miércoles, septiembre 30, 2009

Congreso de Escritores Extremeños


En noviembre, la Asociación de Escritores Extremeños celebrará la décima edición de su Congreso. Aquí puede verse toda la información sobre esta convocatoria, este año, en torno a Hispanoamérica como objeto, y con la participación de autores como Luis Sepúlveda, que dará la conferencia inaugural, José Luis García Martín, Luis Arturo Guichard, Gonzalo Hidalgo Bayal, Juan Carlos Méndez Gúedez, Ada Salas, Eduardo Halfón, Juan Sebastián Cárdenas, Manuel Neila o Antonio María Flórez, en feliz mezcla de autores de acá y de allá.

martes, septiembre 29, 2009

Comienza el curso

© Fotografía de Lorenzo Cordero

Hoy he empezado con las clases. Como el que lo hace por primera vez, con ganas e ilusión, y con la sensación extraña del que se sabe dedicado a un objeto precario, a un par de asignaturas que desaparecerán en unos años. Porque hoy, también, ha comenzado la adaptación oficial de mi Universidad al Espacio Europeo de Educación Superior y la impartición de los nuevos grados. Seguro que cuando dé asignaturas en el nuevo plan —en mi corta vida académica de más de veinte años ya he conocido cuatro— lo haré con la misma ilusión.
Pero, por encima de todo, hoy se ha impuesto la tristeza. Al salir de clase y ver el estado del campus. Da vergüenza que se arroguen la misma condición de universitarios los que no respetan a los demás. No critico esa encubierta forma de integración que llaman novatada, y, en realidad, me da exactamente igual que una estudiante mayor de edad consienta en hacer una demostración en plena calle de cómo se coloca un tampón, y que si no lo hace tenga que ingerir medio litro de calimocho casi de un trago. Lo que no logro comprender es que dejen todo hecho un asco. Bolsas y vasos de plástico, papeles, restos de huevos estampados contra el suelo, líquidos derramados... Su contemplación por un instante —y luego reiteradamente en diversas zonas de la ciudad; sobre todo en el centro, en donde vivo— me llena de vergüenza como universitario. Como ciudadano, la dejación de las autoridades me sobrecoge. Otra excepcionalidad de la ley: hoy se puede beber en la calle y no hay veda para ensuciarla. Hoy, la mayoría, el resto de los ciudadanos, los que pagamos impuestos, vuelve a hocicar ante la incultura consentida de los fieros.

domingo, septiembre 27, 2009

Realidad

"¡Ah!, la sociedad en que vivimos nos ofrece a cada instante materia narcótica en abundancia para cloroformizar la conciencia y poder operarla sin dolor."

Benito Pérez Galdós, La incógnita (1889)

viernes, septiembre 25, 2009

Calambur

Qué mala obra, no merece la pena.

jueves, septiembre 24, 2009

Malditos bastardos


Hemos ido a ver la última de Tarantino, Malditos bastardos. Notable, sólo notable. No he medido la carga de violencia de esta obra en relación a otras de su autor, y parece ser que aquí ha sido más comedido, tanto en planos largos como en cortos y en el primerísimo primer plano que casi cierra la película, que, propiamente, violento, violento, no es. Sólo sádico. Pero yo, a diferencia de Tarantino, no repongo más de dos veces el cargador del arma ni sostengo más de tres ráfagas de metralleta. Mato menos, pero gano media hora de metraje, que es lo que puede sobrarle a esta cinta con momentos soberbios.
Con el cine de fondo desde el principio y como fondo en la parte final, es un homenaje a este arte desde la rotulación de los títulos, la música (buena representación de Morricone), el motivo de origen (una de Enzo G. Castellari), los ecos del western, el cine como asunto dentro del cine, la recreación de alguna escena clásica...; y es una alegoría violenta, una reescritura de la historia a partir de la venganza de los judíos, la coral de "Los Bastardos", cortacabelleras de los nazis, liderados por el teniente Aldo Raine (Brad Pitt), y la individual y patéticamente heroica de la judía Shosanna Dreyfus (Melanie Laurent), que se funden en una. Extraordinarios diálogos y extraordinario papelón el de Christoph Waltz encarnando al coronel nazi con olfato siniestro Hans Landa, un primerísimo primer plano.
La anécdota: a las dos horas de película, se escacharró la proyección justo cuando los nazis están encerrados en el cine para nada bueno. Unos minutos de espera con luz de sala y asunto resuelto. Continuó la proyección hasta el final sin incidentes, no como en la pantalla. Una pareja de las que ve el cine como si estuviese en el salón de su casa nos preguntó la duración de la película. ¡Creían que se había terminado así! Este Tarantino... Qué golpe de efecto.

