viernes, junio 30, 2006

Marsé Proust


Juan Marsé no es sólo uno de los escritores que conozco que más corrige, sino de los menos (o más) celosos con respecto a sus manuscritos. Hace años, en su casa de Barcelona, le pedí que me mostrase alguna de sus páginas manuscritas. No tenía ninguna a mano (¡), y me mostró un díptico de la agencia literaria de Carmen Balcells que había utilizado como fotografía de portada una página manuscrita de Marsé. Verdaderamente era como yo me imaginaba, un complejo ‘palimpsesto’ lleno de tachaduras y añadidos. También le pedí en otra ocasión copia del manuscrito completo de alguna novela para un estudio en proceso. Me dijo que no tenía, que no los conservaba. Que el de Si te dicen que caí lo donó hacía tiempo para una subasta con fines benéficos y que lo compró un tipo.
Marcel Proust es uno de los escritores que no he conocido que más corrigió. Alain de Botton, en su entretenido y estratégico libro Cómo cambiar tu vida con Proust (Ediciones B, 1998), cuenta sobre este afán que después de publicarse el primer volumen de En busca del tiempo perdido en 1913 la obra adquirió unas dimensiones impensables y el autor fue cambiando la conformación global de la novela, volviendo el escritor una y otra vez sobre lo escrito, incluso en la fase última de la corrección de pruebas impresas. Botton habla de que la novela se convirtió en el producto de los esfuerzos no sólo de un Proust, sino de varios, de una sucesión de autores, como mínimo tres, un Proust 1 que redactó el manuscrito, un Proust 2 que lo releyó, y un Proust 3 que corrigió las galeradas. Mi trabajo me conduce en el caso del autor de Rabos de lagartija a más de tres Marsé, algunos más.

jueves, junio 29, 2006

Puerto en Boxoyo

Hace unos días me pidió el poeta José Luis Puerto el pliego de firmas para adherirse a la plataforma contra el cierre de la Librería Boxoyo de Cáceres. Uno más. Me contaba que, cuando vino a Cáceres, el 20 y el 21 de marzo pasados, a presentar el último libro de Basilio Sánchez y a leer poemas en la Facultad de Filosofía y Letras —mis alumnos escucharon a un poeta que 'entraba' en una de las lecturas del programa—, fue a la librería de Jaime Naranjo. Compró una primera edición de Gabriel Miró, de El humo dormido (Atenea, 1919), y, estando allí, me cuenta, presenció "una inspección municipal que me pareció inquisitorial y tensa".
Más de un mes antes de que se hiciese público que una librería de antiguo de Cáceres era cerrada por la autoridad municipal, un cliente, escritor, poeta, amante de los libros, presenciaba una escena extraña en un establecimiento tan amable.

Asperges de notas sobre la novela PARADOJA DEL INTERVENTOR (XIX)

Más de dos meses han pasado desde mi última anotación sobre Paradoja del interventor. He de contar que hace un mes y pico un amigo me dijo que estaba poniéndome un poco cansino en mi cuaderno con los asperges sobre la novela de Gonzalo Hidalgo. Lo he dejado estar, pero no quiero que mi amigo, ni nadie, crea que han concluido mis apuntes sobre esa excelente novela. Dieciocho breves textos no son nada comparados con las páginas que cualquier obra literaria menor recibe del autor de un artículo publicado en una revista especializada.
En este tiempo, han aparecido algunas reseñas más sobre la Paradoja de Gonzalo. Me alegra mucho que buenos y sabios lectores tengan conocimiento de sabios y buenos escritores ‘desconocidos’ como GHB.
Acabo de ver las páginas que le dedicó el pasado domingo Liborio Barrera en El Periódico Extremadura, y las fotografías de Toni Gudiel en la estación y con Plasencia al fondo. Subrayo de lo que dice Gonzalo en esa conversación que ha querido escribir una novela en la que no ocurra nada, en la que un capítulo no lleve a ningún sitio de la trama y que, sin embargo, el lector sienta la necesidad de seguir leyendo. Es importante que se difunda así lo que tiene importancia y valor. Por ahora, sirvan estas líneas para dar pie a las próximas.

