martes, diciembre 04, 2007

Peor sería que tuvieras hambre

No sé por qué me he acordado esta tarde de José Agustín Goytisolo. Algo ha debido de moverse en los desvanes de los que hablaba Bécquer para que esta tarde haya revivido la emoción del gran poeta de Salmos al viento aquí en Cáceres, aquí al lado, hace más de diez años, cuando le recordé que me había dedicado en 1991 su poema “Palabras para Julia”, para mi hija, Julia. Cuando mi niña luchaba por vivir. No sé por qué, esta tarde, así, de pronto, he tenido la necesidad de leer algo de José Agustín.

NON NON
Si son las tres y no puedes dormir
y ves en la pared la sombra de una bruja
u oyes cómo en tu baño se duchan los espíritus
si los muebles comienzan a gruñir
y el viento en el postigo recita tus mentiras
no te pongas nerviosa ni despiertes a nadie
piensa en la vida fúmate un cigarro
lo mismo no te mueres nunca más
y alguien te compra unas braguitas nuevas
las cosas son así todo es extraordinario
peor sería que tuvieras hambre
o que en la calle te dijeran fea
lee un ratito escríbeme un recado entérate
de las noticias por la radio canta

non non cuenta corderos muy despacio así
non non duerme mi amor corderos y corderos...
(De Palabras para Julia)

Estoy convencido de la bondad de estos versos para ser leídos. Y da igual todo.

Agitación y Cultura (II)

El pasado martes —hoy saldrá al aire otra reseña— hablé de este volumen sobre Ferlosio de Gonzalo Hidalgo:

Quizá ocupe el espacio de que dispongo con una justificación y una explicación sobre esta obra: El desierto de Takla Makán, de Gonzalo Hidalgo Bayal (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2007). La explicación es referida a su título. No sé qué puede resultar más extraño, más críptico o más necesitado de aclaración. Si el título, El desierto de Takla Makán, o el subtítulo, Lecturas de Ferlosio. Y es que quiero justificarme por seleccionar esta obra que no es para todos los públicos.
Lo que me pide el cuerpo es que el público se atreva con estas cosas, y que disfrute. Yo reconozco que estas lecturas de Ferlosio pueden resultar de difícil deglución. Uno puede siempre leer directamente a Ferlosio, o disfrutar también, antes de leer a Gonzalo Hidalgo en sus ensayos, hacerlo con sus novelas, especialmente con la última.
Me refiero a esa espléndida obra que se publicó aquí en Extremadura por primera vez, Paradoja del interventor, que salió en Del Oeste Ediciones en 2004, y que luego, por arte de que cayó en manos de lectores con voz y con voto en los grandes medios, la reeditó Tusquets en su conocida colección Andanzas. Claro, se dieron cuenta de que era buena.
Estoy seguro de que, por muy grave y sesudo que sea Ferlosio para según qué lectores, o por muy impenetrable para algunos, caerá bien conocerle a través de la buena prosa y de la agudeza de Gonzalo Hidalgo, como cuando nos cuenta que Ferlosio no es un teórico de su propia escritura, que no se mira mucho a sí mismo, y que puede más el objeto que el sujeto, puede más que el “Conócete a ti mismo” de Sócrates su “Antisócrates”, que viene a decir:
“¡Sí, hombre, como si no tuviera uno otra cosa en que pensar!”.
Por cierto, el desierto de Takla Makán está en China y es inmenso, tanto, que significa “si entras, no saldrás”. Como le ha pasado a Gonzalo Hidalgo con Ferlosio desde que entró en él para leerlo. Nunca he animado a nadie a adentrarse en un desierto así. Es la primera vez; y lo hago con muchas ganas.


Del martes 27 de noviembre.

lunes, diciembre 03, 2007

Agitación y Cultura (I)


Llevo ya tres semanas colaborando con el programa de Canal Extremadura Radio Agitación y Cultura, que dirige y presenta Olga Ayuso y se emite de lunes a viernes de 19.30 a 20.00. Comencé en martes y 13, con una entrevista en directo para abrir boca y contar el propósito. Cada semana, hablar de un libro, o cosa parecida, cualquiera que sea.
Así, el martes siguiente dije sobre “Fenómenos de quiosco”, y copio, más o menos, lo dicho:

[…] Porque, junto a las extrañas propuestas de colecciones que surgen todas las temporadas en los quioscos de prensa, de vez en cuando uno puede encontrarse con promociones de un extraordinario interés para los lectores. No hablo de una serie más de novela negra o de novela histórica, de esa literatura de género tan vendible; hablo de obras tan sobresalientes como los cinco tomos del Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora, que hace un par de años lanzó RBA Editores, en su facción de Coleccionables; o la posibilidad más reciente de tener en casa a un precio que no pasa de los diez euros en ningún caso de una reedición de aquellos maravillosos tomos, encuadernados en piel, de Aguilar de los Grandes Clásicos o las Obras Completas de tipos como Dostoievski, Dickens, Pérez Galdós, Balzac, Tolstoi, Dante o William Shakespeare.
Tengo delante uno de los tomos de las Obras completas del dramaturgo y poeta inglés. Cuando lo recogí de mi quiosco junto al periódico del día, no me lo podía creer. La traducción de comedias como Mucho ruido y pocas nueces, Sueño de una noche de verano, Trabajos de amor perdidos, La tempestad, El cuento de invierno, entre otras, y de las obras líricas, de sus sonetos...; la traducción, sí, de Astrana Marín, la clásica, la de siempre, la tenía en casa, en una edición asequible pero con la prestancia de aquellos libros de antaño, hasta, casi, con su olor. No es mala recomendación, no. Lo único que dice en su contra es ese aspecto de libro de salón, con lomos en oro deleble, demasiado decorativos. Pero, bueno, todos sabemos que uno puede llegar a tener la tentación —y la condena para siempre— de leerlos. Fenómenos de quiosco.


Del martes 20 de noviembre.

La saga/fuga de G.B.

Ya hablé aquí de Gonzalo Barrientos. Hoy se celebra un merecido homenaje con motivo de su jubilación. Acudiremos varias decenas de amigos y compañeros a comer con él y con su familia. Sé de alguno, como Ángel Campos Pámpano, que lamentará no estar; y también sé que puedo disculpar su inasistencia en su nombre, como certificar su admiración hacia el homenajeado, aunque no venga de nadie que haya compartido con él los pasillos de una Facultad. Ángel debió de conocerle en alguno de esos espacios comunes —pongamos, por ejemplo, la Revista de Estudios Extremeños— que confirman el perfil humanista de este geógrafo, y siempre habló de la Geografía de Extremadura (Universitas Editorial, 1990) de Gonzalo como de un libro muy bien escrito.
Desde los inicios, Gonzalo Barrientos ha venido enseñando Geografía —y más— en nuestra Facultad de Filosofía y Letras. Ha sido un compañero mayor con el que he buscado siempre la conversación, como un sustituto amable de las clases que no me dio. En Cáceres o en Chiclana, en la calle o en su despacho. Últimamente, ahí, en un reducido espacio lleno de libros en estantes y en cajas, pues preparaba en esos días su donación a la Biblioteca Central de la Universidad en Cáceres. Ahí me regaló el otro día un tomito de las Poesías de Ventura Ruiz Aguilera, de aquella colección de los Mejores Autores, la de la Biblioteca Universal, de 1880. Sabe cómo valoro el regalo.
Hoy escenificamos su despedida, que no será tal. Vendrán otros ratos para conversar sobre lo que pasa en la calle y en la vida con alguien que ha sabido cartografiarlas con elegante ironía y escepticismo lúcido.

