lunes, febrero 20, 2017

Libros

En nada tendré estantes nuevos para mis libros. Viene el carpintero a casa. Dicen algunos que pronto me obligarán a mudarme, que me empujan, que ya no caben. Cierto. Por eso voy invadiendo otras habitaciones con estos dispares compañeros. Me he acordado de lo que leí que decía Richard Heber sobre que ningún caballero puede vivir cómodamente sin tres copias de un mismo libro. Una debe poseerla para enseñarla, y tiene que conservarla en la biblioteca de su casa de campo. Otra deberá tenerla para su lectura y consulta en su biblioteca habitual. Y como prestar un libro es algo sin duda inconveniente, deberá poseer una tercera copia al servicio de sus amigos. Tampoco hay que llegar a eso; digo yo. Mientras tanto, los libros se acumulan. Uno de los últimos que ha llegado es Estar no estando (Un viaje extremeño), de Antonio Moreno (Fundación Ortega Muñoz y Pre-Textos, 2016), que merece una lectura coterránea.

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