Dos horas caminando entre los castaños del Valle del Ambroz. El silencio de aquel boscaje, su color, el encuentro con alguien que miraba hacia el suelo, que recogía castañas o que buscaba setas. Un día festivo, el de Todos los Santos, con un aire distinto. Y qué luz. Nuestros pasos, sobre la tierra húmeda y blanda, han fijado en este espacio exacto un doble goce visible y fabuloso.
También, claro, Hervás. Grato encuentro con Delia Sánchez-Matas y Miguel-Lorton, su marido, en uno de los locales más interesantes de nuestro entorno: el bar-librería “Las Flores”, que regentan Ana y Manolo, y en el que uno puede encontrarse —como nos ha pasado hoy— a Chano —Marciano de Hervás—, todo un personaje de allí y un apasionado estudioso de la historia de aquello, principalmente de los judíos. Los de Hervás, los de Plasencia, de Candelario, de Coria... Una bandera del Atlético de Madrid, las últimas novedades editoriales, libros de saldo, revistas, la lotería primitiva, un televisor apagado.... Abren a las nueve de la mañana y cierr
an a las ocho de la tarde. Ayer no; ayer se iban a la una del mediodía.
viernes, noviembre 02, 2007
El Ambroz
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miércoles, octubre 31, 2007
Bécquer en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
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martes, octubre 30, 2007
Manga Ancha (0)

De Emilia Torrado recibo el número 0 de la revista Manga ancha, de la que hablé aquí el primer día de octubre.
Me agrada mucho encontrar imágenes tan conocidas y cercanas para mí como las de las creaciones de Antonio Gómez. Y, cómo no, de los poemas de María José Flores. Pero también la oportunidad de leer a algunos poetas marroquíes como Zohra Almansouri, Mohammed Bennis, Salah Boussrif y Hassan Najmi. (Qué buenos recuerdos de un encuentro en la antigua Facultad de Filosofía y Letras, en aquella 'capilla', hace algunos años con los poetas marroquíes que leyeron sus versos. Hace ya algunos años). Y otros poetas, más conocidos, portugueses. Con Fernando Pinto do Amaral me encuentro en tantos sitios...
La cubierta de aquel número Cero —¿de 2004?— es obra de Máxima Pérez.
Gracias a Emilia Torrado por completarme la colección de esta revista.
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lunes, octubre 29, 2007
Ser querido y la materia de los sueños
Le he escuchado hoy a José Luis Borau que no hay cosa más bonita que ser querido. “No hay mayor regalo —creo que ha dicho— que se pueda dar a un hombre que el ser querido.” Borau ha recibido el I Premio al Cine y los Valores Sociales, y ha hecho estas declaraciones con el convencimiento de que se trata de algo no merecido.
Las circunstancias de un día han convertido esta frase del autor de Furtivos o de Tata mía en un bálsamo confirmativo de un cierto tipo de felicidad indefinible. Ser querido, sí. Y querer. Querer como se quiere en las historias más impresionantes que la literatura nos ha permitido leer. Querer como en la vida que tantas veces ha pasado a la literatura, a la letra impresa, a las canciones escuchadas con pasión. Querer, que es una de las energías alternativas sobre las que aún no ha investigado nadie. Que no investiguen, a ver si van a llegar las multinacionales y van a ponerle precio a la materia de los sueños, a los sueños, a la materia. Eso.
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viernes, octubre 26, 2007
Esparpitaos
En el libro de Manuel Bohórquez sobre Tomás Pavón. El Príncipe de la Alameda, del que he hablado aquí en items anteriores, se recoge una necrología del cantaor publicada en el Diario de Sevilla del 3 de julio de 1952, firmada por el seudónimo “Jatifal” y titulada “Responso al Rey de la sigueriya”. Merece la pena leerse. Habla de una fiesta que tuvo lugar en una finca al lado de Dos Hermanas que tenía un abogado sevillano, en la que cantaron Manuel Torre y Tomás Pavón, y, a la sonanta, Manolo el de Huelva. Pero lo que me interesa de ese artículo de hace más de medio siglo es una palabra: esparpitaos. La emplea el autor de aquel texto para referirse a Manuel Torre cuando arrancó una seguidilla “con los ojillos esparpitaos”.
Llevo más de dos meses prendido de esta palabra soberana. Lo sabe mi amigo José Antonio Zambrano, como ya dije. Y también lo sabe mi compañero y amigo Antonio Salvador Plans, que se pirra por una palabra que desentrañar. Dar a Antonio una palabra para que averigüe es lo más parecido al gesto de un sabueso que olisquea. Y es que en pocas horas ya tenía yo las referencias oportunas que documentaban la palabra soberana. Aparece en un Vocabulario médico empleado en el área de Educación Física, de Julio Ángel Herrador y Mª Aránzazu Núñez, como respuesta de un alumno para “ojos desencajados o vueltos hacia arriba”. El alumno había escrito: “con lojo esparpitao”. Genial. El Alcalá Venceslada (el Vocabulario andaluz) trae esparpitado como “con los ojos muy abiertos” y una saeta:
er mejó de los nasíos;
los ojos esparpitaos
y el rostro descolorío.
Bonito, bonito. En el Tesoro léxico de las hablas andaluzas, de Manuel Alvar Ezquerra, se encuentra esparpitado, que remite a desparpitado, que se da como adjetivo: “Con los ojos muy abiertos”. También “atónito, espantado”, documentado en el citado Alcalá Venceslada, en el Primer viaje andaluz de Camilo José Cela, y en el vocabulario jerezano de Juan de la Plata, El habla de Jerez.
Apasionante.
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Selectividad

Otro gallo cantaría si se propusiese como ejercicio para resolver en Selectividad un texto como el de arriba. No sé si el verbo “rescantar” es conocido por el común; pero estoy convencido de que la puntuación y la sintaxis no son extrañas, y menos una expresión tan hialina como “a lo Capello”. Así, de subtitular.
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jueves, octubre 25, 2007
Burgos


He traído estas fotos —tengo más y mejores— de la Catedral de Burgos para Carmen, que no la había visto limpia. No han terminado la limpieza, pero el martes por la mañana estaba así. Quizá no se aprecie bien; no sólo por las posibilidades de mi cámara, sino por la luz escasa de un mediodía encapotado, amenazante de lluvia. Veinte horas después dejaba que se alejase esa luz difusa y húmeda a través de la luna trasera de mi coche, camino de Madrid.
Sí, si subí por Valladolid, bajé por Madrid. O lo que es lo mismo: Zi zubí por Valladoliz bajé por Madriz. (Esto, sin duda, necesitará de una nota al pie —ya la preciza para los no avisados— dentro de cien años).
Madrid, lluvioso también. Pasé por la Nacional, la Biblioteca. He renovado mi carnet. ¡Qué maravilla! Todo estupendo. Me hicieron una foto con una webcam y al poco rato ya tenía mi tarjeta —de INVESTIGADOR— remozada. Charlé un rato con el sabio Julián en la parte restringida de la Sala Cervantes, después de haberme asomado a la zona de lectura de esa misma sala sin ver a nadie sospechoso de robar nada. Claro que, antes, en el acceso de todo, el personal de seguridad me examinó de arriba abajo. El pobre se quedó algo estupefacto al hojear mi cuaderno en busca de papeles sueltos. No los encontró, pero sí que se topó con una entrada para acceder a la fortaleza de Sagres, la tarjeta de la cervejaria ‘Dois Irmãos’ de Lagos, un resguardo del AVE de Madrid a Zaragoza y de Huesca a Madrid, amén de una entrada para ver El curioso impertinente en el Gran Teatro de Cáceres, otra para ver las exposiciones del MUSAC de León, y, lo más inquietante, en lo que se detuvo un buen rato, un recorte pegado —como todos los papeles citados— de un periódico, El País, del martes 10 de abril de este año con una carta al director de mi amigo Pedro Álvarez de Miranda, un asiduo de la Biblioteca Nacional. Eso no lo sabía el encargado de controlar todo lo que yo metía en la Biblioteca. De saberlo...; quién sabe. Estuvimos un rato el encargado de esa seguridad y yo hablando sobre el recorte de prensa pegado en mi cuaderno. Fue un diálogo extraño, casi monosilábico, que, al cabo, resultó favorable a mi cuaderno, que entró conmigo. A la salida, al presentar mi flamante carnet, el mismo guardia de seguridad volvió a hojear a conciencia —a exigencia— mi cuaderno, elevó el mentón para mirarme y me sonrió, dándome la venia. La mueca, yo sabía, era más para mi cuaderno que para mí. Lo reconozco, al bajar por la escalinata principal y señorial, di una palmada a mi cuaderno en señal de afecto. Me sentí mal de inmediato, pues parecía que habíamos robado algo.
He llegado a casa a las cinco y media de la tarde y Carmen no ha disfrutado de la limpieza de la Catedral de Burgos.
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lunes, octubre 22, 2007
Motas de pantalla