martes, junio 27, 2006

Audio-video-blog

Muchas mañanas de domingo escucho Mundo Babel, el programa que lleva con su encanto Juan Pablo Silvestre en Radio 3. Dos horas de conversación con un invitado, o con dos o tres, dan para saber si un programa es sólido o muelle. Recuerdo una mañana con Anthony Blake, a propósito del espectáculo que tenía en Madrid, con guión de Miguel Murillo. No sé si he hablado antes de esto. En el último programa, Ian Gibson habló de su biografía de Machado.
Ahora recibo un aviso sobre un audio video blog en formato podcast, un archivo sonoro que se distribuye en internet mediante sindicación RSS (Real Simple Syndication), creado por Silvestre y su espacio La Boa. Es un original canal de podcasting con interesantes contenidos.
Como mi conocimiento de Juan Pablo Silvestre ha sido siempre a través del oído, y no de lo leído, estoy encantado con este cuaderno de bitácora que se oye. Ahora, mientras escribo esto, escucho “La máscara”, en las voces de Federico Luppi, de Terele Pávez y de Juan Pablo. Puede accederse también a su programa Mundo Babel, que, curiosamente, lo archivan en la página de la Agrupación de Profesionales y técnicos del Partido Comunista de Madrid , sensibles a ciertos programas de calidad.

miércoles, junio 21, 2006

El arte de leer

"En lo que me encuentro un poco más digno y serio es en mi afición a leer mucho y a gente buena de todos los países y de todos los tiempos. ¡Si me pagasen los periódicos por leer bien como me pagan por escribir mal!" (Leopoldo Alas, "Clarín", Carta a Galdós, 29 de julio de 1886)
Predicaba Alas en su artículo "El arte de leer" la lectura de lo mejor, y decía que ello convertía su texto en un rasgo de abnegación, pues con lo primero, "vengo a pedir que no se me lea".

domingo, junio 18, 2006

El mamón de Lama

Tanto la sustantivación del adjetivo como el uso de la preposición hacen de esto un motivo de conversación entre los amantes de la gramática. Perdón, entre los amantes no, entre gente aficionada. Ni eso, entre los que quieran hablar de ello.
“El mamón de Lama” —la SER, especial Mundial de Fútbol de Alemania, 15:35 aprox., 18.06.2006— responde al cariz del lenguaje deportivo radiofónico que no es otro que el propio de su objeto, bien sea en el terreno de juego o en la grada. “El mamón de Lama” es como “El cabrón del árbitro” o “El manta de Cañizares”, pero en el caso del periodista de la SER que se lo dice a su compañero Manolo no hay una intención insultante, sino cariñosa. Cosas del lenguaje. Es lo que tiene el deportivo, el lenguaje deportivo radiofónico, tan premiado y tan reconocido. Y tan desmesurado.
Hoy, que he leído la impecable despedida de Sebastián Serrano, el Defensor del Lector de El País, me pregunto por qué en otros sectores de la información están o han estado permitidos la publicidad de los puritos, un brandy ‘cosa de hombres’, la noticia no contrastada o el lenguaje soez.
Lo insoportable no es eso, sino que después de tanta incorrección, sólo los mareos de Ronaldo, lo circunspecto de Raúl, la contención de la euforia, los destinos de los jugadores en su día de descanso..., y poco de fútbol, del verdadero. Así, claro, en todos los sitios. Oé, oé, oé.

viernes, junio 16, 2006

Memoria del jardín

Memoria del jardín es el título de la antología poética de José Luis Puerto que ha publicado la Diputación de Salamanca en su serie “Autores Salmantinos”. Recoge una selección de la obra publicada por José Luis Puerto desde 1982 hasta 2004, es decir, desde El tiempo que nos teje, que salió en la colección “Provincia” de León, hasta De la intemperie, en Calambur, más unos poemas inéditos reunidos bajo el rótulo de Topografía de la herida, situados aquí entre los de Las sílabas del mundo (1999) y los del libro de 2004.
“Una cartografía del Paraíso (Sobre la poesía de José Luis Puerto)” es la introducción que firma Ángel L. Prieto de Paula. El crítico y profesor (y poeta —¿que fue?—) ya escribió sobre Puerto en la revista Espacio/Espaço Escrito (núm. 15-16, 1998) cuando la última entrega del autor era Señales, el Premio Gil de Biedma de 1997. Ahora, sobre la base de aquel texto, ha reescrito honestamente una clarificadora invitación a la lectura del poeta de La Alberca. Qué coincidencias: he tomado Señales de mi biblioteca y está al lado de dos libros poéticos —dos buenos libros— de Prieto de Paula, Ortigia (Barcelona, Taifa, 1985 —sí, donde la segunda de Conjuros, de Claudio Rodríguez; donde la segunda de Moralidades, de Gil de Biedma—) y Compás del vacío (Alicante, Aguaclara, 1989).
Hay una postura contemplativa en la poesía de José Luis Puerto; hay una reflexión sobre el detalle; hay un interés por la palabra..., y por la plenitud y la armonía..., que hacen apacible el acto de su lectura.

