martes, marzo 31, 2015

Atisbos

La adaptación de los medios. El Partido Socialista de Andalucía pierde casi ciento diecinueve mil votos, obtiene el mismo número de escaños que en 2012, no alcanza la mayoría absoluta, y triunfa en las recientes elecciones. Por su parte, UPyD desaparece de un Parlamento en el que no estaba.
Inaugurar. Los políticos se apenan por la desafección de los ciudadanos; pero el último día hábil para inaugurar inauguran como locos todo lo inaugurable —incluso el comienzo de unas obras— y proclaman a su modo que siguen considerándonos gilipollas.
Lotería. Veo en la prensa la imagen de una mansión en la campiña, rodeada de árboles. Es el anuncio de la Lotería Primitiva, que añade en el cielo de la foto: «Una de estas pero en grande». Es la misma campaña para descerebrados que muestra ese yate con el eslogan de «No tenemos sueños baratos». Los nuevos ricos son bien antiguos. Para tipos así, tan zopencos, la felicidad debe de ser eso; y esta campaña publicitaria de Loterías y Apuestas del Estado quiere enseñar a los niños esos valores. Los del Estado. Sí, señor.
Introducciones. «Pero antes de abordar este asunto es conveniente hablar de...». Cuando leo esto me echo a temblar, porque otra vez me van a hablar del concepto de literatura para exponer cómo hay que explicarla o de qué es una metáfora para analizar «el sueño de las manzanas» de Federico García Lorca. O, ya puestos, me contarán la Guerra Civil para decirme quién fue António Augusto Seixas. No hay manera de luchar contra tanta locuacidad, esa incontinencia impertinente de los prolijos.

lunes, marzo 30, 2015

Julia


Cumple veinticuatro años. Y veinticuatro fueron los días que tardó en llegar a casa después de nacer a las nueve de la mañana con seis semanas de antelación y dos kilos y doscientos gramos. Nació un sábado. Santo, para más señas; así que no pude comprar los periódicos del día, como me enseñó mi amigo Juanjo para fecha tan señalada. (Solo guardo un papel de aquella mañana en el resguardo amarillo de un cajero automático de la oficina bancaria en la que hoy mismo he estado con mi hija, celebrando su cumpleaños, para resolver con éxito un problema. Con la familia). Al día siguiente de aquel 30 de marzo de 1991 se adelantaron los relojes —de las dos a las tres— como este domingo pasado. Y como si quisiera cuanto antes que llegase el momento de tenerla, se adelantaron los relojes. Se adelantó ella y tardó en llegar, en un juego paradójico con el tiempo que espero que siempre nos beneficie. Y se quedó en mi vida para siempre. Sigue fascinándome lo que hace y lo que ha hecho. Felicidades, Julia.

jueves, marzo 26, 2015

Marsé, sí


Hoy espero empezar a hablar de Juan Marsé y de Últimas tardes con Teresa en mis clases de «Textos de la literatura española contemporánea», en 4º de Filología Hispánica. Me pilla leyendo Mientras llega la felicidad (Barcelona, Anagrama, 2015), la espléndida biografía de Juan Marsé que ha escrito Josep Maria Cuenca. Son casi setecientas cincuenta páginas que compré a principios de este mes de marzo y con las que todavía sigo disfrutando. Eso sí, me voy a llevar el tocho a clase. No todos los días tiene un profesor la oportunidad de hablar a sus estudiantes de novedad tan reciente y tan útil. Solo la bibliografía —sin desmerecer nada—, que ocupa 41 páginas y contiene las obras de Marsé (novelas, cuentos y otras ficciones breves, antologías, textos en libros colectivos, crónicas históricas, ediciones singulares, traducciones, prólogos y otros escritos, artículos, sitios de internet... —está todo, creo—) y las obras publicadas sobre Marsé como libros, artículos, reportajes, otros textos, las tesis doctorales, las tesinas y otros trabajos académicos, las entrevistas al escritor, y los documentales y programas de televisión..., solo eso, digo, bastaría para considerar este libro un excelente manual marsista o marseano, que, como biografía, me parece casi impecable. Parcial por su inclinación afectiva hacia el objeto de estudio —me pasa lo mismo—; pero honesta por su rigor cuando contrasta todas las opiniones sin dejar de aportar la suya. Exquisita también en el tratamiento de determinada información que lleva a las notas (44 páginas) que van al final para no molestar al lector que no las lee y no dejar de incomodar a los que las leemos. Me llevo a clase ya leído el capítulo 9 («Apariencia, realidad, oscuridades», págs. 275-343), que empieza pasado el verano de 1964, cuando Marsé retomó la escritura de Últimas tardes con Teresa, el que narra jugosas circunstancias en el contexto del reconocimiento de esa novela magistral con el Premio Biblioteca Breve y de su publicación, y que termina con una oscura historia —con error y contrición de Carlos Pujol— sobre La oscura historia de la prima Montse, la cuarta obra de Marsé, que finalmente publicó Seix Barral en 1970. Seguiría; pero tengo que preparar la clase.