domingo, diciembre 02, 2007

Cádiz

He estado en Cádiz en un Congreso sobre Manuel José Quintana, con motivo del 150 aniversario de su muerte. Allí me he reencontrado con amigos y colegas que no veía desde hacía tiempo. Principalmente, con los del animoso y activo grupo de estudios sobre el siglo XVIII de la Universidad gaditana, organizador del encuentro, con Alberto Romero, Fernando Durán, Marieta Cantos —hoy Vicerrectora de Extensión Universitaria—, y con Alberto Ramos, Alberto González Troyano... También estaban Pepe Lara, de Málaga, Pepe Checa y Joaquín Álvarez Barrientos, de Madrid, Emilio La Parra, de Alicante, y de Cáceres, tan cercanos, Malén y Jesús. Congresos así son una delicia. Por el formato, por la ciudad en la que uno vive durante unos días —yo, menos días—, por el hospedaje, cómodo y con el atractivo de despertar a un lado con la vista del mar y al otro con la de las calles estrechas que rodean la Torre Tavira, por esa maravilla de desplazarse a pie a todos los lugares de interés. Los primeros y los más cercanos, claro está, la Facultad y el aulario “La Bomba”, donde se celebraron las ponencias. Y luego, tiempo para todo en tan poco tiempo. Para tomar manzanilla y algunas raciones con aceitunas machás riquísimas, en el Veedor —allí, de pronto, Luis Mateo Díez, otro grato reencuentro, por celebrarse las cien presencias literarias en la Universidad de Cádiz, cien— o manzanillas varias —la fina, la olorosa, la madura...— en Don Miguel. Impresionante. Dio tiempo a ver con tranquilidad la exposición de la Catedral Vieja, La imagen reflejada, sobre el Barroco andaluz —ha habido y hay otras en Sevilla, Jerez, Málaga, Córdoba, y Granada—, y no dio tiempo —y ya está bien— a intentar conocer desde lo más dentro posible un poquito del arte flamenco gaditano. Si llego a encontrarme con Chano Lobato le pido un autógrafo. Yo, tan poco dado a esas cosas. O, si alguien, como hizo Alberto González Troyano con ciertos rincones de tertulia y copa, me hubiese llevado a los del cante, estaría ahora hablando del aire que fue de Enrique el Mellizo, de Rancapino, o de ‘El Cascarilla’, a quien el sábado escuchábamos en el coche, en Duendeando, de Radio 3. Música de fondo.
—Madre, la cultura que da el moverse de donde uno está.

martes, noviembre 27, 2007

El valor de las letras (del Tesoro)

Hoy el periódico me ha traído estas imágenes en páginas distintas que aquí fundo. Las he leído en el pasillo del hospital, en la antesala de la consulta del alergólogo —acompañaba a Julia— y mientras un tipo tocado con una gorra de las que usa Miguel Delibes hablaba por su móvil —que había ‘descolgado’ a los sones del himno del ‘Atleeeeti’—, a voces, situado entre dos carteles grapados a la pared. En uno dice que no está permitido el uso de teléfonos móviles; y en el otro se recuerda al lector —a “usted”— que está en un hospital y que “Silencio”.
Tener la oportunidad de releer “Crucifixión” de Federico García Lorca en el periódico del día es un regalo, aunque la razón sea que mañana Sotheby’s saca a subasta en Londres el manuscrito de ese poema que perteneció a Miguel Benítez a un precio inicial entre 27.793 € y 41.689 €. No deja de tener un aire viscoso el reencuentro con este poema por ese motivo. Un poema que comenzó a difundirse en ediciones modernas, muy dispares algunas por el mal estado del autógrafo. Mario Hernández lo difundió hace años y hoy hay edición asequible del libro en el que está, Poeta en Nueva York, en la de María Clementa Millán en Ediciones Cátedra (Letras Hispánicas, 260). Y es que “La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos” y “Entonces salieron los fríos cantando sus canciones / y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del río.”. Siempre le pongo imágenes de Guillermo Pérez Villalta a estos versos.

domingo, noviembre 25, 2007

Ordovás

No es que yo sea un experto en música moderna, aunque nunca he dejado de mirar con mi oreja hacia ese lado, y siempre he estado escuchando con mis ojos lo que me ha ido llegando durante muchos años a través, principalmente, de Radio 3. Una de las voces que han ido formando mi gusto sobre los sones y las voces de la música moderna ha sido Jesús Ordovás, al que parece ser que han invitado a marcharse —como parece sugerir Ramón Trecet, otro ‘gurú’ de la casa— de ese lugar ameno que sigue siendo esa esquina escondida y esquinada de la radio pública: Radio 3.
El martes 27, en la Sala EL SOL de Madrid, desde la ocho y media de la noche hasta las dos de la madrugada va a concelebrarse un macroconcierto que, además y cómo no, será retransmitido por Radio 3, en homenaje a Jesús Ordovás, con la participación de más de cuarenta músicos. A esas horas yo estaré en Cáceres, en mi casa, quizá releyendo algunas cosas del siglo XIX y pensando en lo que tengo que decir a mis alumnos al día siguiente, y en que el progreso depende de estar a bien con todo siempre que se pueda, y que lo principal de todo sean las personas que se aman. A Jesús Ordovás, por su mucho tiempo.

viernes, noviembre 23, 2007

Buena gente


Tendré ocasión de comprar este disco, ya que no podré acudir mañana sábado al Gran Teatro, a las 21.30, para escuchar a este grupo y a su vocalista, José Manuel Díez, paisano y poeta, compañero también en estos modos de la blogosfera. Hay que darles ánimos con este disco y con lo que emprendan, igual que con su reafirmación de una canción como “Macetas de colores”, que hoy he leído que es ejemplo de un estar en cierta inopia. Espero que no de controversia. Suerte.

jueves, noviembre 22, 2007

La reserva inteligente

En el programa de Radio 3 que dirige y presenta Tato Puerto, En un mundo feliz —lunes a viernes de 18.00 a 19.00—, hoy, jueves, ha intervenido, como todas las semanas, Joaquín Araújo. Sus palabras hoy sobre Extremadura deberían reproducirse permanentemente en esta región cada vez que alguien habla de aeropuertos, de refinerías, de hormigón..., sin orden ni concierto, con el único objetivo de parecerse a los que más tienen, a los que más pueden, a los que más progresan.
Hacía tiempo que no escuchaba un elogio de esta tierra tan cabal como el que hoy ha hecho Joaquín Araújo, que vive en ella, y que la trabaja. Los valores de esta “reserva inteligente”, que debería ser ejemplo del desarrollo y del progreso sostenibles, son tan evidentes que acallarían cualquier asomo de intención de parecerse a los otros.

© Fotografía de Ismael Rozalén

miércoles, noviembre 21, 2007

Encuentro

Mañana, a las 11 de la mañana, en el aula 30 de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, van a intervenir los escritores Inmaculada Chacón y Antonio Sáez en un encuentro con alumnos de Filología Hispánica y todos los interesados que quieran acudir. Lo hacen como los dos escritores becados por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura para su incorporación temporal, que pronto concluye, tras cinco meses, a la Universidad.
Desde 2001, han pasado por las aulas autores, siempre por parejas, como Dulce Chacón y Diego Doncel, Julián Rodríguez y José Muñoz Millanes, Ada Salas y María Rosa Vicente, Alonso Guerrero y Juan Margallo, Eugenio Fuentes y Pilar Galán, Santos Domínguez y María José Flores.

domingo, noviembre 18, 2007

Cierta especie de ciudadanía

Un sistema en el que el entendimiento del hombre goce “de cierta especie de ciudadanía”, escribía Alberto Lista (1775-1848) al referirse al mejor sistema de enseñanza de un gobierno liberal en uno de los artículos recogidos en este impagable volumen de Ensayos publicado por la Fundación José Manuel Lara al competente cuidado de Leonardo Romero Tobar, que ha tenido el buen criterio de combinar la pura cronología con una organización temática que responde a las grandes cuestiones literarias que preocuparon al autor: la teoría literaria, la enseñanza de las Humanidades, la Historia de la Literatura, los géneros literarios y aquellos textos y autores que le interesaron especialmente.
Siempre me ha interesado este autor. Hace años albergué la idea de editar y anotar el largo poema —plúmbeo e interesante— El imperio de la estupidez, “traducción” de The Dunciad de Alexander Pope. No he desalojado la idea; amenazo. El prólogo en prosa de aquel poema abre la edición de estos ensayos, que contienen las “Reflexiones sobre la educación literaria”, de las que proviene la cita inicial, y también aquella defensa de la ciencia de las artes o de las Artes frente a las Ciencias de que para que Tales calculase los eclipses, antes fue necesario que las liras de Orfeo y de Anfión arrancasen a los griegos del seno de la barbarie.
Sobre las formas dramáticas, sobre el romanticismo, sobre el lenguaje poético, sobre Espronceda, sobre Zorrilla, sobre el sentimiento de la belleza, sobre el estado actual de la literatura europea... No voy a seguir enumerando los temas y autores que fueron causa de esa sonrisa de satisfacción con la que salí hace ya unas semanas de la librería con el libro en una bolsa.

