Cada uno de estos capítulos está lleno de alusiones a interesantes gestos, circunstancias, nombres y polémicas que conformaron la historia literaria española de aquellos años del final del franquismo y de los primeros pasos de la restauración democrática en España. El recuerdo de José Ángel Ezcurra que su viuda, Mª Magdalena García Cervera, sus hijos y toda su familia, junto con los «Amigos de la Revista Triunfo», publicaban ayer en El País, revivió de inmediato mi lectura del libro de Paola Bellomi y me hizo reparar en que no había escrito aquí nada sobre este recomendable ensayo.

domingo, septiembre 29, 2013

San Miguel


Museo del Prado de Madrid. San Miguel Arcángel, de un Maestro de Zafra. Tabla de técnica mixta, entre 1495 y 1500. Adquirido en 1929 por el Patronato del Museo al Hospital de San Miguel de Zafra. Aunque Antonio Franco, en un texto que acabo de desempolvar publicado en el primer número de diciembre de 1984 de la revista extremeña Anaquel, de una Editora Regional de Extremadura dirigida por Gregorio González Perlado, dice que fue en 1924. Santo y guerrero. Portentoso; el cuadro.

sábado, septiembre 28, 2013

Hacia 1812


Muchos hemos tenido la satisfacción vanidosa de ver en la letra impresa y el papel de un libro lo que en principio tan sólo fue un borrador escrito a mano o al ordenador. Incluso algunos hemos estado tan a pie de obra que hemos conocido todos los pasos del proceso de edición, desde un original y sus primeras pruebas de imprenta, hasta la elección de las pastas, el primer ejemplar y la distribución del libro. Es una experiencia extraordinaria que sólo me abate cuando veo un buen texto que sale de imprenta desaliñado y defectuoso o una obra mala pretenciosamente editada. Y es una experiencia que sigo teniendo ante libros propios y extraños y que me reafirma en la importancia que tiene el hecho de escribir para que se lea. Me ocurre ahora cuando tengo en mis manos este bello volumen de mil doscientas páginas que es el resultado, en primer lugar, de una reunión en la que participé y en la que se decidió el título del  congreso de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII, Hacia 1812 desde el siglo ilustrado, y, luego, de unas ponencias y comunicaciones que tuve ocasión de escuchar y sobre las que, en la mayor parte de los casos, pude departir con sus autores, en Cádiz, entre el 24 y el 26 de octubre del año pasado. Como dice en las «Palabras preliminares» Fernando Durán López, coordinador de la edición y que es quien mejor podría expresar la satisfacción de ver este libro impreso, «no fue un Congreso sobre 1812, ni limitado a cuestiones relacionadas con la crisis constitucional y el proceso político, sino que trató sobre todo aquello que en el terreno de la historia, el pensamiento, el arte, la literatura, la economía, el ejército, la administración, la sociedad, las costumbres, la lengua, la ciencia, las ideas políticas y jurídicas, etc., ocurrió en el siglo XVIII, antes de 1812, que puede explicar aquello que pasó entonces». Las cuatro secciones en las que está estructurado el volumen son buena prueba de la variedad y riqueza temáticas derivadas de una participación numerosa que, sin embargo, concuerda en el sentido común de la pregunta ¿qué hubo en 1812 del espíritu ilustrado?: «Raíces y semillas del cambio», «Una sociedad en transición», «Literatura y arte comprometidos» y «Nombres entre dos épocas» ordenan —evitando con buen criterio el «desorden alfabético»— las aportaciones en torno al modelo político-social de la monarquía borbónica, a las claves de la transformación de finales del siglo XVIII y los primeros años del XIX, a diversos testimonios de la cultura ilustrada y comprometida, y, por último, a una galería de nombres señeros —Jovellanos, José Vargas Ponce, Blanco White...— con participación de vario signo en aquellos tiempos. Hacia 1812 se cierra con las palabras que el historiador y maestro del dieciochismo Antonio Mestre Sanchis pronunció en el homenaje que le rindió la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII en su congreso, y que son una clarividente síntesis de claves fundamentales para comprender la época ilustrada a partir de una figura tan relevante como la de Gregorio Mayans, a la que tanto dedicó el que fuera catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Valencia. Hacia 1812 desde el siglo ilustrado. Actas del V Congreso Internacional de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII está publicado por las asturianas Ediciones Trea y la imagen de la cubierta proviene del cuadro de Goya La Verdad, el Tiempo y la Historia (Alegoría de la Constitución de 1812), que se encuentra en el Museo Nacional de Estocolmo.