jueves, marzo 19, 2015

Cifu


© Foto de Luis Morate
Hay días que, al leer el periódico a mi hora, me acuerdo de un paisano y amigo que estudió periodismo y su curiosidad por saber en qué momento del día leía yo el periódico. A la hora de comer. Esta costumbre mía tiene el gran inconveniente de estar in albis toda la mañana en lo que se refiere al papel prensa. Qué antiguo suena; pero es así. Ayer me acordé de Ángel Barrena, mi paisano, cuando llegué a la página de los obituarios de El País y leí que Juan Claudio Cifuentes, «Cifu» para los amigos, murió el lunes, cuando le faltaba muy poco para cumplir setenta y cuatro años. Habré sido el último en enterarme. Claro, por eso el martes, a la salida del recital de Irene Gruss en la Facultad, yendo con ella en el coche, sonaba jazz en la edición 8.865 de Discópolis de José Miguel López, en Radio 3, que yo creía que entrevistaba a «Cifu». Ahora sé que aquello era el homenaje que López hacía a Juan Claudio Cifuentes que acababa de morir. Lástima. En la afición al jazz de alguien como yo —solo aficionado, y no entendido— algo tendrán que ver las muchas horas viendo en TVE Jazz entre amigos —entre 1984 y 1991— y escuchando hasta hace nada A todo jazz (Radio 3), Jazz porque sí o Jazz Internacional (Radio Clásica), con un «Cifu» portentoso y cálido siempre. Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples.

martes, marzo 17, 2015

Álvaro Valverde en el Aula 'José Mª Valverde'

Alguien se sorprendía hace poco de que Álvaro Valverde (Plasencia, 1959) no hubiese pasado por el Aula «José María Valverde» de la Asociación de Escritores Extremeños (AEEX), que inició sus lecturas en Cáceres en enero de 1996. Cuando, además —esto lo digo yo— había sido uno de los escritores que participaron en las dos o tres primeras convocatorias del Aula «Enrique Díez-Canedo» de Badajoz, en la que leyó en noviembre de 1994. Y es que Álvaro Valverde fue presidente de la AEEX entre 1999 y 2003; y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de 2002 a 2005 y de la Editora Regional de Extremadura desde 2005 a 2008, y, aunque solo fuese por razones higiénicas, es lógico que sea ahora, que no tiene responsabilidad pública, cuando pase por un lugar en el que él tuvo mucho que ver. Por el aula que él fundó en 1997 junto a Gonzalo Hidalgo Bayal, la placentina que lleva el nombre de José Antonio Gabriel y Galán, pasó en noviembre de 2014; y ahora le toca en la de Cáceres, en el Aula literaria «José María Valverde». Mañana miércoles, primero en el Instituto «El Brocense», por la mañana, y en el Palacio de la Isla por la tarde, a las siete y cuarto. Por lo que sea, pero ya era hora.