Balonmano en Badajoz

Viernes, 16. Partido amistoso entre la selección española masculina de balonmano con la de Francia. Los mismos que en el Europeo de Suiza hace unos meses, cuando la medalla de plata para España, campeona del mundo. Ningún periódico ha hablado de ello hasta ayer, cuando casi clandestinamente se han entrenado en Cáceres. Ya no hay entradas, desde hace un mes, para los que nos enteramos hace días. Hoy Canal Extremadura ha dicho que cinco mil privilegiados (sic) disfrutarán del partido en "La Granadilla". Notable.

jueves, junio 15, 2006

La Biblioteca "Ángel y Alicia"

La Biblioteca "Ángel y Alicia" es la biblioteca pública de Villanueva de la Vera, en Cáceres. Muchas bibliotecas públicas tienen nombre propio. La de mi pueblo lleva el del abuelo de un amigo mío, que fue cronista de Zafra, don Antonio Salazar. Su nieto, mi compadre y amigo: Miguel Salazar. La de la ciudad en la que vivo, Cáceres, lleva los nombres insignes, y no sólo en términos bibliográficos y bibliofílicos de don Antonio Rodríguez-Moñino y doña María Brey. La Biblioteca de Cuenca se llama "Fermín Caballero". La de Castuera recuerda a un profesor, Gonzalo Soubrier, y la de Torrelaguna, que inauguró Gerardo Diego, a Juan de Mena. "Pedro Gutiérrez", que fue su primer archivero-bibliotecario, se llama la Biblioteca de Calahorra, y "Cánovas del Castillo", la Biblioteca Provincial de Málaga. Pero no conozco ninguna que se llame como la de Villanueva de la Vera, sin apellido alguno. Así, "Ángel y Alicia", sin más.
Me lo cuenta con pasión mi amigo Isidro Timón, cuando me habla de su padre, Valentín Timón, que fue alcalde de la Villanueva verata en la época franquista; uno de esos alcaldes a los que en democracia se les pidió que continuasen. Que continuasen, entre otras cosas, fomentando la lectura. Porque la Biblioteca Pública de Villanueva, "Ángel y Alicia", se creó en aquellos años de dificultades con unos pocos libros esenciales —todo Tintín, me cuenta Isidro, cuando él tenía ocho años—, y a don Valentín se le ocurrió recordar a una pareja de maestros que por las mañanas enseñaba a leer a los niños y por las tardes a sus padres. Ángel y Alicia.

domingo, junio 11, 2006

e-findex

Escuché ayer por la mañana en la SER a Juanjo Salado, de la Fundación Ciudadanía, presentar las jornadas e-findex, sobre la blogosfera, que se celebrarán el próximo fin de semana, del 16 al 18 de junio en Cáceres, en la Institución Cultural "El Brocense". El programa promete, y su primera difusión incita al conocimiento de otros rincones, como el de Diego Agúndez, Bocaditos —que tiene su entrada sobre el cierre de Boxoyo Libros—, o el de Goyo Tovar.
Cuando pueda, escribiré mi propuesta sobre la aportación de los cuadernos de bitácora en la red a la lectura y a la crítica literaria. Un apunte: la impresionante y sugerente densidad de comentarios generados en el cuaderno de Vicente Luis Mora sobre obras como En ningún paraíso (Madrid, Visor Libros, 2005), de Diego Doncel, impagable para el que quiera saber algo de los intereses poéticos de autores y de lectores; o la oportunidad que se ofrece al estudioso para bucear en la trastienda del escritor, como puede verse en el blog de Julián Rodríguez.
Nota bene: algún problema técnico me ha impedido incorporar algunos vínculos a lo citado. Una fruslería, dados los medios que tenemos para buscar lo que nos interesa.