Dulce Pontes


Ayer por la noche la gente que salía del Gran Teatro estaba contenta. Con frío; pero contenta. Llevaba prendida esa satisfacción que sentimos cuando algo, fundamentalmente un alimento para el espíritu, nos llega y nos llena. Pasó con O coração tem três portas, la última obra de la cantante portuguesa Dulce Pontes (Montijo, 1969), que ocupó la mayor parte del concierto de dos horas con que nos regaló anoche.
Hacía tiempo que no rabiaba tanto el aplauso en el Gran Teatro de Cáceres, que había agotado las localidades hacía días. Alguien dijo algo parecido a “tremendo” al terminar una de las canciones; otro nos dijo al salir que aquello era un “derroche de voz”; también, es verdad, que, desde una butaca detrás de nosotros, y mientras el público pedía más canciones —la Cançao do Mar o Lágrima—, escuchamos:
—¡Canta una en español!
¿Será posible?

martes, noviembre 13, 2007

Homenaje a un hispanista

Mañana miércoles, a las 12.30, en el Salón de Actos de la Biblioteca Central de la UEX en Cáceres, vamos a presentar este libro: Aufklärung. Estudios sobre la Ilustración española dedicados a Hans-Joachim Lope (Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura —Colección “Magistri”, 1— 2007). Es un homenaje filológico a un hispanista que ha venido estudiando a lo largo de muchos años la cultura y la literatura españolas, con trabajos sobre autores y obras como Cadalso y sus Cartas marruecas, Feijoo y su Teatro crítico, Antonio Ponz y su Viaje, José de Cañizares y El pleyto de Hernán Cortés, Juan Pablo Forner, Gustavo Adolfo Bécquer... Fue Catedrático de Literaturas Románicas en la Philipps-Universität de Marburg (Alemania) hasta el curso 2003-2004.
Además, es un homenaje a una persona —por eso ilustro este item con la cubierta del libro y el rostro del homenajeado— que dedicó mucho tiempo al intercambio y la comunicación entre las universidades europeas. Fue, como se indica en la página del Secretariado de Relaciones Internacionales de la UEX, impulsor principal de uno de los primeros convenios internacionales que se firmaron en nuestra Universidad.

lunes, noviembre 12, 2007

Una navaja sin filo

Acabo de escuchar leer poemas a Basilio Sánchez en mi Facultad. Escribo a los cinco minutos de la conclusión del acto. Ha sido en el III Encuentro de Literaturas Románicas que organiza el Área de Filología Italiana. Esta mañana ha intervenido Jordi Virallonga, mañana José Ramón Trujillo, el jueves José Muñoz y el próximo lunes Emilio García Wiedeman.
Basilio ha citado la consabida definición de Celaya de la poesía como arma cargada de futuro, y, sin querer contradecir, con todo respeto, ha hablado de que se la imagina, a esa arma, a la poesía, como una navaja sin filo metida en el bolsillo de alquien que camina por una calle cualquiera, por ejemplo. Un placer.

domingo, noviembre 11, 2007

Los objetos perdidos de Joaquín Gómez

Seguro que hubo un tiempo en que la única manera de conocer a Joaquín Gómez (Montijo, 1951) era a través de Antonio Gómez, cuyos parentescos no van más allá de las afinidades estéticas, si cabe. En realidad, no conozco a Joaquín. Creo que le vi por primera vez en mayo de 1995, en la I Semana de Poesía Contemporánea que organizó Julián Rodríguez en Cáceres. Desde la Facultad ayudé a montar una exposición con obra experimental de él, de Antonio, de Juanma Barrado, de Corpá y de Antonio Orihuela. Luego, sólo he conocido su obra. Hace años vi una de sus más interesantes imágenes creativas, que luego se publicó en el catálogo del I Premio de Poesía Experimental de la Diputación de Badajoz (2002), un ejemplo, por cierto, de solidez y acierto en materia de premios renovadores.
Joaquín, digo yo, ha aprovechado la oportunidad que se le ha ofrecido de publicar y ha incluido en este libro la mayor cantidad posible de sus “objetos perdidos”. Por eso las tres secciones de esta obra, que articulan un conjunto desigual, con poemas discursivos, con caligramas y con textos mixtos; con objetos llenos de sentido e imágenes de base letrista entre las que hay de todo. Por eso lo desigual; y que se pierde una cierta unidad de tono necesaria en un artista que sabe lo que quiere decir. De lo mejor, lo que no parece pieza del conjunto: el índice, otra forma de ingenio, otra declaración, como los lemas elegidos para abrir la obra. Entre ellos, el de Huidobro y su Altazor: “Porque todo es como es en cada ojo”.
También tengo asociado al nombre de Joaquín Gómez aquel poema que iba en la cubierta posterior del primer número, de 1995, de El espejo, la revista de la Asociación de Escritores Extremeños, que fue, el poema, Premio Internacional de Investigaciones Poéticas de Barcelona aquel año. Su hija Ana, a quien tengo este curso en clase de tercero de Hispánica, me ha hecho llegar este libro publicado por el Ayuntamiento de Montijo. Gracias.

viernes, noviembre 09, 2007

Albert Pla

Hago de eco con la entrada publicada el pasado día 6 de este mes en el blog de Alex Chico sobre un artículo de Albert Pla que se publicó en El Periódico de Catalunya.

jueves, noviembre 08, 2007

Obras raras de Luzán

El vasto mundo editorial está lleno de contrastes. En él es compatible un manual de autoayuda con una novela sobre San Ignacio de Loyola, un libro de cocina con otro de poemas de tirada para bibliófilos, una enciclopedia en diez tomos con la edición facsimilar de un opúsculo del siglo XIX, también para bibliófilos. Las librerías son ese pequeño agujero a través del cual uno puede contemplar tan vario cielo.
La publicación del tercer volumen de las Obras raras y desconocidas del escritor y preceptista Ignacio de Luzán (Zaragoza, 1702-Madrid, 1754) me lleva a esta reflexión que constata, en este caso, la reducida recepción de este tipo de libros para especialistas. Una vez instalados en este 'nicho de mercado', como se dice ahora, uno no puede más que felicitarse por tener —gracias a su estudioso y editor— los tres volúmenes hasta el momento publicados de estas obras que no han conocido más edición moderna.
En 1990, publicadas por la Institución Fernando el Católico de la Diputación de Zaragoza, aparecieron la Traducción de los Epigramas latinos de C. Wiegel, la Carta latina de Ignacio Philalethes, el Plan de una Academia de Ciencias y Artes, el Informe sobre Casas de Moneda y el Informe sobre las Cartas de Van Hoey.
En 2003, la misma institución aragonesa y la Universidad de Alicante editaban el Discurso apologético de Don Íñigo de Lanuza, un texto de 1741, que es como una gran nota sobre la Poética (1737) a raíz de la reseña sobre esta obra en el Diario de los literatos de España.
Cuatro años después aparece este volumen tercero, ahora publicado por las Prensas Universitarias de Zaragoza en su cuidada y nutrida colección “Larumbe” de Clásicos Aragoneses, y con el patrocinio de la ya citada Institución Fernando el Católico, el Instituto de Estudios Altoaragoneses, el de Estudios Turolenses y el Gobierno de Aragón. Quizá sea el más complejo de los volúmenes de todo el proyecto —el cuarto contendrá las Memorias literarias de París—, por la diversidad y el número de obras que contiene (oraciones gratulatorias para Academias como la de la Historia, la de las Bellas Letras de Barcelona, disertaciones, observaciones sobre la Ortografía de la Academia, cartas, censuras de libros...), y por ello también en el que concurren diversas responsabilidades de autoría, como Margarita Vallejo, Álvaro Soler del Campo, Joaquín Álvarez Barrientos o Giovanni Battista de Cesare, que, al lado del coordinador de todo, se reparten el trabajo, además de otras personas como María Angulo Egea.
El artífice de todo esto es Guillermo Carnero, el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante, el poeta, el estudioso de nuestro siglo XVIII, quien desde hace muchos años viene dando a conocer los escritos menos divulgados de una de las figuras más determinantes, si vale el término —quizá hoy sí— del Setecientos, Ignacio de Luzán. Por primera vez leo lo que el propio Guillermo Carnero me contó en Alicante hace ya algunos años, las circunstancias de un accidente de automóvil que explican grosso modo la dilatada historia editorial de estos volúmenes. El relato de Guillermo Carnero en su “Prólogo y justificación”, lo que dice de las cajas que quedaron en el maletero de un coche totalmente destruido con los materiales acopiados a lo largo de los años y destinados a esta edición, me ha recordado a El primer hombre, el libro póstumo de Albert Camus, cuyo manuscrito fue encontrado entre los restos del vehículo en el que se topó con la muerte en 1960. Carnero, por fortuna, nos lo ha contado.