lunes, marzo 16, 2015

Irene Gruss en Letras


Irene Gruss (Buenos Aires, Argentina, 1950) es una de las poetas más reconocidas del panorama literario hispanoamericano. Es autora de libros de poemas como La luz en la ventana (1982), El mundo incompleto (1987), La calma (1991) o Solo de contralto (1998), entre otros, que reunió en la recopilación de su obra bajo el título La mitad de la verdad (2008). Ha escrito también una novela breve, Una letra familiar (2007) y escribe en su blog elmundoincompleto.blogspot.com, en el que difunde sus lecturas de acá, como Esperanza López Parada, de allá, como Patricia Verón, y de siempre, como Severo Sarduy. Es la autora de la antología Poetas argentinas (1940-1960), publicada en 2006. Acaba de participar en el encuentro CENTRIFUGADOS, de literatura periférica, organizado en Plasencia el pasado fin de semana por Ediciones Liliputienses, que ha reunido a figuras representativas de la poesía y la edición de poesía en España e Hispanoamérica.

jueves, marzo 12, 2015

Plasencia, capital literaria


Desde mañana viernes 13 de marzo hasta el domingo 15, Plasencia acogerá el Primer Encuentro de Literatura Periférica organizado por Ediciones Liliputienses (José María Cumbreño). En esos tres días, autores y editores se encontrarán en torno a talleres, mesas redondas, lecturas y música. Y una feria, además, de editoriales independientes, que son las que marcan motivo y valor del encuentro. Aquí, el programa y un dossier.

martes, marzo 10, 2015

domingo, marzo 08, 2015

Congreso sobre Vicente García de la Huerta


Han pasado más de veintisiete años desde que en la Universidad de Extremadura organizamos en Cáceres y Zafra un Simposio Internacional sobre la figura del escritor zafrense Vicente García de la Huerta (1734-1787), en aquel entonces con motivo del segundo centenario de su muerte. El 13 de noviembre de 1987, el diario Hoy publicaba una entrevista con el eminente hispanista Russell P. Sebold (1928-2014) en la que éste destacaba los valores históricos y literarios de García de la Huerta, de quien decía que  él y la literatura de su tiempo se estudiaban más en el extranjero. El periódico Extremadura del día siguiente publicaba la noticia de la clausura del simposio en un acto en Zafra en el que el Duque de Alba Jesús Aguirre (1934-2001) había pronunciado un elogio pidiendo a los intelectuales una mayor atención sobre la obra de los escritores españoles del siglo XVIII. Pasados los años, el grupo de investigación literaria «Barrantes-Moñino» de la UEX motiva una nueva reunión de expertos —que se materializará en la publicación de un libro— que actualice el estado de los estudios e investigaciones sobre la figura y las obras de quien ha sido considerado el mejor trágico español de su tiempo, un poeta estimable y un polemista sobrado de genio y de manías literarias, como la prensa aireó a su muerte. Durante tres días, desde el martes 10 al jueves 12 de marzo, en el salón de actos de la Biblioteca Central de la UEX en el campus de Cáceres, se reúne un grupo de profesores y estudiosos de las universidades de Salamanca, Sevilla, Valladolid, Cádiz, La Plata de Argentina, Oviedo y Extremadura, y del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, que hablarán sobre muy diversos aspectos de las obras de Huerta. 

jueves, marzo 05, 2015

Anécdota


El pasado jueves 19 de febrero, Marcos Ordóñez recordaba justamente la figura del recientemente fallecido comediógrafo Manuel Ruiz Castillo, y contaba que ni siquiera en las última semanas de su enfermedad perdió la zumba. Por ejemplo, contaba que a una amiga, «que, por Skype, se le ocurrió soltarle 'qué flaco estás, chico', le contestó Ruiz Castillo: 'Ya me gustaría a mí poderte decir lo mismo'». Esto lo he leído en la prensa de hace unos días, pero en la de hace más de doscientos años también había cosas parecidas. Así esta anécdota que se publicó en el Diario de Madrid en septiembre de 1788 como hoy se publican las viñetas de los humoristas, en página destacada: «Pasando un día dos hombres al lado de una petimetra: —¿No ves —dijo el uno— que pasa la más bella muchacha del pueblo? Volviose la Usía; y habiendo visto que era muy feo: —Yo quisiera, caballero, poder en agradecimiento decir otro tanto de Vm. —Pues qué —respondió el tal—, ¿no podría Vm. mentir como yo?» 

