martes, enero 20, 2009

Poe

Hacía años que no hablaba con Fernando Clemente. Quizá más de cinco años desde que conversamos en Cáceres a propósito de un libro que él quería publicar y que a la postre editó la Diputación Provincial de Badajoz, Olas de mar en invierno (2005), en el que recogía diferentes textos y entrevistas que él había realizado a algunos notables del mundo cultural. Luego supe de él por mi hermano; bueno, de otra de sus obras, que Josemari me enseñó en su casa, La respiración contenida. Retratos a la recacha, un libro de fotografías con el objeto de gentes de Villafranca de los Barros. Desde hace tiempo está de nuevo vinculado a la Casa de la Cultura de Villafranca. Ayer me llamó para que interviniese hoy en su programa matinal, de Radio Villafranca, para hablar de Edgar Allan Poe con motivo del segundo centenario de su nacimiento. (Lo mío ya roza la impudicia).
Como lector, le he dicho, puedo hablar de Poe. Y ya sería suficiente. Pero siempre me ha interesado su recepción en España, en la literatura de aquí del siglo XIX, la más cercana a su difusión europea. Y en esto tenemos, curiosamente, un ejemplo extremeño. El de Vicente Barrantes (Badajoz, 1829-1898) y sus Cuentos y leyendas, que publicó en Madrid en 1875, y entre los que incluyó una ‘traducción’ de El gato negro de Poe. Lo sorprendente es que Barrantes había publicado esta curiosa adaptación del cuento de Poe en 1859, poco después de la traducción de Baudelaire que empezó a circular por España un par de años antes. El otro ejemplo que he puesto es el de Javier Alcaíns y su pasión por Poe. Su testimonio más notable y más selecto es un libro en el que caligrafió e iluminó El cuervo, un libro-objeto que creo que es de 1991.
De Poe, sobre todo, y de otras cosas, hemos hablado esta mañana. Un placer, estos diez minutos con Isabel y con Fernando a través del teléfono.

2 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Un placer también leerte. Un saludo

Los viajes que no hice dijo...

Poe. "Convénzame de que vivir es necesario... que vale la pena...".

Qué mal estuvo este hombre en muchos momentos de su vida, Dios.