sábado, noviembre 03, 2012

Lo imposible


Ayer volvimos a ir al cine. Lo imposible. Una película efectista. Una gran expresión del talento de cineasta de Juan Antonio Bayona, que sabe cómo conmover con imágenes y sonido. Lo mejor siempre en estos casos es que uno tenga a su lado a alguien a quien estrechar la mano, por acompañar con el gesto un momento de emoción; pero también por aferrarse a algo en medio de tan creíble infierno de agua, lodo, sangre y viento. Parece que te lleva. Tan creíble que me pareció que la gente se contagió del tsunami y quiso dejar muestras de su paso. La sala grande estaba bien —nos dieron de los laterales— y la media de edad, superior, seguro, a los treinta años. Así y todo, el espectáculo, espantoso. Palomitas por los suelos, vasos volcados, bolsas de plástico entre las butacas... No eran jovencitas las señoras que a nuestro lado removían ruidosamente el fondo de sus bolsas hasta el minuto cien de la película, no. Lo dicho; allí, señoras y señores de edad provecta. Y sucia. Impresionante hasta lo imposible. Así me gustan a mí las críticas del cinematógrafo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Deberían prohibir semejante merienda-cena. Además del ruido y del olor, el gesto displicente del "ya lo recogerá el que aquí trabaja".