miércoles, marzo 04, 2015

Recuerdo de Ricardo Senabre

Francisco Abad Nebot ha escrito una semblanza de Ricardo Senabre que se puede leer en la revista Las dos vidas de las palabras, en la que también puede verse la conferencia pronunciada por el profesor y crítico recientemente fallecido en el XIV Congreso de la Fundación Caballero Bonald en octubre de 2012, y en la que habló de «Un relato a contracorriente: Industrias y andanzas de Alhanfuí, de Rafael Sánchez Ferlosio».

martes, marzo 03, 2015

La Extremadura embrionaria


¿Tanta historia tuvo Extremadura en tan solo cuatro años? Pues sí, como dije a un amigo el otro día cuando se sorprendió por la publicación de un libro de cuatrocientas páginas sobre un período de la reciente historia política extremeña entre 1983 y 1987. Extremadura embrionaria. Instituciones, partidos y políticas públicas 1983-1987 (Mérida, Parlamento de Extremadura —lo que siempre ha sido, y estatutariamente, Asamblea de Extremadura—, 2014). El autor es Ignacio Sánchez Amor (Cáceres, 1960), diputado por Badajoz en el Congreso y Vicepresidente Segundo de su Comisión Constitucional, y Vicepresidente que fuera en el último gobierno de Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Habría que hacer algún día una Biblioteca —con el significado antiguo de bibliografía— Política Extremeña que reuniese los estudios más importantes sobre la corta historia de la administración autonómica de Extremadura. Los hay, desiguales en su alcance e importancia; pero considerables en un corpus bibliográfico cuya relación y cita uno echa en falta en este ensayo y crónica de Sánchez Amor, autor, además, de varias obras —así, aquellas Instituciones extremeñas 1989-1999 que firmó con el magistrado Pablo Pérez Tremps— que cabrían necesariamente en esa lista. Como debería estar el volumen coordinado por José Mª Lama, Ayuntamientos y democracia en Extremadura (1979-2004) (Mérida, FEMPEX, 2005), y también el libro de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Rompiendo cristales. Treinta años de vida política (Barcelona, Editorial Planeta, 2008). Y, por supuesto, este trabajo que mereció un accésit en la primera convocatoria del Premio de Ensayo «Antonio Vázquez López», y que recorre los cinco años de aquellos fundamentos políticos que el autor rotula como «Extremadura, año uno» para el primero, «La legitimación por el desgaste» del 84, la «Velocidad de crucero» y «El acelerón programático» del bienio siguiente, y «La primera reválida en las urnas» de 1987, con la nueva mayoría absoluta del PSOE extremeño. La historia, en definitiva, de una Extremadura actual. Cada uno de esos capítulos o trancos cronológicos se articula en media docena de epígrafes cuya reiteración puede resultar cansina: la arquitectura jurídica, la gestión y las políticas públicas, las relaciones y acuerdos institucionales, los despachos y la calle, los partidos políticos y las conclusiones. Así, por cinco veces. Pero de lo que se trata es de sistematizar una historia contada en titulares, artículos de opinión y crónicas por la prensa de la época, que es la que se lleva la palma con creces entre las fuentes citadas en el libro de Ignacio Sánchez Amor; el diario Hoy, por encima de todo. Extremadura embrionaria... se presenta este miércoles 4 de marzo, a las 20:30, en el Salón de Actos de Cajalmendralejo (Avda. de España, 13), a cargo de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que conversará con su autor. 

domingo, marzo 01, 2015

Glorias de Zafra (VII)


