El tipo que tenía que venir a casa a repararme un desperfecto no se lo imaginaba. Era posible que en ese momento estuviese intuyendo mi enfado porque habían pasado dos horas desde las ocho y cuarto de la mañana, la hora fijada para su venida. Pero él no podía imaginar que durante la espera hubiese leído casi de cabo a rabo Los apuñaladores, de Leonardo Sciascia (Barcelona, Tusquets Editores, Col. Andanzas, 609, 2006. Traducción de Juan Manuel Salmerón). Quizá por eso no acababa de entender, cuando llegó, que no le recibiese con enojo. Más bien —podría haberle dicho—, gracias a él, durante la espera, pasé un rato muy agradable leyendo esta breve novela en este ejemplar que también tiene su historia cotidiana, unos días antes, naturalmente. Se lo voy a contar, mire usted —podría haberle dicho.
Mi hermano José María, con motivo de mi cumpleaños y en una visita relámpago a su casa en Zafra, me obligó a bajar a la calle, a una librería cercana, me hizo entrar y me conminó a elegir un libro. Fue su regalo. (—Es que, si no, se me pasa—, dijo con fraternal autoridad.) Elegí Los apuñaladores, que tiene poco más de cien páginas de texto en un cuerpo generoso, lo que llevó a mi hermano a decir, delante de la librera y en presencia de mi amigo Miguel Salazar, testigo siempre de tanto, que había sido muy moderado.
La entidad de este gran regalo de mi hermano no se mide, sin duda, por su número de páginas. Es un texto espléndido y me acordé al leerlo de Julián Rodríguez. Primero, porque pensé en que una obra así tiene ese aire que tan bien le va a su Editorial Periférica. O sea, que estoy seguro de que a Julián le encantaría ser el editor de este tipo de obras. Segundo, porque, primero, quizá, se me activó la memoria de algo leído en su blog sobre esta novela de Sciascia. También me acordé de Jesús García Calderón, por la trama procesal del relato.
Las circunstancias que rodean la investigación de trece apuñalamientos simultáneos en la ciudad de Palermo el 1 de octubre de 1862 constituye el centro del relato, que es crónica, ensayo y, al tiempo, alegoría sobre “la derrota de la ley, de la justicia, del sagrado dogma de la igualdad” (pág. 91). Una gozada.
sábado, agosto 26, 2006
Sciascia
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, agosto 26, 2006 1 comentarios
miércoles, agosto 23, 2006
La conjetura de Poincaré
He leído y escuchado que el ruso Grigori Perelman, considerado uno de los hombres más inteligentes del mundo, ha rechazado la medalla Fields de matemáticas. Alguien ha dicho que está chiflado.
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, agosto 23, 2006 5 comentarios
martes, agosto 22, 2006
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XX)
Javier Marías escribió hace tiempo sobre los nombres de sus personajes de novela y sobre el nombrar a los personajes de novela. Llegó a decir que, después de Kafka, nadie debería llamar a sus personajes por iniciales, y decía que si se encuentra una novela que lo haga la dejará a las pocas páginas. Así de claro. Qué cosas. Yo nunca haré una cosa así. A mí me vienen ahora algunos nombres de los personajes de las novelas de Galdós, sin iniciales.
El único personaje con nombre de la novela Paradoja del interventor es Cristo. Surge en la secuencia o capítulo 13, pero de una manera muy significativa, porque su nombre se pone en boca de un jornalero (el segundo jornalero), que alude, a propósito de la decadencia de la estación, a una expresión como “ya sólo hay miseria y crujir de dientes”, que atribuye a su autor diciendo “como dice Cristo”. Es obvia la intención del narrador de esconder tras esta mención de una autoridad religiosa, histórica, bíblica o como quiera que sea, al personaje que efectivamente se llamará Cristo y que será quien bautice —secuencia 17— al forastero con el nombre del interventor, repitiendo lo de “En verdad en verdad te digo...” Genial.
