domingo, octubre 16, 2011

Pequeña patria huida

Sería injusto con la trayectoria poética de Antonio Carvajal (Albolote, 1943) si dijese que es este un libro sorprendente. Porque no es un adjetivo unívocamente elogioso, aunque yo quiera darle ese significado, y porque parece que lo es por insólito; y nada más esperable dada la calidad de la obra poética del granadino. Deslumbrante es este Pequeña patria huida que ha abierto otra prueba del buen hacer editorial de Antonio Piedra, esta nueva colección de “Maravillas concretas” —el verso del guilleniano “Mas allá” de Cántico—, que dirige junto a Eduardo Fraile, y que promueve la Diputación de Valladolid con la colaboración de Ámbito Ediciones, y que no me ha costado trabajo adquirir a través de una librería cacereña. El nombre que el lector encuentra en la dedicatoria de la primera parte del libro corresponde a la persona que me lo recomendó: Jesús García Calderón. La sabiduría fonoestilística de Antonio Carvajal tiene aquí su patria y su música —"Música o patrias" es el título de la segunda parte. Y es un goce de lectura lo que quizá sea para algunos alarde innecesario. Ay, espero que no haya que reclamar aquel "Inútil como el lirio", de Cernuda, que es el primer rostro literario con la que me encuentro en este libro de Carvajal, en el poema "De Monreale hasta Agrigento", que parece —y es— un poema de inspiración italiana, como el origen de su circunstancia —supongo—, y, sin embargo, es —también— el primer ejemplo del paseo por la gran literatura que es Pequeña patria huida. El otro nombre que como puntal se ofrece en esta obra es Góngora, cómo no. Si vale aquí encarecer poemas, dejo el "Intermedio más y menos galante" como una sección gongorista y conceptina, y me quedo con el principio, ya citado, con las "Pequeñas odas", y el final, qué poema, "Los velos, el viento". Qué poema. Con su circunstancia, su motivación —la obra del artista granadino Ricardo García—, y, sin embargo, con una proyección estética y conceptual admirable.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez más aburrido este blog.

Carlos Medrano dijo...

¿Por qué quien bosteza utiliza la descalificación anónima por huir de su aburrimiento? Si por algo se caracterizan las personas nombradas en esta entrada es por la exquisitez de sus cualidades y obra. Como cualquiera que hace algo con su mejor entrega. Y si algo debo a esta información es el deseo de querer adquirir este libro en mi visita a Valladolid próxima. Al conocerlas, si acaso se me produjo alguna nostalgia por lo que en la ley del tiempo inevitablemente ha ido cambiando y la distinta medida con que cada uno ha vivido algunos recuerdos y palabras. Por otro lado este blog si por algo se caracteriza -como muchos- es por la generosidad de compartir unas inquietudes cuya lectura hace tiempo que entra con todo gusto en mi casa. Nunca le he pedido tener que entender yo de todo lo que habla, pero siempre lo he recibido desde el claro interés de lo que cuenta. En él no he visto circular ni un día ni el vómito ni las descalificaciones. Tal vez no haga falta decirlo. La generosidad ha sido dejar pasar esta insidia. Y darnos cuenta que en su inanidad esta inútil costumbre no tiene ningún valor y sobra.

Miguel A. Lama dijo...

Gracias, Carlos. Un abrazo.

Isabel Román dijo...

Mi desprecio personal para éste y para todo comentario anónimo, aquí y en cualquier parte de la Red. Ya sabemos que Internet es un terreno estupendo para mirones con poco oficio, envidiosos, cobardes e inmaduros que tiran la piedra y esconden la mano.
Por supuesto, Anónimo, no entiendo tu "masoquismo" al entrar en un blog que no te interesa. Seguro que entre los millones de blogs que existen en el mundo encontrarás algunos que te agraden.
Además, puedes practicar idiomas si entras en blogs ingleses, alemanes, franceses, portugueses... donde dejar tus constructivos comentarios en estas lenguas. Y por supuesto, puedes crear tu propio blog con tu nombre, y leer los comentarios firmados y anónimos de tus lectores.

Miguel A. Lama dijo...

Razón tienes, Isabel

Carlos Medrano dijo...

Lo importante, Isabel, es no caer nosotros en "desprecios". Yo personalmente no hubiera dado paso a esas palabras propias del vicio de escupir o dar patadas a escondidas. Pero dado que ahí entraron, mejor responderles a su inútil sentido, que es reafirmar que no caben en nuestra manera de mirar y actuar que tenemos. El ánimo, ante todo limpio. Sé que cuesta al principio, pero lo que no me gusta del mundo no me puede generar odio, porque entonces ya se ha roto lo mío. Y mis manos y mis ojos son lo mejor que tengo para mí mismo y para la gente que quiero. Es la fragilidad del cuidado y lo amoroso que también crece, hasta que un día te das cuenta que no se rompe, o que no te afecta si un día hay alguien que se burle.

Yo me quedo con el libro de Antonio Carvajal (y esa dedicatoria a Jesús García Calderón), la edición de Antonio Piedra en la Fundación Guillén y la entrada elogiosa y trabajada de Miguel Ángel. Y te digo, voy a adquirir y leer el libro.

Isabel Román dijo...

Tienes razón, Carlos. Y me gustan mucho el buen corazón y el buen sentido que trasluce esa observación que me haces.Hay que quedarse con lo bueno; en este caso,saber de un nuevo libro interesante. Para mí, como profesora que ahora está explicando a Góngora y la herencia gongorina en la poesía contemporánea, especialmente interesante saber de este poemario y de la sección gongorina a la que se refiere Miguel.
Un abrazo afectuoso para Miguel y para ti.

F. D. Cano dijo...

Nunca he comentado nada en este blog por reparo, ya que soy alumno de M. A. Lama y mantengo siempre bastante la barrera profesor/a-alumno/a, pero en este caso me parece muy oportuno decir algo ante tan desafortunada crítica.
Como seguidor de su blog y como alumno no siempre encuentro sus entradas o sus clases interesantes, pero si me aburro me aguanto, en el caso de las clases por razón evidente, y si el aburrimiento me viene por la lectura de su blog, callo, a no ser que tuviese una crítica constructiva y razonada, algo obvio a mi entender.
También dice mucho de M. A. Lama que recuerde la libertad de expresión dejando el comentario de Anónimo, aunque no aporte nada.
Soy de pocas palabras en todos los sentidos salvo con gente de confianza, pero al menos, si hablo, que sea dando la cara y razonando, que para eso somos seres dotados de inteligencia (aunque cabría matizar).

Totalmente de acuerdo con Isabel Román en mirar lo positivo, más cuando yo soy de los que están recibiendo sus clases sobre Góngora y agradezco cualquier información extra que me pueda servir en el futuro.

Carlos Medrano dijo...

Saludos, mi "aguerrida" Isabel, y bien que emplearía unas horas en oírte leer y hablar del cordobés complicado y genial que ahora explicas, que siempre fue placer escuchar de poesía. Y disculpa si en mis otras palabras se coló alguna tontería a horas indebidas y trasnochadas.

Iván dijo...

A mí me ha gustado mucho el texto y me ha interesado especialmente, pues creo que Antonio Carvajal es uno de los poetas españoles contemporáneos más ricos y sugerentes, y que mejor han sabido lidiar con la herencia del barroco y, después, con la del modernismo. De aburrido, nada de nada. Gracias y un saludo.