miércoles, noviembre 07, 2007

Contadores

Me pregunta alguien que por qué no tengo en mi cuaderno electrónico uno de esos contadores que cuentan las visitas o lo que se asoma a esta página que ya tiene su edad y que tantas satisfacciones me ha dado. ¿Para qué?, me pregunto.

martes, noviembre 06, 2007

Las cosas de Goytisolo


Uno de los más grandes escritores vivos nos regala, de vez en cuando y por fortuna, con su opinión, publicada, principalmente, en el periódico global en español El País —sobre cuya nueva imagen me gustaría escribir algo. Tengo entendido que un texto tan sugerente como Telón de boca (Barcelona, El Aleph Editores, 2003) fue su testamento novelesco. En ese momento, como el personaje de su libro, “estaba todavía entre los espectadores en la platea del teatro”, sigue estando; y opina, como siempre ha hecho.
Hoy, con un artículo sobre José Martínez y su editorial Ruedo Ibérico —en menor medida sobre Antonio Soriano y su Librairie des Éditions Espagnoles, que estuvo en el 72 de rue de Seine— en el que Goytisolo vuelve a dar su cara para que otros digan lo de siempre: “Cosas de Goytisolo”. Sí, bueno, o no; pero no sé si alguien puede centrarse en lo que dice el autor del Don Julián sobre una transición cultural que “no se ha producido aún en el ámbito de la enseñanza”. Sí, ya sé que también dice que en el de la “Institución Literaria”, pero a mí lo que realmente me interesa es esa verdad de que la transición cultural no se ha hecho en el ámbito de la enseñanza, como sí en el político, en el atinente a aquel consenso en torno a la Constitución de 1978 y a aquellos pactos para sanear la economía nacional. No se ha hecho, no. Y tiene razón Juan Goytisolo.
Sobre el objeto principal del artículo de Juan Goytisolo hay un libro muy interesante de Albert Forment que publicó Anagrama en 2000: José Martínez: la epopeya de Ruedo Ibérico. Yo lo he leído a trancos en casa de Josemari; quiero decir, que ese libro no ha salido nunca de casa de mi hermano, que lo he ido leyendo cada vez que he ido por allí. O sea, que como en una biblioteca de las grandes, en las que no había préstamo al exterior. Me he acordado de esto hoy que leía el artículo de Juan Goytisolo.
¿Qué habrá pensado J.G. con la ilustración de su artículo? La que firma Eulogia Merle y que representa a un torero con montera y con capote en un lance ante un libro. Claro, el Ruedo Ibérico. Qué cosas. Si Valle-Inclán levantase la cabeza...

domingo, noviembre 04, 2007

Un escritor y sus obras (Fragmento)

Me confesó que tenía casi terminado el relato de un pescador cubano que hacía muchos días que no cogía un pez cuando se enteró de que Hemingway había publicado en 1952 El viejo y el mar. Fue cuando, dos años después, le dieron el Nobel al escritor americano. Su pescador —me dijo— también se llamaba Santiago y por fin un día pescó un pez enorme. Recordaba incluso haber escrito en algún momento algo parecido a que el viejo pescador soñaba con los leones marinos.
—Que es el final de aquello—me recordó.
No fue la primera vez. De muy joven, cuando escribía versos, escribió sobre un amigo muerto en Sevilla un romance que empezaba así: “Voces de muerte sonaron / cerca del Guadalquivir”. Cuando le dijeron que aquello lo había escrito Lorca no se lo podía creer.
—¿Por qué? —me dije; sin preguntárselo, pues me dio reparo admitir que no había sido capaz de comprender los términos precisos de aquella tácita comparación.
Tiempo después tuvo que renunciar a otro relato con un río y una selva que había titulado El corazón de las tinieblas. Vivía aquello como un padecer arcano, una extraña ironía de una vida centrada en la afición por la escritura. Nunca dejó de escribir; y nunca le abandonó el temor de volver a escribir Cinco horas con Mario, algo parecido al último capítulo de Señas de identidad o Últimas tardes con Teresa, tres títulos que citó como del mismo año.
—1966. Escribí mucho aquel año. No llegué a publicar nada.
Luego me contó que aquel año murió su mujer, a la que había conocido en el 54, cuando se dio cuenta de que había escrito El viejo y el mar. Una mañana se sorprendió al leer en el folio aún enroscado en el carro de la máquina de escribir la frase: “El suelo de mi alcoba supo mucho de entregas.”. Desde entonces, fue buscando entre libros y lectores al autor de aquello. Murió en 1996, un año después de nuestro encuentro, sin haber logrado averiguar nada sobre la autoría de aquella frase que era el principio de un relato. Tenía ochenta años.

viernes, noviembre 02, 2007

Mutilado

El ejemplar de esta edición de 1813 de las Poesías de Quintana está mutilado. Proviene del fondo antiguo de la Biblioteca Central de la UEX en Cáceres y trabajo con él para un estudio en el que ando ocupado por el Congreso Manuel José Quintana (1772-1857). 150 aniversario de su muerte, que se celebrará en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz entre el 28 y el 30 de este mes de noviembre. Está organizado por el Grupo de Estudios del Siglo XVIII de esa Universidad, y dirigido por los profesores Marieta Cantos Casenave, Fernando Durán López y Alberto Romero Ferrer. Más adelante, en las próximas semanas, recordaré esto.
Ahora, mi interés se centra en la desagradable sorpresa que me he llevado al comprobar cómo despiadadamente alguien ha mutilado el ejemplar que manejo de esta discreta edición de la Imprenta Nacional. Ahora da igual saber si ha sido antes de que la Universidad adquiriese este libro o después; aunque lo dudo, pues su préstamo está bastante restringido —quiero decir, que es muy probable que yo sea el único a quien se ha prestado después de comprado hace ya años. ¿Pero quién habrá querido cortar a tijera —las marcas son evidentes— las páginas 215 a 224 que contenían la oda “A la invención de la imprenta”? ¡Qué barbaridad!
¿Que cómo puedo saber que el bibliogalafate sin escrúpulos se ha llevado ese poema tan famoso de Quintana? Sencillo. El índice se conserva. Además, de mis amigos no sólo sé el número y el nombre de los hijos que tienen, sino, en algún caso, número y nombre de los libros de su biblioteca. Así, con la de Jesús Cañas, que tiene la suerte de tener un ejemplar de la misma edición de 1813, pero sin mutilar. Ha bastado una llamada telefónica para comprobar qué había en esas páginas desaparecidas. Para alguien que se dedica al estudio de la historia literaria también hay otras maneras de averiguar esto, pero ésta es la más humana.


Mi opinión sobre la colocación del sello y el trato recibido por este ejemplar cuando
me fue confiado queda para una íntima relación de causas lamentables.

El Ambroz

Dos horas caminando entre los castaños del Valle del Ambroz. El silencio de aquel boscaje, su color, el encuentro con alguien que miraba hacia el suelo, que recogía castañas o que buscaba setas. Un día festivo, el de Todos los Santos, con un aire distinto. Y qué luz. Nuestros pasos, sobre la tierra húmeda y blanda, han fijado en este espacio exacto un doble goce visible y fabuloso.
También, claro, Hervás. Grato encuentro con Delia Sánchez-Matas y Miguel-Lorton, su marido, en uno de los locales más interesantes de nuestro entorno: el bar-librería “Las Flores”, que regentan Ana y Manolo, y en el que uno puede encontrarse —como nos ha pasado hoy— a Chano —Marciano de Hervás—, todo un personaje de allí y un apasionado estudioso de la historia de aquello, principalmente de los judíos. Los de Hervás, los de Plasencia, de Candelario, de Coria... Una bandera del Atlético de Madrid, las últimas novedades editoriales, libros de saldo, revistas, la lotería primitiva, un televisor apagado.... Abren a las nueve de la mañana y cierran a las ocho de la tarde. Ayer no; ayer se iban a la una del mediodía.

miércoles, octubre 31, 2007

Bécquer en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes



No, no, hombre, no, no digáis que agotado su tesoro...

