lunes, diciembre 03, 2018

Primer domingo de diciembre

O primer domingo de adviento, que fue ayer. No sé. Los que se afanan en la organización de comidas y cenas de empresas quizá ya han olvidado el significado de ese tiempo litúrgico que tan alejado parece ahora del exceso que se avecina en estas fiestas. A los ateos de formación cristiana / nos gusta más el adviento que el alimento /  no por sustento / que en poco tiempo / llenará las calles de tanto contento / y algarabía. Ayer, primer domingo de adviento, fue un día memorable, litúrgico. Me hice unos macarrones como los hacía mi madre, con tomates fritos a fuego lento —contento, alimento, sustento y adviento—, mucho cariño y cebolla picadita. No puedo demostrar que me quedaron tan suculentos como a ella, que se me apareció al gusto. La banda sonora la puso Videodrome, el programa de Gregorio Parra en Radio 3 al que mi hija Julia, cuando era muy pequeña, se refería cuando preguntaba a su padre por qué veía el cine por la radio. Ayer, primer domingo de adviento, el protagonista fue el general George A. Custer y el 7º de Caballería, y no sé qué decir del guerrero principal de los lakotas, «Caballo Loco». Los fragmentos sonoros de las películas fueron de Murieron con las botas puestas (1941), Soldado azul (1970) o Pequeño gran hombre (1970). Luego entró en casa el aire de la almena que lo transfiguró todo y que hizo el bien, el de «cuando yo sus cabellos esparcía, / con su mano serena / en mi cuello hería, / y todos mis sentidos suspendía». Y se llenó con el grato recuerdo de un sábado distinto. E intenso, el de la I Feria de la Cultura y el Territorio. Salimos Eugenio Fuentes y yo hacia Montijo a las nueve de la mañana y regresamos a Cáceres pasadas las nueve de la noche. La motivación de la Diputación Provincial de Badajoz de dar a conocer el catálogo de su Departamento de Publicaciones, creado hace treinta y cuatro años —esa edad tiene el primer número de la colección «Alcazaba» de poesía, los Poemas de la espera y el canto, de José Antonio Zambrano—, me pareció solo un apetitoso entrante del menú principal: la voluntad de convertir este fin de semana la Biblioteca Pública de Montijo en un lugar desde el que reflexionar sobre la memoria histórica, sobre literaturas periféricas, sobre la despoblación rural o sobre gastronomía tradicional. Cultura y territorio. La primera persona querida que saludé fue Isidoro Bohoyo, responsable en el Servicio Provincial de Bibliotecas de la Diputación de Badajoz, entrañable compañero y kameraden de promoción de mi hermano Josemari; y a partir de ahí, David Matías, de La Moderna que dio forma a ese encuentro tan atractivo, a Lidia Gómez, a Elisa Moriano, directora del área de Cultura de la Diputación, al historiador Javier García Carrero, a Gonzalo Hidalgo Bayal y María José, a José Vicente Moirón —qué alegría—, que nos regaló al final de la tarde una lectura dramatizada de los cuentos de El hombre almohada, tremendos, sacados de su contexto teatral. Eugenio Fuentes habló, y muy bien, sobre cultura y territorio, sobre todo, de desiertos demográficos, desarrollo y literatura, y otros participamos como oyentes de la mesa sobre memoria histórica y como intervinientes en la de literatura periféricas, con Susana Martín Gijón y Manuel Simón Viola Morato. El domingo no estuve, ya digo, que fue el adviento, que, en latín —adventus—, significa «llegada». Y quedeme y olvideme, y el rostro recliné.

2 comentarios:

Juanjo Cortés dijo...

Excelente entrada, querido Miguel Ángel, casi llega cual adventus, el aroma de esos macarrones con tomates fritos a la par que ese perfectamente bien hilado relato con aire de road movie. Enhorabuena.

Miguel A. Lama dijo...

Gracias, Juanjo, muy amable. Un abrazo.