domingo, agosto 28, 2011

Vila-Matas y el Paseo de Cánovas de Cáceres

En una conversación con su traductor francés, con André Gabastou, Enrique Vila-Matas dijo que este Hijos sin hijos (Anagrama, 1993) estaba entre los mejores libros que había escrito. Yo también creo que este conjunto de relatos, con Kafka como referente y el número 41 —el de los años del primer narrador, la edad de la muerte de Kafka en el sanatorio de Kierling— es uno de los libros fundamentales de la nutrida y extraordinaria bibliografía del barcelonés. Lo traigo aquí por rescatar un apunte antiguo que me permite recordar a un amigo íntimo, Ángel Campos Pámpano. Creo que conocimos a Enrique Vila-Matas el mismo día, en Lisboa, en febrero de 1997, cuando coincidimos en un encuentro de Hablar/Falar de Poesia en la Casa Fernando Pessoa. Lo confirmó el propio Vila-Matas en su colaboración en el número de Espacio/Espaço Escrito (noviembre 2009) en homenaje a Ángel. Escribió que siempre que se cruzaba con Ángel se saludaban de la misma forma que lo hicieron la primera vez, allí en Lisboa: —Es que soy de Veracruz, decía Ángel. —Es que soy de Badajoz, decía Vila-Matas, respondiendo al guiño de mi amigo sobre la novela Lejos de Veracruz (Anagrama, 1995). Un guiño literario parecido le hizo al novelista en aquella misma ocasión; pero sobre Hijos sin hijos, y también con el nombre de un lugar: el Paseo de Cánovas de Cáceres, significativo escenario del relato "Un paseo repentino (Cáceres, 1956)", un episodio más de esta especie de "Breve y heterodoxa Historia de España de los últimos 41 años". El estudiante protagonista del relato vive a cuatro pasos de Cánovas, y allí se encuentra con su padre, que caminará a su lado protegiéndole con su paraguas de la fuerte lluvia. A medida que el diálogo entre ellos arrecia, su caminar es más rápido y llegan a la Avenida de la Montaña, por la que bajan y se plantan "casi fuera de Cáceres". Si no recuerdo mal, creo que Enrique Vila-Matas nos dijo que nunca había estado aquí, a pesar de haber situado en esta ciudad el paseo repentino bajo la lluvia del padre y del hijo de su texto. Años después, conoció Cáceres, y pudo ir al Paseo de Cánovas, pues coincidimos aquí en mayo de 2002 —también con Ángel— en el jurado de los Premios Extremadura a la Creación. Hacía tiempo que quería recoger informalmente esta referencia literaria de un lugar cercano como el Paseo de Cánovas cacereño, y parece, por lo que leo, que no fue algo baladí la elección de aquel escenario en Hijos sin hijos. En la misma entrevista con Gabastou explicó Vila-Matas: "Por ejemplo, el Cáceres de 1956 que decidí que serviría de marco para El paseo repentino me lo impuse tras un sorteo con varias ciudades que hice yo mismo. Pero una vez supe que mi cuento sobre el afán de estudiar sucedía en Cáceres, comencé a enlazar la acción de ese relato con el mundo de los conquistadores extremeños del Perú y finalmente con Cuzco y con aquel libro de José María Arguedas donde hay un padre y un hijo que pasean por una calle peruana muy extremeña." Vila-Matas aludía a Los ríos profundos de Arguedas. Interesante.

5 comentarios:

Jardín de estatuas sin ojos dijo...

Gracias pr el texto, muy bueno. Me ha encantado. Lo colgaré en la página de lectores de Vila-Matas en facebook, de la cual soy miembro. Aquí abajo te dejo el enlace, por si te apeteciera echarle un vistazo o adherirte a ella.
Saludos desde Canarias.
P.S.: Es que soy de Canarias...

JARDÍN DE ESTATUAS SIN OJOS dijo...

Olvidé dejarte el enlace:

http://www.facebook.com/group.php?gid=218599325256

Vila-Matas dijo...

Es que soy de Barcelona.

Un cariñoso, fuerte abrazo

Enrique

Miguel A. Lama dijo...

Gracias, Jardín... Saludos, Enrique.

Fernando Valls dijo...

Miguel Ángel, también a mi, Hijos sin hijos, me sigue pareciendo uno de los mejores libros de EVM, quien -por cierto- podría echarle una mano a su traductor e interlocutor con la bibliografía que maneja sobre su obra. Lo veo muy perdido. Abrazos.