Podrá no haber poetas, claro, pero...

pero siempre habrá poesía (sobre IV, 1-4).

Y digo yo...

martes, octubre 30, 2007

Manga Ancha (0)


De Emilia Torrado recibo el número 0 de la revista Manga ancha, de la que hablé aquí el primer día de octubre.
Me agrada mucho encontrar imágenes tan conocidas y cercanas para mí como las de las creaciones de Antonio Gómez. Y, cómo no, de los poemas de María José Flores. Pero también la oportunidad de leer a algunos poetas marroquíes como Zohra Almansouri, Mohammed Bennis, Salah Boussrif y Hassan Najmi. (Qué buenos recuerdos de un encuentro en la antigua Facultad de Filosofía y Letras, en aquella 'capilla', hace algunos años con los poetas marroquíes que leyeron sus versos. Hace ya algunos años). Y otros poetas, más conocidos, portugueses. Con Fernando Pinto do Amaral me encuentro en tantos sitios...
La cubierta de aquel número Cero —¿de 2004?— es obra de Máxima Pérez.
Gracias a Emilia Torrado por completarme la colección de esta revista.

lunes, octubre 29, 2007

Ser querido y la materia de los sueños

Le he escuchado hoy a José Luis Borau que no hay cosa más bonita que ser querido. “No hay mayor regalo —creo que ha dicho— que se pueda dar a un hombre que el ser querido.” Borau ha recibido el I Premio al Cine y los Valores Sociales, y ha hecho estas declaraciones con el convencimiento de que se trata de algo no merecido.
Las circunstancias de un día han convertido esta frase del autor de Furtivos o de Tata mía en un bálsamo confirmativo de un cierto tipo de felicidad indefinible. Ser querido, sí. Y querer. Querer como se quiere en las historias más impresionantes que la literatura nos ha permitido leer. Querer como en la vida que tantas veces ha pasado a la literatura, a la letra impresa, a las canciones escuchadas con pasión. Querer, que es una de las energías alternativas sobre las que aún no ha investigado nadie. Que no investiguen, a ver si van a llegar las multinacionales y van a ponerle precio a la materia de los sueños, a los sueños, a la materia. Eso.

viernes, octubre 26, 2007

Esparpitaos

En el libro de Manuel Bohórquez sobre Tomás Pavón. El Príncipe de la Alameda, del que he hablado aquí en items anteriores, se recoge una necrología del cantaor publicada en el Diario de Sevilla del 3 de julio de 1952, firmada por el seudónimo “Jatifal” y titulada “Responso al Rey de la sigueriya”. Merece la pena leerse. Habla de una fiesta que tuvo lugar en una finca al lado de Dos Hermanas que tenía un abogado sevillano, en la que cantaron Manuel Torre y Tomás Pavón, y, a la sonanta, Manolo el de Huelva. Pero lo que me interesa de ese artículo de hace más de medio siglo es una palabra: esparpitaos. La emplea el autor de aquel texto para referirse a Manuel Torre cuando arrancó una seguidilla “con los ojillos esparpitaos”.
Llevo más de dos meses prendido de esta palabra soberana. Lo sabe mi amigo José Antonio Zambrano, como ya dije. Y también lo sabe mi compañero y amigo Antonio Salvador Plans, que se pirra por una palabra que desentrañar. Dar a Antonio una palabra para que averigüe es lo más parecido al gesto de un sabueso que olisquea. Y es que en pocas horas ya tenía yo las referencias oportunas que documentaban la palabra soberana. Aparece en un Vocabulario médico empleado en el área de Educación Física, de Julio Ángel Herrador y Mª Aránzazu Núñez, como respuesta de un alumno para “ojos desencajados o vueltos hacia arriba”. El alumno había escrito: “con lojo esparpitao”. Genial. El Alcalá Venceslada (el Vocabulario andaluz) trae esparpitado como “con los ojos muy abiertos” y una saeta:

Míralo por dónde viene
er mejó de los nasíos;
los ojos esparpitaos
y el rostro descolorío.


Bonito, bonito. En el
Tesoro léxico de las hablas andaluzas, de Manuel Alvar Ezquerra, se encuentra esparpitado, que remite a desparpitado, que se da como adjetivo: “Con los ojos muy abiertos”. También “atónito, espantado”, documentado en el citado Alcalá Venceslada, en el Primer viaje andaluz de Camilo José Cela, y en el vocabulario jerezano de Juan de la Plata, El habla de Jerez.
Apasionante.

Selectividad


Otro gallo cantaría si se propusiese como ejercicio para resolver en Selectividad un texto como el de arriba. No sé si el verbo “rescantar” es conocido por el común; pero estoy convencido de que la puntuación y la sintaxis no son extrañas, y menos una expresión tan hialina como “a lo Capello”. Así, de subtitular.

jueves, octubre 25, 2007

Burgos



He traído estas fotos —tengo más y mejores— de la Catedral de Burgos para Carmen, que no la había visto limpia. No han terminado la limpieza, pero el martes por la mañana estaba así. Quizá no se aprecie bien; no sólo por las posibilidades de mi cámara, sino por la luz escasa de un mediodía encapotado, amenazante de lluvia. Veinte horas después dejaba que se alejase esa luz difusa y húmeda a través de la luna trasera de mi coche, camino de Madrid.
Sí, si subí por Valladolid, bajé por Madrid. O lo que es lo mismo: Zi zubí por Valladoliz bajé por Madriz. (Esto, sin duda, necesitará de una nota al pie —ya la preciza para los no avisados— dentro de cien años).
Madrid, lluvioso también. Pasé por la Nacional, la Biblioteca. He renovado mi carnet. ¡Qué maravilla! Todo estupendo. Me hicieron una foto con una webcam y al poco rato ya tenía mi tarjeta —de INVESTIGADOR— remozada. Charlé un rato con el sabio Julián en la parte restringida de la Sala Cervantes, después de haberme asomado a la zona de lectura de esa misma sala sin ver a nadie sospechoso de robar nada. Claro que, antes, en el acceso de todo, el personal de seguridad me examinó de arriba abajo. El pobre se quedó algo estupefacto al hojear mi cuaderno en busca de papeles sueltos. No los encontró, pero sí que se topó con una entrada para acceder a la fortaleza de Sagres, la tarjeta de la cervejaria ‘Dois Irmãos’ de Lagos, un resguardo del AVE de Madrid a Zaragoza y de Huesca a Madrid, amén de una entrada para ver El curioso impertinente en el Gran Teatro de Cáceres, otra para ver las exposiciones del MUSAC de León, y, lo más inquietante, en lo que se detuvo un buen rato, un recorte pegado —como todos los papeles citados— de un periódico, El País, del martes 10 de abril de este año con una carta al director de mi amigo Pedro Álvarez de Miranda, un asiduo de la Biblioteca Nacional. Eso no lo sabía el encargado de controlar todo lo que yo metía en la Biblioteca. De saberlo...; quién sabe. Estuvimos un rato el encargado de esa seguridad y yo hablando sobre el recorte de prensa pegado en mi cuaderno. Fue un diálogo extraño, casi monosilábico, que, al cabo, resultó favorable a mi cuaderno, que entró conmigo. A la salida, al presentar mi flamante carnet, el mismo guardia de seguridad volvió a hojear a conciencia —a exigencia— mi cuaderno, elevó el mentón para mirarme y me sonrió, dándome la venia. La mueca, yo sabía, era más para mi cuaderno que para mí. Lo reconozco, al bajar por la escalinata principal y señorial, di una palmada a mi cuaderno en señal de afecto. Me sentí mal de inmediato, pues parecía que habíamos robado algo.
He llegado a casa a las cinco y media de la tarde y Carmen no ha disfrutado de la limpieza de la Catedral de Burgos.

lunes, octubre 22, 2007

Motas de pantalla


Ando a vueltas con nuevas formas de lectura y de escritura.

Casi siempre que leo en la pantalla del ordenador tengo un libro en las manos, o cerca.