miércoles, septiembre 25, 2013

En el dentista


Mera limpieza. «Hace falta una serena rebelión cívica que a la manera del movimiento americano por los derechos civiles utilice con inteligencia y astucia todos los recursos de las leyes y toda la fuerza de la movilización para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política», leo que escribe Antonio Muñoz Molina en Todo lo que era sólido (Seix Barral, 2013, pág. 245), que me he llevado para la espera, hoy más larga de lo habitual. Desprecio las coloridas portadas de las revistas que están apiladas en una mesita baja: «Todo sobre la divertida boda de Andrea y Tatiana en Mónaco», «Julio Iglesias entrevistado por su hijo Miguel», «Carlota presume de embarazo»... Parece que están ahí para invitarte a la evasión y que te olvides del motivo por el que has vuelto una vez más —voluntariamente; pero con el retrogusto de una coacción— a la consulta de un buen profesional que no es capaz de ocultar —el muy canalla— un regodeo profiláctico cada vez que tú das el más mínimo respingo cuando él manipula en tu boca. Hoy debe de haberme notado entre los dientes y bajo las encías palabras como «crisis», «país», «pelotazo», «dinero», «pueblo», «burbuja», «ciudadano», «justicia»..., y ha debido de llegarle a través de la criba de su mascarilla un aliento idealista, cívico y responsable por mi lectura del ensayo de Muñoz Molina que le ha animado —por prevenir que se me forme placa— a recomendarme la de una novela entretenida, Últimas pasiones del caballero Almafiera (Planeta, 2012), de Juan Eslava Galán. Cuesta, en rústica, 9,95 €. La limpieza, en efectivo, cincuenta.

viernes, septiembre 20, 2013

Juan Luis Panero


Empecé a escribir estas líneas el miércoles, muy poco después de enterarme por Carlos Medrano de la muerte el pasado lunes 16 del poeta Juan Luis Panero (Madrid, 1942). Recordé de inmediato la primera y la única vez que le vi, que fue en Badajoz, cuando acudió al Aula de poesía «Díez-Canedo» en abril de 2000; y la comida con él y con Ángel Campos Pámpano en el hotel Zurbarán, y de la que ya sólo quedo yo para contarlo. Tenía en aquel entonces cincuenta y ocho años bien vividos, y sufridos por una reciente intervención quirúrgica, y me pareció más alto de lo que siempre había creído —por la imagen, no sé por qué, que tenía de la película de Chávarri, El desencanto, en la que aparece medio repantingado en una silla y con una pelliza sobre los hombros. Hay un poema de su último libro, Enigmas y despedidas (1999), que se titula «Dialogar con la muerte» y al que yo asocié la conversación que tuvimos, porque había un hospital, una cama, un blanco techo, y, al fondo, la muerte del poeta cubano Gastón Baquero. Recuerdo también que me habló Panero de Javier Rodríguez Marcos —que ayer, precisamente, firmaba la necrología de El País—, a quien —me dijo—conoció en uno de los cursos de verano de El Escorial y del que guardaba un recuerdo muy grato por una carta que recibió del escritor cacereño. «Después de sucios tratos y mentiras / de gestos a destiempo y de palabras / —irreales palabras ilusorias—, / sólo un testamento de ceniza / que el viento mueve, esparce y desordena». Así termina el último poema, «La memoria y la muerte», de ese libro trufado por una conciencia finalista sin fatalidad. Hizo en Badajoz una lectura breve pero intensa. Allí estaban Eduardo Achótegui, Elías Moro, y otros muchos amigos como Luis Sáez, Irene Sánchez Carrón, Luis Arroyo o Carmen Araya. Ahora me doy cuenta de que los versos que he copiado arriba son igualmente los que cierran su libro de memorias, aparecido casi al tiempo de aquella lectura en Badajoz, titulado Sin rumbo cierto (2000) como «memorias conversadas» con Fernando Valls, que también ayer nos dejaba su testimonio de un Juan Luis Panero que quiso decir de ese poema, «La memoria y la muerte», de su título y de su tema, que «explican bastante bien mi visión de la vida, la memoria, las palabras y el conocido final de la función».

jueves, septiembre 19, 2013

Biblioteca Bodoni


La Biblioteca Bodoni que se presenta hoy es un portal de investigación y de difusión del conocimiento dedicado a la obra del tipógrafo, impresor y editor Giambattista Bodoni (1740-1813), así como también a la historia del libro y de la lectura. Sus promotores son el Proyecto de Investigación Bodoni & España, que se desarrolla en la Universidad de Salamanca, con la financiación de la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación del Ministerio de Economía y Competitividad, Ediciones Universidad de Salamanca, la Biblioteca Palatina de Parma, y el Museo Bodoniano de Parma.