viernes, junio 09, 2006

El peso de la vida

Recibí el último libro de poemas de Olvido García Valdés, Y todos estábamos vivos (Barcelona, Tusquets Editores, 2006) y creí estar ante una amplia selección de su obra publicada, casi su obra completa, de tan voluminoso. Doscientas diecisiete páginas de poemas. Bien es cierto que la colección "Marginales" de Tusquets siempre abre poema en página impar, y en este volumen hay casi tantas páginas blancas (las pares) como poemas. Casi. También es verdad que desde Del ojo al hueso, su anterior libro (Madrid, Ave del Paraíso Ediciones, 2001), han pasado cinco años. Casi.
Convencido de que la cantidad y el peso de los poemas de Olvido no son mensurables, encuentro en ellos cualidades simbólicas mucho más cuantificables en términos artísticos.
Cada uno de los poemas —cien, número redondo: repartidos desigualmente en tres secciones, "Lugares", "No para sí" y "Sombra a sombra"— logra que el lector se demore, y vuelva sobre lo andado, y, más adelante, relacione una escena con un pensamiento, el pensamiento de una escena con un retrato —¡qué espléndidos aquí!—, y un retrato con un detalle..., la expresión de lo sensitivo. Tiene mucho este libro, mosaico, recuento y reafirmación.
Leo que quien habla en el libro ha conocido la confidencia de la muerte, y leo de angustia oculta. Leo, sin embargo, Y todos estábamos vivos, y concluyo que mis primeras percepciones se explican por el peso de la vida.

sábado, junio 03, 2006

Cierre cautelar

Digo yo que cerrar una librería como medida cautelar debido al peso a que se somete la estructura del edificio no tiene mucho sentido. La cautela habría de expresarse no con el cierre sino con la apertura a todas horas del establecimiento, de tal modo que se multiplicasen las ventas y el consiguiente desalojo de los estantes. ¡Ah, la lógica de las resoluciones!
Contra el cierre en Cáceres de la librería de viejo Boxoyo, un grupo de ciudadanos, amigos y clientes, vamos a escribir una protesta que pasaremos a la firma en breve.

viernes, mayo 26, 2006

Ni Dios mismo

El miércoles 24 se presentó en Cáceres la última novela de Pilar Galán, Ni Dios mismo (Mérida, De la luna libros), en un acto que llenó el salón del Colegio Mayor Francisco de Sande. Qué alegría da tener que sentarse necesariamente en las únicas sillas disponibles. Y más, si es al lado de Maribel y Basilio. Compañeros profesores, amigos, familiares de Pilar... Un familiar, Carmen Galán, leyó el texto que había escrito para la ocasión Santos Domínguez, que no pudo asistir —no por "razones ajenas", como se dijo en un lapsus, sino por otras bien propias—, y que puso en su sitio el género. ¡Ah, el género! La novela histórica (?). Y un profesor de Historia, Miguel Ángel Melón, también participó. Sé que se mordió la lengua. Porque hay mucho que decir sobre esos productos que tanto gustan a algunos lectores. Si Pilar no ha querido hacer una novela histórica, si Ni Dios mismo no es una novela histórica, si Santos habla de "subgénero" y si Miguel Melón no cree en la cosa... ¿Entonces? La próxima vez yo aprovecharía a Miguel Ángel Melón como buen lector de buena literatura. Sin más.
Jaime Naranjo me tiene reservado un ejemplar de la novela. No sé hasta cuándo, porque siguen diciéndole que vender libros es pesado, y creo que ya está en conversaciones con J.R. Alonso de la Torre —es espléndido y sugerente su viaje por la Raya de Extremadura y el Alentejo La frontera que nunca existió, en la Editora Regional de Extremadura— para montar un ruidoso bar de copas en La Madrila. Aquí en Cáceres. En donde el otro día se presentó la novela de Pilar Galán. Felicidades, Pilar.

