domingo, abril 28, 2013

Cernuda en Cáceres


Estos próximos lunes y martes, últimos de abril, se va a celebrar en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres y en la de Formación del Profesorado un Coloquio sobre Luis Cernuda con motivo del quincuagésimo aniversario de su muerte. Promovido por los profesores Mario Martín Gijón y José Antonio Llera, que intervendrán con sendas comunicaciones, este feliz encuentro contará con la presencia de especialistas sobre Cernuda y el exilio como James Valender, Bernard Sicot, los poetas Gabriel Insausti y Eduardo Moga, o el profesor José Teruel, que presentará su libro Los años norteamericanos de Luis Cernuda, último Premio Internacional «Gerardo Diego» de Investigación Literaria. Más información aquí.

jueves, abril 25, 2013

El día de Letras


Con motivo de la festividad del patrón de Filosofía y Letras, San Isidoro de Sevilla, mi Facultad organiza mañana día 26 de abril toda una jornada abierta al público en el centro de la ciudad, en el Instituto de Lenguas Modernas de la UEX. Por la mañana, con un ciclo de micro-conferencias de quince minutos cada una, en la que algunos profesores expondremos un tema de nuestro ámbito de estudio dirigido principalmente a alumnos de los institutos de Enseñanza Secundaria de Cáceres. Por la tarde-noche, tras una lectura del Quijote en varios idiomas, habrá un acto inaugural con la entrega de los premios literarios San Isidoro de Sevilla, una conferencia del académico Humberto López Morales sobre «El español en el mundo» y un recital del grupo vocal Son del Rosel. Es la primera vez que celebramos el día de nuestro patrón trabajando, y no ociosos en una jornada no lectiva; y la primera también que lo hacemos fuera de nuestra Facultad. En los tiempos que corren estas iniciativas son más que necesarias porque nos hacen más visibles. Contra el descrédito social y utilitario de las Humanidades.

lunes, abril 22, 2013

Las Humanidades en la edición universitaria


Hace casi dos años que se presentaron los primeros títulos de la Colección Ciencias Sociales y Humanidades de Genueve Ediciones; y mañana felizmente serán ya diez los volúmenes con los que este grupo de editoriales universitarias se presenta en otro necesario acto de reivindicación de lo humanístico. Será en Madrid en la Librería Marcial Pons de Humanidades (Plaza del Conde del Valle de Suchill, 8), a las siete de la tarde, con la participación de Javier Moreno Luzón, Carla Carmona Escalera, Víctor Infantes y José Álvarez Junco. Véase —ampliada— la ilustración.

viernes, abril 19, 2013

Oeste


Releo y disfruto este Oeste (Valencia, Pre-Textos, y Editora Regional de Extremadura, 2013), último libro de Pureza Canelo, para sostener unas palabras que me sirvan para acompañarle en su presentación en este oeste cacereño y en el abril del libro. Será el día 26 de este mes, San Isidoro, a las siete y media de la tarde en la carpa de la Feria del Libro en Cánovas. No hace tanto que Pureza Canelo reunió en un volumen sus Cuatro poéticas, es decir, sus libros Habitable (1979), Tendido verso (1986), Tiempo y espacio de emoción (1991) y No escribir (1999). Lo digo por lo que Oeste tiene de quintaesencia; perdón, de quinta poética; incluso por su vuelta al verso tendido, como prosa y verdad. Son treinta textos en prosa, treinta poemas derramados, a los que se une un texto en verso, el primero, que sirve como pórtico, y que se trae de su libro A todo lo no amado (2011) —«Mi Oeste»—, que aventuraba este sincero pacto personal con la memoria de Pureza y con su afán poético. «Hacia poniente asumo el destino de servir a la palabra en el origen, ancestros, esfera oeste» (pág. 31, del poema «Vendrá»). Aun en el caso seguro de que este libro haya sido reescrito enteramente o por partes lejos de la geografía que fija —el Oeste extremeño— se siente su espacio a cada línea o verso no sangrado. Como si Oeste fuese la acuñación cartográfica de una pasión. Pero la pasión es la escritura. Oeste es poniente, y parece remitir a lo que declina. Podría ser una explicación de esta vuelta poética al origen de quien escribe que "Mi oeste para siempre con la condición de que eso quiero ser"; pero también «Crepúsculo», el título de un poema central, es aurora y palabra inaugural. Celebración, pues, por encima de todo.