La innominación de los personajes es clara para el sentido de la vacuidad de la novela. Están el hombre del rincón (1), el afilador (9), el barquillero (15), el cantinero (13), el amante violento y la mujer (19), el guarda (24), el vendedor de barquillos, con otro nombre también, el estilita... El forastero no conoce a los tipos con los que se topa, y absurdo sería que el narrador nos dijese, por ejemplo, que el portavoz de los albañiles que se mofa del afilador se llama Rafael. Sin embargo, la novela comienza con una evidente alusión a la identidad del personaje sin nombre pero con atributo: “El interventor llegó a la ciudad en tren una noche de noviembre. En aquel momento no era todavía, en modo alguno, el interventor ni había adquirido los derechos o la propiedad del nombre.” ¿El nombre? Genial.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, agosto 22, 2006 1 comentarios
domingo, agosto 20, 2006
Russell P. Sebold
En algunos cuadernos electrónicos he leído entradas celebrativas de aniversario, en las que se recordaba la fecha de creación del propio cuaderno. Yo quiero remitir hoy a una entrada de éste, de Pura tura, del sábado 20 de agosto de 2005, que celebraba el cumpleaños de Russell P. Sebold. Hoy domingo cumple 78 años.
Russell P. Sebold compaginó sus trabajos de investigación, además, con la escritura de breves ensayos o artículos en la prensa española, casi exclusivamente en ABC, algunos de crítica literaria y otros, como él los denominó al recopilarlos en una edición publicada por la Universidad de Salamanca en 2004, "de meditación". En algunos de éstos, reflexionó sobre la vida ordinaria y la edad con admirable serenidad y lucidez. En "Las delicias del jubilado", que introducía con unas alusiones a los años sabáticos, envidiables para un profesor universitario extremeño y para cualquier profesor de Secundaria, escribió: "Aprendizaje es la condición de quien aprende; y de hecho, llegado a esta coyuntura vital, se descubre que seguir viviendo es volver a empezar; sobre todo, es volver a aprender, como en la niñez y la juventud. Y te queda mucho por aprender." La relación de las lecciones aprendidas merece la pena leerla en el texto (ABC, de 11 de mayo de 1998 o Russell P. Sebold, Ensayos de meditación y crítica literaria, Salamanca, Ediciones Universidad Salamanca, 2004).
"
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, agosto 20, 2006 0 comentarios
jueves, agosto 17, 2006
La papelería
Parecía estar todo fuera de lugar: los libros, el cliente, yo mismo... En una papelería con libros, un cliente, con desenvoltura y autoridad, requería noticia de las existencias de títulos a la dependienta que, azorada ante el ordenador, buscaba sin éxito los nombres que salían de la boca de aquel individuo, extraños nombres, a juzgar por la necesaria repetición insistente y por el lento y a veces dubitativo deletrear de los mismos. C-A-R-S-O-N M-C-C-U-L-L-E-R-S, y recitaba una serie de títulos consciente de estar siendo escuchado por el resto de la clientela, con la cadencia de quien conoce las obras que nombra y con la displicencia del que va a llevarse cualquiera que tengan para un regalo quizá, una sabia recomendación: El corazón es un cazador solitario, Reflejos en un ojo dorado, La balada del café triste... Nada. Absolutamente nada de este autor.
—Autora— corrige el cliente.
Parecía imposible que no hubiese noticia de esta escritora editada en España por Seix Barral, que no es sello raro. Pero el cliente no se amilanó y tomó como normal el resultado negativo de la pesquisa, dados —quizá— los medios y el mes en el que estamos —digo yo.
—Inténtelo con La Marcha Radetzky.
Y por un instante pensé en que el cliente pedía a aquella mujer que tararease el clásico de Johann Strauss padre, final clásico y descocado del Concierto de Año Nuevo. Por darle un medio, decía yo. No; un nuevo gesto conocido me devolvió a la realidad de la escena: Roth, Joseph. Joseph Roth. R-O-T-H. Me acordé de Álvaro Valverde y la casualidad de que él había escrito en su blog un día antes un texto sobre el autor de, ahora sí, La marcha Radetzky, Crónicas berlinesas, El triunfo de la belleza, La leyenda del Santo Bebedor, que fueron los títulos que recitó el cliente con la misma actitud que había demostrado momentos antes con parte de la bibliografía de Carson McCullers.
