miércoles, noviembre 04, 2026

Apuntes de clase

Como tengo mis clases sobre literatura hispanoamericana en el segundo cuatrimestre, este curso de seis semanas en Perugia sobre narrativa, de Rulfo a Bolaño, a veces me ha servido como prueba previa para la asignatura en Cáceres. En septiembre de 2024 salió en España la primera edición de Los recuerdos del porvenir de Elena Garro en la colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra, y mis alumnas italianas ya la manejaron en octubre —ahora va por la quinta edición de 2026, como he comprobado en el ejemplar de una de mis estudiantes de este año—, y fue una primera prueba de la recepción que una novela así de sorprendente —por su calidad y por su poca difusión canónica— tiene en la actualidad. Cuando retomo mis notas para las clases me encuentro con algunos comentarios que he ido dejando escritos a lo largo de estos años, como una manera de dar importancia al cotidiano discurrir de las horas en una misma aula y con un mismo grupo durante unos pocos meses. Me alegra encontrar algún escolio que poco aporta al análisis de lo que tratamos, pero que ha quedado ahí, como un resguardo usado entre las hojas de un libro. Roberto Bolaño también es bueno para corroborar esa acogida de grandes textos entre esta juventud filóloga. Tratando de Estrella distante en las clases de aquí me he topado con una alusión a uno de los controles de lectura que tuve en mayo de hace dos años allí, con Silvia y Manu. Ella me dijo que se había preguntado si había alguna relación entre el personaje de Carlos Wieder de esa novela de Bolaño y un asesino en serie que cobró gran notoriedad en los años noventa: Jeffrey Dahmer (1960-1994), que asesinó a diecisiete jóvenes, a los que amputaba partes del cuerpo que luego fotografiaba. Sus últimos crímenes fueron en 1991, fecha en la que fue encarcelado y sentenciado a varias cadenas perpetuas. Tres años después lo mató a golpes un compañero de prisión. Las coincidencias de ciertos rasgos de los dos criminales, el de Bolaño y el real, y la relativa cercanía de las fechas con las de la escritura de La literatura nazi en América (1996), la novela de la que germinó Estrella distante, hacen plausible aquella asociación de Silvia, cuya fuente principal era la serie de Netflix Dahmer, de 2022, que es la misma por la que mis alumnas de Perugia han conocido al personaje cuando les he hablado de él en relación con la novela de Bolaño. No hay nada como una serie para conectar con las generaciones de ahora. Ah, y en otra anotación sale Isabel, de aquel mismo grupo de 2024, que se presentó al examen con la reimpresión de aquel año de la edición de Estrella distante de Alfaguara de 2017, que había sacado en préstamo de la Biblioteca Pública «Bartolomé José Gallardo» de Badajoz, y de la que me dejó copiar el apéndice con apuntes manuscritos provenientes del Archivo Bolaño. Los he mostrado aquí en Perugia en un aula en la que varias de las alumnas ya tenían sobre la mesa su ejemplar de la novela. No me puedo quejar ante un reflejo tan positivo. Ocurre más veces de lo que algunos creen. Recuerdo haber leído que la poeta y profesora argentina Laura Estrin, autora de algunos ensayos sobre Alejandra Pizarnik, conoció sus Diarios por recomendación de unas alumnas. Ocurre.