Ando a vueltas con nuevas formas de lectura y de escritura.
Casi siempre que leo en la pantalla del ordenador tengo un libro en las manos, o cerca.
Jorge Riechmann en un comentario bloguero: "Si uno ama la poesía, y vive de alguna forma cerca de ella (para eso no hace falta publicar un solo poema), encuentra en ello su propia recompensa." Lo que viene a ser que no hace falta escribir y publicar poesía para amarla. Claro.
Ramón Trecet hoy en su programa: "Mucha gente me escucha mientras come". Yo soy uno de ellos.
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sábado, octubre 20, 2007
La cabra, de Pou

La cabra de Edward Albee tiene dos subtítulos. Uno es ¿Quién es Sylvia? y el otro Notas para una redefinición de la tragedia. ¿Tendrá algo que ver con que la cabra sea un animal asociado a la tragedia griega? Lo cierto es que me interesa más ese subtítulo que la cabra y el nombre de la cabra, aunque considero que es un acierto —uno más— el título que remite a la cabra y el subtítulo que contiene la pregunta sobre el “asunto chocante” del argumento de esta obra. Espléndida y necesaria.
Lo dijo Marcos Ordóñez, que esto es una tragedia contemporánea. Vista así, y más, como reflexión sobre el género trágico, la obra adquiere unas dimensiones inabarcables. Como la envergadura del actor José María Pou. Impresiona. E impresiona también el amor de este hombre al teatro. Porque quien hace muecas, se mueve, grita en la escena —Pou— interpretando al Martin creado por Albee es quien ha dirigido, y bien, a los otros actores, a Amparo Pamplona (Stevie), Alex García (Billy) y Juanma Lara (Ross); y es quien ha firmado la traducción del texto, como lleva traduciendo desde hace treinta años obras de Noel Coward (Un espíritu burlón), Neil Simon y Marvin Hamlish (Están tocando nuestra canción) o, entre otros, Hugh Whitemore (Materia reservada). Impresionante. Pero él ya lo ha dicho muchas veces: “—Soy actor”.
Mi vecino de butaca estuvo toda la obra sin inmutarse. A mí, ante obras así, me parece algo incomprensible. Aplaudió, sí, pero no estoy seguro de si lo hizo empujado por la unanimidad (casi, pues) del público. Luego, en la calle, alguien me dijo algo parecido, como reparo, a un cierto histrionismo en algunos momentos. No lo comparto. La exageración —y el absurdo aparente, por la incomprensión—, si merece tal nombre, forma parte de la obra de Albee y es, por ello, un elemento de la interpretación en este montaje. En esta tragedia, la banda sonora es el dar voces, y el ruido que hacen los objetos que se rompen en la discusión del matrimonio Martin-Stevie, y es también el insulto en boca de Martin dirigido a su amigo Ross. Así son las cosas. La tragedia.
Poco después de la función, José María Pou comía algo en una terraza de San Juan, a nuestro lado, mientras atendía sin enojo y agradecido algún comentario de los que por allí pasaban. Algún conocido nuestro nos dijo que ya la habían visto en Madrid —en el Bellas Artes, supongo. ¿Jode? Quizá. A veces el orgullo de provincias repara en que esta obra necesaria ha tardado en pasar por aquí. Se estrenó en catalán en noviembre de 2005, y luego fue la gira por España. Por el ‘Cervantes’ de Málaga pasó hace un año. A nosotros nos ha tocado ahora. Gracias.
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viernes, octubre 19, 2007
El detallito
Hace menos de treinta horas —la precisión aquí no tiene ninguna importancia— hablaba con mi hermano José María, aquí en casa —tampoco...—, sobre el fondo del asunto que expone con fastidio y buena pluma Santos Domínguez En un bosque extranjero, su blog. Tiene razón.
Alguien tiene que aprender a valorar lo que algunos hacen; eso sí, sin llegar al extremo tan extendido de medir la calidad de lo contratado por el importe de la contrata. Yo tengo una insignia para el ojal de la chaqueta que me regalaron por haber dado una conferencia y tuve un lomo ibérico, excelente, por presentar un libro. Alguien tiene que haber decidido que ir a una ciudad que no es la tuya a dar una charla o a hablar sobre una novedad editorial no se paga. Ni la gasolina.
Otra cosa es la cantidad, y ahí, como en la pescadería, entran, como el sentido común, el mal gusto y la tontería.
Santos Domínguez, el aludido por Santos en su texto, y muchos otros hemos hecho gratis et amore mucho de lo que para otros supone un rendimiento dinerario. Algunos más que otros, y para algunos más que para otros, bien es cierto.
Hace poco le pregunté a un colega amigo que me propuso participar en un ciclo de conferencias si se pagaba. "—Por supuesto", me dijo disculpándose por no haberlo mencionado en un primer momento, y acompañándome en el sentimiento —es compañero de profesión. Ahora me han pedido la colaboración semanal en un medio, y he aceptado, sin preguntar cuánto van a pagarme. He supuesto, siempre, que me pagarán. Así que hablar de cantidades me parece de mal gusto.
Como el blog de Santos no admite comentarios, ofrezco este espacio para los que quieran escribir sobre el asunto, y, por supuesto, para que Santos añada lo que quiera y que matice.
Publicado por Miguel A. Lama en viernes, octubre 19, 2007 10 comentarios
jueves, octubre 18, 2007
Mutantes. Las palabras en la red
Es el título que han elegido los directores de estas Terceras Jornadas sobre Lenguaje y Periodismo, de la Universidad de Burgos, los profesores Antonio Álvarez Tejedor y Pedro Ojeda Escudero. Comienzan el martes 23 de este mes y culminarán la tarde del jueves 25. La lengua española en internet, la cultura en la Red, los medios de comunicación en la Red, el ciberperiodismo en la enseñanza..., son algunos de los asuntos que se abordarán en esos días, que se cierran con una mesa redonda con autores de blogs de Burgos, entre otros, Blogófago, Caminando en el Desierto, Código de Barras, que recoge también esta noticia, o Sr. K... Quiero hablar allí de “Nuevas formas de literatura y de lectura en la red: los blogs literarios”. Un poco de teoría sobre el medio, algunos ejemplos muy sugerentes de crítica y de creación literarias y el comentario de la bibliografía que va surgiendo sobre esto llenarán el tiempo de que dispongo. Una excelente oportunidad para hablar sobre un fenómeno de interés. Creo que utilizaré un lema de alguien en cuyo perfil leo la edad de 16 años. Es Ernesto Castro Córdoba, que titula su perfil con lo siguiente: “Escribo poesía, no por ello soy un poeta”. Todo un manifiesto de una parte de lo que quiero decir en Burgos.
Publicado por Miguel A. Lama en jueves, octubre 18, 2007 4 comentarios
La boca abierta