Jorge Riechmann en un comentario bloguero: "Si uno ama la poesía, y vive de alguna forma cerca de ella (para eso no hace falta publicar un solo poema), encuentra en ello su propia recompensa." Lo que viene a ser que no hace falta escribir y publicar poesía para amarla. Claro.

Ramón Trecet hoy en su programa: "Mucha gente me escucha mientras come". Yo soy uno de ellos.


Ilustración: "Despedida a un amigo", de Li Po.

sábado, octubre 20, 2007

La cabra, de Pou


La cabra de Edward Albee tiene dos subtítulos. Uno es ¿Quién es Sylvia? y el otro Notas para una redefinición de la tragedia. ¿Tendrá algo que ver con que la cabra sea un animal asociado a la tragedia griega? Lo cierto es que me interesa más ese subtítulo que la cabra y el nombre de la cabra, aunque considero que es un acierto —uno más— el título que remite a la cabra y el subtítulo que contiene la pregunta sobre el “asunto chocante” del argumento de esta obra. Espléndida y necesaria.
Lo dijo Marcos Ordóñez, que esto es una tragedia contemporánea. Vista así, y más, como reflexión sobre el género trágico, la obra adquiere unas dimensiones inabarcables. Como la envergadura del actor José María Pou. Impresiona. E impresiona también el amor de este hombre al teatro. Porque quien hace muecas, se mueve, grita en la escena —Pou— interpretando al Martin creado por Albee es quien ha dirigido, y bien, a los otros actores, a Amparo Pamplona (Stevie), Alex García (Billy) y Juanma Lara (Ross); y es quien ha firmado la traducción del texto, como lleva traduciendo desde hace treinta años obras de Noel Coward (Un espíritu burlón), Neil Simon y Marvin Hamlish (Están tocando nuestra canción) o, entre otros, Hugh Whitemore (Materia reservada). Impresionante. Pero él ya lo ha dicho muchas veces: “—Soy actor”.
Mi vecino de butaca estuvo toda la obra sin inmutarse. A mí, ante obras así, me parece algo incomprensible. Aplaudió, sí, pero no estoy seguro de si lo hizo empujado por la unanimidad (casi, pues) del público. Luego, en la calle, alguien me dijo algo parecido, como reparo, a un cierto histrionismo en algunos momentos. No lo comparto. La exageración —y el absurdo aparente, por la incomprensión—, si merece tal nombre, forma parte de la obra de Albee y es, por ello, un elemento de la interpretación en este montaje. En esta tragedia, la banda sonora es el dar voces, y el ruido que hacen los objetos que se rompen en la discusión del matrimonio Martin-Stevie, y es también el insulto en boca de Martin dirigido a su amigo Ross. Así son las cosas. La tragedia.
Poco después de la función, José María Pou comía algo en una terraza de San Juan, a nuestro lado, mientras atendía sin enojo y agradecido algún comentario de los que por allí pasaban. Algún conocido nuestro nos dijo que ya la habían visto en Madrid —en el Bellas Artes, supongo. ¿Jode? Quizá. A veces el orgullo de provincias repara en que esta obra necesaria ha tardado en pasar por aquí. Se estrenó en catalán en noviembre de 2005, y luego fue la gira por España. Por el ‘Cervantes’ de Málaga pasó hace un año. A nosotros nos ha tocado ahora. Gracias.

viernes, octubre 19, 2007

El detallito

Hace menos de treinta horas —la precisión aquí no tiene ninguna importancia— hablaba con mi hermano José María, aquí en casa —tampoco...—, sobre el fondo del asunto que expone con fastidio y buena pluma Santos Domínguez En un bosque extranjero, su blog. Tiene razón.
Alguien tiene que aprender a valorar lo que algunos hacen; eso sí, sin llegar al extremo tan extendido de medir la calidad de lo contratado por el importe de la contrata. Yo tengo una insignia para el ojal de la chaqueta que me regalaron por haber dado una conferencia y tuve un lomo ibérico, excelente, por presentar un libro. Alguien tiene que haber decidido que ir a una ciudad que no es la tuya a dar una charla o a hablar sobre una novedad editorial no se paga. Ni la gasolina.
Otra cosa es la cantidad, y ahí, como en la pescadería, entran, como el sentido común, el mal gusto y la tontería.
Santos Domínguez, el aludido por Santos en su texto, y muchos otros hemos hecho gratis et amore mucho de lo que para otros supone un rendimiento dinerario. Algunos más que otros, y para algunos más que para otros, bien es cierto.
Hace poco le pregunté a un colega amigo que me propuso participar en un ciclo de conferencias si se pagaba. "—Por supuesto", me dijo disculpándose por no haberlo mencionado en un primer momento, y acompañándome en el sentimiento —es compañero de profesión. Ahora me han pedido la colaboración semanal en un medio, y he aceptado, sin preguntar cuánto van a pagarme. He supuesto, siempre, que me pagarán. Así que hablar de cantidades me parece de mal gusto.


Como el blog de Santos no admite comentarios, ofrezco este espacio para los que quieran escribir sobre el asunto, y, por supuesto, para que Santos añada lo que quiera y que matice.

jueves, octubre 18, 2007

Mutantes. Las palabras en la red

Es el título que han elegido los directores de estas Terceras Jornadas sobre Lenguaje y Periodismo, de la Universidad de Burgos, los profesores Antonio Álvarez Tejedor y Pedro Ojeda Escudero. Comienzan el martes 23 de este mes y culminarán la tarde del jueves 25. La lengua española en internet, la cultura en la Red, los medios de comunicación en la Red, el ciberperiodismo en la enseñanza..., son algunos de los asuntos que se abordarán en esos días, que se cierran con una mesa redonda con autores de blogs de Burgos, entre otros, Blogófago, Caminando en el Desierto, Código de Barras, que recoge también esta noticia, o Sr. K... Quiero hablar allí de “Nuevas formas de literatura y de lectura en la red: los blogs literarios”. Un poco de teoría sobre el medio, algunos ejemplos muy sugerentes de crítica y de creación literarias y el comentario de la bibliografía que va surgiendo sobre esto llenarán el tiempo de que dispongo. Una excelente oportunidad para hablar sobre un fenómeno de interés. Creo que utilizaré un lema de alguien en cuyo perfil leo la edad de 16 años. Es Ernesto Castro Córdoba, que titula su perfil con lo siguiente: “Escribo poesía, no por ello soy un poeta”. Todo un manifiesto de una parte de lo que quiero decir en Burgos.

La boca abierta


Intento pensar en cualquier cosa menos en la lengua; pero no puedo. Es inquietante pasarse más de una hora intentando pensar en todo menos en la lengua. Que se lo digan a Víctor García de la Concha, o al Diccionario, los de la lengua española. Como la mía, aunque yo no la reconozco como tal. Yo no era consciente del peligro que corría mi lengua hasta que él me advirtió. Así, estuve durante mucho rato intentando recordar un cuento de Cortázar en el que el personaje tiene que escribir sobre un concierto de jazz —creo— y no quiere hacerlo como crítico, sancionando comparativamente —dice, creo. Me parece que es en “El perseguidor”. Quizá sea porque él es argentino. No Cortázar, que también, sino mi dentista. Fue sólo por distraerme, por pensar en algo que no fuese la lengua. Mi dentista la definió como “curiosa”, porque se mueve hacia delante y corre el peligro de ser rebanada por la pulidora, si así se llama, que iba limando mis dientes hasta dejarlos notablemente mermados. Luego vendrán tiempos mejores, me dije —me dijo—, cuando sobre mis maltrechas piezas estén las espléndidas fundas de fina porcelana que ya tengo.
Me mantuvo con la boca abierta durante una hora, con un tubito colgado de la comisura derecha que aspiraba la saliva a un ritmo alarmante. Seguí pensando en mi lengua —española. No debía reírme; pero me detuve en lo de ‘española’, contagiado por el Presidente del Gobierno, de España. Pero hablar de España, inevitablemente, me llevó a pensar en la lengua, en mi lengua, tan española como mis brazos o mi nuca, así que volví a intentar volar con el pensamiento a través de la ventana que tenía enfrente, la que da a una calle por la que bajan siempre los coches de esta ciudad, y recordé cuando jugábamos de niños a adivinar la terminación de la matrícula del próximo coche que pasase. Así estuve un buen rato, hasta que pasó el peligro.