viernes, abril 12, 2013

Sentados o de pie. 9 poetas en su sitio


Carlos Medrano
07570 Artà —Islas Baleares—

Querido amigo Carlos: 
Muchas gracias por el envío de la antología Sentados o de pie. 9 poetas en su sitio (Valladolid, Fundación Jorge Guillén, 2013), que me acaba de llegar. Me apresuro a acusarte recibo por el entusiasmo de verte de nuevo en letra impresa, tan bien acompañado en esa fotografía que aparece en portada —tú, el primero por la izquierda, sentado— por los cinco Luises —Luis Díaz Viana, Luis Alonso, Luis Santana, Luis Ángel Lobato y Luis del Álamo—, y por Eduardo Fraile, Javier Dámaso y Mario Pérez Antolín. Ya me dirás quién es quién en esa foto que Antonio Piedra —garantía de buen hacer— ha querido en su «Prólogo» que sea el referente nada simbólico de un grupo poético de autores unidos de un modo u otro por una biografía geográfica que se sitúa en Valladolid. Prácticamente, todos tus poemas incluidos los conocía; pero es un gusto leerte en un libro después de tantos años —quizá desde Las horas próximas, hace más de veinte. Luego escribiste algo así como que incluso el silencio nos descubre y nos revela todo. Y han sido muchos años de silencio. Un silencio que parece otra marca de grupo. El último libro de Luis Santana, de 1999. Todos los poemas de Luis del Álamo son de Cuarteto para vidrieras, que parece reunir todos sus inéditos desde hace mucho. Y de lo de Javier Dámaso, qué te voy a decir, si está casi todo por publicar. Ya me contarás; pero, desde luego, esto añade valor a lo que se muestra. Por ahora, me voy a parar en los extremos, en Luis Díaz Viana (1951), el mayor del grupo, y en Mario P. Antolín (1964), el benjamín. Lo dicho, Carlos, gracias, de nuevo; gracias por la dedicatoria, y a ver si hablamos. Un fuerte abrazo.

miércoles, abril 10, 2013

Juan José Millás en Cáceres


© Fotografía de Sebas Navarrete
El escritor Juan José Millás estará mañana en Cáceres con motivo del primer curso de la Escuela de Letras de Extremadura, una iniciativa privada de la Fundación ReBross para la enseñanza y el fomento de la escritura creativa. El autor de novelas como El orden alfabético e imaginativo creador de los Articuentos hablará sobre «Periodismo y Literatura» en el Salón de Actos del Colegio Oficial de Médicos de Cáceres (Avd. Virgen de Guadalupe, 20) a las 18:30 horas. Millás fue uno de los primeros profesores de la Escuela de Letras de Madrid en 1989, junto a otros novelistas como Antonio Muñoz Molina o Jesús Ferrero, que ayudaron a poner en marcha la primera escuela de escritura literaria creada en España, fundada por otros escritores como Alejandro Gándara, Juan Carlos Suñén o Constantino Bértolo. Juan José Millás fue también uno de los primeros autores —el octavo— que participó en Cáceres en el Aula José María Valverde, en febrero de 1997, una actividad que cuenta ya con casi dieciocho años de vida; y ojalá su vuelta a Cáceres sea buen augurio para otra iniciativa sensata, creativa y saludable.

martes, abril 09, 2013

Conocimiento/Comunicación


Hasta hace poco no me he hecho —gracias, Xisca— con este libro de Juan José Lanz que ya tiene unos años (el libro, que es de 2009; no Lanz, que es casi de mi quinta —le llevo un año, sólo eso). Es Conocimiento y comunicación. Textos para una polémica poética en el medio siglo (1950-1963), Palma, Edicions Universitat de les Illes Balears, 2009. Es realmente la edición de los textos fundamentales de la polémica poética comunicación/conocimiento, en su orden cronológico. Es la única edición que existe —me parece— de estos textos reunidos. Los de un jugoso debate que puede seguirse casi año a año de un período de trece, que va desde 1950 (Vicente Aleixandre) hasta 1963 (Claudio Rodríguez, Carlos Sahagún, José Ángel Valente y Antonio Gamoneda) y en el que hay momentos principales como la publicación en 1952 de Teoría de la expresión poética, de Carlos Bousoño, del que se seleccionan las páginas de arranque ("La poesía como comunicación"); como la crítica a un concepto regresivo de lo lírico que publicó Carlos Barral en la revista Laye en 1953 —y que el otro día en clase pude mostrar a mis alumnas en tiempo real tal y como se publicó—; o como los textos de Enrique Badosa sobre la poesía como medio de conocimiento. También, claro, están los de Jaime Gil de Biedma (1955) y José Ángel Valente (1961), en un friso cronológico realmente ilustrativo. Están reunidos los textos en este volumen y, además, introducidos por un estudio de situación muy clarificador, y rematados con una amplia bibliografía que pone a disposición del lector, del investigador, la principal información sobre el asunto generada desde el tiempo de la polémica hasta los más recientes, aunque parece que lo que tenía que decirse ya se dijo, y son pocas las referencias más cercanas a nuestros días que han abordado este asunto. Para eso está este libro, que, además, pone de manifiesto la vigencia y necesidad de estos debates que enriquecen. Mi fortuna es que se han convertido en un objeto de estudio con suficientes materiales para mostrar a los alumnos.