Intento pensar en cualquier cosa menos en la lengua; pero no puedo. Es inquietante pasarse más de una hora intentando pensar en todo menos en la lengua. Que se lo digan a Víctor García de la Concha, o al Diccionario, los de la lengua española. Como la mía, aunque yo no la reconozco como tal. Yo no era consciente del peligro que corría mi lengua hasta que él me advirtió. Así, estuve durante mucho rato intentando recordar un cuento de Cortázar en el que el personaje tiene que escribir sobre un concierto de jazz —creo— y no quiere hacerlo como crítico, sancionando comparativamente —dice, creo. Me parece que es en “El perseguidor”. Quizá sea porque él es argentino. No Cortázar, que también, sino mi dentista. Fue sólo por distraerme, por pensar en algo que no fuese la lengua. Mi dentista la definió como “curiosa”, porque se mueve hacia delante y corre el peligro de ser rebanada por la pulidora, si así se llama, que iba limando mis dientes hasta dejarlos notablemente mermados. Luego vendrán tiempos mejores, me dije —me dijo—, cuando sobre mis maltrechas piezas estén las espléndidas fundas de fina porcelana que ya tengo.
Me mantuvo con la boca abierta durante una hora, con un tubito colgado de la comisura derecha que aspiraba la saliva a un ritmo alarmante. Seguí pensando en mi lengua —española. No debía reírme; pero me detuve en lo de ‘española’, contagiado por el Presidente del Gobierno, de España. Pero hablar de España, inevitablemente, me llevó a pensar en la lengua, en mi lengua, tan española como mis brazos o mi nuca, así que volví a intentar volar con el pensamiento a través de la ventana que tenía enfrente, la que da a una calle por la que bajan siempre los coches de esta ciudad, y recordé cuando jugábamos de niños a adivinar la terminación de la matrícula del próximo coche que pasase. Así estuve un buen rato, hasta que pasó el peligro.
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lunes, octubre 15, 2007
El Príncipe de la Alameda (II)

“Sus discos son buenos, pero no dan la auténtica medida de su calidad como cantaor”. Leo esto en el libro de Bohórquez, mientras escucho a Tomás Pavón. Lo dijo al autor de mi libro Eloísa Albéniz, cuñada de Pavón, cuando tenía 93 años.
Le pasa a estos divulgadores apasionados de lo que viven. Manuel Bohórquez dedica mucho espacio a generalidades sobre el flamenco y menos a Tomás Pavón, del que tiene los datos que tiene, los que dejó una figura casi secreta del flamenco. Interesantísima. Para contarnos que el palo preferido de Tomás es la soleá nos dice que se trata de una estrofa de tres o cuatro octosílabos, que se acompaña de guitarra “por arriba” o que es probable que provenga de los antiguos jaleos. Por eso digo lo que digo.
Por cierto, al poco de escribir aquí mi primer texto sobre Tomás Pavón, me llamó mi amigo el poeta José Antonio Zambrano, gran aficionado al flamenco y autor de unas maravillosas Soleares. A cantar las doce, publicadas en 2004 en la colección “Lunares” de De la Luna Libros. “De la mar el agua clara, / la memoria de la arena / y el silencio de las barcas. // Dejadme poner al sol / cada sorbo de la vida / y el rastro de mi pasión.” —¡Toma ya!
En la conversación sobre Pavón, el poeta Zambrano empezó a largar por esa boca anécdotas y cosas del flamenco que están en el libro de Bohórquez. Así es la sabiduría de los libros. De aquella conversación salió también la curiosidad sobre una palabra: esparpitaos. Ya tengo casi listo la item referido a ella. Próximamente. Mientras, disfruto con los fandanguillos, con las soleás, con un par de saetas, con el martinete y la debla...
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domingo, octubre 14, 2007
De Monsanto a Penha Garcia

Conocíamos ya Penha Garcia y Monsanto, por este orden. Ayer, sin embargo, fue al revés. Hicimos el camino andando desde Monsanto, después de volver a ver esos núcleos de piedra granítica en calles y rincones, y de subir al castillo. A la salida de este peñascal tan visitado hoy, y antaño defensa heroica y sitio de Templarios, bajando, recorre uno un alcornocal que impresiona. Lástima tener que mirar tanto hacia abajo cuando uno camina. Pasamos por la ermita de Nossa Senhora da Azenha, a ocho kilómetros; y luego, a cinco kilómetros y medio más, se llega al pie de Penha Garcia. La subida al castillo, después de haber recorrido catorce kilómetros caminando, cuesta un poco; pero merece la pena, porque a lo que uno se asoma cuando ha llegado arriba sorprende. Los molinos de agua y las canalizaciones del profundo valle se contemplan desde la altura; los fósiles marinos en la piedra se aprecian desde cerca. Ya abajo, pues, salimos del pueblo y volvemos a casa. Nuevamente, con el buen sabor de boca de la amabilidad de la gente de Portugal, aquí, al lado de todo.
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viernes, octubre 12, 2007
Antonio Gómez y Mercedes Lara en la Galería Fernando Serrano
El sábado 13 de octubre, a partir de las ocho de la tarde, la Galería Fernando Serrano de Huelva, que no conozco, pero cuya muestra —reducida— he visitado varios años en el Foro Sur de Cáceres, abre la temporada —y van 18— con una doble exposición bajo el título
Que llevará obra de Antonio Gómez con El peso de la ausencia —el título de aquel espléndido libro objeto editado por Luis Felipe Comendador en 2001– y de Mercedes Lara con A través del cristal.
Antonio, a las nueve de la noche pondrá en escena una acción declamatoria titulada “Me acuerdo de...” sobre pasajes de su libro Me acuerdo de Cuenca, acompañado al piano por Efraín Callejo Periáñez.
La exposición estará hasta el 30 de noviembre de 2007 y el horario de visitas se dispone previa cita.
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martes, octubre 09, 2007
Olvido, Premio Nacional
Por este libro, publicado en la primavera del pasado año y al que dediqué unas líneas aquí, ha recibido hoy Olvido García Valdés el Premio Nacional de Literatura de Poesía 2007. Me alegro mucho, y —también desde aquí— le mando mis felicitaciones. El libro lo merece, y también la autora, con su trayectoria.
Hace pocos días hablábamos, por algo pendiente. Desde Toulouse, donde dirige el Instituto Cervantes de esa ciudad, y ahora con este reconocimiento, sé que hará lo posible para estar en Cáceres, en el Aula Literaria “José María Valverde”, en la misma fecha en la que el año pasado iba a leer sus poemas en el Colegio Mayor “Francisco de Sande”.
Es curioso. He escuchado la noticia por la radio, en la SER, mientras comía. Unas horas antes, hablaba con un compañero de la Facultad, de Historia Antigua, con Julio Gómez Santa Cruz, que me decía —a propósito de otras complicidades— que había coincidido como estudiante en Valladolid con Miguel Casado. Y me ha hablado de aquel tiempo, de la militancia política, y han salido nombres, como Andrés Trapiello, como Carlos Ortega, como Gustavo Martín Garzo, y, por supuesto, como Olvido García Valdés.
Ella. Y al llegar a casa, su nombre, en titulares.
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lunes, octubre 08, 2007
Con Belisa
—Pero ¿por qué sí?
—Pues porque sí.
Me ha parecido delicioso este montaje del Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín dirigido por Jaume Villanueva también. La conjunción de las marionetas y de las actrices, la excelente interpretación de Montse Morillo (Belisa) y el concepto de la obra por parte de su director, dando el protagonismo a las mujeres —las mujeres de Lorca—, a Belisa y a Marcolfa (Maite Brik), que asume y subsume el papel de Perlimplín. Aleluya erótica, poesía escénica. Una sutileza. Un recital de matices al que es muy difícil sacar todo el partido con una única función. O, quién sabe, quizá bastase con que, tras los saludos del elenco, el director explicase cuatro claves de lo visto. Sólo media horita.
Aparte de lo mucho que queda por hacer, creo que una de las más rotundas confirmaciones del apoyo de las instituciones públicas al proyecto de “Cáceres 2016” sería doblar, o triplicar, el presupuesto de determinadas infraestructuras culturales que durante años han demostrado calidad, solvencia, eficacia. Así, el Gran Teatro. Después de la función del sábado, con los silencios de la escena y el crujir de las vetustas e incómodas butacas del patio, he sentido envidia con lo leído en Hoy sobre el estreno del Teatro López de Ayala de Badajoz en el concierto de Maria João Pires.
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sábado, octubre 06, 2007
Red Babel