miércoles, septiembre 18, 2013

Martín de Riquer


© EFE
Comentaris crítics sobre clàssics catalans (1935), L'humanisme català (1388-1494) (1936), Manual de heráldica española (1942), La lírica de los trovadores (1948), Los cantares de gesta franceses (1952), Historia de la literatura universal (1957), Historia de la literatura catalana (1964), Caballeros andantes españoles (1967), Aproximación al 'Quijote' (1967), L'arnès del cavaller: armes i armadures catalanes medievals (1968), El combate imaginario: Las cartas de batalla de Joanot Martorell (1972), Literatura catalana medieval (1972), Aproximació al Tirant lo Blanc (1972), Los trovadores: historia literaria y textos (1975), Heráldica castellana en tiempos de los Reyes Católicos (1986), Estudios sobre el 'Amadís de Gaula' (1987), Cervantes, Passamonte y Avellaneda (1988), Cervantes en Barcelona (1989), Tirant lo Blanch, novela de historia y de ficción (1992), Vidas y retratos de trovadores. Textos y miniaturas del sigo XIII (1995), Les poesies del trobador Guillem de Berguedà (1996), Quinze generacions d'una família catalana (1979 y 1998), Para leer a Cervantes (2003), Vida i aventures de don Pero Maça (2004)... Martín de Riquer (1914) murió ayer en Barcelona.

jueves, septiembre 12, 2013

Fernando Pessoa en España


Antonio Sáez Delgado y Jerónimo Navarro son los responsables de la exposición Fernando Pessoa em Espanha que se inaugura hoy y que estará montada hasta el último día de este año en la Biblioteca Nacional de Portugal en Lisboa. Ambos explican la intención de la muestra:
«A presença de Fernando Pessoa em Espanha tem qualquer coisa de velho fantasma familiar. Nunca se interessou demasiado pela cultura espanhola, mas entrou em contacto com alguns dos escritores andaluzes do seu tempo. Nunca viajou ao país vizinho, mas escreveu sobre a estrutura de Espanha e sobre o seu papel no contexto da Ibéria. Nunca chegou a conhecer nem a dialogar por escrito com Miguel de Unamuno, mas escreveu textos em que polemiza com o autor de Por tierras de Portugal y de España.
Contudo, visto de uma outra perspectiva, poderemos afirmar que Fernando Pessoa manifestou algum interesse por Espanha e pelos seus escritores, como demonstram os seus textos ibéricos, e também poderemos afirmar que os escritores espanhóis do seu tempo manifestaram alguma paixão pelo poeta a partir de 1923, data da primeira tradução de um poema de Fernando Pessoa em Espanha.
Nesse ano começa a lenta mas sólida recepção do poeta no país vizinho, consolidada após à sua morte graças ao esforço de escritores e críticos dos anos quarenta e cinquenta e, sobretudo, graças à antologia da sua poesia que publica em 1962 o poeta mexicano Octavio Paz, que faz estalar o boom pessoano em Espanha a partir dos anos oitenta do século XX. De então até à actualidade, o nome de Pessoa passou a referência inquestionável entre os escritores espanhóis e a presença constante no meio literário espanhol, em todas as suas diferentes manifestações culturais e em todas as suas línguas.
A exposição Fernando Pessoa em Espanha pretende percorrer este caminho e mostrar quem foi e quem é Fernando Pessoa no âmbito da cultura espanhola, através de cartas, textos e livros. Um Pessoa, sem dúvida, menos conhecido, menos visto, que documenta a dimensão ibérica do seu trabalho.»