miércoles, abril 03, 2013

Belli en Cáceres

La Biblioteca Pública de Cáceres acoge hoy la presentación del libro 99 sonetos romanescos (Madrid, Ediciones Hiperión, 2013), de Giuseppe Gioachino Belli, en edición, traducción, introducción y notas de Luigi Giuliani, profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en nuestra Facultad de Letras. A las 19 horas. La entrada es libre.

lunes, abril 01, 2013

Alberto Blecua


Otra lección del maestro. La conversación que mantuvo ayer con Pepa Fernández en No es un día cualquiera. 

sábado, marzo 30, 2013

Palabras para Julia


Ha cumplido hoy 22 años. Felicidades. Hemos comido juntos y parece que le ha gustado un libro que le he traído con los apuntes y bocetos de un montón de dibujantes como ella. Como ella, que ha cumplido veintidós años. Acabo de avisarle para que vea en La 2 el programa de Juan Carlos Ortega La mitad invisible. Es casualidad, que hoy, 30 de marzo, sábado, el mismo día de la semana en que ella nació, estén dando estas palabras para Julia. Pensando en ti.

miércoles, marzo 27, 2013

Leído


«Cada vez me da más rabia haber llegado tan tarde a la Literatura, y haber perdido tanto tiempo en los best seller. En fin, la fe que se va por la que se viene.» Lo leí en un comentario en el blog de Fernando Valls. Me gusta lo que dice y lo que quiere decir. Fue en una entrada dedicada a Medardo Fraile. Y es que tengo delante El cuento de siempre acabar. Autobiografía y memorias (Valencia, Pre-Textos, 2009), en donde Medardo Fraile escribe sobre sus primeros pasos en la escritura profesional, de la mano de Enrique Barreros y su revista Aspiraciones. Cuenta el escritor recientemente fallecido que un día la abuela de Barreros, en un encuentro fugaz con su padre, le dijo a éste: —Usted no sabe lo que tiene en casa... ¡Cómo escribe su chico! Estamos muy contentos con él.
(Homenaje a Medardo Fraile)

lunes, marzo 25, 2013

Revista Española


Cuando comencé a leer este libro de José Jurado pensé en aquellos muchos que han tenido —hemos tenido— la experiencia de poner en marcha una revista cultural tan llena de ilusión como desprovista de proyección temporal. Casi al final del libro, José Jurado menciona al escritor Julio Manuel de la Rosa y unas palabras relativas al «acontecimiento silencioso» de Revista Española (1953-1954) y su parangón con experiencias juveniles parecidas. La verdad es que de la revista de Rodríguez-Moñino sólo se publicaron seis números, que tuvo sólo un año de vida, veintisiete suscriptores y ochenta ejemplares vendidos. Así que, como dice José Jurado Morales en su estudio Las razones éticas del realismo. Revista Española (1953-1954) en la literatura del medio siglo (Sevilla, Renacimiento, 2012), la «cotización que se le otorga a toro pasado no se corresponde con la difusión que consigue en su tiempo» (pág. 393). Su cotización se fundamenta en que el extremeño de Calzadilla supo ver los valores de los jóvenes talentos que constituirían la columna principal de la literatura española del medio siglo: Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre. Y también Jesús Fernández Santos,  Juan Benet, que publicaría en las páginas de Revista Española su primer texto, un texto teatral, o Carmen Martín Gaite, que, por haber sido objeto de las investigaciones anteriores de José Jurado, fue culpable de este estudio que supera la descripción y el análisis de una revista de los años cincuenta y se convierte en una breve y bien contada historia de la literatura realista de la época. Como es lógico, el primer capítulo («De cómo Antonio Rodríguez-Moñino llega a promover Revista Española») rinde tributo a su creador; el segundo se dedica a la descripción y el análisis de la identidad de la revista; y el más extenso, en fin, («El proyecto en sus contenidos: una revista de creación y crítica») es el que sirve para, al tiempo de completar el conocimiento de una publicación tan transcendente hoy como efímera en su tiempo, conocer el panorama de una «estética neorrealista para una ética de la supervivencia», como titula Jurado uno de los epígrafes de esta parte. Bien se pone de manifiesto en estas páginas la importancia de la promoción de aquellos autores y de sus primeras obras, como Los bravos, de Fernández Santos, novela que, por cierto, se publicó antes en la revista Ateneo; y la importancia también del cuento como marca de identidad generacional asumida en las páginas de Revista Española. El estudio, por último, se cierra con la relación completa de los sumarios de la revista, de sus seis números. Un pleno al quince, como se ha dicho.