Decepción. Eso tuvo que ser lo que sintió aquel cliente cuando escuchó el resultado de la búsqueda.
—¿Seguro que es Joseph?— preguntó el cliente.
Sabía que no, que habría tecleado R-O-T-H y que se había colado Philip, y no Joseph. Yo compré mis lápices y me fui, dejándolos a los dos dando vueltas a un expositor de Anagrama, con los “Compactos” de bolsillo, buscando a Roth. Y a McCullers, a John Banville, a David Lodge, a Daniel Pennac, qué se yo. Buscando a Godot en una papelería.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, agosto 17, 2006 2 comentarios
sábado, agosto 12, 2006
Nuevos modos textuales
Sigo leyendo y anotando sobre los textos de creación y de opinión en los cuadernos de bitácora en internet. Principalmente, para hablar de nuevos modos en la crítica literaria, como ya dejé dicho a propósito del Diario de lecturas de Vicente Luis Mora.
Una compañera me prestó hace tiempo un libro sobre estos asuntos. Es una obra colectiva coordinada por Covadonga López Alonso y Arlette Séré, Nuevos géneros discursivos: los textos electrónicos. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, y en sus trabajos hay cierta base conceptual útil y algunos análisis bien fundamentados.
Los contenidos de los comentarios a las entradas de un blog son, principalmente, motivo de discusión y explican la mayoría de los criterios o instrucciones de uso que un autor publica para conocimiento de sus lectores. Normas de conducta basadas en la educación, en el respeto. Pero este segundo nivel textual que conforman los comentarios presenta otros lados menos deontológicos. Por ejemplo: una entrada o post puede generar cuatro comentarios (o cincuenta y siete); pero ese espacio textual queda recogido en un nivel de comunicación subterráneo, que no aflora a la superficie del cuaderno entero, que no contagia al resto de entradas de ese cuaderno. Y no sólo esto, sino que no es habitual que en otras 'superficies' textuales, en otros cuadernos de bitácora, diarios o blogs, haya restos de la actividad textual que ha generado un comentario perdido en el espacio.
Propongo una experiencia que no es nueva: escribir comentarios sobre entradas ajenas o sobre comentarios soterrados en la superficie textual del cuaderno, de tal modo que se le da publicidad a un texto 'oculto', si merece la pena.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, agosto 12, 2006 0 comentarios
viernes, agosto 11, 2006
Adiós a la época de los grandes caracteres
Tenía a Abraham Gragera como poeta pendiente e incompleto. Ahora que he leído su libro Adiós a la época de los grandes caracteres (Valencia, Pre-Textos, 2005) queda cancelada esa percepción limitada de un joven autor al que yo he considerado siempre extremeño, de Montijo, dicho sea sin tono reivindicativo.
Hace quizá más de seis años, tuve que irme de una lectura poética de Abraham en el Ateneo de Cáceres, organizada por Julián Rodríguez, y compartida con José María Cumbreño. Me explico. Escuché los comentarios y los poemas de éste, pero no pude quedarme, por otros asuntos, a la lectura de Abraham, que venía precedido de muy buenas referencias. Había leído los poemas que publicó Abraham en el número 10 de La luna de Mérida, de 1998, que pertenecían a un libro en proyecto titulado Hacia el comienzo, quizá germen de este Adiós... De La luna es igualmente un microrrelato publicado en 2003. También, por gentileza de Antonio Orihuela, leí lo de Voces del extremo. Poesía y conciencia (2000). Ahora lo recupero y lo completo en esta oportuna edición de Pre-Textos.
