martes, junio 19, 2007

El clavo solitario


Creo que mis ciento noventa y ocho milésimas de otro por ciento del inmueble en el que se ubica mi plaza de garaje se corresponden en parte, o casi, con el espacio que ocupó la Galería Bores & Mallo de Cáceres cuando estaba en la calle sin salida del actual Edificio Ceres. Tiene su gracia.
Este librito de 16 x 11 cms. ha estado en mi mesa durante varios meses. Leído ya hace tiempo, lo he recogido esta tarde, junto a otros, para ponerlo en su sitio, al tiempo, o casi, que la copia de la escritura de propiedad de la plaza de garaje que ocupo y que vigila mi banco. Tiene su gracia.
No luce mal el libro, porque ocupa un espacio poco transitado por aquí. ¿Literatura de galerista? Merece leerse. Y me temo que es —uno más— un libro invisible. Yo se lo compré a Antonio, de la Librería El Buscón —ocho euros, sin descuento—, y espero que aún tenga ejemplares, porque merece ser leído, insisto. Autoeditado, se ofrece en su interior como “Algunas páginas del libro De la moqueta a la manta: memorias de un galerista, que se editará en la primavera del año 2007”. El dulce tiempo de la primavera, que dijo Rubén Darío.
La hija de Francisco Bores, el poseedor de obra del maestro Rótula, el secretario de la tómbola, Soledad, la bisabuela Ramona..., personajes de un mundo reducido como mi plaza de garaje e inmenso como una pasión. La única nota al pie de libro, de lo mejor, a pesar de que contiene la confesión de su repudio.
Va a su sitio el libro de Javier Castro, como un cuadro a un clavo, solidario.

Javier Castro, El clavo solitario y otros textos del libro 'De la moqueta a la manta: memorias de un galerista'.
(Cáceres, Galería Bores & Mallo, 2006).

1 comentario:

javier castro dijo...

Te agradezco tus palabras y que te hallas mercado el librito. Lo habeis comprado cuatro personas (tres en El buscón y una en Vicente libros). Es bonito saber que tú has sido una de esos cuatro valientes y te agradezco tu benevolencia. El libro no tiene ninguna importancia y es una cosa menor aunque a ratos me ponga empingorotado y con la voz ahuecada. No pasa nada si esas páginas desfilan -como tú dices- invisibles camino del saldo o algún trastero donde estarán rodeadas de su parentela: libros humildes, deshilachados y un poco torpes.
En fin, Miguel Angel muchas gracias por esos 8 euros y sobre todo gracias por la pasión y curiosidad que pones en estas cosas de la enseñanza y los libros. Ojalá hubiera muchos educadores como tú.
Un saludo muy atento