domingo, marzo 24, 2013

Mordzinski


Le escuché —con buen ánimo, a pesar de todo— el otro día en la SER, en Hora 25, de Àngels Barceló. También estaba Pilar del Río de Saramago. Álvaro Valverde reprodujo su carta. Hoy, Mario Vargas Llosa escribe en El País sobre «una de las mayores inquisiciones perpretadas en la historia de la fotografía». Mis mejores deseos para Daniel Mordzinski.

sábado, marzo 23, 2013

El pensamiento de Fernando T. Pérez


Me apetece mucho dar esta primicia editorial que, presumo, no ha sido aún distribuida. Acabo de recibirla del Servicio de Publicaciones de mi Universidad. Pronto será difundida, y ya sé por Susi Fernández Blasco, que, con su hijo Fernando Pérez Fernández, ha cuidado de esta edición, que va a presentarse próximamente. Fue casi dos años después de la muerte de Fernando Tomás Pérez (1953-2005), en abril de 2007, cuando, en una Feria del Libro de Cáceres —un mes antes había sido la presentación en la Biblioteca Nacional de Madrid—, se presentó El pensamiento de José Álvarez Guerra (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2007); el libro de Fernando que provenía de su tesis doctoral, leída en 1999 en la Universidad Autónoma de Madrid. Allí, en el abril de Cáceres, Miguel Hurtado dijo que habría que recopilar y publicar todos los artículos y ensayos dispersos de Fernando. No puedo evitar, delante de este libro, evocar aquello que dijo Miguel Hurtado y pensar en que todo este tiempo que ha pasado hemos estado esperando este volumen que reúne sus Artículos y ensayos (Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura y Editora Regional de Extremadura —Colección Magistri, 5—, 2013). Hablaré próximamente más sobre esta obra que leí en vida de Fernando; ahora solo quiero añadir que la ilustración de la cubierta, que no se apreciará bien en la imagen de arriba, es un detalle de una composición de Eugenio Vela y dibujo de Comba, sobre «Felipe II de regreso de Portugal en 1583 y Alfonso XII inaugurando el ferrocarril de Madrid en la frontera portuguesa en 1881». Se publicó entre unas de las páginas más brillantes escritas por Fernando («La ilustración pasa en berlina») para el catálogo de la exposición Extremadura en sus páginas. Del papel a la web, en septiembre de 2005.