He pasado en esta mañana de sábado dos deliciosas horas casi completamente solo en uno de los locutorios de los estudios de Radio Nacional de España en Cáceres. Parecía una escena surreal, una soledad inquietante, propia del Hotel Overlook de El resplandor. Sin embargo, ha sido sólo mi escena visible de una sensación muy grata de cálida compañía.
He pasado dos deliciosas horas participando en Red Babel, el programa de Radio 3 que dirige Juan Pablo Silvestre, y que hoy ha dedicado a los blogs. He compartido este apasionante lado interior de la radio con Rubén, de Huesca, autor de un blog con información musical, El Capitán Lillo; con las creadoras (La Perri, Be, Misia) de Quédate a dormir, otro blog sobre lo cotidiano y lo que nos pasa; y uno más, de una divertida Kahlo, ‘hiperbloguera’, con uno de sus cuadernos encendidos de erotismos y sensualidades, Dadanoias. Y Juan Pablo Silvestre, cuya presencia sentida hoy tan de cerca —sólo por la voz; como siempre, en realidad— lo ha inundado todo. Y la música. Y la asistencia de Víctor Domingo, y la de César Peña, el realizador. Un abrazo.
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viernes, octubre 05, 2007
El llanto, de Jaume Villanueva
Ayer vimos en el Gran Teatro de Cáceres El llanto, con la dirección de Jaume Villanueva. Estuvo bien; pero la clave estuvo en la expectativa, que es como una glándula del público que ningún programador ni productor debe despreciar, y siempre está activa. (Por cierto, ayer, el público fue un tanto especial, ya que era el principio de la temporada. Yo llegué a ver a un cargo político que casi nunca iba al teatro. Claro, como si fuese una novedad.)
La expectativa fue ayer que creíamos que era una obra de teatro. Nadie podía saber por el programa de mano de qué espectáculo se trataba, en el que se leía la “propuesta de Octubre Teatral”. ¿Una comedia? Seguro que no. Una tragedia, más bien. Del elenco, se reconocía a una cantaora y a un pianista y percusionista; pero el resto, dos, “Ignacio” (Sánchez Mejías) y el “Toro”, eran actores. Y nadie sabía que iba a encontrarse con dos excelentes bailaores.
Y es que yo creo que esto influye en el ánimo del público. Porque éste, cuando sube el telón y la sala se inunda de una música en directo, bien interpretada al piano (por Rafael Plana), y la escena se llena del movimiento de dos cuerpos como los de Frederic Gómez y Nacho Blanco, cree que todo no es más que la introducción sublime de una acción teatral dialogada en la que el texto de Lorca o su silueta van a ser fundamentales. Y no.
Así, claro, el público afronta el principio de la función esperando. Y no hay cosa peor que empezar esperando en una función teatral. Porque lo que se espera no llega. Y nunca llegó.
Lo mejor fue que la espera se llenó de buen hacer. —¡Qué difícil es hacer algo así!, me dije y dije al terminar la obra entre bien sonoros aplausos. La música de Granados y los versos de Lorca, aunque parezca mentira, no son suficientes para contentar a nadie con una “propuesta”. Pero ayer fue, a pesar de la expectativa, más que suficiente. El estreno absoluto de Cáceres servirá sin duda para pulir algunos problemas de la ejecución —del cante y del movimiento—, y también para proclamar que este espectáculo merece mucho el ser visto por cuantos más amantes de la belleza mejor.
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jueves, octubre 04, 2007
En el principio de la temporada

Hoy, propiamente, comienza la temporada teatral en Cáceres. Ya tenía uno ganas de volver al Gran Teatro —entre otras veces, desde el 'Womad', con el recital de María del Mar Bonet, o desde el 'Clásico', cuando vimos, a finales de junio, El curioso impertinente. Y es que la programación para este mes viene sugerente. Hoy el ESTRENO ABSOLUTO (sic) de El llanto, sobre el de Lorca por Sánchez Mejías (1935), con dirección de Jaume Villanueva. (Por cierto, Sánchez Mejías, mis apellidos, tercero y cuarto). Y es que también podremos ver otro 'lorca', el de Belisa, y La cabra de José María Pou, y escuchar a 'Acetre'. Bien.
Y una mención para algunos de los que trabajan casi anónimamente en poner la imagen efímera de nuestra vida cultural. La reducida —y a mi parecer brillante y efectiva— presentación gráfica de todo esto por Égloga, agencia cacereña de publicidad.
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miércoles, octubre 03, 2007
En el principio del curso
Le robo parte del título de su nuevo libro a mi amigo Russell P. Sebold para contar que ayer, primer día de clases —no las tengo los lunes—, me llevé al aula esta su obra recién publicada, En el principio del movimiento realista. Credo y novelística de Ayguals de Izco (Madrid, Ediciones Cátedra, 2007). No tuve necesidad de mostrarla, enfrascado principalmente en la explicación de los objetivos y de los contenidos de la asignatura, Literatura Española del Siglo XIX, con la concreción de todos sabida sobre Novela Española del Siglo XIX, precisamente. Pero sabía que podía ser el primer acontecimiento bibliográfico de este curso que ahora iniciamos.
Lo será en estos días y, seguro, más, cuando hablemos de algunas formas populares de difusión de la novela decimonónica y de estas actitudes realistas en lo narrativo que el profesor Sebold se empeña en mostrar con razón, contra los lugares comunes de la historiografía literaria. La verdad es que es un placer comenzar un curso sobre novela decimonónica con una novedad literaria tan combativa y juvenil como la de este ensayista egregio y casi octogenario. Y, si no, y sólo por abrir boca, que se lean algunas líneas del ‘Prefacio’, en el que la sorna del profesor protesta por la reducción de un siglo a los últimos treinta años, desde 1870; habla de los especialistas del siglo XIX que pululan por los congresos, seminarios y otras reuniones, y a quienes llama treintañeros; y carga contra personalidades como don Marcelino Menéndez Pelayo o José F. Montesinos, cuya Introducción a una historia de la novela en España en el siglo XIX es calificada como “volumen absolutamente contraproducente para quienes quieran comprender la formación del género que aparentemente se estudia en él.” (pág. 14).
No me digan que esto no es un acicate sublime para aprender literatura del siglo XIX, el ‘completo’, no el de los treinta años. Y para que se lancen contra él muchos colegas.
Y a todo esto, el libro es una excelente propuesta de análisis de la obra de Wenceslao Ayguals de Izco (1801-1873), principalmente de sus novelas María, la hija de un jornalero (1845-1846) y La marquesa de Bellaflor (1846-1847), que no están editadas modernamente. Ni siquiera el autor figura en el catálogo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Sin embargo, no es ningún desconocido, ni un autor menor; no es una rareza. El libro de Sebold pone sobre la mesa una necesidad que a estas alturas puede resultar sonrojante. Continuará, claro está. (Al menos, en clase).
Publicado por Miguel A. Lama en miércoles, octubre 03, 2007 2 comentarios
lunes, octubre 01, 2007
Manga Ancha

Compré este sábado el número Uno de esta revista, Manga ancha, que no es el primero, pues parece ser que ya apareció el número Cero, lleno de poesía. No lo tengo y me gustaría hacerme con algún ejemplar. Mis referencias sobre quienes se han embarcado en este loable proyecto son escasas, aunque certeras. Sé del perfil biográfico de alguno de sus promotores, un perfil que colorea la revista de tonos como el portugués, el magrebí y el de aquí, el de la frontera extremeña con Portugal. Conozco, entre los de sus colaboradores, algunos nombres. De los portugueses, el de valter hugo mãe es el más cercano, porque le conocí en la última fase del proyecto de Hablar/Falar de Poesia; de los marroquíes el de Ahmed Bouzfour, y, sobre todo, conozco a todos los autores extremeños, desde Luis Sáez Delgado, que habla sobre narrativa contemporánea en Extremadura, pasando por Pilar Galán, o Francisco Rodríguez Criado, hasta llegar a Liborio Barrera, con un interesante texto entre Richter y Bryce, y al placentino Juan Ramón Santos.
Está editada por el Colectivo Manga Ancha, cuyos responsables son Antonio Trinidad Muñoz, Teresa Vacas Lobato, Antonia Liberal Trinidad y Emilia Torrado Sánchez. La han impreso en los talleres de Aprosuba-3, de Badajoz. La ilustración de cubierta es de José Antonio Femenía, cuyo exaltado currículo puede leerse en la página de los créditos.
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domingo, septiembre 30, 2007
De Cáceres (2)

