jueves, enero 01, 2009

2009

Con un poco de prevención miro algunas de las primeras entradas del recién pasado año, la primera, o la que dediqué el 9 de enero a una obra de Coetzee con un título que resultaría tristemente certero si lo tomase para el relato de 2008, al que ayer di un puntapié.
Escucho el famoso vals Rosas del sur interpretado por la Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo, dirigida por Daniel Barenboim, que se estrena en esta tradicional banda sonora de la mañana del primer día del año. La ejecución de la pieza de Johann Strauss ha arrancado los mejores aplausos de la primera parte del concierto. La música de este día suena con la limpieza de los estrenos, y acompaña a la obviedad de los buenos deseos. Escribo con lentitud aprensiva, con una voluntad inane de no forzar el ritmo de aquello que está por venir, con ganas de olvidar todo lo que no ha sucedido. Brindo, pues, por el día de hoy.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz año nuevo Lama.
Espero y deseo que el 2009 sea mejor que el pasado año. Alguien me dijo una vez que los años bisiestos no son buenos, ella lo sabía muy bien...

Así que este recién estrenado año nos debe alegrías dobles y, sobre todo, salud.

Un saludo.

Diana Bermejo.

Miguel A. Lama dijo...

Gracias, Diana. ¿Cómo va todo? Feliz año nuevo también para ti y los tuyos. Un abrazo.

Juan Domingo dijo...

Miguel Ángel, feliz Año Nuevo, a pesar de la melancolía.
Y un abrazo.

Miguel A. Lama dijo...

Feliz Año Nuevo, Juan Domingo. Ojalá que las páginas de 2009 no sean de las que ponen los pelos de punta en el peor de los sentidos, que vengan cargadas de buenas noticias.