miércoles, septiembre 23, 2009

Violencia de género y de número

¡Voy a sacarte las ojo!

lunes, septiembre 21, 2009

Pablo Pineda en 'Siluetas'


Ayer, en el programa que escucho casi todos los domingos, Siluetas, en Radio 1, del que he escrito aquí alguna vez, Manuel Ventero entrevistó a Pablo Pineda (Málaga, 1974), el primer español con Síndrome de Down con título superior universitario (Maestro en Educación Especial y Licenciado en Psicopedagogía). Es un documento impresionante para el que escucha; pero me atrevo a decir que también para el periodista habituado a conversar con grandes personalidades, pues pocas veces ha confesado Ventero, como hizo ayer, que una entrevista así tiene que continuar. Puede escucharse aquí; y pongo la imagen de Pablo en un programa televisivo de hace casi un año como una muestra mínima de lo que ayer viví con la escucha de este malagueño ejemplar. O especial, aunque él rechace este término. Para mí es tan especial como un gran poeta. Ha sido inevitable pensar en el futuro de mi sobrino-nieto Mario, y he sentido una luminosa alegría. Cuánto bien nos hacen.

miércoles, septiembre 16, 2009

Diego Jesús Jiménez

A Diego Jesús Jiménez, el poeta de Priego (Cuenca) nacido en Madrid, lo conocí cuando vino a Cáceres al Aula José María Valverde. Sí, también él estuvo en Cáceres, y todavía nadie hace nada para potenciar el aula —creada hace más de una docena de años— en el contexto de la candidatura como Ciudad Europea de la Cultura. Me lo presentó Basilio Sánchez. En noviembre de 2002, si no me confundo. Murió el domingo a los 66 años.
Gracias a otro poeta amigo, Álvaro Valverde, que ayer recordaba a Diego Jesús, tengo el volumen La ceremonia de la diversidad, que recogió la Tercera Semana Poética de Cuenca de abril de 1993 y que dirigió el autor de Itinerario para náufragos (1996), libro al que pertenecen estos versos de su "Poética", y con cuya transcripción aquí rindo mi homenaje.

Y le llamas poema / al placer de la mente de obtener de las cosas / un lenguaje preciso que destruya, / con el fermento de sus signos, las leyes / que edifica la muerte. / Mas al dar forma a tu espíritu, le ofreces / una mayor zozobra a tu existencia. - Y le llamas poema / a cuanto, sin pasión, representa el deseo / sobre los límites de la incertidumbre.

sábado, septiembre 12, 2009

Onettiana (3) Mi astillero

Hace cinco años, cuando el Gobernador decidió expulsar a Larsen (o Juntacadáveres) de la provincia, alguien profetizó, en broma e improvisando, su retorno, la prolongación del reinado de cien días, página discutida y apasionante —aunque ya casi olvidada— de nuestra historia ciudadana. Pocos lo oyeron y es seguro que el mismo Larsen, enfermo entonces por la derrota, escoltado por la policía, olvidó en seguida la frase, renunció a toda esperanza que se vinculara con su regreso a nosotros.

De todos modos, cinco años después de la clausura de aquella anécdota, Larsen bajó una mañana en la parada de los 'omnibuses' que llegan de Colón, puso un momento la valija en el suelo para estirar hacia los nudillos los puños de seda de la camina, y empezó a entrar en Santa María, poco después de terminar la lluvia, lento y balanceándose, tal vez más gordo, más bajo, confundible y domado en apariencia.