Una protesta de Juanjo Cortés (The Funkesteins) en El Periódico Extremadura de hoy domingo por el tráfico que sigue malcirculando por la cacereña calle Caleros enciende mi indignación, con el debido respeto. Este vecino notable tiene razón. Me lo contó Lourdes, su compañera, hace tiempo, molesta, como hoy Juanjo, y confraternizando un día como vecinos de la Ciudad Monumental y aledaños. Ellos deben de tener un grueso expediente con reclamaciones y llamamientos. No hay derecho. Pagamos los impuestos.
Algunos pocos comentarios —con faltas de ortografía, como es habitual—, ha generado la opinión de Juanjo Cortés en El Periódico. Alguno habla de la vergüenza del tráfico en el Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Y tiene razón. Los mejores rincones están llenos de coches. San Mateo —qué preciosidad el rincón del Convento de San Pablo— o el Palacio de Adaneros; pero llenos de coches. Los turistas y los vecinos se desesperan porque no hay manera de sacar una foto limpia. En la Plaza de San Juan, que está prohibidísimo el estacionamiento salvo en las horas de carga y descarga, todo lo ocupan los coches, por la tarde y por la noche, y los fines de semana. La puerta del Rectorado de la Universidad está llena de ellos, como la puerta de la Cámara de Comercio, en las traseras de la Iglesia de San Juan. Así está casi todo. Eso sí, correctamente señalizado.
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De Cáceres (1)

El recorte arrugado de la última página del periódico HOY del viernes presenta un titular sobre una intervención de Bill Clinton que, con el debido respeto, debería haber encabezado la crónica, medida, poco apasionada, escéptica, y para leer entre líneas, de Claudio Mateos en ese mismo periódico referida al acto en apoyo “de Extremadura” [sic] a la candidatura de Cáceres como Ciudad Europea de la Cultura en 2016. Fue el jueves, y no acudí porque no entendí la convocatoria. Se han cumplido ya los tres años desde la propuesta y algunos aún andan adhiriéndose con discursos que reto a cualquiera a analizar.
Me alegré, porque lo pasé bien donde estuve y con quien estuve, y aproveché el tiempo. Dos personas amigas, Eduardo Alvarado e Isidro Timón, al día siguiente, coincidieron en hablarme de lo mejor del acto, la intérprete de LSE sobre las piezas de Miguel de Tena. Lo peor, la asistencia. Lástima. ¿Hay dudas aún sobre la adhesión de Extremadura, de su gobierno, de los ayuntamientos de todas sus ciudades..., al proyecto de Cáceres 2016? ¿Es necesario convocar actos así? ¿Por qué no en el Círculo de Bellas Artes de Madrid o en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona? Más inteligente, al día siguiente, Julián Rodríguez y su Editorial Periférica hacían más por Cáceres y su cultura, dando a conocer sus libros en la FNAC de Callao en Madrid. Sí.
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viernes, septiembre 28, 2007
Me llaman Calle
Me envía un mensaje Mamen Briz, del colectivo HETAIRA, para divulgar que en la página web de Manu Chao puede verse y escucharse el videoclip de éste y de Fernando León de Aranoa sobre las princesas, las sin salida, Me llaman Calle. El colectivo HETAIRA desea agradecer a ambos, a Manu Chao y a Fernando León, su compromiso en defensa de los derechos de las prostitutas, nos escribe Mamen. Me hago eco.
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miércoles, septiembre 26, 2007
Una lección de Estilística
"Pongámonos frente al poema."
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Un eneasílabo (mixto)
Para ti, que no tienes nada.
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martes, septiembre 25, 2007
Una calle para mi hermano
Mi hermano merece una calle en Zafra. La merece más que Cánovas del Castillo, que Gregorio Fernández, que el Olivo, el Almendro, el Laurel, la Cruz, que Santa Catalina y, por supuesto, que el comandante —o lo que fuese— Castejón. Mi hermano José María ha dedicado tanto tiempo y tanto trabajo, inteligencia e ingenio a su ciudad que cualquier calle sería estrecha, si así tuviese que medirse uno de los reconocimientos que merece quien decidió vivir en Zafra y dedicarse a ella. Artífice de tanto, puso en pie una de las más pujantes universidades populares de aquellos años, ideó y construyó luego un taller de educación que hoy tienen como madre varias iniciativas modernas que dan de comer a muchos; estuvo una década entregado a la política municipal como concejal del Ayuntamiento de Zafra y ha escrito uno de los libros principales de historia local —y universal— que pueden escribirse, por valiente, justo y riguroso. Por menos, algunos nombran avenidas.
El final del fin de semana, que cayó en domingo, casi como siempre, fue apoteósico. Me planté en Zafra en hora y poco con el único propósito de escuchar a mi hermano diciendo el pregón de la Feria de nuestro pueblo, quingentenaria y superior. Una pieza oratoria memorable la de mi hermano José María, que tomó como hilo de su discurso el ingenio como blasón inmaterial de nuestro pueblo. Eché en falta a nuestro amigo Manolo Peláez —y allí estuvo, como siempre, Mercedes Santos—, a quienes saludo desde estas líneas que sé que sentirán muy cercanas, por dedicadas a Josemari. Sea. Esa misma noche, después de un rato en el espléndido patio del Parador, el Castillo de los Duques de Feria, dormí en casa, en mi cama. Era tarde ya, casi la una y media de la noche; y soñé que volvía a Zafra porque mi hermano descubría el letrero de su calle en un acto multitudinario —y en vida, claro—, como el de la otra noche.
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XII Congreso Internacional de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval
Nuestra Universidad y esta ciudad de Cáceres acogen el duodécimo Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval que preside Carlos Alvar. En el ámbito de los estudios filológicos y de historia literaria es todo un acontecimiento que viene celebrándose cada dos años, y más acontecimiento hoy aquí por el marco de esta edición, que por primera vez se celebra en Extremadura y en su Universidad, en nuestra Facultad de Filosofía y Letras, en donde contamos con profesores, como Javier Grande Quejigo o Jesús Cañas Murillo, directores de este congreso, que en el presente o en un pasado reciente, hacen y han hecho aportaciones notables al panorama de los estudios medievales.
Hoy he disfrutado nuevamente escuchando a quien fuera mi profesor de Literatura Medieval, Miguel Ángel Pérez Priego, que nos ha hablado de la presencia de la poesía de cancioneros en el teatro castellano desde Juan del Encina a Lucas Fernández o Torres Naharro. Sobre la poesía del siglo XV —comencé con los cancioneros de burlas— habría empezado a investigar yo de no irse de Cáceres, cuando yo aún alumnaba, este insigne medievalista, hoy profesor en la UNED.
En un apunte de la trastienda de este blog —la que esconde esbozos previos a la publicación— tengo unos versos de Juan del Encina: “Es vida perdida / vivir sin amor. /Mejor es vivir/ pesar y dolores / que estar sin amores.” Llevan la anotación lamentosa y sorprendente de “¡Qué poca poesía medieval se lee en los blogs!” Así, sin complejos. Y tiene años el apunte.
Hoy he revivido aquello al escuchar y leer en la conferencia de Pérez Priego otros versos, de Torres Naharro, por ejemplo: “Una tierra sola, Roma,/ y un Señor, un solo Dios, / y una dama sola, vos.” O los de la Farsa llamada Rosiela tomados del Cancionero General: “No quexo de mi passión, / aunque muero en padescella, / que escusa la querella / quando la causa razón.” Qué bonito.
A partir de hoy y hasta el sábado, un montón de gente sabia —Alan Deyermond, Isabel Uría, Cristina de Almeida de Ribeiro, Juan Paredes Núñez, María E. Lacarra, Vicente Beltrán..., además de los citados y otros— pisarán las calles de Cáceres, también de Guadalupe y de Trujillo, y resonarán en ellas ecos de las cantigas de escarnio alfonsíes, de la poesía cancioneril, de la galaico-portuguesa o de la prosa de don Juan Manuel. Un grato privilegio.
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miércoles, septiembre 19, 2007
La BVPB
El otro día conversaba con una colega sobre actitudes y modos en la enseñanza de la literatura, y, en concreto, sobre los usos y abusos de internet por parte de los estudiantes —y de los profesores, añado. Me decía, entre otras muchas cosas sabias que siempre tengo a gala compartir y aplicar en mis clases, que están acostumbrándose —estamos acostumbrándonos, añado— a no visitar las bibliotecas ni las hemerotecas, a que todo —parte de todo— puedan bajarlo de la red, y que llegará el momento en que no sabrán qué es una biblioteca.
Días después de aquella conversación y vuelto a la tarea cotidiana de buscar información en la biblioteca, entre papeles y libros que huelen, y en la red, utilísima e inodora, no estoy con mi dilecta colega en aquello que decía. Y apuesto por un estudiante de filología que, sin perder el contacto con las bibliotecas —algo, por el momento, imposible según a qué altura de su formación—, saque todo el partido —y qué maravilla, y qué bien si nosotros, cuando hacíamos nuestras tesis, hubiésemos tenido esa posibilidad— a consultar desde la silla de su estudio en casa las 675 páginas de las Definiciones de la Orden de Calatrava elaboradas por Jerónimo de Mascareñas y otros, y publicadas en 1661. Sin pisar la biblioteca. Porque no es lo mismo trabajar sobre bibliografía material, para lo que es inexcusable tocar el libro, que buscar casos de oraciones de relativo en el Persiles.
Saludo, pues, la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, un proyecto del Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas para la difusión mediante facsímiles digitales de colecciones de manuscritos y libros impresos antiguos, y que incluye, por el momento, más de doscientas cincuenta mil páginas de casi mil títulos conservados en las Bibliotecas Públicas del Estado. Sin salir de casa.
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martes, septiembre 18, 2007
Grados de la barbarie
Leo la prensa del día. Hoy no trae muertos en Irak, aunque los ha habido. Los cadáveres que trae hoy el periódico llevan fríos ya cuarenta y ocho horas, porque son los de los ocho civiles que han provocado que la compañía de mercenarios 'Blackwater' haya sido privada de su permiso (?) por parte del Gobierno iraquí para trabajar en el país. Los mataron el domingo en un fuego cruzado tras la explosión de un coche bomba.
Sigo leyendo. Ingrid Betancourt, la que fuera candidata presidencial, lleva más de cinco años secuestrada por las FAR de Colombia. Durante muchos meses de ese tiempo ha permanecido encadenada, según cuenta otro secuestrado como John Pinchao, que ha logrado huir tras ocho años de cautiverio.
Entre un semáforo y otro termino, como todas las mañanas, la columna de la última página. Hoy, los “Gamberros”, de Rosa Montero. ¿Por qué alguien escenifica su deseo de hacer mal a otro quemando su retrato? Me hace dudar. O no hay diferencia entre eso y la agresión o el asesinato; o en España no hay medios en los que expresar las convicciones contra la monarquía como modelo de Estado.
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lunes, septiembre 17, 2007
José Antonio Bravo