Hace poco me traje de Zafra este libro: Recuerdo de Mi Primera Comunión (Bilbao, Editorial Vasco Americana, 1963), con imprimatur del Dr. León Mª Martínez, Vicario Gral., y Nihil obstat del Lic. Epifanio Mezo, Censor Ecco. Mi madre lo tendría por allí, en algún estante durante años, y ha aparecido en un cajón, a resguardo entre cosas importantes. Lo celebro. El libro, ilustrado por alguien cuyo nombre no aparece en ningún lugar, está lleno de hallazgos —«Soy pequeño, y es muy poco lo que puedo ofrecerte. Pero te prometo, Jesús mío, que he de amarte durante toda mi vida para que estés contento de mí»—, tiene oraciones —el Padre Nuestro de entonces, una a la Virgen y otra a la Santa Hostia— y páginas para autógrafos, fotografías, un espacio para pegar el recordatorio —ahí está, con su fecha de 10 de mayo de 1970—, recuerdos curiosos... En estos, unas líneas con mi letra de siete años cuentan algo de la procesión por la mañana y que «me dieron de regalo dinero». Pero la mayor parte de las páginas llevan la letra de mi madre, que es la que anota quiénes vinieron a casa para celebrarlo, quiénes me felicitaron, qué otros regalos me hicieron —«un cubierto, un cuento, cuatro estuches de caramelos, la medalla y la cadena, siete cajas de bombones y unos zapatos»—, y la que remata el libro en la sección «Me propongo desde hoy», con su letra elegante y protectora: «Ser bueno y obediente». Me lo dicen sus ojos cada vez que me despido de ella para volver a mi casa: «Ser bueno y obediente».

jueves, febrero 26, 2015

3 + 2 = 0


Después de don Julián Sanz del Río (1814-1869) —entre otros—, en la España de los últimos treinta años, cualquier reforma educativa no ha sido más que la constatación de un fracaso, otra manera de asumir una incapacidad de llegar a un pacto responsable y una nueva forma de afirmarse en la falta de voluntad para afrontar la cura de los males más ciertos de una sociedad en crisis —sí, todavía en crisis. Así, con la última reforma de los estudios universitarios. Si tal reforma se publica por decreto, sin un debate previo entre los más directamente afectados, si lo que encubre es una modificación de los requisitos para crear universidades que favorece a la iniciativa privada y si lo que declara es un ataque a la enseñanza pública, nuevamente, después de haberlo hecho con la educación primaria, la secundaria, y ahora con este nivel superior —que no mejor—; entonces, el desastre es mayúsculo y es una irresponsabilidad —otra— de quienes están en el poder. Mi hijo, estudiante de segundo curso de Grado de Traducción e Interpretación, me ha preguntado que si le afectará la reforma. En nada —le he dicho—; cualquier reforma, siendo tú anterior, te beneficia, te pone por delante de los que vienen después —le he dicho. Así están adelgazando, día a día, el sistema público educativo español. Ojalá corrijan. Si no, no comprendo en qué estarán pensando quienes nos gobiernan. ¿En tener en contra a todos los estudiantes y a la mayoría de sus profesores? Así sí que podremos.

miércoles, febrero 25, 2015

Laura Freixas en el Aula José María Valverde


Mañana jueves 26 de febrero, a las 19:15 horas, en el Palacio de la Isla (Plaza de la Concepción) de Cáceres, intervendrá la escritora —y editora, crítica y traductora— Laura Freixas en el Aula literaria «José María Valverde». Hoy interviene en el Aula «José Antonio Gabriel y Galán» de Plasencia, y Álvaro Valverde puso en su blog una nota, a la que remito. También había reseñado su libro Una vida subterránea. Diario 1991-1994 (Madrid, Errata Naturae, 2013).

