sábado, febrero 14, 2026

Dibujos de la Fundación Tatiana

No es extraño que alguien pague más o haga el esfuerzo de viajar lejos para disfrutar de algo muy apreciado, por su gracia o por su rareza. Por eso, es fantástico tener ese placer sin necesidad de pagar nada ni de desplazarse mucho. Me ocurrió hace unos días aquí, al lado de casa, en el Palacio de los Golfines de Abajo, sede cacereña de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, en donde, hasta el 15 de abril se puede visitar la extraordinaria exposición de la colección de dibujos de la Fundación que ha comisariado Anna Reuter, experta en dibujo y estampa antiguos y especialista en la obra gráfica de Goya. La mayor parte de la muestra es de dibujos inéditos, que nunca se habían expuesto, salvo cinco, que estuvieron en la Exposición de dibujos originales. 1750 a 1860, que organizó en Madrid en 1922 la Sociedad Española de Amigos del Arte: unas acuarelas de principios del XIX de José Rivelles y Helip y el excepcional dibujo La Aurora de José Elbo, que son los que reciben al visitante, junto al álbum primorosamente encuadernado —en París— en el que Narciso de Salabert y Pinedo (1830-1885), VII marqués de la Torrecilla, había conservado los dibujos de su colección. El resto, hasta setenta piezas, está organizado en cuatro ámbitos temáticos más: «Trazas de arquitecto», en el que destaca un desconocido diseño de 1691 para la antigua Puerta de Alcalá de Madrid; «Esplendor barroco y reglas académicas», con obra del siglo XVII y algunos apuntes de estudio vinculados al mundo de la Academia dieciochesca; «Un siglo romántico», que es la sección más numerosa, y que se articula en varios apartados que recogen una diversidad de asuntos y motivos que van desde caricaturas o dibujos sobre el mundo animal, sobre batallas y ejércitos, a los dedicados al viaje o tipos, lugares y escenas costumbristas. Aquí se encuentran dos singularidades del conjunto: el primer retrato conocido de Isabel II como reina de España, dibujado pocos días después de su proclamación en octubre de 1833, y que sirvió para acuñar las primeras monedas y medallas conmemorativas; y un delicado y sugerente dibujo de Théodore Géricault, el autor de Balsa de la Medusa, fechable hacia 1821-1823 y registrado como Caballo tordillo en una herrería. Por último, la sección «Mujeres pintoras» cierra la muestra con obras de una autora de renombre, Hortense Haudebourt-Lescot (1784-1845), y otra aficionada, María Dolores de Salabert y Torres, hermana del VI marqués de la Torrecilla, con unas acuarelas de esta, fechadas en 1813, con escenas pastoriles que estarían incluidas en el álbum por cortesía familiar. Enormemente atractiva exposición, que, además, está montada con exquisito gusto, y que retengo y revisito ahora gracias a la espléndida edición del libro-catálogo elaborado por Anna Reuter La colección de dibujos de la Fundación Tatiana: un singular tesoro desconocido (Cáceres, Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, 2025, 194 págs.). 

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