lunes, mayo 23, 2016

Pureza Canelo, académica del Oeste


© Fotografía de Javier Sánchez Pablos, diario Hoy.
Pasado el mediodía de este sábado pasado, comenzaba su discurso de ingreso en la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes la poeta Pureza Canelo (Moraleja. Cáceres, 1946). Electa desde septiembre de 2013, la escritora ocupará la medalla número 3, que dejó vacante el pintor pacense Julián Pérez Muñoz, fallecido en 2009, a quien se dedican algunas líneas del exordio agradecido —José Miguel Santiago Castelo en la memoria— de un discurso atípico por poético. Frente al carácter ensayístico y erudito de la mayor parte de estas piezas oratorias, Pureza Canelo eligió al «patito menos acariciado del estanque literario», que aquí sería el estanque académico. Que yo sepa, desde el discurso de ingreso de Manuel Pacheco en 1991 con La poesía y mi poesía, no se escuchaba algo tan sentidamente poético y personal, sin despreciar las éticas y poéticas del de Joaquín Araújo en 2012. Oeste en mi poesía fue el título elegido por la escritora, impreso ya en el libro que se entregó a todos los asistentes, con la contestación del académico musicólogo Antonio Gallego Gallego, y una extensa «Bibliografía (1971-2015)» elaborada por José Manuel Fuentes García de las obras de Pureza Canelo y de una amplia selección de los estudios sobre ella y su obra. Mucha gente conocida en un repleto —di fe desde una cómoda última fila— salón de actos en el que había representantes institucionales —de la Secretaría General de Cultura de la Junta de Extremadura, de las dos diputaciones provinciales, de los ayuntamientos de Trujillo y de Moraleja...— y, con otras motivaciones, muchos amigos y cercanos, como las trabajadoras del Archivo-Biblioteca de la Diputación Provincial de Cáceres —Queca Fajardo incluida—, con Adrián Guzmán, responsable actual, y Víctor M. Jiménez Andrada, técnico informático, que velan, además, por el creciente archivo personal y biblioteca de Pureza Canelo desde su donación en 2007. Me alegró mucho saludar a Ada Salas, a Pepe Teruel y a José Antonio Llera que vinieron desde Madrid; a Juan Ramón Santos y a Fátima —en un reencuentro después de muchos años—, o a Nicanor Gil, desde Plasencia; a los hermanos Sáez Delgado y a Julia Pérez González, que llegaron desde Badajoz. A Fernando Pérez Fernández y a Urbano Pérez; y a José Antonio Zambrano, a Mª José Hernández y a Antonio Blázquez... Pureza Canelo estaba encantada. Le habría gustado que allí estuviese todo el mundo, para decirle que ella quiere contribuir a cambiar algo las cosas. ¿Qué cosas? Eso tendrán que decidirlo los académicos en los próximos años. Por el momento, nos queda esta manera de decir oeste que nos ha mostrado esta escritora, que se considera «habladora de un campo humano y poético sin fronteras»; y que, en fin, en los últimos años se ha empeñado con ganas y razón en su «oeste multiplicador». Me alegré de haberme estrenado en estas ceremonias con algo así.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Madroñera? Que yo sepa Pureza Canelo nació en Moraleja.