Dedicado a UnaExcusa, por los comentarios
a este item.

lunes, octubre 15, 2007

El Príncipe de la Alameda (II)


“Sus discos son buenos, pero no dan la auténtica medida de su calidad como cantaor”. Leo esto en el libro de Bohórquez, mientras escucho a Tomás Pavón. Lo dijo al autor de mi libro Eloísa Albéniz, cuñada de Pavón, cuando tenía 93 años.
Le pasa a estos divulgadores apasionados de lo que viven. Manuel Bohórquez dedica mucho espacio a generalidades sobre el flamenco y menos a Tomás Pavón, del que tiene los datos que tiene, los que dejó una figura casi secreta del flamenco. Interesantísima. Para contarnos que el palo preferido de Tomás es la soleá nos dice que se trata de una estrofa de tres o cuatro octosílabos, que se acompaña de guitarra “por arriba” o que es probable que provenga de los antiguos jaleos. Por eso digo lo que digo.
Por cierto, al poco de escribir aquí mi primer texto sobre Tomás Pavón, me llamó mi amigo el poeta José Antonio Zambrano, gran aficionado al flamenco y autor de unas maravillosas Soleares. A cantar las doce, publicadas en 2004 en la colección “Lunares” de De la Luna Libros. “De la mar el agua clara, / la memoria de la arena / y el silencio de las barcas. // Dejadme poner al sol / cada sorbo de la vida / y el rastro de mi pasión.” —¡Toma ya!
En la conversación sobre Pavón, el poeta Zambrano empezó a largar por esa boca anécdotas y cosas del flamenco que están en el libro de Bohórquez. Así es la sabiduría de los libros. De aquella conversación salió también la curiosidad sobre una palabra: esparpitaos. Ya tengo casi listo la item referido a ella. Próximamente. Mientras, disfruto con los fandanguillos, con las soleás, con un par de saetas, con el martinete y la debla...

domingo, octubre 14, 2007

De Monsanto a Penha Garcia


Conocíamos ya Penha Garcia y Monsanto, por este orden. Ayer, sin embargo, fue al revés. Hicimos el camino andando desde Monsanto, después de volver a ver esos núcleos de piedra granítica en calles y rincones, y de subir al castillo. A la salida de este peñascal tan visitado hoy, y antaño defensa heroica y sitio de Templarios, bajando, recorre uno un alcornocal que impresiona. Lástima tener que mirar tanto hacia abajo cuando uno camina. Pasamos por la ermita de Nossa Senhora da Azenha, a ocho kilómetros; y luego, a cinco kilómetros y medio más, se llega al pie de Penha Garcia. La subida al castillo, después de haber recorrido catorce kilómetros caminando, cuesta un poco; pero merece la pena, porque a lo que uno se asoma cuando ha llegado arriba sorprende. Los molinos de agua y las canalizaciones del profundo valle se contemplan desde la altura; los fósiles marinos en la piedra se aprecian desde cerca. Ya abajo, pues, salimos del pueblo y volvemos a casa. Nuevamente, con el buen sabor de boca de la amabilidad de la gente de Portugal, aquí, al lado de todo.

viernes, octubre 12, 2007

Antonio Gómez y Mercedes Lara en la Galería Fernando Serrano


© Antonio Gómez, "Sin nada en los bolsillos"


El sábado 13 de octubre, a partir de las ocho de la tarde, la Galería Fernando Serrano de Huelva, que no conozco, pero cuya muestra —reducida— he visitado varios años en el Foro Sur de Cáceres, abre la temporada —y van 18— con una doble exposición bajo el título

¿Primero fue la Luz o la Palabra?

Que llevará obra de Antonio Gómez con El peso de la ausencia —el título de aquel espléndido libro objeto editado por Luis Felipe Comendador en 2001– y de Mercedes Lara con A través del cristal.
Antonio, a las nueve de la noche pondrá en escena una acción declamatoria titulada “Me acuerdo de...” sobre pasajes de su libro Me acuerdo de Cuenca, acompañado al piano por Efraín Callejo Periáñez.
La exposición estará hasta el 30 de noviembre de 2007 y el horario de visitas se dispone previa cita.

martes, octubre 09, 2007

Olvido, Premio Nacional

Por este libro, publicado en la primavera del pasado año y al que dediqué unas líneas aquí, ha recibido hoy Olvido García Valdés el Premio Nacional de Literatura de Poesía 2007. Me alegro mucho, y —también desde aquí— le mando mis felicitaciones. El libro lo merece, y también la autora, con su trayectoria.
Hace pocos días hablábamos, por algo pendiente. Desde Toulouse, donde dirige el Instituto Cervantes de esa ciudad, y ahora con este reconocimiento, sé que hará lo posible para estar en Cáceres, en el Aula Literaria “José María Valverde”, en la misma fecha en la que el año pasado iba a leer sus poemas en el Colegio Mayor “Francisco de Sande”.
Es curioso. He escuchado la noticia por la radio, en la SER, mientras comía. Unas horas antes, hablaba con un compañero de la Facultad, de Historia Antigua, con Julio Gómez Santa Cruz, que me decía —a propósito de otras complicidades— que había coincidido como estudiante en Valladolid con Miguel Casado. Y me ha hablado de aquel tiempo, de la militancia política, y han salido nombres, como Andrés Trapiello, como Carlos Ortega, como Gustavo Martín Garzo, y, por supuesto, como Olvido García Valdés.
Ella. Y al llegar a casa, su nombre, en titulares.

lunes, octubre 08, 2007

Con Belisa

—Pero ¿por qué sí?
—Pues porque sí.
Me ha parecido delicioso este montaje del Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín dirigido por Jaume Villanueva también. La conjunción de las marionetas y de las actrices, la excelente interpretación de Montse Morillo (Belisa) y el concepto de la obra por parte de su director, dando el protagonismo a las mujeres —las mujeres de Lorca—, a Belisa y a Marcolfa (Maite Brik), que asume y subsume el papel de Perlimplín. Aleluya erótica, poesía escénica. Una sutileza. Un recital de matices al que es muy difícil sacar todo el partido con una única función. O, quién sabe, quizá bastase con que, tras los saludos del elenco, el director explicase cuatro claves de lo visto. Sólo media horita.
Aparte de lo mucho que queda por hacer, creo que una de las más rotundas confirmaciones del apoyo de las instituciones públicas al proyecto de “Cáceres 2016” sería doblar, o triplicar, el presupuesto de determinadas infraestructuras culturales que durante años han demostrado calidad, solvencia, eficacia. Así, el Gran Teatro. Después de la función del sábado, con los silencios de la escena y el crujir de las vetustas e incómodas butacas del patio, he sentido envidia con lo leído en Hoy sobre el estreno del Teatro López de Ayala de Badajoz en el concierto de Maria João Pires.

sábado, octubre 06, 2007

Red Babel


He pasado en esta mañana de sábado dos deliciosas horas casi completamente solo en uno de los locutorios de los estudios de Radio Nacional de España en Cáceres. Parecía una escena surreal, una soledad inquietante, propia del Hotel Overlook de El resplandor. Sin embargo, ha sido sólo mi escena visible de una sensación muy grata de cálida compañía.
He pasado dos deliciosas horas participando en Red Babel, el programa de Radio 3 que dirige Juan Pablo Silvestre, y que hoy ha dedicado a los blogs. He compartido este apasionante lado interior de la radio con Rubén, de Huesca, autor de un blog con información musical, El Capitán Lillo; con las creadoras (La Perri, Be, Misia) de Quédate a dormir, otro blog sobre lo cotidiano y lo que nos pasa; y uno más, de una divertida Kahlo, ‘hiperbloguera’, con uno de sus cuadernos encendidos de erotismos y sensualidades, Dadanoias. Y Juan Pablo Silvestre, cuya presencia sentida hoy tan de cerca —sólo por la voz; como siempre, en realidad— lo ha inundado todo. Y la música. Y la asistencia de Víctor Domingo, y la de César Peña, el realizador. Un abrazo.