Hay un tú y un yo humanos en los poemas de Abraham, y un vosotros que se reserva para los objetos, cuya poetización es más cernudiana que nerudiana. Hay una variedad de formas sugerente en los poemas de Abraham en este libro. Y hay un poeta que ha leído y ha sabido dosificar y aderezar los tonos conocidos, como en la suite de “Siete presentes”. Muy recomendable.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, agosto 11, 2006 0 comentarios
lunes, agosto 07, 2006
Cementerio alemán, Yuste (tres)
Tercer apunte sobre un motivo poético del que hablé aquí el 8 de mayo. Tres días después, escribí una addenda para hablar de dos poemas inéditos que añadir a la lista, uno (otro) de Álvaro Valverde y otro de Santos Domínguez, fechado en enero de 2006. Éste, ahora, se hace con el Premio Alcaraván de Poesía, convocado por el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera. Mientras escribo esto, el poeta, seguramente, pisa la arena de un litoral más abierto y extendido que el reducido espacio del cementerio alemán de Cuacos. Un motivo poético y, hoy, un motivo para la felicitación.
Publicado por Miguel A. Lama en lunes, agosto 07, 2006 0 comentarios
sábado, agosto 05, 2006
Apuntaciones añejas
Leo un apunte antiguo que recoge una cita de La Bruyère, tan suyo: "La gloria y el mérito de algunos hombres es escribir bien; el de otros, no escribir nada." En el mismo cuaderno, notas desde la habitación 305 del Hotel Presidente de Lisboa, la muerte de Carlos Cano, y "No viene a mí la luz como solía", de José Ángel Valente, un poema de Fragmentos de un libro futuro, algunos brillantes epigramas de GHB y notas sobre el donjuanismo. Entre noviembre de 2000 y marzo de 2001. Hoy la prensa trae la virulencia de los ataques de Israel sobre Qaa, al noreste de Beirut,que han reventado veintiocho cuerpos de sirios y libaneses que cargaban un camión. Yo, mientras tanto, por buscar un dato perdido en la memoria escrita, me demoro en la lectura de cuadernos antiguos.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, agosto 05, 2006 0 comentarios
martes, agosto 01, 2006
Santiago Castelo
No hace mucho, M. Simón Viola le aplicaba las palabras con las que Moreno Villa definió a otro extremeño como Enrique Díez-Canedo: "Fue jovial, animoso y poeta, jugó limpio, vivió en impecable lealtad y ponderación, no dejó un solo enemigo." José Miguel Santiago Castelo. Jovial, poeta, animoso, ponderado, impecablemente leal, sin enemigos... Su etopeya valdría para apuntalar para siempre los criterios por los que se conceden las medallas de Extremadura. Santiago Castelo tiene, además, el don de los pintores venerados, a quienes piden sus pupilos trazos naturales e imposibles:
—Maestro, pinte usted una tarde, pero un poquito sólo.
Y el maestro, entonces:
"En esta tarde así, bajo la ropa
tendida en la azotea, yo quisiera
diluirme en los malvas y en los ocres
que bajan hacia el mar entre las huertas..."
("Azotea", de Cuerpo cierto)
Publicado por Miguel A. Lama en martes, agosto 01, 2006 0 comentarios
martes, julio 25, 2006
De vuelta

El volcán de San Antonio en La Palma es uno de los muchos puntos de interés de esta isla bonita. Últimamente, los sitios más deslumbrantes que he visitado tienen en común el ser insulares y volcánicos: Islandia, Sicilia, La Palma. De todos he vuelto enriquecido.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, julio 25, 2006 0 comentarios
sábado, julio 15, 2006
Para las vacaciones

Estaré unos días ausente. Mientras tanto, aquí dejo un crucigrama para pasar el rato. Es demasiado localista, lo siento por los que no conozcan las claves y los datos; pero ahí está la ‘gracia’ y su dificultad. Si las tiene.