Así empieza, y qué fácil es reproducirlo treinta años después, mi experiencia de lectura de Juan Carlos Onetti. Lo pasé muy bien el jueves en Alcántara en el encuentro sobre este autor cautivador. Otro día me gustaría escribir sobre el espacio en el que vivimos con Onetti allí en Alcántara. Y que disfrutaron los foráneos sorprendidos con aquello. Mi experiencia de lectura, contada en las líneas de arriba, fue la de un joven de diecisiete años marcado por la selección que hizo un profesor de literatura en mi bachillerato de un lote de libros de regalo. En ese lote, una edición de El astillero (Barcelona, Seix Barral, 1978); ésta que muestro. Tiene para mí todo el valor que uno atribuye al que sabe. Cuánto agradezco aquello.

miércoles, septiembre 09, 2009

Onettiana (2) Alcántara

© Fotografía del magnífico Francisco Ontañón (1930-2008)

De sorprendente, además, calificaría el estado de la cultura en Extremadura si de pronto me enterase de que las instituciones extremeñas homenajean en una ciudad como Alcántara (Cáceres) a la figura y las obras de Juan Carlos Onetti (1909-1994). No es así y es así. En Extremadura se celebra un encuentro sobre Onetti y lo promueve la Fundación San Benito de Alcántara. Diré más: la extravagancia hay que agradecérsela a Antonio Sáenz de Miera, un apasionado por todo que dedica una parte muy importante de ese todo a esta tierra tan mal tratada y tan agradecida con cualquier cosita que le den. Véase, si no, la expectación ante el partido de esta noche de la selección española de fútbol en Mérida.
Mañana voy a Alcántara al encuentro Sanmarianos de Santa María. Medio siglo de un siglo de Juan Carlos Onetti, que va a reunir en ese rincón cacereño a escritores iberoamericanos como Rafael Courtoisie, Pedro Antonio Valdez, Juan Gabriel Vásquez, Eduardo Becerra, Edmundo Paz Soldán, Santiago Roncagliolo, y a españoles como Juan Cruz e Inma Turbau, todo un desembarco de Alfaguara, aunque Inma Turbau, directora de Casa América y corresponsable de esto, publique en Mondadori y otros autores en otras editoriales. Allí estaré con Santos Domínguez, que moderará una mesa y participará en otra, y que es de lo poco extremeño en este encuentro.

domingo, agosto 30, 2009

Mario Merlino en Extremadura, con Ángel

© Gabinete de Iniciativas Transfronterizas.
27 de octubre de 2006, Malpartida de Cáceres. De la Crónica de Ágora. El debate peninsular. O debate peninsular, correspondiente al curso En otras palabras. La traducción literaria entre español y portugués (Mérida, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas. Junta de Extremadura, 2007, págs. 102-103):
"Muy temprano, un par de horas antes del comienzo del curso, en otros asuntos, pensaba este cronista en lo ideal del entorno elegido para la segunda y última sesión del curso, el Museo Vostell-Malpartida de Cáceres. Y cosas de vivir y de trabajar los viernes en el cogollo. Plaza de San Juan de Cáceres. Al pasar por la puerta del Hotel Meliá, encuentro a algunos participantes del curso, dispuestos ya para ir a Malpartida. Entre ellos, Miguel Serras y su compañera. Nos vamos en mi coche. No imaginaba yo que un poco antes había sucedido en el hotel algo que iba a incorporarse al contenido de una de las mesas, como anécdota y más allá de la anécdota.
Eran las nueve de la mañana de un viernes luminoso aunque inestable. En el desayunador del Hotel Meliá de Cáceres, Ángel Campos Pámpano, codirector del curso, y Mario Merlino, interviniente esa mañana, director de Vasos comunicantes, la revista de la Asociación Colegial de Escritores y su sección autónoma de Traductores (ACEtt), por separado, recogían los dos únicos ejemplares del diario El País a disposición de los clientes del hotel. Dice la crónica que Ángel Campos Pámpano tomó zumo de naranja, café con leche, una tostada de aceite y algo de fiambres; y que, por su lado, Mario Merlino, café solo, zumo de naranja, una manzana y un croissant. Sé que la crónica, como antaño en Larra, podrá decir misa, pero yo, el cronista, no tengo ni idea de lo que desayunaron, aunque puedo preguntar, a riesgo de que ni ellos mismos se acuerden. Así que... dice la crónica.
Hojeaban el periódico ambos, por separado, cada uno en su mesa, pero una página logró compasarlos y llevarlos a una coincidencia clara. Los dos se quedaron con la página en la que aparecía esta noticia:

UN DISPOSITIVO TRADUCIRÁ LOS MOVIMIENTOS DE LA BOCA A OTRO IDIOMA

Quizá —seguro— los dos traductores pensaron en lo mismo. Primero en lo curioso de la noticia. En segundo lugar en su condición e interés. En tercer lugar, en que ambos iban a un curso de traducción que esa mañana se celebraba en el Museo Vostell de Malpartida de Cáceres. En una mañana luminosa. Ágora Academia. La traducción literaria entre español y portugués. En el curso, La palabra de los traductores, la primera mesa redonda; La traducción en España y Portugal. Balance y horizontes editoriales, la segunda mesa."