sábado, mayo 20, 2006

La pertinacia de Antonio Gómez

Ayer estuvo en casa Juan Manuel Barrado (ahora, si me empino, puedo ver, casi al ras del suelo, la ventana de su cocina. Somos vecinos desde hace meses). Me regala siempre su amistad y su confianza, como el otro día, al darme a leer sus Fragmentos de cal, unos versos en los que anda trabajando y que quiere dedicar a Felipe Núñez, y en los que yo veo también una dedicatoria implícita a Antonio Orihuela (y a Miguel Labordeta, a César Vallejo, a Paul Celan, a Vicente Aleixandre...). A veces, como ayer, me regala algún libro o me muestra otros hallazgos. Ayer me dejó ver el "catálogo" de la exposición Cuadernos escolares que hasta el 15 de junio puede verse en la Biblioteca de Extremadura en Badajoz. No pude estar en la inauguración el pasado lunes y sólo he tenido un rato, gracias a Juanma, para contemplar lo que es más que un catálogo de otra de las singulares ideas generosas de Antonio Gómez. Una caja con doce cuadernos más el de introducción e índice que antologa la colección Cuadernos escolares, que se le ocurrió a A.G. hace ya un tiempo y en la que ha involucrado a decenas de artistas y escritores.
Lo de Antonio es una pertinacia amable. Él, calladamente —a veces con una notoriedad callada, como en sordina—, va contándote, al oído casi, su último proyecto y te invita a participar. Al tiempo, lo cuenta a los que pudiesen tener capacidad para su mayor difusión. Y poco a poco va cautivando a todos. Primero, a los que colaboran en su proyecto con sus creaciones —recordemos La Hoja Parroquial de Alcandoria, La Centena, La Pirámide...—, luego, a los que lo materializan en cuidadas ediciones.
Hace años que me dio algunos cuadernos para su distribución entre amigos escritores que ahora leo en el catálogo. Hace poco que me ha dado algunos boletines para su idea de Rh (robos y hurtos), y estoy convencido de que algún día leeremos en un libro confesiones que ni en los más oscuros tiempos de humo y cerrojos.

miércoles, mayo 17, 2006

Ángel Campos Pámpano, Premio de Traducción "Giovanni Pontiero"

Por la espléndida antología Nocturno mediodía. Antología poética (1944-2001) de Sophia de Mello Breyner Andresen, que publicó en 2004 Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, el poeta, profesor y traductor Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1957) ha obtenido el VI Premio de Traducción "Giovanni Pontiero" que convocan el Centro de la Lengua Portuguesa/Instituto Camões de la Universidad Autónoma de Barcelona y su Facultad de Traducción e Interpretación. Este premio, dotado con seis mil euros, se convoca un año para traducciones del portugués al catalán y otro año para obras vertidas del portugués al español.
Un reconocimiento merecido a una trayectoria de muchos años —hace veintiséis ya de la versión de A.C.P. de las Odas de Ricardo Reis en Balneario Escrito— y prestigiada por versiones de excelencia de autores fundamentales de la literatura portuguesa contemporánea, desde Pessoa hasta Al Berto, pasando por António Ramos Rosa, Saramago —que le entregará la próxima semana el premio a Ángel—, Carlos de Oliveira o Eugénio de Andrade.
Enhorabuena, amigo.

lunes, mayo 15, 2006

16 de mayo

El cumpleaños de Pedro, mañana 16 de mayo. El mismo día que murió Lola Flores nació mi segundo hijo. Nació el mismo día y el mismo mes que —setenta y siete años antes— Juan Rulfo. A la hora en que escribo esto debe de estar repasando conceptos de "Cono" sobre crecimiento y densidad de la población, en España y en Extremadura. Lo nuevo con respecto a lo que yo estudiaba es eso de fijarse en lo más cercano, en la Comunidad propia. Y lo de inmigrantes, tan impensable en los tiempos de la emigración. Nacimientos menos defunciones, dice el libro. Como cuando él nació, que se murió Lola Flores. Felicidades, Pedro.

sábado, mayo 13, 2006

Francisco Ayala

Yo tenía diecisiete años aquel veintiséis de enero. Escribí esa fecha en la portadilla de mi ejemplar de Los usurpadores. La cabeza del cordero, de Francisco Ayala, la edición de Selecciones Austral con introducción de Andrés Amorós (Madrid, Espasa-Calpe, 1978). Fue uno de los libros —otros eran El beso de la mujer araña de Manuel Puig, los Cuentos de Cortázar en Alianza Editorial...— que componían el lote de uno de los mejores regalos que me han hecho en mi vida. Un premio, más bien, por ganar un concurso literario en el instituto. Los profesores que eligieron aquellos títulos, sin saber que iban a marcarme profundamente con su gesto, fueron MariCarmen Rodríguez y Antonio García. Ella es un privilegio que disfruto cuando voy a Zafra. A él no le veo desde hace veintiséis años.
Mi ejemplar viajó conmigo ayer a Trujillo para conocer a Francisco Ayala. Un grupo de amigos, de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx) cenamos con él y con su esposa, Carolyn Richmond. (Viajó también con nosotros el primer tomo de los Cuentos completos de Clarín, en edición de C. Richmond). Y viajaron también mi amigo y compañero José Luis Bernal y Enrique Cidoncha, un conocimiento grato, un joven fotógrafo que nos ha presentado a todos Santos Domínguez y que ha captado imágenes memorables de Ayala. Con él, con Enrique, ayer, su cámara fotográfica.
Disfrutamos poco tiempo de la presencia de Ayala. Suficiente para constatar la presencia de un siglo y ver pasar los nombres y sus ecos. Al llegar a casa, volví a colocar mis libros, sin abrir, en sus estantes. Y Enrique dejó en algún sitio, al llegar a la suya, la bolsa con su cámara, sin sacar. Un acontecimiento.
(Hoy, Francisco Ayala ha participado en Almendralejo en el Día del Bibliófilo que organiza todos los años la UBEx).