miércoles, marzo 20, 2013

Lectura en Zafra


© José María Lama
El sábado pasado estuve en Zafra en un acto literario muy verdadero y sentido. Insólito y cálido, muy cercano a lo que importa. La hora, intempestiva: las once y media de la mañana. El lugar, infrecuente: un restaurante antes de abrir a su habitual clientela. Fue una lectura íntima pero pública de un libro de poemas inédito. Los datos son éstos: la luz de esa mañana en Zafra parecía especial, sobre todo, después de que cayeran más de tres y cuatro gotas en ruta desde Cáceres. Lucían nubes con sol desde el Arquillo del Pan, el de la Esperancita. Allí, en la terraza de un restaurante —Dropo— en la Plaza Grande mirando a la Plaza Chica. Y a los tejados, al cielo, a la iglesia de la Candelaria, al Parador —Palacio de los Duques de Feria—, al Castellar, a Zafra. Espléndido. Docena y media de amigos con un café bien servido: Roberto Farona —que ha publicado su crónica—, Luciano Feria, Rafael García Cabañas, Benito Estrella, José María Lama, José M. Martín Portales, Eugenio Carrasco, José Carlos Martínez Yuste, Patrocinio Sayago, Maribel Santana, Víctor Ruano, Juan García Gutiérrez, Fernando Clemente, José Manuel Panea. Y el poeta, el protagonista: José Antonio Zambrano, que leía su libro Lo que dejó la lluvia. Dijo José Antonio que nunca se había sentido tan bien leyendo poemas en público, con un silencio así. Dijo mi hermano al salir que podríamos oficializar estos actos y que no haya libro de amigo que se publique sin que haya sido refrendado —y reverenciado— en lecturas como ésta. Así que lo que dejó la lluvia en Zafra fue sol. Luminoso. 

martes, marzo 19, 2013

Matriz desposeída


Me alegra mucho que desde el título de esta antología se evoque la obra poética de Ángel Campos Pámpano («madre   matriz   materia / desposeídas», del poema dedicado a Javier Fernández de Molina que dio título a su poesía reunida La vida de otro modo). Me alegra, porque a todos los significados cordiales se une el del vínculo que cabe establecer entre la realidad poética (extremeña) que Ángel ayudó a crear y algunos de sus frutos encarnados en unos poetas nacidos en Extremadura que han ocupado y ocupan el panorama de los últimos cinco años del siglo pasado y los trece primeros de éste. Que el poeta mayor y mayor poeta de la reunión, Javier Rodríguez Marcos (1970), evoque a Ángel Campos y a Álvaro Valverde en sus palabras de poética es muy significativo; y que en los poemas de otros autores como Mario Lourtau (1976) o Alex Chico (1980) se aprecien ecos de estos dos amigos escritores o algún homenaje manifiesto es más que elocuente. Por eso los responsables de la antología, Mario Martín Gijón y Rafael Morales Barba, tan cercanos a la poesía contemporánea que nos muestran, proponen en esta selección, así lo creo, la fértil comunicación entre generaciones o momentos generacionales de la poesía escrita por autores extremeños en estos últimos años. De los doce poetas —entre los que tan sólo hay una mujer, Elena García de Paredes (1976)—, tres o cuatro ya no entrarían en los criterios de la antología de incluir a autores menores de cuarenta años. Quizá ha tardado demasiado tiempo en publicarse Matriz desposeída. Últimas voces de la poesía en Extremadura (Cáceres, Diputación Provincial de Cáceres, Colección Abezetario, 2012). Algo me han contado; pero quede aquí el apunte sobre el tiempo inexorable, que "todo locura", como dice un verso en otro sitio de otro de los poetas incluidos, José Antonio Llera (1971). De los doce, me quedan por citar de la lista —no hay reparo sobre ella— a José Mª Cumbreño (1972), Antonio Reseco (1973), Daniel Casado (1975), Julio César Galán (1978), José Manuel Díez (1978), que acaba de hacerse con el Premio Hiperión de Poesía, Luis Darío (1980) y Urbano Pérez (1981), que son los más jóvenes. La antología está bien hecha y la selección es intachable; ahora, lo único que falta es que tenga visibilidad, que se distribuya más allá de Pintores, 10. Buenas voces; que el tiempo se encargará de negar lo de últimas.

lunes, marzo 18, 2013

Jesús Pérez Magallón en Letras


Mañana martes 19 de marzo, en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras, impartirá esta lección, «Monumentalizando a Cervantes», Jesús Pérez Magallón, sobre la recepción de la obra cervantina. Será a las doce de la mañana. Pérez Magallón es Catedrático de Estudios Hispánicos en McGill University, de Montreal (Canadá), en la que dirige la Revista Canadiense de Estudios Hispánicos. Ha trabajado principalmente como investigador en la cultura y literatura del Barroco, de la Ilustración y de la época contemporánea. Ha sido el editor de La comedia nueva  y El sí de las niñas  para la colección Biblioteca Clásica de Editorial Crítica, editor de la poesía completa de Leandro Fernández de Moratín en la Editorial Sirmio de Barcelona y de las Obras Completas de los Moratines (Ediciones Cátedra, 2008). También ha editado La dama duende (2009) y El médico de su honra (2012), ambas en la colección Letras Hispánicas de Cátedra, y es autor de numerosos artículos sobre Mayans, sobre Forner, Leandro Fernández de Moratín, Cadalso, etc. Además ha publicado los libros En torno a las ideas literarias de Mayans (1991), El teatro neoclásico (2001), Construyendo la modernidad. La cultura española en el tiempo de los novatores (1675-1725) (2002) y Calderón. Icono cultural e identitario del conservadurismo político (2011). Jesús Pérez Magallón ha recibido el Premio de la Alta Distinción en la Investigación de la Facultad de Artes de McGill y la medalla de la Encomienda de la Orden del Mérito Civil (2010).