En la foto, de izquierda a derecha: Inês Pedrosa, Fernando Pinto do Amaral, Joana Morais, Francisco Belard, José Bento, Eloísa Álvarez, Miguel Serras Pereira, Ángel Campos Pámpano, Mario Merlino, Jesús Munárriz y Ana Belén García Benito. Museo Vostell Malpartida, 27 de octubre de 2006.

Mario Merlino

Ayer fue un día de ocupaciones domésticas, con poco tiempo para la lectura. Si acaso, la del periódico, y muy por encima. Mi madre, que ayer cumplió 86 años, abre siempre el periódico por las esquelas. Yo no llego a tanto, pero casi todos los días me paro a contemplar el estado del obituario de la prensa. Ayer no, y no leí la necrológica de Juan Cruz sobre el traductor Mario Merlino (1948-2009). Ha sido hoy cuando me he enterado al leer en el mismo periódico un texto del poeta argentino Arturo Carrera que comienza: "Era el más genial. El más seductor. El más inteligente de la escuela."
Estuvo en Cáceres en octubre de 2006, y tuve la ocasión de charlar con él. Me pidió un texto para su revista, Vasos comunicantes, que se publicó en el número 37, de la primavera del año siguiente. Un testimonio de aquel encuentro en torno a la traducción. De aquel encuentro de Ágora. El debate peninsular me gustaría recordar luego —en la entrada de arriba— lo que se publicó en su Crónica.
Me afectan estas noticias. Me acuerdo de Ángel Campos Pámpano, y también de Eduardo Naval, sobre el que, a raíz de mi conocimiento de Mario Merlino, escribí algo para este blog y que todavía está en la lista de notas de provisión. Ahora estarán los tres hablando sobre sus traducciones: Lídia Jorge, Fernando Pessoa, Lobo Antunes, Nélida Piñon...

viernes, agosto 28, 2009

Asperges de notas sobre la novela "El espíritu áspero" (II)

—No sé cómo puede despacharse una obra así en una crítica de urgencia —dije.
Yo no me refería a lo de Satorras, pues mi apunte era anterior a la publicación de su nota; me refería, en realidad, a las reseñas hasta el momento publicadas sobre el texto de Gonzalo Hidalgo Bayal, y, sobre mi mejor conocimiento, a las de Pozuelo Yvancos o Domingo Ródenas. Admiro a la gente que lee tan rápido y que es capaz de escribir sobre lo leído con sentido y sabiendo transmitir, como éstos hicieron. Y con esa capacidad de síntesis. Pues lo que verdaderamente me llama la atención es que seamos capaces de obviar tanto de valor en obras de tanta importancia, sólo por la necesidad de dar cuenta de la publicación de un libro. La crítica de urgencia, la de los suplementos literarios —la urgencia en los blogs personales no la comprendo tanto—, cumple con su cometido publicitario; aunque no sea influyente en términos comerciales, según dicen. En algunos círculos imperfectos, es mucho más importante, desgraciadamente, lo que ha dicho el crítico que la novela misma. Leemos a los críticos y no leemos las novelas. Tenemos opinión —que es lo que vale— sobre los textos gracias a lo que han dicho los otros; pero tardamos mucho tiempo en tener opinión propia —si logramos tenerla— por haber experimentado la lectura sosegada de un texto bueno o malo. Ésta debería ser la opinión importante. Sin embargo, se impone la primera impresión, que es la que vale; y, a veces, es la que nos ahorra leer. Véase, si no, el fenómeno Bolaño o 2666, tras su conquista de América. ¿Quién la ha leído? Yo conozco a mi cuñada Eva, que la ha leído bien.
El otro día, en el lejano julio, Luis Merino, el decano de mi Facultad, me decía que un colega suyo, un latinista, le había hablado de esta novela de Gonzalo Hidalgo Bayal, que le había gustado mucho. —En Extremadura —decía Luis que le había dicho— tenéis muy buenos escritores.— Me alegro.

