lunes, febrero 09, 2026

La biblioteca oculta de Barcarrota

En la cronología de la historia del descubrimiento de la Biblioteca de Barcarrota en 1992, y su difusión pública en diciembre de 1995, estos días de febrero serán muy relevantes. Por la publicación de este libro de Pedro Martín Baños, La biblioteca oculta de Barcarrota y el hidalgo portugués Fernão Brandão (Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 2026). Conozco bien el superior contenido de esta obra porque su autor tuvo la confianza de mostrármelo cuando estaba componiéndose y, una vez terminado, de pedirme unas páginas que presentaran a los lectores el contexto de un hallazgo tan inopinado e histórico. Esto explica que, aun antes de que propiamente se distribuya por los canales habituales esta publicación, escriba la presente nota que exalta su importancia y sus aportaciones, con la satisfacción de que haya salido con el sello de la Universidad de Extremadura en la que trabajo. Después de ver la magnífica exposición Malos libros. La censura en la España moderna en la Biblioteca Nacional de España en diciembre de 2023 y de disfrutar de la lectura de su catálogo, escribí aquí una entrada en la que celebré que el capítulo redactado para ese lugar por un filólogo como Pedro Martín Baños, «La Biblioteca oculta de Barcarrota» (págs. 91-97), apuntase la plausible hipótesis de que el poseedor de aquellos libros fuese el hidalgo portugués de Évora Fernão Brandão, que había sufrido persecución inquisitorial por sodomía entre 1547 y 1550 en su país. Ese fue el origen de una investigación que ahora —en la primera parte de esta obra, «En busca del ocultador de los libros» (págs. 21-142)— se desarrolla con todo detalle y rigor, y con el aporte de jugosa documentación de archivos portugueses y españoles. Lamentablemente, la brillante elucidación que lleva a cabo Martín Baños —que es uno de los pasos de averiguación más congruentes sobre el conjunto barcarroteño desde su descubrimiento— supone una contundente refutación de lo publicado por nuestro llorado colega Fernando Serrano Mangas (1954-2015), autor del libro El secreto de los Peñaranda, de 2003, reeditado en 2004 y 2010, que defendió que el médico judeoconverso de Llerena Francisco de Peñaranda fue el poseedor y ocultador de los libros. «Francisco de Peñaranda no tapió los libros ocultos» es el título del capítulo primero de esa parte, en el que se insiste desde el principio que «no hay un solo argumento objetivo que vincule de forma directa la Biblioteca de Barcarrota con Francisco de Peñaranda» (pág. 23). Por eso, una solidez argumentativa como la de Pedro Martín Baños en torno al evorense Fernão Brandão patentiza lo imposible de las réplicas o las matizaciones de quien ya no está. «La biblioteca de Barcarrota. Estudio histórico-bibliográfico» es la segunda parte (págs. 143-362), y ofrece por el momento la más completa descripción bibliográfica de todos los elementos de la biblioteca —incluida la determinante nómina-amuleto hallada entre los libros—, con el análisis de sus rasgos de heterodoxia, que fue, como señala el autor, «la premisa de que todos los volúmenes, incluido también el amuleto, resultaron comprometedores para su dueño, aunque no siempre fuera por los mismos motivos» (pág. 17). No se agotan con este portentoso estudio las muchas líneas que un hallazgo como el de Barcarrota plantea, en orden a la personalidad del poseedor de los libros, a la variedad de la heterodoxia de sus materias o a la cultura libraria en el siglo XVI, entre otros aspectos; y la «Recapitulación, con algunos cabos sueltos» (págs. 363-366) con la que cierra Pedro Martín Baños sus páginas es muy iluminadora, por realista y por honesta. No podía haber caído en mejores manos una investigación así, que es un gran paso en el esclarecimiento de un hecho verdaderamente extraordinario; las manos de un veterano profesor de Educación Secundaria en Almendralejo, excelente investigador, uno de los más grandes especialistas en la obra de Antonio de Nebrija, sobre el que escribió la biografía La pasión de saber. Vida de Antonio de Nebrija (Universidad de Huelva, 2019), y del que cuidó la edición del manuscrito de las Introductiones Latinae (Diputación de Badajoz, 2022), así como el volumen Antonio de Nebrija y la modernidad. Cinco siglos de espíritu crítico (2025), que ha publicado la Editora Regional de Extremadura y que recoge las intervenciones de las Jornadas sobre Humanismo extremeño que dedicó al personaje la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes en 2022.