Horizontales: 1. El último libro de Diego Doncel no remite a ninguno. Escribió un bestiario, Casi humanos, me acuerdo. 2. Una de las muchas que escribió Manuel Pacheco. Sociedad Anónima. Manolo y Simón. Consonan te. 3. La primera. Puede ser la tercera y la primera, y, al revés, las siglas de quien escribió Siquiera este refugio. Ese. Ésta y la siguiente, al revés son el nombre de un tabaco rubio. 4. Habitual en las siglas de Extremadura. La desembocadura del Duero. Ésta y la siguiente forman el nombre artístico de un poeta visual. 5. El comienzo de una compañía de teatro de Mérida, casi en la Luna. Lo es Onís, el de Augusto Monterroso. 6. El apellido de una calle de Mérida motivo de chistes. Apellido invertido de hermanos, que no son los Lama, ni los Rodríguez. Al final de ella escribió Basilio Sánchez. 7. La primera. Dos letras, las iniciales del nombre y el apellido de un escritor afincado aquí, cerca de Trujillo. Otra te. La redonda. Cualquier asociación de escritores. 8. La mitad de un personaje de Almudena Grandes. La dirige Álvaro Valverde. Así firma Ramón Ropero. 9. Mi signo zodiacal. Otras iniciales, las del creador del 11 vertical. Ele. Dos vocales. 10. Alonso Guerrero lo es. Como la redonda. Mi cuñada, la primera y el nombre de la hija de un ex-librero de Cáceres. Otra vez la del canuto. 11. Baile extremeño y de más sitios. Rima bien con amado. Casi asina. Terminación plural. 12. El personaje de una memorable novela de un extremeño de Alburquerque. Acaban de publicar su poesía completa, y fue mi profesor de literatura.
Verticales: 1. Río de Italia crucigramero. Aspa. José Antonio Zambrano, que lo admira, lo cita en un lema de Las orillas del agua. 2. Escribió La sed. Otraté. Donde yo trabajo. No está esta letra en “novato”, pero es suya. 3. En el centro de Jaraíz. De ella era la sangre en una novela de Reyes Huertas. Vocal. Siglas de una organización que representó en Extremadura el actual alcalde de Arroyo de la Luz. 4 La primera. Dramaturgo extremeño. Otra vez, una anterior “ex” del “ex”. 5. Así empieza siempre Isabel. Vocal. Consonante. De él editó una novela de lisiados Enrique García Fuentes. 6. En la antigua matrícula del coche de Felipe Núñez. Suya es La huella del aire. 7. Donde acaba el ano. Socorro. La ele. De la primera conjugación. 8. El nombre, sin la primera y la última (es un decir) de una revista ya desaparecida que se publicaba en Plasencia. Contra eso escribió, en parte, una novela Juan Garodri. 9. Tres dramaturgos extremeños y un dramaturgo extremeño. La misma matrícula de antes. El de Calle Urano. 10. Las iniciales de los apellidos de un escritor de Cabeza del Buey y exiliado. Se las _ _ _ _, lo que va a hacer el que suscribe cuando acabe de poner aquí este crucigrama. Perfecto capicúa, según mi hermano José María, hace años. 11. Consonante. Se inventó El mágico aprendiz. Otra consonante. 12. Siglas muy televisivas. Como una onomatopeya del fervor futbolero. Lo escribió Jesús García Calderón y todos se acuerdan de él, de Jesús García Calderón.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, julio 15, 2006 0 comentarios
Iriarte y su época

Fue una de las obras de consulta fundamentales cuando empecé a trabajar sobre la literatura del siglo XVIII. La conocí gracias a Jesús Cañas, cuando yo era su alumno de Literatura del XVIII y luego para la elaboración de mi tesis fue un libro al que tenía que acudir con frecuencia. Era de las pocas obras que contenían noticias y un apéndice dedicado al autor que ocupaba muchas de mis horas por aquel entonces, Vicente García de la Huerta. Hace más de veinte años. Manejaba una fotocopia del libro, encuadernada en pasta española, sobre el ejemplar que tenía Juan Manuel Rozas en su biblioteca.
Más de un siglo después de su primera edición, de 1897 en Sucesores de Rivadeneyra, Iriarte y su época, el libro de Cotarelo y Mori es reeditado por Artemisa con un prólogo de Marta Agudo. Qué alegría tener este libro en la biblioteca y poder consultarlo cuando uno guste. Qué alegría que sea Marta la que lo ofrezca al lector en unas páginas justas y sensibles, sin caer en la hagiografía. Muy bien.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, julio 15, 2006 1 comentarios
viernes, julio 07, 2006
Final de curso
Sin duda, el novelista de éxito Vicente Blasco Ibáñez, el que fuera recibido en Argentina por una multitud de treinta mil personas con motivo de una gira para impartir unas conferencias, el novelista más vendido y más traducido de los de su tiempo, sigue ocupando el primer puesto de alguna lista. Por ejemplo, la que he repartido a mis alumnos de 5º a final de curso con las diez novelas del programa.