Podrá sorprender encontrarse una esquela en un blog, o, por extensión, en la red. Quizá ahí radique una de las diferencias entre leer el periódico en pantalla o en papel. Como suelo leer el periódico en papel, lo que me sorprendió ayer fue el nombre leído en la sección de esquelas, que habitualmente leo, como hacía mi padre y sigue haciendo mi madre. A veces ocurre. Que el mazazo llega a través de la lectura consuetudinaria.
José Antonio Bravo era una de las personas más importantes de Cáceres. Alguien podrá preguntarse cómo es posible eso si no salía en los medios asiduamente, si no ostentaba cargo alguno ni se dejaba ver en los actos sociales de la ciudad. Nació bueno y trabajador, y con esas dos cualidades, poco a poco, llegó a ser una de las personas más importantes de Cáceres. O sea, que naciendo así, ya fue una de las personas más importantes de esta ciudad. Un notable empresario de aquí, un hombre profundamente religioso, abierto y entrañable, sensible a los hechos culturales y a la necesidad social de su entorno. Un ejemplo que hoy puede verse en sus hijos José Antonio, Pablo, Fernando, Jesús Carlos, David y en su hija Begoña, en cuyos gestos y pasos en la vida he visto siempre la huella de sus padres, de José Antonio, que en paz descanse, y, por supuesto, de Nandi, la madre de todos, a quien ayer abracé.
Ya jubilado él, me lo encontré en el Paseo de Cánovas después de un tiempo sin vernos. Nos alegramos del encuentro. Me contó que colaboraba con Cáritas y que iba al banco, para acompañar a un toxicómano en rehabilitación, y ayudarle a cobrar su subsidio y, de paso, a convencerle para gastarlo bien. Luego, con Nandi y con él, varias veces, recordando los tiempos aquellos, hace más de veinte años, y sus hijos... Aquellos tiempos en los que esta familia regentaba la cocina y el bar de la Residencia Universitaria San José en la que vivimos un tiempo un grupo de personas que hoy recordamos con cariño a José Antonio. Allí, con él, hablábamos de literatura, hacíamos una revista —Residencia— en la que los suscriptores en los primeros lugares de la lista —por orden alfabético— eran los Bravo; allí, en alguna de aquellas noches jugando a los dados y tomando algo comenzó a fraguar el proyecto de abrir un restaurante en la Plaza Mayor, lo que fue El Puchero. Claro, nosotros queríamos que abriese una especie de café literario y bohemio; y José Antonio, más inteligente y mayor —tendría unos cuarenta y ocho años— que unos estudiantes de segundo o tercer año de carrera, no nos hizo caso y montó un negocio importante, para dar empleo a muchos. Allí organizamos el Premio Aldecoa de Cuentos, con Josefina R. de Aldecoa, con José Antonio Gabriel y Galán, con otros colegas de la Facultad. Lo ganó Santiago Aragón y el segundo lugar fue para Carmen Galán, y ambos publicaron sus cuentos en la revista Anaquel, en 1987.
José Antonio vivía estas iniciativas con pasión. Nos ayudaba, desprendido. Cuando, por aquellos años, unos amigos alquilamos un piso sin muebles en Cáceres, nos dejó las llaves de su chalet en Malpartida, adonde acudimos con una furgoneta y nos llevamos de allí electrodomésticos, sillas, enseres varios. Fue aval de todos los amigos que, cuando crecimos, nos dimos cuenta de que también era aval de muchos cacereños para más importantes empeños. Así era, generoso, como su sonrisa. Lloro su muerte.
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sábado, septiembre 15, 2007
Vasos comunicantes
He recibido el último número (37) de Vasos comunicantes, la revista de la Sección Autónoma de Traductores de la Asociación Colegial de Escritores, cuando estaba escribiendo un texto sobre la lengua, sobre mi lengua. No sé si lo terminaré, a pesar de que no es largo. Si lo termino, no sé si lo publicaré aquí. Supongo que sí. Ha resultado una curiosa coincidencia recibir esta revista que habla de las lenguas y de sus trasvases.
Tiene como saluda un texto merliniano, militante, llamativo, en el mejor de los sentidos, invocador. De Mario Merlino, el director junto a Carmen Francí de Vasos comunicantes, traductor de Lobo Antunes y de Nélida Piñon. A Mario Merlino lo conocí hace casi un año en Cáceres en el último encuentro de Ágora. El debate peninsular, que tiene su presencia en este número en los textos de traductoras como Ana Belén García Benito o Eloísa Álvarez.
“Nuevas batallas por la propiedad de la lengua” es uno de los textos de este número que más de lleno me ha llegado mientras yo pensaba en mi lengua. Se trata del texto de la conferencia de Marcelo Cohen (traductor de Jane Austen, Henry James o Clarice Lispector, entre otros muchos) que en lo que tiene de crónica de una parte de la propia vida resulta interesante y en lo que tiene de referencias al mundo de la traducción lo mismo.
Luego me he enterado de la concesión del XVIII Premio Stendhal de traducción que convoca la Fundación Consuelo Berges y que ha recaído en Ascensión Cuesta por su traducción de la obra de Léon Bloy Historias impertinentes, editada por Menoscuarto. Ignacio Echevarría hizo la presentación del acto de entrega, y por su texto de nuevo aprendo con las consideraciones de quienes reflexionan sobre el hecho de traducir, en este caso, las de Echevarría, que habla de Bloy, de Karl Kraus, de Borges, de las buenas y de las malas traducciones...
Tienen estos Vasos comunicantes un recuerdo de Eduardo Naval firmado por Julia Escobar. Necesario y curioso. Curioso porque puede leerse una versión ampliada de esta nota necrológica de la escritora y traductora, publicada en noviembre de 2004; una versión más encendida, en la que, al tiempo que se lamentaba por el retraso en conocer la noticia de la muerte solitaria de Naval, hablaba de algunas circunstancias del Premio Planeta, de la vergüenza de un digno novelista como Marsé, y de Lucía Etxebarría y de su “novela abominable”, “impregnada de oxitocina, estimulante sustancia que segregan las parturientas y sin la cual Etxebarría ni hubiera sido madre, ni hubiera podido escribir este libro, sobre todo ante imágenes como la de estaba más pelada que el chocho de la Nancy y de ahí para arriba.” Yo reconozco que el recuerdo de Eduardo Naval, a quien debemos traducciones de Lídia Jorge, de Saramago, de Mia Couto, de João de Melo, de Mario Cláudio o de Eça de Queirós, no merece en la revista de la ACEtt tanto mandoble y tanta vulgaridad para otros y de otros. Claro, era en otro medio.
Y para terminar, de lo mejor. Una amena reseña —qué bien— del Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española, firmada por Ricardo Bada, que sólo por hablar de diccionarios me cae simpático. Pone Bada algunos reparos lógicos al DPD, obra que considera “formidable”: sobre la correcta acentuación de miligramo o de milímetro, o sobre la forma agujerada, como variante de agujereada. A este respecto, dice Bada que escribió a la costarricense Anacristina Rossi, que es la autoridad citada en el DPD con su obra María la noche (Barcelona, Editorial Lumen, 1985) como fuente de esa variante: agujerada. La contestación de Rossi: “Me sorprende con lo de agujerada. Porque lo que recuerdo es que yo escribí agujereada, como se dice en Costa Rica. ¡Si pone agujerada quiere decir que lo corrigieron en Lumen sin que yo me diera cuenta!”
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miércoles, septiembre 12, 2007
Moratín padre
Espero que no parezca extraño que me alegre de la novedad estupenda que supone que en los dos últimos años se haya dado tan inocua redundancia editorial: dos ediciones anotadas del teatro de Nicolás Fernández de Moratín. De una hablé aquí y hablaré en una reseña que publicará la revista Dieciocho, la edición de las Tragedias a cargo de Josep Maria Sala Valldaura en Editorial Crítica. De la otra hablo ahora, la edición de Jesús Pérez Magallón, profesor de McGill University en Canadá, almeriense trasplantado a Barcelona, en donde publicó sus poemas —tiene libro en Ámbito literario—, buen lector, autor de diversas y excelentes ediciones de textos —entre ellas la de la poesía de Leandro Fernández de Moratín y, junto a Russell P. Sebold, la de una rareza necesaria como El hombre práctico (1686), del Conde de Fernán Núñez. Se trata del Teatro completo de don Nicolás en la colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra.
Se dice pronto. Ha pasado siglo y medio desde la última vez que se editaron estas obras en papel, así reunidas. De La petimetra, la comedia, hay ediciones modernas y bien cercanas; pero lo de las tragedias empezaba a ser ya preocupantemente trágico. Y espero que no parezca extraño lo que digo.
Junto a la extensa introducción de Sala Valldaura en su edición citada, las palabras escritas para la suya por Pérez Magallón son una de las aportaciones de mayor rigor e importancia sobre la figura del que fuera empleado de la Casa Real, buen amigo de Cadalso, uno de los más activos reformadores del teatro español y autor de uno de los libros en verso más netamente didácticos de su siglo: el Arte de las putas.
La petimetra, Lucrecia, Hormesinda y Guzmán el Bueno, las cuatro piezas, las puede tener en su mano el lector en esta edición tan manejable sin manual de instrucciones.
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lunes, septiembre 10, 2007
Por La Vera amable