martes, febrero 03, 2026

Territorio de Álvaro Valverde

Me emociona tener en mis manos este volumen de la poesía completa de Álvaro Valverde (Plasencia, 1959). Sé que no es completa y que el rigor exige el término que lleva el subtítulo de este imponente Territorio. Poesía reunida (1985-2025), que acaba de aparecer en la colección «Nuevos textos sagrados» de Tusquets Editores, sello en el que el poeta placentino viene publicando sus libros desde 1995, cuando salió Ensayando círculos. La redondez de una poesía completa expresa mejor este entusiasmo de ver toda una vida poética de cuarenta años recogida en un volumen de setecientas veintiséis páginas. Como dice Gonzalo Hidalgo Bayal en su espléndido epílogo, «esta poesía reunida ofrece una idea bastante clara y bastante amplia de cómo ha sido y cómo es la vida de quien la ha escrito, de cuáles son sus hábitos y sus costumbres, cuáles sus inclinaciones y sus intereses, cuáles, en fin, su concepción de la existencia, sus preocupaciones y su pensamiento» (pág. 695); y por esto mismo nos pone delante a ciertos lectores un escenario que hemos conocido desde su comienzo hasta el momento presente. Digo más: incluso sobrepasando ese límite por el principio, pues hay una prehistoria de este Territorio de la que también supimos gracias a que la vida nos ha favorecido con la cercanía y la amistad del poeta. La lectura de tan apreciado volumen, que recupera el título de su primer libro de 1985, me trae, pues, muchos recuerdos: conversaciones, viajes, encuentros en el momento fatal de la despedida de algunos amigos, cartas, numerosos correos electrónicos, wasaps, presentaciones compartidas y esa manera de honda relación de muchas, muchas horas de lectura. Me emociona revisitar poemas de Una oculta razón (1991), de Mecánica terrestre (2002) o de El cuarto del siroco (2018) en los límites de este nuevo territorio que los aúna, un volumen que ofrece novedades felices y significativas, como marcas de vida y de poesía: la dedicatoria invariable durante tantos libros a Yolanda, Leticia y Alberto, que incluye a sus dos nietas, Vega y Gala; los lemas generales de Juan Ramón Jiménez («En realidad, voy haciendo mi poesía en el curso de la existencia. Si ofrece unidad en su continuidad es la que le imprime, desde su centro, la vida misma») y de Eliseo Diego («Aquí no pasa nada, no es más que la vida»), la incorporación de un libro nuevo, Geografías del jardín, fechado en 2025, y la inclusión de una sección final de «Poemas recuperados», con siete textos de publicación desperdigada en muy diferentes sitios entre 1998 y 2012. Una obra así es una especie de atlas de la geografía poética de un autor en el que, además, la idea de lugar es nuclear; también es el calendario poético de una vida que es, con todo, una «apacible huida hacia la muerte» (de «Autobiografía», en Desde fuera). Lugar y tiempo son nociones recurrentes en el libro y en toda la obra de Álvaro Valverde, y este Territorio de 2026, en tanto que obra nueva, lo corrobora. Novedades, decía arriba, y también invariantes tan sutiles y delicadas como la presencia —de nuevo, después de Mecánica terrestre, Más allá, Tánger y El cuarto del siroco— de la amistad con el artista Salvador Retana, que ilustra la cubierta, y que contribuye así a esta conciliación de todo. Celebro, en fin, alborozado, la publicación de esta poesía completa y doy las gracias a Álvaro Valverde por haberme permitido durante todos estos años asomarme a este privilegiado mirador de su territorio. Ahora, a seguir leyendo.