En este sentido

En este sentido [07:30] En este sentido [07:45] En este sentido [07:55] En este sentido [08:10] En este sentido [08:20] En este sentido [08:58] En este sentido [09:23] En este sentido [09:48] En este sentido [10:33] En este sentido [14:33] En este sentido [14:50] En este sentido [15:17] En este sentido [17:10] En este sentido [17:39] En este sentido [22:45] En este sentido [23:21]
No están todas las apuntaciones del mismo día [27 de agosto de 2009]. Son ciertas todas. Las hay dichas —las más— y escritas. Se abra el debate en este sentido.

jueves, agosto 27, 2009

Con Pureza

© Fundación Juan March.
Pureza Canelo en el ciclo "Poética y poesía" de la

Fundación Juan March. Madrid, mayo de 2008

He pasado esta mañana casi hora y media conversando con Pureza Canelo mientras tomábamos un café en un velador de la Gran Vía de Cáceres. (Suena bien la localización; pero no es para tanto). Sí son para tanto la enjundia de la charla y su protagonista. Poco tiempo, sin duda; pero suficiente para volver a confirmar la energía de esta mujer y su pasión, si no inédita, poco vista, excepcional. Su poesía, la de otros —tantos y tan buenos en la Extremadura de los últimos veinte años—, sus proyectos en la Fundación Gerardo Diego, el catálogo de Adonais de próxima publicación —un tesoro—, y sobre el que de inmediato se le ocurre un nuevo proyecto y un envite..., tanto..., pasa en esta conversación apacible que vuelve a la razón del título de un libro, de un verso. Juanramoniana, Pureza es un caso sin parangón entre lo extremeño, ahora que ando con ello, de revisión textual de su propia obra publicada. Hace poco hablaba Álvaro Valverde con justicia de ella. Todo, en un ratito de charla. Pureza había venido a Cáceres a entregar más cajas de libros y documentos de su legado. Con el tiempo, iremos dándonos cuenta del valor de lo que está dejando en un espacio privilegiado en el centro más céntrico de esta ciudad. Al ladito de la Gran Vía. Suena bien.

martes, agosto 25, 2009

Juan Ángel Italiano lee a Antonio Gómez

© Antonio Gómez
Este poema de Antonio Gómez —que tanto gustaba a Ángel Campos Pámpano y que, si no recuerdo mal, tenía en su escritorio pisando algún papel— sirvió de base el año pasado para esta video-acción del poeta visual uruguayo Juan Ángel Italiano en el Encuentro Internacional de Poesía Experimental “Amanda Berenguer” en el Centro MEC Plataforma de Montevideo, en 2008. Gusta ver cómo se lee al poeta más internacional de Extremadura.

sábado, agosto 22, 2009

Simón Benito Boxoyo

Por lo menos hacía tres años que Enrique Cerrillo, profesor de Arqueología, compañero en la Facultad, me venía hablando de su proyecto. Me consta que este trabajo le ha llevado más del doble de ese tiempo. Yo creía que estaba escribiendo una biografía de Simón Benito Boxoyo, el escribano, el pendolista, el historiador local del Cáceres dieciochesco. Sin embargo, luego supe que se trataba de una edición de las Noticias históricas de Cáceres y Monumentos de la Antigüedad que conserva (1794). Pero es más que eso. Es biografía de Boxoyo, es edición con su trabajo textual, sus notas, y es estudio riguroso de la historia y la intrahistoria cacereñas desde finales del siglo XVIII. Es eso y es también un escrito —sólo 75 páginas de las trescientas de este libro espléndidamente editado las ocupan las Noticias…— en el que Enrique Cerrillo muestra su profundo amor por esta ciudad y su cercanía cordial al objeto de su estudio. Son especialmente reveladores los momentos en los que imagina la actitud de Simón Benito al escribir sobre Cáceres; y también la intencionalidad veneradora de las dos citas —de Tomás Pulido y de Ángel Rodríguez Sánchez— que abren el volumen.
El manuscrito de Boxoyo está fechado en 1794 y no se publicó una copia hasta más de ciento cincuenta años después, cuando Miguel Muñoz de San Pedro y Domingo Sánchez Loro lo editaron bajo el título de Historia de Cáceres y su Patrona (1952). La edición de Enrique Cerrillo se basa en la copia que está en el origen del más ejemplarizante testimonio por mantener viva la memoria del que fuera capellán de la familia de los Golfines y autor de estas Noticias: la librería fundada por Jaime Naranjo con el nombre de “Boxoyo Libros” y que tomó como imagen identificativa la lámina del folio 55 del manuscrito que representa la estatua de la supuesta Ceres, que, como señala Enrique Cerrillo, es un togado capite velato (cubierto). En 1998, un año antes de crear la librería, Jaime Naranjo compró en Madrid el manuscrito que ahora ve la luz auspiciado por él mismo como editor (Cicon Ediciones), con lo que cierra un empeño de rescate de la historia local de más de una década.
Los elementos que presentan y complementan este documento son muy destacables. Por supuesto, el estudio sobre Simón Benito Boxoyo y la vida cacereña en el siglo XVIII y sobre la estructura y contenidos históricos de las Noticias; pero también los apéndices con algunos documentos referidos al cronista y con el ensayo de un catálogo bibliográfico de Boxoyo, y los índices onomástico y toponímico. E igualmente el centenar y pico de ilustraciones, con reproducción de portadas de libros, grabados, fotografías procedentes de varios archivos o algunas hechas para la ocasión por Pepe Higuero… Y, por último, la curiosa perspectiva octogonal de Cáceres del grabado de José Manuel González Martínez que remata la cubierta posterior.