viernes, septiembre 06, 2013

Vicente Sabido


Me conmovió ayer —como a Álvaro Valverde— la llamada de Blanca Domínguez Cadenas para comunicarme la muerte este miércoles 4 de su marido, Vicente Sabido Rivero (Mérida, 1953). Profesor de literatura española de la Universidad de Granada desde 1977, era uno de los buenos poetas extremeños de la diáspora que nunca perdió el contacto con su tierra, ni en lo personal y familiar ni en lo literario. En el contexto universitario en el que estudió y comenzó a trabajar, publicó sus primeros libros: Aria (1975), Décadas y mitos (1977) y Sylva (en la Colección Genil de la Diputación de Granada, 1981). Pero su inclusión en la antología Abierto al aire (1984), de Álvaro Valverde y Ángel Campos Pámpano, lo situó en un mapa literario extremeño en el que luego publicaría Adagio para una diosa muerta (1988), en la colección La Centena, y en 1990 una Antología poética a cargo del Ayuntamiento de su ciudad natal. En 1994, su compañero de generación Abelardo Linares le publicó en Renacimiento Aunque es de noche, que para mí es su libro principal. Tuve ocasión de reseñarlo en las páginas del primer número de la revista cacereña La ronda de noche, que ideó Julián Rodríguez. Allí escribí: «'No hay otros paraísos que los paraísos perdidos' escribió Borges para cerrar su poema «Posesión del ayer», de Los conjurados, y esos paraísos únicos y perdidos se recrean en el libro de Vicente Sabido y en gran parte de su producción poética hasta hoy. Todo se basa en la sucesión del tiempo y en la situación del poeta en el curso de la rueda. Cante amor, cante historia o intrahistoria, circunstancias, cante la canción o la tierra, el poeta, siempre, intenta fijar el tiempo en el poema». Ay, el tiempo. De 1975 a 1994 ocupó otra antología que apareció bajo el título de Los cuarenta principales y con prólogo de su amigo y colega Miguel D'Ors en la colección Maillot Amarillo de la Diputación de Granada en 1999. Quien quiera conocerle mejor puede leer, además, una recopilación de sus prosas y ensayos a la que puso el borgesiano título de La lluvia de Cartago (Editora Regional de Extremadura, 2006) y de la que también pude dar mi lectura en la revista Clarín (núm. 69, mayo-junio 2007), de su paisano y valedor poético José Luis García Martín. Y el puñetero tiempo ha sido poco para que disfrute del reconocimiento editorial de otra antología de su poesía publicada por Renacimiento titulada Amor, de la que solo tenía noticias y de la que, por ahora, solo he podido ver una muestra en el escaparate virtual de Casa del Libro. El tiempo. Es significativo que en los últimos años solo podamos hablar poéticamente de Vicente Sabido a través de sus recopilaciones y recuentos, como si él hubiese tenido la necesidad de compendiar y la imposibilidad de crear. Este julio pasado supimos del agravamiento de su cáncer de estómago complicado con una metástasis en el hígado desde finales de año, por las noticias que él mismo nos dio a principios de este 2013. Seguía en la lucha, nos dijo al comienzo de este verano. Muy a principios de septiembre de 2004 estuvieron Blanca y él en Cáceres. Comimos juntos en El figón y les enseñé la Facultad en el nuevo campus que no conocían, y el Servicio de Publicaciones. Vicente se mostró muy cercano, con muchas ganas de congeniar con el relato de algunos íntimos padecimientos que le acompañaban, me dijo, desde hacía treinta años; y que sobrellevaba mejor gracias a Blanca, siempre con él, y a que había dejado de fumar después de la muerte de su padre por un cáncer de pulmón provocado por el tabaco. Eso me dijo. Septiembre. Septiembre su nacimiento —el día 18 habría cumplido los sesenta. Septiembre su muerte. Septiembre nuestro último encuentro. Septiembre también, de 1978, en Mérida, un poema realmente representativo de la persona de Vicente Sabido, «Adagio para una diosa muerta», de Sylva, y que luego dio título a otra de sus obras: «Morimos los humanos. Ella nos sobrevive / y exhibe una ruina que es nuestra, sólo nuestra. / Sólo la imagen rota que nuestros ojos rotos / vislumbran en la niebla de un tiempo sin raíces». De Vicente Sabido. Esta tarde, a las 20.30, en la Basílica de Santa Eulalia de Mérida, una misa funeral le recuerda.

miércoles, septiembre 04, 2013

Tolosa Latour


Fotografía de una lectura de Benito Pérez Galdós en el salón del doctor Tolosa Latour en 1897, publicada en El País.
Simpática coincidencia. Casi en la calle que lleva su nombre en Chipiona abrí el pasado sábado el periódico en que se publicaba esta fotografía. El eminente doctor Manuel Tolosa Latour (1857-1919) está presente en esta ciudad gaditana principalmente por la fundación junto al P. Lerchundi del Sanatorio Marítimo de Santa Clara para niños escrofulosos (1897), frente a la playa de Regla, por ser Hijo Predilecto y Adoptivo, por tener calle y un Centro de Salud con su nombre a cuya entrada un busto le recuerda. Tolosa Latour fue académico de la Real de Medicina y activo socio de varias instituciones médicas y del Ateneo de Madrid. Fue muy amigo de Galdós, que le prologó uno de sus libros de experiencias y anécdotas pediátricas, Niñerías (1889). Pruebas de esta amistad las publicó el Cabildo Insular de Gran Canaria en 1969: Cartas entre dos amigos del teatro: Manuel Tolosa Latour y Benito Pérez Galdós, de Ruth Schmith. Otra es la fotografía que el sábado encabezaba el artículo «Admirando a Galdós», de Antonio Muñoz Molina. Una extraordinaria y muy recomendable reivindicación de la lectura del autor de La desheredada, en la que Muñoz Molina comparte su experiencia de relectura de una novela como Misericordia, que le sirve para interpretar la etapa espiritualista de «un novelista que llevaba nada menos que diecisiete años trabajando en un máximo de tensión creadora, inventando y escribiendo, año tras año, una tras otra, novelas de una riqueza y una ambición narrativa que no habían existido en español desde el Quijote y Persiles, y que estaban a la altura de las obras maestras europeas de las que se alimentaban y con las que aspiraban a medirse».