El sábado caminamos desde el Monasterio de Yuste hasta Garganta la Olla, y, desde allí, saliendo por el “puente romano”, hasta volver a la Cruz del Humilladero del camino de Cuacos al monasterio, muy cerca del Cementerio Alemán. Volví a entrar y, por primera vez, hice fotografías.
Para el visitante de la comarca de La Vera sólo hay una palabra que represente la experiencia. Amabilidad. La que a veces uno no encuentra en su propia ciudad o en otros núcleos supuestamente volcados hacia el turismo, o sea, hacia el servicio social con fin lucrativo. En Jaraíz de la Vera, si uno pregunta en una casa rural como La Casona —Marisa— si puede quedarse otra noche y no hay habitación, te la procuran en la casa de al lado, en la Finca Valvellidos —Avelino. Y ahí, en donde te buscan acomodo con familiar disposición, si preguntas por rutas andariegas, te las dan impresas desde el ordenador. También, en Garganta la Olla, en La Taberna, si preguntas dónde puedes comprar los periódicos, te dicen que te los traen, que ellos tienen que ir a comprar tabaco al estanco, donde se venden el Hoy y El País. En La Taberna, al lado de la iglesia, un cochinillo excelente, y un queso, y un tomate con pimentón, exquisitos. En Jaraíz de nuevo —que tiene, por cierto, una de las avenidas más ruidosas de España—, te tratan tan bien que puedes disfrutar de un partido de baloncesto sintiéndote en casa o de un disco casi completo de ‘El desván del duende’. Sintiéndote en casa. Amables.
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viernes, septiembre 07, 2007
miércoles, septiembre 05, 2007
El Príncipe de la Alameda (I)

No quiso cantar después de una mala actuación de don Antonio Chacón por no dejar en evidencia al maestro. Se llevó a Juanito Valderrama de una fiesta porque se rieron de él, porque cerraba los ojos al cantar; “—Vámonos de aquí, Juanito, que tú no eres un cantaor de borrachos”, dicen que dijo. Se casó con su compañera de siempre el mismo día de su muerte, en julio de 1952, a los 59 años. Se pirraba por la música de Chopin. Era Tomás Pavón, el gran genio del cante de todos los tiempos, un cantaor de ensueño, rotundo, y “raro como un perro verde”, en palabras del sabio Manuel Bohórquez Casado, autor del libro que acaba de llegarme como mi mejor regalo de cumpleaños. Viene acompañado de un disco que incluye toda su discografía, 21 piezas. Es el Juan Rulfo del cante flamenco.
Llevaba desde el día de mi cumpleaños esperando el pedido, y hace una semana me encontré en la calle con otro Tomás Pavón, escritor, funcionario de la Diputación de Cáceres, socialista, presentador de un excelente programa de música en Canal Extremadura Radio. Le conté que iba a tener dentro de pocos días el libro de Manuel Bohórquez con el disco. Y me contó una anécdota. Cuando conoció a Antonio Carmona, el de ‘Ketama’, el hijo de Pepe Habichuela —ahí es nada. Cuando Tomás le dijo al Carmona cómo se llamaba, fue y le dijo éste: “—Qué flipe; lo que daría yo por llamarme así.” Se refería al Príncipe de la Alameda, la de Hércules en Sevilla, donde vivió este hombre que nació el 16 de febrero de 1893.
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La voz en espiral
Estoy disfrutando con la lectura de nuevo, a saltos —ventajas de haberla visitado tanto—, de la poesía de Ángel Campos Pámpano. La editorial Calambur va a publicar su Poesía, es decir, la primera recopilación de su obra poética desde 1984 hasta ahora, y quiero escribir el prólogo. Espero confirmar de visu que esta edición de Calambur será la primera, a la que le seguirá otra. U otras. Digo quiero porque ha sido el autor el que me ha pedido que escriba y yo el que estoy empeñándome en hacerlo, a pesar de mi incapacidad y de mis agobios con el tiempo y los encargos y tareas.
Quiero escribir un prólogo discreto, sin entrar en detalles. Los detalles los dejo para otros momentos. Hoy puedo decir que tengo miedo. (Perdón, ha sido una errata). Que tengo medio centenar de páginas sueltas escritas sobre la poesía de Ángel, a quien acompañé al Puerto de Santa María hace ya unos cuantos años, en unos días de lecturas poéticas, compartidas con Álvaro Valverde, Santiago Castelo, Antonio Gómez, Félix Grande. Escribí y hablé sobre La voz en espiral en el pueblo del poeta, San Vicente de Alcántara, una noche que me traje a Cáceres un lomo ibérico y una botella de vino y el olor de la noche y sus ruidos en la Sierra de San Pedro. Tengo, además, entre las páginas de La ciudad blanca, una cuartilla manuscrita, autógrafa de este año, con su primer poema escrito, a los doce años. Su título: “La noche”. Hoy puedo decir que estoy comenzando a construir un texto con algo de sentido sobre una poesía que es levedad y mirada, que es...
Anochece. Tu voz o tu silencio
—escrito a la intemperie contra el viento—
no es una comprensión
sino una misteriosa disciplina,
una necesidad tal vez, un balbuceo
que se pierde en la dureza del aire,
calcinada labor contra la muerte.
(De La voz en espiral, Valencia, Pre-Textos, 1998)
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martes, septiembre 04, 2007
Septembrina