Las han puntuado de 0 a 10, y han sido El doncel de Don Enrique el Doliente, El señor de Bembibre, La Gaviota, Peñas arriba, Los Pazos de Ulloa, La Madre Naturaleza, Nazarín, Halma, Su único hijo y Entre naranjos. Sobre 23 encuestas entregadas, Blasco Ibáñez ha obtenido 190 puntos; por detrás, las dos novelas de Pardo Bazán, 176 y 179,5 respectivamente. Gusta más la segunda parte. Luego, La Gaviota y las dos novelas de Galdós, que, como pertenecientes al mismo ciclo, comparten, casi, puntuación: 161 y 161,5. En realidad, han aprobado a todas las novelas, pero me duelen un poco los 126 puntos de Pereda, la puntuación más baja, y los 148 de Gil y Carrasco, un poco por encima de Larra. Y es que ha habido de todo. Quien ha dado un diez a Peñas arriba, quien ha castigado por partida doble a Galdós con un suspenso al tiempo que reservaba sus dieces para Fernán Caballero y Blasco Ibáñez... Mi “Clarín”, por otra parte, no ha levantado excesivos entusiasmos, aunque por ahí tengo la prueba de algún apasionado. Nada nuevo; pero me interesan estas consultas para tomar el pulso lector de quienes pronto serán formadores de otros lectores.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, julio 07, 2006 0 comentarios
La barbería
—¡Virgen Santa, lo que hay que ver!
—¿Qué pasa?
—Ése, ¿habéis visto?
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, julio 07, 2006 1 comentarios
viernes, junio 30, 2006
Marsé Proust

Juan Marsé no es sólo uno de los escritores que conozco que más corrige, sino de los menos (o más) celosos con respecto a sus manuscritos. Hace años, en su casa de Barcelona, le pedí que me mostrase alguna de sus páginas manuscritas. No tenía ninguna a mano (¡), y me mostró un díptico de la agencia literaria de Carmen Balcells que había utilizado como fotografía de portada una página manuscrita de Marsé. Verdaderamente era como yo me imaginaba, un complejo ‘palimpsesto’ lleno de tachaduras y añadidos. También le pedí en otra ocasión copia del manuscrito completo de alguna novela para un estudio en proceso. Me dijo que no tenía, que no los conservaba. Que el de Si te dicen que caí lo donó hacía tiempo para una subasta con fines benéficos y que lo compró un tipo.
Marcel Proust es uno de los escritores que no he conocido que más corrigió. Alain de Botton, en su entretenido y estratégico libro Cómo cambiar tu vida con Proust (Ediciones B, 1998), cuenta sobre este afán que después de publicarse el primer volumen de En busca del tiempo perdido en 1913 la obra adquirió unas dimensiones impensables y el autor fue cambiando la conformación global de la novela, volviendo el escritor una y otra vez sobre lo escrito, incluso en la fase última de la corrección de pruebas impresas. Botton habla de que la novela se convirtió en el producto de los esfuerzos no sólo de un Proust, sino de varios, de una sucesión de autores, como mínimo tres, un Proust 1 que redactó el manuscrito, un Proust 2 que lo releyó, y un Proust 3 que corrigió las galeradas. Mi trabajo me conduce en el caso del autor de Rabos de lagartija a más de tres Marsé, algunos más.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, junio 30, 2006 0 comentarios
jueves, junio 29, 2006
Puerto en Boxoyo
Hace unos días me pidió el poeta José Luis Puerto el pliego de firmas para adherirse a la plataforma contra el cierre de la Librería Boxoyo de Cáceres. Uno más. Me contaba que, cuando vino a Cáceres, el 20 y el 21 de marzo pasados, a presentar el último libro de Basilio Sánchez y a leer poemas en la Facultad de Filosofía y Letras —mis alumnos escucharon a un poeta que 'entraba' en una de las lecturas del programa—, fue a la librería de Jaime Naranjo. Compró una primera edición de Gabriel Miró, de El humo dormido (Atenea, 1919), y, estando allí, me cuenta, presenció "una inspección municipal que me pareció inquisitorial y tensa".