viernes, marzo 15, 2013

José Manuel Díez, Premio Hiperión de Poesía

© Laura Covarsí
Un jurado compuesto por Jesús Munárriz, Luis García Montero, Benjamín Prado, Paco Castaño y Raquel Lanseros ha otorgado el XXVIII Premio de Poesía Hiperión al escritor extremeño José Manuel Díez (Zafra, 1978), autor de La caja vacía (Madrid, Visor, 2006), que fue Premio de Poesía  Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Tengo en mi escritorio un libro inédito de José Manuel Díez, un mecanoscrito de uno de los dos poemarios en los que, según me dijo, ha estado trabajando casi simultáneamente en los últimos años. El otro, el que no tengo —Baile de máscaras se titula—, es el que ha sido premiado. Ayer me dio la noticia Basilio Sánchez. Yo estaba en Badajoz, donde vive José Manuel, que poco después me llamó, exultante, para contarme cómo vivió la comunicación del premio. Nos dio tiempo a destacar la coincidencia de tres próximas, pues, novedades editoriales de Extremadura en Hiperión: el libro de Antonio Rivero Machina, el de Basilio Sánchez y ahora éste de José Manuel Díez. Felicidades.

miércoles, marzo 13, 2013

Plasencias de Álvaro Valverde


Este libro estaba ahí. Desde el principio. Estaba, por supuesto, en el breve Lugar del elogio (Col. La Centena, 83, 1987), anterior a la obra mayor de Álvaro Valverde y que tomó Plasencia y su entorno como motivo de sus pocos versos. Más: ha estado en todos y en cada uno de los libros escritos por Álvaro. Por supuesto, en las novelas Las murallas del mundo (2000) y en Alguien que no existe (2005). También, claro, en todos sus libros de poemas; de los que éste quiere distinguirse —es lógico, porque se trata de otro registro, necesario; pero distinto—, y lo hace, por ejemplo, con una marca como la dedicatoria. Que este Plasencias (Mérida, De la luna libros, Col. Luna de Poniente, I, 2013) esté dedicado a su madre, a su padre —a su memoria— y a sus hermanos Fernando y Jesús no es una novedad —recuérdese el «A mis padres» de Territorio—; pero es marca distintiva del resto de los libros que, según costumbre, han estado siempre dedicados a la familia elegida, a Yolanda, a Leticia y a Alberto. Según costumbre y según pauta del tiempo: a Yolanda, también, Territorio (1985); a Yolanda y Leticia desde Las aguas detenidas (1989) hasta A debida distancia (1993); y a Yolanda, Leticia y Alberto desde Ensayando círculos (1995) hasta ahora. Plasencias, pues, parece un libro distinguido de otros, de otra línea; y es, sin embargo, el libro que muestra o expone la raíz y el escenario del resto de la escritura de Álvaro Valverde. Con una altura poética sorprendente para todos los que esperaban que Álvaro, en un molde así, rebajase el pulso por esta mirada a su entorno más doméstico. No. Plasencias es una brillante guía íntima de una ciudad vivida; es un recorrido melancólico y a veces doloroso por sus calles —secundarias, «carece de lustrosas avenidas»—, sus rincones, su río, su luz y sus murallas. Es relato de una vida entre sus muros, con la expresión de las casas habitadas en la serie casi central «Callejeros», de seis poemas domiciliarios e intensamente memorativos. Plasencias es un libro auténtico, inédito —salvo el rescate de «Memoria de Plasencia», un poema de A debida distancia dedicado a José Antonio Gabriel y Galán y que es lema distinguido y pórtico de todo—; y, me consta, un libro con el que Álvaro Valverde se ha sentido muy bien al escribirlo. Ojalá que siga deparándole satisfacciones después de su escritura. A pesar de los vetos. Qué estúpidos, los vetos.