viernes, octubre 03, 2008

Literatura fascista española


Para Martín, que me ha dejado
un comentario en mi entrada del 15 de septiembre
sobre Paco Espinosa y El País, ahí va esto,
escrito desde hace semanas
y no publicado aún.


A mis 46 años... (perdón). A sus 85 años, mi madre sigue dándome un dinero por mi cumpleaños para que me compre algo. Este agosto me compré con su dinero los dos volúmenes de la nueva edición de la Historia de la literatura fascista española de Julio Rodríguez Puértolas (Madrid, Ediciones Akal, 2008). No puede decirse que sea un hallazgo, dada la edad de la obra (1986); pero sí que lo fue desde que me enteré de que Akal la había reeditado. Me perdí en su momento la atmósfera que en los medios generó su publicación; y ahora, al parecer, también me pierdo algo, porque no he visto mucho escrito sobre esta reedición que incorpora una interesante crónica de lo que fue la primera edición (ver el “Prólogo a la segunda edición” del autor, y, sobre todo, el “Epílogo a la segunda edición”, de César de Vicente Hernando).
El problema (?) de esta Historia de Rodríguez Puértolas, que siempre he estimado como un interesante testimonio descriptivo, está en el centro de su título: literatura fascista. Si uno reconoce su valor en lo que tiene de testimonio, recuento, ensayo histórico, se topará con la fragilidad del concepto, en muchas de sus páginas, tal y como aquí se utiliza, de literatura; y con lo mismo para el de fascista. Sobre todo en lo referido a la época posfranquista. El ejemplo reciente de Jiménez Losantos y de las obras que se citan es ilustrativo, tanto en lo literario como en lo fascista. Quizá por eso, en lo de lo literario, se resiente esta obra en cuanto a su poso analítico. Quizá, también, lo ideológico a veces pesa demasiado. Puértolas considera a Gonzalo Torrente Ballester “escritor falangista”; sin embargo, Rodríguez llama a José María de Areilza “ex-falangista”. Todo esto, sin análisis literario; que a lo mejor no es el propósito de la historia. Algo, que a los que nos dedicamos a esto, también nos gusta.
En fin, mis simpatías por esta obra que me agrada tener en esta edición remozada y ampliada, en estos días en los que seguimos viviendo lo que señalan Rodríguez y Puértolas en el prólogo a esta segunda edición, cuando hablan de la ceremonia de la confusión que seguimos viviendo, desde 1986.

Nota para Martín: con respecto a la edición anterior,
ésta contiene un prólogo nuevo, un epílogo de César Vicente Hernando,
y páginas nuevas con actualizaciones, lamentables por su objeto, sobre la “cenagosa ola de revisionismo histórico”.

3 comentarios:

Patricio de España dijo...

En la primera edición, Puértolas, que tiraba con bala, calificaba a Trieste, la editorial de Andrés Trapiello y Valentín Zapatero de "editorial especializada en recuperar, a lo que parece, la vieja literatura del fascismo español" y unos cientos de páginas más adelante la citaba en el mismo párrafo que a la revista de Fuerza Nueva y el diario El Alcázar. Por supuesto, a Trieste le dieron el paseo.

Anónimo dijo...

Miguel Angel, lo de recibir dinero en los cumpleaños de las madres, de tías solteras e incluso de abuelas es una de esas cosas maravillosas que hacen que la vida sea una cosa digna de vivirse.
En cuanto a la nota de Patricio recuerdo que las publicaciones de Trieste se saldaron en los VIPS y que valía 375 pts cada libro. Cómo no andaría uno de cash que después de acariciar aquellas maravillas las dejé allí y me volví a casita silbando con las manos en los bolsillos. Sólo años después he conseguido comprar algunas comprobando que lo del libro es como lo de la gasolina (la última presa cazada las elegías de Eloy Rosillo 75 euros).
Javier castro

Martín dijo...

Muchas gracias, Miguel Ángel, por la dedicatoria. Lo de calificar a Torrente Ballester como "escritor falangista" también me parece fuera de lugar, eso sería un buen calificativo para Rafael García Serrano, pero Torrente Ballester, que yo sepa, después de la guerra hizo pocas profesiones de fé falangista y se dedicó a hacer buena literatura. A mí la primera edición de Puértolas me parecía interesante, a pesar del tono polémico que adoptaba. En cuanto al comentario de Patricio de España, no creo que nadie "diera el paseo" a la editorial Trieste, sino que después de décadas de franquismo la gente tenía poco interés por autores de esa ideología, aunque pudieran tener calidad.
Gracias por la información, consultaré el libro por las adiciones. Saludos. Martín.