viernes, agosto 21, 2009

Pan y cebolla

De vez en cuando, además de la medicación diaria —sólo una dosis variable de anticoagulante con acenocumarol y excipientes—, suministro a mi madre algo de música. Poco. Sé que le gusta, y que le recuerda a aquello que decía mi padre de que quien no aprecia la música no tiene corazón. Esta tarde le he puesto media ración del disco de Serrat dedicado a Miguel Hernández —o quizá mejor, de los poemas que Miguel Hernández dejó para Joan Manuel Serrat— y ha escuchado dos veces las “Nanas de la cebolla” con los subtítulos de su hijo diciéndole que ese poeta rojo murió en la cárcel por culpa de Franco —que le perdonó la vida—, y que desde la madrileña de Torrijos escribió a su esposa, Josefina, en septiembre de 1939, unas coplillas estremecido por saber que su niño Miguelillo y su mujer sólo comían pan y cebolla.
Mi madre me ha confesado que ha sentido ganas de llorar. Luego, ha puesto la tele, y en la tele, un programa, Sálvame, y un concurso, en el mismo canal, la Tele 5, en el que a una concursante le han preguntado cuántos pedos se tira de media un español al día (o al año; no sé). Es verdad.

© El dibujo a carboncillo, como todo el mundo sabe, es de Antonio Buero Vallejo, fechado el 25 de enero de 1940.

jueves, agosto 20, 2009

El Alcalde de Zalamea


DON LOPE: Con Dios os quedad

CRESPO: El mismo / oS GuArdE


(El Alcalde de Zalamea, II, escena XX)

lunes, agosto 17, 2009

El desván de la memoria (I)

Mi desván de la memoria reciente y menos reciente está lleno de papeles, de papeles personales. Son personales porque se refieren a personas. De los papeles íntimos a veces hablo; pero no mucho. Entre los personales hay recortes de periódico, invitaciones de boda, cartas, y algunas anotaciones propias sobre otros que me permiten saber cuándo dijo Pedro Almodóvar aquello de “Yo también sé dar las gracias en español”. Fue la noche del 29 al 30 de enero de 2000 y yo estaba en mi casa con mi amigo Honorio Blasco. Algo que no tiene ninguna utilidad —saber eso, claro; no estar con mi amigo. En el mismo cuaderno en el que anoté esto, en el que buscaba ayer tarde unos apuntes sobre la lectura de un libro de poemas, he encontrado una maldad venial y una recomendación de Tomás Pavón, separadas por meses (hojas). La maldad se refería a una escritora de éxito, sobre la que dijo que hacía “literatura de Eroski”. La recomendación fue sobre el último libro por aquel entonces de Lorenzo Oliván, que no creo que fuese con el que ganó el Premio Loewe, pues quizá no había salido aún. No sé.
La relectura de estos apuntes en los que sale Tomás Pavón coincide con la de dos centenares de páginas de su relato El desván de la memoria que hace poco publicó Del Oeste Ediciones. Resistirme a llamarlo novela traiciona mi teoría del género, que es, naturalmente, la más rompedora, o sea, la tradicional desde Cervantes. Sin embargo, lo que me reprime es la propia actitud del autor, su afán por dar aire de “novela” a un texto por el que debía correr con más soltura el albedrío del anti-género, esta vez sustentado en el relato memorialístico, en primera persona, y en una irrefrenable necesidad de ensayar sobre la vida. Sigue.