Me ha parecido ser uno más de los que ayer volvieron al trabajo, como si no hubiese estado aquí todo el mes de agosto. Uno más de los que saludan a todos en la Facultad, en el reencuentro. Y a empezar. Me lo ha parecido porque ayer, el primer día laborable de septiembre, hice mi primer examen. Cuatro alumnas. Una no era del curso; me pidió que le adelantase la fecha del examen oficial porque se va ‘de Erasmus’ dentro de unos días. Otra me entregó el folio en blanco tras leer las preguntas. Las otras dos supervivientes hicieron un juego dispar, porque mientras A resolvió todo con holgura —hora y media antes del límite—, C agotó el último segundo antes de entregar su examen.
Y hablando de juego y de últimos segundos. Vaya bochorno por la retransmisión del primer partido de la selección de baloncesto en el Campeonato de Europa por La Sexta. El primer partido de una selección campeona del mundo, en un campeonato que se celebra en España. Si hablásemos de fútbol... Pero no. O sí, porque el fútbol —un partido entre el Sevilla y AEK de Atenas, muy importante, clasificatorio para la Champions— se ha interpuesto, ha anulado, ha interrumpido, el primer partido de la magnífica selección española de baloncesto. Es una falta de respeto para los jugadores y todos los componentes de este excelente equipo, y para todos los aficionados al baloncesto. Ni preliminares, ni comentarios, ni cuartos completos, ni pantalla completa en momentos importantes de un partido sencillo pero transcendente. Un auténtico despropósito en una retransmisión deportiva. Qué cosas.
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domingo, septiembre 02, 2007
"—No como Rosa Regàs"
De verdad que ya no doy crédito. La expresión del titular de este item es de Javier Moreno, director de El País, quien firma la entrevista que publica hoy este diario con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Está dicha en una especie de suelto dialogado, entresacado de la entrevista principal, en el que ambos hablan sobre los gustos lectores y ciertas aficiones del presidente (Gamoneda, siempre). Dice el periódico que dice Zapatero que se levanta pronto, escucha la radio, desayuna, sale un rato a correr, y, a media mañana lee. “Incluso todos los periódicos”, dice el periódico que dijo Zapatero. Y luego: “En verano es cuando con más intensidad leo los periódicos. Tengo más tiempo y me gusta leer la parte menos política: cultura, sociedad, verano.” Pues, bien, entre un fragmento y otro, está el inciso de Javier Moreno:
—No como Rosa Regàs.
La suspicacia y la desconfianza cuando leo no las renonozco como rasgos propios. Sin ser tonto, para algunos puedo pecar de incauto porque creo en la buena voluntad de la gente, y ojalá mis allegados puedan confirmarlo. Es muy cansado estar leyendo siempre entre líneas cuando uno no está trabajando. Pero lo de hoy ha colmado el vaso.
El otro día puse aquí un texto sobre la Biblioteca Nacional, que dediqué a quien ha sido su directora hasta hace unos días. Generó algunos interesantes comentarios, e intervine aludiendo al editorial que El País el 31 de agosto —el mismo día que se celebraba en La Moncloa la entrevista con Rodríguez Zapatero—, dedicó a la Nacional, más bien a Rosa Regàs, de quien se decía que “debería moderar más su verbo y regresar a su pasión por la pluma olvidando esta breve y desafortunada experiencia como funcionaria”; y que el nuevo ministro está obligado a cerrar pronto este asunto con el nombramiento de un sustituto “que tenga la capacidad de gestión que Regàs no ha mostrado en tres años de mandato”.
Hoy, Rosa Regàs, en la entrevista con el presidente del Gobierno, tiene más menciones que Sarkozy, que Miguel Sanz, que el general Félix Sanz Roldán del Comité Militar de la OTAN y, por supuesto, que César Antonio Molina. A Rosa Regàs se le cita tres veces con su nombre y apellido, una como “la ya ex directora de la Biblioteca Nacional” y otra más, redundante y destacada, entrefileteada en la cabeza de la página. En total, cinco menciones. Dos menos que Mariano Rajoy, que es mencionado en la portada y en una de las citas de cabecera de página.
Pero es que, además, si uno lee el cuadernillo de Domingo, se encuentra con “No toquen el incunable”, un texto a casi toda la página, a falta del faldón, con la fotografía de Rosa Regàs y sus declaraciones sobre la necesidad de la digitalización de fondos y de sus grandes costes. Se llega a decir que la política llevada a cabo por la directora dimitida ha sido de “puertas abiertas, ausencia de controles.” El faldón se reserva para los mapas de Ptolomeo, los que han robado siendo directora Rosa Regàs.
Y todo esto después de la aclaración hecha por la escritora. De aquí a que alguien diga que a Rosa Regàs no le gusta que la gente lea...
¿Qué ocurre? Que alguien me lo explique, porque mi corto entendimiento...
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, septiembre 02, 2007 6 comentarios
Santa Lucía del Trampal
olaban alto y en círculos. Dice Carmen que llegará el día en que, por buscar la comida que ahora no tienen, van a venirse a anidar a las ciudades. Naranjos, ciruelos, olivos de rugosos troncos. Y en medio de este silencio, la belleza de la piedra y su color en el color del campo. Debería considerarse la ternura como una de las perspectivas desde la que uno puede contemplar analíticamente un monumento.Ahora entiendo por qué Juan Rosco, un lugareño —de Montánchez— que redescubrió esta preciosidad, se dedica a la poesía visual. Y busco mi ejemplar de Opus lucis, de Hilario Bravo, el catálogo de sus piezas expuestas en Santa Lucía hace años, para comprender mejor todo.
Merece la pena pasear por aquí de vez en cuando. Entre otoño e invierno, la próxima.
Publicado por Miguel A. Lama en domingo, septiembre 02, 2007 1 comentarios
sábado, septiembre 01, 2007
Cantigas de amigo y de loor
No hay cosa mejor que una enmienda a tiempo. En la segunda noche del VIII Festival de Música Antigua de Cáceres cambió todo en el Museo de las Veletas. La disposición de las sillas, que miraban ayer hacia la pasarela y la plataforma que servía de escenario elevado. Qué diferencia. En lo visual y en lo acústico, como es natural. Y en la música, su ejecución, y su fuente, las cantigas de amigo y de Santa María. Una delicia.
Seis músicos en el escenario —una mujer, Patrizia Bovi, y cinco hombres—, cornetas, flauta, dulzaina, viola, timbales, pandereta, darbuka, guitarras, rabel, gaita... Llenaron la noche con la grandeza del arte y con voces bien templadas, a mi corto entender en estas materias de oreja. Ensemble Micrologus llevan, creo, más de veinte años investigando sobre la música medieval, reconstruyendo instrumentos —mimándolos, como el percusionista cuando mojaba la piel de uno de los timbales, la acariciaba ayer— y construyendo una escena musical.
Pasar hora y media sublime en un rincón de la ciudad monumental de Cáceres con tamaño disfrute no tiene precio. Bueno, sí: 6 €. Hoy sábado, un oficio de difuntos —no hay que asustarse, por eso en latín, suena mejor— de Sebastián de Vivanco (1551-1622). Sea.
Publicado por Miguel A. Lama en sábado, septiembre 01, 2007 0 comentarios