Más de un mes antes de que se hiciese público que una librería de antiguo de Cáceres era cerrada por la autoridad municipal, un cliente, escritor, poeta, amante de los libros, presenciaba una escena extraña en un establecimiento tan amable.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, junio 29, 2006 0 comentarios
Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XIX)
Más de dos meses han pasado desde mi última anotación sobre Paradoja del interventor. He de contar que hace un mes y pico un amigo me dijo que estaba poniéndome un poco cansino en mi cuaderno con los asperges sobre la novela de Gonzalo Hidalgo. Lo he dejado estar, pero no quiero que mi amigo, ni nadie, crea que han concluido mis apuntes sobre esa excelente novela. Dieciocho breves textos no son nada comparados con las páginas que cualquier obra literaria menor recibe del autor de un artículo publicado en una revista especializada.
En este tiempo, han aparecido algunas reseñas más sobre la Paradoja de Gonzalo. Me alegra mucho que buenos y sabios lectores tengan conocimiento de sabios y buenos escritores ‘desconocidos’ como GHB.
Acabo de ver las páginas que le dedicó el pasado domingo Liborio Barrera en El Periódico Extremadura, y las fotografías de Toni Gudiel en la estación y con Plasencia al fondo. Subrayo de lo que dice Gonzalo en esa conversación que ha querido escribir una novela en la que no ocurra nada, en la que un capítulo no lleve a ningún sitio de la trama y que, sin embargo, el lector sienta la necesidad de seguir leyendo. Es importante que se difunda así lo que tiene importancia y valor. Por ahora, sirvan estas líneas para dar pie a las próximas.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, junio 29, 2006 1 comentarios
martes, junio 27, 2006
Audio-video-blog
Muchas mañanas de domingo escucho Mundo Babel, el programa que lleva con su encanto Juan Pablo Silvestre en Radio 3. Dos horas de conversación con un invitado, o con dos o tres, dan para saber si un programa es sólido o muelle. Recuerdo una mañana con Anthony Blake, a propósito del espectáculo que tenía en Madrid, con guión de Miguel Murillo. No sé si he hablado antes de esto. En el último programa, Ian Gibson habló de su biografía de Machado.
Ahora recibo un aviso sobre un audio video blog en formato podcast, un archivo sonoro que se distribuye en internet mediante sindicación RSS (Real Simple Syndication), creado por Silvestre y su espacio La Boa. Es un original canal de podcasting con interesantes contenidos.
Como mi conocimiento de Juan Pablo Silvestre ha sido siempre a través del oído, y no de lo leído, estoy encantado con este cuaderno de bitácora que se oye. Ahora, mientras escribo esto, escucho “La máscara”, en las voces de Federico Luppi, de Terele Pávez y de Juan Pablo. Puede accederse también a su programa Mundo Babel, que, curiosamente, lo archivan en la página de la Agrupación de Profesionales y técnicos del Partido Comunista de Madrid , sensibles a ciertos programas de calidad.
Publicado por Miguel A. Lama en martes, junio 27, 2006 0 comentarios
miércoles, junio 21, 2006
El arte de leer
"En lo que me encuentro un poco más digno y serio es en mi afición a leer mucho y a gente buena de todos los países y de todos los tiempos. ¡Si me pagasen los periódicos por leer bien como me pagan por escribir mal!" (Leopoldo Alas, "Clarín", Carta a Galdós, 29 de julio de 1886)
Predicaba Alas en su artículo "El arte de leer" la lectura de lo mejor, y decía que ello convertía su texto en un rasgo de abnegación, pues con lo primero, "vengo a pedir que no se me lea".
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, junio 21, 2006 0 comentarios