jueves, mayo 11, 2006

Cementerio alemán, Yuste (bis)

Sumo a esa futura antología en formación de los poemas sobre el cementerio alemán de Cuacos de Yuste dos inéditos. Uno es de Santos Domínguez, que tiene fecha de enero de 2006. Es como un díptico: en una tabla, 1945; en la otra, 2005. Ambas llevan sendos lemas de Yeats. El último verso del poema:"Un hombre es extranjero en cualquier cementerio en que repose". El poema de Álvaro Valverde, el padre de la estirpe, no lo conozco; pero sé por él que lo escribió el verano pasado, al amanecer.
Los dos pararon en aquel lugar de paso para hacer el poema. Un motivo poético.

Juan Goytisolo y José María Ridao en la Plaza de Ibn Marwan

Ha merecido la pena recorrer los noventa kilómetros que separan Cáceres de Badajoz (y la vuelta) para escuchar en el jardín de la Biblioteca de Extremadura a Juan Goytisolo y José María Ridao. Han participado en el I Encuentro Internacional de Cultura del Mediterráneo, que ha ideado y organizado Isabel Barceló con el apoyo de la Consejería de Cultura de la Junta extremeña.
Es el caso que conozco bien lo que han escrito los dos, y he tenido el placer de escucharlos en varias ocasiones; y lo de esta noche (ya ayer) no por previsible ha dejado de tener la frescura de lo que se descubre como dicho por primera vez.
Tengo un año menos que Ridao y, si se me permite, me identifico con él en el modo de lectura de Juan Goytisolo y en haber hallado en esa lectura las puertas que me han llevado a otros autores y otros mundos. Hoy José María Ridao ha rendido justo homenaje a Juan Goytisolo, y cada vez que mencionaba a Blanco White, a Fernando de Rojas, a Américo Castro o a Francisco Márquez Villanueva como sitios motivados por el autor de Don Julián, yo, desde la primera fila cabeceaba empujando el aire, como un infla, quiero decir, un hincha.
El público estaba feliz por estar allí. Un señor tomó el micrófono para decir que estaba feliz. Le contestó Ridao feliz y consciente de que el estado de las autonomías —desarrollo y sostenible, no desarrollo identitario— le permitiese ser feliz en Badajoz. Y Goytisolo me confesó su felicidad por "lo de Barcarrota", que no es ningún crimen, sino una "biblioteca", la hallada emparedada en una vivienda de esa localidad.

lunes, mayo 08, 2006

Cementerio alemán, Yuste

Hoy he escuchado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la propia voz de su autor, José María Micó, un poema que ya había leído en su libro La sangre de los fósiles (Barcelona, Tusquets, 2005). Ha participado en un recital de poesía junto a Jordi Virallonga y Antonio Jiménez Millán. Una lectura memorable. Por lo triple también.
El poema de J.M. Micó era "Cementerio alemán", uno más de la estirpe iniciada, creo, por Álvaro Valverde en Una oculta razón cuando dedicó un texto al cementerio alemán situado a la orilla de la carretera que une Cuacos de Yuste con el Monasterio. Micó tiene fechado el poema el 15 de noviembre de 2000, "Con Jordi y con Eduard". Es decir, con el citado Jordi Virallonga y con el también poeta Eduard Sanahuja, que le acompañaron ese día en la visita al pequeño cementerio. Micó ha dicho hoy que aquel día de noviembre quedaron los tres poetas en dedicarle unos versos a aquel motivo. Sólo Micó cumplió, ha dicho.
Hace casi exactamente un año que Álvaro Valverde dedicaba un texto en su blog a este motivo poético en que se ha convertido el cementerio alemán de Yuste. Él citaba también otro poema de José Carlos Llop, de La dádiva, y lo de Treinta monedas de José Luis García Martín. Hay otro de Juan Lamillar. Y no sé, si a esta hora, ya habrá uno de Lorenzo Oliván, a quien incitó el propio Álvaro.
Cementerio alemán de Yuste. Un motivo poético.