martes, febrero 24, 2015

jueves, febrero 12, 2015

Papeles

No sé cuántas veces me habrá ocurrido, ni cuántas lo habré escrito o dicho. Buscas un libro que no encuentras y el tiempo que empleas en buscarlo se prolonga, y no por la dificultad para hallarlo, por tu mala memoria, sino por pararte en otros libros y papeles que hacía tiempo no veías o que incluso habías olvidado que tenías. Anduve ayer buscando uno de esos folletos que uno no tiene a la vista por estar archivados en cajas con papeles de recuerdos, principalmente. En esas cajas en las que los papeles y los recuerdos son la misma cosa. Acabé en el trastero —que en mi casa está arriba, como los desvanes de siempre—, y, claro, ahí fue cuando se alargó el instante y el tiempo fue otro. Y ahí, entonces, me demoré en el catálogo ya antiguo de una exposición antigua, en unas páginas de periódico, en un ejemplar duplicado de un libro que tengo —ese sí— localizado, y en el número 565 del suplemento Babelia de El País —que me he bajado—, del sábado 21 de septiembre de 2002, en cuya portada he reconocido la caricatura que hizo Loredano para esa entrega del centenario de Luis Cernuda. En esas páginas hay un poema del chileno Óscar Hahn, una reseña de Manuel Rico sobre Capitán de invierno de Ramiro Fonte, que en paz descanse, y otra de Antonio Ortega sobre Como si fuera una palabra de Esperanza Ortega, y un artículo sobre la literatura polaca de Carlos Fuentes... Lo de Cernuda lo recordaré en los próximos días en clase, cuando empecemos a hablar del poeta sevillano y de sus primeros libros, los que conformaron la primera edición de La realidad y el deseo (1936); pero quiero detenerme ahora en lo que dijo Francisco Brines en ese Babelia al ser preguntado por su poema preferido de Cernuda: «¿Un poema? Más que un poema, un verso, el final de 'Primavera vieja', que dice: 'Cuán bella fue la vida y cuán inútil'. Durante un homenaje a Cernuda en la Residencia de Estudiantes me preguntaron por mi poema favorito y repetí ese verso. Justo al decirlo me di cuenta de que hablaba de lo mismo que un verso mío que siempre he pensado que resume bien mi obra y que, además, sería un buen epitafio. Es el final de 'Desde Bassai y el mar de Oliva': 'Yo sé que olí un jardín en la infancia una tarde y no existió la tarde.' El verso de Cernuda lo llevé siempre dentro porque, sin saberlo, tocaba algo esencial en mí, la idea de la vida como un don junto a una injusticia que nos ciega: '¿Por qué se nos da y se nos quita?'». El poema de Cernuda, «Primavera vieja» es de Como quien espera el alba (1947). El poema de Brines, «Desde Bassai y el mar de Oliva» es de El otoño de las rosas (1986) y la errata es detonante, pues: 'Yo sé que olí un jazmín en la infancia una tarde, y no existió la tarde.' Merece, pues, la pena buscar papeles y no encontrarlos.

domingo, febrero 08, 2015

En la biblioteca


Si vas al Archivo General de Simancas puedes pedir un justificante de haber estado. Me lo dijo hace poco un compañero de la Facultad, profesor de Historia Moderna. En un principio, uno puede pensar en que es para justificar que se ha faltado al trabajo, como cuando se le pide al médico que te firme un papel que diga que has estado en su consulta. O como prueba demostrativa de una comisión de servicios. Pero parece ser que no, que el uso de ese justificante alegatorio es más bien para mérito y no para coartada; y que muchos ya lo incluyen en sus currículos entre los méritos científicos y de investigación. Pues bien, el otro día, en la Biblioteca Nacional, una amable bibliotecaria, en el mostrador de información de la Sala General, me permitió hacer una foto a este cartel que se muestra arriba en el que se precisa que el requisito documental para la expedición de un justificante de asistencia es la pegatina del control de entrada. ¿Valdrá lo mismo que hayas estado nueve minutos o que hayan sido nueve horas? ¿Habrá un límite en el período que se desee justificar? ¿Años? Más de uno, si quiere el justificante, tendrá que entregar la carpeta multicolor en la que ha ido poniendo durante semanas las consabidas pegatinas. ¿Valdrá como mérito? En la gran Biblioteca Tomás Navarro Tomás, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC hay un formulario para la solicitud del justificante de asistencia, y supongo que pronto se irán extendiendo a otros centros de investigación protocolos de esta índole. Qué cosas.

