martes, noviembre 19, 2013

Glorias de Zafra (I)


Si la vida me da salud llevadera me gustaría escribir aquí una serie de textos breves con este título de Glorias de Zafra, a modo de crónicas íntimas de mis estancias en donde nací. A los más cercanos no tengo que decir que se trata del título de la obra que durante mucho tiempo fue el principal estudio histórico —con todos sus defectos— sobre Zafra. Mi hermano —que lleva años enmendando felizmente esa falta— escribió un justo artículo sobre este libro de Manuel Vivas Tabero, Glorias de Zafra o recuerdos de mi patria, Madrid, Sucesores de Rivadeneira, 1901: José María Lama, «El cura Vivas y la Zafra de entresiglos (I centenario de Glorias de Zafra)», en Cuadernos de Çafra, I (2003), págs. 65-91. Allí cuenta algo que viví en primera fila: cómo compró la obra por quinientas pesetas a un familiar de Vivas Tabero que conservaba ejemplares en rama; y cómo lo encuadernó en Castro, la imprenta y librería que estaba frente a la iglesia de Santa Marina y en la que compré algunos libros que aún conservo en mi biblioteca, lógicamente. Serán, las que sean, glorias bien distintas; modestas, si cabe la contradictio in terminis. Tan íntimas y carentes de notoriedad pública como mis estancias en una Zafra que casi no piso cuando estoy. A la que sí, sin embargo, contemplo, desde un balcón que es también una especie de matacán de mi memoria. La memoria que me muestra en la acera de enfrente a la de la casa de mi madre, al volver del colegio con un vecino, una imagen nítida: él me tira a las piernas su cartera de cuero, caigo de bruces; y yo me aguanto el llanto hasta llegar a casa y veo a mi madre que abre la puerta. Me abrazo a ella y rompo a llorar pegado a su delantal. En esa casa la memoria se activa. Es curioso; allí terminé de leer un libro que también habla de la memoria: El mundo, de Juan José Millás. Allí (aquí), en este espacio, en esa casa, he terminado de leer muchos libros. Últimamente, lo tengo asociado a lecturas. Y a la memoria. Y al amor de madre.

2 comentarios:

Á.V. dijo...

Ánimo con ese noble empeño, amigo. No podías empezar mejor. Glorias y Zafra, bonita pareja. Abrazos.

Gema dijo...

Preciosa estampa en palabras.