viernes, octubre 05, 2007

El llanto, de Jaume Villanueva

Ayer vimos en el Gran Teatro de Cáceres El llanto, con la dirección de Jaume Villanueva. Estuvo bien; pero la clave estuvo en la expectativa, que es como una glándula del público que ningún programador ni productor debe despreciar, y siempre está activa. (Por cierto, ayer, el público fue un tanto especial, ya que era el principio de la temporada. Yo llegué a ver a un cargo político que casi nunca iba al teatro. Claro, como si fuese una novedad.)
La expectativa fue ayer que creíamos que era una obra de teatro. Nadie podía saber por el programa de mano de qué espectáculo se trataba, en el que se leía la “propuesta de Octubre Teatral”. ¿Una comedia? Seguro que no. Una tragedia, más bien. Del elenco, se reconocía a una cantaora y a un pianista y percusionista; pero el resto, dos, “Ignacio” (Sánchez Mejías) y el “Toro”, eran actores. Y nadie sabía que iba a encontrarse con dos excelentes bailaores.
Y es que yo creo que esto influye en el ánimo del público. Porque éste, cuando sube el telón y la sala se inunda de una música en directo, bien interpretada al piano (por Rafael Plana), y la escena se llena del movimiento de dos cuerpos como los de Frederic Gómez y Nacho Blanco, cree que todo no es más que la introducción sublime de una acción teatral dialogada en la que el texto de Lorca o su silueta van a ser fundamentales. Y no.
Así, claro, el público afronta el principio de la función esperando. Y no hay cosa peor que empezar esperando en una función teatral. Porque lo que se espera no llega. Y nunca llegó.
Lo mejor fue que la espera se llenó de buen hacer. —¡Qué difícil es hacer algo así!, me dije y dije al terminar la obra entre bien sonoros aplausos. La música de Granados y los versos de Lorca, aunque parezca mentira, no son suficientes para contentar a nadie con una “propuesta”. Pero ayer fue, a pesar de la expectativa, más que suficiente. El estreno absoluto de Cáceres servirá sin duda para pulir algunos problemas de la ejecución —del cante y del movimiento—, y también para proclamar que este espectáculo merece mucho el ser visto por cuantos más amantes de la belleza mejor.

Y lo mejor de este item: la ilustración es un poema visual de © Antonio Gómez, "Homenaje a Lorca".

jueves, octubre 04, 2007

En el principio de la temporada


Hoy, propiamente, comienza la temporada teatral en Cáceres. Ya tenía uno ganas de volver al Gran Teatro —entre otras veces, desde el 'Womad', con el recital de María del Mar Bonet, o desde el 'Clásico', cuando vimos, a finales de junio, El curioso impertinente. Y es que la programación para este mes viene sugerente. Hoy el ESTRENO ABSOLUTO (sic) de El llanto, sobre el de Lorca por Sánchez Mejías (1935), con dirección de Jaume Villanueva. (Por cierto, Sánchez Mejías, mis apellidos, tercero y cuarto). Y es que también podremos ver otro 'lorca', el de Belisa, y La cabra de José María Pou, y escuchar a 'Acetre'. Bien.
Y una mención para algunos de los que trabajan casi anónimamente en poner la imagen efímera de nuestra vida cultural. La reducida —y a mi parecer brillante y efectiva— presentación gráfica de todo esto por Égloga, agencia cacereña de publicidad.

miércoles, octubre 03, 2007

En el principio del curso

Le robo parte del título de su nuevo libro a mi amigo Russell P. Sebold para contar que ayer, primer día de clases —no las tengo los lunes—, me llevé al aula esta su obra recién publicada, En el principio del movimiento realista. Credo y novelística de Ayguals de Izco (Madrid, Ediciones Cátedra, 2007). No tuve necesidad de mostrarla, enfrascado principalmente en la explicación de los objetivos y de los contenidos de la asignatura, Literatura Española del Siglo XIX, con la concreción de todos sabida sobre Novela Española del Siglo XIX, precisamente. Pero sabía que podía ser el primer acontecimiento bibliográfico de este curso que ahora iniciamos.
Lo será en estos días y, seguro, más, cuando hablemos de algunas formas populares de difusión de la novela decimonónica y de estas actitudes realistas en lo narrativo que el profesor Sebold se empeña en mostrar con razón, contra los lugares comunes de la historiografía literaria. La verdad es que es un placer comenzar un curso sobre novela decimonónica con una novedad literaria tan combativa y juvenil como la de este ensayista egregio y casi octogenario. Y, si no, y sólo por abrir boca, que se lean algunas líneas del ‘Prefacio’, en el que la sorna del profesor protesta por la reducción de un siglo a los últimos treinta años, desde 1870; habla de los especialistas del siglo XIX que pululan por los congresos, seminarios y otras reuniones, y a quienes llama treintañeros; y carga contra personalidades como don Marcelino Menéndez Pelayo o José F. Montesinos, cuya Introducción a una historia de la novela en España en el siglo XIX es calificada como “volumen absolutamente contraproducente para quienes quieran comprender la formación del género que aparentemente se estudia en él.” (pág. 14).
No me digan que esto no es un acicate sublime para aprender literatura del siglo XIX, el ‘completo’, no el de los treinta años. Y para que se lancen contra él muchos colegas.
Y a todo esto, el libro es una excelente propuesta de análisis de la obra de Wenceslao Ayguals de Izco (1801-1873), principalmente de sus novelas María, la hija de un jornalero (1845-1846) y La marquesa de Bellaflor (1846-1847), que no están editadas modernamente. Ni siquiera el autor figura en el catálogo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Sin embargo, no es ningún desconocido, ni un autor menor; no es una rareza. El libro de Sebold pone sobre la mesa una necesidad que a estas alturas puede resultar sonrojante. Continuará, claro está. (Al menos, en clase).

lunes, octubre 01, 2007

Manga Ancha


Compré este sábado el número Uno de esta revista, Manga ancha, que no es el primero, pues parece ser que ya apareció el número Cero, lleno de poesía. No lo tengo y me gustaría hacerme con algún ejemplar. Mis referencias sobre quienes se han embarcado en este loable proyecto son escasas, aunque certeras. Sé del perfil biográfico de alguno de sus promotores, un perfil que colorea la revista de tonos como el portugués, el magrebí y el de aquí, el de la frontera extremeña con Portugal. Conozco, entre los de sus colaboradores, algunos nombres. De los portugueses, el de valter hugo mãe es el más cercano, porque le conocí en la última fase del proyecto de Hablar/Falar de Poesia; de los marroquíes el de Ahmed Bouzfour, y, sobre todo, conozco a todos los autores extremeños, desde Luis Sáez Delgado, que habla sobre narrativa contemporánea en Extremadura, pasando por Pilar Galán, o Francisco Rodríguez Criado, hasta llegar a Liborio Barrera, con un interesante texto entre Richter y Bryce, y al placentino Juan Ramón Santos.
Está editada por el Colectivo Manga Ancha, cuyos responsables son Antonio Trinidad Muñoz, Teresa Vacas Lobato, Antonia Liberal Trinidad y Emilia Torrado Sánchez. La han impreso en los talleres de Aprosuba-3, de Badajoz. La ilustración de cubierta es de José Antonio Femenía, cuyo exaltado currículo puede leerse en la página de los créditos.

domingo, septiembre 30, 2007

De Cáceres (2)


Una protesta de Juanjo Cortés (The Funkesteins) en El Periódico Extremadura de hoy domingo por el tráfico que sigue malcirculando por la cacereña calle Caleros enciende mi indignación, con el debido respeto. Este vecino notable tiene razón. Me lo contó Lourdes, su compañera, hace tiempo, molesta, como hoy Juanjo, y confraternizando un día como vecinos de la Ciudad Monumental y aledaños. Ellos deben de tener un grueso expediente con reclamaciones y llamamientos. No hay derecho. Pagamos los impuestos.
Algunos pocos comentarios —con faltas de ortografía, como es habitual—, ha generado la opinión de Juanjo Cortés en El Periódico. Alguno habla de la vergüenza del tráfico en el Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Y tiene razón. Los mejores rincones están llenos de coches. San Mateo —qué preciosidad el rincón del Convento de San Pablo— o el Palacio de Adaneros; pero llenos de coches. Los turistas y los vecinos se desesperan porque no hay manera de sacar una foto limpia. En la Plaza de San Juan, que está prohibidísimo el estacionamiento salvo en las horas de carga y descarga, todo lo ocupan los coches, por la tarde y por la noche, y los fines de semana. La puerta del Rectorado de la Universidad está llena de ellos, como la puerta de la Cámara de Comercio, en las traseras de la Iglesia de San Juan. Así está casi todo. Eso sí, correctamente señalizado.