viernes, febrero 06, 2015

Ricardo Senabre


Ha muerto Ricardo Senabre (Alcoy, 1937). Según se lee en la noticia de El Cultural de El Mundo, «a causa de una complicación en la enfermedad pulmonar que padecía». Uno echó ya en falta en El Cultural de la semana pasada su firma, que, si no estoy confundido, apareció por última vez la anterior, con la reseña de Las letras entornadas, de Fernando Aramburu. Hemos sabido hoy que no había acudido al congreso de la ASETEL (Asociación Española de Teoría Literaria), del 28 al 30 de enero pasado; pero aquí casi nadie conocía su enfermedad. Ha sido esta mañana en el despacho de José Luis Bernal Salgado, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras —Senabre fue el primer decano del centro, desde 1973 hasta 1984—, cuando hemos tenido noticia de la muerte Antonio Salvador Plans y yo. Se sentirá mucho por aquí la pérdida del profesor, y no solo en el ámbito académico, sino en el ciudadano; en un lugar como Cáceres, en donde Ricardo Senabre vivió durante quince años y dejó una huella civil, que es, así se publicó en el homenaje que le hicimos hace diez años en la UBEx (Unión de Bibliófilos Extremeños), la que explica que reiteremos que conocimos a Senabre, que nos dio clases, que hemos escuchado su palabra en conferencias y reuniones, como una ineludible nota de currículo, como una divisa reconocible. Desde el Auto de los Reyes Magos a la última novela de Aramburu puede trazarse el arco cronológico de los intereses críticos que han ocupado a Ricardo Senabre desde 1958 —«La narrativa spagnola attuale» fue el título de un breve ensayo en italiano que publicó la revista milanesa Il Verri— hasta cumplirse ahora luctuosamente casi sesenta años —cuarenta y ocho de docencia— de dedicación. Descanse en paz.

jueves, febrero 05, 2015

Juan Goytisolo


© Bernardo Pérez
He encontrado entre mis papeles —léase mis documentos en carpetas de cartas personales en mi ordenador— este texto que no llegué a enviar a El País en septiembre de 1996: «Mientras la noticia de un eventual descenso de dos equipos de la primera división de fútbol suscita movilizaciones y griteríos, retransmisiones especiales, llantos y desgarros, y remoción de directores generales, columnistas y gentes del ramo, la actitud conmocionada de un intelectual español atento y solidario con el drama del pueblo bosnio como Juan Goytisolo, lejos de ser vista como un privilegio con el que cuenta nuestra comunidad —con la excepción de su periódico por la publicación de los artículos del propio Goytisolo o alguna llamada de atención como aquella de Joaquín Estefanía (El País, 31-10-1993)—, sospecho que es tachada de oportunista o de síntoma inequívoco de su natural rareza. La convicción de que la única moral del escritor es devolver a la comunidad literaria y lingüística a la que pertenece una escritura nueva y personal, distinta de la que recibió de ella en el momento de emprender su tarea, reiterada por pasiva y por activa en entrevistas y conversaciones por Juan Goytisolo y presente en la intención de sus artículos de opinión y de crítica literaria o recogida literalmente en sus confesiones de En los reinos de taifa no ha limitado la actividad y el compromiso social de este intelectual, uno de los pocos de su especie, en su obstinada, solidaria y perturbadora presencia como testigo denunciante de la barbarie que un día tras otro desde hace cuarenta meses se nos televisa desde Bosnia-Herzegovina. Contar hoy con la escritura activa de este escritor de algunas de las novelas que con más justicia resistirán el paso del tiempo en nuestra historia literaria es un privilegio incontestable para todos aquellos que con inocente simpleza nos limitamos a seguir los acontecimientos del mundo sentados en nuestros sillones, y, en algún caso, como mucho, a vivir la aventura y la subversión de releer con placer los relatos de viajes, los artículos y las novelas de Juan Goytisolo, uno de los escasos intelectuales coherentes y lúcidos que nos quedan en la guerra abierta contra la injusticia, la falta de libertad, el jibarismo, los clisés y los mitos». En fin, algo así.